miércoles, 28 de mayo de 2014

Fútbol - Enseñanzas de la Final de la Champions

Algunas Reflexiones

Como aventuraba hace unas semanas, terminó siendo la madre de todas la finales. Y no por la calidad del juego, o porque los entrenadores de uno y otro equipo demostraran una pericia extraordinaria a la hora de disponer a sus hombres en el terreno de juego, sino porque se jugó con alma. Ese gol de Sergio Ramos in extremis, ese esfuerzo colectivo en la prórroga, dónde era más que evidente que había muchos jugadores que estaban sobrepasando el límite, el estado físico de las estrellas de ambos equipos... Todo tuvo tintes dramáticos. Y así, aunque uno no pueda dejar de alegrarse por la victoria de su equipo, tampoco puede dejar de sentir cierta empatía con la tristeza de los seguidores Atléticos. De nuevo lo tuvieron muy cerca, como hace 40 años, y de nuevo hicieron un esfuerzo titánico que esta vez no les valió. 

Son ya 30 años compitiendo como jugador, ahora ya en categorías mucho más relajadas, y aunque nunca me he ganado la vida con el fútbol, siempre me he sentido futbolista. Tal vez por ello no pueda dejar de ver al fútbol como una escuela de la vida en muchos sentidos, tanto en lo personal como en lo profesional. Lo que viví el sábado en Lisboa, in situ, me llegó muy adentro y, como siempre, al coger cierta distancia, uno puede extraer valiosas lecciones que compartir.

El Atlético de Madrid, como bien dijo el Cholo Simeone, no debe derramar ni una sóla lágrima. Como siempre me ha gustado decir, el que da todo lo que tiene, no está obligado a más. O cómo también suelo apuntar, inspirado en mi buen amigo Paco Alcaide, las personas no fracasan, bajan los brazos. Lo que ha hecho el equipo de la Ribera del Manzanares esta temporada ha sido antológico e insisto en que no deja de ser reparador para una sociedad, la española, acostumbrada durante muchos años a querer vivir del pelotazo, del mínimo esfuerzo y del dinero fácil. El culto al trabajo, la fe y la determinación, realmente mueven montañas. El Atleti es el mejor ejemplo de ello. Importa más el sacrificio y el espíritu de lucha que el talento, porque este último por si solo, no basta. O como dijo Simeone en una de sus primeras ruedas de prensa: lo único que no es negociable es el esfuerzo. Todo lo que merece la pena en esta vida cuesta mucho esfuerzo y, habitualmente, no se compra con dinero.

Pero pensar que el Atlético ha llegado hasta ahí sólo por esfuerzo y lucha, sería faltar a la verdad. Han sido un EQUIPO con mayúsculas, donde la suma del conjunto ha resultado ser mucho mayor que el cúmulo de las individualidades. Los jugadores más talentosos se han puesto al servicio del grupo y eso es lo que les ha terminado haciendo grandes. Muy grandes, me atrevería a decir. La gestión de los egos ha sido clave en el éxito del equipo colchonero, y para ello, la labor de Simeone como líder espiritual del colectivo ha sido fundamental. Gustará más o menos, parecerá más o menos estético, pero el equipo del Cholo ha sido un reloj suizo en cuanto a precisión táctica y disposición en el campo. El talento de los Diego Costa, Arda o Koke ha hecho el resto.

Cuando en un partido te falta fútbol, o con éste no te llega, porque cada encuentro es un mundo, los equipos con alma se adentran en el terreno de la épica y dentro de ella, el Madrid es casi imbatible. Yo me hice del Real Madrid de pequeño en buena medida por ello. Como dijo una vez Valdano, "lo que el Bernabéu no perdona es la falta de lucha". Mis primeros recuerdos como madridista son con una antigua radio Sony de mi madre escuchando en la cocina de casa, cuando apenas era un chaval de 6 años, aquellas remontadas ante el Anderlecht, el Inter o la más increíble de todas, la del Borussia Monchengadbag. Mi madre siempre trataba de prevenirme por si al final no llegaba el gol milagroso, ese que daba el pase a la siguiente ronda al Madrid, para que no me llevara un gran disgusto. Para mi felicidad, casi siempre había un final feliz. Recuerdo sobre todo aquel gol de Santillana en el descuento con el que se levantaba un 5-1 que nos habíamos vuelto de Alemania y, sobre todo, cómo me volví hacia mi madre para decirle "¿lo ves, mamá, lo ves?".

Tal vez por ello, en el descanso del partido, ante la avalancha de Whatsapp´s que me llegaban desde España con comentarios sobre el partido, sólo respondía que "había que tener fe". El gol de Ramos fue el mejor exponente de lo que es el Real Madrid, por encima de partidos mejores o peores, juego más o menos brillante. Siempre hay que creer y por ello el Madrid ganó la final, porque nunca dejó de hacerlo. Doy un dato demoledor: el Atlético de Madrid no había perdido ni un sólo partido este año en el que hubiera marcado un gol. Ante la inquebrantable fe colchonera, el Madrid dobló su apuesta.

El liderazgo no se impone, se ejerce. Simeone cogió la misma plantilla a la que Manzano tenía más cerca del descenso que de los puestos europeos y llevó al equipo a ganar la Europa League, la Copa y la Liga en apenas dos temporadas y media. De la misma forma, Ancelotti ha demostrado que no hacen falta estridencias, mal genio y exabruptos para dirigir a un vestuario como el Madrid. Sentido común, coherencia, carácter, compromiso y valores son los rasgos que mejor definen al líder. 

Pero si alguien ha salido reforzado en términos de liderazgo tras esta final, es Sergio Ramos. El jugador de Camas es el auténtico heredero del espíritu de Juanito, ese al que apela el Bernabéu en cada minuto 7 de cada partido que se disputa en el estadio madridista. La determinación, el esfuerzo, el coraje y la solidaridad de Ramos con sus compañeros ha sido determinante para que el Madrid ganara la Champions. Cuentan que a finales del año pasado hizo piña con Cristiano y que entre los dos han sido los que han tirado del resto a lo largo de la temporada. Con el portugués mermado, ha sido el sevillano el que se ha erigido como figura imprescindible en este tramo final del curso. Fue el que levantó la voz en el descanso de Dortmund para serenar los ánimos en un partido que se estaba poniendo muy cuesta arriba, marcó dos goles en Munich y abrió la puerta de la prórroga con un cabezazo magnífico el pasado sábado.

Aún así, lo de Ramos viene de lejos. El año pasado el Madrid caía 4-1 en Dortmund con Ramos sancionado y un Lewandoski que parecía el mejor Van Basten ante Pepe y Varane. En la vuelta, cuando el propio Mourinho renegaba de la épica (¡ay Mou, qué poco llegaste a conocer a este club!), el Madrid estuvo a punto de darle la vuelta con más bemoles que otra cosa, con un Sergio Ramos descomunal, el cual marcó un gol y estuvo a punto de marcar otro más que hubiera significado el pase a la final.

Muchas veces no se ha prestado atención en el fútbol a un concepto clave en cualquier organización como la cultura corporativa. Y por mucho que me duela, el Madrid ha sido experto en ignorarla durante los últimos 10 años. Cuentan que en el año 2006, poco antes de que Florentino dimitiera en su primera etapa, Zidane le dijo al actual presidente que cuando acabase esa temporada, tras el mundial, se retiraría. Florentino, sorprendido, le preguntó los motivos y según cuentan, Zizou le dijo "presi, desde que se fueron Del Bosque y Hierro, esto ya no es el Madrid". Con Acelotti ha vuelto en muchos aspectos el Madrid de siempre. El que no se quejaba de los árbitros, el que guardaba las formas, el que evitaba las estridencias. Y ello ha coincidido con un grupo de jugadores que, como el propio Ancelotti ha reconocido en privado, son los más profesionales que ha entrenado jamás. Como apuntaba Alfredo Relaño esta mañana, ni Del Bosque ni Ancelotti aciertan siempre, pero su bonhomía les ayuda a tener a los jugadores de su parte. Y de nuevo Ramos, el cual, como también decía Sanchís hoy, es quién mejor representa y ha sabido interpretar los auténticos valores del Madridismo en cuanto a esfuerzo,  compromiso y, por su puesto, calidad.

En el Atlético de Madrid ha pasado algo parecido. Los rojiblancos fueron una cosa hasta que llegó Jesús Gil, y otra muy distinta a partir de él. Aquello era un desfile de entrenadores y personajes de lo más variopintos en busca de un éxito que nunca llegaba. Recuperó algo de tranquilidad un par de años con Luis y otros tantos con Radomir Antic, pero entre el descenso a segunda, las urgencias históricas y la falta de dinero, el club iba de disparate en disparate. Con Quique recuperó algo la cordura, pero hasta que no llegó el Cholo, las piezas no volvieron a encajar. Simeone entiende como nadie la grandeza del Atlético de Madrid y se la ha grabado a fuego a sus jugadores. El Atleti nunca dejó de ser un grande, pero ahora se lo ha vuelto a creer.

Durante la segunda parte del partido, la afición del Madrid gritábamos aquello del "Sí se puede", lo cual ha dado pie a que algún periodista lo tildase como "signo de debilidad". Yo creo que es todo lo contrario. Es síntoma de la grandeza del rival y de la dificultad que tenía la empresa. En los prolegómenos, me encontré con un grupo de amigos que se sientan detrás mío en el Bernabéu. Estaban confiados en la victoria, pero sabían, como también lo sabía yo, que el partido iba a ser muy difícil porque el Atleti esta temporada ha sido un auténtico equipazo. Yo sólo espero, por el bien del fútbol, que los rojiblancos hayan vuelto a la élite para quedarse para siempre. El Atlético de Madrid no ganó la Champions, pero se ha ganado el respeto de toda Europa. Cierto que eso no consuela cuando se pierde una final, pero la vida está llena de victorias morales que a largo plazo tienen mucha más importancia de la que se les da a priori.

Las aficiones, motivo de orgullo para todos los españoles. Sinceramente me emocionó el buen rollo que se vivió en Lisboa. Ambas aficiones teníamos que compartir metro para ir de las "Fan Zone" al estadio, e incluso ambas áreas estaban muy cerca la una de la otra. Fue habitual ver aficionados de ambos equipos compartiendo comida y cañas en los restaurantes, hablar amigablemente en el metro y profesarse un respetuo mutuo muy sincero antes y después del encuentro. No me imagino, honestamente, ese "buen rollo" entre aficiones inglesas o alemanas, por ejemplo. Como dijo Sacchi, en el fondo el fútbol no deja de ser la cosa más importante dentro de las cosas menos importantes.

Así pues, la final de Lisboa quedará grabada a fuego para siempre en mi memoria, como el gol de Ramos o como el eslalom de Di María en la prórroga que dio lugar al gol de Bale. La última lección que nos deja la final es que tanto en la vida como en el fútbol siempre hay lugar para la revancha, siempre hay partido de vuelta. En este caso tenemos a la vuelta de la esquina como quien dice la supercopa de España. De nuevo habrá más oportunidades para sacar lecciones para el día a día. Y por medio, el Mundial. ¡Casi nada!


 

lunes, 19 de mayo de 2014

Economía - Breve Explicación del Crecimiento en la Eurozona

Algunas Ideas

Eurostat anunció la semana pasada los datos de crecimiento de la economía europea durante el primer trimestre de este 2014 y, como siempre, hay datos buenos y menos buenos. Lo más sorprendente, a modo de titular, es que España ha dejado de ser el principal problema de Europa para ser considerado, para asombro de casi todos, incluido el mío, uno de los países que lidera la recuperación. Sin embargo, como todo, estos datos hay que matizarlos. O más bien, desglosarlos para su análisis. A modo esquemático, aporto algunas ideas para que cada uno saque sus propias conclusiones.

- El crecimiento de la eurozona fue del 0,2%. Este dato es peor del esperado y, además, es asimétrico, lo que significa que la recuperación "va por barrios". Es decir, dentro de las economías grandes, sumaron Alemania (+0,8%) y España (+0,4%), mientras que Francia se estancó (crecimiento 0) e Italia se contrajo (-0,1%). Otras economías algo menores pero de gran importancia, como Holanda o Finlandia, vieron como sus cuentas nacionales se desplomaron (-1,4% y -0,4% respectivamente), si bien Eurostat afirma que dicho retroceso se debió a cuestiones puntuales.

- Aunque ese 0,2% sea un dato menos bueno del previsto, lo cierto es que en términos interanuales (es decir, en los últimos 12 meses), la economía de la Eurozona ha acelarado hasta lograr un crecimiento del 0,9%, muy por encima del +0,5% que mostraba a 31 de diciembre de 2013. Desde ese punto de vista, parece que la recuperación se consolida, aunque sea a un ritmo menor del previsto. En términos interanuales, los mejores datos los presenta Alemania (+2,3%), siendo España la más grata sorpresa de toda la zona Euro al pasar del -0,2% de diciembre a un +0,6%. Dentro de la UE pero fuera de la zona Euro, considerando exclusivamente las economías grandes, el mayor crecimiento se ha producido en el Reino Unido, el cual ha visto como su PIB se incrementaba en un 3,1% en términos interanuales.

- El dato de crecimiento del primer trimestre de España (+0,4%) se puede explicar desde diferentes puntos de vista. El primero de todos se debe al mejor comportamiento del sector privado. El consumo está repuntando antes de lo previsto, porque familias y empresas, como explicábamos hace unos días, han llevado a cabo un proceso de ajuste durísimo más rápidamente de lo previsto. Además, sin duda creo que hay más ánimo en términos generales. El que no se hable de la prima de riesgo todos los días, ni de la posibilidad de un rescate, unido a unos mejores datos del paro y al propio carácter de los españoles, parece que está haciendo que las familias (sobre todo) gasten un poco más. Aunque un buen amigo mío se mete siempre conmigo, para mi hay un termómetro fiable de cómo está la cosa, y es el estado de ánimo de los taxistas. Desde la vuelta del pasado verano, no he vuelto a escuchar a ninguno de los que de vez en cuando me llevan por Madrid decir que la cosa está peor. Alguno incluso se atreve últimamente a decirme que poco a poco se ve la luz.

También hay un efecto importante debido al aumento del gasto público. Hay quien apunta que se pasó a drede parte del gasto previsto en el último trimestre del año pasado a este primer trimestre de 2014 con una doble finalidad: por un lado, cumplir con el objetivo de déficit; por otro, mejorar estos primeros datos de crecimiento. Pudiera ser, al menos en parte, pero no es significativo, por cuanto en términos interanuales nuestra economía hubiera seguido creciendo en la misma cuantía (más crecimiento al cierre de 2013, algo menos ahora). 

Por último, las exportaciones siguen creciendo, y lo han hecho en un 3,2% durante este primer trimestre del año. Por muy sorprendente que parezca, lideramos el crecimiento de las mismas en el seno de la UE, frente al +3,1% de Alemania, el +1,5% de Italia o el desplome de Francia (-1,1%) o Reino Unido (-5,8%). Aún así, el déficit comercial se ha incrementado hasta los 6.000 millones de Euros por el aumento de las importaciones (+12%).

El dato del incremento de las importaciones, se debe analizar desde un doble punto de vista. Por un lado, se incrementa nuestro déficit energético. Es decir, debemos "comprar" energía fuera. Por otro, aumentan las importaciones de productos comerciales (+14%). Lo que a priori puede parecer una mala noticia, tiene una doble lectura positiva: una, consumo energético y actividad económica van de la mano (luego parece que hay un repunte de la misma); y dos, el que aumenten las importaciones de productos comerciales refuerza la idea de que las familias están volviendo a consumir.

No se puede obviar tampoco, que cuando se parte de un punto tan bajo, volver a crecer, aunque sea sólo un poquito, es relativamente sencillo. Vamos a ver si se cumplen las previsiones para nuestro país y el crecimiento se acelera en los próximos trimestres.

En cualquier caso, el 29 de mayo el INE desglosará con mayor detalle el por qué de nuestro crecimiento.

- A vueltas con la creación de empleo: Aunque Eurostat refleja los primeros síntomas de esperanza en lo que a recuperación del empleo se refiere, lo cierto es que el crecimiento no está logrando rebajar unas tasas de paro desconocidas hasta la fecha. Europa tiene un grave problema con este aspecto y las medidas que tome el BCE en Junio pueden ser claves en este aspecto. Sobre todo para que circule el dinero.

- A Europa le queda todavía un largo proceso de ajuste: sus países están muy endeudados, su población envejecida, el Euro sigue estando muy fuerte y no es a día de hoy una potencia tecnológica. A países como Francia o Italia les queda un trecho de camino durísimo. El mérito de España es que ha logrado ser competitiva en un entorno que no le favorecía en absoluto. Dentro de una situación tan compleja en el seno de la Eurozona, nuestras exportaciones han crecido en dicha región un 7,6% durante el primer trimestre. Obviamente a costa de una devaluación interna durísima que hará muy difícil, casi imposible, recuperar nuestro nivel de vida previo a esta crisis a corto plazo. El coste social ha sido sideral y reitero lo dicho el otro día: aunque en puridad económica la receta pudiera tener sentido, como decía Keynes, no se puede olvidar que a largo plazo todos estaremos muertos.

Así pues, luces y sombras para la Eurozona. La recuperación en términos macro se consolida y es de esperar que pronto lleguen los primeros síntomas a nivel micro, pero lo hace con unas tasas de crecimiento aún muy pequeñas y con evidentes riesgos de estancamiento en algunos países. Esto quiere decir que sí, que muy probablemente lo peor haya pasado ya, sobre todo en países como el nuestro, pero también que la recuperación, como también señalábamos en la anterior entrada de El Disparadero, será muy larga. Como hablaba el otro día con una historiadora: la buena noticia es que Europa siempre se ha levantado, desde la caída del Imperio Romano hasta la Segunda Guerra Mundial, pasando por las epidemias de la peste y las infinitas guerras que le asolaron durante muchos de sus siglos. Yo sigo creyendo que otra vez será así. La clave es saber cuándo. Y, lamentablemente, a qué precio.

sábado, 10 de mayo de 2014

Economía - El Largo Camino de la Recuperación

Encuestas, Datos y Realidades

La explicación de la economía en etapas turbulentas a cargo de nuestros políticos suele ser falaz, por cuanto se trata de explicar la misma desde un punto de vista ideológico carente del más mínimo rigor. O peor aún, éste suele ser interesado. Ocurre que en momentos convulsos, el gobierno de turno lanza recurrentes eufemismos para describir las cosas y que la oposición responde con catastrofismos. Podríamos considerar que en el centro del debate está la verdad. Al menos en momentos como el actual. Los datos macro muestran una cierta recuperación, todavía endeble, que poco a poco debería irse reflejando en el día a día de las personas. Frente a esa realidad, está otra que sigue siendo muy dolorosa: partimos de un punto tan bajo, que la mejoría será lenta, insoportablemente larga para muchas familias y empresas, e injustamente asimétrica, como la destrucción de riqueza de estos últimos 6 años. 

No es la primera vez que la economía se encuentra en un punto como el actual desde la caída de Lehman Brothers, allá por el año 2008. Tras aquella tormenta financiera que se desató, y tras la llegada de la misma a la economía real, los gobiernos de la OCDE trataron de relanzar la actividad con inmensos programas de incremento del gasto público. Aquello generó una mejoría momentánea, allá por el año 2010, que permitió incluso hablar de "brotes verdes" en nuestro país. Bajo mi punto de vista, la realidad actual es bastante diferente. En aquella época, se sedó al enfermo, pero no se le solucionaron sus problemas y lo que es peor, los efectos secundarios de aquella terapia aún siguen siendo complicados. Europa en general y España en particular tenían graves desequilibrios sin resolver, a los cuales se trataba de dar una solución política más que económica. La patada adelante era la premisa general en el viejo continente. No diría que hoy aquellos problemas estén resueltos del todo, pero sí que la madeja se ha comenzado a deshacer.

Cabe cuestionarse, por supuesto, si no había otro camino que fuera más soportable para la sociedad en su conjunto. Aunque en puridad económica, obviando a las personas (quiero subrayar ésto), a largo plazo la terapia aplicada pudiera tener sentido, no se pude olvidar aquella gran frase de Keynes: "a largo plazo todos estaremos muertos". Y de lo cabe ninguna duda es de que estos últimos tres años han sido especialmente difíciles. 

Pese a todo y divagaciones aparte, yo sí que creo que la recuperación ha comenzado en nuestro país, aunque sea con matices y algunas reflexiones que me dejo para el final del post. Varias eran las claves que en El Disparadero hemos venido señalando como fundamentales  para que España pudiera salir de la crisis. Véamos cómo están las mismas.

- Desapalancamiento del Sector Privado: Tanto familias como empresas siguen haciendo su labor. Me atrevería a decir incluso que son los que mejor están haciendo sus deberes, aunque también sea porque no les queda otra. Respecto a las primeras, los datos reflejan que su nivel de apalancamiento ya está a niveles del año 2006, lo que supone casi un 12,5% menos desde su punto más alto, y bajando, porque el crédito todavía no fluye como debiera. Esta excelente noticia se complementa con el dato del ahorro de las familias, el cual se encuentra en niveles máximos desde el año 2006 también. Ello se explica por el incremento de la riqueza financiera neta de los hogares, la cual mejoró un 25,6% durante el último año. Este dato debe ser matizado: cayeron las rentas de las familias, pero mejoró su riqueza financiera como consecuencia de la mejoría de la bolsa. Esto reafirma lo dicho al principio: la recuperación va a ser asimétrica y va a ser mucho más rápida para los que más tienen. Sin embargo la primera parte de la ecuación, la de la bajada de la deuda, es generalizada para toda la sociedad y era imprescindible para comenzar la recuperación. Se suele decir que los procesos de desapalancamiento suelen durar 10 años pero puede que en el caso de las familias españolas éste sea algo más rápido. 

La importancia de esta noticia se puede ver en las evidencias de los últimos datos macro y las previsiones para los próximos meses y años: Por un lado, el consumo privado ha comenzado a sumar al crecimiento antes de lo previsto. Por otro, la revisión al alza de los datos de crecimiento para los próximos años de todos los estudios, los cuales han visto la luz estos días, pronostican una mejora mayor de la prevista inicialmente del consumo de los hogares.

En el caso de las empresas, la situación es algo más compleja. Han comenzado su proceso de desapalancamiento también, pero aún les queda un largo camino por recorrer. El punto más alto del nivel de endeudamiento de nuestras compañías fue en el año 2010, cuando éste llegó a suponer el 143% del PIB. Hoy en día suma el 128%. Según el FMI, para completar el proceso, debería caer otros 15 puntos más, hasta situarse en el 113%, lo que implica un ajuste adicional de otros 200.000 millones de euros. La media europea, en cualquier caso, es del 98%. Nuestras empresas siguen siendo las sextas más endeudadas de la UE y deben destinar de media un 12% de sus ingresos para el pago de sus intereses bancarios, lo que  es una burrada. Se podría decir que las empresas están a la mitad del camino, pero con un rayo de esperanza que no debe ser obviado. Hasta ahora lo han hecho con el grifo del crédito cerrado (éste ha caído en más de un 30% desde el año 2008, y lo que ha habido desde entonces ha sido casi todo para refinanciaciones) y parece que se está revertiendo la tendencia. De acuerdo con BBVA Research, el crédito nuevo, sin contar reestructuraciones de deuda, creció el año pasado un 7%, si bien el mismo se concentró, fundamentalmente, en la última parte del año. Si el crédito fluye, es muy probable que la segunda fase del desapalancamiento sea un poco más larga pero también mucho más llevadera, lo que debería incidir en la mejora de las inversiones, del consumo empresarial e incluso de las contrataciones. 

- Las cuentas públicas: España sigue penando el disparate de llevar su déficit público por encima del 12%. No se trata de ideología, sino de sentido común. Nadie puede gastar más de lo que ingresa de forma permanente. Hoy seguimos gastando un 6,6% más de lo que ingresamos pese a todos los recortes y subidas de impuestos, y ello está llevando a nuestra deuda pública a niveles desconocidos, al menos en los últimos tiempos. Éramos una referencia en Europa por lo saneadas que estaban nuestras cuentas públicas y hoy sabemos que tendremos que trabajar muy duro para revertir la actual situación. Bajo mi punto de vista, falta una reforma de calado de la administración pública. Texas es más grande que España y no tienen 17 parlamentos autonómicos, por poner un ejemplo. Se trata de hacer el estado sostenible y no de pasarle la pelota a las familias y a las empresas con subidas de impuestos. Al final se ha metido mano a lo que debiera ser intocable y algún día nos arrepentiremos.

Dicho ésto, también es cierto que hoy España no es el principal motivo de preocupación de Europa. Nos financiamos a unos costes razonables, incluso increíblemente baratos si nos comparamos con lo que ocurría hace un par de años, y pese al problemón que seguimos teniendo con nuestro déficit (una subida o bajada de un 1% en los intereses que pagamos por nuestra deuda no supone una subida o bajada de gastos de unos 7.000 millones de euros, ahí queda eso), la realidad es que ya no se pone en tela de juicio nuestra voluntad por disciplinar nuestras cuentas públicas. Esta mejoría en el acceso a la financiación permitirá atenuar los recortes y, por lo tanto, favorecerá el crecimiento. 

- El sector inmobiliario: Hace unos días, el profesor de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, uno de los pocos que en 2007 advirtió la que se avecinaba en el sector de la construcción, presentaba el informe Forcadell sobre la realidad del mismo en el año 2014. Noticias buenas y no tan buenas. En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, el ajuste ha llegado a su fin y es posible que vea cómo a finales de este año o en el principio del que viene, el comienzo de una pequeña recuperación de los precios medios. En ciudades menores y segundas residencias, todavía no se ha tocado fondo pero se está muy cerca del mismo. No podemos esperar que la construcción aporte al crecimiento, pero sí que deje de ser un lastre. Cuando comenzó la crisis, se apuntaba que, mínimo, el precio de la vivienda debía caer un 30%. En 2013 dicha caída respecto al año 2007 ya sumaba un 45%.Poco margen queda para la caída del mismo.

- La banca: Su rescate, unido a la creación de SAREB, sin lugar a dudas ha servido para mejorar sus balances y hacer a las entidades mucho más sólidas. Prestan todavía muy poco por las nuevas directrices que Basilea III ha marcado y por el perverso juego de financiar los déficits públicos, pero cómo se explicaba al hablar de las empresas, parece que poco a poco el crédito comienza a fluir. En el fondo es lógico. Ahora la banca, una vez que ha saneado sus balances, necesita ganar dinero y eso sólo puede hacerlo "comprando" y "vendiendo" el mismo. Sin lugar a dudas, hoy nuestras entidades están mucho mejor que en 2010.

- El mercado laboral: El dato de la EPA del primer trimestre fue bastante duro, pero conviene matizarlo. No se puede comparar la EPA con los datos del paro, ya que sería como poner en la misma cesta manzanas y naranjas. Si se analiza con las cifras de otros primeros trimestres, vemos que se trata del mejor dato desde el año 2008. Se destruye empleo porque el poco que se crea es temporal y una vez finalizada la campaña de Navidad, la gente vuelve al paro. Además, conviene señalar que el dato es trimestral y que el único mes que realmente se crearon puestos de trabajo durante el msmo, de acuerdo con el INEM, fue marzo. Dicha realidad se ha visto reafirmada con los datos de abril, cuando el paro ha bajado en 111.565 personas (50.202 en términos desestacionalizados, la mejor cifra de toda la serie histórica) y con un crecimiento de los afiliados a la Seguridad Social de 133.765 personas (el dato realmente importante). En el último año, dicho número ha crecido en 197.701 personas. Hace unas semanas señalaba que el mercado laboral había entrado en una nueva fase y me reafirmo: en marzo y abril el número de afiliados a la Seguridad Social ha aumentado en casi 218.000 personas. Dicho de otra forma, ahora sí que se está creando empleo aunque con dos matices.

El primero es que el 90% de los contratos que se han firmado en abril han sido temporales, por lo que cabe esperar que en algún momento del año vuelva a bajar la afiliación a la seguridad social. El segundo es que uno de cada tres contratos firmados fueron a tiempo parcial. Esto nos indica varias cosas: la primera, que los empresarios siguen viendo la recuperación muy endeble. La segunda, y como consecuencia de lo anterior, que el empleo que se crea es precario. La tercera, y esta es la buena noticia, es que se percibe un repunte de la actividad. De otra forma no se contrataría a nadie.

El mercado laboral español siempre ha sido rígido e ineficiente. A la reforma laboral la vamos a ver ahora. Si como apunta el ministro De Guindos, es capaz de crear más de 600.000 puestos de trabajo de aquí a finales de 2015, creciendo por debajo del 2% (circunstancia que jamás se ha dado en nuestro país), entonces podremos hablar de éxito. Si por el contrario se cumplen los augurios de la Unión Europea respecto a que el paro apenas bajará, podríamos considerarlo como una oportunidad fallida. La enésima. En las reflexiones finales apuntaré algo sobre la precariedad de los nuevos contratos.

Queda mucho por hacer en otras áreas que requieren de reformas estructurales de calado. Fundamental la del mercado energético. Necesaria la de las telecomunicaciones. Y es dramática la incapacidad de nuestra clase política para ponerse de acuerdo en lo que a planes educativos a largo plazo se refiere. Los mercados, guste más o guste menos, terminan encontrando un punto de equilibrio. La labor del gobierno de turno es, precisamente, tratar que el mismo se alinee con el óptimo social. A la luz de los hechos queda claro que estamos lejos de ese punto.

¿Qué significa la recuperación? Hace falta una buena pedagogía también al respecto. Si por ella entendemos una vuelta a los niveles de renta y empleo de antaño, queda claro que no estamos en ese punto ni de lejos. Pero si por recuperación entendemos un camino que nos debería llevar a la normalidad económica, entonces sí que creo que estamos en él. La parte dura, quizás, es la que se plantea respondiendo a la siguiente pregunta. ¿Cuál es la verdadera normalidad económica de nuestro país? 

España siempre ha tenido un fuerte componente estructural en su nivel de desempleo, el cual sólo se ha podido absorber por una burbuja de dimensiones astronómicas. Esa gente sin formación que trabajó en la construcción durante los años de las excavadoras, tienen muy difícil su vuelta al mercado laboral por su escasa formación. Y cuando lo hagan, lo harán con contratos precarios, por cuanto a corto plazo no hay industrias capaces de absorber tanto empleo. Traducido, que nos vamos a tener que acostumbrar a tasas de desempleo entre el 15 y el 20% durante mucho tiempo, salvo que se aceleren los procesos migratorios que ya se están dando o se genere otra burbuja, aunque suene a un mal chiste. Es duro decirlo, pero los mercados se desplazan hacia donde hay más rentabilidad, incluido el laboral. Y la gente necesita trabajar.

A corto plazo veo muy difícil que el empleo que se genere sea de calidad por dos motivos básicos. El primero intrínsicamente doméstico: los contratos fijos son lo último que crecen en las salidas de las crisis, porque al empresario necesita confianza para volver a contratar de forma indefinida. Y esa confianza no sólo viene determinada por la situación macroeconómica, sino por el marco jurídico que rige las relaciones laborales. Aquí nos encontramos con dos circunstancias que retraen la contratación fija: una, el excesivo carácter tuitivo del derecho laboral español (aunque se traten de objetivar las causas del despido por causas económicas) y dos, la dualidad de nuestro mercado laboral. Aquí siempre me he alineado con FEDEA respecto a la necesidad de introducir un contrato único.

El segundo motivo tiene que ver con un cambio que se está dando en la economía global. Vivimos en la era de la flexibilidad, contraria a las jerarquías y estructuras. Las compañías compiten a nivel global y cuando tienes una economía no basada en el conocimiento, como lamentablamente nos ocurre, los costes de mano de obra son clave para exportar. Los contratos temporales, el auge de las relaciones mercantiles que esconden relaciones laborales (autónomos que trabajan al 100% para una empresa) y otras fórmulas menos costosas que además doten de flexibilidad a las empresas van a ir en auge. Cuando compites en costes, las reglas del juego las marca el país menos desarrollado y con menos derechos de los trabajadores. Es duro decirlo, pero es el lado perverso de una globalización que creíamos que nos iba a beneficiar eternamente. Ello tirará, además, moderará los incrementos salariales durante un tiempo.

Este último párrafo me permite hilvanar con la penúltima idea del post. España tardará mucho en recuperar el nivel de vida que tuvo durante la burbuja. Nuestro progreso vino dado por nuestra capacidad de endeudamiento, la cual sirvió para financiar unos activos que finalmente han terminado valiendo muchísimo menos de lo que se creía, y no por la mejora de nuestra productividad, que es lo que hace sostenible la mejora de la renta per cápita. Por el camino nos irá yendo mejor... pero respecto al peor momento de esta coyuntura. Probablemente se tocó fondo durante el primer semestre del año pasado. Ese es nuestro duro punto de partida.

Última idea. La recuperación será totalmente asimétrica. Los primeros que están notando la mejoría macro son las personas con mayor dinero y capacidad de ahorro, por cuanto sus inversiones ya valen más que hace unos meses como se explicaba al inicio del post. La bolsa suele ser un indicador anticipado de la actividad económica y nuestras empresas han recuperado valor y beneficios en los últimos meses. A los siguientes que les irá mejor será a aquellas personas que tengan un puesto de trabajo en la actualidad, por cuanto paulatinamente irán perdiendo el miedo a perderlo. Y de la gente en paro, los primeros en salir serán aquellos que tengan formación. Malísimas noticias para una parte demasiado importante que está en el INEM.

No quiero terminar sin un mensaje de esperanza. El potencial de España es el más grande de Europa y no es ninguna exageración. Un país puede crecer si incrementa su número de recursos económicos y si los emplea mejor. Con un 25% de tasa de desempleo, España tiene una capacidad de crecimiento espectacular. ¿Os imagináis que además hubiera un plan a 30 años para la educación que nos convirtiera en una potencia de la economía del conocimiento? Corea del Sur hoy está recogiendo esos frutos. Entonces dicho crecimiento sería exponencial. Se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo. Ojalá nuestros políticos también lo vieran.




viernes, 2 de mayo de 2014

Fútbol - La Madre de todas las finales

Real Madrid VS Atlético de Madrid

Aunque todos confiábamos en nuestros equipos, pienso que hace veinte días poca gente hubiera apostado por una final española en Lisboa como colofón de una Liga de Campeones que está resultando apasionante. El Bayern era favorito frente a un Madrid que despertaba dudas, por cuanto aunque había ido creciendo y mejorando en prestaciones a lo largo de la temporada, no terminaba de dar con la tecla en los partidos realmente trascendentes. El Atleti, por su parte, pese a haber eliminado al Barça con justicia y cierta brillantez, sobre todo en el partido de vuelta, aún cuando parecía tener mejor equipo que el Chelsea, temía las artimañas tácticas del siempre respetable Mou en estos tramos de la competición. Sin embargo, todo salió a pedir de boca. Sobre todo en lo que a los partidos de vuelta se refiere.  Desde hace un par de días, la ciudad de Madrid vive una locura colectiva en torno a la que, a priori, parece que será la madre de todas las finales. Es lo que tiene el fútbol. Como mi buen amigo Francisco Alcaide diría, es el fenómeno de los fenómenos, y por ello me gusta escribir sobre él de vez en cuando, sobre todo cuando nos deja lecciones de índole vital de las que se puede aprender en todos los sentidos.

- El Cholo o el triunfo de la humildad: Terminaba la rueda de prensa tras la victoria en Stamford Bridge y el preparador argentino sorprendía a los allí presentes con una felicitación a las "madres de los jugadores"  por haberlos parido "con los huevos tan grandes". Simeone cogió un equipo que estaba hundido con Gregorio Manzano y en apenas dos años y medio lo ha llevado, no sólo a la final de la Liga de Campeones, sino a ganar una Europa League, una Súper Copa de Europa, una Copa del Rey y está a punto de ganar una liga que, aunque me pese como madridista que soy, la tienen a tiro y se la han merecido. El Cholo no sólo no ha necesitado grandes fichajes, puesto que le ha valido la mayoría de lo que ya había, sino que ha tratado de inculcar una cultura de esfuerzo, entrega y humildad que ha calado entre la afición de la Ribera del Manzanares. Ha convencido a sus jugadores de que es más importante el trabajo, la determinación y las ganas de ganar que el propio talento, ya que éste último, por sí solo, no vale para casi nada. Esta coyuntura que vivimos tenía en su origen mucho de crisis de valores, de una España en la que lograr las cosas, durante muchos años, parecía demasiado sencillo. El mensaje del Cholo, no sólo ha recuperado a un club que nunca debió dejar de ser grande, sino que dignifica a la sociedad y es demoledoramente positivo.

- Ancelotti, el líder silencioso: Nunca fueron fáciles las etapas post Mourinho y la del Real Madrid tenía especialmente mala pinta. Con el vestuario dividido entre los que creían en Mou y que pensaban que el portugués, ni había sido apoyado por una parte de la plantilla, ni había sido bien tratado por la prensa, y con la masa social dividida, entre los que entendíamos que el madridismo era otra cosa a la que predicaba el preparador portugués y los que no (basta recordar cómo el propio Florentino Pérez llegó a decir que Mourinho representaba el señorío y valores del club de Concha Espina para sorpresa, por no decir estupor, de muchos), al experimentado técnico italiano parecía esperarle una tarea titánica. Los inicios fueron muy difíciles. El equipo perdió en casa contra el Atlético de Madrid y en Barcelona contra el Barça, por lo que pareció descolgarse de la liga. Además, parecía no jugar a nada. Ni defendía bien, ni terminaba de ser contundente en el otro área cuando los equipos se le encerraban. Sin embargo, Carleto pareció tenerlo todo siempre bajo control. Se fue ganando la confianza de los jugadores con sentido común y aunando voluntades. Resolvió el conflicto de la portería sin dejarse influenciar por el ruido mediático, recuperó a Di María para la causa dos veces y logró que jugadores como Pepe o Ramos, que comenzaron el año de forma muy discreta, volvieran a sentirse importantes (siendo claves para que el Madrid haya llegado a la final de la Champions). Además supo ir dando confianza a los jóvenes, los cuales, especialmente Carvajal, pero también Isco y en un tramo de la temporada Jesé, han sido muy importantes. Ancelotti siempre ha entendido que el fútbol es de los jugadores y ha tratado de que fueran ellos los protagonistas en todo momento. Valores, gestión de las personas, trabajo y honestidad. El líder silencioso logra que sus empleados le sigan por propio convencimiento. No es de extrañar que el propio Cristiano le dijera el otro día a Florentino que él mataba por Carleto, al que consideraba el mejor entrenador de toda su carrera. 

- Saber levantarse: Reconozco que era de los que creía que el Atlético de Madrid no aguantaría físicamente toda la temporada y por ello, cuando el Madrid le eliminó de la Copa del Rey con la contundencia que lo hizo, lo cual coincidió, además, con un par de derrotas del equipo del Manzanares en la liga, pensé que los de Simeone se iban a descolgar del torneo de la regularidad y que difícilmente pasarían de los cuartos de final en la Champions si era capaz de deshacerse del Oporto. Sin embargo, el Atleti superó aquel momento tan difícil redoblando esfuerzos y poniendo aún más en valor la filosofía que les había llevado hasta allí. En el partido clave de la liga, contra el Real Madrid en el Calderón, el Atleti se vió por debajo muy pronto en el marcador, pero le pegó un baile durante más de una hora a los de Chamartín y fue capaz de lograr un valioso empate a 2 que tiene toda la pinta que va a resulta clave en el desenlace de la liga. Desde que recuperara el liderato allá por el mes de marzo, el día que el Madrid perdió con el Barça en el Bernabéu, el Atleti lo ha ganado todo en liga y se ha metido en la final de la Champions. 

El Madrid, por su parte, como ya hemos indicado, comenzó muy mal la liga. Se vió a 6 puntos de Barça y Atleti, pero al contrario que el año pasado, no dejó de luchar en ningún momento. Parecía que tenía la liga ganada tras una reacción espectacular, pero el empate en el Calderón, la derrota en el Bernabéu frente al Barça y la de Sevilla en la jornada siguiente, parecieron quitarle de la pelea. En medio de la debacle, Ancelotti transmitió tranquilidad tanto a la directiva como a los jugadores. Desde entonces ha ganado todos los partidos de liga, la final de la Copa del Rey y ha desnudado al Bayern como jamás nadie lo había hecho.

En la vida, no es tan importante caer como saber levantarse. Madrid y Atleti son un excelente ejemplo.

- La importancia del partido a partido: La frase favorita de Simeone es una lección de "management" en sí misma. O como dice un  buen amigo mío, al elefante hay que trocearlo. No se pueden abarcar todos los problemas de golpe y la labor del líder ha de ser la de favorecer la gestión de los mismos de forma ordenada. Hay que ir partido a partido, con una dirección clara, con una filosofía y ética de trabajo común, pero solucinando los problemas poco a poco. De otra forma, terminas ahogándote.

- El fútbol es de los jugadores o la gestión del talento: Me recordaba mi hermano Luis esta mañana la anécdota de Del Bosque el día que le comunicaron que el Madrid había fichado a Ronaldo, al brasileño. Al preguntarle al respecto, el técnico salmantino dijo "me hará mejor entrenador". Lo señalaba antes al hablar de Ancelotti, pero es que es verdad. El fútbol es de los futbolistas y a menudo se sobrevalora el papel de los entrenadores, lo cual no quiere decir que éstos no sean importantes. Mourinho y Guardiola son técnicos impresionantes, cada uno con sus metodología y sus ideas de trabajo, pero siempre he creído que se han considerado las estrellas del equipo. En el caso del portugués no tengo ninguna duda. En cuanto al de Santpedor, aunque de puertas para a fuera diga una cosa, creo que de puertas para dentro es otra bien diferente. Ese tipo de liderazgo resulta agotador para el entrenador y para los jugadores. La labor del gestor es la de desarrollar e implementar estrategias y tácticas para sacar todo el potencial y el talento de las personas a su cargo, sabiendo que su éxito está ligado al éxito de sus recursos humanos. Cuando, por el contrario, lo que importa es el sistema, cuando éste está por encima de todo lo demás, las cosas no suelen salir bien.

En este caso Ancelotti y Simeone han ganado la partida por goleada a Mourinho y Guardiola. Siempre alabando a sus jugadores, siempre dándoles el protagonismo y siempre organizando al equipo en función de los mimbres que tenían. Ambos han tratado de dar cabida en sus esquemas a los buenos, haciéndoles ver, además, que tenían  que trabajar para el conjunto. La lectura que, además, hicieron ambos entrenadores a lo largo de la eliminatoria, fue muy superior a la de sus rivales, por cuanto supieron cambiar el plan sobre la marcha cuando era preciso, algo que ni Mourinho ni Guardiola superion hacer. 

- Los fines y los medios: El fin no justifica los medios, pero no hay un único medio para alcanzar el fin. Relacionado con el punto anterior, se puede jugar bien al fútbol de muchas maneras. Al contragolpe, al ataque, tocando el balón, esperando atrás y haciendo transiciones rápidas. Tanto el Madrid como el Atleti juegan bien al fútbol, aunque no lleguen al nivel de belleza que pudo tener el Barça de Guardiola o el Madrid de Beenhaker con la Quinta del Buitre.  Ambos equipos tienen un fin  y cuidan los medios en función de lo que tienen. El Chelsea de Mourinho no tengo claro a lo que juega, porque durante 150 minutos de los 180 que duró la eliminatoria no supo que hacer con el balón. Para Mou, a lo largo de su carrera, sólo ha existido el fin sin importarle los medios. Y en cuanto al Bayern de Guardiola, ha parecido durante 165 minutos de los 180 que duró su semifinal, que sólo le importaban los medios y no el fin. Y así es muy difícil, no sólo ganar la Champions, sino dirigir a cualquier grupo humano.

Así pues, nos quedan 22 días para una final que será histórica, por cuando nunca dos equipos de la misma ciudad habían disputado una final de Champions. Preveo un partido apasionante y aparentemente equilibrado que se decidirá por detalles. En estas semanas seguro que se oirá hablar más de fútbol que nunca. De nuevo el fenómeno de fenómenos, el cual nos sigue regalando bonitas historias, epopeyas y lecciones de vida. ¡Qué gane el mejor!