domingo, 28 de junio de 2009

Empresa - La Empresa Como Constructora de Sociedad

Sobre Ecuaciones Pendientes de Resolver

Hoy me gustaría comentar con vosotros algunas de las conclusiones e ideas que surgieron tras la conferencia que di la semana pasada en Burgos acerca de la Gestión de Recursos Humanos en Tiempos de Crisis. Lo primero que quiero decir es que fue una jornada sumamente interesante, en la que pudimos intercambiar experiencias del campo de batalla en un momento complicado como el actual. Lo segundo, que sirvió para constatar que algo se está moviendo y está cambiando en nuestras empresas, y eso me alegra. Y lo tercero, que también demostró que a la empresa le quedan muchas ecuaciones pendientes de resolver en la asignatura de ser constructora de sociedad.

Esta última frase es una idea que a la gente le choca. ¿Por qué debe ser la empresa constructora de sociedad? ¿No es su única finalidad ser rentable y ganar todo el dinero posible? Si nos remontamos al siglo XVIII y hablamos de Adam Smith, encontraremos que éste defendía (dicho esto de forma sencilla) que cuando dos agentes en un mercado perfecto competían buscando maximizar su beneficio, la sociedad en su conjunto se beneficiaba de la eficiencia de éste. De forma muy sencilla de nuevo: se produce lo que se va a consumir, se paga un precio justo, por lo que se puede pagar un salario justo y toda la sociedad sale beneficiada. Hoy en día se asume que hay tres instituciones básicas dentro de un sistema económico moderno: las empresas (que hacen el papel de agentes), el mercado (que regula los intercambios) y los estados, que marcan las reglas del juego y proveen a la colectividad de aquellos bienes y servicios que por razones de interés general, su provisión no puede ser confianda al mercado (vamos, que tratan de corregir las imperfecciones del mercado).

Extrapolando las ideas de Adam Smith, los economistas neo liberales han concluido que la maximización del beneficio de las empresas implica una mejora para toda la sociedad. El problema es que dicho axioma no se cumple. Hemos vivido en estos últimos años, como ya se ha apuntado, una era de beneficios empresariales record bajo el amparo de una economía global. Sin embargo, los indicadores económicos nos hablan de desigualdades record y una sociedad más empobrecida tras el famoso "credit crunch", con millones de nuevos parados a nivel mundial y millones de ahorradores que han perdido buena parte de sus inversiones.

Primera idea, por lo tanto. La empresa debe buscar un indicador de creación de riqueza más allá del mero beneficio empresarial. El progreso y mejora de toda sociedad es sinónimo de prosperidad económica también y, por lo tanto, de prosperidad empresarial. Citando a Amartya Sen, premio Nobel de economía en 1998, ningún sistema económico puede ser viable si no va ligado al desarrollo humano.Si estos años de beneficios record de las empresas globalizadas no ha dado un impulso global a nuestro planeta, me atrevo a decir que la ecuación neoliberal no se cumple.

Dentro de esa idea de creación de riqueza más alla del mero beneficio empresarial, la empresa debe valorar si económicamente es sostenible este sistema. Jornadas laborales amplísimas, personal que sólo vive para trabajar, niños que crecen viendo a sus padres tan solo los fines de semana.... todo vale para maximizar el beneficio, pero todo ello nos está llevando también a un 31% de tasa de fracaso escolar en España. Es cierto que aquí se dan también otros factores y que no todo es culpa de la empresa, pero la realidad es que ésta debe poner su granito de arena, porque nos encaminamos hacia una descapitalización humana de nuestro país, lo cual repercutirá, sin duda alguna, en nuestra sociedad y en nuestras compañías. La colaboración entre centro escolar y familia, según se desprende de multitud de estudios, contribuye a evitar el fracaso escolar. Si los padres están trabajando en jornadas interminables, ¿cómo se va a dar esa colaboración?

Segunda idea. La conciliación de la vida laboral y familiar es una cuestión social que debe resolver la empresa, porque en el futuro va a tener implicaciones económicas sin lugar a dudas.

La empresa no ha sabido resolver la incorporación de la mujer al mercado laboral. Actualmente, según se desprende de estudios de la OCDE casi el 60% de los universitarios actuales son mujeres. Dicho de otra forma, casi el 60% del futuro personal cualificado del mundo serán del género femenino. La empresa debe buscar fórmulas altenartivas e imaginativas que atiendan esta realidad. Si esta crisis actual es de valores, no podemos obviar que la educación se da en casa, no en el colegio, y que para ello necesitamos padres educando sin dejar de tener los mejores profesionales cualificados en nuestras empresas.

Tercera idea. Las crisis son oportunidades inmejorables para introducir cambios drásticos. Necesitamos a directivos valientes capaces de aportar soluciones a esta ecuación.

Por último. Las empresas en tiempos de crisis muchas veces toman decisiones drásticas que conllevan despedir a mucha gente. Está claro que el empresario debe velar por la supervivencia de la empresa, porque si no, no sólo tendrá que despedir a unos cuantos, sino a todo el personal. En cualquier caso: los estudios demuestran que los despidos no son casi nunca una buena solución.

Cuarta idea. Necesitamos medidas imaginativas, dialogadas y pactadas, que no supongan un portazo a los trabajadores y una descapitalización de la empresa a su vez. Los datos demuestran que cuando las empresas vuelven a un ciclo positivo tienen que "fichar" profesionales cualificados a precio de oro. Un 20% de paro en un país desarrollado es un drama social, pero también un problema económico de primer orden.

Así pues, ardua tarea la que le queda a la empresa. Evidentemente todas estas ideas requieren también de un impulso desde la administración y, por supuesto, todas son rebatibles. Todas salvo aquella que dice que ninguna empresa puede vivir de espaldas a la sociedad en la que se desenvuelve.

viernes, 26 de junio de 2009

Empresas - Sobre el Valor de lo Diferencial

Reflexiones desde Burdeos

Esta semana he tenido el privilegio de participar por primera vez en mi vida en Vinexpo, la feria del vino más importante a nivel mundial. Tiene lugar cada dos años en Burdeos, capital mundial del vino. Sus chateaux, la particularidad de sus caldos y la profesionalización de su sector, han convertido a Francia en el principal referente vitivinícola mundial, siendo Burdeos, con sus variedades Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot, su buque insignia.

Pero nuestro país vecino es mucho más que Burdeos y sus tintos. Saint Emilion, zona limítrofe con Burdeos, tiene también unos tintos espectaculares. Borgoña tiene unos blancos elaborados con Chardonnay fermentados en barrica impresionantes. El Gewurztraminer de la Alsacia es simplemente maravilloso (ya sea en vendimia tardía, fermentado en barrica o con fermentación en grandes depósitos). Los vinos del Loira e incluso los de la zona cercana al Pirineo, con sus variedades autóctoncas cuasi desconocidas, han supuesto para mi una agradabilísima sorpresa en estos días.

¿Son mejores los vinos Franceses que los españoles? Pues sinceramente yo creo que no. Simplemente son diferentes. Es posible que ellos tengan más Vega Sicilias que nosotros, pero nuestra clase media - alta, esa que engloba a todos los vinos de Rioja, Ribera, Toro y alguna que otra denominación de origen con PVP en hostelería entre 15 y 30 euros, creo que es bastante superior. La pregunta que cabe entonces es por qué ellos son número uno a nivel mundial en cuanto a consumo e importaciones se refiere.

Pues yo creo que la respuesta está en los dos primeros párrafos expuestos. Francia lleva apostando por lo diferencial desde hace siglos. Han defendido la tipicidad de sus uvas y sus vinos y han tratado de seguir una línea que claramente les identifica. En España no podemos decir que siempre hayamos hecho lo mismo. Tenemos grandes vinos afrancesados, muchas denominaciones de origen que han apostado por el Merlot, el Cabernet Sauvignon, el Sauvignon Blanc, el Gewurztraminer, el Syrah y el Chardonnay como uvas primarias en lugar de complementarias y otras como Toro que, apostando por su uva, reniegan de esos vinos de tanto cuerpo que nunca han dejado a nadie indiferente. Así no se hace una marca y así, desde luego, sólo vamos a conseguir ser una copia barata de nuestros vecinos.

¿Qué es lo que debe hacer España? Pues yo creo que lo que llevan haciendo años Rioja, Ribera, Rías Baixas, Rueda y en desde hace algo menos el Bierzo y Toro (pese a mi crítica anterior). Apostar por el Tempranillo, la Tinta Fina (variedad del Tempranillo), el Albariño, el Verdejo, la Mencía y la Tinta de Toro (otra variedad del Tempranillo). Esas uvas son propias de nuestro país, son diferenciales y nos van a ayudar a diferenciarnos, a buscar nuestro propio nicho de mercado. Otras denominaciones de origen como Somontano lo tienen muy complicado, porque han apostado todo a variedades francesas olvidando otras complementarias a la Garnacha típicas del pre Pirineo que le podían haber resuelto su problema de la diferenciación.

Tenemos un sector que, atomizaciones al margen, se ha revelado como competitivo en calidad, líder en innovación y con una materia prima y un clima óptimo. No podemos conformarnos con un mercado como el interno, el cual lleva estancado o en pequeño retroceso desde hace años. Afuera nos espera, y nunca mejor dicho, un mundo de posibilidades, al cual debemos comunicarle por qué debe consumir nuestros vinos como una alternativa de calidad a los franceses, no como una copia barata.

martes, 16 de junio de 2009

Economía - El Curioso Caso de la India

Sobre Brotes Verdes Indúes

En estos tiempos en los que nos llegan noticias de índole económica cada vez peores, resulta que existen también un par de países que parece pueden salir reforzados de esta crisis: China y la India. Se podría hablar mucho sobre el primero pero sintetizando, basta con decir que se había convertido en la fábrica mundial antes de que los países más desarrollados entrasen en recesión, y que una vez que éstos han visto como sus economías han sufrido un deterioro sin precedentes, el gigante asiático ha sido capaz de salir adelante gracias a un esfuerzo titánico del gobierno de Pekín (en lo que a gasto público se refiere) y a la incipiente demanda interna (que hablando del país más poblado del mundo, no es "moco de pavo").

Sin embargo, aún estando todo esto muy bien, China tiene un problema: la mayoría de los bienes y productos que fabrica para EEUU y Europa son de bajo valor añadido, imitables y basan su competitividad en sus bajos costes, amparados por una legislación algo más que laxa que no puede ser sostenible. En cuanto la sociedad China evolucione, el gigante asiático dejara de poder competir en costes. Por eso me sorprende tanto el caso de la India.

Imaginemos un país con más de 1.150 millones de habitantes, de los cuales 390 son pobres (renta per cápita menor a 1$ al día) y cuyas tasas de analfabetismo superan el 30% en el caso de los hombres adultos y el 50% en el de las mujeres adultas (fuente: Banco Mundial, Julio de 2005). Imaginemos que llevaba unos años creciendo a una tasa muy superior a la media mundial y que de repente la economía mundial se para. Cabría pensar que éste país se las iba a ver tiesas para superar la incertidumbre actual. Pues no. Al menos en el caso de la India, la crisis le está brindando nuevas oportunidades.

Según Eugenio Viassa Monteiro, profesor de AESE y presidente de la AAPI, la India crecerá este año en torno al 7% pese a la recesión que viven la mayoría de los países desarrollados. Es cierto que no va a llegar al 9% de los últimos tiempos, pero no lo es menos que es una cifra sorprendente. El por qué hay que encontrarlo, fundamentalmente, en tres aspectos. Uno, la cifra de exportaciones de gran valor añadido de la India; dos, el crecimiento sostenido del mercado interno, y tres, el ambicioso plan de infraestructuras puesto en marcha por el gobierno Indú.

Respecto a las exportaciones, la dependencia de la India sobre éstas es bastante razonable, ya que suponen sólo el 15% de la economía del país asiático, según el profesor Viassa Monteiro. Pero lo importante en este caso no es tanto la cifra, sino la sostenibilidad de la misma. La India se ha especializado en productos y servicios de alta tecnología, fundamentalmente Tecnologías de la Información (TI), las cuales, además, por razones obvias, son servidas a un precio mucho menor del que pueden ofrecer países como Inglaterra o EEUU. Tal vez por ello IBM acaba de anunciar un recorte de 5.000 puestos de trabajo en EEUU que serán trasladados al país del sur asiático, donde ya tienen, por cierto, más de 80.000 empleados. Pero no sólo por costes sobrevive la India. La calidad de los servicios, además, es espectacular si atendemos al estudio que The Economist publicó recientemente. En el mismo se establecía un ranking de empresas de software y TI. Entre las 400 mejores, casi todas las compañías eran indias.

No sólo las exportaciones están "tirando del carro". Como ya se ha apuntado, el consumo interno también está mejorando de forma paulatina y sostenida. Buena muestra de ello son las tasas de crecimiento en la adquisición de medicinas, alimentos y teléfonos móviles, con cifras que superan el 20% en algunos casos incluso en los primeros meses de éste complejo año 2009. Es decir, está creciendo el país, pero sobre todo, se desarrollan las personas. Los ricos ya comían, tenían medicinas y usaban teléfonos móviles, por lo que es una incipiente clase media la que comienza a sentar las bases del futuro desarrollo social indú.

Todo ello se ha visto favorecido también por el paquete de medidas inversoras del gobierno. Entre ellas cabe destacar la construcción y remodelación de los principales puertos y aeropuertos el país, esperando que con ello aumente la capacidad y rapidez para recibir y movilizar mercancancías (lo que redunda en la competitividad del país) y se contrate a la mano de obra menos cualificada. No es menos desdeñable la construcción de una red de autopistas que está conectando las principales urbes y núcleos del país, lo cual está favoreciendo la creación de industrias y el desarrollo de los servicios. De esta forma se está poniendo freno al éxodo rural, ya que hay que señalar que la agricultura sigue suponiendo una partida importante en el PIB, pero sobre todo, una fuente de alimentación imprescindible para el equilibrio indú. Por último, y no por ello es menos importante, se deben destacar la inversión que se está haciendo en infraestructuras energéticas, incluyendo incluso algunas renovables, así como el desarrollo de líneas rápidas y de alta velocidad de ferrocarril, tanto para pasajeros como para mercancías.

La importancia de todos los datos indicados por el profesor Viassa Monteir0, no radica exclusivamente en el crecimiento económico expuesto, sino en el efecto atracción que está generando la economía Indú sobre empresas y profesionales cualificados. ABB, Glaxo, Siemens, Oracle, Suzuki, Whirlpool, Nestlé, Holcim, Coca-Cola o Vodafone, por ejemplo, ya están allí, y obteniendo mejores resultados en términos relativos y absolutos en comparación con el resto de filiales de dichas compañías. Ello está derivando en un aumento de la inversión extranjera en la India, la cual requiere cada vez más de profesionales cualificados, lo cual va a redundar en otros dos aspectos a considerar: uno, los inmigrantes que lleguen serán cualificados (uno de los principales problemas que tienen países como España, es que la gente que llega de fuera no lo es); dos, existirá un incentivo real para que el gobierno indio promocione la educación, tanto primaria como universitaria, ante las buenas perspectivas que ofrece el mercado laboral para las personas cualificadas.

Quedan todavía muchas cuestiones en el aire. La India sigue siendo un país con tasas de pobreza inasumibles, tasas de motorización e industrialización por debajo de la media de la OCDE, unos desequilibrios terribles y un número de analfabetos intolerable, pero no lo es menos que tiene un punto de partida más que interesante, auténticos brotes verdes sobre los que comenzar a soñar con un futuro mejor.



viernes, 12 de junio de 2009

Empresas - Gestión de RRHH en Tiempos de Crisis

Soluciones Responsables para el Personal

Como algunos ya sabéis, desde el pasado mes de abril de este año, formo parte del grupo de trabajo para el fomento de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que ha puesto en marcha la Cámara de Comercio de Burgos. Dentro de los programas que estamos desarrollando, este próximo viernes día 19 de Junio tendrá lugar una jornada de trabajo, creo que muy interesante, la cual tratará de aportar ideas acerca de la gestión del personal en estos tiempos de ERES, despidos en masa y auge sin precedentes, al menos en comparación con el último lustro, de la cifra de paro.

He tenido el honor de que me invitasen a participar como ponente en la mesa redonda que abre la jornada. Allí compartiré "cartel" con auténticos héroes de esta crisis, como Mariano Arconada, Director de Michelin en la fábrica de Aranda, que con grandes dosis de imaginación ha esquivado un ERE que parecía inevitable, o UBISA, una empresa que lleva décadas haciendo Responsabilidad Social incluso antes de que ésta fuese una materia de estudio o mereciese una jornada de trabajo. Ante tales compañeros, ¿qué puedo contar yo de lo que hacemos en Real Sitio de Ventosilla y, por lo tanto, en PradoRey? Pues de eso va a tratar este post. Quiero compartir con vosotros algunas ideas de lo que me gustaría expresar el próximo viernes.

Lo primero que tengo que decir es que yo lo he tenido menos difícil que otras empresas. En PradoRey, hasta la fecha, vendemos más. Es cierto que están ganando protagonismo los vinos jóvenes y los blancos en detrimento de los tintos de mayor valor añadido, también que tardamos más en cobrar y que las entidades financieras nos están sometiendo a las mismas penurias que al resto de empresas, por lo que, por lo tanto, hemos tenido que tomar medidas para garantizar la viabilidad de la empresa, pero, afortunadamente, éstas no han tenido que ser drásticas.

Tal vez porque la primera medida responsable para afrontar esta crisis sea la de preveer. Hay que anticiparse a los cambios. Una empresa debe tener siempre un plan B, pero dada la magntud de la crisis, no están de más tener planes C, D e incluso E si la cosa se tercia. No podemos permitirnos el lujo de improvisar. Si alguno de estos planes incluye grandes acuerdos con sindicatos o empleados, conviene hablarlo con quien corresponda. Nuestra prioridad es mantener todos los puestos de trabajo, pero en nuestros peores escenarios manejamos soluciones de consenso que requerirán la aquiescencia de nuestros empleados. A día de hoy, creo poder afirmar que superaremos la crisis con más empleados que cuando ésta comenzó, pero aunque parece que la cosa no puede ir a mucho peor, nuestra economía tardará en recuperarse y no podemos bajar la guardia. Prevenir antes que curar, es otra forma de hacer RSC, ya que te permite afrontar una situación como la actual contando con tus stakeholders, no enfrentándote a ellos.

En momentos como el actual, la necesidad de ser transparente con tus trabajadores es más imperiosa que nunca. Hace unos meses me senté con todos los empleados de la compañía y les comenté cual era la situación de la empresa: "vamos bien, pero esta crisis es tremenda. Dudo que vivamos otra igual y creedme que nuestros hijos la estudiarán el día de mañana en el colegio. El objetivo es mantener los puestos de trabajo, pero debemos apretar los dientes todos, dejarnos de tonterías y dar cada uno el 150%". Yo creo que desde aquella conversación, si ya estaba contento de cómo se estaba trabajando en la empresa, cada uno mejoró su rendimiento aún más. El empleado, además de ser miembro de tu compañía, pertenece a una familia y a una comunidad local. Ve la televisión, lee la prensa y navega por internet. Seguro que está informado de la cifra de paro, tiene amigos, vecinos, primos o familiares que están sufriendo está crisis en primera persona, y la falta de certidumbres le repercute. Tiene derecho a saber cómo va su empresa, las expectativas de ésta y lo que va a pasar con su puesto de trabajo. Ser claro y sincero, desde mi experiencia, aún cuando las noticias no sean buenas, es también Responsabilidad Social.

El año pasado iniciamos una serie de mejoras para nuestros trabajadores. Hicimos un reparto más racional de las horas, subvencionamos una parte de un catering para favorecer la medida anterior (y que la gente no perdiera tiempo en irse a casa a comer), logramos acuerdos con guarderías e introducimos otras medidas de conciliación de vida laboral y familiar (sobre todo en épocas de vendimia). A algunos trabajadores que estaban con contratos temporales, se les hizo fijos y se decidió prescindir de ETT´s. Todo ello ha redundado en un mayor compromiso de nuestros empleados con la empresa. Con esta política no solo hemos logrado retener talento, sino atraerlo. Creo que hoy en día, PradoRey está considerada como una buena empresa en la que trabajar. Tenemos encuestas de satisfacción del personal que así lo atestiguan. La RSC incide sobre la satisfacción, lealtad y motivación de tus empleados. Éstos se identifican más con tu compañía y ello te permite retener a los mejores profesionales en tu equipo. ¿Cómo se paga eso en momentos como el actual?

Eficiencia, Calidad, Orientación al Mercado, Flexibilidad y Sostenibilidad. Esos son nuestros valores y principios estratégicos. Desde el primer momento hemos visto la crisis como una oportunidad para estar más cerca y mejor de nuestros clientes, para diferenciarnos de nuestros competidores. Eso sólo se puede hacer con un equipo humano comprometido. Al final los procesos, los productos o la tecnología, se puede acabar imitando. Lo que nos diferencia son las personas con su know-how, su compromiso y su voluntad de dar servicio. Si estamos yendo mejor este año que el pasado, no es casualidad y sí fruto de una plantilla identificada con el proyecto. Ese tipo de empleados son a los que en los momentos concretos que hay que hacer un sobre esfuerzo, se lo puedes pedir. Como dice Paco Alcaide, gestionar una empresa es, ante todo, gestionar personas. Ellas marcan la diferencia. Y más en estos tiempos que corren.

Una última reflexión. Existe la tentación de pensar que en los momentos de crisis, todo aquello que tiene que ver con la RSC debe eliminarse porque supone gastos. Craso error. La RSC es una inversión que redunda en múltiples aspectos de la empresa. En algunos casos estos aspectos son tangibles y en otros intangibles. La RSC debe ser una herramienta de gestión explícitamente ética. Es decir, debe ayudar a la empresa a mejorar sus resultados haciendo bien las cosas. Si no, la propia RSC no sería sostenible. En estos momentos es cuando hay que apostar más que nunca por un modelo diferente. Ya no sólo por todo lo anteriormente descrito, sino porque la empresa debe ser generadora de sociedad y patrocinadora de una economía ligada a un desarrollo humano y social allá donde se ubique. Todas las medidas que permitan mejorar la calidad de la vida profesional y familiar, redundan positivamente a medio plazo en las empresas. Toda medida de RSC que no abogue por una sostenibilidad social, económica y medio ambiental, tiene fecha de caducidad.

Pues todo esto es lo que puedo contar. No hemos tenido que hacer grandes negociaciones colectivas, ni equilibrios para mantener los puestos de trabajo, pero tampoco hemos recortado beneficios a nuestros empleados. Porque sobre todo, y eso es lo que sí que me gustaría dejar claro, creemos que la RSC es una declaración de intenciones, una apuesta firme y decidida que conviene mantener ahora más que nunca.

lunes, 8 de junio de 2009

Economía - Sobre Brotes Verdes (III) y Final

Reflexiones Sobre la Salud Real de Nuestra Economía: Reformas Estructurales y Algunas Conclusiones

Pongo fin hoy a mi trilogía sobre la salud real de la economía española, haciendo alusión a algunas de las reformas básicas que yo creo que se deben tomar si de verdad, tal y como apunta el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se quiere cambiar el modelo económico de nuestro país. Ante todo quiero dejar claro que son ideas y opiniones puras y duras, basadas en muchas horas de lectura, pero que entiendo no son fáciles de articular. y desarrollar En cualquier caso hoy prometo no hablar más de teoría económica. Vamos allá.

La primera reforma que debe tomar nuestro gobierno es la educativa. Empezando por preescolar y acabando por la universidad. Como ya se ha apuntado en este blog, España ha alcanzado un nivel de desarrollo que le va a impedir competir exclusivamente en costes. Siempre habrá alguien que fabrique o produzca más barato. Debemos, por lo tanto, apostar por la tecnología, la innovación y los bienes de cierto valor añadido. Este objetivo es inviable con tasas de fracaso escolar que rozaban el 30% en Julio de 2007.

Hace falta cambiar el modelo de estudio en los colegios, el cual sólo puede surgir de un gran pacto entre los partidos más importantes de este país. No puede ser que cada vez que haya cambio de gobierno, se trate de variar el sistema también. La educación debería ser un objetivo estratégico para los gobiernos, y tales objetivos se deben estructurar en horizontes largoplacistas de 15 ó 20 años, justo lo que duró la tan denostada en su día, y añorada en la actualidad, EGB.

La reforma educativa en la etapa escolar, debe ir acompañada con una reforma en los horarios de las empresas. Al menos para los padres trabajadores. Conciliar la vida laboral y familiar, no puede ser visto como un mérito para las empresas. Que nadie me entienda mal, está muy bien que haya compañías valientes que den un paso al frente, pero es que debería ser lo normal. A los niños se les educa en casa, no en el colegio, y para eso hace falta que estén los padres con ellos cuando salgan de clase. Desde un punto de vista meramente económico, nuestro sistema educativo no es sostenible, porque no está siendo capaz de formar profesionales cualificados para el día de mañana y ello empieza por la enseñanza obligatoria.

Hay que reformar también la universidad. No se trata de fomentar el debate cínico y sesgado de la mercantilización de la misma, sino de entender que es necesario que las empresas se involucren en las diplomaturas y licenciaturas. Lo digo desde ya: la Universidad, Pública y de Calidad. Que nadie se lleve a engaños. Pero un sector privado volcado con las universidades, puede favorecer la aparición de sinergias que nos lleven a innovar, crecer tecnológicamente y diferenciarnos del resto de países. Se debe fomentar desde el gobierno esta participación vía generosos incentivos fiscales y similares, ponderándose en ellos la importancia de la investigación, la implicación de las empresas y los resultados obtenidos. No dar dinero por darlo, sino por obtener resultados.

La segunda reforma por excelencia es la del mercado laboral. Se debe ir a un contrato único con costes de despido crecientes en función del tiempo de pertenencia en la empresa. No se trata de quitar derechos a los trabajadores, sino de no dar cobertura legal a una realidad que existe: los contratos temporales en fraude de ley. En España nuestros trabajadores tienen tantos derechos como en el resto de Europa, sin embargo, el coste del despido en España es muy superior al del resto de países de la UE. Creo que dicha medida favorece al trabajador mediocre. Cuando un trabajador es bueno, no se le despide. Con un contrato único, muchos buenos trabajadores tendrían contrato fijo desde el primer día, no como ocurre en la actualidad. La formación del capital humano por parte de las empresas es otro factor clave para mejorar nuestra competitividad, y ello sólo puede hacerse con cierta continuidad en el personal de las compañías.

Se debe reformar también el INEM. Debe ser un organismo que palpe la realidad del mercado laboral, que sea mucho más flexible y ágil a la hora de formar y reubicar a desempleados. La prestación por desempleo, además, debería ser mayor para todos aquellos que decidieran reciclarse y adaptarse a nuevas realidades de mercado.

Además, se deben revisar la mayoría de cláusulas de subidas salariales en los convenios colectivos. No se pueden vincular las mejoras contractuaes al IPC. Y menos en España. Pongo un ejemplo muy básico para que se me entienda. España importa el 99% de su petróleo. Si éste sube un 15%, circunstancia que puede ocurrir, podemos encontrarnos con tasas de inflación superiores al 5%. Hagamos las cuentas para la empresa: el combustible le cuesta un 15% más caro; el transporte le subirá también. Probablemente verá como se encarecen precios de materias primas (las cuales necesitan transporte hasta la fábrica de la citada empresa). Para colmo, tiene que subir un 5% el salario a sus trabajadores porque esa es la tasa de inflación. ¿Puede subir el precio de sus productos un 10%? Probablemente no. Luego nuestro sistema de retribución perjudica a nuestras empresas. Se debe buscar una fórmula que premie la productividad y no el encarecimiento de los costes.

Otra reforma que se debe abordar, y esta es mezcla de laboral y mezcla de educativa, es la de la incorporación de los jóvenes licenciados al trabajo. Si lo hacen con salarios de auxiliares administrativos, el incentivo al estudio es mínimo.

Relacionado con el ejemplo de las subidas salariales, necesitamos una refoma de nuestro sistema energético. Estar tan expuestos al petróleo nos perjudica y mucho desde un punto de vista económico. Sobre todo porque tampoco tenemos (polémicas al margen) una energía nuclear como la de Francia. La apuesta por las renovables debe ser firme y decidida y si nos hace falta alguna otra fuente de alta densidad, deberíamos hacer un análisis serio sobre petroleo vs energía nuclear. No como solución, ojo, sino camino intermedio hasta que seamos capaces de tener un sistema energético sostenible. Nunca estaré a favor de la energía nuclear, pero a nivel costes y externalidades, no sé que es más o menos defendible, si el uranio o el petróleo. Lo que está claro es que un "mix" apropiado de renovables es sinónimo de mejora automática de la balanza de pagos, mayor estabilidad en los precios y, por supuesto, eco eficiencias que redundan en la competitividad de nuestras industrias.

Una reforma clásica es la de las infraestructuras. El plan E del gobierno español debería haberse enfocado nada más (y nada menos) que al desarrollo de infraestructuras necesarias para reducir nuestra dependencia energética del petróleo, mejorar la eficiencia en el uso de recursos naturales y favorecer ahorros sistemáticos de costes en los servicios a empresas. A lo mejor no se trata de hacer más carreteras (que implican más coches, más petróleo y más costes), sino de mejorar el mix energético, de mejorar el tren de alta velocidad (comercial y, por supuesto, el de mercancías), el metro (ligero o tradicional), los trenes de cercanías, etc. Decía Keynes que era mejor que el estado pagase un salario a un obrero por cavar un hoyo y que lo volviese a enterrar, que privar a la economía del efecto multiplicador de su salario. Eso posiblemente sea cierto, pero no creo que fuera un óptimo para el brillante economista inglés. El problema es que en España estamos aceptando la exageración de Keynes como verdad universal.

Por último, es necesaria también una reforma de las industrias españolas. Se debe fomentar la cooperación, fusión y concentración de empresas en diversos sectores. Tenemos bodegas punteras, empresas alimentarias ejemplares e incluso constructoras que podrían competir a nivel mundial por calidad, pero nos falta habitualmente dimensión, masa crítica para competir. Se habla últimamente de la crisis del sector lácteo y las subvenciones del gobierno francés a sus compañías. Siendo eso cierto y censurable, hasta el domingo no vi a nadie que dijera las cosas como son. En Francia y Suiza hay compañías lácteas que facturan por si solas lo que las 6 principales operadoras españolas juntas.

PradoRey es muy grande en España, pero en el extranjero compite con Penfolds, la cual no solo hace 5 veces más botellas, sino que pertenece al grupo Foster´s, el cual tiene más de 30 marcas de vino, es propietaria de Coronita y Foster´s entre otras decenas cervezas, el agua Perrier y algunas otras bebidas. Si este ejemplo parece exagerado, basta con recordar que Concha y Toro (Chile), cotiza en el Dow Jones. En España sólo manejan tales volúmenes Félix Solís o García Carrión, los cuales, reconociendo que hacen muy bien su negocio, se dirigen a un perfil de calidad medio - bajo. Penfolds y Concha y Toro hacen grandes vinos, comparables a nuestros Protos, Matarromera, Marqués de Cáceres y compañía. ¿Cómo competir con dichos monstruos a nivel mundial? ¿Seguimos creyendo que la única diferencia en precio es por la uva y la mano de obra?

Dentro de estas reformas dentro de las industrias, la primera que debe hacerlo es la financiera. Nuestro sistema bancario no es sostenible en la actualidad. Para que las medidas monetarias aprobadas por los organismos encargados de las mismas surtan efecto, nuestras entidades deben ganar en dimensión.

Como se ha podido observar, muchas de las medidas que propongo van enfocadas hacia un aumento de la competitividad de nuestra industria que redunde en una mejor posición para exportar. Si recordáis la ecuación de la política fiscal (la monetaria ya vimos que parecía poco efectiva para la situación actual), Y= G + C + I + EXn. Dado el nivel de paro actual, el cual limitará el aumento del consumo en nuestro país, una mejora de las exportaciones netas parece la mejor solución para nuestra economía. Ello supone un auténtico cambio de modelo económico. El problema es que será largo y costoso, requiriendo a menudo grandes dosis de fe y paciencia. Virtudes difíciles de reunir con escenarios de gobierno de 4 años.

Termino con una breve reflexión respecto al dato del paro de mayo. Como también apunté, hay motivos para alegrarse, pero recordemos: por sectores, donde más ha bajado es en la construcción (lógico, porque había tocado fondo hace ya varios meses y se ha puesto en marcha el plan E), seguido de servicios. Por Comunidades Autónomas, dónde más ha bajado ha sido en Baleares y Andalucía, curiosamente lugar de veraneo de los "guiris", los cuales, curiosamente también, comienzan sus vacaciones estivales en Mayo. El único brote verde es la mejora de la confianza en el consumidor, lo cual no es poco, porque como bien se ha apuntado desde algunos medios, la economía tiene mucho de psicología.

Así pues, creo que queda mucho camino por andar antes de ver síntomas de recuperación. Sobre todo si queremos que ésta sea firme y consistente, porque tal vez lo de menos sea saber si hay o no brotes verdes, sino si estos son firmes y robustos o por el contrario son débiles y enclencles. De ésto último va a depender nuestra recuperación.



jueves, 4 de junio de 2009

Economía - Sobre Brotes Verdes (II)

Reflexiones Acerca de la Salud Real de Nuestra Economía: Política Monetaria

Además de la política fiscal, existe otra herramienta que pueden poner en práctica los gobiernos y organismos reguladores para desarrollar su estrategia económica: la Política Monetaria. De forma sencilla se podría definir como el conjunto de medidas que toma un Banco Central para controlar la Oferta Monetaria. Porque aunque no lo parezca, el dinero también se rige por las leyes de la oferta y la demanda. En Europa dicho Banco Central ya no depende de los países, sino que es común para todos los estados miembros de la UE.

De forma muy breve y esquemática, voy a hacer una pequeña introducción teórica para que se entienda bien lo que quiero explicar. No me voy a meter en ardúas demostraciones y verdades complejas, así que confío en que se me entienda. Aún así, advierto que la política monetaria, es bastante más compleja que la fiscal.

La Oferta Monetaria se define como la cantidad de dinero que hay en circulación en una economía. Está compuesta por dos parámetros fundamentalmente. Uno, el dinero en efectivo o en circulación; dos, el dinero bancario, el cual está formado por los depósitos bancarios que poseen las familias y empresas (no financieras) en los bancos comerciales. En la Unión Europea se considera dinero bancario tanto las cuentas corrientes como los depósitos a plazo o cuentas de ahorro.

Es importante decir que el dinero bancario no está respaldado al 100% por dinero tangible. Tan solo una parte del mismo existe como tal en forma de reservas bancarias, las cuales pueden ser voluntarias (las que el propio banco decide tener) y obligatorias (las cuales las marca el banco central de rigor).

Los bancos, por lo tanto, reciben dinero en forma de depósitos, mantienen una parte en forma de reservas y prestan la otra. La confianza es clave para que el sistema funcione, porque si todas las personas que tenemos ahorros en los bancos quisiésemos sacarlos a la vez, el sistema quebraría. Por lo tanto,Oferta Monetaria= L + D, donde L refleja el dinero en efectivo de una economía y D los depósitos.

La Base Monetaria es el dinero a partir del cual se genera todo el dinero de una economía. Es decir, el dinero en efectivo de las familias y empresas más las reservas en los bancos para asegurar la liquidez de sus clientes. Base Monetaria = L + Rv, donde L refleja de nuevo el dinero en efectivo de una economía y Rv las reservas (legales y voluntarias) de los bancos.

La Oferta Monetaria es siempre mayor que la Base Monetaria, ya que los depósitos son mayores que las reservas. ¿Cuántas veces es superior? Bueno, esto requereriría una pequeña demostración matemática, pero para simplificar, describo tan solo el multiplicador resultante:

OM= BM (a+1)/(a+w); donde

a= L/D

y

w=RV/D.

Si "a" aumenta, entonces los agentes económicos depositan menos dinero en los bancos, quedando éstos con menor capacidad para prestar dinero. Si "w" aumenta, los bancos mantienen más dinero en forma de reservas, con lo que podrán prestar también menos dinero. En ambos casos se reduce la Oferta Monetaria.

Los bancos centrales pueden llevar a cabo dos tipos de políticas monetarias: expansivas y contractivas.

Las expansivas generan incrementos de la oferta monetaria. Para que nos entendamos. Si el Banco Central "introduce" más dinero en la economía a través de los bancos comerciales, se supone que éstos prestarán también más dinero. Al aumentar la oferta de dinero, bajará su precio (tipo de interés), lo que animará también a las empresas y personas a endeudarse más e invertir, mejorando la capacidad productiva de una economía y creando empleo los primeros, y consumiendo los segundos. Ejemplos claros de este tipo de políticas, son las operaciones de mercado abierto (compra de bonos por parte de los bancos centrales a cambio de dinero en efectivo), disminución del tipo de interés (lo que favorece que los bancos comerciales pidan más dinero prestado al banco central o a otros bancos) y disminuyendo las reservas obligatorias (coeficiente legal de caja). El riesgo que conllevan estas medidas es la inflación (alza sostenida de precios).

Las medidas contractivas suponen el movimiento contrario al descrito. Son medidas apropiadas cuando hay tensiones inflacionistas. Por eso Trichet se empeñó en septiembre del año 2008 en mantener los tipos altos, porque le preocupaba más en ese momento la inflación que la incipiente recesión que se avecinaba.

Entonces, ¿hay o no hay brotes verdes a la luz de la política monetaria? Recordemos cómo empezó el actual embrollo. Venimos de unos años de bonanza económica favorecida por unos tipos de interés bajísimos (incluso por debajo de la inflación) y una nueva ingeniería financiera que parecía generar dinero bancario de forma ilimitada, permitiendo endeudarse a familias y empresas hasta niveles sin precedentes. El efecto pernicioso de esta medida es por todos conocido.

En España es cierto que nuestros bancos no han participado en la fiesta de las subprime, pero sí que para sufragar la juerga inmobiliaria de nuestro país, se han endeudado con bancos de fuera (animados por ese tipo de interés tan bajo). Como los mercados extranjeros están ahora colapsados por su falta de liquidez, y en España, entre el paro y el pinchazo de nuestra burbuja inmobiliaria se han reducido drásticamente las posibilidades de captar nuevos depósitos, nuestras entidades financieras se ven totalmente "caninas". Por ello todos los gobiernos acordaron a través de sus distintos organismos monetarios (el Banco Central Europeo y la Reserva Federal Americana) "meter" escandalosas cantidades de dinero para salvar a todo el sistema financiero.

¿Qué ha pasado entonces? ¿Por qué no ha funcionado? Los bancos siguen sin apenas prestar y, seamos claros, el negocio de los bancos es prestar dinero. Cuando las cosas han ido mal, han prestado menos y más caro, pero han prestado. Ahora piden garantías desproporcionadas porque sencillamente no pueden hacerlo. Y todo ello pese al dinero metido en el sistema. No ha funcionado porque lo que han hecho los gobiernos es aumentar la base monetaria (L + Rvas) pero no la oferta monetaria (L + D), que es la que determina el éxito de estas medidas.

Si recordamos la ecuación, han subido "a" y "w" debido a la coyuntura actual. Es decir, ha subido la liquidez de los ciudadanos por la coyuntura actual, los cuales han retirado depósitos, y las reservas bancarias (por las múltiples pérdidas de las entidades crediticias).

La explicación viene de la mano de uno de los grandes economistas de la historia. Keynes sostenía que en situaciones de depresión económica, cuando el tipo de interés es muy bajo (como ocurre estos meses), la política monetaria apenas tiene impacto sobre la economía. Cuando el tipo de interés es alto, ninguna empresa o familia quiere tener su dinero ocioso. Lo mete en el banco (creando depósitos) y lo pone a "trabajar". Cuando es casi 0, como ocurre hoy en día, la gente no quiere arriesgarlo y lo mantiene en efectivo. En parte por una cuestión obvia. Cuando la economía va mal, la confianza de la gente se resquebraja y siempre se observa que esa caída de la confianza incide en la retirada de depósitos en los bancos, o al menos, en la ralentización en la creación de nuevos depósitos. Es por eso por lo que Keynes apostaba por una política fiscal de aumento del gasto público (como la que está desarrollando nuestro gobierno) para reactivar la economía en momentos parecidos al actual. Esta teoría de Keynes fue muy discutida por los defensores del libre mercado. Entre ellos por otro de los más grandes economistas de la historia: Milton Friedman. Junto con Anna Schwartz, Friedman escribió "A Monetary History of the United States, 1867 - 1960", el cual resultó una magnífica apología de la política monetaria.

Echemos un vistazo a la historia. Durante el crack del 29, la base monetaria aumentó, subiendo de una media anual de 6.050 millones de $ en 1929 a otra de 7.020 millones de $ en 1933. Sin embargo, y de acuerdo con Krugman, la Oferta Monetaria bajó drásticamente de 26.600 millones de $ a 19.900 en el mismo intervalo. La causa la tuvo la sucesión de quiebras bancarias del sistema entre los años 1930 y 1931 principalmente. Los ciudadanos perdieron la fe en el sistema y retiraron mucho efectivo. Los bancos comenzaron a acumular reservas por lo que pudiera pasar. Se hacían menos préstamos y el gasto y el consumo cayeron en picado.

Para Friedman y Schwartz, la Reserva Federal debía haber prestado dinero a los bancos en apuros para evitar las quiebras, lo cual hubiera hecho que los ciudadanos hubieran mantenido sus depósitos y que las entidades crediticias hubiesen mantenido sus préstamos. De haber sido así, no hubiera habido nunca una gran depresión. El planteamiento de Friedman es brillante y casi parece irrebatible, sin embargo, el caso de Japón nos debe hacer reflexionar también al respecto. En los años 90 el Banco de Japón salvó a muchas entidades financieras inyectando miles de millones de yenes, así como el gobierno nipón aprobó un paquete de medidas de estímulo basadas en Gasto Público. El resultado fue que el bien de equipo que más se vendió en aquella época fueron las cajas fuertes. Aumentó la Base Monetaria pero no la Oferta Monetaria, y Japón lleva viviendo una década con cifras de crecimiento económico negativo o casi cero y un nivel de paro sin precedentes en el país asiático. En el Crack del 29 la Reserva Federal pudo hacer más por atenuar la epidemia, pero nunca podría haber evitado una profunda recesión.

Precisamente esa es la complejidad de la crisis actual. Los gobiernos han actuado con rapidez, han salvado a muchas entidades y, posiblemente, han evitado lo peor. Pero el hecho cierto es que la crisis financiera y la económica se retroalimentan. En España hay más parados que nunca y ello implica menos ingresos, menos dinero ahorrado (por lo tanto, menos dinero en depósitos para los bancos) y menos préstamos que dar. Hay sectores que requieren financiación permanente para su actividad, y sin la misma, se ven abocadas a despedir gente. Todo ello redunda en un parón de la economía. La interrelación entre la crisis económica y la financiera es complejísima y deja sin efecto un arma que en otras ocasiones podría ser muy poderosa: la política monetaria.

Ayer, no obstante, hubo un muy buen dato que se celebró mucho menos entusiasmo que el del paro (con el que me meteré próximamente en el último capítulo de esta trilogía): la mejora de la confianza de los consumidores. Aún así, conviene recordar que lo que ha "tirado" del PIB en España estos años han sido la construcción y el consumo, favorecidas ambas por la capacidad de endeudamiento de nuestro país. Ese modelo se ha acabado. Sobre todo porque nos enfrentamos a un escenario muy diferente al de estos años en el que durante un tiempo apenas podremos contar con los bancos. No atisbo brotes verdes por aquí. Y me encantaría equivocarme.

PD: Si alguno me surge con lo de los ICO, me permito recordar que en estos créditos el dinero corre a cuenta del estado y que los bancos sólo asumen el riesgo. Y aún así, está costando Dios y ayuda que lleguen al mercado.