jueves, 18 de septiembre de 2014

Economía - ¿Bienvenido, Mr Draghi?

Una Visión Diferente

Ya han pasado unos cuantos días desde que Mario Draghi anunció su último paquete de medidas para sacar definitivamente a la Eurozona de la crisis y llevo queriendo escribir al respecto desde hace más de una semana, pero reconozco que no sabía cómo afrontar el post. En primer lugar, porque hacer digerible todo lo que el máximo dirigente del BCE ha determinado para los menos doctos en materia económica, no es sencillo. Y en segundo lugar, porque no quería ni por asomo quedarme en lo fácil, que es criticar sin proponer algo, aunque metidos en el atolladero en el que estamos, reconozco que suena pretencioso. En cualquier caso, no me gustaría dejar de intentarlo.

Dentro de las medidas sin precedentes y totalmente revolucionarias desde el prisma europeo que se han tomado, cabe destacar que no sólo se han bajado los tipos hasta el 0,05%, sino que además el BCE prepara una compra sin precedentes de activos bancarios para introducir liquidez en el sistema y reflotar el crédito de una vez por todas. ¿Será la solución definitiva? Yo creo que no, que hacen falta más cosas, porque el problema de Europa no es de falta de liquidez y aunque la carestía de crédito es una obviedad, tampoco es ésta la única de las dificultades. Aún así, no quiero comenzar por mis conclusiones, así que previamente me gustaría arrancar explicando las medidas, luego aportar mi visión de lo que realmente le ocurre a Europa y por último apuntar algunas ideas de mi propia cosecha. Intentaré simplificar al máximo para que todo el mundo me pueda seguir. Que no se me enfaden los puristas.

Las Medidas:

La primera de todas ha consistido en rebajar los tipos de interés aún más. Antes estaba al 0,15%, precio ya de por sí irrisorio, y desde hace unos días al 0,05%. Las bajadas de los tipos de interés en la economía tienen como finalidad principal animar la inversión, ya que facilitan el endeudamiento de las personas y empresas, así como animan el consumo. Esta medida tendrá efecto sobre el Euribor más pronto que tarde, indicador de referencia para la inmensa mayoría de hipotecas y préstamos, y ello debería hacer más llevadero tanto el desapalancamiento como el pago de los nuevos préstamos que se concedan. El aumento de la inversión debería tener un efecto claro y directo sobre el crecimiento económico, así como sobre la creación de empleo en consecuencia.

De forma indirecta, penaliza el ahorro, ya que los bancos retribuirán menos por los depósitos y cuentas corrientes. Ello de alguna forma debería incentivar también algo más el consumo (o la inversión, de nuevo).

Sin embargo, con los tipos de interés tan bajos, esta bajada adicional no tengo claro que vaya a tener un gran impacto. No es que las empresas no quieran nuevos préstamos, es que los bancos no los conceden por diversas razones. Muchas de ellas justificadas, otras impuestas y otras tantas por los temores que aún arrastran. Y  no es que las familias no gasten porque estén ahorrando, sino que más bien ahorran porque siguen teniendo importantes deudas que pagar.

Por lo tanto, bienvenida sea la bajada de tipos, pero su efecto, me temo, será muy reducido.

La otra gran medida anunciada por Draghi ha sido la compra de activos a los bancos. Esta es mucho más interesante y desde luego se presta a un debate en profundidad nada sencillo. Necesitaré hacer un poco de historia reciente para que se entienda bien la trascendencia del plan de Draghi, pero de nuevo, trataré de simplificar.

Tras la caída de Lehman Brothers y el inicio de la gran crisis financiera que aún nos tiene empantanados, los gobiernos de las principales economías del planeta decidieron que era el momento de incrementar la seguridad de la banca mundial para evitar futuros desastres. Todo ello desembocó en Basilea III, dónde se determinó que los requisitos de capital y solvencia de la banca debían ser mayores que antes. Cada vez que se concede un préstamo, los bancos consumen capital. Si las entidades están tiesas, porque han pasado una crisis financiera, y se les exigen mejores ratios, indudablemente el crédito no fluye, o fluye menos.

Adicionalmente, los gobiernos, y aquí hago especial hincapié en el Español, sobre todo tras el rescate bancario, obligaron a las entidades financieras a ser mucho más estrictas con el sistema de provisiones. Una provisión consiste en reconocer que un particular o empresa no te va a pagar el préstamo que se le ha concedido, en su totalidad o en al menos una parte. El sistema de provisiones va por porcentaje según la tipología del cliente, pero afecta a los préstamos dados, a los nuevos y también a las líneas de circulante, por muy absurdo que ésto me resulte desde fuera, por cuanto el descuento de un pagaré dependerá más de la calidad del librado que de la empresa que lo presenta al cobro. Cuando aumentan las provisiones, de nuevo simplificando mucho, empeoran los ratios de solvencia y capital. Por lo tanto, si los bancos ya lo tenían difícil para prestar, desde el rescate de nuestra banca lo han tenido bastante peor, aunque sea cierto, y ello conviene señalarlo, que en buena medida por el deterioro de los balances de las empresas desde que comenzó la crisis. El escaso crédito, además, era caro por cuanto la fragmentación de la banca Europea hacía que para financiarse pesara mucho más el riesgo país que la solvencia de las entidades o del proyecto a financiar. Con nuestra prima de riesgo disparada, el resultado era el que todos hemos conocido hasta la fecha.

El rescate de nuestra banca y la creación del banco malo (SAREB), ayudó mucho a nuestras entidades porque al poder liberar muchos de sus activos tóxicos, mejoraron sus balances y sus ratios. Es por ello por lo que en España, aún en unos niveles irrisorios, parece que el crédito comienza a mejorar algo. En Europa, aunque el crédito haya estado algo mejor, lo cierto es que las dudas sobre los balances de las entidades financieras aún persisten y es por ello por lo que se van a realizar nuevos test de estrés. Tengo la intuición de que nuestros bancos van a salir en su mayoría bastante bien parados. En ese aspecto, nuestro país ha hecho sus deberes.

La medida de Draghi, por lo tanto, consiste en comprar activos titulizados a la banca, buscando con ello meter liquidez en el sistema a la par que mejora los balances de los bancos. La condición es que ese dinero realmente se destine a financiar la economía real, y si realmente con esta compra de activos mejoran los ratios de las entidades, es posible que la medida tenga éxito. Además, se sube la penalización a la banca por tener dinero "parado" en el BCE. Es decir, que no sólo no le retribuyen los depósitos, sino que además deberán pagar más por ellos. Todo ello puede hacer que, efectivamente, el crédito fluya, pero insisto en lo dicho antes: la falta de crédito es sólo uno de los problemas que tiene Europa.

Es cierto que el BCE ha venido metiendo cantidades ingentes de liquidez en el sistema, pero éstas realmente no llegaban al ciudadano de a pie ni a la pequeña y mediana empresa por dos motivos fundamentales. En primer lugar, porque ese dinero se lo quedaban los bancos para cumplir con los nuevos requisitos de capital y solvencia que se han venido exigiendo desde el BCE, la propia comisión europea y algunos gobiernos, como ya se ha explicado, y en segundo lugar, porque el resto, una cantidad muy importante, se iba a financiar los déficits públicos de los estados. Es decir, por un lado el BCE metía dinero en el mercado, pero por otro lo sacaba. Aumentaba la base monetaria, pero no el dinero realmente en circulación. Una de las grandes paradojas de esta crisis es que prestar al estado no consume recursos propios a las entidades financieras, lo cual pervierte el mercado financiero, ya que el dinero no se desplaza hacia dónde pueda haber mayor rentabilidad, sino dónde haya menos riesgo. No se puede ser juez y parte. Y luego nos quejamos de que los mercados no funcionan bien sin advertir de que los que los regulan tienen sus propios intereses. En este caso políticos.

Por lo tanto, si se prohibe o limita que ese dinero vaya a los gobiernos, se mejoran los balances y se penaliza tener fondos en el propio BCE, la liquidez que Draghi va a insuflar a los mercados debería llegar a la economía real con un doble efecto: una mejora de la situación macro y microeconómica a corto plazo y una devaluación del euro (al haber más monedas, éstas valen menos) que deberían favorecer las exportaciones de los países de la Eurozona. España es uno de los países que más se puede beneficiar de estas medidas.

Acerca de la Política Monetaria:

La política monetaria no deja de ser una herramienta de política económica que casi siempre ha tenido dos finalidades: una, el control de la inflación, y dos, incidir en la demanda agregada de un país (vía animando inversión y consumo casi siempre). Para tal fin, los bancos centrales controlan los tipos de interés, así como las cantidades de dinero en circulación a través de lo que se llamaban operaciones de mercado abierto. Bernanke, mientras fue presidente de la FED, revolucionó las prácticas de este tipo con las llamadas "expansiones cuantittativas", a través de las cuales el máximo organismo monetario de los EEUU ha estado comprando no sólo deuda pública, sino también muchos activos financieros tóxicos que sirvieran, a la par que se inyectaba dinero en la economía, para limpiar los balances de los bancos y entidades financieras de aquel país. 

Cuando la política monetaria realmente logra impactar sobre la demanda agregada, el resultado es que suele bajar el desempleo. En estos casos, bajadas de tipos de interés y la mayor existencia de dinero en el mercado, hacen que la gente ahorre menos y consuma más, lo que sin dudas tira de la actividad hacia arriba y genera nuevos puestos de trabajo. Además, como estas medidas suelen generar cierta inflación, los activos como las viviendas tienden a revalorizarse, lo que permite muchas veces poder endeudarse más al existir mayores garantías. De igual forma, se incentivan las compras de bienes de equipo, por cuanto la financiación es barata y permite un mayor nivel de endeudamiento.

Pero la política monetaria no es la panacea. Son muchos los estudios que reconocen que tiene un impacto a corto plazo, pero que a largo éste es muy limitado. De igual forma, con un sistema financiero débil y fragmentado, en un momento además de incertidumbre, la intermediación de aquel suele ser muy ineficiente, lo que termina por hacer ineficaces muchas de estas políticas. Pongo un ejemplo: si se mete dinero en el sistema, pero los bancos no prestan porque creen que no hay demanda solvente, o porque tienen unos balances muy deteriorados, o porque se les exigen mayores necesidades de capital, como se ha explicado antes, el dinero no fluye y, por lo tanto, el efecto es mínimo. ¿Recordáis lo que exponía al inicio del post? Por eso Draghi en estos momentos no sólo quiere incrementar la liquidez, sino que quiere asegurarse que llegue a quién tiene que llegar.

Y toma esta medida, porque a Bernanke no le ha ido aparentemente mal con ella. Hoy EEUU goza de una tasa de paro mucho menor que la de Europa y ha visto como su desempleo ha disminuido a gran velocidad en los últimos años. La política monetaria de la FED se ha vendido como un caso de éxito mientras que al BCE y a la UE le han llovido palos por no hacer algo parecido. Y no lo ha hecho, porque la política monetaria también tiene sus riesgos en forma de inflación. Creo que en Europa el miedo de Alemania al respecto ha resultado ser infundado. Sin embargo, es cierto que la política monetaria heterodoxa puede hacer de "morfina", haciendo que los gobiernos no afronten los verdaderos problemas económicos de los países. Y yo creo que es ahí dónde se encuentra sobre todo Europa.

El caso de EEUU no es el Europeo por varios motivos. El primero, porque en EEUU existe una unión bancaria, al haber un organismo que regula a todas las entidades. En Europa se empiezan a dar los primeros pasos para ello pero hasta la fecha ha existido una gran fragmentación, lo que ha hecho que el dinero no llegue a todos los países en las mismas condiciones pese a que el BCE funcione como regulador para todos los países. Ello explica por qué es más fácil y más barato conseguir un crédito en Alemania que en España, como explicaba antes, y eso limita mucho la eficacia de la política monetaria. Recordemos que Europa ha enchufado muchísimo dinero ya al sistema sin demasiada efectividad. En segundo lugar, porque EEUU tiene una moneda única y un mercado laboral único en el que te puedes mover sin barreras culturales o idiomáticas, lo que favorece el movimiento de las personas hacia los lugares dónde se crean puestos de trabajo. Esa era una de las pautas que Robert Mundell, premio Nobel de Economía y uno de los padres del Euro, señalaba para el correcto funcionamiento de la Eurozona. Sin embargo, y pese a la emigración de muchos jóvenes españoles hacia otros países europeos, la realidad es que el mercado laboral europeo también está muy fragmentado por estas barreras idiomáticas y culturales. Ello también resta eficacia a la política monetaria, por cuanto la demanda agregada crece de forma asimétrica, lo que hace que se generen puestos de trabajo de igual manera. En tercer lugar, se obvia el impacto del "fracking" en la economía estadounidense. El gigante Norteamericano ha dejado de ser energéticamente dependiente, lo que unido al dinamismo de su economía, sin lugar a dudas le ha ayudado a ser muchísimo más competitivo. De igual forma, el que las materias primas cotizasen en dólares, le ha permitido "exportar inflación" (pero este es un tema demasiado complejo de explicar). La recuperación estado unidense tiene más que ver con todo ello que con la política monetaria en sí.

Los males de Europa:

Apunté muchos en uno de mis posts de este verano, por lo que voy a tratar no ser reiterativo, pero sí que me gustaría dejar claro que la falta de demanda, que es lo que está detrás de este tipo de políticas como las que ha implementado Draghi, son muy probablemente un mero síntoma de la enfermedad y no la enfermedad en sí. Bien está que al paciente le demos paracetamol para bajarle la fiebre, pero requiere más cosas si se quiere curar.

Europa tiene un problema de deuda pública al amparo de unos estados que son difícilmente sostenibles, por cuánto vienen registrando déficits primarios (esto es, lo que se recauda por impuestos y demás no da para pagar salarios de funcionarios, políticos, estado de bienestar, etc., en su totalidad, por lo que a sus gobiernos no les queda sino otra que endeudarse) desde la crisis del petróleo de los años 70. Hay excepciones, como España, la cual tenía un estado del bienestar sostenible y sano incluso antes de la burbuja y creo que sus problemas actuales son reconducibles, o la propia Alemania, pero el resto de países no pueden decir lo mismo. 

Así pues, este es el cuadro a 31 de diciembre del año pasado de nuestra querida Europa. España tenía un déficit público del 7,10% incluyendo las ayudas a la banca (esto quiere decir que sus gastos públicos superaron en un 7,10% sus ingresos públicos en 2013) y una deuda pública del 93,90% de nuestro PIB.  El Reino Unido tenía en la misma fecha un déficit del 5,80% y una deuda pública del 90,60% sobre su PIB. Francia, por su parte, tenía un déficit del 4,30% y una deuda pública del 93,5%. Italia tenía un déficit del 3% y una deuda del 132,60% sobre el PIB. Grecia, tenía un déficit del 12,7% y una deuda pública del 175,10%. Irlanda, por su parte, tenía un déficit del 7,20% y una deuda pública del 123,70%.

Es cierto que no hay un consenso acerca de cuánto es el volumen de deuda pública sostenible y que el debate es casi siempre interesado, pero a mi me gusta pensar en mentalidad micro para que cada cual saque sus conclusiones. Nunca firmaría una hipoteca que se llevara más de un tercio de mi salario anual entre principal e intereses. Y creo que una empresa nunca debe tener una deuda financiera neta que sea mayor que 4 veces su EBITDA (beneficio antes de impuestos, amortizaciones e intereses). Así pues una empresa muy rentable, que genere un EBITDA de un 10% sobre sus ventas, suponiendo que éstas son 10 MM de Euros, no debería tener una deuda que superase sus 4MM de euros (1MM de EBITDA x 4).  Es decir, el 40% de sus ingresos. España en 2013 destinaba un 19% de su PIB al pago de su deuda, lo que todavía es sostenible, pero al nivel que crece la deuda (por el alto nivel de déficit), y lo poco que crece el PIB, creo que en breve nos meteremos  en umbrales peligrosos. España, merced a su burbuja (y su consiguiente aumento de ingresos públicos), logró llegar al año 2007 con una deuda pública del 37% sobre su PIB pero lo cierto es que antes de la misma aquella se había movido siempre en el entorno del 60 ó 70% del PIB, en cuyos umbrales personalmente me siento cómodo y dan para tener unos servicios públicos de calidad. En Francia las primeras gafas son gratis para cada ciudadano, también la inmensa mayoría de tratamientos fisioterapeutas e incluso la psicomotricidad infantil. Todo ello con un número de funcionarios desproporcionados. Si te lo puedes permitir, estupendo, si te tienes que endeudar para hacerlo, tienes un problema.  Y cuando los estados se endeudan para financiar sus déficits, detraen dinero del mercado y ello dificulta la financiación de las empresas y las familias, lo que resta eficacia a las políticas monetarias. Si encima se suben los impuestos, apaga y vámonos, como se suele decir.

Pero es que además algunos países Europeos, como España , Francia, Irlanda o Reino Unido, han tenido y siguen teniendo una deuda privada (de familias y empresas) descomunal. Cuando ello es así y llega un período recesivo y con éste una demanda débil, se dispara la mora, los bancos tienden a prestar menos, las familias y empresas se vuelven más aversos al riesgo y, en consecuencia, la eficacia de la política monetaria también es limitada salvo que se produzca el llamado efecto riqueza, según el cual las personas observan como aumenta el valor de sus activos, tienen la sensación de ser más ricos y tienden a gastar más acelerando precios y crecimiento económico al elevar la demanda agregada. Sinceramente, creo que Europa no está en ese punto.

Con las principales economías europeas (salvo Alemania) con un problema de endeudamiento privado y/o público, es difícil esperar un aumento de Gasto Público (política fiscal) que tire de la economía (como pide la izquierda europea), por cuanto ello conllevaría más déficits y más deuda pública. Y también por ello es difícil esperar una mejora de la demanda agregada sostenible en el seno de la UE. A Europa le queda la salida de exportar a países fuera de la unión, pero ahí tiene de nuevo otro de sus problemas. 

 Europa no es competitiva, no es eficiente y no innova. No está preparada para la economía global y el drama es que el capitalismo Europeo no ha encontrado más solución que el recorte de los costes para poder competir, lo que nos lleva a un callejón sin salida. 

La eficiencia tiene que ver con emplear mejor los recursos que uno tiene, y en ese aspecto, uno puede intentar producir lo mismo utilizando menos materias primas o recursos humanos, o puede intentar generar más con los recursos existentes vía incrementos en la productividad. Dicho de otra forma, cuando eres una potencia en Innovación y Desarrollo, eres capaz de crear productos de valor añadido. Pero para llegar a ese punto, hay una serie de pasos que se deben dar previamente: fomentar la investigación en las universidad, atraer talento, favorecer la cooperación universidades - empresas, crear incentivos para que en el ámbito privado la apuesta sea también contundente y así un largo etcétera conocido por todos al que se debe dotar de un contenido estratégico. Al igual que, por ejemplo, hay pactos a largo plazo por las pensiones entre los partidos políticos, también debería existir algo parecido en lo que a la educación y las partidas destinadas a tal efecto se refiere. También debería haber un propósito de país, o en este caso de la Unión Europea, acerca del modelo al que se quiere tender, el horizonte al que se quiere llegar.

Sin embargo, nada eso ocurre en Europa. Ya hemos visto hace unas semanas que nuestras universidades no están entre las mejores. Que no lideramos la inversión en I+D+i. Que el talento busca nuevas oportunidades al otro lado del Atlántico.

Las consecuencias son visibles. La tasa de paro de Europa está en máximos históricos, y en países como Alemania, que, incido, es posible que tenga la economía más sana del continente, los salarios también han tendido a la baja. Los llamados "minijobs" que allí se dan son un estupendo ejemplo. Y lo que está pasando en España ahora también. El trabajo que se genera en estos momentos es precario y a tiempo parcial y aunque es cierto que en el escenario actual de nuestro país, ésto pueda ser lo razonable, no lo es menos que a mi me genera muchas dudas que el nuevo mercado laboral que nos quede genere tantos puestos de trabajo de "calidad" como antes de la crisis. Europa se ha desindustrializado, porque muchas de sus fábricas se deslocalizaron con el inicio de la globalización buscando con ello mano de obra más barata. Esto no sólo es un drama por el paro que deja, sino que lo es también porque demuestra la escasa cualificación que tenía (y tiene) la mano de obra europea en términos generales.

Cuando compites en la economía global, lo puedes hacer de dos formas. Una, metiéndote en la competencia racional (esto es, en costes y yendo a precio), y dos, haciéndolo vía competencia emocional, para lo cual es imprescindible aportar algún tipo de valor añadido. Por supuesto no todo es negro o blanco, y dentro de estos esquemas pueden existir puntos intermedios, pero Europa lleva varios años aproximándose cada vez más hacia lo primero salvo honrosas excepciones. ¿Alguno se acuerda de alguna compañía europea clave en el desarrollo de los ordenadores personales, la tecnología de la información, los smartphones o incluso las redes sociales? Con este escenario,a  Europa le va a resultar cada vez más difícil exportar... si no sigue recortando salarios y costes. En este panorama, marcan las reglas del juego los que están dispuestos a trabajar por menos. Y en Asia no hay ni fines de semana, ni apenas vacaciones, ni estado de bienestar.

Europa tiene un problema descomunal en lo que al sistema de incentivos se refiere, y ello unido a la situación expuesta con anterioridad, tiene consecuencia una sociedad muy poco dada a emprender. Es cierto que llega una generación de jóvenes entre los que se encuentran muchos españoles que parece dispuesta a cambiar esta tendencia, pero hace falta más apoyo desde los gobiernos, poner las cosas más fáciles para favorecer las "startups" y proyectos innovadores que puedan generar empleo. Los síntomas los vemos en las encuestas como las que señalábamos hace unos días: el 75% de los universitarios franceses quieren ser funcionarios.

Se valora más la seguridad en el puesto de trabajo que la posibilidad de progresar arriesgando y eso es justo lo opuesto a lo que ocurre en EEUU o en Asia. Los chinos sueñan con ser empresarios, al igual que una gran proporción de estadounidenses. Y ese esquema es el que permite progresar a las sociedades, crear innovaciones disruptivas y fomentar el crecimiento económico a largo plazo. Mi abuelo tiene ya 90 años y una trayectoria empresarial que está ahí, y el siempre ha defendido que España no necesita 5 millones de puestos de trabajo, sino 500.000 empresarios capaces de crear 10 puestos de trabajo cada uno. 

Europa tiene también un problema demográfico. No hay natalidad y cada vez seremos menos los que tengamos que mantener a más en los próximos años. Se corrigió este problema parcialmente hace unos años con la inmigración, pero hay una máxima que siempre se cumple, y es que los mercados se desplazan hacia dónde hay más rentabilidad. Y en el mercado laboral hay más rentabilidad dónde hay trabajos. Lo normal es que la inmigración, como ya ocurre en España, se dirija hacia otros lugares.

El problema en Europa, por lo tanto, no es de liquidez, sino estructural. Y dentro de esta "enfermedad" tan compleja, las medidas de Draghi pueden hacer que nos sintamos un poco mejor a corto plazo. Es posible que si realmente llega el dinero a la economía real, algo se animen las cosas, se reduzca un poco el paro y, sobre todo, al devaluar el Euro, temporalmente mejorarán las exportaciones. Sin embargo todo ello pienso que es insuficiente.

¿Qué soluciones pueden haber?

Sin lugar a dudas, todas estructurales y todas de diferentes tipos. En primer lugar, políticas, porque Europa requiere de aunar voluntades en pos del interés común. Se le deben dar mayores facultades a los órganos de gobierno de la Unión para que medidas como la unión bancaria, o incluso la unión fiscal se aceleren lo máximo posible. De igual manera, debería salir del parlamento un ambicioso proyecto a 30 años vista en el que se ponga el foco en la educación, para tener universidades entre las mejores del mundo, atraer talento y propiciar que Europa pueda convertirse en una potencia en I+D+i. 

Por el camino se tiene que llegar a un gran pacto en el cual el mercado laboral sea mucho más flexible, ya que por el camino vamos a seguir compitiendo en costes, a cambio de evitar los despidos masivos. Europa necesita bajar su tasa de paro lo antes posible, y aunque a todos nos gustaría que nos subieran el salario, alucino cuando a algunos políticos se les llena la boca hablando de ello. ¿Cómo? ¿De qué forma?

Tiene que haber mucho mayor apoyo al emprendimiento y se debe favorecer la financiación no bancaria. Además, tiene que haber una reforma fiscal que propicie la creación de empleo desde el minuto uno y las exportaciones. Es esencial un gran pacto para garantizar unos servicios públicos de calidad para toda la ciudadanía europea, llevando consigo una reforma drástica de las administraciones públicas europeas para hacerlas sostenibles. Se debe apostar por una política de igualdad real y una verdadera política de conciliación laboral y familiar que permita proyectar carreras profesionales en virtud de las vidas de las personas y no a la inversa. En paralelo Europa necesita una regeneración moral y de la clase política. Aunar ley moral y sistema jurídico es clave para el progreso de la Unión Europea.

Por el camino un poco de política monetaria nos puede venir bien, pero que la mejoría repentina que podamos sentir, no permita que perdamos el foco. A Europa le toca reinventarse. Una vez más. Como siempre ha hecho.

martes, 2 de septiembre de 2014

Economía - Sobre los datos del paro de agosto

Algunas ideas

Hoy hemos conocido los datos del paro en agosto y, desde luego, nunca son buenas noticias cuando el desempleo aumenta. En este caso lo ha hecho en 8.070 personas. Sin embargo, por raro que pueda parecer, los datos no son malos y reflejan la realidad de la economía española. Vayamos al detalle.

En primer lugar, el dato del paro en términos desestacionalizados, esto es, dejando al margen el efecto calendario, el cual tiene mucho peso en nuestro país por la importancia del turismo, nos encontramos con una disminución desempleo de 11.091 personas.Es decir, al margen de la temporada veraniega, se  crea empleo en nuestro país. El otro dato que siempre digo que es importante medir, el de la afiliación de la Seguridad Social, es menos alentador. Baja en 97.582 personas.

Comparado con el mes de julio, la contratación baja en 510.127 personas (lógico, por cuanto en julio se da de alta  a muchos trabajadores para afrontar la temporada turística), pero lo interesante es que en términos interanuales, la contratación indefinida mejora un 16%. Pese a todo, la inmensa mayoría de los contratos que se firman son temporales. En términos interanuales, el paro baja en 270.853 personas y la afiliación sube en 321.833 personas.

¿Qué significan realmente estos datos? Os dejo algunos apuntes:

1) Que al mercado laboral efectivamente se le ha dado la vuelta por cuanto los datos son de los mejores de toda la serie histórica en lo que al mes de agosto se refiere. Éste habitualmente es malo para el desempleo, por cuanto finalizan muchos contratos temporales vinculados a la temporada turística. Este año, además, los datos hacen intuir otra realidad. Hay muchos contratos temporales firmados en el sector industrial, los cuales han finalizado en agosto y probablemente se vuelvan a firmar en septiembre. Pesa mucho, además, el aumento del desempleo en el sector educación, lo cual es coherente también con lo apuntado en el sector industrial. Ambos sectores explican el dato del paro en un 70%. Aunque las causas por las que se puede firmar un contrato temporal están acotadas en nuestro sistema jurídico, lo cierto es que en la actual coyuntura se roza la legalidad firmando este tipo de contratos por la incertidumbre actual. Es mucho más barato no renovarlo y volverlo a firmar en septiembre, que mandar a una persona de vacaciones pagadas. Es alegal, dejémoslo ahí, pero en la actual coyuntura, no estamos para rechazarlo. Vaticino pese a todo que España terminará el año con casi 400.000 afiliados más a la Seguridad Social que hace a finales de 2013.

2) Que muy probablemente de septiembre a diciembre el paro volverá a bajar, por cuanto una vez acabado el efecto turismo, los términos desestacionalizados se impondrán. Además, la agricultura debería generar empleo. Por último, en breve, con la campaña de Navidad, deberían animarse de nuevo las contrataciones.

3) El empleo que se cree, al menos a corto plazo, seguirá siendo precario. Máxime con los datos de crecimiento de la UE de hace unas semanas. Pese a todo, pienso que crecerán las contrataciones indefinidas sobre todo en el sector industria. Agricultura y también servicios, esta última sobre todo en Navidad, deberían crear empleo a corto plazo. El crecimiento económico seguirá cogiendo fuerza. Ello debería seguir tirando del empleo.

4) Sin embargo, que nadie se lleve a engaños. España sólo ha bajado del 15% de paro con una burbuja inmobliaria de por medio. El gobierno tiene que hacer algo para eliminar el paro estructural. En ese sentido, recomiendo el estupendo artículo de Luis Garicano el pasado domingo en El País.

Me reafirmo en lo dicho hace unos meses: el mercado laboral ya ha entrado en otra fase. Esperemos que el desempleo siga bajando en los próximos meses, pero mal harían nuestros gobernantes en dormirse en los laureles. Queda muchísimo por hacer.




miércoles, 27 de agosto de 2014

Economía - La Demagogia Energética

Algunas Ideas

El crecimiento económico está íntimamente ligado al consumo de energía. Es por ello por lo que una política energética pensada como Dios manda es imprescindible cuando se trata de proyectar el progreso de un país a largo plazo.  No soy un especialista en cuestiones medio ambientales o tecnológicas, así que baste esta entradilla del post para explicar que mi aproximación a la materia será económica y aséptica desde un punto de vista ideológico. Que nadie pretenda ver en estas líneas una apología de nada, sino una mera invitación a la reflexión.

Y este tema viene a colación por lo leído y visto semanas atrás con el asunto de las prospecciones en Canarias. Creo que no he visto tanta demagogia junta en mucho tiempo. O bueno, sí. Cada vez que se habla de cuestiones energéticas en el ámbito politico se abre con demasiada frecuencia lo que mi padre tilda de "open de chorradas". Por ejemplo, al gobierno canario no le tiembla la voz para poner el grito en el cielo ante las citadas prospecciones de Repsol, obviando que unos pocos metros más allá, podría hacer lo mismo Marruecos sin que pudiera hacer nada al respecto. Imagino que el gobierno que preside Paulino Rivero sólo tiene coches híbridos oficiales y no utiliza ningún aire acondicionado en el archipiélago que no provenga de energías puramente renovables. Aún cuando pueda tener su parte de razón, que no se la niego,estamos centrado el debate en la paja y no en la viga.

A Zapatero, por su parte, no le importaba gritar bien alto que renegaba de la energía nuclear, pero no tenía reparos en permitir que las empresas españolas comprasen la misma a centrales francesas ubicadas al otro lado de los Pirineos para paliar el déficit energético de nuestro país. Al PP no le ha preocupado cargarse la apuesta por las renovables convirtiendo nuestro país en una república bananera sin seguridad jurídica de ningún tipo. Y sinceramente, su nula estrategia energética permite buscar petróleo en Canarias y cercenar un posible motor económico de la recuperación.

Todas las fuentes de energía tienen pros y contras, eso es cierto, pero creo, ahora que está tan de moda hablar del derecho a decidir, pienso que es más útil votar sobre el modelo energético que sobre la monarquía, la república o el futuro de Cataluña. Y que nadie se me enfade, pero es que este tema es esencial para el bienestar de la ciudadanía. Hasta la irrupción de los llamados BRIC, por cada 1% que crecía el PIB mundial, la demanda de energía lo hacía en un 0,85%, siendo la gran mayoría de las fuentes finitas, o lo que es lo mismo, no renovables, con fecha de caducidad. En los últimos años, esa proporción se elevó hasta el 1,15% debido al auge sobre todo de China. El que no quiera ver el problema, sinceramente es que está ciego.

El petróleo sigue siendo la fuente de energía por excelencia por mucho que la gente se rasgue las vestiduras. Hay muchos intereses creados en torno al mismo, es cierto, pero también lo es que su transporte, empleo y uso es relativamente sencillo. El fin del petróleo vendrá marcado por el coste económico y energético de su extracción. Es decir, cuando haya que invertir más dinero del que se obtendría con la venta del mismo, o cuando la energía empleada supere a la que se podría obtener con la combustión del llamado oro negro. Las reservas son no recuperables cuando estamos ante estos dos casos, pero la mejora de las técnicas de extracción y los avances tecnológicos han permitido que muchas reservas hayan pasado a ser recuperables en los últimos años. Aún así, dejando al margen el consabido impacto que tiene su combustión y extracción sobre la salud, el clima y el medio ambiente, la realidad es que el petróleo se acabará. Es finito, y aunque es posible que el pico de Hubbert esté un poco más lejos de lo que se preveía, además de por lo dicho referente a la tecnología por el famoso "fracking", lo cierto es convendría ir buscando alternativas. Pese a todo, a corto plazo, nuestro mix energético necesitará algo de petróleo. Otra cosa es que se plantee una estrategia ordenada de salida y una eficiencia energética que limite su consumo todo lo posible.

La energía nuclear de fisión es finita por cuanto el uranio también lo es. Otra cosa es que se lograra la llamada energía nuclear de fusión, la cual terminaría con todos nuestros problemas energéticos pero requiere inversión y determinación política. De momento es ciencia ficción, pero conviene no dejarla de lado. Pese a todos los inconvenientes que tiene la energía nuclear de fisión, los cuales son de sobra conocidos, conviene leer a James Lovelock, uno de los padres del ecologismo moderno. A día de hoy, es menor el impacto de esta fuente que la del petróleo, por ejemplo, por lo que yo creo que el debate no debería cerrarse del todo si ponemos los pros y contras de todas las energías y analizamos su impacto económico. Y ojo, que en dicho impacto hay que incluir también el asunto de las externalidades, las cuales, explicadas de un modo sencillo, son fallos del propio mercado que permiten la divergencia entre el impacto económico y medio ambiental (en este caso) de la actuación de una compañía. Es decir, en un mercado perfecto, los beneficios económicos de una empresa irían alineados con el impacto social y medio ambiental de su actividad. Sin embargo, las externalidades negativas permiten trasladar a la sociedad parte de esos costes. Por muchos impuestos que pague una petrolera, los beneficios que obtiene son muy superiores a los que en un mercado perfecto le correspondería, por cuanto los problemas de salud que generan las partículas de diesel en las ciudades, por ejemplo, o vertidos como el de Shell en el Golfo de México, tienen un impacto brutal en las comunidades locales y obligan a los gobiernos a destinar más recursos de los debidos para paliar dicha externalidad.

Las renovables tienen la ventaja de ser inagotables, pero el inconveniente de que su generación y explotación aún todavía no está lograda del todo. Nos han vendido el mantra de que no son rentables, pero esa es una gran falacia. El disparate político permitió en la Unión Europea financiar no la inversión en el activo, que hubiera sido lo suyo, sino en la tarifa. Y así es imposible que las cuentas salgan. Además, la gente que carga contra las renovables desde un punto de vista económico, ignora verdades empresariales descomunales como las economías de escala y, sobre todo, la curva de experiencia. Ambas explican por qué comprarse un coche hoy en día es algo mucho más asequible que a principios del siglo XX. O por qué hace 40 años comprarse un ordenador para el uso personal era algo impensable y ahora todos tenemos al menos uno en casa. Las energías renovables serán más caras en el corto plazo, pero reducirán las externalidades de las energías finitas, lo que a largo plazo les confiere un carácter estratégico.   

Centrar el debate en las prospecciones en Canarias es hacer demagogia. Es preciso un gran pacto de estado acerca del modelo energético a largo plazo, y en el mismo deberían ir ganando peso de forma paulatina las renovables sabiendo que en el corto siempre será necesario un mix de todas. Como decía al principio, no se trata de hacer apología, sino de pura racionalidad económica. Reducir tu dependencia energética del exterior no sólo te aísla de los Putin, Sadam, Gadaffi y compañía, sino que disminuye tus necesidades de importar petróleo, gas natural o similares, lo que repercute en el saldo de exportaciones netas e impacta positivamente en el crecimiento. En paralelo, permitiría a nuestro país terminar de desarrollar una industria generadora de bienes de equipo que podría ser puntera a nivel global, por cuanto pocos países tienen un clima tan benigno como el nuestro para la explotación de este tipo de energías. Tenemos empresas muy importantes líderes mundiales en la materia. Convendría no olvidarlo. Como tampoco conviene obviar que la apuesta por las renovables será global de forma paulatina. Se acabó el petróleo barato, por mucho que ahora EEUU ya no necesite importarlo por el consabido "fracking". A nivel micro, además, entiendo que a medio plazo, permitiría una mayor estabilidad en el coste energético, lo que favorecería a familias y empresas, e incluso podría ayudar a las exportaciones. 

Parece ciencia ficción de nuevo, lo reconozco, pero lo primero es que realmente haya una auténtica política y estrategia energética para nuestro país, menos dependiente del extranjero y con menor impacto medio ambiental. Al menos es lo que yo creo y lo que me gustaría. Indudablemente no ayuda que los pocos oligopolios que quedan estén en el sector energético. Tampoco que los políticos se coloquen allí habitualmente tras cerrar su etapa en lo público. Pero ese es otro tema para otro día.

jueves, 21 de agosto de 2014

Economía - Europa Tiene un Problema

Europa Tiene un Problema

O varios, cabría decir. Hoy hace justo una semana desde que conocimos los datos de crecimiento de la Eurozona durante el segundo trimestre y para sorpresa de muchos, empezando por el que suscribe estas líneas, España ha pasado en apenas un año de ser la preocupación de la UE a liderar el avance económico. Ello no quiere decir, sin embargo, que nuestro país vaya bien. Si acaso, sólo un poquito menos mal, que no es poco vista la derivada que llevábamos hasta no hace tanto. Sin embargo, resulta preocupante que Italia haya vuelto a entrar técnicamente en recesión por tercera vez en 6 años y que Francia sea incapaz de volver a la senda del crecimiento. Lo de Alemania tiene más de coyuntural que otra cosa, ya que se esperaba un frenazo por lo inesperadamente fuerte que fue el primer trimestre del año, pero la crisis rusa, lo de Francia y lo de Italia, añade cierta incertidumbre al futuro inmediato de la locomotora europea.

Europa tiene varios problemas si analizamos con cierta asepsia los datos de crecimiento. Dejemos a un lado doctrinas ideológicas y vayamos al análisis más sencillo. La economía de un país, o en este caso de la Eurozona, puede crecer por dos motivos. El primero, porque acumules recursos. El segundo, porque los emplees mejor. Los primeros permiten mejorar la economía, pero no aumentar la renta per cápita, la cual es un cierto termómetro, junto al coeficiente de Gini, para saber la salud real de un país. Para lo segundo, para que el crecimiento económico se note en el bolsillo de los ciudadanos, es necesario emplear mejor los recursos.

Pongamos un ejemplo. Un país tiene 100 personas y cada una de ellas produce 1 unidad monetaria. El PIB del país sería 100 y la renta per cápita sería 1 unidad monetaria. Si debido a una explosión demográfica el país pasara a tener 120 habitantes, los cuales siguieran produciendo 1 unidad monetaria, el PIB sería de 120, pero la renta per cápita seguiría siendo de 1.

Imaginemos que ese país tiene una tasa de paro del 20%. Los 80 habitantes que trabajan generarían un PIB de 80 y la renta per cápita sería de 0,8 unidades monetarias. Imaginemos que una reforma laboral lograse el pleno empleo. De  nuevo el PIB del país volvería a ser 100 y la renta per cápita mejoraría hasta 1 unidad monetaria. Y no digamos ya si una mejora de I+D+i permitiera producir 2 en lugar de 1 unidad monetaria. Nuestro país imaginario pasaría a tener un PIB de 200 unidades monetarias y una renta per cápita de 2 unidades monetarias. Lo que hace que las sociedades mejoren realmente desde un punto de vista económico es el mejor uso de los recursos y un mejor funcionamiento de los mercados.

Este ejemplo tan simple que acabo de exponer es esclarecedor, ¿verdad?

Los problemas de Europa son siderales. De un tiempo a esta parte se ha dejado de dar importancia a la demografía y nos encontramos con una población envejecida y una natalidad por los suelos. Dicha circunstancia se venía paliando por la llegada de inmigrantes que completaban la mano de obra que faltaba en la vieja Europa. Sin embargo, hay una realidad económica irrefutable: los mercados se mueven siempre hacia dónde hay una mayor rentabilidad. Y entre ellos el mercado laboral, el cual siempre se desplazará, por lo tanto, hacia dónde efectivamente se generen puestos de trabajo. Está pasando en España, o sobre todo ha pasado estos años atrás. La gente emigraba a Alemania o Inglaterra buscando un empleo que no podía encontrar por aquí. Y comenzará a pasar en el resto de Europa, la cual no tiene tasas de paro tan astronómicas como la nuestra, pero sí inusualmente elevadas. Vamos camino de quedarnos sin recursos humanos suficientes y eso es un drama, por cuanto es posible que buena parte de la inmigración se derive hacia zonas del mundo dónde sí se crea empleo.

Y lo es también por el estado de bienestar que hemos construido en Europa. Es imposible que salgan las cuentas en un país como España, con (números redondos) 16 millones de empleos, de los cuales 4 millones de ellos son públicos. 12 millones de personas que trabajan en el ámbito privado sustentan a 36 millones que dependen del estado en mayor o menor medida. España necesitaría 24 millones de empleos en el ámbito privado para poder garantizar pensiones y su estado de bienestar. Aunque los 5 millones de parados lograran encontrar un empleo en una empresa, nos seguirían faltando 7 millones de puestos de trabajo. Se podrán poner parches (necesarios) alargando la edad de jubilación en determinados puestos de trabajo y sectores, pero serán eso, parches, por cuanto hoy no nacen niños suficientes... y la inmigración ya no viene a nuestra ayuda. Salvo Alemania, por la cantidad de inmigrantes que sigue atrayendo, el resto de países europeos tiene un problema parecido al nuestro. Dicho de otra forma, nos quedamos sin recursos humanos suficientes.

El uso de los recursos humanos es clave en Europa. En primer lugar, porque el viejo continente apenas tiene materias primas y es energéticamente dependiente. En segundo lugar, porque buena parte de su industria, o ha desaparecido, o ha sido deslocalizada, por lo que muchos países tienen modelos económicos intensivos en mano de obra. Y en tercer lugar, porque la falta de visión de nuestros dirigentes ha condenado a la UE al ostracismo tecnológico y de innovación, lo que va a lastrar durante décadas nuestra capacidad de emplear mejor nuestros recursos. Sólo hay 2 universidades europeas (Oxford y Cambridge) entre las 20 mejores del mundo, pero si nos centramos en las de la Eurozona, no encontramos ninguna hasta el puesto 35, dónde según el ranking de Shanghai se encuentra la Pierre & Marie Curie de París. ¿Preocupante, no? Una mejora notable de la productividad en Europa podría ser la solución a muchos de nuestros males, sin embargo, estamos en las antípodas de ello.

Hoy EEUU sigue siendo una impresionante selección mundial en sus Universidades, pero Asia ya es la región del mundo que más ingenieros licencia cada año y se ha convertido en la principal potencia en lo que a registro de patentes se refiere. Mientras Asia recupera a sus ingenieros formados dentro y fuera, e incluso los atrae de Europa o EEUU, mientras EEUU sigue siendo la primera opción para las mentes brillantes de nuestro planeta y mientras en ambos lados sigue siendo fácil crear una empresa y encontrar un "Angel" que financie las "Start up" que al  amparo de la innovación se van creando, en Europa seguimos estancados. La mano de obra que atraemos, por lo general, es poco cualificada, sigue siendo difícil crear una compañía y aún es poco frecuente encontrar financiación más allá de la puramente bancaria. En EEUU y en Asia, la colaboración empresa - universidad se fomenta para fomentar el I+D+i, pero además existe un modelo de incentivos que premia precisamente la cultura de la innovación y el talento.

En Europa, y que nadie se lo tome a mal, sigue habiendo una cultura del funcionariado. Según las encuestas y las Comunidades Autónomas, el año pasado entre el 30 y el 40% de los estudiantes universitarios españoles querían ser funcionarios. En Francia la cosa es más llamativa aún: hasta el 75% de los estudiantes universitarios querían ser funcionarios. En España no hacen falta 5 millones de puestos de trabajo, sino 500.000 empresarios que creen cada uno 10 puestos de trabajo. Mientras ese cambio cultural no se produzca, no vamos a tener compañías capaces de innovar y salir a competir en valor añadido. No hay apenas recursos para investigar y no se fomenta la colaboración entre universidades y empresas en ese ámbito. Mientras eso siga siendo así, Europa no podrá atraer talento, y lo que es peor, se verá abocada a una competencia de costes en la economía global.

A Europa sólo le queda exportar y a poder ser, fuera de la UE. A corto plazo, para paliar los déficits públicos y mantener unos sistemas de bienestar que cada vez van a costar más sufragar, pronostico un incremento de la presión fiscal sobre ciudadanos y empresas o una congelación de salarios en lo público. Todo ello incidirá en un menor consumo interno privado a corto plazo, o al menos en una no recuperación de los niveles previos a la actual crisis. 

En la economía global, cuando uno compite en costes, que es hacia dónde se dirige Europa, tiene que asumir que marca las reglas del juego el país más pobre, porque suele ser el que tiene menores salarios, menores sistemas de protección social y menores leyes que protejan a los trabajadores. En China, por ejemplo, apenas hay vacaciones. Y apenas hay fines de semana. El respeto a las estipulaciones ILO (International Labour Organization) es ficticio y en el mejor de los casos no está garantizado. Del subsidio de desempleo o las pensiones en Asia ni hablamos. Todo ello redunda en unos costes de producción mucho menores. Obviamente, nuestro modelo es mil veces mejor, no seré yo quién lo discuta, pero para mantenerlo es imprescindible recuperar el liderazgo que en su día Europa ejerció, basado en una cultura de esfuerzo, innovación y excelencia que hemos perdido por el camino. Competir en costes siempre te encamina hacia una competencia a la baja en derechos sociales históricamente alcanzados.

Bajo mi punto de vista, Europa tiene tres puntos a favor que me hacen ser optimista respecto a su futuro, pese a lo expuesto en estas líneas. El primero de todos, es que tiene un gran potencial de crecimiento por cuanto tiene una tasa de paro muy elevada. Es decir, en ese aspecto, tiene posibilidades de mejorar el uso de sus recursos. Sobre todo países como España. En segundo lugar, es una región que goza de estabilidad institucional, lo que le debería permitir acometer reformas estructurales que permitan un mejor funcionamiento de los mercados y las administraciones, pero también cooperar no sólo en apagar fuegos, sino en trazar una hoja de ruta similar a la que trazó Corea del Sur hace 30 años. El país asiático por aquel entonces era mucho más pobre y estaba en un punto de partida mucho peor. Otro modelo económico es posible y conviene aprender ciertas lecciones de aquel. En tercer y último lugar, y esto es algo que me habéis leído más veces, porque Europa siempre ha resurgido de sus cenizas. Lo hizo tras la caída del Imperio Romano, lo volvió a hacer tras la peste e hizo lo nunca visto tras las dos Guerras Mundiales del Siglo XX. Estoy convencido de que nos reinventaremos de nuevo.

Ahora bien, si el viejo continente quiere volver a hacerlo, necesita mayor determinación política y un mayor esfuerzo, que debe empezar por la clase dirigente, la cual debe ser ejemplar, y debe ser la primera que valore qué nivel de burocracia es sostenible. Ningún país se puede endeudar hasta el infinito, y la Eurozona comienza a tender hacia ello. No podemos permitirnos una clase política despótica como la actual. 

¿En qué posición queda España? Pues curiosamente yo es de las que mejor futuro le auguro a corto y medio plazo. En primer lugar, porque tiene una tasa de paro sideral, por lo que a poco que se siga creando empleo con tasas de  crecimiento relativamente bajas, la economía seguirá mejorando. En segundo lugar, porque el principal cambio que se ha dado en nuestro país, al menos en su clase empresarial, es la de la vocación exportadora. Con Europa parada, nuestro país ha visto como sus exportaciones del segundo trimestre crecían un 0,5%. España lideró el crecimiento de las exportaciones en la UE en 2013 (el año pasado crecieron un 4,3% frente a la caída de Francia del -1,6%, de Alemania del -0,2% y de Italia del -0,1%), y por primera vez en su historia, los bienes de equipo, coches fabricados aquí al margen, lideran el mix (20,9%). Es decir, que por primera vez exportamos bienes con valor añadido además de los típicos productos agroalimentarios. Desde el año 2008, nuestras exportaciones han crecido un 20%. Si redujéramos nuestra dependencia energética del exterior (sobre este tema irá mi próximo post), iríamos mucho mejor. Por último, España tenía unas cuentas públicas envidiables hasta el año 2008. Volviendo al nivel de gasto público del  año 2001, sin tocar sanidad y educación, que se puede hacer, podría eliminar su déficit a corto plazo y comenzar a disminuir su deuda. En España se ha destruido tanta riqueza, que a poco que mejore la coyuntura, se notará en la ciudadanía. Sin embargo, los retos europeos son comunes y conviene no olvidarlo. A medio plazo tendremos los mismos problemas que los demás.

Europa tiene varios problemas, como he tratado de desmenuzar en este post, pero sobre todo tiene alma y un encomiable espíritu de superación. Yo sigo confiando en que una vez más seamos capaces de levantarnos, pero nos esperan unos años complicados por delante. Peleando a la contra. Es lo que hay. 

lunes, 11 de agosto de 2014

Economía - Asimetría e Injusticia: Paradojas de la Recuperación

Píldoras Veraniegas

Este fin de semana El País, en sus páginas "salmón" de Economía del domingo, hablaba de la actual situación de la Economía Estadounidense, la cual crece a un ritmo del 4% en términos interanuales y ve como su tasa de paro se reduce hasta el 6,2%. Casi nada, ¿verdad? ¿No firmaríamos algo parecido para nuestro país? ¿Incluso para la Eurozona en su conjunto? Sin embargo, la percepción del ciudadano medio es que las cosas no están bien.

En España, salvando las distancias, pasa algo parecido. Crecemos, sí. Más rápido de lo previsto, es cierto. En tasas interanuales incluso ya por encima del 1%, lo cual, si me lo cuentan hace unos meses, jamás lo hubiera creído pese a mi habitual optimismo. Se crean puestos de trabajo por primera vez en 6 años. Pero la percepción de la calle es que las cosas siguen estando mal. Partíamos de un punto muy bajo, pero sobre todo es que la recuperación es asimétrica, tanto aquí como al otro lado del Atlántico.

Siempre que llega una crisis como la actual, la riqueza que se destruye no lo hace de forma homogénea. La economía tiene que ver en cierto modo con la historia de la naturaleza y cuando se produce un cataclismo, los más débiles tienden a extinguirse. En este caso del mercado laboral. Las personas con menos medios y menor formación, son los que más sufren las consecuencias. Y los primeros en recuperarse, son aquellos que pueden ahorrar, por cuanto la bolsa suele ser un indicador anticipado del ciclo económico y ésta es la primera en dar los primeros síntomas de mejoría (como está pasando en la actualidad). Obviamente, los que pueden ahorrar son los que más tienen.

Lo realmente duro de comprender y asimilar es que los gobiernos han dimitido de muchas de sus funciones. A ellos les corresponde la provisión de una serie de servicios de interés general que, precisamente por el mismo, no puede ser conferidos al mercado. Pero también, les corresponde fijar una serie de normas que y reglas del juego que garanticen la igualdad de oportunidades para todas las personas de la sociedad. Ojo, no la igualdad per se, por cuanto tan importante es la igualdad de oportunidades como los incentivos al progreso, al esfuerzo y a la mejora en general, pero la igualdad de oportunidades es clave para que las personas en riesgo de exclusión puedan desarrollar todo su potencial y las sociedades no vean como el talento de muchos de sus recursos humanos se despilfarra. La paradoja de la actual coyuntura es que con los recortes en educación y sanidad, se cercenan las posibilidades de dicha igualdad. Y lo que es difícil de comprender es que los gobiernos se queden de brazos cruzados viendo como los coeficientes de Gini nos indican que vamos hacia sociedades bipolares, en las que la Clase Media pasará pronto a la historia si nadie lo remedia. Y la igualdad de oportunidades es clave incluso para que funcione la teoría de los mercados. Sin ella es imposible que los agentes puedan competir buscando su beneficio. Y sin aquello, es imposible que los beneficios económicos se alineen con los sociales. Me sorprende tanta miopía.

Seré justo. Es cierto que no sabemos aún cómo va a terminar esta película y que puede que dentro de unos años veamos cómo también la recuperación llega de veras a la economía real. Y puede incluso que entonces me tenga que tragar este post y rectificar. De veras que lo haré encantado. Nunca hemos vivido una crisis global de dimensiones como la actual y aún no sabemos cómo saldremos de ésta. Pero de entrada me preocupa. Las cifras macro dicen una cosa y yo sigo esperando que más pronto que tarde se reflejen en el día a día de familias y PYMES. Mientras tanto, corremos el riesgo de que la economía financiera se aleje aún más de la economía real. Y si eso ocurre, la recuperación macro irá aparejada de una asimetría y una creciente injusticia social. Paradojas de una crisis que pasará a la historia.

No se trata de ser populista, le dejo ese rol a determinados partidos políticos que asumen encantados el mismo, pero sí de recordar que cuando cuando El Progreso económico no lleva de la mano una mejora social, las sociedades colapsan. Y eso ha sido así siempre. Conviene no olvidarlo.





















viernes, 1 de agosto de 2014

Vinos del Mundo - Vinos para este Verano

Una pequeña selección

Os imagino a muchos comenzando vuestro período de descanso estival. Todo lo mejor para estas fechas en las que, espero, disfrutéis de los vuestros, os riáis, disfrutéis y cojais algo de distancia con vuestro día a día.¡Ah! Y no dejéis de beber buen vino. Todo se ve diferente con un buen caldo, por cuanto éste se cuela sigiloso siempre en muchos de nuestros mejores momentos. ¡Os deseo muchos brindis durante estas semanas de relax!

Como siempre que llegan estas fechas, os dejo una pequeña selección de vinos para el verano. De nuevo aclarar que no son los mejores vinos, sino que están aquellos que he podido catar en lo que llevamos de año, que me han llamado la atención... y de los que he podido tomar las notas pertinentes. Así que comienzo pidiendo disculpas a muchos buenos amigos y colegas del sector que a buen seguro debieran estar en esta lista, pero que por unos motivos u otros no he podido de sus caldos o tomar nota de los mismos. Por último, explicar que en esta lista están los vinos que, además de todo lo anterior, me apetece tomar por estas fechas. ¡Arranco!

Vinos Rosados: Durante un tiempo se consideró a éstos como vinos de segunda fila. Nada más lejos de la realidad, y menos en España, dónde creo que se hacen los mejores rosados del mundo. Ha llegado la hora de señalarlos como vinos con personalidad propia, los cuales harán las delicias de muchos de vosotros acompañando un buen arroz, una buena pasta, una estupenda ensalada o incluso a solas, con un pequeño plato de queso fresco mientras leemos un libro estupendo en una tumbona. 

- PradoRey Rosado Fermentado en Barrica 2013: Lo sigo considerando como uno de los mejores exponentes de lo que se puede llegar a hacer en la Ribera del Duero. Me gusta porque tiene un color rosado espectacular, intenso, y en nariz muestra un extraño cocktail de fruta roja con notas a caramelo Solano de nata y fresa. En boca es fresco, con una excelente acidez, pero también potente, persistente y con volumen. En este caso concreto, aguantará también una buena carne.

- Lía de PradoRey 2013: Fue el primer rosado pálido de la Ribera del Duero y reventó el mercado. Todos los demás llegaron después. Como siempre, intentamos ser diferentes en su momento. Supera con creces a la añada anterior y nos muestra un color tan original como en su edición inicial (rosa palo), con aromas a fruta roja con notas florales. En boca es fresco, con una excelente acidez y muy original. Me gusta porque es sexy, canalla, cool.

- Clarete de Luna 2013: Hecho en Cigales, ha sido una de las más gratas sorpresas que he probado este año. Mezcla de Garnacha, Tempranillo...y ¡verdejo! El resultado es impresionante. Presenta un color rosado intenso, con aromas frutales muy marcados. En boca es persistente, goloso y muy agradable. De la bodega César Príncipe, lo cual es toda una garantía.

- Mur - Mur - Lum - Ventoux Extrem 2013: Rosado de la Provenza (Francia), con ese color tan pálido tan característico. Aromas muy florales y una boca con menor acidez que los tres vinos anteriores, pero muy elegante y delicada. Me gusta porque es original y un gran exponente de lo mejor de la Provenza.

Vinos Blancos: Todavía son muchos los consumidores extranjeros que se sorprenden porque en España se hagan más cosas que el Jerez y el Albariño. La recuperación de variedades autóctonas en muchas regiones está permitiendo la aparición de unos vinazos blancos que merecen mucho la pena. Todos los de esta lista, de nuevo, nos acompañarán estupendamente arroces, pastas, ensaladas o esa tapilla que antes indicaba leyendo nuestro best-seller del verano. Además, y como es bien sabido, maridarán estupendamente con un buen pescado. Algunos de ellos, incluso podrán con una buena carne, como luego explicaré.

- PradoRey Verdejo 2013: La vendimia 2013 en Rueda fue complicada por las lluvias durante la misma. Algunas bodegas nos arriesgamos a vendimiar antes y creo que acertamos. El mejor exponente es este PradoRey Verdejo. Color amarillo pajizo. Varietal por encima de todo, con notas a fruta blanca y hierba fresca, las cuales dejan paso paulatinamente a una elegante fruta de hueso (melocotón y albaricoque). En boca es fresco, con una buena acidez, graso y persistente. Me gusta porque le da el protagonismo al varietal y se aleja de las notas tropicales que (desgraciadamente) tan de moda se están poniendo en Rueda.

- PradoRey Sauvignon Blanc 2013: De largo nuestro mejor Sauvignon Blanc de nuestra historia. Color amarillo pajizo, con notas aromáticas más bien cítricas y florales. Fresco y elegante. Típico exponente de la adaptación del Sauvignon Blanc a Rueda. Me gusta porque, de nuevo, se muestra varietal.

- Merayo Godello 2013: Godello del Bierzo, con un color amarillo pajizo que denota la juventud que luego encuentro en la boca, dónde la acidez preside el trago. Aromas a frutas más bien tropicales en nariz. Godello en estado puro. Me gusta porque es original y nos resalta una variedad que está llamada a comerse buena parte del mercado nacional e internacional.

- Abadía de San Campio 2012: Rías Baixas, 100% albariño y elaborado por Terras Gaudas. Color amarillo pajizo tirando a dorado. El año de evolución le ha sentado maravillosamente bien al vino, el cual muestra una nariz compleja en la que sobresale la fruta tropical y las notas herbáceas. En boca está tremendo, con una acidez más domada pero que no le resta ni un ápice de frescura. Me gusta porque rompe los estererotipos de que los vinos blancos son del año. Nada más lejos de la realidad... cuando se tiene el clima propicio.

- Louro do Bolo 2012: Godello y Treixadura en Valdeorras. Color amarillo pajizo, con aromas frescos dónde predominan los cítricos y las notas florales. En boca es sabroso, con una maravillosa acidez y muy persistente. Me gusta porque es elegante y, como en el caso anterior, pone de manifiesto que en España se pueden hacer cosas muy interesantes  que excedan del mero vino del año.

- Joaquín Rebolledo Godello 2012: Monovarietal de Godello de la zona de Valdeorras. Lo probé en Mallorca en los momentos previos a dar  una cata y me impactó. Color amarillo pajizo, con aromas frescos, sobre todo de fruta tropical y flores. En boca es sabroso y equilibrado, con una agradabilísima acidez. Me gusta porque es elegante y sutil.

- El Transistor 2012: De vuelta a Rueda, conviene parar a hablar de este vinazo de Telmo Rodríguez, para mi un auténtico genio y un visionario. Hacía falta un vino cómo este, 100% verdejo, que saca lo mejor de la viña en una DO dónde la apuesta por la calidad parecía haberse perdido por el camino. Este es el vino que se puede hacer en Rueda para subir la percepción de la región. Color amarillo pajizo brillante, con aromas herbáceos y a fruta fresca. En boca es complejo, con una maravillosa acidez y un extraordinario final. Me gusta porque es, incluso, algo más que varietal. La cepa en nuestra copa. Una pasada.

- Naia 2013: Otro de los grandes de la DO Rueda, 100% verdejo. Color amarillo pajizo, con notas a fruta de hueso, hierba fresca y flores. En boca es persistente, graso y muy, muy agradable. Me gusta porque le da todo el protagonismo a la uva a la que añade el ingenio de un maravilloso enólogo, como es Eulogio Calleja.

Los siguientes vinos blancos han sido fermentados y criados en barrica. Estos vinos son los que pueden acompañar casi cualquier plato, incluso una buena carne. Su consumo es recomendable para gente que realmente le apasione el vino, porque suelen ser realmente complejos. Debemos ponerlos en valor. Son muchos los enólogos extranjeros que aún se preguntan como la mayoría de ellos tienen la acidez suficiente para aguantar una crianza en barrica, pero no tanta como para precisar de una segunda fermentación, en este caso maloláctica, para domarla. Son joyas que no abundan y que las tenemos en España.

- As Sortes 2012: Valdeorras, 100% Godello. Color amarillo brillante, con aromas a fruta madura y sutiles especias dulces. En boca es graso, fresco, con buena acidez, y con un retronasal que permite el paso de unas notas elegantes a ahumados. Fermentado y criado durante 8 meses en barrica

- PR 3 Barricas de PradoRey 2009: 100% verdejo. Lo interesante de este vino no son las tres barricas que utiliza, sino la procedencia de su uva, fundamentalmente de la zona de Segovia, la más alta y fría de la DO. Color amarillo dorado. En nariz presenta notas amieladas, con toques de ahumados, fruta madura (orejones) y finas especias. En boca es potente, graso, muy persistente y presenta, pese a todo, una maravillosa acidez. Me gusta porque siempre he creído que es un equilibrio imposible en una botella de vino. De mis favoritos.

- Naiades 2011: 100% verdejo. El "hermano mayor" del Naia es otro excelente exponente de lo que comentaba del PR3. Color amarillo dorado, presenta aromas a fruta algo más fresca que en el caso anterior al ser un vino aún "joven". Notas de ahumados y frutos secos. En boca es potente, muy elegante y con una extraordinaria acidez. Me gusta porque es un vino que nunca falla y no deja a nadie indiferente. Una pasada.

- Limousine de Marqués de Riscal 2013: 100% Verdejo. Aún joven. La fruta sobresale por encima de una barrica que comienza a asomar. Pienso que lo mejor de este vino está por llegar, pero su presente es más que prometedor. Color amarillo pajizo, con aromas a fruta fresca y finas especias dulces aún sutiles. En boca es fresco, equilibrado y muy, muy elegante. Me gusta porque es diferente y, como en el caso anterior, nunca falla. 

- Doniene Txacoli 2012: 100% Hondarribi Zuri. Color amarillo pajizo brillante, con aromas a especias dulces, flores blancas y fruta madura. En boca es equilibrado, sabroso y cuando menos original. Me gusta porque el Txacolí siempre se había considerado un vino menor, y la nueva generación de viticultores vascos está logrando sacarle todo su potencial. Este es un magnífico ejemplo. DO Bizkaiko Txakolina.

- Catalpa Chardonnay 2010: 100% Chardonnay, procedente de unas viñas andinas a más de 3.000 metros de altura. Sí, nos pegamos un salto a Argentina para disfrutar de esta originalidad fermentada en barrica, intuyo que parcialmente elaborado con fermentación maloláctica y que muestra lo mejor de la uva Chardonnay. Color amarillo brillante. Aromas a especias dulces, fruta madura e incluso alguna nota láctea. En boca es redondo, largo y persistente. Me gusta porque es original y muestra otro camino de vino blanco con barrica diferente al que estamos acostumbrados por aquí.

Vinos Tintos: Nos apetecen menos en verano porque el tanino de los mismos es astringente y secante, y en consecuencia, nuestro cuerpo se rebela. Es por ello por lo que "nos cuestan". Sin embargo, hay vinos tintos frescos, o más ligeros, muy bien elaborados que en esta época del año entran también divinalmente. He aquí algunos ejemplos.

- El Reventón 2012: 100% Garnacha de la zona de Ávila, concretamente Cebreros. Daniel Landi es otro genio de la viticultura actual y con éste vinazo reafirma, o al menos así lo creo, que las mejores garnachas de la actualidad son las que vienen de climas más frescos, rehuyendo de las "mermeladas" que aparecen en otras regiones. El Reventón presenta un color rojo picota, y unos aromas a fruta roja muy interesantes, acompañados de notas más bien herbáceas. En boca diría que es especiado y frutoso. Me encanta porque es original y maravillosamente varietal.

- Mestizaje 2012: Bobal, garnacha, syrah y tempranillo de la zona de Valencia, concretamente Utiel, pero fuera de la DO. Color cereza, con aromas a fruta madura y notas herbáceas. En boca es complejo, sabroso y con taninos redondos. Me gusta porque es interesante y diría que transgresor, por cuanto se desmarca de lo que hasta no hace tanto era tradicional en aquella zona.

- Piélago Jiménez Landi 2012: 100% garnacha, pero en este caso de la zona de Méntrida. Los primos de Daniel Landi nos muestran otro maravilloso ejemplo del potencial de esta uva. Aromas a fruta roja con notas especiadas, color rojo granate y con un paso en boca sabroso y muy largo. Me gusta porque es eminentemente varietal.

- Guilfa 2010: Verdejo Negro y Carrasquín de Asturias estupendamente trabajados por Monasterio de Corias. Vino eminentemente de corte Atlántico, fresco y con buena acidez al que le auguro todavía un buen recorrido en la botella. Color rojo picota, con aromas balsámicos, fruta negra y notas minerales. En boca presenta una buena acidez, es fresco y complejo. Me gusta porque se hace con varietales olvidados hasta no hace tanto y demuestra que se pueden hacer cosas originales y estupendas casi en cualquier región de España.

- Thalarn 2012: Syrah 100% de Costers del Segre. Elaborado por Castell D´Encus, para mi se trata del mejor Syrah elaborado en España. Color cereza, con aromas especiados y notas tostadas. Fruta madura. En boca es potente, sabroso y con los taninos muy bien trabajados (redondos, maduros). Me gusta porque me parece impresionante que incluso variedades que no son autóctonas, tengan este potencial cuando se adaptan a nuestro clima y nuestra tierra. Una maravilla.

- Cortijo los Aguilares 2012 Pinot Noir: ¡Quién me iba a decir a mi que en Ronda se podían hacer vinazos como éste! Color rojo picota. En nariz presenta notas de fruta roja, violetas y diría que especias. En boca es, sobre todo, elegante y con buena acidez y amargor. Me gusta porque constata que España se pueden hacer maravillas casi en todas partes.

- Artuke k4 2012: Rioja, elaborado con Tempranillo y Graciano. Color cereza brillante, en nariz presenta notas muy marcadas de fruta roja madura, especias dulces y notas balsámicas. En boca es sabroso, con taninos maduros muy bien trabajados. Exponente de los nuevos riojas que ya se están haciendo. Me gusta porque no es frecuente en Rioja que se le de tanto protagonismo a la viña. Eminentemente varietal. 

- Adaro de PradoRey 2010: Ribera del Duero, 100% tempranillo, se trata de una auténtica maravilla dentro de la región. Potente pero recuperando la elegancia de antaño. Procede del viñedo más alto de nuestra finca, casi 900 metros de altura (una barbaridad para la Ribera del Duero), dónde tenemos unos rendimientos bajos y una uva de excelente calidad. Presenta un color rojo picota, con aromas a fruta roja madura y finas especias dulces. En boca es fresco, elegante y con unos taninos muy bien trabajados. Me encanta porque es el sueño de mi abuelo, un vino que procede de latitudes consideradas imposibles no hace tanto.

Espumosos: Ya he comentado en más de una ocasión que no son mi fuerte, pero poco a poco me voy aficionando cada vez más a ellos. Os dejo tres para terminar mi selección de este verano.

- Jurek Dilectum Domini Brut: Lo hace mi buen amigo Jurek en su bodega, Murola, situada en Marche (Italia). Aromas cítricos muy interesantes, sobre todo pomelo, con una finas notas de pastelería. Elegante, fresco, con burbuja fina y con un color amarillo brillante sugerente. Todo un descubrimiento. Me gusta porque mi amigo Jurek también sigue la pasión de su familia, en este caso de su padre, y se nota en cada vino que hace.

- Raventós i Blanc Gran Reserva Personal M.R.N 1998: Macabeo, Xarel.lo, parellada y chardonnay. Cuando la familia Raventós decidió abandonar la DO Cava, le echó un par de narices, pero cuando uno tiene la convicción y los conocimientos de esta familia catalana, los resultados están muy por encima de las regiones en sí mismas. Este es el mejor espumoso que he podido probar en mi vida. Color dorado como consecuencia de los años. Aromas a finas lías, notas pasteleras casi. Herbáceo y muy complejo. En boca presenta una buena acidez y un fino amargor. Burbuja fina. Me gusta porque es clasicismo dentro de lo transgresor. Maravilloso.

- Devaux Blanc de Noirs: 100% Pinot Noir, pero se trata de un Champagne blanco. Aromas a fruta roja y finas lías. Notas de pastelería. En boca tiene una buena acidez y amargor. Burbuja fina. Me gusta porque es varietal y refleja todo el potencial de Champagne: mucho más que la Chardonnay.

¡Que los disfrutéis!

domingo, 27 de julio de 2014

Economía - ¿Coge fuerza la Recuperación?

Luces y Sombras en el Camino

Me gusta hablar con los taxistas siempre que salgo o vengo de un viaje. Son un estupendo termómetro de la actividad económica, ya que suelen ser los primeros en notar cuando el día a día se para, pero también en percibir cuando se anima. Estos días de tanto viaje, he tenido la oportunidad de charlar con varios de ellos y su discurso más o menos ha sido similar: la cosa no ha ido a peor, parece que en los últimos meses hay un poquito más de ánimo, pero en general la cosa sigue complicada. No es lo que fue en 2012 ó 2013, pero tampoco, ni mucho menos, 2009 ó 2010. De años anteriores, ni hablamos.

Me ha resultado interesante escucharles en una semana como la actual, en la que hemos tenido unos datos de paro excelentes a tenor de lo que la EPA ha reflejado, y en la que el Banco de España ha confirmado que la economía, efectivamente, se ha vuelto a poner en marcha.  Ya son 4 trimestres consecutivos creciendo y parece que la cosa se acelera. +0,5% frente al +0,4% del trimestre anterior, y con unas perspectivas que pasan al +1,3% para este 2013 y al +2% en 2014 frente al +1,2% y el +1,7% previsto no hace tanto.

El dato de la EPA, como decía, ha sido excelente. El paro ha bajado en más de 310.000 personas, cifra consistente con la evolución de la afiliación a la seguridad social de los últimos meses, así como con la bajada del desempleo que se ha reflejado en las oficinas del antiguo INEM. Además, en los últimos 12 meses, la caída de paro ha sido de más de 424.000 personas de acuerdo con la EPA. Es decir, la cosa mejora y parece que se acelera, como los datos del Banco de España sobre crecimiento también resaltan. Los trabajos que se crean siguen siendo mayoritariamente temporales y a tiempo parcial, es cierto, pero merece la pena destacar dos aspectos nada desdeñables: uno, que se crean puestos de trabajo por centenas de miles con un crecimiento aún bastante bajo (recordemos que nuestra economía necesitaba crecer por encima del 2% para que se diera esta circunstancia antes de la actual reforma laboral), y segundo, que siempre que se sale de una crisis, lo último que se recupera es el empleo de calidad, por cuanto para ello hace falta que se restituya la confianza a todos los niveles de la economía y para eso aún falta. Aunque existe una parte importante de ese empleo creado que se destruirá cuando acabe la temporada turística, no se puede obviar que el dato desestacionalizado es bueno desde hace ya más de 10 meses cosecutivos. Falta mucho para que nuestro país deje atrás cifras escandalosas de paro, pero como ya se apuntó en El Disparadero, el mercado laboral hace ya unos meses que entró en una nueva fase.

Apunté en su día que se vería el calado de la reforma laboral cuando cambiara el ciclo. Es pronto para evaluarla en su conjunto, pero ha logrado un hito en nuestra historia, y es que ha establecido un dinamismo en dicho mercado hasta la fecha desconocido en nuestro país. Mucha de la gente que ve cómo se termina su contrato, vuelve a encontrar otro relativamente rápido y eso es muy importante. Podremos sacar más conclusiones del éxito de la reforma cuando la economía se estabilice del todo, pero también cuando llegue otra crisis. Por lo pronto se crean puestos de trabajo antes de lo previsto. Veremos si genera empleos de calidad cuando el estado de ánimo sea otro, pero sobre todo si se moderan salarios en lugar de destruirse puestos de trabajo cuando vuelvan a venir mal dadas. Nuestro mercado laboral siempre tendía ajustarse en cantidad y no en precio (esto es, en aumento del número de parados y no en los salarios). Si se logra cambiar ese punto, sería histórico. 

Los datos de crecimiento económico dejan reflexiones aún más interesantes. Como apuntaba antes, el segundo trimestre de este año la economía se expandió un 0,5%, lo que eleva el crecimiento en términos interanuales (esto es, los últimos 12 meses) al 1,1%, el doble que al cierre del trimestre anterior. Todo ello encadenando 4 trimestres en positivo, circunstancia que no se daba desde hacía 6 años. Crece el consumo privado de las familias más de lo previsto, y se estima que lo seguirá haciendo en lo que queda de año y durante el 2015. Crece la inversión y el sector inmobiliario cae menos de lo previsto (lo que denota cierta estabilización).  Las exportaciones crecen, mejorándose además las previsiones de éstas, y suben las importaciones (lo que reduce el impacto de las exportaciones al crecimiento, pero que hacen ver también una mejor situación de las familias, las cuales consumen más).

Algunos apuntes notables: crece el consumo, pero no la renta de las familias, las cuales han agudizado su caída hasta el 1,1% frente al -0,7% del trimestre anterior. ¿Cómo se puede entender este dato tan contradictorio en un escenario de carestía de crédito? La respuesta aparentemente más clara es que mejora notablemente la confianza de las familias, y aquellas que dejaron de consumir por el temor de que la crisis se agudizara, vuelven a hacerlo. Además, las crisis económicas hacen que se pospongan decisiones de inversión y adquisición de bienes duraderos (como los coches, por ejemplo). El que se perciba una ligera mejoría en la situación macroeconómica, anima a tomar aquellas. El que aumenten las ventas de coches un 18% (apoyadas por el sector público, todo hay que decirlo) es coherente con  los datos de la bajada del ahorro y con el aumento del consumo y la inversión. Lo razonable es que en unos meses veamos cómo la renta de las familias vuelven a crecer, porque uno no se compra coches o lavadoras todos los años. Además, como también apuntaba Keynes, existe un fenómeno, que es el de la inversión por obsolescencia. Al final, las empresas tienen que volver a invertir en activos para poder mantener su actividad. El que ahora todo parezca ir un poquito mejor, sin duda anima a tomar este tipo de decisiones. Ello también explicaría el aumento de la inversión. 

Pero sin lugar a dudas, lo que más está impactando en el crecimiento de la inversión es la llegada de capitales extranjeros, los cuales han percibido que el ajuste ha tocado fondo en nuestro país y han venido de rebajas. La venta de Altamira por parte del Banco Santander hace unos meses a Apollo, es un buen ejemplo. Esa entrada de dinero está haciendo que la economía se esté dinamizando más rápidamente de lo previsto.

Los mercados, además, se desplazan hacia dónde se alcanzan mayores rentabilidades. Ello explica lo que está pasando en la bolsa Española, en máximos de hace varios años. Había compañías muy infravaloradas, con un amplio recorrido al alza, y eso ha permitido que muchos inversores vengan a por nuestros valores por la rentabilidad que se le espera sacar en no demasiado tiempo.

Todo ello es compatible con lo que se trató de explicar hace unas semanas en este mismo blog. La riqueza de los hogares está creciendo pese a que baje la renta de las familias, y eso es consecuencia de la mejora de las rentas de capital mobiliario fundamentalmente (fondos, valores, depósitos, etc.).

En este aspecto, se puede ver la botella medio llena, pero también medio vacía. Lo positivo es que los mercados de capitales, cuando las cosas tienden a calmarse, suelen ser un indicador anticipado del ciclo económico que viene. Bajo ese prisma, debemos pensar que es muy posible que, efectivamente, España haya entrado en un nueva fase de expansión que se reforzará aún más en los próximos meses y que no tardará en notarse en la economía real. Poco a poco y casi sin darnos cuenta al principio, las cosas empezarán a ir a mejor. Lo negativo es que de momento los datos positivos son más en los mercados de capitales y financieros que en el día a día, o lo que es lo mismo, que al igual que la destrucción de riqueza ha sido asimétrica y que los que menos tenían son los que han salido peor parados,  la recuperación sigue la misma estela: los que han podido ahorrar estos años, esto es, los que menos mal lo han pasado, son los que primero están notando la mejoría. La gran perjudicada de esta crisis es la clase media, por cuanto tendemos en toda Europa e incluso en la OCDE a una sociedad casi bipolar, como el aumento del coeficiente de GINI demuestra. Necesitamos volver a unos niveles de igualdad razonables para salir realmente de la crisis. La economía se dinamiza cuando las familias vuelven a niveles de consumo razonables. Recordemos que las que crean riqueza en nuestro país son las PYMES, y esas no cotizan en bolsa y siguen teniendo graves problemas para financiarse. 

Nuestro país ha visto cómo en estos años su economía ha caído un 7% durante esta crisis y como el paro ha llegado a superar  el 26%. Sigo pensando que la recuperación es la vuelta a la normalidad económica y que ésta, por mucho que nos duela, es menos bonita de la que nos creemos. Partimos desde un punto apocalíptico, porque recordemos que hace apenas dos años rescataban a nuestra banca  y nos apretaban para pedir el rescate como país. Hoy nadie duda de España. Las cosas van a ir mejorando y todo indica que nuestro crecimiento coge fuerza, pero no se puede obviar el PIB no nos dice nada acerca de cómo se reparte esa expansión de la economía. Y lo que tirará del crecimiento de verdad, insisto, será la recuperación de la clase media, que es al final la que consume. El dato del paro es una gran noticia en ese sentido, o cuando menos esperanzadora.

Los mercados de capitales tiran, ahora bien, para el día a día, nadie mejor que mis amigos los taxistas. Veamos el vaso medio lleno. Hace tiempo que no perciben que la cosa vaya a peor. E incluso parece que los últimos meses hay un poquito más de ánimo. Ojalá que ello se vuelva a traducir en otra buena noticia de la EPA en el mes de octubre. Brindo por ello