sábado, 15 de septiembre de 2018

Pedro Sánchez, su Tesis doctoral, la Ejemplaridad y la Decencia

Algunas Reflexiones

La vida no deja de sorprenderme, debo reconocerlo. Hacer una tesis doctoral es un trabajo tan intenso, tan duro y del que uno se siente tan orgulloso, que lo que uno quisiera es que le preguntasen a menudo al respecto. Tienes tu día de gloria, ese en el que defiendes tu trabajo ante amigos y familiares, los cuales nunca fallan, pero luego, poco a poco, queda como algo de lo que uno se siente muy satisfecho, que le da un salto cualitativo a su currículum, pero del que rara vez vuelve a hablar. Salvo, claro está, que el presidente del gobierno de tu país sea portada de numerosos medios de comunicación por las sospechas que ha generado su tesis doctoral. 

Es entonces cuando recuperas, aunque sea de forma temporal, tu momento de gloria. Esta semana han sido muchos los que me han preguntado por mi proceso, por el del presidente, por su tribunal, por el tiempo que tardó el presidente Sánchez en terminarlo y por mi opinión al respecto de si hubo o no hubo plagio. Han sido tantas las explicaciones, que he preferido terminar diciendo que escribiría en El Disparadero al respecto. Por Whatsap, creedme, es complicado.

Uno piensa que un doctorado es un camino de crecimiento intelectual, y realmente lo es, pero no únicamente. El crecimiento personal, de madurez en definitiva, que experimenta un doctorando es gigante. Hacer una tesis doctoral te exige, no sólo leer muchas cosas de personas afines, sino también de gente que está en las antípodas de tus valores o planteamientos intelectuales, incluso políticos. Y no para despellejarlo, como ahora está tan de moda en las redes sociales, o incluso en el parlamento como con bochorno vemos de vez en cuando, sino para aprender también del otro. Hay economistas con los que no comparto casi ninguna idea, pero a los que respeto profundamente, admiro intelectualmente y que me resultan muy retadores. Digo esto porque quiero dejar claras dos premisas de lo que va a ser este post: sí, tengo mis ideas políticas, pero me las guardo en el cajón. Mi aproximación a la tesis de Pedro Sánchez es absolutamente aséptica, no legal, por cuanto no soy jurista, pero sí pura y exclusivamente académica. Este punto es imprescindible para entender este post.

La segunda premisa tiene que ver con mi formación académica. En la Universidad Complutense, en mi período de doctorando, me enseñaron a aproximarme a un tema con rigor. Y eso es lo que voy a hacer. Para escribir este post me he leído con atención en los últimos días todos los medios, desde Público hasta OK diario, pasando por El País, El Plural, El Mundo, El Confidencial y el ABC. Me he leído columnas de Juan Carlos Monedero (a quién conocí en su día, hace ya casi 9 años, por lo que entendería que no me pusiera cara, ya que un buen amigo suyo salía con una amiga mía por aquel entones, y con el que tuve la oportunidad de departir en un par de ocasiones. No coincido con él en casi ninguno de sus planteamientos, pero le reconozco una persona muy inteligente), de José Ignacio Camacho y Carlos Herrera, así como editoriales de El País. También he revisado con detalle los comunicados de Moncloa y los extractos publicados en los medios de comunicación. Reconozco, en cualquier caso, no haber tenido tiempo de leer la tesis de Pedro Sánchez.

Desde un punto de vista estrictamente académico, la tesis de Pedro Sánchez contiene plagio y jamás debió ser autorizada para defender ante un tribunal. ¿Cómo se casa ésto con los informes de herramientas como Turnitin y el comunicado de Moncloa? Hoy en día hay dos maneras de defender una tesis doctoral. La de toda la vida consiste en que tú eliges un tema, expones los objetivos de tu investigación, haces una revisión de la literatura existente, propones unas hipótesis, las contrastas y cierras con conclusiones, limitaciones, futuras líneas de investigación e incluso implicaciones académicas y profesionales. En un esquema como éste, efectivamente, la coincidencia con otros textos que te va a dar programas como Turnitin pueden estar en torno a un porcentaje como el de la Tesis de Pedro Sánchez. La otra forma de hacer una Tesis consiste en que tú hagas un acopio de diferentes artículos tuyos previos, publicados en revistas científicas de relevancia, y que, de nuevo, termines con las conclusiones, futuras líneas de investigación, etc., a los que hacía antes alusión. En este caso, el porcentaje de coincidencia de Turnitin sería altísimo, como os podéis imaginar.

Por lo tanto, no es el porcentaje de coincidencia lo que determina que haya o no un plagio académico, sino cómo se presenta ese texto que coincide con otras referencias. Copiar tablas, citas textuales, párrafos enteros o incluso parafrasear sin poner la fuente es, académicamente, inaceptable. La reglamentación de Harvard, que es la que se aplica en la inmensa mayoría de Universidades y comites editoriales de revistas científicas explica que cuando se parafrasea, se debe poner al autor y la fecha de publicación de dicho trabajo, y que cuando se ponen tablas o frases textuales, debe ir entrecomillado. De otra forma, eso queda como tuyo, y cuando el día de mañana alguien quiera coger tu trabajo para inspirarse en futuras investigaciones, te cita a ti, y no al verdadero autor. Por eso no vale lo que ha querido explicar Moncloa sobre que aparecían en la bibliografía final.  Eso, de nuevo, desde el punto de vista académico es apropiarse del trabajo de otro. No admite dudas. Es plagio y es una tesis no apta. Aquí no hay claros oscuros. Pasa lo mismo con tus trabajos previos, aunque pueda parecer absurdo.

Respecto al comnicado de Moncloa, tres ideas al respecto: Una, el porcentaje no explica, como ya he señalado, si ha habido o no plagio académico; dos, los dueños de los software y los expertos universitarios señalan que el porcentaje sólo indica si hay sospechas o no de plagio, pero que luego siempre se necesita un profesor de Universidad que revise las coincidencias; y tres, el trabajo de Moncloa tiene un sesgo metodológico: tú no puedes comenzar una investigación teniendo claro lo que quieres encontrar (que no ha habido plagio). Y esto es aplicable a todos los medios de comunicación, que han hecho una lectura partidista de los resultados de las herramientas utilizadas.
 
Me llama poderosamente la atención que todo esto se le haya pasado por alto a una persona que llega a nivel doctorado. Me explico también para que se me entienda. Pedro Sánchez hizo su Tesis doctoral con un modelo educativo como el mío. El primer año teníamos cursos de doctorado, dónde empezabas a aprender a investigar. Ahí ya había una primera criba. De mi generación, que empezamos unos 40, pasamos al DEA (Diploma de Estudios Avanzados) tal vez la mitad. El DEA era la antigua Tesina y equivale al actual TFM (Trabajo de Fin de Máster). Para obtener el DEA tenías que hacer ya un trabajo de investigación serio, el cual, podía ser una introducción a tu futura tesis, o un trabajo independiente. He visto como un tribunal suspendía un DEA a un buen alumno por la bibliografía y por la falta de referencias en citas textuales. Nadie aprobaría un DEA con tablas o párrafos como los de Pedro Sánchez. Por lo menos en la Universidad Complutense. Sin DEA no puedes hacer una Tesis, por que hasta que no lo apruebas, se supone que no tienes la suficiencia investigadora para acceder a un proyecto de tal envergadura como una Tesis. Es inaudito, de verdad, que una persona que tiene un DEA cometa los errores de citación que tiene el trabajo de Pedro Sánchez.

Más inaudita aquí es la labor de la tutora de Pedro Sánchez, la cual jamás debió autorizar que esa tesis se leyera. Era su labor  instar a su doctorando a corregir todos estos fallos. E increible resulta también que el tribunal (aunque sobre eso escribiré más adelante) no "tirase" esa tesis antes de su defensa. Como máximo se la leyeron en diagonal, si es que se la leyeron. Por poner un ejemplo, guardo con mucho cariño la crítica que hizo Carmen Valor, profesora de ICADE, miembro del tribunal y una de las mayores expertas en materia de RSC en España, dándome caña con la parte numérica y pidiéndome que explicase con mayor profundidad ciertos aspectos de dicho apartado. Un buen tribunal es todo menos indulgente, y aprieta, aunque pueda tener afinidad con el tutor o el doctorando.

Cuando yo estaba en 3º BUP cogí como optativa la asignatura de Comercio y Economía. Recuerdo que me dio clase José Luis Velo, un profesor exigente donde los hubiera por aquel entonces. Nos pidió que hiciéramos un trabajo sobre "Economía de Guerra" y cogí, rebuscando entre los libros que había en mi casa, uno de Samuelson, Premio Nobel en 1970 y uno de los economistas más importantes, probablemente, del siglo XX. Recuerdo que José Luis me felicitó por la labor de investigación, pero me advirtió "a la próxima que copies sin citar, sin referenciar, te suspendo". Hoy en día, el plagio académico, copiar textos sin entrecomillar o sin referenciar convenientemente es motivo suficiente, no ya para quitar un título de doctor, sino para suspender un Trabajo de Fin de Grado (TFG). Los alumnos a los que he tenido la suerte de dirigir un TFG lo saben, pero es que, además, está explicado en la normativa académica de la Universidad Complutense y de todas las Universidades que conozco.

¿Puede deberse todo este lío a una mera cuestión de formas? Sé lo que es hacer una tesis mientras uno trabaja y eso me hace mirar con cierta indulgencia a Pedro Sánchez. Estoy seguro que mi Tesis, que es también Cum Laude y Premio Extraordinario, sometida al escrutinio general, también tendría alguna pega. Entiendo que a todo el mundo se le puede pasar una referencia, escapar una cita bibliográfica, pero es que en este caso hablamos de tablas y párrafos considerables, lo cual, insisto, sólo puede entenderse desde el prisma de un trabajo poco o nada riguroso desde el punto de vista académico. "Fusilar" tablas y textos sin citar la referencia y sin entrecomillar no es una mera cuestión de formas, es algo mucho más grave.

Entonces, ¿cómo puede haber ocurrido? Las hipótesis aquí son varias. Puede ser un mal trabajo, peor dirigido y evaluado, puede que le hayan ayudado con el trabajo y que haya personas que hayan escrito parte de la tesis sin saber lo que es investigar (en cuyo caso el señor Sánchez, desde luego, no se esmeró en revisarlo) o puede que, de nuevo, como ocurre con nuestros políticos, aquí lo importante fuera el título y no el trabajo que suponía en sí mismo. Pero de nuevo, son meras hipótesis, y esta vez, no tengo cómo contrastarlas. Sólo las podrían responder los implicados.

¿Se puede terminar una tesis en 13 meses? Sí, pero no es lo frecuente, al menos en trabajos de calidad. Bárbara, que comenzó conmigo el doctorado y que durante un tiempo se dedicó en exclusiva al mismo, tardó 16 meses y creo recordar, pero aquí la memoria me puede fallar, que su modelo se basaba en su DEA (lo que técnicamente serían 25 meses de trabajo). Mi amigo Javier, el cual se dedicaba en exclusiva a la Universidad, tardó 36 meses. Los que trabajamos fuera y le dedicamos el tiempo que podemos, no solemos bajar de 5 años. En mi caso mi tesis necesitó algo más de 7 por la complejidad que tuve para encontrar los datos. Pedro Sánchez explicó en un comunicado en redes sociales, creo que el jueves pasado, que él no pudo dedicarse a investigar por cuestiones obvias (su labor política). Todo lo que pueda decir al respecto sería una opinión no fundamentada y estaría incumpliendo mi promesa previa de rigor. Que cada uno saque las conclusiones que considere.

¿Puede no estar una tesis en Teseo? Todo lo acontecido al respecto es raro y reconozco poder patinar con la legislación. Lo habitual, eso sí, es que una tesis, sobre todo cuando es "Cum Laude" sea de libre acceso para todo el mundo de forma electrócnica, aunque medie una petición a la biblioteca de la Universidad dónde se ha defendido la tesis. El que sólo fuera accesible en formato físico y con una persona vigilándote como parece que era el caso hasta antes de ayer, es también muy raro. Por lo general, una persona que hace una tesis "Cum Laude" precisamente quiere que se lea y que pueda valer para futuros doctorandos, pero yo no soy Pedro Sánchez ni sé qué motivaciones había tras ello. Lo que sí que es anómalo es que, si tú te quieres dedicar a la Universidad, como dijo nuestro presidente del gobierno también estos días, escondas tu tesis. El título de Doctor te facilita mejoras salariales y escalar en el escalafón universitario. Las referencias y citas te ayudan a publicar en revistas importantes (a menudo eso se paga en algunas universidades) y todo ello mejora tu prestigio y reputación como investigador, ayudándote, en consecuencia, en tu carrera docente. Lo de la privacidad no lo había escuchado en mi vida y no es lo habitual.

¿Puede ser miembro de un tribunal un doctor reciente o un coautor de un artículo con el doctorando? Sí a ambas preguntas, pero explicando también dos cosas: una, un buen tribunal está formado por personas con un amplio bagaje, conocimientos y prestigio en el área sobre la que se juzga al doctorando; y dos, es legal pero no es ético que forme parte del mismo quién ha publicado trabajos contigo previamente. Imaginemos que mañana me saco el título de Árbitro en el Comité Técnico de Castilla León. ¿Sería legal que arbitrase al Real Madrid? Seguramente sí. ¿Sería ético, sabiéndose que soy socio de dicho club desde hace más de 30 años? Creo que la pregunta se responde por sí sola.

¿Es un cachondeo el sistema de Tesis doctorales en España, cuando casi el 85% de la mismas son Cum Laude? Desde luego en la Universidad Complutense no lo es, pero no puedo responder por el resto de Universidades. Lo que sí que es cierto es que, de mi promoción de Doctorado, de esos 40 que comenzamos, que yo tenga controlados, sólo hemos completado el camino (lectura de tesis) 4. La gente que llega suele ser la de mejor expediente académico. Y en general, un tutor no autoriza una lectura de una Tesis sin estar seguro de que va a ser Sobresaliente o Cum Laude. Ahora bien, es cierto que los tribunales pueden tener una cierta endogamia y es labor del doctorando y de su director de tesis buscar miembros exigentes y de prestigio. Eso cuenta y mucho para un premio extraordinario de Doctorado, por ejemplo. Mi amigo Emilio, que estoy seguro que algún día será Premio Nobel, aunque él diga lo contrario, siempre cuenta que en su defensa de tesis hubo polémica. Siempre debería ser así.

¿Debe dimitir Pedro Sánchez por todo este lío? En un país dónde las Universidades no estuvieran politizadas, creo que Pedro Sánchez lo que no sería es,  doctor, al menos con una Tesis como la que ha presentado. No hablo de la calidad de la misma, por cuanto insisto en no haber tenido tiempo para leerla, pero sí considerando los groseros errores que comentaba con anterioridad. El problema es que en este país, lo de dimitir se entiende en clave jurídica y no de ejemplaridad.

Es muy posible que Pablo Casado no sea imputado, por cuanto va a ser difícil demostrar, probar fehacientemente el presunto tráfico de influencias en un currículum que también presenta muchos interrogantes. Lo de Pedro Sánchez tampoco tiene recorrido jurídico alguno, no me cabe ninguna duda. El problema es el mensaje que se está lanzando desde las supuestas élites que están llamadas a liderar nuestro país. Ellos, junto a Albert Rivera y Pablo Iglesias, tienen que ser ejemplares con todo lo que ello conlleva. La cultura del nulo esfuerzo, del amiguismo, del enchufismo, del aparentar por encima del ser, no sólo es patética, sino que lanza un mensaje horrible al resto de la sociedad: "el esfuerzo está sobrevalorado", "lo que cuenta es tener contactos". Pero no sólo ellos. También los que ostentan puestos de responsabilidad en sus partidos. Estoy pensando, por ejemplo, en Íñigo Errejón y su trabajo en la Universidade Málaga, a la que parece que no iba nunca. ¿Qué investigador riguroso y con ganas de verdad de hacer carrera allí se habrá quedado fuera? La educación de nuestro país  nunca progresará mientras esté politizada desde el pre escolar hasta la educación universitaria.

No quería terminar sin acordarme de Carmen Montón, que dimitió "con la conciencia tranquila" porque "no había hecho nada malo". Me sentó como una patada dónde más duele. ¿Ese es el nivel de decencia de nuestra clase política, cuando tus textos coinciden en un 58% con otras fuentes, destacando entre ellas Wikipedia? ¿Hubiera aprobado el Máster sin ser una política? Esto vale también para Cifuentes y compañía también. Están en Marte, a años luz de los problemas que tenemos la gente de a pie. Señor Sánchez, usted acusó al ex presidente Rajoy de no ser decente. ¿Es esto lo que usted nos proponía?

Hoy estoy orgulloso de compaginar mi vida profesional en PRADOREY con mi labor docente en la Universidad pública. Creo en lo que hago, creo en los alumnos que he tenido y tengo, y todavía sueño con que alguno el día de mañana llegue a un puesto de relevancia y sienta que mis clases, pero sobre todo, los valores que intento transmitirles en cada una de ellas, les hayan ayudado en su camino. Por lo pronto yo les guardo, como oro en paño, sus exámenes, trabajos y TFG. Por si acaso.

PD: Durante mis primeros meses en la Universidad, me tocó dirigir varios TFG. Una de mis alumnas, la cual era una estudiante brillante, me pidió una tutoría al alarmarse por todas las correcciones que le había sugerido en una primera entrega parcial. Le estuve explicando las cosas, lo que me gustaba y lo que no. Fue entonces cuando le recordé una frase que me dijo Don Rodrigo, antiguo director del que fue mi colegio: "nunca permitas que no te exijan". A fin de cuentas, todo lo que merece la pena en esta vida cuesta y se cuece a fuego lento. Lo contrario de lo que denota nuestra clase política. Y así nos va...