sábado, 4 de febrero de 2017

En la Intersección

Algunas Ideas

Confieso que me he sentido un poco más tranquilo cuando he visto que la esperanza media de los varones españoles ha subido hasta los 80 años en la última revisión que se ha llevado a cabo sobre este indicador. Vamos, que estadísticamente hay Fernando para rato, que aún ni siquiera he llegado a la mitad de mi camino pese a los 39 eneros que me cayeron hace unas semanas. Sí, ya sé que las cosas no funcionan así, que la vida te da sorpresas (buenas y malas) y que por ello tal vez no merezca la pena planificar, por cuanto se trata de VIVIR y no de posponer las cosas para cuando creamos que nos van a venir mejor. Que nadie me entienda mal, tampoco se trata de ir como pollos sin cabeza por el mundo por cuanto creo que sí que es crítico saber hacia dónde te quieres dirigir, pero siempre sabiendo que hay que tener la cintura y la humildad suficiente para aceptar que las cosas vienen cuando y como vienen, y no en función de nuestras apetencias y deseos. O como decía Oasis en su maravillosa canción "The masterplan", que la vida no nos hará comprender que en el fondo todos formamos parte de un plan maestro.

Nunca he ocultado que admiraba a Steve Jobs. Sí, ya sé y más aún tras leer su biografía, que era una persona difícil, con un carácter cambiante y que la convivencia con él no debía ser sencilla, pero además de su capacidad para generar entornos dónde la creatividad y el talento fluían como en ningún otro lado, siempre me pareció descomunal su capacidad para desarrollar un conocimiento tácito, ese que no se enseña en las Universidades, que tiene que ver con la intuición y con cómo absorbes todo aquello que te pasa en tu día a día. Luego, si añades a tu existencia un puntito de reflexión  y madurez, si eres capaz de vez en cuando de mirar las cosas con perspectiva, llega un día en el que te das cuenta de que todo aquello que has vivido tiene sentido, que las cosas encajan y que nos han pasado para algo, no por algo, que depende de ti mismo y de tu actitud ante la vida el que sean un acicate para crecer como persona. El famoso discurso de Steve Jobs en Stanford me sigue poniendo los pelos de punta.

Soy una persona curiosa compulsiva y por naturaleza. Siempre me he cuestionado muchas cosas y he tratado de encontrarle el sentido a casi todo lo que me pasaba. De pequeño debía prometer, por cuanto con 5 años mis vecinos mayores se reían de mi llamándome el "filósofo". Tal vez por ello siempre he estado en búsqueda permanente, incluso tratando de comprender quién era realmente yo. Nos cuesta reconocerlo, pero muchas veces somos nosotros mismos nuestros mayores desconocidos. No es fácil mirarse en el espejo y decirse las verdades del barquero (que diría aquel) a uno mismo. A ver, que tampoco se trata de machacarnos, que tenemos que ser también algo indulgentes con nosotros mismos, pero que nos cuesta salirnos de lo establecido, de lo que socialmente nos han vendido como valores, aún cuando sepamos en el fondo que nos esclavizan y no nos hacen más felices, pero que damos como buenos porque es lo que hay. No sé, pero a mi el dinero, el prestigio o el poder me importan un bledo. Me importa que los que me quieren estén ahí y poder dormir con la conciencia tranquila sabiendo que todos cometemos errores y que siempre será así.

Con todas mis contradicciones, con mis idas y venidas, por primera vez siento que empiezo a hallar respuestas, que voy teniendo claro lo que quiero ser, cómo quiero que sea el puzle de mi vida. Las piezas encajan y observo con ilusión que lo se esboza me gusta. Estoy disfrutando como un enano en el IESE, como llevo haciéndolo en la bodega desde hace mucho tiempo pese a las dificultades sufridas estos años. Amo lo que hago, mi trabajo y la gente con la que me rodeo, y aún me sigue emocionando comprobar cómo los afectos que he ido cultivando, los nuevos y los de siempre, me siguen desbordando con su cariño. Puede que muchos no lo sepáis, pero la mía es la mejor profesión del mundo. Como señalaba Clayton Christensen en su artículo “How will you Measure your Life?”, publicado en la Harvard Business Review, la Dirección de Empresas "es la profesión más noble si se lleva a cabo de la manera correcta. Ninguna otra ocupación ofrece tantas formas de ayudar a otras personas a aprender y a crecer, a asumir responsabilidades y ser reconocidas por sus logros y su contribución al éxito de un equipo”. Si te gustan las personas como a mi, tu sitio está en una empresa.

Me siento en un momento pletórico, agradecido a la vida y a Dios pese a las circunstancias tan difíciles que en el 2016 me tocó vivir, ideal para tomar decisiones y seguir avanzando, para ver cuál es el camino que me seguirá permitiendo crecer como persona. No es sólo una mera cuestión de autorrealización, sino que habita en mi una eterna una motivación trascendente: intentar poner mi minúsculo granito de arena para hacer de éste mundo un poco mejor. Y en estas, cuando menos me lo esperaba, cuando más lío tengo, me llegó la oportunidad que durante tantos años había estado esperando, la de poder ser Profesor Asociado en la Universidad Complutense. ¿Debo aceptar? ¿Puedo con ello en este momento de mi vida? ¿Por qué ahora y no hace unos años? La vida no deja de ser una toma de decisiones constantes que van configurando nuestro caminar. Hace algún tiempo tal vez hubiera pospuesto la decisión, pero como decía al principio las cosas vienen cuando vienen, no cuando uno quieren que le lleguen.  Hoy sé que no podemos dejar para más adelante el sacarle todo el jugo a la vida, por cuanto, como también comentaba en un post de hace algún tiempo, Horacio tenía razón con su Carpe Diem.

Como no podía ser de otra forma pero tras una profunda reflexión, voy hacia adelante. He dicho que sí. Me he preparado durante mucho tiempo para ello y sé que no hay retos demasiado grandes, sino falta de voluntad para acometerlos. De momento serán poquitas horas, por cuanto el Máster y el trabajo son mi prioridad en estos momentos, pero como en todo lo que me embarco, pondré todo mi corazón e ilusión para ayudar a que mis futuros alumnos crezcan sobre todo como personas. Y sin embargo, lo que más me emociona es recordar cómo inicié este camino hace ya muchos años. Casi 12, la verdad, cuando decidí hacer un doctorado. Recuerdo los peores momentos en bodega, cuando apenas tenía tiempo para avanzar. Cuando me cerraban puertas y me desanimaban respecto a la investigación que estaba llevando a cabo. Jesús, mi tutor, dijo el día de la defensa de mi tesis que lo mío había sido una constante carrera de obstáculos. Creo que mi principal mérito fue no haberme rendido nunca, pero hoy sé que todas aquellas dificultades me hicieron más fuerte, crecer como persona, ser más completo. También hoy cobran sentido todos los sinsabores profesionales y personales vividos, cuando casi, casi me ponia en plan Conde Duque de Olivares cuando se perdió Flandes, con una visión trágica de la vida. Sé que mis abuelos Mary, Chelo y Fernando, mi tía Josefina y Santi (que me dictaba datos en los veranos de Gandía), los cuales me vieron comenzar este camino perfectamente trazado y reflexionado, estarán felices por mi y disfrutando de mi felicidad, por cuanto saben lo mucho que siempre he peleado por este sueño. Una gran amiga me sugirió hace unos días, cuando le conté todo ésto, que lo rezara. Dios escribe derecho con renglones torcidos y si todo ésto me llega ahora, será para algo también.
 
No es la primera vez que me ocurre, pero estoy en la intersección y como siempre que hay que coger un camino, me invade una cierta sensación de vértigo. Sin embargo, asumo que el éxito es vivir la vida que uno quiere, conforme a unos valores y siendo feliz con lo que se hace. Técnicamente puede que esté en el ecuador de mi vida, pero como dijo el sacerdote en el funeral de mi primo Santi este verano, no es tan importante "cuánto" se vive, como el "cómo" se vive. Por mi parte que no quede Poquito a poco voy hallando respuestas y gestionando mejor mis miedos. Como diría Nacho Vegas, nuevos planes, idénticas estrategias: ser feliz.


Dedicado a todos y cada uno de mis profesores, desde el jardín de infancia hasta los actuales en el IESE. Si quiero ser profesor es también por todos ellos. Desde aquí les mando todo mi cariño, admiración y gratitud por todo lo que de ellos he recibido.

4 comentarios:

Pablo Olalla dijo...

Serás un profesor estupendo, cómo fuiste un entrenador estupendo y eres un amigo estupendo. El Yeti es imparable y una inspiración, desde luego

Fernando dijo...

Pablo, millones de gracias por tus palabras y por pasarte por El Disparadero, pero nunca olvides que un buen entrenador nunca lo será sin unos buens jugadores, y un buen amigo tampoco lo será si los que le rodean no son estupendos. Un privilegio contar contigo como AMIGO.

Un fuerte abrazo crack

Pedja P dijo...

Voy matriculandome en la complu para seguir asistiendo a las clases que desde hace muchos años me das. Enhorabuena amiho. Fuerte abrazo.

Sara Marti Lara dijo...

Estimado Fernando; preciosas y muy ciertas como siempre que escribes tus palabras .
Decirte en primer lugar que me alegro muchísimo que vayas encontrando esas respuestas que querías ; que ese camino que has escogido sé que es el mejor porque así lo has decidido Tu que es lo importante para que como bien dices te lleve a lo más importante , SER FELIZ ... Enhorabuena y gracias por compartir tus ideas , sueños y realidades !!!
Un besazo enorme .