domingo, 24 de junio de 2012

Economía - Planes de Crecimiento para Europa: ¿Hay luz al final del Tunel?

Algunas Ideas

Por fin el pasado viernes vimos la foto que muchos llevábamos esperando hace algún tiempo. Los líderes de las cuatro primeras economías de la Eurozona, esto es, Merkel, Hollande, Monti y Rajoy, saliendo al unínoso a anunciar un plan de estímulo y crecimiento para Europa. Sin duda fueron buenas noticias, pero conviene ser cauto. Esta crisis se ha mostrado hasta la fecha casi imbatible. Mal haríamos ahora en cantar victoria antes de tiempo. Al calor de lo leído, se me ocurren varias ideas que quería compartir en este post. Espero que os aporten puntos de vista para la propia reflexión y que no me deis mucha caña los eruditos de la economía, porque como suelo acostumbrar, voy a simplificar conceptos muy abstractos para que todo el mundo me pueda seguir.

Para ponernos un poco en antecedentes, vamos a explicar muy brevemente cómo se ha llegado a la situación actual. Con el estallido de la crisis, los gobiernos de todo el mundo decidieron hacer un esfuerzo fiscal importante aumentando el gasto público en la economía, tratando de evitar de esta forma el colapso del sistema. Aquello apenas funcionó, porque muchos de los males eran estructurales, y apenas unos años después, los principales países europeos se encontraron con un déficit público muy elevado y una economía que no había manera de arrancar.

La manera de financiar esos déficits suele ser a través de la emisión de deuda pública. El problema es cuando el grifo se cierra en tus mercados y no eres capaz de colocar tus emisiones de letras y bonos si no es pagando un interés exagerado.En esa situación se vieron países como España e Italia ya en el año 2010. Por aquel entonces Merkel impuso una política de austeridad llevada al límite, tratando con ello de relajar la presión de los mercados. Lo cierto es que desde un punto de vista teórico, aquello podía tener sentido. Con un coste de financiación más bajo y unas reformas estructurales bien ejecutadas, la eurozona podía recuperar la senda de crecimiento.

El problema es que la consolidación fiscal es como aplicar quimioterapia al enfermo. Es imprescindible para curar el cáncer, pero unas dosis muy elevadas pueden llevarse por delante al paciente en el momento menos pensado. Es cierto que España e Italia (de Portugal, Grecia e Irlanda ya ni hablamos) no tenían capacidad para financiarse, pero no lo es menos que con una política mucho más proactiva y decisiva de los correspondientes organismos de la UE podía haber aliviado muchos de los males que tanto nosotros como nuestros vecinos transalpinos veníamos sufriendo. En tanto en cuanto dichas políticas no se ponían en marcha, no quedaba otro remedio que recortar con los resultados que tomos hemos visto: economías de nuevo en recesión, paro desbocado y dos países irrescatables al borde del colapso.

En estas, cuando los mercados no dan tregua, cuando hasta el menos pintado sabe ya que la prima de riesgo no es aquella que se agarra una cogorza en las fiestas familiares,  y que hasta la propia Merkel parece asustada ante una espiral que no parece tener freno, se anuncia una estrategia de crecimiento basada en la inyección de 130.000 millones de Euros que se emplearán para crear nuevas infraestructuras que mejoren la competitividad de la UE. De entrada suena bien, pero conviene analizar en profundidad las cosas para comprender si esta iniciativa puede revertir la actual situación.

Conviene comenzar explicando qué efecto tiene una inyección de gasto público en el sistema. Cuando la economía se para, la gente pospone decisiones de compra. En parte por falta de confianza, pero en parte también porque espera que los precios bajen si la demanda cae. Si el estado lanza un plan para estimular la demanda, no sólo entran en el sistema los 130.000 millones de euros que en el caso de la UE se quieren implementar, sino que la gente que ahora mismo ahorra por falta de confianza o porque espera que los precios sigan cayendo, se animará a consumir. Se generará lo que se llama un efecto multiplicador que puede devolver a la economía al crecimiento bajo ciertas circunstancias.

Si no se ha hecho antes, es porque países como España o Italia, se habían quedado sin posibilidades de seguir estimulando la economía, como trataba de explicar antes, y no tenían  más capacidad de endeudamiento. Para poner en marcha un plan como éste, era imprescindible que se diseñara y ejecutara desde la propia UE.
 
Son muchas las voces que señalan que este plan de estímulo es modesto, ya que apenas supone en 1% del PIB de la eurozona, y están en lo cierto, pero para mi lo importante es señalar lo que hay detrás de esta iniciativa. Todavía quedan bastantes incógnitas que despejar sobre cómo se van a financiar estos proyectos, pero lo que se va conociendo parece que nos adentrarán en un nuevo escenario. No se van a requerir nuevos fondos a los países miembro, ya que en el fondo sería absurdo, por ejemplo, obligar a España a poner 10.000 millones si para ello tiene que recortar otros 10.000 millones en su gasto público nacional. Por el contrario, se va a tirar en parte de dinero ya "puesto", para que nos entendamos, así como con financiación que se va a buscar en los mercados. Para tal fin, y esta es la novedad, parece que Alemania estaría dispuesta a aceptar cierta mutualización de la deuda. No serían Eurobonos como tal, pero se le asemejarían. Por primera vez, estaríamos viendo más Europa, que es lo que muchos hemos venido reclamando de un tiempo a esta parte.

Cuando se habla de mutualización, y de nuevo simplifico, lo que se busca es que haya cierta garantía común en las emisiones de deuda de la UE. Es decir, que la prima de riesgo no fuera española o italiana, sino de la UE, lo cual, sin duda, ayudaría a salir de la actual coyuntura. Entiendo que Alemania sea reticente, puesto que se deben avanzar en otros aspectos antes de lanzarse como locos a la aventura de los Eurobonos, pero creo que al Euro no le queda otro camino si quiere seguir existiendo. Que se vayan dando los primeros pasitos me parece una excelente noticia.

Pero este plan de estímulo deberá de ir acompañado de otra serie de medidas inaplazables. En primer lugar, se debe tender hacia una unión bancaria europea y fiscal. Los países deben asumir la pérdida de cierta soberanía fiscal, pero no va a quedar otra si de lo que se trata es de fortalecer el proyecto de la moneda común. La unión bancaria es necesaria para evitar que pasen casos como el de nuestro país recientemente, por ejemplo, o como los de Alemania, Bélgica o Reino Unido en 2008. La Unión Fiscal es también imprescindible. Pensemos cuando España tenía la peseta. Tenía comunidades autónomas que gozaban de mayor nivel de prosperidad que otras, pero vía política fiscal se evitaba que hubiera españoles de primera y de segunda. El problema actual, es que tenemos una moneda común, pero no hay un organismo que dirija la política fiscal a nivel comunitario. Una vez tengamos una unión fiscal, los eurobonos dejarán de ser una quimera.

En segundo lugar, se deben ralentizar los objetivos de consolidación fiscal. Fundamentalmente para que este plan de estímulo tenga mayor efecto, pero también porque otro de los problemas que afronta el Euro es de credibilidad. Es mejor marcarse un objetivo a medio plazo que se pueda ir cumpliendo, que otro demasiado cortoplacista inabarcable que, de nuevo, impida la financiación de los estados.

Por último, mientras se ponen en marcha todas las medidas descritas, en especial la de la mutualización de la deuda vía Eurobonos o lo que proceda, España e Italia necesitan que se les eche un capote a cortísimo plazo para aliviar su situación en los mercados. En ese sentido, se están barajando tres alternativas. La primera, consistente en que el propio BCE compre directamente bonos de los países en problemas, cuenta con el rechazo del propio organismo comunitario, por lo que no parece viable. La segunda, la compra de bonos a través del fondo de rescate europeo (ESM/ESFS), la cual tendría como contrapartida ciertas cesiones en control de la política fiscal por parte de los países que acudan a este fondo, podría ser una solución, pero se corre el riesgo de estigmatizar al pais que acuda a dicho fondo. En tercer y último lugar, se está estudiando la posibilidad de aprobar una especie de "euroletras" y el trasvase del exceso de deuda (por encima del 60% del PIB) a un fondo común con el respaldo comunitario. Estas tres alternativas supondrían, en cualquier caso, un cierto grado de mutualización, al igual que propio plan de estímulo, lo que me hace pensar que se está trabajando en incrementar la presencia de la UE en la fiscalidad de los estados miembros. Realmente, creo, que esa es la mejor noticia.

En cualquier caso, la solución no es sencilla. Como decía en mi anterior post, los "primos de riesgo" nos han llevado a una situación que es límite y que podría llevarse por delante el Euro. Evitar la caída de Italia y España a corto plazo va a requerir ingentes cantidades de dinero que sólo se van a poder conseguir vía inyecciones masivas de liquidez. Es decir, dándole a la máquina de imprimir billetes. Esta medida no es sencilla ni está nada claro que pueda salir adelante. Para que nos entendamos, cuando aumenta el dinero puesto en circulación, los precios tienden a subir (se crean tensiones inflacionistas). Cuando la tasa de paro es elevada, las tensiones inflacionistas son menores, por cuanto lo salarios no tienden a subir en exceso al haber tanta gente sin trabajo. En países como España, por ejemplo, esta medida sería positiva a corto plazo. El problema es que en países como Alemania, con una tasa de desempleo bajísima, las tensiones inflacionistas serían elevadas. Pensar que el país germano pudiera aceptar una tasa de inflación de en torno un 6%, que es lo que piensan los analistas que necesitarían países como España o Italia, es una quimera, por cuanto su economía perdería competitividad. Tan sólo una posible ruptura real de la zona Euro podría hacer que Alemania aceptase algo así. Ocurre que esa posibilidad ya es factible.

Pero meter más dinero en circulación, no sólo tendría resistencia en el seno de algunos países de la UE. Está por ver que EEUU lo aceptase, ya que sería una devaluación del euro en toda regla, lo que podría desencadenar una guerra de divisas y tipos de cambio. Me explico. Si aumenta la oferta de euros, su precio baja y se abarataría en relación al dólar, lo cual favorecería nuestras exportaciones y perjudicaría a las norteamericanas. De nuevo, tan sólo una posible hecatombe de España o Italia podría hacer que al otro lado del Atlántico se aceptase algo así, ya que la caída de cualquiera de los dos países se lleva el Euro por delante y crearía un tsunami financiero de consecuencias impredecibles.

Europa está en una situación límite, y más allá de cuantías y planes de crecimiento, me parece interesante lo que subyace tras ellos: el reconocimiento de que necesitamos precisamente más Europa para salir de este lío. Ojalá no sea demasiado tarde. Tengo mis dudas, pero espero equivocarme. 

martes, 19 de junio de 2012

Economía - "Primos" de Riesgo

Algunas Ideas y un Poco de Mala Leche

Me he tomado un tiempo prudencial desde mi anterior post referido al rescate de la banca española. Quería leer, escuchar, reflexionar, tratar de coger un poco de perspectiva para saber hacia dónde derivaba todo este marrón que no parece terminar nunca. Reconozco que me hacía gracia escuchar a ciertos políticos hablar de que el resultado electoral en Grecia podría calmar a los mercados. Para que nos entendamos, siempre me ha parecido que la victoria pro europea en Grecia sería como considerar que el que tu mujer sea buena en la cama es clave para que te asciendan en tu puesto de trabajo. Perdonadme la ordinariez si alguno se siente ofendido, pero no se me ocurre mejor ejemplo. Una vida sexual satisfactoria hará que llegues a la oficina de mejor humor y te predispondrá mejor para los quehaceres diarios, pero si luego eres un zoquete, la buena voluntad no basta.

Así pues, llevamos una semana de vértigo con la prima de riesgo batiendo records jornada tras jornada. Hay quién considera que el problema es de los mercados, a los que personifican tildándoles de voraces, insaciables o implacables. Lo he repetido muchas veces, los mercados son y los hacemos buenos o malos las personas. Ahora mismo vivimos un estado de pánico y nadie se fía de nuestro país. Por eso estamos como estamos.

Nos lo hemos ganado a pulso. La credibilidad tarda un mundo en construirse y se viene abajo en cuestión de segundos. Y nuestros políticos no han hecho sino colaborar en este proceso. ¿Recordáis? Estábamos en la Champions League de la economía, íbamos a superar a Francia, nosotros no estábamos en crisis, sólo sufríamos una desaceleración. Mientras quebraban bancos a ambos lados del Atlántico, nuestro sistema financiero "era el más fuerte del mundo" (ahí se ha visto cuatro años después), dilapidamos nuestro superávit público con iniciativas que no podían tener ningun rédito para el estado y creímos ver "brotes verdes". No, que nadie se piense que sólo tengo para el anterior partido que estaba en el gobierno. El nuevo, el que pensaba que por arte de magia iba a generar confianza en los mercados, tardó en presentar los presupuestos para tratar de ganar unas elecciones autonómicas, ha recortado en sanidad y educación y no ha tenido los santos bemoles de meterle mano a la excesiva burocracia de nuestras administraciones públicas. Para colmo dieron hasta 3 cifras de déficit diferentes. Por el camino descubrimos que muchas de nuestras autonomías estaban quebradas, que no pagaban a sus proveedores y que todas o casi todas, habían gastado mucho más de lo que debían. Decíamos que no éramos Grecia, que nosotros no falseábamos cuentas, y ahí están Bankia y un montón de entes públicos. Como decía hace unos días, nuestro rescate hubiera sido evitable hace cuatro años. Gracias a nuestros políticos y banqueros tenemos la ayuda, línea de crédito, rescate, o como se quiera llamar a nuestra disposición. Por cierto, el debate semántico me  ha parecido de cuarta.

No, no nos fustiguemos. Más allá de nuestras fronteras las cosas no están mucho mejor. Desde luego que no. Los políticos del resto del mundo no tienen ni idea de cómo salir de este lío en el que llevamos ya cuatro años metidos. Y si nos centramos en el seno de la UE, vemos cómo los intereses electoralistas de unos y otros, la necesidad de dar una imagen ante sus respectivos electorados, impiden que se tomen decisiones en pos del bien común. Lo de Grecia es una vergüenza y un dolor evitable a sus ciudadanos. Este draconiano plan de ajuste sólo va a servir para que determinados bancos Franceses y Alemanes salven sus balances, ya que la mayoría de dinero nuevo que entra de la UE, "el rescate", va destinado al pago de intereses de la deuda del país Heleno. Grecia nunca podrá pagar su deuda  y debía haber ido al "default" hace dos años. Entonces se podía haber hecho un cortafuegos y una "dracmatización" de la deuda. Los ciudadanos griegos se hubieran hecho pobres de la noche a la mañana, pero de una manera mucho más indolora y llevadera. 

En paralelo, se imponen los duros planes de austeridad fiscal en toda Europa, que son como aplicarle quimioterapia al paciente que tiene cáncer sin preocuparse por las dosis. El paciente va camino de morirse en el tratamiento y sólo ahora, cuando la perspectiva de que Italia y España puedan caer hace que le tiemblen las canillas al propio Obama, e incluso Angela Merkel comprende el desastre que supondría para Alemania, se quiere rectificar. Probablemente a España y a Italia no les quede más remedio que recortar, porque no tienen capacidad de financar su déficit en los mercados, pero el papel del BCE podría haber sido otro. Estoy de acuero con Merkel en que el problema de Europa no se arregla con más deuda, pero sí probablemente con más inflación. Ahora mismo, llegados a este punto, no le veo otra salida. Esto es, "darle a la maquinita" de imprimir billetes. Con la tasa de paro actual, no creo que fuera un problema para la mayoría de países, e incluso haría que la deuda bajase en términos relativos. Pero claro, en Alemania existe un pavor descomunal a la misma desde aquella hiperinflación que llevó a Hitler al poder en los años 30. Aunque es improbable que se dé la misma, pueden más de nuevo los intereses partidistas que el bien común de la eurozona.

Lo he repetido en mis tres post sobre cuándo saldrá España de la crisis (I, II y III). Necesitamos más Europa. Sólo saldremos de ésta con mayor integración politica y fiscal entre los miembros de la UE. Pero claro, para ello hay que ceder soberanía, no mirar al corto plazo, tener amplitud de miras y altura moral. Justo lo que les falta a nuestros actuales dirigentes. Por ello estamos pagando todos y, como siempre, mucho más justos que pecadores. Nuestro problema no es la prima, sino aquellos que nos llevan gobernando varias décadas, que primero "dimitieron" de su labor de legislar permitiendo que la banca hiciera barrabasadas, y que luego han gestionado la crisis de una manera lamentable, sin dar ni una. Sí, nuestro problema son los "Primos de Riesgo", los mismos que llevan dirigiendo nuestros países de un tiempo a esta parte.


lunes, 11 de junio de 2012

Economía - España, ¿Y ahora qué?

Algunos Apuntes

Decía el pasado jueves que el posible rescate a España ya no era un tema tabú. Incluso apuntaba a que se estaba buscando la fórmula para que la intervención extranjera se centrase en la banca y no fiscalizase el total de nuestra economía. Bueno, pues desgraciadamente y sin que sirva de precedente, he acertado. Y de veras lo lamento.

Quiero comenzar dejando clara una cosa. No voy a entrar en debates etimológicos estériles. A las cosas las voy a llamar lo que son: un rescate a nuestra banca a través de una línea de crédito especifica que se articulará a través del FROB. No se interviene nuestra economía, pero cedemos el control de nuestro sistema financiero. Si os parece, cuando me refiera al asunto en cuestión, lo haré como el "rescate", por aquello de simplificar. Que nadie vea un ápice de barniz ideológico detrás.

Así pues, aunque el FMI hablaba en su informe publicado el pasado viernes de unas necesidades de recapitalización de algo más de 40.000 millones de euros, lo cierto es que la cuantía del rescate va a estar en torno a los 100.000 millones, buscando con ello una cierta holgura por si las cosas empeorasen, o si las auditorías, que todavía siguen en curso, revelasen mayores necesidades. El dinero se recibirá a través de una línea de crédito, pero no se entregará de golpe, sino de forma paulatina en función de los diferentes cumplimientos de España con los objetivos de déficit y planes de ajuste.

Nuestra banca ha llegado a una situación crítica tal y como explicaba en mi anterior post. A la luz de los activos tóxicos que acumulan en su balance, unido a las mayores exigencias de capital que llegan desde Bruselas, resulta que a nuestros bancos les falta los citados 40.000 millones de Euros. A dia de hoy, tan sólo BBVA y Banco Santander parece que no van a necesitar dinero. Respecto a Caixabank y otras entidades tipo Bankinter, Sabadello o Popular, hay dudas. El resto, todas van a necesitar  recapitalizarse. 

Lo lógico en una situación así, es que nuestros bancos hubieran salido al mercado de capitales a captar el dinero necesario. Desgraciadamente, nadie quiere invertir en nuestro sistema financiero porque es "vox pópuli" desde hace tiempo que sus balances poco o nada tienen que ver con su realidad. La segunda opción para recapitalizar la banca consistía en que el propio estado hubiera metido dinero en las entidades a través del FROB. Esta opción también se descartó. En primer lugar, porque el Estado no tiene ahora ese dinero, y en segundo lugar, porque el España tiene gravísimos problemas para conseguir financiación a un precio razonable, como podemos ver semana sí, y semana también, a través de nuestra prima de riesgo. Ante esta tesitura, no quedaba otra que pedir dinero a nuestros socios de la eurozona. 

A diferencia de los rescates de Portugal, Irlanda o Grecia, el problema de nuestro país, no es que el estado no tenga para hacer frente a sus pagos, sino que nuestro sistema financiero está quebrado. Podemos asemejarnos al otrora llamado "Tigre Celta", pero con una diferencia significativa. En Irlanda el gobierno, al avalar a la banca y declararse ésta insolvente, tuvo que hacer frente a unos vencimientos que no podía saldar. Pese a todo, la normativa vigente en los tratados de la UE, impide, como quería nuestro gobierno, que los fondos comunitarios fueran a parar directamente a los bancos. Es por ello por lo que el rescate se articula a través del FROB, el cual prestará el dinero a nuestras entidades en apuros directamente.

El matiz del FROB es importante. En primer lugar, porque al participar el mismo, la ayuda, como explicaba, es a España y, por lo tanto, a menos que yo me pierda en los entresijos del estado, ésto implica un crecimiento de nuestra deuda pública respecto al PIB. Y es más, aunque es muy posible, y en esto creo que Luis de Guindos dice la verdad, que hayamos obtenido un tipo de interés muy positivo dadas las actuales circunstancias, el pago de los intereses incidirá el cálculo del déficit, por cuanto éstos van a las cuentas de gasto del estado. Es decir, no se interviene la economía, pero si tenemos que cumplir los objetivos marcados por Bruselas, este rescate va a obligar a añadir más medidas de ajuste (vía mayores reducciones de gasto, o vía mayores recaudciones de impuestos). No es de extrañar que algunas de las "sugerencias" del eurogrupo (subida del IVA, adelgazamiento del estado, ampliación de la reforma financiera, etc.) tuvieran lugar en las próximas semanas.

En segundo lugar, el FROB tiene dos maneras de inyectar el dinero en las entidades en problemas. Uno, vía capital, dos, vía préstamos. En el primer lugar, estaríamos ante una nacionalización de los bancos quebrados. En unos años, cuando la economía se recupere, el estado recuperaría el dinero con, posiblemente, plusvalías, las cuales darían para devolver el dinero a Bruselas. En el segundo caso, los bancos tendrían que hacer frente a los vencimientos marcados por el Eurogrupo. En ambos casos, existe un riesgo latente. Por un lado, si la coyuntura tarda en cambiar, es posible que el estado no pueda vender sus participaciones en la banca en varios años, lo cual le obligaría a reembolsar al préstamo a Bruselas antes de recuperar el dinero (lo que obligaría a más ajustes). Por el otro, tanto en un caso como en el otro, el estado va a ejercer de garante de nuestra banca. Si no se gestionan bien las entidades rescatadas, sino se recupera el dinero, lo vamos a pagar entre todos los españoles.

No se puede vender el rescate como un éxito de nuestro gobierno. Al contrario, es un auténtico desastre, aunque son ciertas dos cosas. Uno, que este problema no se ha generado en 6 meses, y dos, que dentro de todos los posibles rescates, de todos los posibles males, tal vez este sea uno de los más suaves. Hemos evitado una fiscalización de nuestra política económica como la de otros países de nuestro entorno, lo cual hubiera sido nefasto, pero que nadie tenga duda de que nos condicionará la misma durante los próximos años. Creo sobre todo, además,  creo que este rescate es la constatación de varios fracasos.

En primer lugar, el de un modelo productivo (el del ladrillo) (cosa que ya sabíamos, por otra parte), el cual ha terminado por llevar al país a la ruina, porque sin el rescate de la banca, es lo que nos hubiera sobrevenido. En segundo lugar, la de una generación de políticos, que ha permitido que la mentira, el amiguismo y la corrupción se haya instalado en su día a día con naturalidad si favorecía a sus intereses cortoplacistas y bastardos. Los griegos falsearon sus cuentas públicas. El escándalo de nuestra banca no hubiera sido posible sin la connivencia de reguladores y gobernantes. Por último, el de una manera de hacer la banca, mediocre en el mejor de los caso y mentirosa en su mayoría, carente de valores y escrúpulos y que ha puesto en jaque a todo nuestro sistema productivo. Decía el otro día que todos tenemos nuestra parte de culpa en la generación de este jaleo, pero de lo que ha pasado del 2008 en adelante sólo podemos responsabilizar a políticos y banqueros. Todos ellos deberían dar la cara, y hacerlo en la calle, sometiéndose a las preguntas y consideraciones de los ciudadanos de a pie.

Dos cosillas más. Este rescate me temo que era necesario a la vez que inmoral. Hasta la fecha todos los países rescatados han visto cerrado su acceso a los mercados de financiación. Con España se ha tratado de evitar este efecto colateral a toda costa. Veremos si lo hemos conseguido, pero desde el viernes somos un país estigmatizado, poco de fiar. Nos costará recuperar la confianza más allá de nuestras fronteras. En cualquier caso, nos encontramos ante una condición necesaria, que no suficiente, para que se reestablezca el crédito.

Termino disparando con bala. Pide Rubalcaba una comisión de investigación para saber qué ha pasado para llegar hasta este punto. Me parece estupendo. Es la constatación de lo que siempre he creído, que durante la segunda legislatura de ZP, nadie de su gobierno se enteró de qué iba la película. Al menos una de las cosas que hay dicho Rajoy hoy es cierta: esto se tenía que haber hecho hace tres años. Entonces había dinero y posibilidades de financiarse, o lo que es lo mismo, se hubiera evitado el bochorno de ayer.


viernes, 8 de junio de 2012

Economía - ¿Nos van a Rescatar?

Crónica de un Despropósito

Bueno, pues ya no es un tema tabú el posible rescate de España. Desgraciadamente la espada de Damocles parece estar lista para caer sobre nosotros, si bien es cierto que aún no queda claro si rodará la cabeza de nuestros banqueros o será la del país en su conjunto. Es mucha la gente que estos días me pregunta al respecto pidiéndome que les aclare cómo hemos llegado hasta este punto. A ver si consigo explicarlo de una manera lo suficientemente sencilla para que todo el mundo me entienda.

Tal vez sea preciso comenzar explicando una verdad económica. El ahorro siempre es igual a la inversión. Es decir, imaginemos que España fuera un país sin intercambios comerciales ni financieros con países del resto del mundo. En ese caso, el dinero que todos los españoles tuviéramos ahorrado en el banco, sería el que nuestros bancos podrían prestar a las familias y a las empresas para que acometieran sus inversiones. En un sistema cerrado,si nuestros bancos quebrasen, con un banco central que tuviera el control sobre su propia moneda, la solución sería relativamente sencilla.

Pero en un mundo globalizado con una economía internacionalizada, las cosas se complican. Los ahorros de todos los ciudadanos del mundo, es el dinero que todos los bancos del mundo pueden prestar. Y en los mercados, incluidos los financieros, existe una máxima: el dinero se mueve hacia aquellos lugares en los que hay expectativas de obtener mayores rentabilidades. En el inicio de la década pasada (2000, 2001 y 2002), nuestra economía era de las pocas sanas en medio de la burbuja puntocom. Aquello coincidió con una carestía de viviendas y un incremento demográfico sin precedentes en la histora moderna como consecuencia de los movimientos migratorios que se produjeron por aquel entonces. Con poca oferta y mucha demanda, los precios de las viviendas se dispararon pese a que todo el mundo se puso a construir para satisfacer el déficit inmobiliario existente en nuestro país.

Nuestros bancos, para financiar esta fiesta que comenzaba a fraguarse, fueron importadores de ahorro. España era un país aparentemente sano, poco endeudado y con un sector, el de la construcción, que estaba dejando importantes beneficios. Como los precios no dejaban de subir, comenzaron a intervenir los especuladores y se montó la burbuja que todos conocemos. Dicha burbuja propició que nuestro país creciera por encima de la media de la UE de la OCDE. El "milagro español", se decía más allá de nuestras fronteras. Incluso nos llegaron a considerar los "alemanes" del sur de Europa. ¡Qué lejos quedan aquellos días!

Ante estas buenas perspectivas, el chorro del crédito que venía de fuera, lejos de parar, fue en aumento. Ya no sólo había una burbuja inmobiliaria, también nuestras empresas de todos los sectores sobreendeudaron por encima de lo razonable.Así pues, el esquema era el siguiente: familias y empresas endeudadas "hasta las trancas" con la banca española, la cual debía muchísimo dinero a la banca extranjera.

Mientras la burbuja mantenía con pulso a nuestra economía, nuestros bancos cumplían con los de fuera. Sin embargo, la caída de Lehman Brothers provocó una crisis financiera que pronto se trasladó a la economía real. Nuestros bancos no participaron de la "fiesta subprime", es cierto, pero sí que es verdad que las entidades crediticias se financian vía "revolving" en el mercado interbancario. Esto quiere decir, simplificando mucho, que los bancos y cajas pagan sus deudas mientras suscriben otras nuevas, como hacen los estados. En el momento que el mercado interbancario se secó como consecuencia de la citada caída de Lehman Brothers y nuestras entidades financieras no pudieron refinanciarse, como las del resto del mundo comenzaron a tener problemas de liquidez y solvencia. A partir de aquí, vienen las diferencias.

Mientras en todo el mundo quebraron decenas de entidades, en España no. Nuestro sector financiero era "el más fuerte del mundo", según José Luis Rodriguez Zapatero. El BCE, la FED y los gobiernos de todas partes del planeta, comenzaron a inyectar dinero a espuertas a los bancos (y lo han seguido haciendo), pero mientras fuera se limpiaban balances, aquí se pegaban patadas hacia delante. Nuestros bancos permutaron deudas por solares, edificios en construcción y viviendas, asignándoles a éstos el valor de aquellas. De esta forma los bancos seguían dando beneficios, pero unos beneficios ficticios y cada vez más alejados de su realidad, porque, en el fondo, muchos de los activos inmobilarios adquiridos eran invendibles, o lo que es lo mismo, valían 0 Euros. En paralelo, los bancos y cajas comenzaron a salir a la carrera de las empresas favoreciendo que la crisis financiera pasara a ser una crisis económica de primer orden. 

Porque una de las lecciones que deja la crisis es que una economía basada en la productividad, es como un coche diesel, que con poco combustible ya anda. No pega grandes acelerones, pero avanza firme a largo plazo. Por el contrario, una economía basada en la capacidad de endeudamiento, es como un coche deportivo. Necesita mucha gasolina (crédito) para funcionar.

Tras 4 años de patadas hacia delante, nuestra banca afronta un momento crítico. En primer lugar, porque el sector inmobiliario, lejos de recuperarse, sigue en plan zombi, lo que se traduce en que nuestros bancos no van a poder transformar en liquidez toda la morralla de suelos y viviendas que se adjudicaron en su día. En segundo lugar, porque como consecuencia de la nefasta gestión de la crisis, el paro está por las nubes. Con las familias tan endeudadas, la banca se va a seguir "comiendo" viviendas o, en su defecto, teniendo que negociar quitas o aplazamientos de hipotecas, lo que le va a suponer mayor presión a corto plazo. En tercer lugar, porque la crisis también afecta ya de lleno a las empresas del resto de sectores, las cuales comienzan a estar al límite, lo que también pone en duda que sean capaces de devolver los préstamos que en su día le fueron concedidos. Por último, y como consecuencia de lo anterior, porque va a tener serios apuros a medio plazo para cumplir con sus acreedores internacionales. De momento, los 256.000 millones de euros suscritos por nuestras entidades del BCE, les van a dar algo de tranquilidad a corto plazo. Ya no caben más patadas hacia delante.  Pero la cosa es aún más complicada.

Para tratar de reactivar la economía, nuestro país realizó un esfuerzo fiscal sin precedentes en el año 2009.  A su vez, ha inyectado a nuestro sistema financiero, entre dinero directo y avales, casi 150.000 millones de euros entre los años 2008 y 2010. Faltan por sumar las cantidades de 2011 y 2012. Entre estos gastos y la caída drástica de ingresos tributarios, nuestras cuentas públicas han alcanzado un déficit público insoportable. Para financiar dicho déficit, nos hemos tenido que endeudar, pero aunque nuestra deuda pública no es tan importante como la de otros países en relación con el PIB, todas las circunstancias descritas, unidas a la sensación de descontrol de nuestras autonomías, han elevado nuestra prima de riesgo hasta niveles insostenibles. O lo que es lo mismo, no podemos endeudarnos más.

Ahora no hay lugar dónde esconderse. Nuestros bancos necesitan recapitalizarse urgentemente porque muchos están quebrados, y los que no lo están, están muy tocados. Hasta la fecha, era el propio gobierno el que asumía esta labor de recapitalización, pero ya no hay dinero para hacerlo y, como se ha explicado, tampoco se puede acudir a los mercados para financiar estos rescates. Hay quien habla de 40.000 millones, hay quien habla de 100.000. Perdonadme lo que voy a decir, pero unas decenas de miles de millones de Euros arriba o abajo no cambia lo que decía al inicio de este párrafo. No hay dinero para salvar a nuestras entidades financieras. Y lo que es peor, no se las puede dejar caer, porque arrastraría a buena parte de la banca mundial (como consecuencia de sus impagos a ésta) y porque arrastraría a todo nuestro país (como consecuencia de los avales), lo que probablemente supondría el fin del Euro, la ruina de las familias y de muchas empresas.

Si habéis llegado a estas líneas y estáis tan cabreados como yo, os dejo otro dato para que todavía os reboteis un poco más. El rescate de nuestras entidades financieras es, en comparación con otros países y en relación a nuestro PIB, relativamente barato. En 2008 se hubiera podido hacer con la "gorra", pero 4 años después, 4 años en los que hemos hecho todo o casi todo mal en materia económica, ya no tenemos otra que pedir ayuda. Las reordenaciones bancarias han fracasado, lo de Bankia ha sido un escándalo y lo que esté por venir, parece que también.

El cómo se instrumente esta ayuda va a marcar nuestro devenir a corto y medio plazo. ¿Por qué se quiere evitar un rescate de España como país (tesis defendida tanto por nuestro gobierno como por casi todos los de la UE salvo Alemania)? Intuyo que por una cuestión fundamental: ni Irlanda, ni Portugal, ni Grecia, han podido volver a acceder a los mercados de deuda soberana tras draconianos planes de rescate y ajuste.  El rescate estigmatiza y no habría dinero para cubrir nuestras necesidades de financiación en el futuro. Existe, como siempre, una cuestión moral también. Hasta el 2008 todos podemos asumir nuestra parte de culpa en este jaleo. Familias y empresas también, que bajo las lícitas ansias de vivir mejor, sobrepasamos ciertos límites que marca la ortodoxia financiera. Pero del 2008 en adelante, la gente debe saber que estamos dónde estamos gracias a nuestros políticos y banqueros.

Los primeros "dimitieron" de toda labor de supervisión respecto a lo que hacían los segundos. Además han gastado lo que no tenían. En cuanto a los segundos, no sólo han seguido cobrando sus bonus, mega salarios y demás, sino que de forma sistemática han falseado cuentas durante todo este tiempo. Por si esto fuera poco, han generado un matrimonio de conveniencia patético. Las familias, por su parte, comenzaron su proceso de desapalancamiento en 2007, las empresas  en 2009. Las subidas de impuestos han afectado fundamentalmente a ambas, las cuales son las que hasta la fecha más han sufrido la actual coyuntura. Un rescate sería un golpe mortal al estado de bienestar y a nuestra economía durante al menos una década. Y los que lo sufrirían serían los de siempre. Gestos como el de Esperanza Aguirre ayer, llegan tarde.

Un poco por todo ello, nuestro gobierno anda a la desesperada tratando de encontrar un mecanismo que rescate a nuestros bancos sin que se fiscalicen nuestras cuentas públicas. Parece que, por una vez, podríamos salirnos con la nuestra. La solución sería dura, por cuanto ceder el control de tu sistema financiero no es moco de pavo, pero seguiríamos manteniendo cierta capacidad de decisión. Sería tal vez una intervención tácita, pero no del calado de lo acontecido en Grecia, Portugal e Irlanda.

Así pues, lo nunca visto, lo que nunca pensamos que iba a llegar, está a punto de ocurrirnos. Nuestra banca necesita un rescate y no podemos hacer frente al mismo. Son ya muchos años haciendo las cosas mal y, desgraciadamente, estas cosas se pagan. Sólo espero que la factura no la vuelvan a asumir los de siempre. Al menos exclusivamente.

viernes, 1 de junio de 2012

Economía - ¿Cúando saldrá España de la Crisis? (Actualización Junio 2012)

Ideas y Reflexiones

Estamos en una especie de bucle. Al menos así me siento yo. Cada cierto tiempo releeo los anteriores "post" de "¿Cuándo saldrá España de la crisis?" (I y II) y encuentro que las cuestiones claves se repiten y siguen sin resolverse. Lo peor es que mi habitual optimismo va dejando paso a una especie de escepticismo y desencanto que me tiene un tanto desanimado respecto al futuro de nuestro país. La realidad es que cada vez estamos peor y el entorno macroeconómico se ha deteriorado una barbaridad. Alguna vez lo he dicho medio en broma, pero me siento identificado con la generación del 98. A mi también me duele España. 

Porque lo peor de esta coyuntura  no sólo es la sensación de que hace falta un cambio de modelo o un desapalancamiento generalizado de todos los agentes económicos, sino la constatación de que es necesaria una regeneración moral de todos o casi todos los estamentos de nuestra sociedad. Lo de Bankia es un claro ejemplo, tanto como el papelón del Banco de España y de nuestros políticos en estos últimos lustros. Aún así no me gusta echar balones fuera. Algo falla en nuestro sistema cuando no son los mejores los que están tomando decisiones.

Decía en mi actualización del pasado diciembre del 2011, que cinco eran los puntos clave para que España pudiera salir de la crisis: la consolidación fiscal, la reordenación del sistema financiero (con el consiguiente ajuste del sector inmobiliario), el desapalancamiento del sector privado, la reforma del mercado laboral y, por último, más Europa. Por supuesto hay otros factores que podrían ayudar a pasar este bache, pero sin meterle mano a estos cinco aspectos, tanto en diciembre como ahora veía prácticamente imposible cambiar la inercia. Bien, veamos qué ha pasado desde entonces.

1) Consolidación Fiscal: En mi post de diciembre celebraba que la prima de riesgo acababa de bajar por primera vez desde octubre de 2011 de los 300 puntos básicos. Hoy estamos por encima de los 500. Las cosas, por lo tanto, han empeorado notablemente. ¿Por qué, pese a los recortes del gobierno? Fundamentalmente porque hemos dejado de ser un país creíble. En los últimos meses hemos modificado la cifra de déficit tres veces, se retrasó la elaboración de los presupuestos generales hasta las elecciones de Andalucía y la percepción desde fuera es que las autonomías están fuera de control. Es cierto que nuestro endeudamiento público no es excesivo en comparación de los países de nuestro entorno, pero no es tan importante la cuantía que debas como tu capacidad para devolver los préstamos. Y eso es lo que ahora mismo está en duda por diferentes razones.

En primer lugar, porque el montante total de la deuda pública y privada de España nos hace ser ya el cuarto país del mundo en nivel de deuda respecto al PIB. Concretamente, un 355%. Tan sólo nos superan Japón (410%), Portugal (366%) y Bélgica (356%). Con este nivel de apalancamiento (se considera que un 280% ya es una cifra elevadísima), es muy complicado que la demanda a corto plazo se recupere y que, por lo tanto, volvamos a la senda del crecimiento. En segundo lugar, porque nuestro déficit sigue haciendo crecer nuestra deuda pública (que ha pasado en un año del 67,5% del PIB al 73,3%). En tercer lugar, y relacionado con este segundo punto, porque se sigue dudando que nuestro país pueda cumplir con el objetivo de déficit marcado por Bruselas. Por último, creo que muchos de los recortes están mal enfocados. Y me explico.

Sabéis que pienso que nuestro estado de bienestar ha dejado de ser sostenible. Y lo creo por una cuestión razonable. Buena parte del mismo se sustentó con los ingresos fiscales que generó una burbuja. Tardarán mucho en volver y, entre tanto, o financias los déficits con más deuda, o no te queda otra que recortar. Financiarse ahora mismo no es posible, al menos a un coste razonable. Toca recortar. Ahora bien, en lugar de comenzar aligerando la administración vía eliminación de duplicidades y gastos supérfluos, se ha comenzado metiendo la tijera a sanidad y educación. Como me decía un directivo de una multinacional hace unos días, esto es como comenzar un ERE quitando a los comerciales.

Como consecuencia de todo ello, la consolidación fiscal va más lenta de lo prevista y lo peor es que para los mercados, nuestros objetivos no son creíbles. Nos costará salir de esta espiral y, aunque es cierto que el BCE podría ayudar, también lo es que colocarnos un respirador sólo nos alargaría la vida artificialmente.

2) Reordenación del Sector Bancario y Ajuste del Sector Inmobiliario: Punto crítico en estos momentos. Creo que a nadie le queda la más mínima duda de que la ronda de fusiones que llevó a cabo nuestro anterior gobierno ha sido un completo fracaso. En el fondo, porque se pensaba que metiendo dos "mierdas" pequeñas en un bote más grande solucionaba el problema. Craso error. Ahora en lugar de dos "mierdas" manejables, ha resultado que tenemos una mucho más grande. Véase el caso de Bankia de nuevo. Pero Bankia, me temo, es sólo la punta del iceberg. 

Nuestras entidades financieras han acumulado durante estos años más activos tóxicos de lo que jamás hubiera imaginado. En el fondo es razonable, porque llevan pegando "patadas" hacia delante desde el 2008. Al convertirse en los primeros agentes inmobiliarios del país, han hecho todo lo posible por evitar que la burbuja pinchase del todo, ya que de ésta forma podían mantener sus balances aparentemente sanos esperando que el ciclo cambiase y poder digerir poco a poco el atracón.

El problema es que ya no hay capacidad para pegar patadas hacia delante. Bruselas ha publicado que entre ayudas directas y avales, el gobierno español dio a la banca entre los años 2008, 2009 y 2010 más de 146.000 millones de Euros que no han servido para casi nada. Y los 256.000 millones que nuestro sistema financiero captó de la última barra libre de liquidez del BCE, no han servido más que para evitar el colapso del sistema pudiendo atender con ellos vencimientos de deuda con otras entidades financieras de otros países. Nadie se fía ya de nuestra banca y no queda otra que sacar las vergüenzas al aire, aunque de eso hablaré un poco más adelante.

Como consecuencia del "credit crunch" que llevamos viviendo desde hace 4 años, la situación crítica del sector inmobiliario ha terminado por contagiar al resto de agentes económicos e industrias. Cuando tienes un sector privado tan endeudado como el nuestro, es razonable. Sin revolving el desapalancamiento es muy complicado y ya son muchos los préstamos dudosos de otros sectores.

Las medidas de Luis De Guindos creo que van bien tiradas. Es necesario que se sepa cómo está la banca realmente. De entrada tienen que provisionar el llamado "ladrillo sano", pero todo apunta a que la siguiente medida será obligar a provisionar los préstamos a empresas considerados "subestándar" (esto es, que conviene provisionarlos pero que no son obligatorios, para que todos nos entendamos). En paralelo, se va hacer una auditoría para analizar "cuánto" de mal está nuestro sector financiero. El problema es que una vez sacados los trapos sucios, toca limpiarlos y eso es lo que todavía no sabe nadie cómo hacer.

Imaginemos que queremos organizar una fiesta para 100 personas en nuestra casa y no estamos seguros de que tengamos cerveza en la nevera. Contamos las cervezas y nos damos cuenta de que tenemos 5. Por lo menos hay que comprar 95 más, pero resulta que en casa no hay dinero. ¿Quién lo pone? Ese es el quid de la cuestión. Con las provisiones del ladrillo y las empresas, y espero equivocarme, casi todo nuestro sistema bancario va a necesitar un rescate. Leyendo entre líneas, creo que es lo que se está tratando de articular en el seno de la UE y el FMI. Lo vestirán como que los bancos acuden directamente a las ayudas de organismos oficiales para no poner en jaque (oficialmente) a todo un país como España, que no sería rescatable.

Dos cuestiones que creo que son relevantes para terminar este punto. Una, si a este problema se le hubiera metido mano en el año 2008, hubiera tenido solución probablemente por nuestra cuenta. Y dos, no sabemos qué contraprestaciones nos podrían pedir por rescatar a nuestra banca. Me encantaría estar en un error, pero me temo que el salvamento de nuestro sector financiero es inevitable y que sin el mismo no habrá recuperación de un crédito que todavía tardará varios años en volver a fluir.

3) Desapalancamiento del Sector Privado: Realmente empresas y familias son los únicos agentes que están haciendo sus deberes más bien que mal. La deuda de los hogares, pese a seguir siendo según el Banco de España de 871.000 millones de Euros, ya está en su nivel más bajo desde el año 2007. Seguimos en niveles muy elevados, pero este proceso es inaplazable y debe seguir su curso. En cuanto a las empresas, según también el Banco de España, su deuda también  sigue bajando y se sitúa ya en 1,26 billones de Euros. Se observa que este proceso comenzó en agosto de 2009. Por cierto, que casi un 50% de la deuda de empresas españolas con la banca corresponde a ladrillo.

Veo, pese a todo, un problema a medio plazo con las empresas. Muchas de ellas han culminado procesos de reestructuración financiera con plazos de carencia de pago de principales que buscaban que la empresa pudiear adecuarse a estos tiempos tan duros, esperando que entre tanto volvieran los beneficios y mejorase la capacidad de las compañías de hacer frente al servicio de su deuda. Cuando este período de carencia acabe, está por ver que las empresas puedan hacer frente a su principal en los términos actuales... y que los bancos puedan afrontar más reestructuraciones.

En el fondo creo, y ésto vale para este tercer punto y para el anterior, que va a ser imposible que el sector privado devuelva los préstamos que le han sido concedidos en su totalidad. Cuanto antes lo asuma la banca, mejor para todos.

4) Reforma del Mercado Laboral: Para mi nuestro mercado laboral tenía dos problemas fundamentales. Uno, el de su rigidez. Dos, el de la existencia de un mercado dual (contratos fijos con multitud de prebendas y contratos temporales muy precarios). Respecto al primer punto, y puedo estar equivocado, creo que se han dado pasos importantes cuyos efectos todavía están por verse. En cuanto a lo segundo, creo que se ha perdido una gran oportunidad que va a cerrar muchas puertas a los jóvenes que buscan empleo. En cualquier caso, necesitaremos tiempo para ver si la reforma ha conseguido su objetivo o no.

5) Más Europa: Y ahora más que nunca. Europa debe dar pasos decisivos hacia una unión fiscal y política mucho mayor. Sin ambas, la moneda única estará abocada al fracaso. Una vez que hemos decidido "jugar" en esta liga, la salida del Euro sería mucho más traumática que otra cosa. La crisis de la "Eurozona" se ha agravado, primero, porque estamos rodeados de políticos incompetentes. Y segundo, porque no hay mecanismos lo suficientemente ágiles que permitan tomar determinadas decisiones con carácter de urgencia. Sin Europa, la salida de la crisis se antoja traumática.

Visto lo expuesto, y deseando equivocarme más que nunca, creo que la salida de la crisis está aún muy lejos. Dicho ésto, sí que pienso que es posible que estemos en lo peor de la misma. A nivel micro sólo nos queda seguir peleando y trabajando duro, aunque el cansancio comience a hacer mella. ¿No nos iremos a rendir a estas alturas, verdad?