jueves, 29 de julio de 2010

Sociedad - Cuestión de Hipocresía

Sobre los toros, el estado paternalista y los intereses bastardos

Aunque urbanita de nacimiento, soy hombre de campo por las circunstancias de la vida. Laborales y personales, que en eso mi novia también ha tenido que ver. Me encanta la naturaleza y me encantan los animales. Los que me conocen saben que hay pocas cosas con las que disfrute tanto como saliendo a correr o a montar en bicicleta entre los viñedos, en los que, de vez en cuando, tengo la infinita suerte de cruzarme con un corzo al que casi puedo tocar con mis manos. Entiendo y respeto, por lo tanto, a los defensores de los derechos de los animales.

No me gustan los toros. Lo siento, pero me parecen tan peligrosos para el torero y tan duros para el toro, que siempre me han producido una mezcla de desasosiego, agobio y pena. Sólo he estado una vez en una plaza. Fue en Las Ventas, invitado por mi amigo Quique Ibáñez. Sin ser aficionado, admito que en la monumental se respiraba un ambiente acogedor y diferente. El sentimiento y la pasión de maestros y aficionados te permiten comprender que aquello es, para muchos, arte y cultura. Aunque yo no sea sensible al mundo del toro, entiendo y respeto a quiénes así lo viven.

Como persona adulta que soy, ejerzo mi democracia de muchas formas. Una de ellas, la más sencilla y de la que a menudo más fácilmente nos olvidamos, es a través del consumo. Puedo decir que nunca me he gastado un Euro en los toros, al igual que tampoco lo he hecho en tabaco, por ejemplo. Son opciones de vida, por lo que entiendo también quien haya que se muera por conseguir un abono para San Isidro. Digo esto, porque creo que hay que concienciar desde la libertad. Si las plazas se vacían, no habrá toros. Espero que entendáis que no soy sospechoso de enrocarme en una posición y defenderla a capa y espada. En este caso, dejo mi parte emocional en casa.

Así pues, la noticia de la semana ha sido la aprobación por parte del parlamento catalán de la prohibición para celebrar corridas en todo Cataluña. Con la mayoría de votos nacionalistas, la iniciativa ha salido adelante. Dicen aquellos que llevaron la propuesta al hemiciclo, que ésta respondía a una iniciativa popular que contaba, ni más ni menos, que con 180.000 firmas. Cifra respetable, desde luego, como respetables son las casi 100.000 personas que sólo José Tomás ha sido capaz de atraer a la Monumental de Barcelona estos dos últimos años y los 6.480 euros que se llegaron a pagar por ver al maestro en la misma plaza el pasado mes de Junio del año 2009. Quiero decir con ello, que no tengo tan claro que los políticos con su decisión, hayan respondido a la voluntad del pueblo.

Y creo que es así porque cuando hay un tufillo de rédito electoralista, de tanto apuntado ante tus votantes, los partidos tienden, y perdón por la expresión, a cagarla. Se visten de progenitores y tienden a vendernos las bondades de un estado paternalista, el cual nos dice qué debemos hacer y qué no, lo cual es inaceptable, porque el estado deja de ser juez para convertirse en parte de forma simultánea. Como el estado, o el gobierno, está formado por personas, siempre es interesado, y aunque la iniciativa pueda tener un origen loable y filantrópico (reitero que no dudo de la bondad de los defensores de los animales), los políticos no sé cómo lo hacen que acaban enfrentando a unos con otros y montando una gresca impresentable. Perdonadme, pero a mi eso del interés general en iniciativas populistas es algo que mo me termino de creer.

Así pues,aunque Cristiano y Católico confeso que me considero, soy un agnóstico político y me cuesta dar el beneficio de la duda. Como hoy me siento condescendiente, voy a darle un tiempo a Carod, Mas y compañía para observar sus próximos pasos. Si como de verdad dicen sólo les ha movido el interés por la defensa de los animales, el ansia por una Cataluña mejor, espero impaciente las siguientes medidas. Una, la prohibición de la caza. En el fondo es matar a sangre fría de un disparo a un animal que no se puede defender. A veces éste ni siquiera muere en el acto y termina desangrándose. Incluso puede ocurrir que el cazador no encuentre la pieza y ésta se quede en mitad del campo habiendo muerto para nada. Tampoco están mal los perros abandonados a su suerte en el monte cuando el cazador ha terminado su faena. Dos, la pesca. Se me ocurren pocas muertes tan horribles. Te enganchan el paladar con un anzuelo y luego te dejan morir de axfisia. En tercer lugar, espero que cierren los zoológicos, donde decenas de animales se pudren en cautividad y pierden todos sus instintos como es de sobra conocido. Por último espero con impaciencia la medida definitiva, aquella que me hará creer en la bondad del parlamento catalán, la que me demostrará que detrás de la decisión no había ningún afán de dividir y enfrentar. Me estoy refiriendo a la prohibición de las matanzas de los cerdos. Será un gran sacrificio, lo sé, porque Cataluña es una tierra maravillosa con unas estupendas butifarras que pasarán a mejor vida. Y ya lo siento, pero todo sea por el interés general.

Así pues seguiré con interés los acontecimientos. Veremos qué hay detrás de verdad de esta decisión, si una sincera defensa de los animales, argumentable y loable, o como me temo, estemos de nuevo ante una cuestión de hipocresía, llena de intereses bastardos y partidistas.

lunes, 26 de julio de 2010

Fútbol - Raúl

Gracias, Capitán

Me temo que como el día en el que escribí de la selección, tampoco hoy voy a ser demasiado original. Es más, ya he visto que mi buen amigo Paco Alcaide también ha escrito sobre Raúl, así que en un rato me pasaré por su fantástico blog y pondré mi granito de arena fomentando el sano debate. Por mi parte sólo quiero contaros una historia basada en hechos reales, más concretamente en mi propia existencia.

Allá por el año 1988, cuando la Quinta del Buitre estaba en el ecuador de su ciclo glorioso, aquel en el que ganaba con una facilidad pasmosa la liga española con un juego por aquel entonces sin parangón, mi padre, más madridista que Santiago Bernabéu y asiduo al estadio de su mismo nombre, decidió hacerme socio a mi también y comenzar a compartir conmigo aquella afición. Aquel Real Madrid era una máquina de ganar en nuestro campeonato doméstico, pero le faltaba siempre un hervor en la Copa de Europa. Es cierto que el fútbol no fue justo con ellos, que los Míchel, Butragueño y compañía, merecieron retirarse con una o dos de las actuales Champions a sus espaldas, pero la realidad es que su tiempo pasó y el Madrid llevaba más de 30 años sin ganar su torneo favorito.

Luego llegó aquella crisis económica que amenazó con convertir al club de mis amores en Sociedad Anónima Deportiva, la magia cogió el puente aéreo, dónde un druida llamado Cruyff hizo jugar a aquel "Dream Team" como los ángeles y al Madrid no le quedó más remedio que tirar de casta y amor propio para apenas subsistir aquellos cuatro años de vendaval blaugrana. Entonces llegó Raúl.

Recuerdo el día de su debut. No daban el partido del Madrid por la tele, pese a que aquel Zaragoza de Víctor Fernández era una maravilla, y tuve que coger una radio, ponerme unos cascos y escuchar a Manolo Lama narrar aquel partido. El Madrid comenzó perdiendo 2-0, empató a 2 y finalmente terminó sucumbiendo por 3 a 2 en un encuentro que todo el mundo tildó de espectacular. Las crónicas hablaban de que Raúl pudo haber marcado dos o tres goles fáciles, pero que pese a todo, pese a que no entrase la pelotita, aquel chico era diferente.

Sólo tuve que esperar una semana para comprobarlo in situ en un derby ante el Atlético de Madrid. Marcó el 1-0, asistió a Zamorano en un pase magistral para el 2-0 y provocó un penalty que creo suponía el 4-1. Aquel partido lo ganó el Madrid 4-2 y Raúl fue portada en todos los medios de comunicación. Esa temporada el Madrid ganó la liga y el año siguiente retornó a la tan ansiada Copa de Europa, rebautizada como Champions League. Sin los refuerzos oportunos y con un Ajax estratosférico (con Kluivert, Seedorf, los hermanos De Boer, Overmars, Davids y Kanu), el Madrid pasó la primera fase pero perdió en cuartos contra la Juve. En el partido de ida, Raúl hizo el único gol del encuentro y volvió loca a la zaga transalpina. En el partido de vuelta, un Madrid en descomposición tras el cese de Jorge Valdano, caía eliminado en Delle Alpi. Aún así, aquel chavalín que había sentado a Butragueño apenas un año antes, hizo una Champions espectacular que desató la admiración de toda Europa.

El año siguiente fue el de Capello en su primera etapa en la capital. El Madrid no disputaba competición europea y cayó en Copa a las primeras de cambio contra el Barça de Ronaldo. Pese a la llegada de Mijatovic y Suker, Raúl fue el verdadero estandarte de aquella liga llamada de las estrellas y se preparaba para el asalto del trono europeo a la siguiente temporada. ¿Sería capaz el Madrid de recuperar su sitio en la élite continental 32 años después?

Tras completar una primera fase de grupos brillante con Raúl en plan estelar, llegaron las eliminatorias a doble partido. Aunque el 7 blanco no estuvo tan afortunado en las mismas, poco a poco se convirtió en el referente de aquel Real Madrid que hizo que el sueño de muchos niños (ya crecidos) como yo, se cumpliera. Aquel mes de mayo de 1998, el Real Madrid batía en Amsterdam a la Juventus de Zidane por 1-0 y se alzaba con su séptima Copa de Europa.

En apenas dos años el club blanco hizo limpia. Desaparecieron los Mijatovic, Suker, Seedorf y compañía junto a sus Ferrari y en un momento convulso dentro de la entidad apareció Vicente Del Bosque para resucitar al muerto que era el Madrid en el mes de diciembre del año 1999. En apenas unos meses, el Madrid de la mano de Raúl, siempre Raúl, se vino arriba y ganaba su octava Copa de Europa. El papel del de San Cristóbal fue decisivo. Clasificó al Madrid en el último momento en la segunda fase de grupos en Noruega, le hizo un par de tantos al Manchester United (vigente campeón por aquel entonces) en Old Trafford, se marcó una pedazo de eliminatoria contra el Bayern y mojó en aquella final contra el Valencia en París en mayo del año 2000.

En el 2001 el Bayern se tomó cumplida venganza en semifinales, pero un año después el Madrid volvió a la carga y tras eliminar al Bayern (¡qué eliminatorias nos regalaron!) y al Barça (golazo de Raúl incluido), el Madrid batía al Leverkusen en la final de Glasgow levantando la novena Copa de Europa (con otro gol de Raúl en la misma). Pudo ganar el Madrid la décima un año después, poco antes del galacticidio, de no mediar una inorpotuna apendicitis del 7 madridista justo después de una exhibición ante el Manchester y una lesión de Ronaldo tras una fea patada en semifinales contra la Juve.

Es cierto que desde entonces el Madrid lleva 8 años sin alzarse con el máximo título continental. Tanto como que desde entonces Raúl ha sufrido la inestabilidad institucional y deportiva que ha vivido nuestro club en los últimos tiempos, una gravísima lesión de rodilla y el inevitable paso de los años. Pero también lo es, que el hecho de que cada eliminación del club de Chamartín en la Champions se viva hoy en día como un drama nacional, es, en buena medida, gracias a Raúl y a ese plus de competitividad que su llegada aportó al Madrid. Porque antes, al Madrid de las últimas décadas, al de Juanito y Santillana, al de Butragueño y Hugo Sánchez entre otros, siempre parecía faltarle algo en los partidos importantes para terminar de ganar el título de títulos a nivel continental. Aquella sensación cambió para siempre con la irrupción de Raúl en el panorama futbolístico.

Raúl ha generado anécdotas de todo tipo a lo largo de su trayectoria. Fergusson llegó a pedir que no le dejasen pasar la frontera de Inglaterra en los momentos previos de un partido de vuelta decisivo de cuartos de final de la Champions League, Khan, aquel mítico portero del Bayern, admitió que sufría estrés siempre que tenía a Raúl enfrente y no hay un sólo entrenador que o compañero que no haya alabado su determinación, entrega, olfato goleador, inteligencia, trabajo de equipo y mentalidad ganadora. Valdano ha dicho hoy que, tal vez, tras Di Stéfano, haya sido el jugador más importante en la historia del Madrid. Yo no he vivido tanto, no sé si es exagerado o no, pero desde luego sí que sé que es el jugador que ha cambiado al Real Madrid moderno, el que lo ha devuelto al primer plano internacional, el más determinante, el que siempre ha estado ahí y que se necesitarán varias décadas para valorar en su justa medida su trayectoria y sus records. Máximo goleador de la historia de la Champions, máximo goleador de la historia del Madrid, máximo goleador de la historia de la selección (aunque Villa le superará pronto, espero) pese a haber dejado la misma con apenas 29 años (los mismos que cumple Villa ahora, por cierto). Como dice Valdano, los números de Raúl no se discuten.
Hay quien opina que no ha tenido tanta clase como Zidane, Figo o Ronaldo, pero lo cierto es que ha ganado más Copas de Europa que los tres juntos. Dicen también que ha ganado tantos títulos y marcado tantos goles por toda la gente que tenía a su alrededor, pero invito al personal a que analice las alineaciones del Madrid de la octava, con Karanka e Ivan Campo de titulares, un Anelka abúlico como punta de lanza y un chaval llamado David Aganzo, ahora en el Rayo, jugando con él en el ataque en el decisivo partido contra el Rosenborg. Podía haberse quedado en el Madrid viviendo de las rentas, pero ha preferido volar en busca de nuevos retos.

Con sus virtudes y defectos, con sus aciertos y errores, que seguro que como ser humano también ha cometido, Raúl ha sido y es un referente para todos los madridistas como yo. Nuestros abuelos y padres hablaban de Di Stéfano, a mis hijos yo les hablaré (espero) de Raúl. Por tu ejemplo y por habernos devuelto la ilusión, muchas gracias capitán. Confío en que no tardes en volver y sigas haciendo historia en este club, el club de mis amores.

Como no podía ser de otra forma, os dejo un video con sus mejores goles. Que lo disfrutéis.

viernes, 23 de julio de 2010

Vivencias - Desde el Campo de Batalla

Algunas Reflexiones

Han pasado ya dos semanas desde que volví de Harvard y, como a alguno os he comentado, mis vivencias allí, no sólo me han venido bien para seguir formándome y aprendiendo, sino incluso para coger cierta distancia y ver determinadas cosas con perspectiva. Porque han pasado ya casi dos meses desde mi post sobre la soledad del directivo y lo cierto es que el camino andado desde entonces no ha sido sencillo. Muchas horas de trabajo, muchos fuegos apagados, otros por apagar y muchas horas de reflexión y pensamiento sobre cómo llevar a cabo ésto o lo otro. Mañana comienza una semana muy importante en la que todo lo trazado tiene que comenzar a implementarse y sé que no será sencillo. Fundamentalmente porque requerirá un cambio cultural muy grande y éstos siempre son costosos. Derribar ideas preconcebidas, valores y usos nunca es tarea sencilla. Cuento, afortunadamente, con un equipo de dirección y un grupo humano excepcional y sé que eso hará más llevadero el camino.

Como os decía al principio, mis dos semanas en EEUU me han servido para ver las cosas con perspectiva. De sentirme solo, aunque la soledad del directivo existe y a veces es inevitable, he pasado a verme como un privilegiado. Alguien que tiene la oportunidad de tomar decisiones y sacar una empresa adelante en el momento económico y social más complicado de los últimos 80 años. Cuando esto acabe, cuando se empiece a estudiar en los libros de texto y académicos, podré decir que forme parte de aquella generación que vivió en el campo de batalla, en primera línea, este momento histórico. Y ello me llena de orgullo y responsabilidad. El reto es enorme, lo asumo, y sé que habrá momentos de dificultad, pero el mero hecho de imaginarme con todo mi equipo dándole la vuelta al asunto, es un estímulo tan grande que me anima a no tener miedo a nada. Como buen deportista que siempre he sido, estoy deseando jugar este partido y sé que lo vamos a ganar. Estoy convencido.

Así pues mañana comienzo otra semana apasionante. Dura, con mucho trabajo y llena de reuniones. Hay que seguir tomando decisiones, implementando planes e ideando nuevas estrategias. Seré dueño de mis silencios y me pondré nervioso, como siempre me ocurre, cuando percibo que los tiempos del directivo no son los del resto de los mortales (algún día escribiré al respecto), pero sobre todo confío en que llegue el viernes y me pueda seguir sintiendo un privilegiado por vivir todo lo que estoy viviendo.

Así pues, como dice Álex Rovira en su libro "La buena crisis", es el momento de reinventarse a uno mismo, de replantearse todas las hipótesis, de afrontar cada instante con dignidad, esperanza y sentido de realidad, pero también de desafiar la rutina y de tratar de ver las cosas de manera diferente. Por primera vez desde que ésto empezó, estoy disfrutando pese a mis desvelos y preocupaciones, también inevitables, por otro lado. Desde el campo de batalla me despido por hoy, no sin antes agradeceros vuestra fidelidad y desearos una fantástica semana. Como os decía, la mía se presenta apasionante. Seguiremos informando.



lunes, 19 de julio de 2010

Economía - España: Una tormenta perfecta (2)

Segunda Parte

Bueno, pues lo prometido es deuda, así que hoy sigo con la segunda parte sobre la tormenta perfecta que se ha generado sobre nuestro país y cuya virulencia seguimos sufriendo. En el capítulo de hoy se tocará la crisis en sí, el problema de la deuda pública y terminaremos con algunas reflexiones y preguntas abiertas.

4) La Crisis 2008 - ?: El primer punto importante es el de la crisis financiera internacional, muy relacionado con la crisis inmobiliaria que tuvo lugar en los EEUU y la especulación del sector bursátil. Por centrar un poco el tema y no irme por las ramas, comenzaré con el incremento sostenido del precio de las viviendas en el país norteamericano durante una década. Durante aquellos años, apoyados por importantes innovaciones financieras y cierta relajación legislativa, se concedieron hipotecas a personas de dudosa solvencia a tenor de sus patrimonios, empleos, etc. El fundamento que subyacía para que los bancos actuasen fue su creencia de que los precios de las viviendas nunca bajarían, de tal forma que si un tomador resultaba fallido, el aumento del precio de la vivienda podría compensar dicha pérdida. El riesgo, además, se había diversificado y enviado a los mercados financieros de todo el mundo bajo complejos productos apoyados en modelos matemáticos que a priori parecían infalibles.

Ocurrió que en el año 2007 los precios de las viviendas comenzaron a caer en los EEUU mientras que el tipo de interés de las hipotecas subprime comenzó a incrementarse. Como consecuencia el ratio de default se disparó y el valor de los derivados financieros vinculados al sector inmobiliario se hundió, metiendo en un grave problema de solvencia a buena parte del sector financiero estadounidense.

La complejidad de los derivados financieros y la previsión de una escasez de liquidez mundial, hizo que el pánico se apoderase de los mercados y que los bancos fueran reacios a prestarse dineros unos a otros. La integración mundial de los mercados hizo el resto y convirtió el problema en mundial e incluso bancos que no habían participado en la juerga americana, se vieron afectados por el terremoto. Además, la caída de la demanda agregada de los EEUU como consecuencia de la crisis, deterioró el crecimiento de las exportaciones del resto del mundo, lo cual agravó el problema.

En España, era realmente cierto que nuestros bancos no habían participado en la fiesta de las subprime (en parte por la legislación que impuso el Banco de España), pero al haberse expuesto de tal manera al sector financiero internacional, vieron como sus fuentes de ingresos se secaban y acto seguido comenzaron a tener problemas. Ello les obligó a comenzar una campañar de retirada salvaje de riesgos en empresas y familias, las cuales, por su parte, estaban viviendo muy por encima de sus posiblidades al estar sobre endeudadas (en cuanto desapareció la deuda, sufrieron una especie de síndrome de abstinencia del que muchas aún no se han recuperado). De esta forma, la crisis financiera pasó a ser económica.

Como no podía ser de otra forma otro punto importante a tratar es el del colapso del sector de la construcción en España. Ya en el 2007 existía una percepción generalizada de que los precios de las viviendas no se correspondían con el valor intrínseco de las casas, lo cual comenzó a frenar la demanda de forma paulatina. El problema, además, se agravó con el hecho cierto y objetivo de que las empresas del sector, durante el período de expansión, habían construido más viviendas de las necesarias. Algunas fuentes apuntan que hasta el doble. Lo que pasó después es obvio. Se generó un stock de viviendas nuevas desocupadas (cerca de 1.000.000) bastante similar al número de viviendas vacías de segunda mano ya existentes y se inició un proceso contrario al de los años del boom. Las expectativas se volvieron más pesimistas y el consumo se hizo más débil. Las inversiones en bienes duraderos cayeron en picado

En España, las cosas rápidamente fueron a peor. Por un lado, el enorme déficit comercial no dismunuyó durante el 2008 pese a la debilidad de la demanda. Por otro, el turismo cayó un 8%, lo cual impactó muy seriamente en la capacidad de nuestro país de obtener ingresos de ciudadanos extranjeros. Las entidades financieras españolas, tal y como se ha indicado con anterioridad, no participaron en la juerga de las subprime, pero buena parte del dinero que financió nuestra particular fiesta, vino de fuera, principalmente de la banca europea. Con ésta afectada por activos tóxicos y por una crisis de confianza sin precedentes, nuestros bancos y cajas comenzaron a sufrir la escasez de liquidez del mercado. Aunque hubo entidades como el Banco Santander que aprovecharon para salir de compras, la realidad de la mayoría de las pequeñas entidades financieras se volvió límite en cuanto el colapso del sector inmobiliario de nuestro país se sumó al caos internacional, lo cual hizo necesario una reordenación del sector bancario en la que todavía estamos.

Aunque es cierto que el ratio de default de las hipotecas otorgadas alcanzó el 3% en el mes de septiembre del 2009, el resto de ratios de nuestro sistema financiero no eran malos. Más bien al contrario. Es cierto que hay mucha heteorgeneidad, pero objetivamente, la banca española estaba como mínimo igual que el resto de bancos europeos (veremos qué dicen los test de estrés el día 23). Pese a que existen estudios que avalan el que nuestro sistema financiero podría aguantar una cascada de fallidos de empresas de la construcción (veremos cuando acabe la carencia de principal y en algunos casos hasta de intereses), los datos muestran que desde el año 2006 la concesión de créditos se ha contraído en nuestra economía. Los bancos se defienden argumentando que no han cambiado sus criterios, sino que es la economía y la situación general la que lo ha hecho y que por ello ahora el crédito fluye con menos alegría.

Por último está el problema del paro. Derivado de todos los problemas descritos hasta la fecha, y principal lastre de nuestra economía por su efecto sobre el déficit público, el consumo, los fallidos de las hipotecas, la no venta del stock de viviendas y la desconfianza en nuestra economía. Que España es un país que crea y destruye empleo con una facilidad pasmosa, es una realidad, como también que es el fiel reflejo de que ninguna de las reformas laborales ha arreglado los principales males de dicho mercado.

5) El Problema Fiscal y las Consecuencias para la UE: La primera respuesta de todos los gobiernos mundiales ante la crisis fue una política fiscal expansiva. En el caso concreto de Europa, los gobiernos de la UE iniciaron una expansión sin precedentes del gasto público para tratar de reactivar la economía y evitar males mayores. Para financiar ese aumento del gasto público, los países acudieron en su mayoría a la emisión de deuda. La gran mayoría de esa deuda fue suscrita por las entidades financieras de todo el mundo, las cuales veían con buenos ojos la rentabilidad ofrecida por estos activos. Se dio el caso curioso de que en el seno de la UE, el Banco Central Europeo, inyectó liquidez a los mercados al módico precio del 1%, la cual se empleó, no para financiar a empresas y familias, sino para invertir en bonos del estado. Hubo banqueros que incluso se jactaron de lo buena solución que era en estos tiempos.

Todo ello derivó en un incremento brutal del déficit público en un tiempo record. El reconocimiento por parte del gobierno griego de la falsificación de las cuentas públicas por parte de sus predecesores en el cargo, desató de nuevo el pánico en los mercados financieros internacionales al ponerse en duda la capacidad del país Heleno para pagar su deuda. Dicha interrogante se trasladó también a otros países de la UE, entre los que se encontraba España. ¿Sería nuestro país capaz de pagar su deuda pública?

Aunque es cierto que España no es Grecia, existen algunos datos para la alarma. Por un lado,
el desempleo lleva rondando el 20% desde el último trimestre del pasado 2009. España, además, es la única economía de las importantes dentro de la UE para la que se espera un crecimiento económico negativo este 2010, con algún viso de recuperación (débil) a partir del 2011. Ello hace preveer que será difícil que nuestro país sea capaz de ingresar más vía impuestos y que su capacidad para no declararse en quiebra va a depender más de la capacidad de ahorro del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que de la recaudación tributaria.

Todo ello ha obligado a nuestro gobierno a quitar muchas de las medidas de carácter social que se habían ido introduciendo durante los últimos años, además de anunciar un recorte de los salarios públicos y una subida de impuestos que va a afectar (y ya afecta) al IVA, pero también a la electricidad, depósitos bancarios o billetes de tren entre otros. Además, el debate sobre la reestructuración de las pensiones y la edad de jubilación está sobre la mesa.Como también hay una propuesta de reforma del mercado laboral que no termina de concretarse y que amenaza con cercenar nuestras posibilidades de recuperación.

La importancia de la reforma laboral, no lo es exclusivamente porque se deba flexibilizar el mismo, sino también por las perspectivas de los inversores de fuera. Aunque es cierto, como ya se ha indicado, que España no es ni Grecia ni Portugal, la realidad es que la preocupación sobre nuestro país está justificada, porque nuestra economía es 4 veces más grande que la griega y nuestro potencial desestabilizador, por lo tanto, mucho mayor.

Buena parte del problema viene dado por la ausencia de una política fiscal común para toda la UE y todo ello ha terminado derivando en un intenso e interesante debate sobre el futuro del Euro. En ese sentido son muchas las voces que apuntan que la apuesta por la moneda única requerirá un esfuerzo colectivo en algunos países, entre ellos España, que está por ver que se puedan soportar. Desde los EEUU, hablan de lo bien que le hubiera venido a nuestro país tener ahora la peseta, pero desde Alemania también hay voces que nos dicen que ellos ya se "comieron" un país en quiebra (Alemania Oriental) y que lo que tenemos que hacer es ponernos a trabajar y ser más productivos para ser más competitivos. ¿Tendría razón Keynes cuando afirmaba que los pueblos difícilmente toleran los fallos de los mercados corregidos, de forma bastante dura, por los propios mercados?

6) Algunas reflexiones y preguntas: Bueno, pues a nosotros en el curso nos tocó "jugar" a ser presidentes del gobierno, a señalar problemas, analizarlos y plantear soluciones. Yo os aporto algunos pensamientos de mi cosecha.

Respecto al asunto de la productividad: Me parece clave pero actuar sobre el mismo requerirá abordar el problema desde múltiples ámbitos. Por un lado desde la educación. Se ha de invertir mucho más en ella, estableciendo un sistema que ya desde niños premie el esfuerzo y provea de más medios a los alumnos en todos los niveles. Por otro, creo que se hace necesaria una revisión del actual sistema de negociación colectiva y que en los convenios, incluso, a la hora de fijarse salarios, una buena parte de los mismos se convirtiera en variable. Por último, creo que sería oportuno replantearse el estado de la competencia en determinados sectores.

Respecto al tema del paro, como ya apunté por aquí, creo que es necesario una reforma que, por un lado, elimine la dualidad del mercado laboral actual. Por otro, que penalice al empresario que se aprovecha de la precariedad del actual sistema laboral, pero también que objetivar el despido no sea tan complicado y que el carácter tuitivo de la ley no lo sea tanto. O al menos que lo sea cuando deba serlo, no por sistema. Hoy en día, el que un directivo firme un derivado que le cueste a la empresa 2.000.000 euros, no es causa de despido. Que baje Dios y lo vea.

El sector financiero y el inmobiliario, me temo, se tienen que purgar aún más. Las casas no han bajado todo lo que deberían y son dos sectores que lo van a seguir pasando mal. Aún así, la recuperación sólo vendrá con ellos de la mano. Y en cuanto al Euro, creo que supone el reto más bonito para nuestra economía. Si hasta hemos ganado un Mundial, ¿por qué no podemos ser un ejemplo de competitividad y productividad?

Así pues, os he dejado algunas ideas, pero me temo que las preguntas que quedan en el aire son obvias: ¿Cómo podemos salir de esta crisis? ¿Tenemos oportunidades para dinamizar nuestra economía y hacerla mucho más competitiva? ¿Cómo reformar el mercado laboral? ¿Hacia dónde se encamina España en el seno de la UE? ¿Tiene futuro el Euro? ¿Es sostenible el llamado estado de bienestar tal y como lo conocemos? En definitiva, y como postulaba el profesor Comín: Can the House resist the storm?

viernes, 16 de julio de 2010

Economía - España: Una tormenta perfecta

Visiones desde fuera

Spain: Can the House Resist the Storm?" Bajo este doble intencionado e irónico título presentaba Diego Comín, profesor de la Harvard Business School, uno de sus últimos trabajos. El mismo, fundamentalmente descriptivo, mostraba la realidad de nuestro país desde un prisma completísimo y con la sana distancia que a veces se precisa para ver las cosas con cierta objetividad.

El profesor Comín, magnífico investigador y autor de decenas de artículos científicos en diferentes "papers", utilizó este caso para sus alumnos de la prestigiosa facultad norteamericana y nos lo presentó a nosotros durante nuestro curso de verano. Así pues mi intención no es otra que transmitiros algunas ideas, comentaros lo que allí hablamos y haceros partícipes de una visión completa y diferente de la que luego se pueden sacar muchas conclusiones. Voy a dividir el post en dos partes, ya que el trabajo del profesor Comín es largo y me gustaría aportar cosas de mi cosecha y aspectos que hablamos en clase. Así pues, aquí va la primera.

1) Perfil de España: España es un país con 46 millones de habitantes según el censo oficial del año 2008. Por aquel entonces nuestro país era la 8ª economía mundial, con un ingreso per cápita (basado en la paridad de poder adquisitivo) de 33.600 $ (datos del 2007),lo cual le situaba por delante de países del G-7 como Italia (30.900 $), Japón (33.500 $) o incluso Francia (32.600$).

Por aquel entonces, la agricultura suponía el 5% del PIB, la industria un 28% y el sector servicios un 33%. Esta distribución era análoga a la del resto de países de Europa Occidental, si bien el sector turismo y la construcción asumían un papel destacado en la riqueza nacional. La primera suponía el 10,7% del PIB (lo que nos convertía en la segunda potencia mundial) y la segunda llegó a suponer el 11% del PIB y casi el 13% del empleo. En el año 2009, nuestro país era el 15º en el informe de Desarrollo Humano del Banco Mundial.

En cuanto a la balanza comercial, la mayoría de las exportaciones netas de España se llevan a cabo a través de intercambios con países de la eurozona. Nuestras principales exportaciones son maquinaria, vehículos a motor, productos agroalimentarios y otros bienes de consumo. Un 77% de la energía empleada en nuestro país se compra fuera, lo que supone el 14% total de nuestras importaciones.

La situación política española tampoco pasa desapercibida. Debido al "estado de las autonomías", nuestro país es de los más descentralizados de Europa, a la par con Suiza, Alemania o Bélgica. Además, País Vasco y Navarra gozan de fueros especiales con ciertos privilegios fiscales históricos.

2) El Mercado Laboral: Convenios Colectivos, costes laborales y de despido, salarios mínimos y subsidios de desempleo. Fue, sin duda, uno de los puntos calientes de la sesión, comenzando, sin duda, por la rigidez de nuestro mercado laboral.

El actual sistema de negociación colectiva fue fijado en 1980 por el Estatuto de los Trabajadores. El 90% de los trabajadores españoles del sector privado están cubiertos por algún tipo de convenio. De ellos, tan sólo un número que oscila entre el 10 y el 15% están cubiertos por acuerdos directos entre empresas y trabajadores. Más del 50% participan en convenios sectoriales y aplicables a nivel provincial y aproximadamente un 25% participan en convenios de aplicación nacional. Son numerosos los trabajos empíricos que demuestran que el actual sistema de negociación colectiva vigente en nuestro país es el más ineficiente de todos en cuanto a moderación salarial se refiere, lo cual complica mucho a las compañías en épocas de recesión.

En EEUU, por ejemplo, el sistema es muy descentralizado y las negociaciones tienen lugar se empresa por empresa, lo cual permite que el convenio se adapte a la realidad de cada una de ellas. En Suecia, por el contrario, el sistema está totalmente centralizado y es el gobierno quie negocia con los sindicatos acuerdos de aplicación nacional, lo cual permite tener todas las variables, o al menos muchas de ellas, en cuenta en la negociación. Todos los sistemas de negociación colectiva tienen pros y contras y en el fondo dependen mucho de la cultura y valores de cada país, pero la realidad es que tanto el modelo americano como el nórdico funcionan bien y el nuestro no.

En cuanto a los costes laborales y de despido, España es, junto a Grecia, Francia y Portugal, el país con las regulaciones más estrictas en cuanto a indemnizaciones por despido se refiere. Cuando el despido es objetivo, son 20 días por año trabajado, pero cuando es improcedente, la cuantía sube hasta los 45 días con un tope de 42 meses. La jurisprudencia, además, ha exagerado el ya de por sí carácter tuitivo del derecho laboral.

La reforma laboral del año 1984, introdujo el contrato temporal. El mismo tenía costes de indemnización por despido muy bajos (12 días por año trabajado). Aunque los contratos temporales sólo podían ser por 3, 6 o 12 meses, éstos se podían renovar hasta los tres años.

Esta dualidad del mercado laboral ha generado que haya muy pocos incentivos para la contratación fija, además de que los trabajadores fijos rara vez pierdan su empleo por lo difícil que resulta despedirlos, incluso cuando cometen barbaridades. Por el contrario, los empleados temporales se muevan de trabajo en trabajo a la vez que sus contratos van expirando. Los despidos, por lo tanto, no se producen a menudo por cuestiones de productividad o desempeño, sino por el tipo de contrato que unos y otros tengan. Por otro lado, no hay incentivos para la formación, porque el trabajadore también percibe que su salida de la compañía va a depender más del tipo de contrato que de sus esfuerzos.

Los subsidios de desempleo en nuestro país también son de los más generosos de toda la OCDE. En parte se justifica por la elevada tasa de parados de larga duración. Aunque el fin social de la medida pueda ser loable, lo cierto es que también son varios los trabajos que demuestran que supone un desincentivo para la búsqueda de empleo. En cuanto al salario mínimo, aunque existen estudios que demuestran que éste puede favorecer una baja formación de capital humano en los trabajadores jóvenes, lo cierto es que en España éste no es precisamente elevado en comparación con otros países de nuestro entorno.

Las reformas del mercado laboral de 1993, 1997 y 2002, trataron sin éxito de descentralizar las negociaciones de los convenios colectivos y flexibilizar el mercado laboral para afrontar muchos de los problemas indicados, pero su éxito fue, en el mejor de los casos, moderado.

3) La Expansión (2000 - 2007): En el período 2000 - 2007, la población en España se incrementó en casi 5 millones de habitantes, casi un 12%. Un 80% de este crecimiento se debió a la llegada masiva de inmigrantes, los cuales pasaron de suponer un 2,4% de la población de nuestro país a sumar casi un 10%. Sólo existe un caso en la historia con unas cifras similares, al menos desde el punto de vista porcentual, y fue el de EEUU durante el siglo XIX, concretamente en la década de 1850. Las causas de estos movimientos migratorios fueron varias. En primer lugar, las recesiones vividas en países como Argentina, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia (con la ventaja, además, del idioma) animaron a muchos de sus ciudadanos a venir a España. Por otro lado, el auge del "negocio de la inmigración ilegal", permitió a las mafias mejorar sus embarcaciones y llegar con sus cayucos desde destinos más lejanos no contemplados hasta entonces.

La eliminación de las restricciones para salir del país a los habitantes de los países de la Europa del Este, más la posibilidad de que algunos de ellos pudieran trabajar en España sin ningún permiso de trabajo especial (sobre todo los Rumanos), también favoreció la llegada de este tipo de ciudadanos. Por último, y no por ello menos destacable, una generación de jubilados procedentes de países del norte de Europa se han venido a vivir a nuestro país en busca de una mejora en su calidad de vida.

La mayoría de los inmigrantes que llegaron a España durante el período indicado, estaba en edad de trabajar, lo cual hizo, que conjuntamente con los cambios en nuestra sociedad, la fuerza laboral pasase de 18 millones a 22,2 en el año 2007. Al aceptar los inmigrantes trabajar por salarios más bajos, los salarios reales se mantuvieron constantes pese al crecimiento económico, lo cual ayudó, entre otros factores, a que el paro bajase a mínimos históricos en el año 2007. El aumento del número de trabajadores trajo consigo la posibilidad de producir más bienes y servicios que nunca. Todo ello llevo derivó en un aumento de la inversión en activos fijos también sin precedentes.

Todo lo anterior guarda relación directa con el boom inmobiliario. Todos los inmigrantes han necesitado y necesitan un lugar donde vivir, lo cual incrementó la demanda de viviendas de forma descomunal. Por si esto fuera poco, el índice de divorcios en España durante el período 2000 - 2007 se disparó, poniendo a nuestro país al mismo nivel que el resto de países de la OCDE. Esto implicó que se pasase de necesitar una casa por familia a dos, lo que añadió más tensión a la demanda de viviendas. Todo ello derivó en un desequilibrio histórico entre oferta y demanda en el sector inmobiliario, lo que generó un espectacular aumento de los precios y un auge, también sin precedentes, de la actividad de la construcción para responder a esa demanda.

Este aumento del valor de las viviendas, generó un efecto de lo más llamativo: los dueños de bienes inmobiliarios se hicieron más ricos de repente, y ello, de la mano del auge crediticio, aumentó el consumo de todo tipo de bienes, incluídos los de lujo y alta implicación. Paradójicamente vivíamos el mejor momento de su historia económica moderna mientras el mundo entero estaba en recesión por la crisis de las puntocom. Esta asimetría de los ciclos económicos hizo de España un lugar atractivo para invertir. El sector inmobiliario de nuestro país estaba en plena expansión mientras que la inversión en el resto de Europa se recuperaba lentamente, lo que permitió que tanto bancos como empresas de la construcción accedieran a ahorros del resto del viejo continente a tipos de interés bajísimos que invirtieron en España.

Lo que hubiera ocurrido en otra época, es que posiblemente la peseta se hubiera apreciado, pero España pertencía el Euro y la política monetaria, al igual que pasa ahora en unas circunstancias totalmente diferentes, no se ajustaba precisamente a nuestras necesidades. Si a ello le sumamos la integración de los mercados de capitales mundiales, podremos entender que era bastante difícil para nuestro país prevenir el sobrecalentamiento de nuestra economía. Queda preguntarse si los gobiernos, actuales y anteriores, pudieron hacer algo más. Seguro que sí, pero aquí hay que entender que los estados están expuestos a los mercados y que, de alguna forma, nuestras instituciones públicas también se vieron beneficiadas por todo el crecimiento económico de aquellos días.

El endeudamiento de empresas y familias españolas no tardó en verse reflejado en nuestra cuenta corriente, ya que nuestro país no estaba reduciendo su consumo para financiar su inversión inmobiliaria, sino que estaba recurriendo a fuentes de capital extranjeras como ya se ha apuntado. Ésto hizo que nuestro déficit por cuenta corriente pasase de 23.200 millones de $ a 145.300 millones de $. A pesar de este desequilibrio, las expectativas sobre futuras apreciaciones en los precios de las viviendas siguieron animando a invertir en España y en su sector inmobiliario. Para hacernos una idea de la dimension del problema, en el período 2000 - 2007 se construyeron más casas en España que en el Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Alemania juntas. Sólo en Andalucía se construyeron más casas que en todo el Reino Unido. Los precios de la vivienda, además, se incrementaron anualmente a una media de entre el 12 y el 13%.

El sistema financiero español, por su parte, está formado por bancos y cajas. Las segundas controladas en buena parte por gobienos locales. Durante los años 90 e incluso a principios de los 2000, sufrieron importantes fusiones y consolidaciones para mejorar su competitividad en la nueva economía globalizada que se abría paso y la creación de la eurozona. Fruto de aquel primer reordenamiento bancario español, surgieron BBVA, el Banco Santander Central Hispano, otros bancos más pequeños y 45 cajas de ahorro.

Los bancos y cajas españoles siempre se han caracterizado por sufrir muchos menos fallidos en sus hipotecas que el resto de entidades financieras de otros países, incluso en épocas de recesión. Esto ha sido así por diversos factores. En primer lugar, porque las hipotecas en nuestro país llegaban,como mucho, al 80% del valor de tasación de las viviendas. En segundo lugar, porque las hipotecas en España no sólo están respaldadas por la vivienda, si no también por todos los activos que prestamistas y avalistas tengan a su disposición, incluso los salarios llegado el caso. Por último, porque tradicionalmente el Banco de España ha sido mucho más exigente con nuestras entidades financieras que la mayoría de entidades supervisoras internacionales. Una buena parte de la juerga subprime tuvo su caldo de cultivo en el hecho de que las autoridades Estadounidenses permitieron sacar fuera del balance determinados activos. En España, por ejemplo, se implementaron medidas precisamente para evitarlo. Además, coincidiendo con el inicio del boom inmobiliario, el Banco de España instauró allá por el año 2000 un sistema de provisiones dinámico según el cual las entidades financieras de nuestro país estaban obligadas a crear reservar para paliar futuras pérdidas precisamente en créditos de este tipo.

El problema que sufren los bancos ahora, por lo tanto, no tiene tanto que ver con las hipotecas concedidas a particulares impagadas (que también suman), como con su excesiva exposición a las empresas de la construcción y a su dependencia de los mercados de capitales extranjeros.

La productividad, por su parte, ha sido y es otro de los grandes misterios de nuestra economía. Los datos demuestran que en el período 1995 - 2005, pese al asombroso crecimiento de nuesto PIB, la productividad cayó en todos los sectores salvo en el financiero. Por el contrario, la UE y los EEUU,mejoraron sus cifras. Durante el periplo 2000 - 2007, la productividad española se deterioró un 14% respecto a sus socios de la UE.

Existen personas que apuntan a la llegada masiva de inmigrantes de baja cualificación como una de las causas de la caída de la productividad, pero lo cierto es que los estudios demuestran que, de media, su nivel educativo no distaba mucho del español, por lo que no parece una razón de peso. Se señaló también al sector servicios, el cual ha sido de los que más ha visto decrecer su productividad en el período indicado, pero un estudio concluyó que no es un sector significativo a la hora de evaluar la misma en nuestro país. Pese a los esfuerzos (vía gasto público y subsidios) para fomentar el I+D+i, la realidad española es cruda. Seguimos a la cola en lo que a la penetración de tecnologías de la información (ordenadores e internet) se refiere, al menos si nos comparamos con los países de nuestro entorno.

Pero existen otros factores también importantes que explican en parte cómo una economía en expansión como la nuestra durante tanto tiempo no mejoró su productividad. Como apunta José Miguel Guerrero, presidente de la comisión de industria de la CEOE, durante los años del boom existía una demanda tan alta en nuestro país, que no había ninguna presión para mejorar la productividad. Tampoco se puede dejar de lado la falta de competitividad en determinados sectores, a lo cual tampoco ha ayudado el que seamos el país 140 del mundo en términos de costes para arrancar un nuevo negocio, de acuerdo con el estudio del Banco Mundial "Doing Business Report". Esto ha permitido que, en la práctica, tengamos oligopolios como los de la electricidad y las telecomunicaciones. Como apunta Juan Toribio, profesor del IESE, tampoco ayudan los "monopolios" de las notarías o la falta de libertad de horarios en el sector retail.

La paradoja a esta realidad, la han supuesto empresas como Zara, Bankinter, ACS, Telefónica, Ferrovial, Acciona, Sacyr - Vallehermoso, Banco Santander o BBVA. Estas compañías no sólo escapan del análisis anterior, sino que se han convertido en líderes mundiales en sus diferentes sectores fruto, fundamentalmente, de su diversificación operativa e internacionalización.

Así pues, aquí lo dejo por hoy. En los próximos días comenzaré con la crisis, el problema de las cuentas públicas y algunas preguntas para la reflexión. Por lo pronto, sé que en el post se han tocado muchos palos que seguro que a muchos os han hecho identificaros con determinadas cuestiones. Me encantará que las compartamos. Seguimos el lunes.

martes, 13 de julio de 2010

Deportes - Sobre la Selección Española de Fútbol

Sobre los valores, la legitimidad y la victoria en el mundial

Asumo de antemano que no voy a ser nada original con el post de hoy, pero al igual que a otros bloggeros me ha llamado poderosamente la atención la que se ha montado con la victoria de nuestra selección. Toda España, literalmente, se ha echado a la calle para festejar un logro que ya es histórico y que, sinceramente, creo que va a cambiar para siempre la forma de competir de nuestra selección de fútbol en mundiales venideros. Eso no quiere decir que los vayamos a ganar, que quede claro, pero tal vez el "fenómeno de fenómenos", como tan acertadamente Paco Alcaide llama al balonpié, era el último deporte en el que nos faltaba dar un paso al frente de este calibre, porque en baloncesto, balonmano y tenis, por poner algunos ejemplos, formamos parte de la élite desde hace ya más de dos décadas.

La verdad es que el Mundial ha sido una auténtica pasada. Ver a nuestra selección reponerse tras el traspié inicial ante Suiza, apostar por un estilo de juego tan bonito para el espectador, sacar la famosa "furia" cuando hizo falta y ver el baile que le pegamos a Alemania en todas unas semifinales de un gran torneo, ha sido emocionante y algo para recordar durante muchos años Podremos decir a nuestros nietos, que nosotros vimos ganar un Mundial a España. Casi nada, vaya. A ver quién puede decirlo el día de mañana.

Pero por encima de aspectos puramente deportivos, a mi también me ha llamado la atención el fenómeno sociológico que ha desencadenado la victoria de nuestra selección. De repente nuestro país ha enloquecido. Millones de personas han salido a la calle a recibir a nuestros héroes, cientos de miles de banderas se han enarbolado como nunca había visto y por si esto fuera poco, hay quien dice que la victoria de España puede suponer una subida de hasta 7 décimas en el PIB. No hay nada como un gran triunfo colectivo para subir la moral del personal y que las penas parezcan menos. Que la vida es un estado de ánimo es algo evidente, pero creo que lo vivido no responde sólo a la euforia de la victoria, sino a la admiración por cómo se ha logrado la misma.

Su majestad el Rey Don Juan Carlos y el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lo dijeron el otro día con mucha claridad: "sois un ejemplo de nobleza y trabajo en equipo". Del Bosque también apuntó tras ganar la final: "no sólo se ha ganado. También es importante cómo se ha ganado". Yo creo que todos nos hemos sentido identificados con un grupo de gente joven, deportista, que con un afán de superación y un esfuerzo encomiable han conquistado el Olimpo del fútbol haciendo un juego preciosista que por momentos parecía más arte que deporte. Han competido con deportividad (¿alguien recuerda una sóla mala patada de nuestra selección en todo el campeonato?), respetando al rival y siendo fieles a un estilo incluso cuando en la final les estaban pegando por todos lados. Mantenerse firme a una filosofía en los momento duros no es, ni mucho menos, sencillo. Los valores de la selección han sido vertebradores porque los hemos sentido como nuestros. Y ello, inevitablemente, te vincula y te une mucho más a tu vecino de al lado.

Pero no sólo nos ha convencido la idea de cómo ejercer una profesión, sino el tipo de personas que han formado parte del equipo. Lejos del glamour y el lujo de las mega estrellas que abundan en el mundo del fútbol, nuestros cracks son gente normal. Desde el portero hasta el entrenador, pasando por todos y cada uno de los componentes del equipo. Nos ha gustado el tipo de liderazgo que han ejercido Casillas, Del Bosque ("parece que tiene dos manos izquierdas", como ha dicho Cruyff) o Xavi, los cuales han sido los artífices de que el colectivo haya primado por encima de los egos y de que realmente los jugadores hayan disfrutado en cada partido como cuando éramos niños y jugábamos en el patio de un colegio. Somos el país de la fiesta y creo que cada encuentro lo hemos vivido así por la alegría que la selección transmitía. La identificación, por lo tanto, ha sido total. Sumémosle la repercusión del fútbol, que multiplica por 100 a la de cualquier otro deporte, y veremos que lo del domingo y el lunes comienza a cuadrar.

A menudo olvidamos que la legitimidad va más allá de la legalidad vigente, que tiene que ver con la moral y con comportamientos adecuados y coherentes con un conjunto de valores de una sociedad. La Roja ha sido, por lo tanto, el mejor exponente de todo aquello que nos une, independientemente de nuestro lugar de nacimiento. Ha conseguido incluso que superemos el cliché según el cual el que iba con banderas de España en el coche (ni mentar colgarlas de un balcón) era un facha. Hemos tenido que ganar un mundial, manda narices, para quitarle a Franco la exclusividad de nuestra enseña.

Así pues, que viva España, y que vivan estos jugadores y cuerpo técnico que tanto nos han hecho disfrutar y soñar, que nos han unido un poquito más y que nos han hecho recordar que somos un gran país. Mención también para Luis Aragonés, por su gran labor y hacer creer a un grupo humano que podían alcanzar cotas inimaginables hace unos años, incluso para el gran José Antonio Camacho, el cual, durante su época de seleccionador no se cansó de decir que la Roja era el equipo de todos los españoles. El recado que la selección ha dejado, por lo tanto, a nuestros políticos es claro y meridiano: que lo que el fútbol ha unido, no lo separen ellos. Ojalá que así sea.

viernes, 9 de julio de 2010

Vivencias - Dese Harvard (2)

Más Reflexiones

Bueno, pues hoy por fin, hace apenas unas horitas, ha terminado mi curso en Harvard y, por lo tanto, mi estancia como doctorando visitante, que es como me consideran por aquí. Han sido 12 días fantásticos, llenos de emociones y sentimientos, vivencias que, como os dije hace unos días, me han ayudado a crecer un poquito más. Lo mejor es la sensación y el poso de que la semilla que me llevo de aquí seguirá brotando en mi interior durante mucho tiempo. Me traigo de vuelta muchas ideas para mi tesis y mi vida profesional, pero también algunos pensamientos sobre las diferencias entre mi querida España, la vieja Europa y este país de países que son los EEUU de América.

Para empezar diré que mi estancia en Harvard ha supuesto una cura de humildad. Cuando uno se decide a hacer un doctorado y se ve obligado a leer tanto, a interesarse por tantos trabajos y tantas disciplinas, el crecimiento que experimenta es brutal, tanto desde un punto de vista intelectual como humano. Por un lado, porque es inevitable llenarse de conocimiento. Por otro, porque tienes que empaparte de líneas de pensamiento que, pueden ser afines a la tuya o pueden encontrarse en las antípodas. Todo ello te hace vivir la discrepancia y el conflicto como una oportunidad de seguir dando pasos adelante en tu vida. La parte mala es que, debido a todo ese proceso, uno pueda llegar a pensar que realmente ya sabe mucho. Y es humano, que nadie me entienda mal. Salir fuera supone a menudo un manguerazo de agua fría, un baño de realidad y un recordatorio de que por cada puerta que vas derribando en tu estudio, descubres otras tres o cuatro pendientes de vencer. Durante este curso, he llegado a sentirme incluso abrumado en algún momento ante el nivelazo de la gente de aquí. Y creo que es positivo, que te pone en perspectiva y que te recuerda que sólo desde la humildad uno puede avanzar en la vida.

Así pues, una de las primeras impresiones que me traigo de vuelta para casa es que, efectivamente, la investigación y la Universidad aquí están a otro nivel. La parte positiva, es que la principal diferencia que uno encuentra reside en aspectos explícitos, es decir, que se pueden aprender. Los docentes e investigadores de Harvard y el MIT, que son los que nos han dado el curso, dominan todas las técnicas matemáticas y estadísticas, tienen un rigor científico fuera de lo común y una capacidad de trabajo asombrosa. Sus "papers" no dejan ni un cabo suelto y no se permiten ninguna frase de cara a la galería en sus trabajos. Pero también es cierto que existe un conocimiento tácito, ese que no se puede aprender, ese que depende mucho de la intuición, la creatividad e incluso de la capacidad para asimilar las propias experiencias vividas por cada uno, que es independiente de las escuelas de negocio o universidades. En ese sentido me vuelvo con la idea de que no hay que tener ningún complejo. Estados Unidos es una selección mundial de los mejores investigadores, con los mejores medios y con los mejores esquemas de trabajo posibles. Lo lógico es encontrarse con lo que yo he vivido por aquí. Al menos en las mejores universidades.

Todo lo explicado en el punto anterior, me lleva a otra idea que me traigo. La educación es un círculo vicioso. Un profesor titular de una buena universidad americana gana muchísimo dinero y da 80 horas de clase al año, lo que viene a ser, aproximadamente y contando vacaciones, 1 h y 20 minutos a la semana de media. El resto de su jornada laboral la dedica a investigar. En las facultades, además, hay una cultura orientada al esfuerzo, al desempeño y a los resultados que ya la querría uno en las empresas españolas. Aquí, si no publicas, y si tus publicaciones no son en "journals" importantes, te vas a la calle. Las consecuencias son obvias: 1) La Universidad compite con la empresa privada por atraer talento, porque las condiciones laborales son muy buenas; 2) Como las condiciones para investigar aquí son mejores que la media los mejores investigadores de todo el mundo se quieren venir (y aquí les reciben encantados); 3) Como consecuencia de los puntos 1 y 2, los mejores estudiantes del mundo quieren también hacer aquí sus carreras, doctorados y MBA´s. Con los mejores ingredientes y con los mejores artesanos, el pastel tiene que salir bueno por narices.

Esto me hace pensar también en nuestra querida Europa. Hace falta más dinero para investigar y para la educación, pero también hace falta un cambio cultural muy importante. Por un lado hay que aportar más medios, pero hay que exigir más resultados. Y me temo que en todo ello las empresas deben jugar un papel importante. Me quedo también para mi algunas reflexiones sobre Ortega y Gasset y su visión sobre la universidad. No quiero generar polémicas innecesarias cuando ni yo mismo tengo clara la respuesta.

En cuanto a las clases como tal, tengo que deciros que realmente las ha habido impresionantes, otras menos llamativas y algunas también bastante duras. Todas de mucha complejidad, pero es inevitable que aquellas que se acerquen más a tu línea de investigación te llamen más la atención. La verdad es que tengo material para varios post (con los que acumulo de Berlín, os voy a tener entretenidos todo el verano), pero de entrada deciros que me ha encantado un Business Case sobre España y nuestra crisis económica (nos diseccionan con una precisión pasmosa), otro sobre teoría de juegos que partiendo de algunas de las ideas de Nash, removía alguno de los cimientos del decisor racional (que tanto debate ha generado por aquí,) otro sobre las externalidades del mercado y las oportunidades de obtener beneficios por encima de la media y varios sobre estrategia y lo que aquí llaman "network effects". Hoy, por cierto, hemos tenido algunas pinceladas sobre liderazgo y me he acordado de mi buen amigo Paco Alcaide. Todas las sesiones, en el fondo, eran sobre Management, e incluso las partes más teóricas y con mayor fundamento económico, tenían aplicación para la empresa.

Así pues, mañana emprendo el camino de vuelta y estaré por España el domingo por la mañana. Me despido de aquí feliz por lo vivido, contento por lo aprendido, con toda la motivación del mundo para seguir creciendo y con muchas ganas de volver si se presenta la ocasión. Ojalá que así sea, pero por lo menos me queda la satisfacción de haber estado por aquí y haber vivido todo esto. Para alguien que trata de conjugar trabajo y una tesis, los sacrificios son muchos y no siempre son valorados en su justa medida. Recompensas de este tipo curan muchas heridas y me ayudan a seguir este camino que tanto me está aportando. Sobre todo desde el punto de vista humano.

viernes, 2 de julio de 2010

Vivencias - Desde Harvard

Pensamientos y Reflexiones

Así como quien no quiere la cosa, estoy finalizando mi cuarto día en Boston. Sí, aún me queda un ratito de estudio y salir a cenar, pero bueno, aunque no llevo mal del todo el cambio horario, sí que es cierto que después de cenar suelo caer rendido ipso facto y no quería dejar de publicar este post con algunas ideas y reflexiones sobre mi estancia por estas tierras.

Boston es una ciudad impresionante y Harvard algo majestuoso. Uno no tarda en comprender por qué EEUU está a la cabeza de la economía mundial y por qué previsiblemente lo seguirá estando. Como dicen Nordstöm y Ridderstrale, EEUU es fundamentalmente una idea, y eso se nota a la legua. Por las calles, pero también por la Universidad, te cruzas y convives con gente de todas partes. Los hay estadounidenses, claro está, pero la proporción de asiáticos (Chinos, Indios, etc.) y europeos, es significativa. Se suele decir que EEUU es un buen país para el que tiene dinero, pero yo lo que percibo es que, sin renegar del dicho, lo es para todo aquel que puede aportar algo. En la Universidad te tratan como si realmente fueras un Nobel en potencia. Tú llegas con tu humilde carta de la Universidad Complutense y en dos minutos te han hecho el carnet de la Business School, te dejan utilizar todos los libros de la biblioteca y se vuelcan en ayudarte si tienes cualquier necesidad al utilizar una base de datos científicas o similar. Es como si te dijeran continuamente "tú estudia, que de lo demás nos encargamos nosotros". Ese buen ambiente se ve en todas las esferas de Harvard. Vas al Spangler a comer, por ejemplo, y la gente también, en cuanto percibe que eres extranjero y que estás un poco perdido, se vuelca en ayudarte.

La Baker Library, la biblioteca de la Harvard Business School, es abrumadora. Por algo está considerada la mejor del mundo en materia de economía, negocios y gestión de empresas. Estos días hay poca gente por allí, ya que al ser verano, entiendo que está casi todo el mundo de vacaciones y tan solo pululamos por allí alumnos haciendo cursos estivales o doctorandos a los que no les queda más remedio que seguir investigando. Esto tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado la tranquilidad es absoluta y el ambiente de trabajo impresionante. En la Baker Library nadie usa el i-Pod (y si lo hace lo tiene a un volumen tan bajo que nadie se entera), nadie habla, nadie come, nadie molesta. Igualito que en España, vaya. Así pues, estos días estoy trabajando súper tranquilo y aprovechando mucho el tiempo.

La parte mala es que los bibliotecarios, precisamente porque hay poca gente, permiten el paso a visitantes para que echen un vistazo. La escena es curiosa, porque deambulan, miran hacia el techo, hacia las paredes donde están los libros, y disimuladamente te miran a ti como diciendo "vaya, así que esto es un alumno de Harvard". Claro, si te pasa como me pasó ayer, que estaba repasando un texto lleno de ecuaciones y complejas demostraciones matemáticas (confieso que no me enteré de mucho, porque la explicación era árida y sin un sólo número, así que no penséis que me quiero hacer el interesante), quedas de cine. Si por el contrario te ocurre como me pasó mi primer día, que estaba preparando un business case sobre Facebook y te metes en la página para comprobar ciertas cosas del texto, la gente te mira como diciendo "macho, que estás en Harvard, qué haces viendo el Facebook". Así que estás expuesto todo el rato.

Bromas aparte, lo cierto es que incluso en el material de estudio se ve que esta gente está un paso por delante. Mientras en Europa debatimos sobre cómo las redes sociales pueden cambiar nuestras relaciones, las familias, las empresas y la manera de hacer negocios, aquí ya hay cantidad de trabajos publicados al respecto y con un soporte empírico que empequeñece nuestras entelequias.

Y todo ello te hace pensar mucho. Ahora mismo siento que estoy explorando mis límites, que estoy rodeado de gente muy pero que muy buena y stodo ello es como que te empequeñece. Imagino que siempre que uno bordea el terreno de lo conocido, lo normal es sentir una cierta inseguridad, temores ante la posibilidad de que tal vez no puedas dar la talla. Así que me siento expectante ante las clases propiamente dichas que comienzan estos días, con un cosquilleo en el estómago que me recuerda a cuando comencé el doctorado.

Aún así, si algo he aprendido en esta vida es que los límites se los marca uno mismo, que no hay nada que no se pueda vencer con fuerza de voluntad y pasión en lo que uno hace. Estos días estoy dando un pasito más, creciendo a nivel intelectual pero sobre todo a nivel humano, y yo creo que precisamente por ello me está gustando tanto esta experiencia.

Es inevitable sentirte agradecido estando aquí. En primer lugar a tus padres, porque tomaron decisiones por mi cuando yo no las podía entender y está claro que acertaron, como cuando me apuntaron a clases de inglés con tres años, cuando me enseñaron que en esta vida lo importante es el esfuerzo por encima de todas las cosas, pero sobre todo porque se preocuparon de darme las mejores oportunidades. En segundo lugar a todos los profesores que he tenido a lo largo de mi vida, desde el prescolar hasta la carrera y por supuesto el doctorado. Todos ellos me ayudaron a crecer y alimentaron mi curiosidad por aprender cosas nuevas, explorar nuevos límites. Por último, y no por ello menos importante, a todos aquellos que siempre creyeron en mi. Por supuesto mi novia, mi familia y mis amigos, pero también Jesús García de Madariaga, mi director de tesis. La lección que yo saco es que las posibilidades de crecimiento de las personas, desde el punto de vista intelectual y humano, tienden a tener un crecimiento exponencial cuando alguien cree en ellas.

Estos días, por lo tanto, están siendo muy importantes para mi. Siempre he dicho que me gustaría, cuando acabe la tesis (y siempre que la crisis amaine), salir fuera para seguir formándome. Sé que son palabras mayores y que todavía no deja de ser un sueño que queda muy lejos, que es una frontera que todavía no logro atisbar, pero sé que estos 12 días me están acercando, que, utilizando el discurso de Steve Jobs en Standford, las pieza comienzan a encajar y las líneas van convergiendo.

Así pues, me despido por hoy desde Harvard, feliz y expectante, ansioso por seguir creciendo. Prometo seguir escribiendo estos días y comentando qué tal resulta el curso. Muchas gracias por estar ahí, en el disparadero.