sábado, 23 de enero de 2016

Empresas - Claves para el Éxito Empresarial en el Siglo XXI

Piensa, Haz, Comunica y Enamora Diferente






Mi hermano Santi, informático de profesión, tiende a meterse conmigo por mi querencia hacia Apple y la admiración profesional que siempre me produjo Steve Jobs. Reconozco que paso por el PC por cuanto no puedo ir a la contra en el trabajo, pero no tengo ningún pudor en reconocer que dónde esté un iPhone que se quite un Android, que estoy feliz con mi iPad y no la cambiaría por ninguna Tablet,  así como también que conservo y sigo utilizando aquel iPod que me regaló una de mis ex hace ya bastantes años. Mi hermano me dice que Steve Jobs no era ingeniero, que sabía poco de informática y que su afán por hacer los productos "cerrados" e incompatibles en buena medida ha privado a los mismos de desarrollos posteriores. Obviamente no le puedo rebatir este punto. Incluso empresarialmente hablando, entrando ya en mi terreno, podría admitir que al haber optado por este camino, Jobs probablemente privó a Apple de mayores beneficios financieros... a corto plazo. Sin embargo, lo que a mi me hace admirar a la empresa de Cupertino va mucho más allá de unas meras cuestiones técnicas, las cuales apenas entiendo como buen "lego" que me considero a nivel informático.


Vivimos hoy en día, en los inicios del siglo XXI, un nuevo escenario económico y empresarial sin parangón. Decía Víctor Molero, profesor mío durante la carrera, que Internet iba a suponer un nuevo orden económico mundial. Reconozco que allá por 1999, cuando acuñó dicha frase en una fría mañana de otoño, casi ya invierno, en una interesantísima clase de Marketing, creía que exageraba. Sin embargo, hoy, 17 años después, reconozco que fue un visionario. Poco o nada tiene que ver nuestra actualidad con la de hace unos años. Internet no sólo ha cambiado la manera de comunicarnos, sino que ha modificado nuestra forma de comportarnos económicamente. Buscamos prescriptores en la red, comparamos en la red, compramos en la red y en ella, como no hay fronteras, nos abrimos ante un mundo sin barreras, ante un gran bazar mundial, que tiende a ser mucho más transparente de lo que lo eran nuestros mercados hasta hace no tanto.


Sumémosle un gran cambio social debido a los movimientos migratorios que se han venido produciendo de un tiempo a esta parte y a la creciente tendencia a eliminar barreras al comercio internacional. Globalización económica, social y cultural. Magníficas noticias para un consumidor que cada vez tiene más dónde elegir, un buen dolor de cabeza para los que dirigimos empresas en un entorno tan difícil. ¿Cómo puede tener éxito una compañía en un mundo tan apasionante como el que nos está brindando el siglo XXI?


Piensa Diferente. Steve Jobs introdujo una forma de pensar totalmente disruptiva en las empresas. Tradicionalmente en éstas la gente trataba de aplicar las mejoras tecnológicas o productivas existentes en mejorar productos que satisficieran lo que los clientes demandaban en virtud de estudios de mercados previos. Para Jobs, sin embargo, el planteamiento era diferente: "la gente no sabe lo que quiere", llegaba a decir. Bueno, yo no me atrevería a tanto, pero sí que añadiría que nos suele gustar que nos sorprendan, que superen nuestras expectativas previas. Y otra cuestión añadida: en muchos estudios de mercado que se llevan a cabo desde las empresas solemos partir de la premisa equivocada de que todos los clientes son como los nuestros. En Apple, por el contrario, la pregunta es: "¿cómo me gustaría que fuera mi teléfono? ¿cómo sería mi teléfono ideal?". O "¿qué querría que pudiera hacer mi ordenador?". A partir de ahí, se desarrollaban productos y la tecnología pertinente para que pudieran tener dichas funcionalidades. Por ello el Macintosh primero, el iMac, o luego el iPod, el iPad y el iPhone después fueron un bombazo, porque superaban cualquier expectativa al no estar desarrollado sobre tecnología y productos existentes.


Pero pensar diferente no sólo consiste en hacerlo en lo referido al producto en cuestión, sino en la forma de usar el mismo. A Jobs le chirriaban aquellos sistemas MS-Dos en los que el usuario tenía que teclear un número enorme de comandos cada vez que quería hacer algo. "El cerebro humano no funciona así", decía mientras desarrollaba el Macintosh, primer ordenador que dio paso al famoso sistema de iconos en el que luego se basó Microsoft. Dicho sea de paso, ese sistema lo creó Xerox, pero no sabían qué hacer con él. Como pasó luego también con iTunes, Apple ganó la partida por la mano a todos sus competidores al comprender cómo somos las personas en nuestra relación con la tecnología. Se trata de que las personas disfrutemos con lo que compramos, no que nos den un dolor de cabeza.


Haz Diferente. Ocurre en muchas empresas que la gente con creatividad termina marchándose por cuanto se atreven a pensar diferente, pero se encuentran con estructuras corporativas demasiado rígidas que impiden que aquello pueda palparse en algo real. Los directivos hoy más que nunca somos gestores de talento y nuestra tarea es crear espacios para que el mismo fluya y permita hacer cosas relevantes y tangibles en los productos que nuestras compañías elaboran. Esa es la forma de diferenciarse, de ser distintos al resto. Ese es el verdadero reto al que nos enfrentamos las compañías en el siglo XXI. Hace no tanto la gente con formación universitaria era escasa y marcaban la diferencia en las empresas. Hoy en día, con la formación tan estandarizada, el principal activo de las compañías son las personas que además de su conocimiento explícito, si cabe este término, tienen un conocimiento tácito, ese que difícilmente se puede enseñar, que parte de las experiencias previas, de la intuición, de la imaginación y la capacidad de aprender de todo lo anterior, que les lleva a hacer planteamientos totalmente distintos y novedosos. Desde la responsabilidad, obviamente, el reto de los líderes empresariales del siglo XXI es que toda ese pensamiento disruptivo, como explicaba, se traduzca en algo que sorprenda a nuestros clientes actuales... ¡y a los de la competencia!


Pero había otra cuestión añadida en Apple. De acuerdo con la obsesión de Jobs por los detalles rozaba lo enfermizo, pero los criterios de excelencia que introduce supusieron y siguen suponiendo un ejemplo de las cosas bien hechas. Los detalles cuentan. Tan importante, por ejemplo, es la comida en un restaurante como la buena presentación y el servicio. No sólo te diferencias en el producto o servicio, sino en cómo lo ofreces.


Comunica Diferente. De nada vale pensar y hacer las cosas de forma diferente si no lo comunicamos. Dentro de la amalgama de datos, anuncios e información que nos satura a diario, si una empresa no pone en conocimiento de sus stakeholders todo lo bueno que lleva a cabo, pasará desapercibida y estará abocada al fracaso. Y sintiéndolo mucho por mi admirado Descartes, las personas somos más emocionales que racionales. Comunicar no es lanzar mil millones de datos técnicos acerca de un producto, sino contar las cosas de una forma que llegue al corazoncito de las gente. Hay que buscar el canal adecuado, aspecto nada sencillo a día de hoy, fomentar las experiencias y el contacto con el cliente, contarle quiénes somos y qué hacemos desde un punto de vista distinto. Detrás de cada gran empresa hay una gran historia de pasión, valentía, esfuerzo, sacrificio y mucho corazón que hay que poner en valor. Todo ello nos ayudará a diferenciarnos también. Comunicar no es publicidad. Al menos exclusivamente. Hoy en día estamos en la era de la interactividad total. El cliente exige hablar de tú a tú con las empresas, dialogar. En el mundo del vino quiere cada vez más venir a bodega y palpar in situ que eso que le dices que haces es cierto. Si queremos triunfar en entornos tan competitivos, no queda otra que poner sobre la mesa todo lo diferencial que tenemos y llegar a las personas de otra forma.


Enamora Diferente. Pero el verdadero éxito de Apple, consecuencia de todo lo anterior, es que no tiene clientes, tiene FANS. Eso es a lo que aspiramos todas las empresas. Pensemos en un club de fútbol, el de nuestros amores. Podrá ganar o perder, nos podrá enfadar el día que lo haga mal, y enloqueceremos el día que gane un título, pero siempre seguiremos siendo del mismo. No cambiaremos porque fiche a este jugador o al otro, o por cuestiones tácticas y racionales. Los clientes de Apple hacían cola para asistir a cada nueva presentación de Steve Jobs y son capaces de dormir en las tiendas oficiales para hacerse con el último invento de la marca. Algo parecido les pasa a los fans de Harley Davidson, que como apunta otro de mis hermanos, Jorge, son capaces de tatuarse la marca en el brazo o en las partes más insospechadas del cuerpo, como diría mi hermano Luis. Las empresas que hacen todo lo anterior son capaces de transmitir unos valores, una filosofía casi de vida, que hace que las personas terminen identificándose con las marcas. Llegar a este último punto es muy, muy complicado, pero es la forma de garantizarte la supervivencia y la proyección a largo plazo en entornos tan complicados y tan competitivos, la única forma de no pasar desapercibido.


¿Y en PradoRey qué?, me preguntaréis. Pues en ello estamos. Como me gusta decir, no aspiramos a ser los mejores, sino a ser diferentes. Ocurre que los cambios en el mundo del vino son lentos, por cuanto los productos a veces tardan años en llegar a los mercados. Hace un año comenzamos una revolución. Apostamos por un nuevo equipo joven, dinámico y muy talentoso. En la añada 2014 comenzó a verse la punta al iceberg y los que habéis tenido la suerte de probar algo ya del 2015 veréis que el segundo paso del escalón es aún más grande. A lo largo del año 2016 vamos a lanzar muchas novedades y por el camino viene una batería de noticias y cosas que os queremos contar y que van a sorprender a propios y a extraños. De momento, los prescriptores que han venido a bodega a catar barricas y depósitos se han quedado perplejos. Pero reposicionar la marca no sólo es pensar y hacer las cosas de forma diferente (como hemos hecho y ahora se empieza a comprobar), sino que nos llegan los siguientes pasos. Atentos a las redes sociales y a los medios, y no dejéis de venir a visitarnos en los próximos meses. Y es que, queridos amigos, en PradoRey queremos enamoraros.