jueves, 30 de julio de 2015

Empresas - El Mundo es Maravillosamente Global


Sobre Internet, la Economía Global y el Valor de las Marcas

Me gustan las terminales de aeropuerto. Incluso cuando me tocan hacer escalas largas como la de hoy en mi viaje rumbo a Copenhague. Me parecen metáforas perfectas de lo que se ha convertido a día de hoy nuestra sociedad: un gran bazar, abierto cada vez más horas, por dónde deambulan personas de diferentes nacionalidades, razas y creencias o confesiones religiosas. Nada que ver con cómo era nuestro mundo hace no tanto.

Porque cuando yo era pequeño, y esto ya lo hemos expuesto por aquí más veces, nuestros entornos más cercanos eran terriblemente homogéneos. Mis amigos del cole estaban cortados por el mismo patrón, al igual que los del barrio, dónde estaban aquellas tiendas dónde los tenderos de toda la vida conocían a nuestros padres, e incluso a nuestros abuelos. Cuando queríamos informarnos acudíamos al telediario o a los periódicos locales o nacionales, cada uno con su línea editorial pero al final también homogéneos desde un punto de vista cultural. Nuestras expectativas eran locales en consecuencia y podíamos romperlas tan sólo cuando viajábamos, pero es que por aquel entonces ni era tan barato como ahora, ni era tan sencillo. Parece que siempre hemos sido “Schengen” y que las personas lo hemos tenido siempre fácil para movernos, pero la realidad no es así.

Nunca olvidaré una frase que me dijo Víctor Molero, un excelente profesor que tuve en la carrera, allá por el año 1999, cuando el uso de internet comenzaba a generalizarse en nuestro país: “La red supone un nuevo orden económico mundial”. Aunque siempre consideré a Víctor un visionario, nunca llegué a entender realmente la magnitud de aquello que por aquel entonces estaba en ciernes. Porque internet no sólo ha supuesto un nuevo canal de comercialización, sino que ha hecho que nuestra manera de consumir, vivir y relacionarnos haya cambiado para siempre. Y con ello la economía, por cuanto no podemos dejar de recordar que ésta es la ciencia más social que existe.

La economía realmente comenzó a cambiar a finales de los 70, principios de los 80, cuando la escuela de Milton Friedman promulgaba las virtudes del liberalismo económico. Las fronteras comenzaron a desaparecer y de forma paulatina, la globalización económica trajo consigo un auge de los movimientos migratorios que reconfiguraron nuestras sociedades. Los amigos del colegio de mis sobrinas son diversos, con padres que provienen de cada vez más lugares. Los cumpleaños de los hijos de mis amigos están llenos de niños de diferentes razas. El tendero del barrio se jubiló, por cierto, y hoy su establecimiento lo regentan unos chinos. En frente de mi casa de Aranda, dónde antes había un asador, hoy también se come cordero, pero en forma de Kebab.

Añadamos ahora lo que ha supuesto internet. Ahora las noticias las leemos en la red, dónde también interactuamos y podemos ser prescriptores, criticar, boicotear o ensalzar a quién se nos antoje. Antes, cuando una empresa te trataba mal, lo contabas en el bar. Ahora lo puedes hacer en un blog que puede leer cualquier persona en los sitios más recónditos del planeta. Los buscadores tipo Google nos han permitido tener más información que nunca sobre casi cualquier asunto, comparar cualquier producto que queramos comprar y buscar la mejor alternativa para hacerlo. Internet nos hace transparentes, tanto a las personas como a las empresas, acorta las distancias y elimina las fronteras.

Sumemos los dos párrafos anteriores: el resultado son unas sociedades con expectativas globales, donde las personas tenemos más dónde elegir que nunca en la historia y en las que los patrones culturales son cada vez más difusos. O lo digo de otra forma, se acabó para siempre el análisis del cliente en función de su nacionalidad o el país en el que vive. Bienvenidos al mundo de los perfiles, dónde en virtud de mi forma de ser y actuar, resulta que puedo tener más que ver con un consumidor francés o mexicano, por ejemplo, que con mi vecino de enfrente o mi hermano. Como curiosidad, cuento que soy un asiduo comprador de vinos en internet, y una página de las más potentes me tiene segmentado como “explorador”, que es lo que define, por ejemplo, a la mayoría de jóvenes bebedores de vino de los países de todo el mundo: compramos on line, no renegamos de las DO, pero buscamos varietales autóctonos y cosas más transgresoras antes que marcas consolidadas. Podemos ser de cualquier país, pero no nos ceñiremos al consumo de lo local. Ah, y tendemos a comprar on line.

Sí, todo esto suena muy bonito para las empresas, pero tiene un lado perverso. El consumidor antes era el rey. Ahora es un dictador. Tiene la sartén por el mango. Porque tiene más que nunca dónde elegir, porque sabe más que nunca sobre ti y tus competidores y porque, en consecuencia, exige una nueva forma de distribución más eficiente en la que tenga más dónde elegir, una nueva forma de consumo vinculada a vivir experiencias en torno a aquella y una nueva forma de comunicación que exige sea bidireccional. ¿Cómo sobrevivir en un entorno así?

Sobre estrategia empresarial se han escrito libros, pero grosso modo uno compite cuando genera valor añadido, y éste se puede crear de forma racional o de forma emocional. La primera es sencilla: ofrezco más calidad al mismo precio, o mejor precio para un nivel dado de calidad. Ofrezco un mejor servicio o incluso una mejor experiencia de consumo, o una mejora técnica en el producto. El problema es que todo ello termina siendo imitable, y en la economía global, en la era de internet, si a todo lo anterior no le añades un valor emocional, siempre terminas metiéndote en una guerra (mayor o menor, pero guerra al fin y al cabo) de precios. Con un drama añadido: cuando vendes por precio, dejas de vender también por precio. Y en ese escenario, el que está dispuesto a trabajar por menos es el que termina llevándose el gato al agua. Para Europa suena dramático si no nos ponemos las pilas en ese aspecto, por cuanto en muchos países de Asia la gente no sabe lo que es la seguridad social, las vacaciones o las pensiones, por ejemplo.

Crear un posicionamiento emocional no es sencillo, pero se puede lograr. Ayer estuve aprovechando las rebajas para hacer algunas compras, y ciertamente te sorprende cómo dos camisas muy parecidas, en función de la marca pueden tener una diferencia en precio de más de 100 euros. Seguro que en el coste de elaboración y la materia prima no hay tanta diferencia, pero sí en el “brand equity” de una y de otra. Al final el consumo tiene una parte racional, por supuesto, pero tiene otra aspiracional cada vez más marcada. Vamos hacia un mundo bipolar, dónde el Low-Cost y el lujo tienden a convivir con cada vez menor pudor. Y aunque sea cierto, como bien apunta Francisco Alcaide en su magnífico libro “Aprendiendo de los mejores”, que lo difícil no es hacer una hamburguesa mejor que la de Mc Donald´s, sino mejorar su modelo de negocio, la realidad es que incluso ésta ahora mismo anda en apuros y que las compañías que mejor han sobrevellado la crisis son precisamente aquellas que han sabido lograr un posicionamiento emocional diferencial.

Pero crear un posicionamiento emocional no tiene por qué estar ligado exclusivamente a vender con un precio  elevado. También se puede hacer vinculándolo a la vivencia de ciertas experiencias durante el consumo, las cuales también pueden ser únicas, no imitables y nos unen emocionalmente con el cliente. Se trata, en cualquiera de las circunstancias, de hacer a éste fan de nuestra compañía, porque lo de fidelizar, me temo, se ha quedado muy atrás en el mundo global. Gracias a internet nuestros clientes son también potencialmente prescriptores globales y si logramos que transmitan su entusiasmo por lo que hacemos, entonces termina creándose un círculo virtuoso que te permite incrementar la demanda de tus productos, la percepción de los mismos y mejorar tu “brand-equity”, que es al final lo que te permite consolidar tu marca y subir precios. Porque al final, que no se nos olvide, las empresas tienen que ser rentables.

Y aquí me encuentro. Ya cerca de embarcar rumbo a Copenhague, donde espero enamorar con nuestros vinos mientras sigo pensando en cómo lograr ese posicionamiento emocional para nuestra marca del que tanto me gusta hablar, con muchas ideas e ingredientes, pero tratando de poner mi cabeza en orden.

El mundo es, definitivamente, maravillosamente global, y las terminales de aeropuerto un lugar magnífico para la reflexión. ¡Seguiremos dándole vueltas!

domingo, 19 de julio de 2015

Empresas - Los Jóvenes y el Mundo del Vino

Algunas Ideas

Hace unos días me invitaron a participar en los cursos de verano de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en Valladolid. El título de mi intervención fue "Los Jóvenes y el Mundo del Vino". Como siempre que acudo a un evento así, os dejo las ideas que expuse durante mi ponencia.

El mundo del vino en España vive un momento paradójico. Hoy en día nuestro país es el primer productor mundial de vino. A la par, somos el primer exportador mundial en volumen y el tercero en valor. Somos el país con mayor superficie de viñedo plantado del mundo, y a la vez, aunque mucha gente no lo sepa, no hay ningún otro que iguale el número de varietales autóctonos que tenemos en nuestras múltiples denominaciones de origen y regiones vinícolas, siendo éstos, además, realmente originales y diferentes. Y no sólo ello, sino que nunca hemos sido capaces de elaborar vinos de tanta calidad como los que actualmente estamos haciendo todas las bodegas que conformamos el panorama vitivinícola español. Sin embargo y pese a todo ello, pese a vivir nuestra particular "edad de oro" enológica, el consumo de vino en España está en mínimos históricos. Nunca antes en nuestra historia se había bebido tan poco vino per cápita, la cerveza nos gana por goleada (y no siempre fue así), y ello sin duda tiene que ver con que las nuevas generaciones no consumen vino como lo hacían las que van desapareciendo ante el inexorable paso de los años. Toca hacer examen de conciencia, porque entre todos algo estamos haciendo mal.

Creo, sinceramente, que en primer lugar está fallando la comunicación que estamos lanzando desde las bodegas. El lenguaje que empleamos es, a menudo, técnico, aburrido, poco emocional, excesivamente sobrio, pareciendo o tratando de pretender que para poder disfrutar de un buen vino hay que saber mucho del sector o del producto. Además, seguimos siendo un sector en el que los mensajes tienden a ser unidireccionales, obviando que los jóvenes hoy ya no aceptan imposiciones, que quieren dialogar, interactuar, y que la comunicación con la empresa sea de igual a igual. Y que hay una cosa que no ha cambiado a lo largo de la historia: los jóvenes huyen a menudo de los hábitos y marcas de sus padres y mayores. 

Se comunica también con el packaging, incluso con el canal de distribución y por supuesto también con marcas y productos diferentes. Bienvenidos sean "El Hombre Bala", "La Mujer Cañón" o "La Bruja Avería" entre otros, vinazos con una etiqueta y un nombre divertidos.No todas las bodegas están hoy en las redes sociales y tampoco tienen la apertura de mentes necesaria para atreverse a transgredir, entendiendo que ello no tiene por qué ir en detrimento de la calidad.

En segundo lugar, y al hilo de lo que estaba contando, falla también el producto. El sector del vino es tradicionalmente conservador y hemos abusado del café para todos. Este es mi vino y de ahí no me muevo. Las cosas hoy no funcionan así. Necesitamos explorar los límites de las diferentes uvas que tenemos en nuestros viñedos para hacer productos de mucha calidad pero que sean más accesibles a todos los públicos. Me gusta poner siempre este ejemplo. Cuando una pareja joven se conoce y empieza a salir, todo es relativamente fácil. Cuando van pasando los años, la relación se va haciendo más compleja. Ni mejor ni peor, sino más adulta. Y quién madura a la par que lo hace dicha relación, sabe apreciar dicha complejidad. Sin embargo, una persona de 18 años no puede pasar de estar soltero a tener una relación de 30 años, con su consabida complejidad, de la noche a la mañana. Primero hay que ser novios, y luego ya si acaso nos casamos. El mundo del vino es parecido: hay que empezar por vinos jóvenes, con menos alcohol, más divertidos, más fáciles, que permitan al joven consumidor irse poco a poco adentrando en este mundo a la par que va teniendo ganas de probar cosas nuevas.

No hay que tener miedo a hacer vinos sexys, como me gusta decir, divertidos, diferentes. Hay que innovar, arriesgarse. Y subrayo: esto no quiere decir hacer extravagancias sin calidad. Esta última debe ser siempre innegociable.

En relación al producto, no podemos olvidarnos de que hoy el consumidor, además, exige experimentar durante el consumo, sentir en definitiva. Las bodegas tenemos, a través del enoturismo, una vía extraordinaria para hacer vivir una experiencia maravillosa en torno a nuestras bodegas a todas aquellas personas que se acercan a conocernos. Y el enoturismo se puede llevar a cabo de múltiples maneras: puede ser con una cata tradicional, por supuesto, pero también con un concierto, con una obra de teatro o con actividades menos convencionales que permitan también a la gente más joven adentrarse en nuestro mundo de una manera amena y divertida. En el fondo el vino tiene mucho de rock&roll, pero no terminamos de creérnoslo.

En tercer lugar, falla la distribución. Los canales tradicionales no son eficientes y exigen un cambio. No puede ser que un vino que salga de bodega, por ejemplo, a 3,50 euros esté en una carta un 325% más caro. Y en cuanto al canal moderno de alimentación, si queremos llegar a los jóvenes, también tienen que cambiar el chip. No tanto por el precio, sino por la conveniencia y el escaso surtido, lo que suele traducirse en  seguir apostando por valores seguros y vinos demasiado convencionales. Los jóvenes de hoy se han hecho adultos navegando en internet y saben que pueden comprar todo aquello que quieran, con independencia de dónde se produzca o elabore. No quiere que le impongan lo que tiene que comprar y tiene mayor información que nunca, por lo que sabe el precio que realmente tienen las cosas y por cuánto lo pueden conseguir. Hay que potenciar el canal on line, tanto propio como de la mano de diferentes plataformas realmente expertas en gestionar el mismo. En la era de la globalización, las empresas tenemos que centrarnos en nuestro core business y buscar aliados para aquello que no hagamos tan bien.

No me considero un visionario, pero creo que el mundo del vino, o al menos la distribución del vino, está a las puertas de una gran revolución. Me encanta la película "La Red Social", sobre todo la escena en la que Mark Zuckerberg y Eduardo Saverin se reunen en Nueva York con Sean Parker, fundador de Napster. Tanto Zuckerberg como Parker congenian en seguida, pero Saverin, sin embargo, es escéptico con lo que cuenta el segundo. Cuando terminan la cena, Parker dice algo así como "y así fue cómo vencí a las discográficas", a lo que Saverin responde "¡pero si perdiste!". Sin inmutarse, Parker apostilla: "sólo en los tribunales". Napster, efectivamente, cambió la forma de consumir música para siempre. Pienso que algo así va a pasar también en nuestro sector. Todo aquel que no aporta valor añadido, tiende a desaparecer. La gente no dejará de consumir en los bares como tampoco ha dejado de consumir música, pero lo hará de forma diferente y a un precio más razonable. Un joven no puede pagar 14 ó 15 euros por una botella que sale de bodega a 3,50 euros.

En PradoRey llevamos mucho tiempo pensando al respecto y desde hace ya tres años comenzamos un camino enfocado a hacer vinos más varietales, con menor protagonismo de la enología y las maderas, así como explorando los límites de las uvas tempranillo y verdejo. Algunos proyectos se han quedado por el camino, otros siguen su curso y dentro del cambio que creo estamos dando a toda la gama, en el año 2012 revolucionamos el sector con Lía de PradoRey, el primer rosado pálido en la historia de la Ribera del Duero. Sexy, canalla, cool, como me gusta decir a mi, divertido y fácil, incluso para abrirse, por cuanto va con rosca. Queríamos que incluso su apertura resultara accesible a todos los públicos. Y pese a que siempre se nos agota, no hemos querido que dejara de tener un precio más que razonable. Afortunadamente hay cada vez más bodegas que están siguiendo este camino. Y como siempre, yo soy optimista, por cuanto cada vez son más los jóvenes enólogos maravillosamente preparados, con muchas ideas y que saben que este sector tiene que ir por otro lado. Estoy convencido que el futuro es nuestro. Tiempo al tiempo.

Brindo por ello.

miércoles, 1 de julio de 2015

Economía - Lo de Grecia contado para todos los públicos

Algunos Apuntes

Amigos seguidores del Disparadero, lo primero pedros disculpas por haber estado más de dos meses sin escribir, pero la tesis y los viajes me han hecho pasar unas semanas bastante complicadas. Parece que lo primero, ahora sí, tras pegarme con las matemáticas, ya está, y en cuanto a lo segundo parece que por delante me vienen unas semanas de relativa calma. Nada que ver con lo que está pasando en Grecia, como imagino que todos sois conscientes. Lo cierto es que han sido varias las personas que estos días me han preguntado por mi visión sobre el asunto y es por ello por lo que no quería dejar de escribir unas líneas al respecto. A ver si lo hago comprensible para todo el mundo en 6 ideas muy sencillas.

1) ¿Por qué Grecia está así? La realidad es que es un cúmulo de factores, pero cabría decir que el país Heleno ha sido sistemáticamente "tramposo" con sus cuentas públicas. Sólo falseándolas pudo entrar en el Euro, si bien no es menos cierto que el resto de países de la UE miraron hacia otro lado, por cuanto a la moneda única en su día le hacía falta cierta masa crítica. Mientras la economía comunitaria fue más o menos bien, los griegos tapaban el despilfarro de su sistema público vía nuevos endeudamientos que la banca europea facilitaba gustosamente. Cuando empezó la crisis y se descubrieron las vergüenzas de las cuentas públicas griegas, el país colapsó, por cuanto nadie quería finaciar aquel desastre.

Tras los rescates, fueron llegando políticas de austeridad que ahondaron más aún en el problema griego, por cuanto la economía entró en una durísima recesión como consecuencia del plan de ajuste exigido por la llamada Troika, pero no es menos cierto que Grecia estaba quebrada antes del primer rescate. Lo que se le hizo fue ponerle un "respirador artificial" a ver si el paciente mejoraba, el cual ha terminado siendo una pesada losa de más 242.000 millones de euros que es imposible que el país devuelva, al menos en plazos razonables.

Pero el problema de Grecia no sólo es de cuentas púbicas. También lo es de competitividad del sector privado. Cuando pienso en empresas importantes españolas, con relevancia internacional en sus sectores, a mi me salen unas 50. Cuando pienso en empresas griegas, no me sale ninguna. Grecia a día de hoy sólo puede competir exportando productos de escaso valor añadido y para ello el Euro es una remora, por cuanto es una moneda fuerte, lo que hace que no sea un país competitivo. Cambiar esa inercia lleva décadas. Con una moneda propia, bastaría una devaluación para volver a serlo, pero como con el Euro no puede hacerlo, ha tenido que llevar a cabo una devaluación interna brutal, más aún que la de España. Hoy, por cierto, las empresas españolas lideran el auge de las exportaciones de la UE durante el primer trimestre del año creciendo por encima del 6,5% respecto al mismo período del año anterior. Las diferencias entre uno y otro país son brutales.

2) ¿Qué culpa de la situacióna actual tienen las medidas de austeridad? El discurso de Syriza tiene una parte falaz, por cuanto Grecia estaba quebrada en 2010, y sólo el dinero de Europa y el FMI evitó que el país no colapsara antes. Es cierto que el dinero de la UE fue destinado fundamentalmente a que el país Heleno cumpliera con la banca europea, por lo que sí que hay una parte de verdad en que el dinero no llegó a la economia real, pero sí permitió al gobierno griego seguir pagando pensiones, subsidios de desempleo y mantener un nivel mínimo de servicios públicos, por cuanto no tuvo que detraer sus ingresos tributarios al pago de la deuda.

Lo que sí que es verdad es que las medidas de austeridad terminaron de rematar al país. Pese a reestructuraciones y quitas, ahora es mucho menos probable que Grecia devuelva el dinero que se le ha prestado. Personalmente sabéis los que seguís el blog que siempre señalé que creía que era imposible que lo hiciera.

Pero dicho lo anterior, también hay dos cosas que pienso se deben señalar. Una, los países de la UE, entre ellos España, que pasaba por una situación dificilísima, participó en el rescate a Grecia con un dinero que nos hubiera venido muy bien por aquel entonces. Es lógico que quién preste dinero quiera tener garantías de que se lo devuelvan. Y dos, subrayo que a Grecia ya se le ha hecho una quita y se le ha reestructurado parte de la deuda. Ese dinero lo hemos perdido todos los Europeos. Conviene no olvidarlo.

3) El papel de Syriza: Cuando llegaron al poder se encontraron con una economía que estaba creciendo a un ritmo interesante pero que aún así hubiera sido insuficiente para poder pagar la deuda. Los que ahora alaban a Samaras lo hacen con hipocresía, por cuanto el país estaba abocado a otra negociacion con la Troika. Dicho ésto, también es cierto que Syriza ha mezclado fuego y gasolina. No tenían cómo pagar las medidas que quieren implementar para incrementar su gasto público, eran conscientes de ello,  y lo que han hecho es acelerar lo que era una obviedad para los que hemos seguido el asunto desde la distancia.

El sufrimiento del pueblo griego es inaceptable en la Europa actual, o al menos en el seno de la UE, pero la realidad es que el país Heleno no tiene manera de financiar su actual sector público, pese mucho o poco. Es un problema de insolvencia pura y dura. Y cuando ello es así, lo que no puedes es presentarte con la arrogancia que el actual gabinete griego muestra ante aquellos que tienen que prestarte el dinero para salir del atolladero. Nadie obligó a Grecia a entrar en el Euro, pero al hacerlo aceptó unas reglas del juego que ahora quiere cambiar unilateralmente. Éticamente es reprobable, como muchas de las cosas que achaca (y con cierto criterio) a la Troika.

4) ¿Van a expulsar a Grecia del Euro? No pueden hacerlo, porque las normas de la UE no lo contemplan, pero lo que sí que va a ocurrir si vence el NO el próximo domingo, salvo giro inesperado de los acontecimientos, es que el BCE le corte toda la financiación al gobierno griego. La primera derivada es que el estado no va a poder cumplir con sus compromisos salvo que emita moneda, y esa moneda sólo puede ser el Dracma u otra que se inventen. Podrian tener dos monedas en paralelo, pero sería un auténtico caos.

El Dracma se devaluaría según los expertos al menos un 50% respecto al Euro. El problema ya no es sólo que el poder adquisitivo del griego medio se vería mermado hasta la mínima expresión, sino que además todas sus deudas contraídas estos años están en Euros, lo que haría imposible su pago y llevaría a la quiebra a toda la banca, clase empresarial y familias del país. Imaginemos que una persona gana 1.000 euros en Grecia y tiene una hipoteca de 500 euros al mes. Grecia se sale del Euro y al principio el Dracma se equipara con el euro, de tal forma que por 1 euro le dan un Dracma. Pasa un mes y resulta que el Dracma se devalúa un 50%. Esta persona ganaría 1.000 Dracmas, pero su equivalente serían 500 euros, por lo que tendría que optar entre pagar su deuda o comer. Así de duro.

Dicho de otra forma. A Grecia le conviene llegar a un acuerdo, por cuanto va camino de ir a mucho peor.

5) ¿Había otra solución? Desde un punto de vista macroeconómico sí la había. La apuntó Roubini en 2010 o 2011, ya no recuerdo bien: pactar una salida ordenada del Euro de Grecia. Para ello habría que haber pasado la deuda de Euros a Dracmas previamente. De esta forma se estaría haciendo una quita encubierta, por cuanto una vez que el Dracma se devaluase, los bancos e instituciones tendrían que asumir la pérdida del tipo de cambio. No se hizo por el miedo que había entonces al contagio de España e Italia, países imposibles de rescatar, pero ello fue una decision política, no económica

Porque lo que no tenia ningún sentido económico era meter 110.000 millones de euros más en aquel entonces. Era preferible perder un 50% entonces al 100% que puede ocurrir ahora. Sin embargo, asumo que los que toman las decisiones en la UE manejan muchas más variables que yo. Tomad esta solución, por lo tanto, como si fuera de laboratorio. 

6) ¿Qué va a pasar? Es difícil saberlo a priori. Si gana el "No" en el referéndum, creo que Grecia no tendrá más remedio que salir del Euro y las consecuencias serán dantescas para el país Heleno (salvo que la salida se haga de forma ordenada y en los términos que explicaba). Pese a la volatilidad de estos días, no veo tanto problema para el resto de la UE, porque pienso que las cosas están mejor que hace cuatro años.

Si gana el "Sí", o se llega a un acuerdo en los términos que quiere la Troika, entonces me temo que estaremos pegando otra patada hacia delante, como la de estos años. Porque en esto sí que estoy de acuerdo con Varoufakis: es imposible que Grecia pague su deuda y el sufrimiento del ciudadano griego es inaceptable. 

Y es que, como siempre hemos dicho por aquí, cuando la economía se desliga del desarrollo humano, las sociedades tienden al colapso.