sábado, 24 de septiembre de 2011

Banda Sonora - Basket Case

Aquellos Maravillosos Años

Cuando uno echa la vista atrás y recuerda su paso por el colegio o la universidad, es inevitable no emocionarse pensando en aquellos cursos que uno nunca podrá olvidar. Siempre quedan momentos y anécdotas que recordar, risas que echarse e incluso encontrar espacio para la nostalgia al darse cuenta que el tiempo pasa y que uno va creciendo en todos los sentidos. Cada etapa de la vida es maravillosa, desde luego, pero el "carpe diem" aprieta, y aunque uno exprima el momento actual imagino que es normal brindar por lo vivido y disfrutado con una cierta pena al saber que hay cosas que nunca volverán.

Por mi parte nunca olvidaré el curso de 1994/1995. Por aquel entonces yo estudiaba 3º de BUP y, sin duda, fue la mejor etapa de todo mi periplo escolar. Reconozco que sigo llorando de la risa al recordar todo lo vivido en aquellos 9 meses que duraba año académico, al igual que recuerdo con orgullo lo mucho que trabajamos haciendo piña por sacar adelante la financiación de un proyecto de cooperación en Makambo (Sierra Leona), pero sobre todo, viéndolo con perspectiva, siempre pienso que fue un curso de mucho crecimiento personal.

Todo comenzó cuando un buen día, nuestro tutor, Ismael Ibáñez, nos instó a trabajar en torno a un proyecto común. Ni cortos ni perezosos nos fuimos a las oficinas de Manos Unidas en la calle Silva, muy cerquita de Gran Vía, y nos hicimos con un listado de proyectos que necesitaban financiación. Muchos estaban ya "cogidos" y los que quedaban recuerdo que nos parecían inabordables. Aún así, presos del entusiasmo, elegimos el de Makambo, para el cual teníamos que recaudar 1.350.000 pesetas, con las cuales se iba a construir un almacén para herramientas y parte de una escuela.

Sin tiempo que perder, comenzamos a desarrollar todo tipo de iniciativas. Los domingos por la mañana nos íbamos a cantar al Retiro y entre semana dedicábamos buena parte de nuestros ratos libres a idear camisetas y pulseras que vender, sorteos que realizar, fiestas que hacer y campañas concretas que nos impulsasen a seguir recaudando dinero, logrando implicar a personas de múltiples cursos. Aquello nos unió muchísimo a todos, pero sobre todo hizo que nos lo pasásemos de cine, haciendo de aquel curso algo inolvidable. Al final nos quedamos en 1.200.000 pesetas, mucho más de lo que jamás hubiéramos imaginado recaudar, y recibimos una felicitación de la gente de Manos Unidas, los cuales creo que jamás pensaron que nos íbamos a acercar tanto al objetivo. Aquel año aprendí que cuando uno da todo lo que tiene, no está obligado a más. Sí, 3º de BUP fue el curso  en el que comencé a percibir que dejaba de ser un niño, que la vida tiene mucho de responsabilidad y compromiso, y que, a medida que avanza, es inevitable complicarse la existencia.

Pero 3º de BUP fue también el curso en el que más me he divertido en toda mi etapa de estudiante. Aprendí a tocar la guitarra (por supuesto para ligar, porque por aquel entonces casi todo lo hacías para ello) (luego mi amigo Arturo me demostró que mientras yo tocaba los que ligaban eran los demás), los viernes "tomábamos" los bares de Alonso Martínez, sobre todo el desaparecido "Tulum", para vivir noches inolvidables (hasta la hora que te dejaban tus padres, claro) y en clase nos partíamos con las primeras virguerías de Josete en el ordenador y sus peripecias con Fernandolo, las ocurrencias de Iñaki y Raúl, las gracias de Hernán o las aventuras de Carlos y Javi diseccionando un ratón en el laboratorio con Vidal. Cómo no recordar también aquel viaje a las Fallas con mi inolvidable amiga Sara, a ver a nuestros amigos de Irlanda, y a aquella chica con la que compartí pupitre y a la que nunca fui capaz de decirle lo mucho que me gustaba. Paradojas de la vida, tan maduro que te creías y lo pipiolo que eras.

Diceiséis años después, tengo que decir que si por aquel entonces me hubieran dicho dónde estaría hoy, nunca me lo hubiera creído. Por aquel entonces yo soñaba con ser médico (aunque Ismael, nuestro tutor, siempre me decía que acabaría de empresario), pero sobre todo nunca hubiera pensado que las cosas se pueden complicar tanto. Con la ingenuidad de los "diecipico" uno piensa que la vida adulta es más sencilla de lo que parece, que tú eres distinto al resto y que a ti nunca te van a desbordar ni el trabajo ni las relaciones personales. Tal vez por ello, en momentos como los actuales, en los que todo parece que se va a venir abajo a tenor de lo que nos cuentan en el telediario, es positivo recordar los buenos tiempos y comprender que a veces conviene recuperar parte de la ingenuidad de la adolescencia para relativizar problemas, centrarte en lo que realmente es importante y, sobre todo, recordar que se puede ser feliz con las cosas más simples del mundo.

Durante el curso 1994/1995 llegó a España Green Day con su "Dookie", su tercer album de estudio pero el primero lanzado con un sello "potente" que les promocionó a nivel mundial. Su primer single, "Basket Case", fue un cañón que se coló en las emisoras de todo el planeta en pocas semanas. Aquel disco fue tras el mítico "Nevermind" de Nirvana, el LP de rock más vendido en la década de los 90.  Y "Basket Case", la mejor banda sonora para un curso eléctrico e inolvidable, en el que disfruté como jamás hubiera soñado. A todos mis compañeros de 3º de BUP C del colegio Santa María del Pilar, gracias de todo corazón.

Os dejo el vídeo. ¡Qué lo disfrutéis!

sábado, 17 de septiembre de 2011

Economía y Sociedad - Lehman Brothers Tres Años Después

Lecciones y Reflexiones

Ahí queda eso. Esta semana se han cumplido tres años desde la caída de Lehman Brothers. Parece mentira, desde luego. Recuerdo que el día que leí la noticia estaba disfrutando de unas minivacaciones y que no terminaba de comprender lo que estaba pasando. Claro, que entonces no sabía lo que eran los CDS, desconocía que las subprime se hubieran repartido por medio mundo y desde luego pensaba que, uno, los gobiernos controlaban la situación, y dos, que los bancos tenían gente más sensata, o cuando menos más responsable, tomando determinadas decisiones. Nunca creí que nos encontrásemos al borde del abismo, al menos durante las primeras 48 horas. Pocos días después hablé con una buena amiga metida en el mundillo y recuerdo cómo angustiada me decía, "Fernando, hemos estado a punto de que el sistema financiero mundial se fuera al garete". Esta amiga mía, poco dada a los titulares,  me hizo comprender que lo que estaba sucediendo no tenía precedentes, al menos desde el crack del 29, y que estábamos ante un problemón de proporciones desconocidas.

Lo que ha sucedido después todos lo sabemos. Los gobiernos de medio mundo acudieron al auxilio de la banca. En la era de la barra libre del crédito, nuestros estados, familias y empresas se habían endeudado hasta unos niveles desconocidos y el cierre de la financiación para todos derivó en un frenazo brusco del consumo y la inversión, lo que hizo que los PIB de las economías desarrollaran se pegaran un batacazo histórico y el paro alcanzara niveles asombrosos a ambos lados del Atlántico. De nuevo los gobiernos trataron de acudir al rescate, endeudándose aún más para tratar de reactivar una economía que estaba catatónica a través de planes faraónicos de gasto público. El remate, fue el rescate de Grecia, Portugal e Irlanda, el cual pagamos entre todos.

Tres años después la economía sigue estancada, con el agravante de que los estados tienen una deuda que no pueden soportar sin crecimiento. Y lo que es peor, los bancos, que invirtieron buena parte de las ayudas recibidas en deuda pública, se encuentran de nuevo en el filo de la navaja. Un default de Grecia, por ejemplo, podría arrastrar a buena parte del sistema financiero europeo, con la dificultad añadida de que ya no queda mucho margen para más estímulos. Resulta preocupante observar cómo nuestros políticos ya no saben por dónde tirar. Mientras EEUU sigue apostando por incentivar la economía con más estímulos públicos, en Europa andamos metidos en una drástica reducción del gasto público que ya está tocando temas tabú hasta la fecha, como educación y sanidad.

La diferencia entre las políticas de EEUU y la UE, hay que comprenderlas desde el punto de vista del coste de la financiación. Aunque EEUU haya visto bajar su calidad crediticia este pasado verano, la realidad es que su deuda soberana sigue siendo un valor refugio y puede acceder a dinero nuevo soportando unos intereses realmente bajos. Ello hace que a poco que la economía crezca como consecuencia de estos estímulos y se puedan recaudar más impuestos, los números salgan. Por el contrario, en Europa, salvo Alemania, el resto de grandes economías de la zona Euro, están soportando unas primas de riesgo elevadísimas, lo cual hace inviable nuevos endeudamientos si no hay garantías de un crecimiento notable. Huelga decir, que con un 20% de paro, países como España están lejos de progresar tanto.

Así pues, tres años después de la caída de Lehman Brothers, en nuestro país Castilla La Mancha no tiene dinero ni para pagar a las farmacias, ni a determinadas clínicas que estaban practicando abortos, casi todas las comunidades autónomas están recortando gastos en educación, a nuestros funcionarios se les ha bajado el sueldo, se han congelado las pensiones y se ha aprobado una reforma express de la carta magna para limitar el gasto público tratando de esta forma de aplacar a los mercados. Entiendo la polémica y desde luego me parece muy mala noticia desinvertir en educación, pero creo que se hace mal en llevar el debate a cuestiones ideológicas. Estamos ante un problema económico de primera magnitud.

Decía Kenneth Roggoff, profesor de Harvard y ex peso pesado dentro del FMI desde el 2001 hasta el 2003, en un artículo brillante publicado en el suplemento "Negocios" de El País, que en una crisis como la actual, no es posible salir hacia delante sin una transferencia de riqueza del acreedor al deudor. Estoy bastante de acuerdo con él y, en el fondo, eso es lo que se está debatiendo ahora, pero con una serie de matices que creo importantes. Cuando por ejemplo se habla de una quiebra controlada de Grecia, se habla de que los bancos y los países de la UE, "perdonen" parte de sus préstamos al país Heleno. El problema es la segunda derivada: los problemas que tendría el sector privado, los asume el sector público y se los transfiere a la ciudadanía, los cuales vemos peligrar nuestro estado del bienestar. Siempre en pos de evitar males mayores. Y  siempre tratando que dicha transferencia de riqueza se dé también en el ámbito privado favoreciendo a familias y PYMES, por ejemplo, aunque ese es otro debate.

Aunque esta pregunta ya se ha planteado en alguna otra ocasión, tres años después queda la duda en el aire. ¿Se podía haber buscado una solución más drástica pero que ya nos hubiera metido en otra dinámica? Porque la realidad es que vamos camino de vivir una década perdida. Tres años después de la caída de Lehman Brothers, nuestro sistema financiero sigue igual de tocado, el sector inmobiliario de medio mundo igual de hundido, nuestros gobiernos más endeudados y los ciudadanos vivimos peor. Todos hemos cometido excesos y hemos de cumplir nuestra correspondiente penitencia, pero queda la certeza de que las cargas no se han repartido por igual, que la pérdida de riqueza ha afectado más a los menos culpables y a los que menos tenían. De nuevo el problema moral. Y de nuevo la pregunta que me atormenta desde hace ya tres meses. ¿Realmente ha merecido la pena todo esto?

lunes, 12 de septiembre de 2011

Economía - Preguntas y Respuestas (sencillas) sobre la Crisis Griega

Tragedia Griega

Tras varios días de rumores y amagos, hoy se ha sabido la verdad del drama que está viviendo la economía Griega: de no hacerse efectivo el segundo plan de rescate, no podrá abonar ni pensiones ni salarios públicos a partir del próximo mes de octubre. Evidentemente, la noticia ha hundido (de nuevo) las bolsas de toda Europa. Las preguntas que surgen son muchas y las respuestas no del todo evidentes. Aún así, trataré de aportar algo de luz hablando para todos los públicos.

1) ¿Cómo ha llegado Grecia a esta situación? Para comprender cómo el país Heleno se ha plantado al borde del precipicio, habría que comenzar por explicar cómo entró en el Euro. En 1998, la Comisión Europea presidida entonces por Jacques Santer desaconsejó su entrada en la moneda única por las muchas dudas que ya entonces arrojaba Grecia. Su disciplina fiscal era, siendo generosos, muy laxa, y había ciertos miedos a que hubiera falseado sus cuentas para cumplir los criterios de convergencia exigidos para ser partícipe del Euro.

Durante los años previos a la crisis, Grecia ha sobrevivido atiborrándose a deuda y, de nuevo, sin el mínimo rigor tributario. Allí ha sido frecuente el fraude fiscal durante años y, aún hoy, se estima que el 70% de médicos privados, notarios, abogados y otras profesiones liberales de Grecia, no pagan ni un euro de impuestos. Con ello, las dudas sobre la capacidad de Grecia de pagar su deuda se dispararon, alcanzando su cota máxima de tensión cuando el recién nombrado primer ministro, Papandreu, reconoció que los anteriores gobiernos habían falseado las cuentas públicas, tanto para entrar en el Euro, como para tratar de calmar a unos mercados que ya por entonces eran presos del pánico. El resultado, como consecuencia de todo ello fue que Grecia anunció que no iba a ser capaz de pagar sus deudas y se vió abocada a un primer rescate a cambio de acometer reformas drásticas.
La realidad es que apenas un año después, en Julio de 2011, el país Heleno solicitó un segundo plan de rescate ante la imposibilidad de seguir pagando su deuda. Aunque dicho segundo rescate se aprobó, hoy sigue siendo una incógnita si el mismo se hará efectivo por las persistentes dudas que sigue generando la viabilidad Griega.

Grecia tiene dos problemas de base: uno, sistemáticamente el estado ha gastado más de lo que ha ingresado durante años. Mientras ha podido financiarse en los mercados con cierta facilidad, ha podido tapar más o menos esos déficits. Ahora mismo, sin posibilidad de financiarse, debe acometer un brutal recorte de gasto público e incrementar la presión fiscal de forma también muy significativa. El segundo problema es que no crece, en buena medida por las medidas tan duras que se han tomado, pero también porque al tener un evidente riesgo país, sus entidades financieras no tienen acceso al mercado interbancario, lo que impide que puedan prestar dinero a empresas y ciudadanos. Y lo que es peor, no lo va a hacer en los próximos años. Si una economía no crece, el estado no puede recaudar más tributos, porque la gente y las empresas no tienen dinero.

2) ¿Por qué no se ha hecho efectivo el segundo rescate? Como apuntaba antes, por las dudas más que razonables que siguen existiendo de que Grecia no pueda pagar su deuda. Para que nos entendamos: imaginemos que una empresa en pérdidas, con mucha deuda y el gasto desbocado, la cual, además, ve como sus ventas se desploman. Pacta una reestructuración de su deuda con los bancos, los cuales le dan más préstamos. Poco después, se descubre que no ha recortado todos los gastos que prometió, que las ventas van peor de lo previsto y que sigue sin ser capaz de pagar sus deudas. Lo más probable es que esa empresa vaya a concurso de acreedores, pacte una quita de la deuda, así como un alargamiento de los plazos. Lo absurdo, al menos a priori, sería que le siguieran metiendo más deuda, porque eso financia el problema, no lo resuelve.

Esa es la duda que tiene ahora la UE. ¿Ayudamos a Grecia, esperando que entre rescate y rescate algo ocurra y cambien las tornas o le instamos a una especie de concurso? Hasta hace unas semanas se optaba más por lo primero, hoy yo creo que estamos más cerca de lo segundo.

3) ¿Qué pasaría si Grecia quebrase? Todo depende de cómo sea esa quiebra. Si se hace de forma ordenada, con una quita razonable y un alargamiento de plazos también razonable,probablemente volvamos a un escenario parecido al de la caída de Lehman Brothers. Será duro, pero habrá solución. Por el contrario, si el impago es masivo, arrastará a buena parte de la banca europea consigo y, entonces, que Dios nos pille confesados.

No me atrevo a decir si Grecia saldrá o no del Euro, porque lo cierto es que la gente que sabe mucho más que yo discrepa en ese punto, pero si hay quita y espera, así como si Grecia es capaz de hacer reformas serias, tal vez no tendría por qué abandonar la moneda única.

Pase lo que pase con Grecia, nos aventuramos a un escenario de tres o cuatro años en los que el crédito a familias y empresas va a tender a cero, lo cual es una pésima noticia para las expectativas de recuperación para toda la UE.

4) ¿Caerán España e Italia? Bajo mi punto de vista no. España e Italia tienen problemas de liquidez por la poca confianza que han transmitido sus gobiernos durante los últimos años, pero no tienen un problema de solvencia. El Banco Central Europeo está comprando su deuda, no sin cierta polémica, es cierto, para evitar males mayores, ya que no hay dinero para rescatar ni a España ni a Italia, pero en el fondo también porque hay fe en que las reformas prometidas se lleven a cabo y tranquilicen a los mercados. El problema es que Grecia siga siendo un motivo de tensión, ni unos ni otros podemos estar tranquilos.

5) ¿Hay solución? Bajo mi punto de vista la hay, pero pasa por una quita y una recapitalización de la banca europea, sobre todo de la francesa. Volveremos a un escenario durísimo, como el del 2008, pero esta vez sí que para empezar una recuperación sana y sostenible. El problema es el de siempre: ¿se atreverán nuestros políticos?

En cualquier caso, y como siempre he dicho en este tiempo, esta crisis ha superado ya lo increíble en varias ocasiones. No descartemos otra vuelta de tuerca.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Banda Sonora - Hoy la vi

Vivencias

Dicen que Enrique Urquijo, allá por los años 80, cuando empezaba a hacerse un nombre con Los Secretos, tuvo una novia llamada Eloísa. Aquella relación que cuentan que duró unos años, le marcó para toda la vida. Un día, de buenas a primeras, la familia de Eloísa le impidió volver a verla. Dicen que por la fama que empezaba a tener Enrique por sus coqueteos con las drogas. También hay quién insinúa que a la familia de Eloísa no le parecía la mejor compañía para ella. Enrique iba a verla a su portal, incluso un día a las puertas de una casa que tenía la familia de Eloísa en el campo, pero todo fue en balde. No volvió a verla. Enrique quedó destrozado y quienes le trataron, dicen que aquello le dejó muy tocado para siempre.

Quince años después, apenas unos meses antes de morir, Enrique Urquijo dio un concierto con "Los Problemas", su grupo alternativo, en el Honky Tonk de Madrid. Al terminar el mismo se encontró con Eloisa. Ella le contó que se había casado, que había rehecho su vida. Y Enrique le dijo, entre otras cosas, que él tenía una hija preciosa y que también había sido capaz de tirar hacia delante. Cuando Enrique volvió a casa, estaba tan impactado con el encuentro, que se puso a escribir una canción, la última que compuso antes de fallecer en aquel frío portal de la calle Espíritu Santo de Madrid. Aquella canción fue "Hoy la vi". Y ya se sabe lo que dice la letra:

"Hoy la vi, la nostalgia y la tristeza suelen coincidir. 
Se rompieron mis esquemas, después comprendí, que si ahora estoy así es por que hoy la vi.
Hoy la vi. Y aunque no lo siento luego no pude dormir, 
y las puertas del recuerdo cedieron al fin y aquel miedo que sentía hoy vuelvo a sentir.

Hoy la vi, han llovido quince años que sobreviví yo creía que sabía y nunca aprendí 
que si ahora estoy así es por que hoy la vi.
Hoy la vi, y aunque no lo siento luego no pude dormir yo creía que sabía y nunca aprendí 
que si ahora estoy así es por que hoy la vi."

Afrontar el pasado siempre es duro. Disfrutas recordando los buenos tiempos, pero cuesta asumir que tal vez no volverán. Y aunque agua pasada no mueve molino, cuesta aceptar que uno es humano y que se equivoca con más frecuencia de lo deseado. Pero lo más doloroso es comprender que hay gente que entra y sale sin que tú puedas hacer nada. Personas que te han aportado mucho, que te han acompañado durante un buen trecho de tu camino y que de repente toman un desvío, aunque no entiendas el por qué, aunque todo lo que andado junto a ellas haya sido bueno.

La vida tiene estas cosas. Uno camina, cae y se levanta, pero entre golpe y golpe cuesta reponerse. Y cuando cree que lo ha hecho, basta un encuentro casual, una llamada, un hasta luego, para que, efectivamente, se rompan los esquemas, la nostalgia y la tristeza coincidan y las puertas del recuerdo se abran de par en par.

"Hoy la vi" es una de las canciones más sinceras de Enrique Urquijo. Nunca llegó a grabarla en un estudio pero "Los Secretos" recuperaron sus maquetas para incluirla en el disco homenaje "A tu lado", en el que participaron muchos de los mejores músicos españoles. Aquí os dejo el vídeo de rigor. ¡Qué lo disfrutéis!




domingo, 4 de septiembre de 2011

Economía - Quo Vadis, España?

Miedos, Certezas e Incertidumbres

Tras unas semanas de tregua, propiciadas en parte por el período estival en el hemisferio norte, en parte por las intervenciones del BCE comprando deuda de España e Italia y de determinados gobiernos tratando de limitar la especulación en las bolsas, septiembre se estrena de nuevo con mucho miedo en ambos lados del Atlántico. Los malos datos del paro en EEUU, la indefinición del rescate de Grecia, las dudas sobre si Berlusconi será capaz de sacar adelante los recortes anunciados el pasado mes de agosto, más el famélico crecimiento de las principales economías del mundo durante el segunto trimestre del año, han puesto de los nervios a los mercados de todo el mundo. 
Por nuestra parte, en España, hemos vivido un intenso debate en el parlamento sobre la modificación de la Constitución para acotar el déficit de nuestro país. Se dice que dicha medida viene teledirigida desde Alemania y Francia, pero sin querer entrar en el debate sobre si jurídicamente se debía haber hecho de otra forma (doctores tiene la Iglesia), creo que quienes tratan de evaluar la medida desde un punto de vista ideológico se equivocan. Sin crecimiento, la solvencia de nuestro país genera dudas y no estamos para pagar sobrecostes en la financiación. Aunque aplaudida en los foros políticos internacionales, economistas como Roubini apuntan a que la medida llega tarde y que, por lo tanto, poco efecto va a tener si lo que se busca es una recuperación inmediata.

El remate de la semana fue el batacazo bursátil del pasado viernes. Por mucho que se haya querido atar en corto a los especuladores que juegan a corto y contra determinadas empresas, la realidad vuelve a poner de manifiesto lo que muchas veces hemos expuesto en El Disparadero: los especuladores se apuntan a la fiesta, no la organizan. Y la realidad es que nuestro sistema bancario europeo está en una situación muy difícil. Apenas han terminado de digerir las "subprime", deben ver qué hacen con la deuda pública periférica que tienen en sus balances. La banca Alemana ya se ha deshecho de su deuda griega apuntándose unas pérdidas dramáticas (las cuales han pasado de puntillas en la prensa internacional), pero el resto de Europa tiene un serio problema, lo que marca la diferencia entre las posturas de Sarkozy y Merkel durante las últimas semanas. Nuestros bancos y cajas tienen 6.500 millones de euros "colocados" en deuda portuguesa, por ejemplo, (sólo el Banco Santander en torno a 2.400), los cuales, hasta la fecha, no han dejado de cobrar, pero que suponen un riesgo latente importante. Por si esto fuera poco,  seguimos teniendo casi 700.000 viviendas en stock, la mayoría en manos de bancos.

En el ambiente empresarial, en los corrillos que todas las semanas tenemos entre colegas, incluso con diferentes partners, flota la misma pregunta: ¿Cómo demonios salimos de ésta? ¿Qué se puede hacer? Como hace unas semanas explicábamos en este mismo blog comentando un artículo del profesor Torrero Mañas, tanto España como Europa se han metido en un bucle de muy difícil solución por el elevado endeudamiento de sus economías y sus malas perspectivas de crecimiento. ¿Vamos camino de una segunda recesión? ¿Estamos realmente peor que hace unos meses, cuando parecía que de la mano de Alemania algunos países comenzaban a ver la luz?
Para analizar la situación actual conviene diferenciar entre lo coyuntural y lo estructural. Lo primero hacía ya presagiar hace algunos meses una ralentización de las economías más potentes del planeta. En primer lugar, porque la situación de los países Árabes disparó el precio del petróleo durante unos meses. En segundo lugar, porque el tsunami de Japón paró la economía de una de las principales potencias mundiales, responsable de la fabricación de un porcentaje muy importante de la tecnología y automóviles vendidos globalmente. Por último, porque todos los esfuerzos por contener el gasto público y reducir los déficit públicos redundan en un menor crecimiento a corto plazo. En ese sentido se podría decir, desde el sosiego y sin dejarnos llevar por el pánico que comienza a cundir a ambos lados del Atlántico, que lo que está pasando era, en parte, esperado.

Lo segundo, lo estructural, es más preocupante. En algunos puntos seguimos igual o peor que tras la caída de Lehman Brothers. El grifo del crédito sigue cerrado, sobre todo para las PYMES, el stock inmobiliario sigue sin haberse reabsorbido, sobre todo en EEUU y España (en parte porque no hay financiación) y los bancos vuelven a acumular activos tóxicos, esta vez en forma de deuda soberana, que nadie sabe a ciencia cierta cuánto valen. El paro, por su parte, sigue alcanzando cotas preocupantes, sobre todo en España y EEUU, y los estados no han sido capaces de reactivar la economía tras el inmenso esfuerzo que se hizo para arreglar la debacle del año 2008. Por último, la rebaja en la calificación de la deuda de los EEUU de hace unas semanas, fue interpretada por medios de comunicación de todo el mundo como el fin de una era. Con todo ello, un directivo de una importante empresa española me comentaba hace unos días que, al final, tendrá razón Juan Roig cuando dijo aquello que lo mejor del 2011 es que será mejor que el 2012. Los que entienden, además, suelen hacer hincapié en que la bolsa tiende a servir de indicador anticipado de la evolución económica, y subrayan que el desastre de este año no augura nada bueno. Sin embargo, me gustar recordarles que aquellos que entraron en bolsa tras la caída de Lehman Brothers, pudieron ganar cerca de un 40% con una cartera cuidadosamente seleccionada apenas cuatro meses después. En tiempos revueltos, tiendo a pensar que la bolsa es más un indicador de estados de ánimo puntuales que otra cosa. 

Entonces, ¿cómo podemos salir de ésta?. Ya son muchos los economistas que se apuntan a la idea de que los estímulos fiscales están llegando a su límite. Así pues vamos camino a un ajuste durísimo del propio mercado con consecuencias también difíciles de afrontar. La buena noticia es que dicho ajuste ya se ha producido parcialmente y que existen algunos datos para la esperanza, si bien se puede seguir viendo la botella medio vacía. Por un lado, el desempleo está alcanzando cotas difícilmente superables, siendo este 2011, probablemente, el último en el que el paro crezca en terminos globales en nuestro país. Dicho paso es condición necesaria (no suficiente) para estabilizar la situación actual. Las familias, por su parte, han alcanzado su menor nivel de endeudamiento desde enero del año 2008, lo cual invita a pensar que en cuanto haya un poquito más de confianza en la situación, podrían comenzar a consumir algo más, así como las empresas también han visto reducir sus niveles de apalancamiento en los últimos meses. Vale, en parte ambos datos vienen dados por la falta de financiación, pero esta situación debe interpretarse desde un punto de vista positivo: uno, se está produciendo una paulatina vuelta a la ortodoxia financiera; dos, el crédito ya está cerrado y a partir de ahí sólo puede mejorar. En ese sentido, la debilidad de nuestros bancos puede suponer también un balón de oxígeno para muchas compañías, ya que las posibilidades de renegociar pasivos alargando vencimientos aún a costa de subir los intereses, siempre es mejor para un banco que una situación concursal. Ello debería ser un acicate para reconvertir nuestras compañías.

Al gobierno que entre en nuestro país le queda una ardua tarea por delante. Dotar de flexibilidad al mercado laboral, resolver el problema de las pensiones con una población que no para de envejecer, establecer políticas que fomenten el crecimiento, meter en cintura a las autonomías y reordenar el país en materia fiscal. Pero que nadie se engañe, todo ello serán medidas para, por un lado, mejorar la credibilidad de nuestro país de cara a los mercados, y por el otro, acelerar un proceso de ajuste que se tiene que dar de todas formas. Sí, la salida a este callejón puede estar en las empresas y en los emprendedores, los cuales, muy poco a poco, pueden comenzar a crear riqueza de nuevo. Probablemente vamos a vivir una década complicada, de crecimientos discretos en el mejor de los casos, pero también más sanos, con menores endeudamientos y más sostenibles. Volverán los buenos tiempos, porque lo que tienen las crisis es que se terminan, y la clave será comprobar es si en todo este camino habremos aprendido algo, o si por el contrario, seguiremos tendiendo a repetir errores.