martes, 18 de noviembre de 2014

Música - 15 años sin Enrique Urquijo




Recordando al Mito


Hoy se cumplen 15 años desde el fallecimiento de Enrique Urquijo en aquel frío portal de Malasaña. Parece mentira, sinceramente, porque sus canciones siguen pareciéndome atemporales. Tal vez porque nadie como Enrique supo cantar al amor y al desamor, a la tristeza y a la soledad, de una forma tan sincera y descarnada. Enrique llegaba porque te disparaba directamente al corazón, con una honestidad hecha poesía sólo al alcance los más grandes. No era un virtuoso de la guitarra. Tampoco era el mejor bajista del mundo. Pero era un compositor como la copa de un pino, porque ponía el alma en cada una de las canciones que escribía. Sí, han llovido 15 años desde aquel frío día de noviembre de 1999, pero sigue ocupando un lugar preponderante en mi iPod, en mi teléfono y en mi colección de CD´s. 


Los Secretos y Los Problemas, el otro grupo de Enrique, son claves en la banda sonora de mi vida y es por ello por lo que hoy quiero rendirle el homenaje de todos los años haciendo una selección de 5 de sus canciones las cuales me siguen poniendo los pelos de punta. Como todo en la vida, van y vienen. Ni siquiera quiere decir que sean las mejores que compuso, pero son las que hoy me apetece compartir. Que las disfrutéis como yo lo hago. Gracias por todo, Enrique.


“    1) Hoy la Vi”: Fue la última canción que escribió Enrique en vida y que dejó a medio grabar. Cuentan que después de uno de sus últimos conciertos en el Honky Tonk, se encontró con Eloísa, una ex novia que le marcó cuando era muy joven. Parece ser que sus padres le obligaron a cortar de raíz su relación con Enrique por cuanto no les gustaba para su hija, por cuanto sabían del coqueteo de éste con las drogas ya por aquel entonces. Habían pasado 15 años y estuvieron hablando largo y tendido. Cuando terminó la noche, Enrique se fue a su casa tan impactado que se puso a escribir esta canción.



“Hoy la vi,
la nostalgia y la tristeza suelen coincidir.
Se rompieron mis esquemas,
después comprendí
que si ahora estoy así
es porque hoy la vi.

Y aunque no lo siento
luego no pude dormir,
y las puertas del recuerdo cedieron al fin
y aquel miedo que sentía hoy vuelvo a sentir.

Hoy la vi,
han llovido quince años que sobreviví
yo creía que sabía y nunca aprendí
que si ahora estoy así es porque hoy la vi.

Hoy la vi,
y aunque no lo siento luego no pude dormir
yo creía que sabía y nunca aprendí
que si ahora estoy así es porque hoy la vi.”


2)  “Pero a tu lado”: Fue el último álbum de estudio de Los Secretos y Enrique acaba de ser padre. Esta canción la compuso para su hija recién nacida. Personalmente me sigue poniendo los pelos de punta. Una especie de redención, unas ganas de empezar de cero. Al más puro estilo Johnny Cash.  


“He muerto y he resucitado.
Con mis cenizas un árbol he plantado,
su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado.

He roto todos mis poemas,
los de tristezas y de penas,
lo he pensado y hoy sin dudar vuelvo a tu lado.

Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.

Ya no persigo sueños rotos,
los he cosido con el hilo de tus ojos,
y te he cantado al son de acordes aún no inventados.

Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.

Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado”


3)   "Tú tristeza”: Canción incluida en su álbum “Desde que no nos vemos”, último de estudio con Los Problemas. Una especie de ataque de sinceridad y una buena dosis de realismo.  Una letra dura y honesta como pocas. Sensacional.


“Un arcoiris de color
así entendías tú el amor
todo brillaba bajo el Sol
hasta que un lunes se nubló
después un avioncito de papel
se destrozó contra el mantel
lo cogí, leí tu adiós escrito en él

No quise ser tu dueño
sólo vigilar tus sueños
seré el guardián de tu sonrisa
pero tú tenías prisa
y poco a poco te cansabas
y hasta cambió el color de tu mirada
entonces supe que todo quedó en nada

Un mes de mayo, un mes de abril
no sé qué tren fue el que perdí
no te supe hacer feliz
pero estas cosas son así
luego llegó la despedida
te pregunté ¿por qué me dejas?
y ella me contestó: por tú tristeza”






4)  “Buena chica”: Tras un parón por el servicio militar, Enrique Urquijo refunda “Los Secretos”  y graba el estupendo “El primer cruce”. Un año después sacan al mercado un disco fundamental en la historia de Los Secretos, “Continuará”, en el que destacaba “Buena chica”, parece que autobiográfica de Enrique pero compuesta junto a Álvaro. Desgarradora.



                                    “Su casa bordeando la autopista
                                      hizo que ella creciera muy deprisa.

                                      No quise conocerla de aquel modo,
                                      si quieres comprar algo tengo todo.
                                        Y pocas veces sonreía, pero con eso a mí me valía.

                                     No quise acompañarla en aquel vuelo
                                    porque apenas pisábamos el suelo,
                                y antes que nuestro tren descarrilara en marcha
                                me bajé sin decir nada.
                                  En otro tiempo me gustaba cuando en su mismo barco                       viajaba, yo viajaba.

                                       La ví en un bar de aquellos que frecuenta,
                                      estaba de negocios en la puerta
                                        y comprendí que nada había cambiado,
                                       ójala nunca la hubiera encontrado.
                                        Te juro que era buena chica, aunque con                                poco apego a la vida”





5)    “Colgado”: Otro ejercicio de honestidad brutal de Enrique Urquijo. Canción incluida en su LP “Cambio de Planes”, publicado en 1993. La letra es íntegra de Enrique y deja participar en la música a Jesús Redondo, el teclista del grupo, artífice de una entrada al piano memorable, inconfundible en la historia de nuestra música.


“Tan libre tan aislado, buscando nada en ningún lado.
Alguien tendió una mano y yo me encadené a esos brazos.

Colgado a sus caderas me fui olvidando de quién era,
me fui quedando a un lado vencido por mi propia guerra.

Me quedé como un cuadro a su pared pegado
que nada tiene que hacer salvo seguir colgado.


Colgado a sus peleas dando la cara ante cualquiera,
dejando mis ideas perdidas tras sus escaleras.

Me quedé como un cuadro a su pared pegado
que nada tiene que hacer salvo seguir colgado.


Quise bajar del marco, buscar mi sitio en otro barco,
pero estaba atrapado, como sobre su piel tatuado.

Me quedé como un cuadro a su pared pegado
que nada tiene que hacer salvo seguir colgado, colgado.”


sábado, 15 de noviembre de 2014

Empresas - El Arte de Comunicar

Algunos Apuntes



Este verano, como algunos ya sabéis, me nombraron profesor colaborador en la Universidad Complutense en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, lo que en la práctica quiere decir que eres profesor de un departamento, en mi caso de Comercialización e Investigación de Mercados, pero que estás un poco a disposición de los responsables del mismo. No tengo clases asignadas de antemano, pero van tirando de mi para alguna sesión de máster o incluso como ayer para una sustitución. Fue un poco "aquí te pillo, aquí te mato", así no pude preparar muchas cosas, pero reconozco que fue una forma bonita de cumplir un sueño. Aunque ya tenía experiencia en seminarios Conferencias o MBA, el reto de la licenciatura o Grado, como se llama ahora, me parece apasionante. Creo mucho en la juventud que viene y creo que la labor del docente es crítica para que salgan de la carrera con la mente bien abierta y aprendan a cuestionarse las cosas. Obviamente, en un par de horas no puedes aspirar a todo ello, pero siempre quieres estar a la altura, dejarles algo que les haga pensar.



Así pues reconozco que estaba nervioso, y que tal vez no fue mi mejor día. Estoy convencido de que habrá nuevas oportunidades, pero el hielo ya se ha roto y me siento muy feliz por ello. Como me gusta hacer casi siempre, os dejo en este post algunas de las ideas que preparé para la clase, la cual versaba sobre Comunicación Estratégica.



La comunicación juega un papel clave a la hora de vender, y no nos engañemos, sin ésta no hay ingresos, y sin ingresos no hay empresa. Podríamos decir, por lo tanto, que comunicar es una función clave para la supervivencia y éxito de cualquier compañía. Sin embargo, la empresa no sólo comunica cuando hace publicidad o lleva a cabo una acción de relaciones públicas, sino que en cada actividad, producto o servicio que lleva a cabo lanza un mensaje para todos sus grupos de interés. Comunicamos vía el packaging y etiquetado de un producto, con su precio e incluso de una forma menos explícita según el canal dentro del cual comercializamos un producto. Lo importante es que todo ello forme parte de la llamada Comunicación Integral de Marketing, concepto relacionado con la coordinación de todos los canales de comunicación de la empresa, con el objetivo de transmitir un mensaje claro, coherente y atractivo sobre la organización y sus productos.



Sin embargo, hoy esto es más difícil que nunca. O al menos es complicado que le llegue al consumidor con claridad y nitidez.  Las sociedades, como muchas veces hemos tratado de explicar en este blog, no tienen nada que ver con las de hace apenas 30 años. Cuando yo  era pequeño las clases de los colegios eran homogéneas, como nuestros barrios y ciudades. La internacionalización de la economía era baja, por cuanto las barreras al comercio mundial aún eran elevadas, lo que limitaba la competencia, y la transmisión de los mensajes de las empresas a los consumidores era relativamente sencilla, por cuanto los medios de comunicación de masas eran escasos. Casi todos veíamos la televisión en familia y sólo teníamos dos canales generalistas. La publicidad era creíble y los mensajes unidireccionales. Nuestras expectativas eran locales. La única interacción que tenía el consumidor era el boca a oreja físico, el que se realizaba con los amigos en el bar, con los compañeros en el trabajo o con la propia familia. Como el patrón cultural era similar, satisfacer a los públicos objetivos era relativamente sencillo, así como lograr que tus clientes se identificaran con tu marca.



Hoy las cosas no son así. La globalización cultural y económica ha traído consigo una serie de cambios que creo son imparables. Las ciudades y los países son diversos y creo que el concepto de segmentación por nacionalidad ya no tiene ningún sentido, por cuanto la revolución tecnológica que ha traído internet ha hecho, primero, que la información se haya democratizado y que, por lo tanto, las expectativas ahora sean globales, y segundo, como explicaba antes, nuestros barrios albergan a gente de múltiples zonas del mundo. La liberalización del comercio mundial, además, ha favorecido que la competencia se haya multiplicado, lo cual creo que siempre es positivo, pero también que ha complicado muchísimo a las empresas su existencia. Por si esto fuera poco, nos encontramos con que ya no sólo hay dos canales de televisión, sino muchos más, pero sobre todo que ahora la gente lo que haces es navegar por internet y las redes sociales que en ella habitan, de nuevo amparadas en la revolución tecnológica, nos permiten interactuar constantemente. Los puntos de contacto entre empresa y el cliente se han multiplicado, pero además, éste, más y mejor informado que nunca, exige diálogo. Para una compañía, comunicar hoy en día es más difícil de lo que lo ha sido jamás, porque todos podemos ser prescriptores y ello exige un enfoque multistakeholder. Ya no sólo tenemos que hacer llegar los mensajes al cliente, sino también a todos los grupos de interés que pueden impactar en nuestra organización: accionistas, proveedores, comunidades locales, prescriptores, ONG o incluso empleados. Y todo ello entendiendo que adoptamos roles diferentes en función del momento y con quién estemos, lo que incluso hace que podamos tener objetivos contrapuestos. Pongo un ejemplo: ayer por la mañana hablaba con mi equipo comercial para ver cómo incrementar el precio medio de los vinos. Por la noche tenía una cena con amigos en la que nos pedimos un estupendo Rioja, pero tratando de que fuera baratito, o al menos no demasiado caro (debo decir que lo logramos) :-).



La consecuencia de todo ello es que vivimos una época en la que la publicidad y la información nos supera. No podemos abarcar tanto, reconozcámoslo. Todos queremos vender y todos nos dirigimos a las mismas personas. Hay más que nunca dónde elegir y la estandarización ha traído consigo la dificultad de diferenciarse. Conceptos como la calidad, ya no bastan, porque todo el mundo puede hacer las cosas bien. Tampoco encontramos en el precio grandes ventajas competitivas, porque además de que éste es similar, siempre he creído que cuando entras en un sitio por éste, sales del mismo también por el mismo motivo. La identificación con el cliente, por lo tanto, es más compleja que nunca. Este video que os dejo a continuación creo que es meridianamente explicativo:














Ante esta tesitura, a la empresa no le queda otra que repensar de arriba a abajo qué es lo que quiere comunicar. Previamente, como es razonable, la compañía debe hacerse varias preguntas de índole estratégica mucho más importantes. ¿Qué es lo que demanda el público objetivo al que nos queremos dirigir? ¿Qué podemos ofrecer como organización para crear valor a dicho público objetivo? ¿Qué podemos hacer que nadie esté haciendo? ¿Qué nos gustaría que hubiera en el mercado que ahora mismo no hay? ¿Cómo podemos mejorar lo que ahora hay en el mercado?

Salvo que seas Steve Jobs, el primer punto es escuchar a los consumidores. Lo matizo. Si vas a introducir una innovación disruptiva es cierto que poco te puede aportar la investigación de mercados, pero en cualquier otro sector o en cualquier otro caso, hoy los clientes exigen un trato de igual a igual, lo que te obliga a estar dispuesto a dialogar con ellos para entender mejor sus necesidades. Encontramos un buen ejemplo en el mundo del automóvil. Hace 60 años no podía elegirse ni el color de los coches. Hoy casi nos lo podemos hacer a la carta. Cuando era pequeño el principal reclamo era la velocidad y la potencia. De ahí pasamos a la dirección asistida, el ABS y los airbags, cuando la seguridad era lo más importante. Antes de la crisis era el medio ambiente era el principal argumento y ahora se añaden la eficiencia y la economía. Dentro de este mix, las compañías han ido adaptando sus mensajes y productos para poder competir en un mercado que cada vez era más global.

La creciente tendencia hacia la desigualdad en nuestras sociedades nos empuja hacia una competencia que tenderá a ser bipolar. Bajo ese prisma, podremos competir en valor añadido (competencia emocional) o podremos hacerlo en costes (competencia racional). Podrán haber puntos intermedios, pero por lo general esas compañías se quedarán en tierra de nadie. La calidad se presupone en todos los niveles, como señalaba antes, y se trata de lograr una ventaja competitiva que nos haga diferentes al resto. Competir en costes es una posibilidad pero debes asumir que casi siempre se parte de una mejora tecnológica, productiva u organizativa que termina siendo imitable, lo que limita tu situación de liderazgo en el mercado. Por el contrario, si eres capaz de construir un posicionamiento emocional diferencial compitiendo en valor añadido, entonces estás en situación de crear lo que se llama un monopolio temporal. En mitad del jaleo de marcas que existen hoy en día, como hemos visto en el vídeo, es más importante ser diferente que ser el mejor, por cuánto esto último es relativo. Las marcas que aúnan esas dos característica son las que hoy en día logran una identificación emocional real con sus consumidores. Estoy pensando, por ejemplo, en Apple. Impresionante es también lo que ha logrado Zara sin ser una marca de lujo. Pocas compañías han entendido tan bien las necesidades de sus clientes como la compañía creada por Amancio Ortega.

Así pues, el primer paso es pensar qué es aquello que nos hace diferentes para, a partir de ahí, proyectarlo en todas las variables del marketing y entre ellas, claro está, la comunicación. Por mi experiencia, no existe un mix de comunicación generalizable para todas las empresas, sino que dependiendo de su sector y del posicionamiento estratégico pueden funcionar mejor unas herramientas que otras. Lo importante es que el mensaje sea consistente en cada uno de los canales y ponga de manifiesto la propuesta de valor de la compañía tratando de apelar siempre al lado emocional de nuestros públicos objetivos. Nos han vendido que éramos racionales cuando es todo lo contrario.

Sigo pensando que los medios de comunicación de masas tradicionales cada vez tienen menor impacto y que tienen un coste desproporcionado para el resultado obtenido. Por supuesto que tiene matices y que puede haber sectores en los que tengan más sentido que en otros, pero el valor que yo le otorgo es fundamentalmente recordativo y no siempre lo veo vinculado al logro de una venta. Por el contrario, las promociones de venta sí que generan este efecto, si bien es cierto que en la actual coyuntura tienen un doble efecto rebote. En primer lugar, que el cliente siempre puede acostumbrarse a ese precio promocionado. Y en segundo, que no se fideliza casi nada, sino que se adelantan ventas, lo cual es a veces necesario cuando te falta tesorería, pero no te valen para mucho más.

Cada vez le otorgo mayor importancia a las acciones de relaciones públicas, siendo especialmente relevantes en mi sector las ferias y la llamada publicity. En las primeras tienes la posibilidad siempre de interactuar directamente en gente profesional interesada en la venta. Respecto a la segunda, haces llegar de una forma muy económica tu mensaje a mucha gente a través de las notas de prensa que lanzas a los medios. Se publican como noticia, pero siempre controlas casi todo el mensaje y tiene un impacto a menudo más grande que la propia publicidad.

El marketing directo pudo ser una gran herramienta, pero hay que "agradecer" a las multinacionales que están detrás de los oligopolios que quedan que se la hayan cargado en nuestro país. Personalmente basta que me llamen de un teleoperador telefónico, o de una compañía energética para que no quiera saber más de ellos. También estoy hasta el gorro de mailing publicitarios. Fundamentalmente porque exijo tener el derecho a elegir el timing de mi interacción con la empresa, como ahora explicaré. Respecto a la venta directa, es una herramienta cada vez más importante en el mundo del vino.

Termino con el marketing digital, que ha venido, pienso, a cambiar la forma de relacionarse de la empresa con sus clientes. Gracias a las redes sociales, los blogs e internet en general, podemos interactuar con la compañía. Elegimos nosotros el momento de la comunicación, así como también el canal y el medio. Además las estrategias colaborativas que se dan con diferentes plataformas on  line te permite no sólo incrementar tus ventas, sino mejorar tu reputación, llegar a mucha más gente y controlar el mensaje que se quiere dar. Cuando hago una campaña, por ejemplo, en Vente Priveé, o en Bodeboca, la exposición del vino y la información que se ofrece es pactada con la bodega y muy cuidada. Cuando por el contrario el cliente va a Carrefour o a El Corte Inglés, la información que puede examinar es la de etiqueta y el precio. Otro ejemplo. A través de las campañas publicitarias en Google, puedes lograr posicionar tu marca para que, cuando una persona busque algo en concreto en dicho buscador, sea tu compañía la que aparezca en los primeros lugares. Es mucho menos intrusivo y permite al consumidor manejar, de nuevo, el ritmo de la interacción.

En cualquier lugar, a día de hoy el consumidor sigue siendo multicanal, conviene no olvidarlo. Es necesario manejar todas las herramientas pero teniendo claro que se terminaron los mensajes unidireccionales. El reto para las compañías es apasionante: ni mas ni menos, lograr que nuestros clientes sean fans de nuestra compañía, que seamos para ellos como su equipo de fútbol, del que nunca dejas de ser. Bienvenidos a la era de la diferenciación emocional. Vivimos un momento de cambio imponente. Qué maravilla vivirlo en primera persona.

sábado, 25 de octubre de 2014

Economía - Europa, España y el Crecimiento Económico

Algunos Apuntes

Justo en medio de la tormenta que viene azotando a Europa desde hace ya unos meses respecto a una recuperación que no se consolida, con cifras macroeconómicas cuando menos preocupantes, llega España y hace públicos esta semana dos datos cuando menos esperanzadores: Por un lado, la EPA confirma una bajada del desempleo de 195.200 personas, lo que supone el mejor dato en toda la serie histórica para un tercer trimestre. Es cierto que en lo que a puestos de trabajo se refiere, se han creado en términos netos 151.000, por cuanto la población activa se ha reducido en 44.200 personas. Ni más ni menos que 51.100 personas de nacionalidad extranjera han abandonado nuestro país durante el último trimestre. Por el contrario, 6.900 españoles han regresado a nuestro país. En el conjunto del año nuestra población activa se ha reducido en 241.700 personas, lo que es razonable. El mercado laboral se desplaza hacia dónde hay más rentabilidad, como todos los mercados, lo que quiere decir de facto que la gente se desplaza hacia dónde hay puestos de trabajo. Por otro lado, el Banco de España ha anticipado el dato de crecimiento del tercer trimestre del año, el cual parece ser que ha sido del 0,5% del PIB, cifra muy superior en términos relativos al de la mayoría de países de la UE y que deja el crecimiento en tasa interanual (esto es, los últimos 12 meses) en un notable +1,6% (notable teniendo en cuenta de dónde venimos y el entorno, aclaro).

Sin embargo, no son pocas las voces que desde Europa advierten de una posible tercera recesión. ¿Será ésto posible? ¿Cómo afectaría a España? Lo que está pasando en Europa hay que analizarlo desde un doble punto de vista: coyuntural y estructural.

Desde el punto de vista coyuntural, no se puede obviar la crisis de Rusia y Ucrania. Al final Rusia es un socio comercial muy importante para muchos países, sobre todo Alemania, y todo el boicot que está existiendo está teniendo un impacto razonable en un momento en el que la recuperación era aún muy débil. Tampoco se puede dejar de lado el estancamiento de los emergentes, sobre todo Brasil. La ración de austeridad que el gobierno de Hollande está metiendo en Francia también tiene un impacto en el crecimiento en el corto plazo que en España conocemos bien. De Italia no se puede decir mucho en este ámbito, porque Mateo Renzi hasta la fecha ha dejado más titulares que medidas. Lo razonable, cuando la crisis rusa amaine y cuando Francia haya acometido su ajuste fiscal, es que Europa vuelva a la senda de crecimiento, aunque sea de forma modesta. En cuanto a los emergentes, estoy convencido de que volverán a sumar, sobre todo Brasil en cuanto pasen las elecciones.

Sin embargo, es bajo el prisma estructural dónde se encuentran la mayoría de las respuestas acerca de lo que está pasando en Europa. Es volver sobre la que ya apuntamos en El Disparadero hace unos meses. El viejo continente vive una crisis sistémica, por cuanto nuestro modelo de vida ya no se sostiene y aquellos que nos gobiernan sólo han encontrado dos salidas: endeudarse o recortar gastos, pero siempre con algo en común, que en ambas iniciativas se ha llegado hasta lo insoportable. El drama del capitalismo europeo es que no ha hallado más respuesta que la bajada de costes para competir en la economía global y bajo ese prisma, tal y como también se ha apuntado desde aquí, manda el que cobra menos, el que tiene menos vacaciones, el que no tiene seguridad social ni sabe lo que son los fines de semana, el que no ha visto en su vida lo que son medidas de protección laboral ni sabe lo que es un sindicato. Esa es la realidad de China y muchos países asiáticos. Y si esa es la receta de Europa, tenemos que asumir que los salarios irán a la baja y que la sociedad se encaminará hacia una calidad de vida mucho menor.

Se oyen voces que piden un aumento del gasto público para salir de esta espiral, y si esto fuera un laboratorio, no podría estar más de acuerdo. El problema es que la economía real no lo es y para aumentar el gasto público tiene que haber dinero. Con casi todos los países con déficits públicos flagrantes, sobre todo España, no hay margen para la política fiscal al menos en los términos que todos conocemos. La podría hacer Alemania, pero exige antes que el resto de países se metan en cintura. Una política expansiva de gasto público tiene sobre todo sentido cuando el problema de un país es coyuntural, pero cuando uno arrastra défcits públicos primarios desde la primera crisis del petróleo (véase Francia) cabe preguntarse, como señalaba hace unas líneas si el modelo no está agotado.

En puridad económica, y de nuevo si estuviéramos en un laboratorio, las medidas de austeridad podrían funcionar, por cuanto se trataría de que las economías reequilibrasen presupuestos, se pudieran bajar impuestos a ciudadanos y empresas y se reactivase la actividad. A largo plazo podría funcionar, pero como explicaba Keynes no sin cierta ironía, a largo plazo estaremos todos muertos. En un período recesivo, puede ser mortal de necesidad para el paciente.

La receta para Europa, bajo mi punto de vista, tiene que ir, a corto plazo, por tres vías: una, control de las cuentas públicas para lograr que ningún país tenga déficit primario (esto es, que la nueva deuda emitida para cuadrar la caja del estado sólo se destine al pago de intereses, por cuanto los  ingresos tributarios y ordinarios del estado den para pagar todos sus gastos ordinarios), permitiendo desde ese punto una reducción de los déficits más paulatina para no retraer más la actividad; dos, implementar medidas de carácter monetario para ver si de esta forma se logra reducir algo el desempleo (como también tratamos de explicar en El Disparadero hace unas semanas) a corto plazo; y tres, implementar reformas estructurales de toda índole que mejoren el funcionamiento de los mercados, los haga más eficientes y favorezca el crecimiento económico. Se me ocurren muchas, pero a bote pronto señalaría laborales, energéticas, de infraestructuras, de las administraciones públicas, fiscales y jurídicas.

A largo plazo, si Europa quiere seguir siendo una potencia con peso en el mundo, debe apostar desde ya por una política común de educación, investigación, atracción y retención de talento, fijar como obligatorio una serie de inversiones en I+D+i en cada país y fomentar la colaboración Universidad - Empresa en ese ámbito. 

A corto plazo el futuro seguirá siendo azul oscuro, pero Europa estaría comenzando a poner las bases para preservar un modelo de vida que creo, honestamente, es el mejor que conozco. Ello implica remangarse y trabajar más y mejor para afrontar los retos del a economía global compitiendo en valor añadido, no en costes.

Nos queda España. Honestamente, yo creo que lo que está pasando en Europa no va a afectarnos en demasía a corto plazo. España ha hecho parte de sus deberes. El mercado laboral es precario, pero funciona mejor, por cuanto se crean puestos de trabajo con crecimientos menores. Decíamos antes que en términos interanuales el crecimiento económico era del 1,6% del PIB. En ese mismo período, y de acuerdo con la EPA, en España hay 515.000 parados menos. España necesitaba crecer más cerca del 3% que del 2% no hace tanto para lograr estos datos de creación de empleo. Familias y empresas se están desapalancando algo más rápido de lo previsto y, además, se ha producido un doble cambio cultural en la economía española que ha cogido a todo el mundo desprevenido. Por un lado, nuestras empresas han comenzado a exportar, pero no sólo verduras y productos agroalimentarios elaborados, sino que la exportación de bienes de equipo sigue liderando nuestro mix, lo cual era impensable hace unos años. Por otro lado, por primera vez, comienza a existir una cultura de emprendimiento en nuestro país. El 40% de los nuevos ocupados de nuestro país en este 2014 son autónomos de acuerdo con la EPA.

Hace unos días se apuntaba una caída de nuestras exportaciones y hubo quién lo vinculó a la crisis europea, pero analizando los datos, eso no es cierto. Nuestras exportaciones a países como Italia o Francia apenas cayeron. Sí lo hicieron de manera espectacular las que llevaban destino Reino Unido (que es una de las economías más sanas de Europa en cuanto a crecimiento se refiere) y Latinoamérica. Más parece que ese dato se debe a factores coyunturales que estructurales. Al menos de momento...

Porque a medio y largo plazo los problemas de Europa son los mismos de España. Este impulso que estamos viviendo tendrá freno si no se inciden en las reformas estructurales y si no nos planteamos un modelo económico capaz de crear valor a varios años vista. Recordemos que sin una burbuja mediante, la tasa de paro en España llevaba muchísimos años sin bajar de un estratosférico 15%.

Tenemos una cosa más a nuestro favor. Aunque parezca una barbaridad, nuestro potencial de crecimiento es, probablemente, el mayor de toda Europa. Con un 23% de personas que no trabajan es previsible que mientras la economía se siga expandiendo se creen nuevos empleos y que ello tire del consumo privado. En el fondo es lo que los datos adelantados del Banco de España han reflejado. Como me explicaba un buen amigo mío el otro día, la gente en nuestro país no sabe quedarse en casa sin gastarse el dinero. Más pronto que tarde termina saliendo. 

Así pues, me creo nuestras previsiones de crecimiento para este año y el que viene. Creo que iremos a mejor en España y pienso que no habrá una tercera recesión en Europa, pero también que los retos que tenemos por delante son enormes. En cualquier caso, lo que siempre me gusta señalar. Siempre nos hemos levantado. Y todo estaba mucho peor tras la Segunda Guerra Mundial. 

Spain is different. Y en el fondo, la vieja Europa también.

sábado, 18 de octubre de 2014

Vinos del Mundo - Puntuaciones de PradoRey en la Guía Peñín 2015

Algunas Sugerencias

Esta semana pasada ha visto la luz la vigésimo quinta edición de la Guía Peñín, publicación de referencia en el sector vitivinícola español y de cada vez más trascendencia en el ámbito internacional. En PradoRey estamos muy felices con los resultados obtenidos, a la par que motivados para seguir creciendo, sabedores de que lo más difícil en esta vida no es llegar, sino mantenerse. Las puntuaciones siempre son un acicate, o al menos así lo creo yo, por cuanto siempre te "pican" para seguir mejorando. Bien porque sean estimulantes, bien porque supongan un manguerazo de agua fría que te lleve a una mayor autocrítica, la cual siempre es imprescindible para crecer, sobre todo en un sector que tiende a ser endogámico. Tal vez por ello respeto tanto a todos los prescriptores y periodistas del sector, independientemente de cómo nos traten, porque de todos he aprendido mucho, todos me han aportado perspectivas diferentes y entre todos luchamos por un mundo, el del vino en España, que, bajo mi humilde opinión, cada vez hace mejor las cosas. La muestra es que cada vez es más capaz de competir mejor en los mercados internacionales.

Detrás de cada vino hay una bonita historia de riesgo y pasión. Me gusta decir que los que trabajamos en este sector elaboramos y comercializamos sueños, lo cual es maravilloso a la par que seductor. No conozco a nadie que se acerque al mundo del vino y no salga impactado y aficionado al mismo para siempre. Nada es al azar, todo tiene un por qué. Y los enólogos y todos los que trabajamos en una bodega sólo podemos aspirar a interpretar a una naturaleza que cada año se se presenta caprichosa y a su antojo, intentando de esta forma sacar lo mejor de la misma y comprendiendo a su vez que detrás de un gran vino hay siempre trazos de genialidad más propios de un artista que de un técnico. Sólo lo puedes entender cuando te acercas a una bodega, la palpas, la respiras y la vives por dentro. Ese día, tu forma de ver este mundo cambia definitivamente.

Así pues, no quiero en este post hacer notas de cata de los vinos que nos han puntuado este año, sino de contaros un poco la historia de cada uno y explicaros por qué para mi todos y cada uno de ellos son especiales. Que nadie olvide que el mejor vino es el que le gusta a uno y que en ese territorio, en el de las preferencias, los demás estamos de más. Sólo aspiramos a ser diferentes, a tener una personalidad propia, y desde la humildad, creo que lo estamos consiguiendo, sabedores de que el mejor vino sigue estando por llegar.

RIBERA DEL DUERO (Vinos tintos y Rosados)

- PradoRey Élite 2011, 94 puntos: El Élite es un clon de la uva tempranillo, la más típica de la Ribera del Duero, que proviene de la zona de Valbuena de Duero y que durante los años 80 y principios de los 90 se incluyó en muchas de las nuevas plantaciones de viñedo que se llevaron a cabo en aquella época. No se dió bien en casi ninguna de ellas y poco a poco se comenzaron a arrancar, apostando por otros tipos de tempranillos menos problemáticos. Misteriosamente, se adaptó a la perfección en 8 hectáreas de nuestra finca, Real Sitio de Ventosilla, en la parte baja del Hoyo Dornajo, a unos 850 metros de altura. Mi abuelo, que apostó por este clon, se planteó durante varios años también el sustituirlo por el bajo rendimiento que tenían las cepas. Y es que rara vez hemos superado los 3.000 kilos por hectárea en dicha zona, cuando el consejo regulador permite llegar hasta los 7.000.

Un día, en pleno debate sobre la viabilidad de esas 8 hectáreas tan especiales, a nuestros enólogos se les ocurrió trabajar el clon por separado, no mezclándolo con otros tipos de tempranillos y el resultado fue espectacular. Cuentan que un día llegó mi abuelo por la bodega y le pidieron que fuera a catar un vino al despacho de los enólogos. Impactado, les preguntó "¿Y este qué vino es?". Ángel Luis Margüello le dijo "el que sale de esas zonas que no sabemos si arrancar". Desde aquel día se zanjó el debate. Corría el año 2000 por aquel entonces y sin embargo, pese al vinazo que allí teníamos en potencia, tardamos unos años en terminar de comprender cómo se comportaba este clon tan especial. Aquello era un potro desbocado, un caballo de carreras fuera de control. Con trabajo y tesón dimos el primer gran salto en la cosecha 2005, con la que logramos llamar la atención de la mayoría de críticos de todo el mundo. El empujón definitivo, sin embargo, llegó en la añada 2009. Desde entonces, no nos hemos bajado del podium de los mejores en casi todas las guías nacionales e internacionales.

Hoy en dia somos, creo, la única bodega de la Ribera del Duero que sigue trabajando este clon y el resultado es un Ribera del Duero diferente. Persistente, complejo y eminentemente varietal, con las mejores características de los vinos de la región, pero acompañado de una potencia muy poco frecuente. El caballo de carreras parece ya domado, que no domesticado. Sigue siendo un espectáculo de aromas y matices gustativos en el paladar. Todo el protagonismo de este vino se le otorga a la uva, al clon élite, como sus aromas a violetas, fruta negra madura o regaliz reflejan. Los 15 meses en barricas son lo de menos en este caso. 

La añada 2011 todavía es terriblemente joven para este vino y por ello sorprenden sus 94 puntos a estas alturas. Es un cañón que seguirá mejorando en la botella y que tiene potencial para ser nuestro mejor Élite hasta la fecha. El tiempo dará o quitará razones, pero a mi me tiene cautivado.

- PradoRey Élite 2010, 93 puntos:  La historia es la misma que en el caso anterior, pero lo que realmente hace interesante a este vino, es la comparación con el 2011. Mismo terruño, mismas uvas, mismo clon, vinos totalmente diferentes, y no sólo por la lógica evolución en la botella, sino porque las añadas fueron diferentes. Ambas de altísima calidad, pero al igual que la 2010 tuvo un carácter algo más atlántica (más fría, ciclo un poco más largo, mayor capacidad de guarda), la 2011 fue más mediterránea (más cálida), lo que a corto plazo le hace alcanzar un punto de expresividad más alto, con mayor carga frutal si cabe.

El PradoRey Élite 2010, bajo mi punto de vista, es un excelente vino que ha sido reconocido también a nivel internacional y que se encuentra en estos momentos en su mejor momento y se mantendrá en el mismo durante varios años aún. Decir cuál es mejor es complicado, por cuanto el otro día en el salón la mitad se decantaba por uno y la mitad por el otro. En cualquier caso, ambos son una excelente opción para colarse en los momentos especiales de nuestras vidas. De la añada 2011 hay unas 18.000 botellas. De la 2010 apenas 10.000.

- Adaro de PradoRey 2011, 93 puntos: Una gratísima sorpresa y con potencial para superar a su predecesor, del que hablaré a continuación. Adaro es el segundo apellido de mi abuelo, Javier Cremades de Adaro, al cual llamaron en su día "el loco de Ventosilla" porque sólo a un loco se le podía ocurrir plantar 520 hectáreas de viñedo en la zona más fría y más extrema de la Ribera del Duero. Aunque hoy hay más viñedos en aquella zona, en los años 80 fue un auténtico pionero. Las uvas que utilizamos para elaborar este vino proceden de la parte alta del Hoyo Dornajo, a casi 900 metros de altura, la más alta de la finca. El vino es 100% tempranillo y su crianza se realiza siempre en maderas amables con la fruta para respetar lo mejor del terruño: francesas, del cáucaso e incluso una parte de segundo año para no restar ni un ápice de protagonismo al varietal. Por ello sale ese aroma tan agradable a cerezas, regaliz y violetas. La madera aporta un suave y agradable matiz a especias dulces.

Con taninos muy redondos pese a su juventud y una elegancia pasmosa, el Adaro 2011 supone la confirmación de un vino que desde su salida al mercado ha logrado enamorar a la mayoría de los que lo han catado.

- Adaro 2010, 94 puntos: Creo que es la mayor puntuación para un crianza de la Ribera del Duero este año. Varietal elevado al cubo. Mi abuelo es el "loco de Ventosilla", como señalaba antes, pero lo que no todo el mundo sabe es que PradoRey es la culminación de un sueño. Cuando era un joven estudiante de Ingenería, siendo huérfano de padre y el menor de 7 hermanos, se iba en verano a la Mancha a hacer vino y venderlo para poder costearse sus estudios. Aunque la vida luego le llevó por otros derroteros, casi siempre vinculados al campo, nunca dejó de soñar con hacer su propio vino en latitudes imposibles. Me decía, "Fernando, en las zonas límites es dónde siempre se obtienen los mejores frutos". Me gusta decir que con Adaro vendo el sueño de mi abuelo.Y la mejor noticia es que la mejor añada sigue estando por llegar, porque las cepas aún no han llegado a su cénit.Quedan poquitas botellas ya de la añada 2010 y apenas tenemos unas 18.000 de la 2011. 

Calidad / precio, de lo mejor de la Ribera del Duero. Sin perder el carácter de la región, hemos querido volver a la frescura y elegancia de los vinos de antaño. Y creo que, humildemente, lo hemos conseguido.

-PradoRey Reserva Finca la Mina 2009, 92 puntos: Para PradoRey la palabra Reserva impone mucho respeto y hemos querido recuperar las tradiciones riojanas del siglo XIX, cuando la gente hacía una "reserva" de un vino de crianza de una añada excelente. Con la llegada de los consejos reguladores, el Reserva, al igual que el Crianza, por ejemplo, pasó a ser más una categoría de producto que tenía que cumplir unos requisitos de elaboración, lo cual está bien, por cuanto favorece la comparabilidad y la información al consumidor, pero que puede viciar el origen de la palabra. PradoRey sólo hace Reservas de añadas excelentes, como fue la 2009.

Desde que me incorporé a la bodega, y siempre de la mano de mi equipo técnico, hemos tratado de darle cada vez máyor protagonismo al viñedo, vinculando los vinos de cierto nivel a diferentes zonas del mismo. La Finca la Mina, paraje imponente dentro de la finca Real Sitio de Ventosilla, tiene unas características óptimas para elaborar reservas: suelos pobres, cepas de las más antiguas de la finca, altitud (830 metros) una buena pendiente en el terreno y una adecuada orientación. 

Así pues, en este vino se aúnan un trabajo de vino de pago, aún cuando no sea un vino de pago legalmente hablando, y una añada excepcional. Todavía es un vino que está muy joven, pero que muestra ya una cara espectacular. Tiene un 95% de tempranillo, un 3% de cabernet y un 2% de merlot. Como le gusta decir a mi buen amigo Mateo de México, elegancia pura. Habrá algo de Reserva 2010 y 2011, pero luego saltaremos directamente al 2014.

- PradoRey Gran Reserva 2004, 91 puntos: Si el Reserva sólo lo hacemos en añadas excelentes, el Gran Reserva sólo en añadas excepcionales. De momento 1999, 2004 y 2009. Me gusta decir que el Élite es un Ferrari y que este vino es un Rolls Royce. Chocolate, cacao, notas ahumadas y una suavidad en boca que parece terciopelo. Maravillosa complejidad para el vino del que probablemente se sientan más orgullosos los enólogos.

Me gusta decir que el vino y el amor tienen cierto paralelismo. Al inicio ambos son "fáciles", nada complejos, todo frescura. Con el tiempo ambos evolucionan y van ganando una maravillosa complejidad que cuesta valorar. La fruta sigue estando, pero aparecen otros matices que no siempre son fáciles de apreciar. Hacer un Gran Reserva es muy, muy dífícil, al igual que la convivencia diaria, pero cuando se pone cariño, mimo y todo el empeño, el resultado puede ser espectacular. Y este es un buen ejemplo.

- PradoRey Finca Valdelayegua Crianza 2011, 91 puntos: Valdelayegua es una parte de la finca Real Sitio de Ventosilla también ubicada a unos 830 metros de altura que tiene una gran particularidad. Cuando uno sube a la parte más alta del pago, tiene a la derecha el Río de Duero, y de frente el Río Gromejón. Los cantos de río que aparecen en el suelo le delatan. Fue un terreno inundado tras la última glaciación y cuando fueron bajando las aguas y fueron pasando los años, ha ido quedando un terruño óptimo para viñedo. Hoy es el mejor ejemplo de lo que llamamos un suelo "franco", con arena, arcilla, limo y piedras de río. Todo ello nos aporta todo lo que necesitamos para hace un gran crianza: capacidad de guarda, elegancia y frutosidad. 

Desde el año 2006 nuestro Crianza viene de este término y es por ello por lo que a mi me gusta más llamarle directamente PradoRey Finca Valdelayegua, porque de nuevo es un vino muy Ribera que le otorga toda la importancia al viñedo. Más contundente que el Adaro pero también con su elegancia. El volumen de este vino viene determinado por la calidad de la añada. Valdelayegua tiene casi 90 hectáreas y un potencial de unas 550.000 botellas / año. Sin embargo, el año que mayor producción hemos elaborado apenas hemos llegado a las 300.000. Buscamos rendimientos bajos en la medida de lo posible e incluso, como en el año 2007, hemos llegado a no elaborar este vino por no llegar al mínimo de calidad que exigimos. 

Solían decir en su día que nuestro Crianza no lograba desmarcarse de nuestro Roble. Hoy creo que ya no es así. Este 2011 es un maravilloso ejemplo. Excelente relación calidad / precio.

- PradoRey Roble 2013, 88 puntos: Hay vinos que los valoro muy por encima de las puntuaciones, por la complejidad de la añada o las circunstancias que han rodeado la elaboración del mismo. La cosecha 2013 es un buen ejemplo, por lo difícilisima que fue por las tremendas lluvias sufridas durante la vendimia. Y el trabajo en bodega tampoco fue sencillo, por cuanto la añada 2012 fue cortísima, lo que nos obligó a sacar nuestro Roble antes de lo que nos hubiera gustado. Pese a trabajar en unas condiciones tan difíciles, creo que el resultado es más que digno y personalmente me encuentro muy orgulloso del trabajo que ha realizado mi equipo.

Poca gente sabe que la categoría Roble la inventó PradoRey. En el año 1997 nuestros enólogos pensaron que era una excelente idea pasar el vino joven de la Ribera, que era muy duro de por sí, por madera, buscando con ello suavizarlo y mejorarlo. Cuando salió al mercado, lo reventamos. Aquello era algo revolucionario y poco después todas las bodegas de Ribera comenzaron a utilizar el procedimiento. Terminó canibalizando al Crianza, pero permitió a la Ribera del Duero popularizarse por toda España, ya que sus precios eran mucho más asequibles que los típicos vinos de la zona de por aquel entonces. Como anécdota cuento que quisimos registrar el invento, pero que no nos dejaron hacerlo. Siempre nos quedará el orgullo de haber sido los primeros en atrevernos a hacer un Roble, a pensar en los vinos jóvenes de la Ribera de una forma diferente.

Ojito porque el 2014 promete. Los primeros mostos apuntan a un viño que va a estar cañon. En marzo / abril, la prueba.

- PradoRey Rosado Fermentado en Barrica 2013, 88 puntos: El Rosado en España ha sido un vino denostado hasta no hace tanto. En PradoRey, fieles a la tradición de la Ribera del Duero, siempre hemos creído que era un vino con personalidad propia. Es por ello por lo que hemos apostado desde nuestros orígenes en hacer algo diferente. Este es un gran ejemplo. Autorizado por el Consejo Regulador a tener un coupage con un 50% de Merlot, nos encontramos ante un Rosado especial que fermenta en conos de madera del bosque de Nervers y envejece durante 4 meses en barricas de 225 litros del cáucaso. Es una piruleta, con aromas muy marcados a fruta roja y caramelo Solano de nata y fresa.

Aún así, no estamos ante un vino menor. Al contrario, es un rosado para gente que le gusta mucho el vino tinto y nos acompañará estupendamente un asado o una buena carne. Ahora bien, con un buen arroz, con una buena pasta o con una buena ensalada, es una auténtica pasada. Delicioso en cualquier momento.

- Lía de PradoRey 2013, 88 puntos: Gran rating para un vino de este precio y de estas características. De nuevo un rosado, en este caso de color rosa palo. El sexy wine por excelencia, cool, canalla, ese que sacamos por primera vez en la añada 2012 y con el que revolucionamos el mercado. Hoy muchas bodegas hacen este tipo de vinos, pero nos vuelve a quedar el orgullo de haber sido los primeros en la Ribera del Duero. El color violeta es espectacular y muy difícilmente imitable, por cuanto se juntan una serie de factores fruto de muchos años de trabajo e investigación en bodega. Por el contrario, el resto de rosados de este tipo presentan un color más piel cebolla.

Fresco, afrutado, con aromas a fruta roja y blanca, asi como notas florales. Con un puntito de azucar residual y algo menos de alcohol, es un vino ideal para iniciarse en este mundo. Siempre he creído que hay que poner las cosas más fáciles a los consumidores y este es un buen ejemplo.

RUEDA (Vinos Blancos)

- PR 3 Barricas 2013, 93 puntos: O sería mejor llamarlo PR cepas antiguas o en altura, porque lo más importante de este vino no son las barricas dónde fermentamos el verdejo, sino el origen de la uva, una parcela de una zona de Segovia de clima límite, con cepas antiguas y de baja producción. El vino fermenta en tres tipos de barricas diferentes, las cuales son volteadas tres veces todos los días para evitar que las lías se depositen en el fondo de las mismas. Además, se hace un batonage diario. Todo ello para producir un máximo de 3.000 - 4.000 botellas y no cada año, sino cuando la uva tiene grado y acidez suficiente, lo cual es casi un equilibrio imposible. Cuesta mucho vender este tipo de vinos en España pero son joyas que ponen en valor a toda una denominación de origen. Rueda es mucho más que una zona de vinos baratos, pero hay que atreverse a probar caldos de este tipo. El PR 3, además, es eminentemente varietal, sobre todo en boca, dónde el ácido málico permanece intacto (dejando una sensación muy agradable que en seguida nos hará salivar) y se nota toda la rusticidad de una uva, la verdejo, que es fundamentalmente noble.

- PradoRey Verdejo 2013, 90 puntos: Lo mismo que decía del Roble cabe para este vino. Una añada difícilisima en Rueda, con lluvias que alargaron la cosecha un mes más de lo debido, y unos enólogos, los nuestros, que acertaron de pleno sacrificando un pelín de madurez para evitar el agua. El resultado es un vino fresco y muy agradable, que si bien no alcanza el esplendor de añadas como la 2011 o 2012, pienso que está muy por encima de la media en un año complicada como pocas.

Tres cosas hacen muy especial a este vino. La primera es que la vendimia es nocturna, para evitar la oxidación de la uva. La segunda, que empleamos una técnica, boreal, que trajimos desde Italia y que fuimos pioneros en aplicar en Rueda. Consiste en que una vez que la uva entra en la bodega, antes de estrujarla, se la inertiza en un ambiente saturado de CO2 evitando, de nuevo, la oxidación de aquella. Pero en 2007, nuestros enólogos fueron un paso más allá y se plantearon utilizar dicha tecnología al doble de presión que nuestros colegas italianos. El resultado fue que a la uva le extrajimos muchos más aromas de los que hasta entonces era habitual. Aquello fue algo impresionante. Por último, se somete al vino a una crianza sobre sus propias lías durante tres meses en depósitos metálicos, lo que le confiere mayor longevidad, complejidad y volumen. Digo con la voz bien alta y lleno de orgullo que Rueda es la Denominación de Origen de España de mejor relación calidad / precio y que este vino es un gran ejemplo de ello.

- PradoRey Sauvignon Blanc 2013, 88 puntos: Logramos hacer un verdejo extraordinario y el Sauvignon, aunque está también estupendo, no logramos que alcanzara el nivel de los años anteriores. Pesó mucho la vendimia tan complicada que señalaba antes. En cualquier caso, el resultado fue estupendo. Vino de tirada limitada, de apenas 6.000 botellas. Motivación hasta arriba para volver a alcanzar los 90 puntos esta nueva añada.

Como decía al principio, las puntuaciones son siempre un acicate. Esta cosecha 2014, tanto en Ribera como en Rueda ha sido estupenda y son muchos los proyectos e ilusiones que descansan en nuestros depósitos y en apenas unos meses, en la barrica. Sueños que elaborar y vender. Maravillosa locura. Bendito trabajo.