sábado, 25 de octubre de 2014

Economía - Europa, España y el Crecimiento Económico

Algunos Apuntes

Justo en medio de la tormenta que viene azotando a Europa desde hace ya unos meses respecto a una recuperación que no se consolida, con cifras macroeconómicas cuando menos preocupantes, llega España y hace públicos esta semana dos datos cuando menos esperanzadores: Por un lado, la EPA confirma una bajada del desempleo de 195.200 personas, lo que supone el mejor dato en toda la serie histórica para un tercer trimestre. Es cierto que en lo que a puestos de trabajo se refiere, se han creado en términos netos 151.000, por cuanto la población activa se ha reducido en 44.200 personas. Ni más ni menos que 51.100 personas de nacionalidad extranjera han abandonado nuestro país durante el último trimestre. Por el contrario, 6.900 españoles han regresado a nuestro país. En el conjunto del año nuestra población activa se ha reducido en 241.700 personas, lo que es razonable. El mercado laboral se desplaza hacia dónde hay más rentabilidad, como todos los mercados, lo que quiere decir de facto que la gente se desplaza hacia dónde hay puestos de trabajo. Por otro lado, el Banco de España ha anticipado el dato de crecimiento del tercer trimestre del año, el cual parece ser que ha sido del 0,5% del PIB, cifra muy superior en términos relativos al de la mayoría de países de la UE y que deja el crecimiento en tasa interanual (esto es, los últimos 12 meses) en un notable +1,6% (notable teniendo en cuenta de dónde venimos y el entorno, aclaro).

Sin embargo, no son pocas las voces que desde Europa advierten de una posible tercera recesión. ¿Será ésto posible? ¿Cómo afectaría a España? Lo que está pasando en Europa hay que analizarlo desde un doble punto de vista: coyuntural y estructural.

Desde el punto de vista coyuntural, no se puede obviar la crisis de Rusia y Ucrania. Al final Rusia es un socio comercial muy importante para muchos países, sobre todo Alemania, y todo el boicot que está existiendo está teniendo un impacto razonable en un momento en el que la recuperación era aún muy débil. Tampoco se puede dejar de lado el estancamiento de los emergentes, sobre todo Brasil. La ración de austeridad que el gobierno de Hollande está metiendo en Francia también tiene un impacto en el crecimiento en el corto plazo que en España conocemos bien. De Italia no se puede decir mucho en este ámbito, porque Mateo Renzi hasta la fecha ha dejado más titulares que medidas. Lo razonable, cuando la crisis rusa amaine y cuando Francia haya acometido su ajuste fiscal, es que Europa vuelva a la senda de crecimiento, aunque sea de forma modesta. En cuanto a los emergentes, estoy convencido de que volverán a sumar, sobre todo Brasil en cuanto pasen las elecciones.

Sin embargo, es bajo el prisma estructural dónde se encuentran la mayoría de las respuestas acerca de lo que está pasando en Europa. Es volver sobre la que ya apuntamos en El Disparadero hace unos meses. El viejo continente vive una crisis sistémica, por cuanto nuestro modelo de vida ya no se sostiene y aquellos que nos gobiernan sólo han encontrado dos salidas: endeudarse o recortar gastos, pero siempre con algo en común, que en ambas iniciativas se ha llegado hasta lo insoportable. El drama del capitalismo europeo es que no ha hallado más respuesta que la bajada de costes para competir en la economía global y bajo ese prisma, tal y como también se ha apuntado desde aquí, manda el que cobra menos, el que tiene menos vacaciones, el que no tiene seguridad social ni sabe lo que son los fines de semana, el que no ha visto en su vida lo que son medidas de protección laboral ni sabe lo que es un sindicato. Esa es la realidad de China y muchos países asiáticos. Y si esa es la receta de Europa, tenemos que asumir que los salarios irán a la baja y que la sociedad se encaminará hacia una calidad de vida mucho menor.

Se oyen voces que piden un aumento del gasto público para salir de esta espiral, y si esto fuera un laboratorio, no podría estar más de acuerdo. El problema es que la economía real no lo es y para aumentar el gasto público tiene que haber dinero. Con casi todos los países con déficits públicos flagrantes, sobre todo España, no hay margen para la política fiscal al menos en los términos que todos conocemos. La podría hacer Alemania, pero exige antes que el resto de países se metan en cintura. Una política expansiva de gasto público tiene sobre todo sentido cuando el problema de un país es coyuntural, pero cuando uno arrastra défcits públicos primarios desde la primera crisis del petróleo (véase Francia) cabe preguntarse, como señalaba hace unas líneas si el modelo no está agotado.

En puridad económica, y de nuevo si estuviéramos en un laboratorio, las medidas de austeridad podrían funcionar, por cuanto se trataría de que las economías reequilibrasen presupuestos, se pudieran bajar impuestos a ciudadanos y empresas y se reactivase la actividad. A largo plazo podría funcionar, pero como explicaba Keynes no sin cierta ironía, a largo plazo estaremos todos muertos. En un período recesivo, puede ser mortal de necesidad para el paciente.

La receta para Europa, bajo mi punto de vista, tiene que ir, a corto plazo, por tres vías: una, control de las cuentas públicas para lograr que ningún país tenga déficit primario (esto es, que la nueva deuda emitida para cuadrar la caja del estado sólo se destine al pago de intereses, por cuanto los  ingresos tributarios y ordinarios del estado den para pagar todos sus gastos ordinarios), permitiendo desde ese punto una reducción de los déficits más paulatina para no retraer más la actividad; dos, implementar medidas de carácter monetario para ver si de esta forma se logra reducir algo el desempleo (como también tratamos de explicar en El Disparadero hace unas semanas) a corto plazo; y tres, implementar reformas estructurales de toda índole que mejoren el funcionamiento de los mercados, los haga más eficientes y favorezca el crecimiento económico. Se me ocurren muchas, pero a bote pronto señalaría laborales, energéticas, de infraestructuras, de las administraciones públicas, fiscales y jurídicas.

A largo plazo, si Europa quiere seguir siendo una potencia con peso en el mundo, debe apostar desde ya por una política común de educación, investigación, atracción y retención de talento, fijar como obligatorio una serie de inversiones en I+D+i en cada país y fomentar la colaboración Universidad - Empresa en ese ámbito. 

A corto plazo el futuro seguirá siendo azul oscuro, pero Europa estaría comenzando a poner las bases para preservar un modelo de vida que creo, honestamente, es el mejor que conozco. Ello implica remangarse y trabajar más y mejor para afrontar los retos del a economía global compitiendo en valor añadido, no en costes.

Nos queda España. Honestamente, yo creo que lo que está pasando en Europa no va a afectarnos en demasía a corto plazo. España ha hecho parte de sus deberes. El mercado laboral es precario, pero funciona mejor, por cuanto se crean puestos de trabajo con crecimientos menores. Decíamos antes que en términos interanuales el crecimiento económico era del 1,6% del PIB. En ese mismo período, y de acuerdo con la EPA, en España hay 515.000 parados menos. España necesitaba crecer más cerca del 3% que del 2% no hace tanto para lograr estos datos de creación de empleo. Familias y empresas se están desapalancando algo más rápido de lo previsto y, además, se ha producido un doble cambio cultural en la economía española que ha cogido a todo el mundo desprevenido. Por un lado, nuestras empresas han comenzado a exportar, pero no sólo verduras y productos agroalimentarios elaborados, sino que la exportación de bienes de equipo sigue liderando nuestro mix, lo cual era impensable hace unos años. Por otro lado, por primera vez, comienza a existir una cultura de emprendimiento en nuestro país. El 40% de los nuevos ocupados de nuestro país en este 2014 son autónomos de acuerdo con la EPA.

Hace unos días se apuntaba una caída de nuestras exportaciones y hubo quién lo vinculó a la crisis europea, pero analizando los datos, eso no es cierto. Nuestras exportaciones a países como Italia o Francia apenas cayeron. Sí lo hicieron de manera espectacular las que llevaban destino Reino Unido (que es una de las economías más sanas de Europa en cuanto a crecimiento se refiere) y Latinoamérica. Más parece que ese dato se debe a factores coyunturales que estructurales. Al menos de momento...

Porque a medio y largo plazo los problemas de Europa son los mismos de España. Este impulso que estamos viviendo tendrá freno si no se inciden en las reformas estructurales y si no nos planteamos un modelo económico capaz de crear valor a varios años vista. Recordemos que sin una burbuja mediante, la tasa de paro en España llevaba muchísimos años sin bajar de un estratosférico 15%.

Tenemos una cosa más a nuestro favor. Aunque parezca una barbaridad, nuestro potencial de crecimiento es, probablemente, el mayor de toda Europa. Con un 23% de personas que no trabajan es previsible que mientras la economía se siga expandiendo se creen nuevos empleos y que ello tire del consumo privado. En el fondo es lo que los datos adelantados del Banco de España han reflejado. Como me explicaba un buen amigo mío el otro día, la gente en nuestro país no sabe quedarse en casa sin gastarse el dinero. Más pronto que tarde termina saliendo. 

Así pues, me creo nuestras previsiones de crecimiento para este año y el que viene. Creo que iremos a mejor en España y pienso que no habrá una tercera recesión en Europa, pero también que los retos que tenemos por delante son enormes. En cualquier caso, lo que siempre me gusta señalar. Siempre nos hemos levantado. Y todo estaba mucho peor tras la Segunda Guerra Mundial. 

Spain is different. Y en el fondo, la vieja Europa también.

sábado, 18 de octubre de 2014

Vinos del Mundo - Puntuaciones de PradoRey en la Guía Peñín 2015

Algunas Sugerencias

Esta semana pasada ha visto la luz la vigésimo quinta edición de la Guía Peñín, publicación de referencia en el sector vitivinícola español y de cada vez más trascendencia en el ámbito internacional. En PradoRey estamos muy felices con los resultados obtenidos, a la par que motivados para seguir creciendo, sabedores de que lo más difícil en esta vida no es llegar, sino mantenerse. Las puntuaciones siempre son un acicate, o al menos así lo creo yo, por cuanto siempre te "pican" para seguir mejorando. Bien porque sean estimulantes, bien porque supongan un manguerazo de agua fría que te lleve a una mayor autocrítica, la cual siempre es imprescindible para crecer, sobre todo en un sector que tiende a ser endogámico. Tal vez por ello respeto tanto a todos los prescriptores y periodistas del sector, independientemente de cómo nos traten, porque de todos he aprendido mucho, todos me han aportado perspectivas diferentes y entre todos luchamos por un mundo, el del vino en España, que, bajo mi humilde opinión, cada vez hace mejor las cosas. La muestra es que cada vez es más capaz de competir mejor en los mercados internacionales.

Detrás de cada vino hay una bonita historia de riesgo y pasión. Me gusta decir que los que trabajamos en este sector elaboramos y comercializamos sueños, lo cual es maravilloso a la par que seductor. No conozco a nadie que se acerque al mundo del vino y no salga impactado y aficionado al mismo para siempre. Nada es al azar, todo tiene un por qué. Y los enólogos y todos los que trabajamos en una bodega sólo podemos aspirar a interpretar a una naturaleza que cada año se se presenta caprichosa y a su antojo, intentando de esta forma sacar lo mejor de la misma y comprendiendo a su vez que detrás de un gran vino hay siempre trazos de genialidad más propios de un artista que de un técnico. Sólo lo puedes entender cuando te acercas a una bodega, la palpas, la respiras y la vives por dentro. Ese día, tu forma de ver este mundo cambia definitivamente.

Así pues, no quiero en este post hacer notas de cata de los vinos que nos han puntuado este año, sino de contaros un poco la historia de cada uno y explicaros por qué para mi todos y cada uno de ellos son especiales. Que nadie olvide que el mejor vino es el que le gusta a uno y que en ese territorio, en el de las preferencias, los demás estamos de más. Sólo aspiramos a ser diferentes, a tener una personalidad propia, y desde la humildad, creo que lo estamos consiguiendo, sabedores de que el mejor vino sigue estando por llegar.

RIBERA DEL DUERO (Vinos tintos y Rosados)

- PradoRey Élite 2011, 94 puntos: El Élite es un clon de la uva tempranillo, la más típica de la Ribera del Duero, que proviene de la zona de Valbuena de Duero y que durante los años 80 y principios de los 90 se incluyó en muchas de las nuevas plantaciones de viñedo que se llevaron a cabo en aquella época. No se dió bien en casi ninguna de ellas y poco a poco se comenzaron a arrancar, apostando por otros tipos de tempranillos menos problemáticos. Misteriosamente, se adaptó a la perfección en 8 hectáreas de nuestra finca, Real Sitio de Ventosilla, en la parte baja del Hoyo Dornajo, a unos 850 metros de altura. Mi abuelo, que apostó por este clon, se planteó durante varios años también el sustituirlo por el bajo rendimiento que tenían las cepas. Y es que rara vez hemos superado los 3.000 kilos por hectárea en dicha zona, cuando el consejo regulador permite llegar hasta los 7.000.

Un día, en pleno debate sobre la viabilidad de esas 8 hectáreas tan especiales, a nuestros enólogos se les ocurrió trabajar el clon por separado, no mezclándolo con otros tipos de tempranillos y el resultado fue espectacular. Cuentan que un día llegó mi abuelo por la bodega y le pidieron que fuera a catar un vino al despacho de los enólogos. Impactado, les preguntó "¿Y este qué vino es?". Ángel Luis Margüello le dijo "el que sale de esas zonas que no sabemos si arrancar". Desde aquel día se zanjó el debate. Corría el año 2000 por aquel entonces y sin embargo, pese al vinazo que allí teníamos en potencia, tardamos unos años en terminar de comprender cómo se comportaba este clon tan especial. Aquello era un potro desbocado, un caballo de carreras fuera de control. Con trabajo y tesón dimos el primer gran salto en la cosecha 2005, con la que logramos llamar la atención de la mayoría de críticos de todo el mundo. El empujón definitivo, sin embargo, llegó en la añada 2009. Desde entonces, no nos hemos bajado del podium de los mejores en casi todas las guías nacionales e internacionales.

Hoy en dia somos, creo, la única bodega de la Ribera del Duero que sigue trabajando este clon y el resultado es un Ribera del Duero diferente. Persistente, complejo y eminentemente varietal, con las mejores características de los vinos de la región, pero acompañado de una potencia muy poco frecuente. El caballo de carreras parece ya domado, que no domesticado. Sigue siendo un espectáculo de aromas y matices gustativos en el paladar. Todo el protagonismo de este vino se le otorga a la uva, al clon élite, como sus aromas a violetas, fruta negra madura o regaliz reflejan. Los 15 meses en barricas son lo de menos en este caso. 

La añada 2011 todavía es terriblemente joven para este vino y por ello sorprenden sus 94 puntos a estas alturas. Es un cañón que seguirá mejorando en la botella y que tiene potencial para ser nuestro mejor Élite hasta la fecha. El tiempo dará o quitará razones, pero a mi me tiene cautivado.

- PradoRey Élite 2010, 93 puntos:  La historia es la misma que en el caso anterior, pero lo que realmente hace interesante a este vino, es la comparación con el 2011. Mismo terruño, mismas uvas, mismo clon, vinos totalmente diferentes, y no sólo por la lógica evolución en la botella, sino porque las añadas fueron diferentes. Ambas de altísima calidad, pero al igual que la 2010 tuvo un carácter algo más atlántica (más fría, ciclo un poco más largo, mayor capacidad de guarda), la 2011 fue más mediterránea (más cálida), lo que a corto plazo le hace alcanzar un punto de expresividad más alto, con mayor carga frutal si cabe.

El PradoRey Élite 2010, bajo mi punto de vista, es un excelente vino que ha sido reconocido también a nivel internacional y que se encuentra en estos momentos en su mejor momento y se mantendrá en el mismo durante varios años aún. Decir cuál es mejor es complicado, por cuanto el otro día en el salón la mitad se decantaba por uno y la mitad por el otro. En cualquier caso, ambos son una excelente opción para colarse en los momentos especiales de nuestras vidas. De la añada 2011 hay unas 18.000 botellas. De la 2010 apenas 10.000.

- Adaro de PradoRey 2011, 93 puntos: Una gratísima sorpresa y con potencial para superar a su predecesor, del que hablaré a continuación. Adaro es el segundo apellido de mi abuelo, Javier Cremades de Adaro, al cual llamaron en su día "el loco de Ventosilla" porque sólo a un loco se le podía ocurrir plantar 520 hectáreas de viñedo en la zona más fría y más extrema de la Ribera del Duero. Aunque hoy hay más viñedos en aquella zona, en los años 80 fue un auténtico pionero. Las uvas que utilizamos para elaborar este vino proceden de la parte alta del Hoyo Dornajo, a casi 900 metros de altura, la más alta de la finca. El vino es 100% tempranillo y su crianza se realiza siempre en maderas amables con la fruta para respetar lo mejor del terruño: francesas, del cáucaso e incluso una parte de segundo año para no restar ni un ápice de protagonismo al varietal. Por ello sale ese aroma tan agradable a cerezas, regaliz y violetas. La madera aporta un suave y agradable matiz a especias dulces.

Con taninos muy redondos pese a su juventud y una elegancia pasmosa, el Adaro 2011 supone la confirmación de un vino que desde su salida al mercado ha logrado enamorar a la mayoría de los que lo han catado.

- Adaro 2010, 94 puntos: Creo que es la mayor puntuación para un crianza de la Ribera del Duero este año. Varietal elevado al cubo. Mi abuelo es el "loco de Ventosilla", como señalaba antes, pero lo que no todo el mundo sabe es que PradoRey es la culminación de un sueño. Cuando era un joven estudiante de Ingenería, siendo huérfano de padre y el menor de 7 hermanos, se iba en verano a la Mancha a hacer vino y venderlo para poder costearse sus estudios. Aunque la vida luego le llevó por otros derroteros, casi siempre vinculados al campo, nunca dejó de soñar con hacer su propio vino en latitudes imposibles. Me decía, "Fernando, en las zonas límites es dónde siempre se obtienen los mejores frutos". Me gusta decir que con Adaro vendo el sueño de mi abuelo.Y la mejor noticia es que la mejor añada sigue estando por llegar, porque las cepas aún no han llegado a su cénit.Quedan poquitas botellas ya de la añada 2010 y apenas tenemos unas 18.000 de la 2011. 

Calidad / precio, de lo mejor de la Ribera del Duero. Sin perder el carácter de la región, hemos querido volver a la frescura y elegancia de los vinos de antaño. Y creo que, humildemente, lo hemos conseguido.

-PradoRey Reserva Finca la Mina 2009, 92 puntos: Para PradoRey la palabra Reserva impone mucho respeto y hemos querido recuperar las tradiciones riojanas del siglo XIX, cuando la gente hacía una "reserva" de un vino de crianza de una añada excelente. Con la llegada de los consejos reguladores, el Reserva, al igual que el Crianza, por ejemplo, pasó a ser más una categoría de producto que tenía que cumplir unos requisitos de elaboración, lo cual está bien, por cuanto favorece la comparabilidad y la información al consumidor, pero que puede viciar el origen de la palabra. PradoRey sólo hace Reservas de añadas excelentes, como fue la 2009.

Desde que me incorporé a la bodega, y siempre de la mano de mi equipo técnico, hemos tratado de darle cada vez máyor protagonismo al viñedo, vinculando los vinos de cierto nivel a diferentes zonas del mismo. La Finca la Mina, paraje imponente dentro de la finca Real Sitio de Ventosilla, tiene unas características óptimas para elaborar reservas: suelos pobres, cepas de las más antiguas de la finca, altitud (830 metros) una buena pendiente en el terreno y una adecuada orientación. 

Así pues, en este vino se aúnan un trabajo de vino de pago, aún cuando no sea un vino de pago legalmente hablando, y una añada excepcional. Todavía es un vino que está muy joven, pero que muestra ya una cara espectacular. Tiene un 95% de tempranillo, un 3% de cabernet y un 2% de merlot. Como le gusta decir a mi buen amigo Mateo de México, elegancia pura. Habrá algo de Reserva 2010 y 2011, pero luego saltaremos directamente al 2014.

- PradoRey Gran Reserva 2004, 91 puntos: Si el Reserva sólo lo hacemos en añadas excelentes, el Gran Reserva sólo en añadas excepcionales. De momento 1999, 2004 y 2009. Me gusta decir que el Élite es un Ferrari y que este vino es un Rolls Royce. Chocolate, cacao, notas ahumadas y una suavidad en boca que parece terciopelo. Maravillosa complejidad para el vino del que probablemente se sientan más orgullosos los enólogos.

Me gusta decir que el vino y el amor tienen cierto paralelismo. Al inicio ambos son "fáciles", nada complejos, todo frescura. Con el tiempo ambos evolucionan y van ganando una maravillosa complejidad que cuesta valorar. La fruta sigue estando, pero aparecen otros matices que no siempre son fáciles de apreciar. Hacer un Gran Reserva es muy, muy dífícil, al igual que la convivencia diaria, pero cuando se pone cariño, mimo y todo el empeño, el resultado puede ser espectacular. Y este es un buen ejemplo.

- PradoRey Finca Valdelayegua Crianza 2011, 91 puntos: Valdelayegua es una parte de la finca Real Sitio de Ventosilla también ubicada a unos 830 metros de altura que tiene una gran particularidad. Cuando uno sube a la parte más alta del pago, tiene a la derecha el Río de Duero, y de frente el Río Gromejón. Los cantos de río que aparecen en el suelo le delatan. Fue un terreno inundado tras la última glaciación y cuando fueron bajando las aguas y fueron pasando los años, ha ido quedando un terruño óptimo para viñedo. Hoy es el mejor ejemplo de lo que llamamos un suelo "franco", con arena, arcilla, limo y piedras de río. Todo ello nos aporta todo lo que necesitamos para hace un gran crianza: capacidad de guarda, elegancia y frutosidad. 

Desde el año 2006 nuestro Crianza viene de este término y es por ello por lo que a mi me gusta más llamarle directamente PradoRey Finca Valdelayegua, porque de nuevo es un vino muy Ribera que le otorga toda la importancia al viñedo. Más contundente que el Adaro pero también con su elegancia. El volumen de este vino viene determinado por la calidad de la añada. Valdelayegua tiene casi 90 hectáreas y un potencial de unas 550.000 botellas / año. Sin embargo, el año que mayor producción hemos elaborado apenas hemos llegado a las 300.000. Buscamos rendimientos bajos en la medida de lo posible e incluso, como en el año 2007, hemos llegado a no elaborar este vino por no llegar al mínimo de calidad que exigimos. 

Solían decir en su día que nuestro Crianza no lograba desmarcarse de nuestro Roble. Hoy creo que ya no es así. Este 2011 es un maravilloso ejemplo. Excelente relación calidad / precio.

- PradoRey Roble 2013, 88 puntos: Hay vinos que los valoro muy por encima de las puntuaciones, por la complejidad de la añada o las circunstancias que han rodeado la elaboración del mismo. La cosecha 2013 es un buen ejemplo, por lo difícilisima que fue por las tremendas lluvias sufridas durante la vendimia. Y el trabajo en bodega tampoco fue sencillo, por cuanto la añada 2012 fue cortísima, lo que nos obligó a sacar nuestro Roble antes de lo que nos hubiera gustado. Pese a trabajar en unas condiciones tan difíciles, creo que el resultado es más que digno y personalmente me encuentro muy orgulloso del trabajo que ha realizado mi equipo.

Poca gente sabe que la categoría Roble la inventó PradoRey. En el año 1997 nuestros enólogos pensaron que era una excelente idea pasar el vino joven de la Ribera, que era muy duro de por sí, por madera, buscando con ello suavizarlo y mejorarlo. Cuando salió al mercado, lo reventamos. Aquello era algo revolucionario y poco después todas las bodegas de Ribera comenzaron a utilizar el procedimiento. Terminó canibalizando al Crianza, pero permitió a la Ribera del Duero popularizarse por toda España, ya que sus precios eran mucho más asequibles que los típicos vinos de la zona de por aquel entonces. Como anécdota cuento que quisimos registrar el invento, pero que no nos dejaron hacerlo. Siempre nos quedará el orgullo de haber sido los primeros en atrevernos a hacer un Roble, a pensar en los vinos jóvenes de la Ribera de una forma diferente.

Ojito porque el 2014 promete. Los primeros mostos apuntan a un viño que va a estar cañon. En marzo / abril, la prueba.

- PradoRey Rosado Fermentado en Barrica 2013, 88 puntos: El Rosado en España ha sido un vino denostado hasta no hace tanto. En PradoRey, fieles a la tradición de la Ribera del Duero, siempre hemos creído que era un vino con personalidad propia. Es por ello por lo que hemos apostado desde nuestros orígenes en hacer algo diferente. Este es un gran ejemplo. Autorizado por el Consejo Regulador a tener un coupage con un 50% de Merlot, nos encontramos ante un Rosado especial que fermenta en conos de madera del bosque de Nervers y envejece durante 4 meses en barricas de 225 litros del cáucaso. Es una piruleta, con aromas muy marcados a fruta roja y caramelo Solano de nata y fresa.

Aún así, no estamos ante un vino menor. Al contrario, es un rosado para gente que le gusta mucho el vino tinto y nos acompañará estupendamente un asado o una buena carne. Ahora bien, con un buen arroz, con una buena pasta o con una buena ensalada, es una auténtica pasada. Delicioso en cualquier momento.

- Lía de PradoRey 2013, 88 puntos: Gran rating para un vino de este precio y de estas características. De nuevo un rosado, en este caso de color rosa palo. El sexy wine por excelencia, cool, canalla, ese que sacamos por primera vez en la añada 2012 y con el que revolucionamos el mercado. Hoy muchas bodegas hacen este tipo de vinos, pero nos vuelve a quedar el orgullo de haber sido los primeros en la Ribera del Duero. El color violeta es espectacular y muy difícilmente imitable, por cuanto se juntan una serie de factores fruto de muchos años de trabajo e investigación en bodega. Por el contrario, el resto de rosados de este tipo presentan un color más piel cebolla.

Fresco, afrutado, con aromas a fruta roja y blanca, asi como notas florales. Con un puntito de azucar residual y algo menos de alcohol, es un vino ideal para iniciarse en este mundo. Siempre he creído que hay que poner las cosas más fáciles a los consumidores y este es un buen ejemplo.

RUEDA (Vinos Blancos)

- PR 3 Barricas 2013, 93 puntos: O sería mejor llamarlo PR cepas antiguas o en altura, porque lo más importante de este vino no son las barricas dónde fermentamos el verdejo, sino el origen de la uva, una parcela de una zona de Segovia de clima límite, con cepas antiguas y de baja producción. El vino fermenta en tres tipos de barricas diferentes, las cuales son volteadas tres veces todos los días para evitar que las lías se depositen en el fondo de las mismas. Además, se hace un batonage diario. Todo ello para producir un máximo de 3.000 - 4.000 botellas y no cada año, sino cuando la uva tiene grado y acidez suficiente, lo cual es casi un equilibrio imposible. Cuesta mucho vender este tipo de vinos en España pero son joyas que ponen en valor a toda una denominación de origen. Rueda es mucho más que una zona de vinos baratos, pero hay que atreverse a probar caldos de este tipo. El PR 3, además, es eminentemente varietal, sobre todo en boca, dónde el ácido málico permanece intacto (dejando una sensación muy agradable que en seguida nos hará salivar) y se nota toda la rusticidad de una uva, la verdejo, que es fundamentalmente noble.

- PradoRey Verdejo 2013, 90 puntos: Lo mismo que decía del Roble cabe para este vino. Una añada difícilisima en Rueda, con lluvias que alargaron la cosecha un mes más de lo debido, y unos enólogos, los nuestros, que acertaron de pleno sacrificando un pelín de madurez para evitar el agua. El resultado es un vino fresco y muy agradable, que si bien no alcanza el esplendor de añadas como la 2011 o 2012, pienso que está muy por encima de la media en un año complicada como pocas.

Tres cosas hacen muy especial a este vino. La primera es que la vendimia es nocturna, para evitar la oxidación de la uva. La segunda, que empleamos una técnica, boreal, que trajimos desde Italia y que fuimos pioneros en aplicar en Rueda. Consiste en que una vez que la uva entra en la bodega, antes de estrujarla, se la inertiza en un ambiente saturado de CO2 evitando, de nuevo, la oxidación de aquella. Pero en 2007, nuestros enólogos fueron un paso más allá y se plantearon utilizar dicha tecnología al doble de presión que nuestros colegas italianos. El resultado fue que a la uva le extrajimos muchos más aromas de los que hasta entonces era habitual. Aquello fue algo impresionante. Por último, se somete al vino a una crianza sobre sus propias lías durante tres meses en depósitos metálicos, lo que le confiere mayor longevidad, complejidad y volumen. Digo con la voz bien alta y lleno de orgullo que Rueda es la Denominación de Origen de España de mejor relación calidad / precio y que este vino es un gran ejemplo de ello.

- PradoRey Sauvignon Blanc 2013, 88 puntos: Logramos hacer un verdejo extraordinario y el Sauvignon, aunque está también estupendo, no logramos que alcanzara el nivel de los años anteriores. Pesó mucho la vendimia tan complicada que señalaba antes. En cualquier caso, el resultado fue estupendo. Vino de tirada limitada, de apenas 6.000 botellas. Motivación hasta arriba para volver a alcanzar los 90 puntos esta nueva añada.

Como decía al principio, las puntuaciones son siempre un acicate. Esta cosecha 2014, tanto en Ribera como en Rueda ha sido estupenda y son muchos los proyectos e ilusiones que descansan en nuestros depósitos y en apenas unos meses, en la barrica. Sueños que elaborar y vender. Maravillosa locura. Bendito trabajo.







lunes, 13 de octubre de 2014

Empresas - Bankia o por qué es necesaria la Responsabilidad Social Corporativa

Algunas Ideas



Si una persona llegara de otro planeta y le contásemos que en España existe una entidad financiera que salió a bolsa falseando sus cuentas, que engañó a decenas de miles de clientes vendiéndoles productos basura mal llamados “acciones preferentes”, que terminó quebrando, costándole al estado, y por ende a todos los españoles, más de 20.000 millones de euros, que hace unos días hemos sabido que durante años sus consejeros y directivos se han estado gastando indebidamente en tarjetas “opacas” un dineral en liberalidades y lujos asiáticos a costa del dinero de los depositantes y contribuyentes, y que a día de hoy no hay nadie en la cárcel por semejante escándalo, este extraterrestre recién llegado se daría la vuelta de inmediato, por cuanto pensaría que el nuestro es un país en el que no merece la pena vivir.

Claro, que todo se puede comenzar a entender, que no a justificar, si se añade que los protagonistas de nuestra historia son políticos de casi todos los partidos, representantes sindicales y de organizaciones empresariales. Gente acostumbrada a vivir a costa del contribuyente, al que no le importa sangrar hasta lo insoportable con tal de mantener su nivel de vida. Y como además son los que legislan, terminan siendo jueces y parte. De traca. El contrato social definitivamente está roto y si entendemos al económico como un nuevo poder que adjuntar al legislativo, ejecutivo y judicial, también podemos decir que la actual generación de políticos ha dinamitado la obra de Montesquieu. El panorama es desolador, o al menos a mi me lo parece. No sólo todo lo que sale de Bankia me parece asqueroso, sino que creo que es humillante para todos aquellos que se están dejando el alma por salir adelante. Lo peor no es el escándalo en sí, sino el mensaje que se está lanzando a la sociedad en su conjunto.

Hace unos años, cuando empezó esta crisis, tuve la oportunidad de participar en una mesa redonda sobre el futuro de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), en la cual recuerdo que uno de los ponentes defendió que éste sería sombrío en los años venideros, por cuanto dicha política se había traducido en una serie de iniciativas básicamente de relaciones públicas, fundamentadas en filantropía corporativa, marketing con causa o ecologismo oportunista, que tenderían a desaparecer conforme la crisis siguiera limitando los presupuestos de las empresas. Por mi parte defendí que, al contrario, la RSC cada vez sería más importante en el marco de una estrategia empresarial. Por un lado, porque internet iría a más, y con ella se seguiría incrementando la democratización de la información haciendo a las compañías transparentes. Para competir no sólo bastaría con hacer un buen producto o dar un buen servicio, sino que además habría que hacerlo conforme a una sociedad cada vez más exigente en su relación con las empresas. Para sobrevivir, éstas no sólo deberían cumplir unas leyes, sino lograr legitimidad.

Pero además, también vaticiné, y muy de la mano de esto que acabo de señalar, que sería cada vez más necesario una estrategia de gobierno corporativo que alinease los intereses de los órganos de gestión y administración de la empresa con los de los accionistas y el resto de grupos de interés. El consumidor y el inversor tienden a penalizar más los escándalos que a premiar los buenos comportamientos, y en un momento de tanta sensibilidad social, era razonable pensar que la sociedad no iba a pasar ni una, como está comenzando a suceder. La misma entidad que ha sido rescatada por todos y que no ha tenido reparos en los últimos tiempos en desahuciar a muchas familias, tenía un equipo gestor que se lo pasaba estupendamente a costa de todos nosotros. No hay por dónde cogerlo.

Milton Friedman, siempre crítico con la RSC, apuntaba que ésta era algo subversivo, por cuanto siempre se hacía a costa del accionista o del cliente. Me pregunto si tras Enron, Parmalat, Lehman Brothers o Bankia, el excelente economista norteamericano podría seguir diciendo lo mismo. Bajo el mantra de la maximización del beneficio han tenido cabida una serie de comportamientos injustificables que han terminado perjudicando no sólo a los accionistas, sino también a millones de empleados de todo el mundo que han perdido sus puestos de trabajo, proveedores que se han quedado sin cobrar sus facturas y comunidades locales que se han visto notablemente empobrecidas. Para Friedman los únicos límites  a la actuación empresarial eran la ley y la ética. Hoy cabe preguntarse si ambos límites, no ya sólo si son suficientes, sino si siguen vigentes.

De un tiempo a esta parte nos encontramos con que los sistemas jurídicos de los países modernos se han alejado de la norma moral, lo que quiere decir que cumplir la ley no implica un comportamiento deseable para una colectividad. Por ejemplo, una entidad rescatada por los impuestos de todos, incluidos los de esa familia que ahora mismo se encuentra sin ingresos porque todos sus miembros están en paro, puede desahuciarla conforme a una ley hipotecaria que desde la UE ya se ha señalado como injusta y asimétrica. Además, las empresas se enfrentan a entornos multinacionales, con un derecho internacional privado aún en pañales y con unos estados impotentes a la hora de legislar. Si además, los encargados de hacer las leyes tienen intereses ocultos, apaga y vámonos. Para entender lo que digo bastaría con preguntar a la gente por las empresas en las que trabajan los políticos una vez que abandonan sus cargos públicos. Yo creo que casi todos pensaríamos en respuesta espontánea en compañías del sector energético y telecomunicaciones, precisamente de los pocos oligopolios de facto que aún tenemos vigentes en nuestro país y a los que nadie quiere meter mano. Parece obvio el por qué. Lo de las Cajas de Ahorro ha sido el mayor despropósito de todos. Políticos prestando dinero para construir al amparo de otros políticos que podían recalificar, regularizar y hacer lo que les diera la gana con los terrenos de ciudades y comunidades autónomas.

 En cuanto a la ética, que me permita el señor Friedman hablar de la misma como un brindis al sol, por cuanto ésta sólo responde a comportamientos morales de carácter universal. Contratar niños no está mal visto en muchos países de Asia, por ejemplo, pero casi nadie lo aprobaría en Europa. La ética, hablando de ella de forma genérica es una vaguedad. Se decía que esta era una crisis de valores, y yo no puedo estar más de acuerdo. Necesitamos personas al frente de las empresas con criterios morales y que incluyan los mismos en la gestión de la compañía, comprendiendo que el progreso no puede ser sólo económico, sino también moral. Amparándose en vacíos legales y en conceptos relativistas, han proliferado un conjunto de ejecutivos sin escrúpulos que no han tenido ningún problema en llevarse por delante empresas como la citada Enron, falseando las cuentas y haciendo un dineral vendiendo las acciones los días previos a la quiebra. Las pensiones indebidas o las escandalosas indemnizaciones por despido de los directivos y políticos que han llevado a la ruina a las cajas de ahorro, es una patada en el culo de todos los ciudadanos que lo están pasando horrible.

Bankia quedará en nuestra memoria como el escándalo perfecto, por cuanto ha fallado todo. Sus gestores han estafado a toda la sociedad teniendo en sus órganos de administración a personas con cargos públicos que, en lugar de tener vocación de servicio, se han creído que era la sociedad la que tenía que servir a sus fines bastardos. No tienen ningún pudor quiénes intentan justificar lo injustificable con el asunto de las tarjetas diciendo que “era frecuente” o que “todo el mundo lo hacía”, sobre todo cuando hace unos meses trataban de escurrir el bulto de la quiebra de la caja argumentando que firmaban las cosas sin leerlo. Para cobrar indebidamente parece claro que tampoco se hacían preguntas. Los órganos de gobierno duales, esto es, equipo de dirección y consejo de administración, se crean para mejorar el control, no para que le cueste más dinero al accionista y luego a toda la sociedad. Y los consejeros, como administradores, tienen responsabilidades penales.

Pero lo de Bankia no es un caso aislado. Y aunque es muy probable que en otras cajas de ahorro se hayan vivido situaciones similares (Catalunya Caixa tiene todas las papeletas viendo las joyas que en ella había), no me estoy refiriendo en este caso exclusivamente a estas entidades. Yo mismo he tenido conocimiento de casos de directivos despedidos de PYMES los cuales cargaban sus vacaciones en las tarjetas de la empresa, a costa del accionista, estando la compañía en pérdidas. O incluso no tenían inconveniente en dar de alta el teléfono móvil de su mujer en el contrato de la empresa, aún cuando ésta no trabajara en ella. Y no son casos que sólo se hayan dado en España, sino más bien parece que tales comportamientos oportunistas se han dado en muchos de los países que hoy siguen inmersos en una crisis económica de caballo. Un repasito a la película “Inside Job” nos puede dar alguna pista.

Sí, siempre se ha hablado de la RSC en términos medio ambientales y sociales, pero nos hemos olvidado que la primera responsabilidad social de la empresa es la económica, porque sin ello no tienen sentido el resto de los objetivos. Mientras todo parecía ir bien, valía casi todo y eso es inaceptable. Hoy me reafirmo en lo que dije en aquella mesa redonda de hace unos años. La RSC es más necesaria que nunca. Las empresas deben comportarse como ciudadanas corporativas y tanto éstas como sus gestores deben ser ejemplares. Antes de embarcarse en proyectos filantrópicos alejados de la realidad de la compañía, se deben sentar las bases de una auténtica responsabilidad empresarial, teniendo bien claro que lo principal es crear valor a largo plazo para todos los grupos de interés que forman parte de la compañía, incluyendo criterios morales en la gestión. Y entonces sí, la responsabilidad económica, social y medio ambiental irán de la mano por sí solas, sin necesidad de encajar acciones pomposas farisaicas, más efectistas que efectivas.

Tampoco podemos pedir peras al olmo. La crisis de valores es de toda la sociedad y tiene su reflejo en lo que ha pasado de un tiempo a esta parte en las empresas. Afortunadamente, la ola de indignación que ha generado el caso de Bankia me hace tener fe en que, definitivamente, algo esté cambiando. Educar en valores es la clave.

Nos quedan nuestros políticos. El fin del bipartidismo sería una excelente noticia si ello trae consigo una regeneración democrática de la clase política española. A los puestos de responsabilidad se debe llegar como consecuencia de una trayectoria profesional excelente e inmaculada, y no vía a participar en determinados partidos desde las bases. Es necesaria también una responsabilidad social de los políticos y limitar aún más los posibles conflictos de intereses que puedan tener una vez abandonan sus puestos de responsabilidad. Y por supuesto, alejarles de las cajas de ahorro y entidades financieras. Como diría un buen amigo mío, sería volver a dar pistolas a los monos. O como diría otro, mezclar fuego y gasolina. Y en esto sí que estoy con Bankia: Ha llegado la hora de comenzar por los principios.




jueves, 18 de septiembre de 2014

Economía - ¿Bienvenido, Mr Draghi?

Una Visión Diferente

Ya han pasado unos cuantos días desde que Mario Draghi anunció su último paquete de medidas para sacar definitivamente a la Eurozona de la crisis y llevo queriendo escribir al respecto desde hace más de una semana, pero reconozco que no sabía cómo afrontar el post. En primer lugar, porque hacer digerible todo lo que el máximo dirigente del BCE ha determinado para los menos doctos en materia económica, no es sencillo. Y en segundo lugar, porque no quería ni por asomo quedarme en lo fácil, que es criticar sin proponer algo, aunque metidos en el atolladero en el que estamos, reconozco que suena pretencioso. En cualquier caso, no me gustaría dejar de intentarlo.

Dentro de las medidas sin precedentes y totalmente revolucionarias desde el prisma europeo que se han tomado, cabe destacar que no sólo se han bajado los tipos hasta el 0,05%, sino que además el BCE prepara una compra sin precedentes de activos bancarios para introducir liquidez en el sistema y reflotar el crédito de una vez por todas. ¿Será la solución definitiva? Yo creo que no, que hacen falta más cosas, porque el problema de Europa no es de falta de liquidez y aunque la carestía de crédito es una obviedad, tampoco es ésta la única de las dificultades. Aún así, no quiero comenzar por mis conclusiones, así que previamente me gustaría arrancar explicando las medidas, luego aportar mi visión de lo que realmente le ocurre a Europa y por último apuntar algunas ideas de mi propia cosecha. Intentaré simplificar al máximo para que todo el mundo me pueda seguir. Que no se me enfaden los puristas.

Las Medidas:

La primera de todas ha consistido en rebajar los tipos de interés aún más. Antes estaba al 0,15%, precio ya de por sí irrisorio, y desde hace unos días al 0,05%. Las bajadas de los tipos de interés en la economía tienen como finalidad principal animar la inversión, ya que facilitan el endeudamiento de las personas y empresas, así como animan el consumo. Esta medida tendrá efecto sobre el Euribor más pronto que tarde, indicador de referencia para la inmensa mayoría de hipotecas y préstamos, y ello debería hacer más llevadero tanto el desapalancamiento como el pago de los nuevos préstamos que se concedan. El aumento de la inversión debería tener un efecto claro y directo sobre el crecimiento económico, así como sobre la creación de empleo en consecuencia.

De forma indirecta, penaliza el ahorro, ya que los bancos retribuirán menos por los depósitos y cuentas corrientes. Ello de alguna forma debería incentivar también algo más el consumo (o la inversión, de nuevo).

Sin embargo, con los tipos de interés tan bajos, esta bajada adicional no tengo claro que vaya a tener un gran impacto. No es que las empresas no quieran nuevos préstamos, es que los bancos no los conceden por diversas razones. Muchas de ellas justificadas, otras impuestas y otras tantas por los temores que aún arrastran. Y  no es que las familias no gasten porque estén ahorrando, sino que más bien ahorran porque siguen teniendo importantes deudas que pagar.

Por lo tanto, bienvenida sea la bajada de tipos, pero su efecto, me temo, será muy reducido.

La otra gran medida anunciada por Draghi ha sido la compra de activos a los bancos. Esta es mucho más interesante y desde luego se presta a un debate en profundidad nada sencillo. Necesitaré hacer un poco de historia reciente para que se entienda bien la trascendencia del plan de Draghi, pero de nuevo, trataré de simplificar.

Tras la caída de Lehman Brothers y el inicio de la gran crisis financiera que aún nos tiene empantanados, los gobiernos de las principales economías del planeta decidieron que era el momento de incrementar la seguridad de la banca mundial para evitar futuros desastres. Todo ello desembocó en Basilea III, dónde se determinó que los requisitos de capital y solvencia de la banca debían ser mayores que antes. Cada vez que se concede un préstamo, los bancos consumen capital. Si las entidades están tiesas, porque han pasado una crisis financiera, y se les exigen mejores ratios, indudablemente el crédito no fluye, o fluye menos.

Adicionalmente, los gobiernos, y aquí hago especial hincapié en el Español, sobre todo tras el rescate bancario, obligaron a las entidades financieras a ser mucho más estrictas con el sistema de provisiones. Una provisión consiste en reconocer que un particular o empresa no te va a pagar el préstamo que se le ha concedido, en su totalidad o en al menos una parte. El sistema de provisiones va por porcentaje según la tipología del cliente, pero afecta a los préstamos dados, a los nuevos y también a las líneas de circulante, por muy absurdo que ésto me resulte desde fuera, por cuanto el descuento de un pagaré dependerá más de la calidad del librado que de la empresa que lo presenta al cobro. Cuando aumentan las provisiones, de nuevo simplificando mucho, empeoran los ratios de solvencia y capital. Por lo tanto, si los bancos ya lo tenían difícil para prestar, desde el rescate de nuestra banca lo han tenido bastante peor, aunque sea cierto, y ello conviene señalarlo, que en buena medida por el deterioro de los balances de las empresas desde que comenzó la crisis. El escaso crédito, además, era caro por cuanto la fragmentación de la banca Europea hacía que para financiarse pesara mucho más el riesgo país que la solvencia de las entidades o del proyecto a financiar. Con nuestra prima de riesgo disparada, el resultado era el que todos hemos conocido hasta la fecha.

El rescate de nuestra banca y la creación del banco malo (SAREB), ayudó mucho a nuestras entidades porque al poder liberar muchos de sus activos tóxicos, mejoraron sus balances y sus ratios. Es por ello por lo que en España, aún en unos niveles irrisorios, parece que el crédito comienza a mejorar algo. En Europa, aunque el crédito haya estado algo mejor, lo cierto es que las dudas sobre los balances de las entidades financieras aún persisten y es por ello por lo que se van a realizar nuevos test de estrés. Tengo la intuición de que nuestros bancos van a salir en su mayoría bastante bien parados. En ese aspecto, nuestro país ha hecho sus deberes.

La medida de Draghi, por lo tanto, consiste en comprar activos titulizados a la banca, buscando con ello meter liquidez en el sistema a la par que mejora los balances de los bancos. La condición es que ese dinero realmente se destine a financiar la economía real, y si realmente con esta compra de activos mejoran los ratios de las entidades, es posible que la medida tenga éxito. Además, se sube la penalización a la banca por tener dinero "parado" en el BCE. Es decir, que no sólo no le retribuyen los depósitos, sino que además deberán pagar más por ellos. Todo ello puede hacer que, efectivamente, el crédito fluya, pero insisto en lo dicho antes: la falta de crédito es sólo uno de los problemas que tiene Europa.

Es cierto que el BCE ha venido metiendo cantidades ingentes de liquidez en el sistema, pero éstas realmente no llegaban al ciudadano de a pie ni a la pequeña y mediana empresa por dos motivos fundamentales. En primer lugar, porque ese dinero se lo quedaban los bancos para cumplir con los nuevos requisitos de capital y solvencia que se han venido exigiendo desde el BCE, la propia comisión europea y algunos gobiernos, como ya se ha explicado, y en segundo lugar, porque el resto, una cantidad muy importante, se iba a financiar los déficits públicos de los estados. Es decir, por un lado el BCE metía dinero en el mercado, pero por otro lo sacaba. Aumentaba la base monetaria, pero no el dinero realmente en circulación. Una de las grandes paradojas de esta crisis es que prestar al estado no consume recursos propios a las entidades financieras, lo cual pervierte el mercado financiero, ya que el dinero no se desplaza hacia dónde pueda haber mayor rentabilidad, sino dónde haya menos riesgo. No se puede ser juez y parte. Y luego nos quejamos de que los mercados no funcionan bien sin advertir de que los que los regulan tienen sus propios intereses. En este caso políticos.

Por lo tanto, si se prohibe o limita que ese dinero vaya a los gobiernos, se mejoran los balances y se penaliza tener fondos en el propio BCE, la liquidez que Draghi va a insuflar a los mercados debería llegar a la economía real con un doble efecto: una mejora de la situación macro y microeconómica a corto plazo y una devaluación del euro (al haber más monedas, éstas valen menos) que deberían favorecer las exportaciones de los países de la Eurozona. España es uno de los países que más se puede beneficiar de estas medidas.

Acerca de la Política Monetaria:

La política monetaria no deja de ser una herramienta de política económica que casi siempre ha tenido dos finalidades: una, el control de la inflación, y dos, incidir en la demanda agregada de un país (vía animando inversión y consumo casi siempre). Para tal fin, los bancos centrales controlan los tipos de interés, así como las cantidades de dinero en circulación a través de lo que se llamaban operaciones de mercado abierto. Bernanke, mientras fue presidente de la FED, revolucionó las prácticas de este tipo con las llamadas "expansiones cuantittativas", a través de las cuales el máximo organismo monetario de los EEUU ha estado comprando no sólo deuda pública, sino también muchos activos financieros tóxicos que sirvieran, a la par que se inyectaba dinero en la economía, para limpiar los balances de los bancos y entidades financieras de aquel país. 

Cuando la política monetaria realmente logra impactar sobre la demanda agregada, el resultado es que suele bajar el desempleo. En estos casos, bajadas de tipos de interés y la mayor existencia de dinero en el mercado, hacen que la gente ahorre menos y consuma más, lo que sin dudas tira de la actividad hacia arriba y genera nuevos puestos de trabajo. Además, como estas medidas suelen generar cierta inflación, los activos como las viviendas tienden a revalorizarse, lo que permite muchas veces poder endeudarse más al existir mayores garantías. De igual forma, se incentivan las compras de bienes de equipo, por cuanto la financiación es barata y permite un mayor nivel de endeudamiento.

Pero la política monetaria no es la panacea. Son muchos los estudios que reconocen que tiene un impacto a corto plazo, pero que a largo éste es muy limitado. De igual forma, con un sistema financiero débil y fragmentado, en un momento además de incertidumbre, la intermediación de aquel suele ser muy ineficiente, lo que termina por hacer ineficaces muchas de estas políticas. Pongo un ejemplo: si se mete dinero en el sistema, pero los bancos no prestan porque creen que no hay demanda solvente, o porque tienen unos balances muy deteriorados, o porque se les exigen mayores necesidades de capital, como se ha explicado antes, el dinero no fluye y, por lo tanto, el efecto es mínimo. ¿Recordáis lo que exponía al inicio del post? Por eso Draghi en estos momentos no sólo quiere incrementar la liquidez, sino que quiere asegurarse que llegue a quién tiene que llegar.

Y toma esta medida, porque a Bernanke no le ha ido aparentemente mal con ella. Hoy EEUU goza de una tasa de paro mucho menor que la de Europa y ha visto como su desempleo ha disminuido a gran velocidad en los últimos años. La política monetaria de la FED se ha vendido como un caso de éxito mientras que al BCE y a la UE le han llovido palos por no hacer algo parecido. Y no lo ha hecho, porque la política monetaria también tiene sus riesgos en forma de inflación. Creo que en Europa el miedo de Alemania al respecto ha resultado ser infundado. Sin embargo, es cierto que la política monetaria heterodoxa puede hacer de "morfina", haciendo que los gobiernos no afronten los verdaderos problemas económicos de los países. Y yo creo que es ahí dónde se encuentra sobre todo Europa.

El caso de EEUU no es el Europeo por varios motivos. El primero, porque en EEUU existe una unión bancaria, al haber un organismo que regula a todas las entidades. En Europa se empiezan a dar los primeros pasos para ello pero hasta la fecha ha existido una gran fragmentación, lo que ha hecho que el dinero no llegue a todos los países en las mismas condiciones pese a que el BCE funcione como regulador para todos los países. Ello explica por qué es más fácil y más barato conseguir un crédito en Alemania que en España, como explicaba antes, y eso limita mucho la eficacia de la política monetaria. Recordemos que Europa ha enchufado muchísimo dinero ya al sistema sin demasiada efectividad. En segundo lugar, porque EEUU tiene una moneda única y un mercado laboral único en el que te puedes mover sin barreras culturales o idiomáticas, lo que favorece el movimiento de las personas hacia los lugares dónde se crean puestos de trabajo. Esa era una de las pautas que Robert Mundell, premio Nobel de Economía y uno de los padres del Euro, señalaba para el correcto funcionamiento de la Eurozona. Sin embargo, y pese a la emigración de muchos jóvenes españoles hacia otros países europeos, la realidad es que el mercado laboral europeo también está muy fragmentado por estas barreras idiomáticas y culturales. Ello también resta eficacia a la política monetaria, por cuanto la demanda agregada crece de forma asimétrica, lo que hace que se generen puestos de trabajo de igual manera. En tercer lugar, se obvia el impacto del "fracking" en la economía estadounidense. El gigante Norteamericano ha dejado de ser energéticamente dependiente, lo que unido al dinamismo de su economía, sin lugar a dudas le ha ayudado a ser muchísimo más competitivo. De igual forma, el que las materias primas cotizasen en dólares, le ha permitido "exportar inflación" (pero este es un tema demasiado complejo de explicar). La recuperación estado unidense tiene más que ver con todo ello que con la política monetaria en sí.

Los males de Europa:

Apunté muchos en uno de mis posts de este verano, por lo que voy a tratar no ser reiterativo, pero sí que me gustaría dejar claro que la falta de demanda, que es lo que está detrás de este tipo de políticas como las que ha implementado Draghi, son muy probablemente un mero síntoma de la enfermedad y no la enfermedad en sí. Bien está que al paciente le demos paracetamol para bajarle la fiebre, pero requiere más cosas si se quiere curar.

Europa tiene un problema de deuda pública al amparo de unos estados que son difícilmente sostenibles, por cuánto vienen registrando déficits primarios (esto es, lo que se recauda por impuestos y demás no da para pagar salarios de funcionarios, políticos, estado de bienestar, etc., en su totalidad, por lo que a sus gobiernos no les queda sino otra que endeudarse) desde la crisis del petróleo de los años 70. Hay excepciones, como España, la cual tenía un estado del bienestar sostenible y sano incluso antes de la burbuja y creo que sus problemas actuales son reconducibles, o la propia Alemania, pero el resto de países no pueden decir lo mismo. 

Así pues, este es el cuadro a 31 de diciembre del año pasado de nuestra querida Europa. España tenía un déficit público del 7,10% incluyendo las ayudas a la banca (esto quiere decir que sus gastos públicos superaron en un 7,10% sus ingresos públicos en 2013) y una deuda pública del 93,90% de nuestro PIB.  El Reino Unido tenía en la misma fecha un déficit del 5,80% y una deuda pública del 90,60% sobre su PIB. Francia, por su parte, tenía un déficit del 4,30% y una deuda pública del 93,5%. Italia tenía un déficit del 3% y una deuda del 132,60% sobre el PIB. Grecia, tenía un déficit del 12,7% y una deuda pública del 175,10%. Irlanda, por su parte, tenía un déficit del 7,20% y una deuda pública del 123,70%.

Es cierto que no hay un consenso acerca de cuánto es el volumen de deuda pública sostenible y que el debate es casi siempre interesado, pero a mi me gusta pensar en mentalidad micro para que cada cual saque sus conclusiones. Nunca firmaría una hipoteca que se llevara más de un tercio de mi salario anual entre principal e intereses. Y creo que una empresa nunca debe tener una deuda financiera neta que sea mayor que 4 veces su EBITDA (beneficio antes de impuestos, amortizaciones e intereses). Así pues una empresa muy rentable, que genere un EBITDA de un 10% sobre sus ventas, suponiendo que éstas son 10 MM de Euros, no debería tener una deuda que superase sus 4MM de euros (1MM de EBITDA x 4).  Es decir, el 40% de sus ingresos. España en 2013 destinaba un 19% de su PIB al pago de su deuda, lo que todavía es sostenible, pero al nivel que crece la deuda (por el alto nivel de déficit), y lo poco que crece el PIB, creo que en breve nos meteremos  en umbrales peligrosos. España, merced a su burbuja (y su consiguiente aumento de ingresos públicos), logró llegar al año 2007 con una deuda pública del 37% sobre su PIB pero lo cierto es que antes de la misma aquella se había movido siempre en el entorno del 60 ó 70% del PIB, en cuyos umbrales personalmente me siento cómodo y dan para tener unos servicios públicos de calidad. En Francia las primeras gafas son gratis para cada ciudadano, también la inmensa mayoría de tratamientos fisioterapeutas e incluso la psicomotricidad infantil. Todo ello con un número de funcionarios desproporcionados. Si te lo puedes permitir, estupendo, si te tienes que endeudar para hacerlo, tienes un problema.  Y cuando los estados se endeudan para financiar sus déficits, detraen dinero del mercado y ello dificulta la financiación de las empresas y las familias, lo que resta eficacia a las políticas monetarias. Si encima se suben los impuestos, apaga y vámonos, como se suele decir.

Pero es que además algunos países Europeos, como España , Francia, Irlanda o Reino Unido, han tenido y siguen teniendo una deuda privada (de familias y empresas) descomunal. Cuando ello es así y llega un período recesivo y con éste una demanda débil, se dispara la mora, los bancos tienden a prestar menos, las familias y empresas se vuelven más aversos al riesgo y, en consecuencia, la eficacia de la política monetaria también es limitada salvo que se produzca el llamado efecto riqueza, según el cual las personas observan como aumenta el valor de sus activos, tienen la sensación de ser más ricos y tienden a gastar más acelerando precios y crecimiento económico al elevar la demanda agregada. Sinceramente, creo que Europa no está en ese punto.

Con las principales economías europeas (salvo Alemania) con un problema de endeudamiento privado y/o público, es difícil esperar un aumento de Gasto Público (política fiscal) que tire de la economía (como pide la izquierda europea), por cuanto ello conllevaría más déficits y más deuda pública. Y también por ello es difícil esperar una mejora de la demanda agregada sostenible en el seno de la UE. A Europa le queda la salida de exportar a países fuera de la unión, pero ahí tiene de nuevo otro de sus problemas. 

 Europa no es competitiva, no es eficiente y no innova. No está preparada para la economía global y el drama es que el capitalismo Europeo no ha encontrado más solución que el recorte de los costes para poder competir, lo que nos lleva a un callejón sin salida. 

La eficiencia tiene que ver con emplear mejor los recursos que uno tiene, y en ese aspecto, uno puede intentar producir lo mismo utilizando menos materias primas o recursos humanos, o puede intentar generar más con los recursos existentes vía incrementos en la productividad. Dicho de otra forma, cuando eres una potencia en Innovación y Desarrollo, eres capaz de crear productos de valor añadido. Pero para llegar a ese punto, hay una serie de pasos que se deben dar previamente: fomentar la investigación en las universidad, atraer talento, favorecer la cooperación universidades - empresas, crear incentivos para que en el ámbito privado la apuesta sea también contundente y así un largo etcétera conocido por todos al que se debe dotar de un contenido estratégico. Al igual que, por ejemplo, hay pactos a largo plazo por las pensiones entre los partidos políticos, también debería existir algo parecido en lo que a la educación y las partidas destinadas a tal efecto se refiere. También debería haber un propósito de país, o en este caso de la Unión Europea, acerca del modelo al que se quiere tender, el horizonte al que se quiere llegar.

Sin embargo, nada eso ocurre en Europa. Ya hemos visto hace unas semanas que nuestras universidades no están entre las mejores. Que no lideramos la inversión en I+D+i. Que el talento busca nuevas oportunidades al otro lado del Atlántico.

Las consecuencias son visibles. La tasa de paro de Europa está en máximos históricos, y en países como Alemania, que, incido, es posible que tenga la economía más sana del continente, los salarios también han tendido a la baja. Los llamados "minijobs" que allí se dan son un estupendo ejemplo. Y lo que está pasando en España ahora también. El trabajo que se genera en estos momentos es precario y a tiempo parcial y aunque es cierto que en el escenario actual de nuestro país, ésto pueda ser lo razonable, no lo es menos que a mi me genera muchas dudas que el nuevo mercado laboral que nos quede genere tantos puestos de trabajo de "calidad" como antes de la crisis. Europa se ha desindustrializado, porque muchas de sus fábricas se deslocalizaron con el inicio de la globalización buscando con ello mano de obra más barata. Esto no sólo es un drama por el paro que deja, sino que lo es también porque demuestra la escasa cualificación que tenía (y tiene) la mano de obra europea en términos generales.

Cuando compites en la economía global, lo puedes hacer de dos formas. Una, metiéndote en la competencia racional (esto es, en costes y yendo a precio), y dos, haciéndolo vía competencia emocional, para lo cual es imprescindible aportar algún tipo de valor añadido. Por supuesto no todo es negro o blanco, y dentro de estos esquemas pueden existir puntos intermedios, pero Europa lleva varios años aproximándose cada vez más hacia lo primero salvo honrosas excepciones. ¿Alguno se acuerda de alguna compañía europea clave en el desarrollo de los ordenadores personales, la tecnología de la información, los smartphones o incluso las redes sociales? Con este escenario,a  Europa le va a resultar cada vez más difícil exportar... si no sigue recortando salarios y costes. En este panorama, marcan las reglas del juego los que están dispuestos a trabajar por menos. Y en Asia no hay ni fines de semana, ni apenas vacaciones, ni estado de bienestar.

Europa tiene un problema descomunal en lo que al sistema de incentivos se refiere, y ello unido a la situación expuesta con anterioridad, tiene consecuencia una sociedad muy poco dada a emprender. Es cierto que llega una generación de jóvenes entre los que se encuentran muchos españoles que parece dispuesta a cambiar esta tendencia, pero hace falta más apoyo desde los gobiernos, poner las cosas más fáciles para favorecer las "startups" y proyectos innovadores que puedan generar empleo. Los síntomas los vemos en las encuestas como las que señalábamos hace unos días: el 75% de los universitarios franceses quieren ser funcionarios.

Se valora más la seguridad en el puesto de trabajo que la posibilidad de progresar arriesgando y eso es justo lo opuesto a lo que ocurre en EEUU o en Asia. Los chinos sueñan con ser empresarios, al igual que una gran proporción de estadounidenses. Y ese esquema es el que permite progresar a las sociedades, crear innovaciones disruptivas y fomentar el crecimiento económico a largo plazo. Mi abuelo tiene ya 90 años y una trayectoria empresarial que está ahí, y el siempre ha defendido que España no necesita 5 millones de puestos de trabajo, sino 500.000 empresarios capaces de crear 10 puestos de trabajo cada uno. 

Europa tiene también un problema demográfico. No hay natalidad y cada vez seremos menos los que tengamos que mantener a más en los próximos años. Se corrigió este problema parcialmente hace unos años con la inmigración, pero hay una máxima que siempre se cumple, y es que los mercados se desplazan hacia dónde hay más rentabilidad. Y en el mercado laboral hay más rentabilidad dónde hay trabajos. Lo normal es que la inmigración, como ya ocurre en España, se dirija hacia otros lugares.

El problema en Europa, por lo tanto, no es de liquidez, sino estructural. Y dentro de esta "enfermedad" tan compleja, las medidas de Draghi pueden hacer que nos sintamos un poco mejor a corto plazo. Es posible que si realmente llega el dinero a la economía real, algo se animen las cosas, se reduzca un poco el paro y, sobre todo, al devaluar el Euro, temporalmente mejorarán las exportaciones. Sin embargo todo ello pienso que es insuficiente.

¿Qué soluciones pueden haber?

Sin lugar a dudas, todas estructurales y todas de diferentes tipos. En primer lugar, políticas, porque Europa requiere de aunar voluntades en pos del interés común. Se le deben dar mayores facultades a los órganos de gobierno de la Unión para que medidas como la unión bancaria, o incluso la unión fiscal se aceleren lo máximo posible. De igual manera, debería salir del parlamento un ambicioso proyecto a 30 años vista en el que se ponga el foco en la educación, para tener universidades entre las mejores del mundo, atraer talento y propiciar que Europa pueda convertirse en una potencia en I+D+i. 

Por el camino se tiene que llegar a un gran pacto en el cual el mercado laboral sea mucho más flexible, ya que por el camino vamos a seguir compitiendo en costes, a cambio de evitar los despidos masivos. Europa necesita bajar su tasa de paro lo antes posible, y aunque a todos nos gustaría que nos subieran el salario, alucino cuando a algunos políticos se les llena la boca hablando de ello. ¿Cómo? ¿De qué forma?

Tiene que haber mucho mayor apoyo al emprendimiento y se debe favorecer la financiación no bancaria. Además, tiene que haber una reforma fiscal que propicie la creación de empleo desde el minuto uno y las exportaciones. Es esencial un gran pacto para garantizar unos servicios públicos de calidad para toda la ciudadanía europea, llevando consigo una reforma drástica de las administraciones públicas europeas para hacerlas sostenibles. Se debe apostar por una política de igualdad real y una verdadera política de conciliación laboral y familiar que permita proyectar carreras profesionales en virtud de las vidas de las personas y no a la inversa. En paralelo Europa necesita una regeneración moral y de la clase política. Aunar ley moral y sistema jurídico es clave para el progreso de la Unión Europea.

Por el camino un poco de política monetaria nos puede venir bien, pero que la mejoría repentina que podamos sentir, no permita que perdamos el foco. A Europa le toca reinventarse. Una vez más. Como siempre ha hecho.

martes, 2 de septiembre de 2014

Economía - Sobre los datos del paro de agosto

Algunas ideas

Hoy hemos conocido los datos del paro en agosto y, desde luego, nunca son buenas noticias cuando el desempleo aumenta. En este caso lo ha hecho en 8.070 personas. Sin embargo, por raro que pueda parecer, los datos no son malos y reflejan la realidad de la economía española. Vayamos al detalle.

En primer lugar, el dato del paro en términos desestacionalizados, esto es, dejando al margen el efecto calendario, el cual tiene mucho peso en nuestro país por la importancia del turismo, nos encontramos con una disminución desempleo de 11.091 personas.Es decir, al margen de la temporada veraniega, se  crea empleo en nuestro país. El otro dato que siempre digo que es importante medir, el de la afiliación de la Seguridad Social, es menos alentador. Baja en 97.582 personas.

Comparado con el mes de julio, la contratación baja en 510.127 personas (lógico, por cuanto en julio se da de alta  a muchos trabajadores para afrontar la temporada turística), pero lo interesante es que en términos interanuales, la contratación indefinida mejora un 16%. Pese a todo, la inmensa mayoría de los contratos que se firman son temporales. En términos interanuales, el paro baja en 270.853 personas y la afiliación sube en 321.833 personas.

¿Qué significan realmente estos datos? Os dejo algunos apuntes:

1) Que al mercado laboral efectivamente se le ha dado la vuelta por cuanto los datos son de los mejores de toda la serie histórica en lo que al mes de agosto se refiere. Éste habitualmente es malo para el desempleo, por cuanto finalizan muchos contratos temporales vinculados a la temporada turística. Este año, además, los datos hacen intuir otra realidad. Hay muchos contratos temporales firmados en el sector industrial, los cuales han finalizado en agosto y probablemente se vuelvan a firmar en septiembre. Pesa mucho, además, el aumento del desempleo en el sector educación, lo cual es coherente también con lo apuntado en el sector industrial. Ambos sectores explican el dato del paro en un 70%. Aunque las causas por las que se puede firmar un contrato temporal están acotadas en nuestro sistema jurídico, lo cierto es que en la actual coyuntura se roza la legalidad firmando este tipo de contratos por la incertidumbre actual. Es mucho más barato no renovarlo y volverlo a firmar en septiembre, que mandar a una persona de vacaciones pagadas. Es alegal, dejémoslo ahí, pero en la actual coyuntura, no estamos para rechazarlo. Vaticino pese a todo que España terminará el año con casi 400.000 afiliados más a la Seguridad Social que hace a finales de 2013.

2) Que muy probablemente de septiembre a diciembre el paro volverá a bajar, por cuanto una vez acabado el efecto turismo, los términos desestacionalizados se impondrán. Además, la agricultura debería generar empleo. Por último, en breve, con la campaña de Navidad, deberían animarse de nuevo las contrataciones.

3) El empleo que se cree, al menos a corto plazo, seguirá siendo precario. Máxime con los datos de crecimiento de la UE de hace unas semanas. Pese a todo, pienso que crecerán las contrataciones indefinidas sobre todo en el sector industria. Agricultura y también servicios, esta última sobre todo en Navidad, deberían crear empleo a corto plazo. El crecimiento económico seguirá cogiendo fuerza. Ello debería seguir tirando del empleo.

4) Sin embargo, que nadie se lleve a engaños. España sólo ha bajado del 15% de paro con una burbuja inmobliaria de por medio. El gobierno tiene que hacer algo para eliminar el paro estructural. En ese sentido, recomiendo el estupendo artículo de Luis Garicano el pasado domingo en El País.

Me reafirmo en lo dicho hace unos meses: el mercado laboral ya ha entrado en otra fase. Esperemos que el desempleo siga bajando en los próximos meses, pero mal harían nuestros gobernantes en dormirse en los laureles. Queda muchísimo por hacer.




miércoles, 27 de agosto de 2014

Economía - La Demagogia Energética

Algunas Ideas

El crecimiento económico está íntimamente ligado al consumo de energía. Es por ello por lo que una política energética pensada como Dios manda es imprescindible cuando se trata de proyectar el progreso de un país a largo plazo.  No soy un especialista en cuestiones medio ambientales o tecnológicas, así que baste esta entradilla del post para explicar que mi aproximación a la materia será económica y aséptica desde un punto de vista ideológico. Que nadie pretenda ver en estas líneas una apología de nada, sino una mera invitación a la reflexión.

Y este tema viene a colación por lo leído y visto semanas atrás con el asunto de las prospecciones en Canarias. Creo que no he visto tanta demagogia junta en mucho tiempo. O bueno, sí. Cada vez que se habla de cuestiones energéticas en el ámbito politico se abre con demasiada frecuencia lo que mi padre tilda de "open de chorradas". Por ejemplo, al gobierno canario no le tiembla la voz para poner el grito en el cielo ante las citadas prospecciones de Repsol, obviando que unos pocos metros más allá, podría hacer lo mismo Marruecos sin que pudiera hacer nada al respecto. Imagino que el gobierno que preside Paulino Rivero sólo tiene coches híbridos oficiales y no utiliza ningún aire acondicionado en el archipiélago que no provenga de energías puramente renovables. Aún cuando pueda tener su parte de razón, que no se la niego,estamos centrado el debate en la paja y no en la viga.

A Zapatero, por su parte, no le importaba gritar bien alto que renegaba de la energía nuclear, pero no tenía reparos en permitir que las empresas españolas comprasen la misma a centrales francesas ubicadas al otro lado de los Pirineos para paliar el déficit energético de nuestro país. Al PP no le ha preocupado cargarse la apuesta por las renovables convirtiendo nuestro país en una república bananera sin seguridad jurídica de ningún tipo. Y sinceramente, su nula estrategia energética permite buscar petróleo en Canarias y cercenar un posible motor económico de la recuperación.

Todas las fuentes de energía tienen pros y contras, eso es cierto, pero creo, ahora que está tan de moda hablar del derecho a decidir, pienso que es más útil votar sobre el modelo energético que sobre la monarquía, la república o el futuro de Cataluña. Y que nadie se me enfade, pero es que este tema es esencial para el bienestar de la ciudadanía. Hasta la irrupción de los llamados BRIC, por cada 1% que crecía el PIB mundial, la demanda de energía lo hacía en un 0,85%, siendo la gran mayoría de las fuentes finitas, o lo que es lo mismo, no renovables, con fecha de caducidad. En los últimos años, esa proporción se elevó hasta el 1,15% debido al auge sobre todo de China. El que no quiera ver el problema, sinceramente es que está ciego.

El petróleo sigue siendo la fuente de energía por excelencia por mucho que la gente se rasgue las vestiduras. Hay muchos intereses creados en torno al mismo, es cierto, pero también lo es que su transporte, empleo y uso es relativamente sencillo. El fin del petróleo vendrá marcado por el coste económico y energético de su extracción. Es decir, cuando haya que invertir más dinero del que se obtendría con la venta del mismo, o cuando la energía empleada supere a la que se podría obtener con la combustión del llamado oro negro. Las reservas son no recuperables cuando estamos ante estos dos casos, pero la mejora de las técnicas de extracción y los avances tecnológicos han permitido que muchas reservas hayan pasado a ser recuperables en los últimos años. Aún así, dejando al margen el consabido impacto que tiene su combustión y extracción sobre la salud, el clima y el medio ambiente, la realidad es que el petróleo se acabará. Es finito, y aunque es posible que el pico de Hubbert esté un poco más lejos de lo que se preveía, además de por lo dicho referente a la tecnología por el famoso "fracking", lo cierto es convendría ir buscando alternativas. Pese a todo, a corto plazo, nuestro mix energético necesitará algo de petróleo. Otra cosa es que se plantee una estrategia ordenada de salida y una eficiencia energética que limite su consumo todo lo posible.

La energía nuclear de fisión es finita por cuanto el uranio también lo es. Otra cosa es que se lograra la llamada energía nuclear de fusión, la cual terminaría con todos nuestros problemas energéticos pero requiere inversión y determinación política. De momento es ciencia ficción, pero conviene no dejarla de lado. Pese a todos los inconvenientes que tiene la energía nuclear de fisión, los cuales son de sobra conocidos, conviene leer a James Lovelock, uno de los padres del ecologismo moderno. A día de hoy, es menor el impacto de esta fuente que la del petróleo, por ejemplo, por lo que yo creo que el debate no debería cerrarse del todo si ponemos los pros y contras de todas las energías y analizamos su impacto económico. Y ojo, que en dicho impacto hay que incluir también el asunto de las externalidades, las cuales, explicadas de un modo sencillo, son fallos del propio mercado que permiten la divergencia entre el impacto económico y medio ambiental (en este caso) de la actuación de una compañía. Es decir, en un mercado perfecto, los beneficios económicos de una empresa irían alineados con el impacto social y medio ambiental de su actividad. Sin embargo, las externalidades negativas permiten trasladar a la sociedad parte de esos costes. Por muchos impuestos que pague una petrolera, los beneficios que obtiene son muy superiores a los que en un mercado perfecto le correspondería, por cuanto los problemas de salud que generan las partículas de diesel en las ciudades, por ejemplo, o vertidos como el de Shell en el Golfo de México, tienen un impacto brutal en las comunidades locales y obligan a los gobiernos a destinar más recursos de los debidos para paliar dicha externalidad.

Las renovables tienen la ventaja de ser inagotables, pero el inconveniente de que su generación y explotación aún todavía no está lograda del todo. Nos han vendido el mantra de que no son rentables, pero esa es una gran falacia. El disparate político permitió en la Unión Europea financiar no la inversión en el activo, que hubiera sido lo suyo, sino en la tarifa. Y así es imposible que las cuentas salgan. Además, la gente que carga contra las renovables desde un punto de vista económico, ignora verdades empresariales descomunales como las economías de escala y, sobre todo, la curva de experiencia. Ambas explican por qué comprarse un coche hoy en día es algo mucho más asequible que a principios del siglo XX. O por qué hace 40 años comprarse un ordenador para el uso personal era algo impensable y ahora todos tenemos al menos uno en casa. Las energías renovables serán más caras en el corto plazo, pero reducirán las externalidades de las energías finitas, lo que a largo plazo les confiere un carácter estratégico.   

Centrar el debate en las prospecciones en Canarias es hacer demagogia. Es preciso un gran pacto de estado acerca del modelo energético a largo plazo, y en el mismo deberían ir ganando peso de forma paulatina las renovables sabiendo que en el corto siempre será necesario un mix de todas. Como decía al principio, no se trata de hacer apología, sino de pura racionalidad económica. Reducir tu dependencia energética del exterior no sólo te aísla de los Putin, Sadam, Gadaffi y compañía, sino que disminuye tus necesidades de importar petróleo, gas natural o similares, lo que repercute en el saldo de exportaciones netas e impacta positivamente en el crecimiento. En paralelo, permitiría a nuestro país terminar de desarrollar una industria generadora de bienes de equipo que podría ser puntera a nivel global, por cuanto pocos países tienen un clima tan benigno como el nuestro para la explotación de este tipo de energías. Tenemos empresas muy importantes líderes mundiales en la materia. Convendría no olvidarlo. Como tampoco conviene obviar que la apuesta por las renovables será global de forma paulatina. Se acabó el petróleo barato, por mucho que ahora EEUU ya no necesite importarlo por el consabido "fracking". A nivel micro, además, entiendo que a medio plazo, permitiría una mayor estabilidad en el coste energético, lo que favorecería a familias y empresas, e incluso podría ayudar a las exportaciones. 

Parece ciencia ficción de nuevo, lo reconozco, pero lo primero es que realmente haya una auténtica política y estrategia energética para nuestro país, menos dependiente del extranjero y con menor impacto medio ambiental. Al menos es lo que yo creo y lo que me gustaría. Indudablemente no ayuda que los pocos oligopolios que quedan estén en el sector energético. Tampoco que los políticos se coloquen allí habitualmente tras cerrar su etapa en lo público. Pero ese es otro tema para otro día.

jueves, 21 de agosto de 2014

Economía - Europa Tiene un Problema

Europa Tiene un Problema

O varios, cabría decir. Hoy hace justo una semana desde que conocimos los datos de crecimiento de la Eurozona durante el segundo trimestre y para sorpresa de muchos, empezando por el que suscribe estas líneas, España ha pasado en apenas un año de ser la preocupación de la UE a liderar el avance económico. Ello no quiere decir, sin embargo, que nuestro país vaya bien. Si acaso, sólo un poquito menos mal, que no es poco vista la derivada que llevábamos hasta no hace tanto. Sin embargo, resulta preocupante que Italia haya vuelto a entrar técnicamente en recesión por tercera vez en 6 años y que Francia sea incapaz de volver a la senda del crecimiento. Lo de Alemania tiene más de coyuntural que otra cosa, ya que se esperaba un frenazo por lo inesperadamente fuerte que fue el primer trimestre del año, pero la crisis rusa, lo de Francia y lo de Italia, añade cierta incertidumbre al futuro inmediato de la locomotora europea.

Europa tiene varios problemas si analizamos con cierta asepsia los datos de crecimiento. Dejemos a un lado doctrinas ideológicas y vayamos al análisis más sencillo. La economía de un país, o en este caso de la Eurozona, puede crecer por dos motivos. El primero, porque acumules recursos. El segundo, porque los emplees mejor. Los primeros permiten mejorar la economía, pero no aumentar la renta per cápita, la cual es un cierto termómetro, junto al coeficiente de Gini, para saber la salud real de un país. Para lo segundo, para que el crecimiento económico se note en el bolsillo de los ciudadanos, es necesario emplear mejor los recursos.

Pongamos un ejemplo. Un país tiene 100 personas y cada una de ellas produce 1 unidad monetaria. El PIB del país sería 100 y la renta per cápita sería 1 unidad monetaria. Si debido a una explosión demográfica el país pasara a tener 120 habitantes, los cuales siguieran produciendo 1 unidad monetaria, el PIB sería de 120, pero la renta per cápita seguiría siendo de 1.

Imaginemos que ese país tiene una tasa de paro del 20%. Los 80 habitantes que trabajan generarían un PIB de 80 y la renta per cápita sería de 0,8 unidades monetarias. Imaginemos que una reforma laboral lograse el pleno empleo. De  nuevo el PIB del país volvería a ser 100 y la renta per cápita mejoraría hasta 1 unidad monetaria. Y no digamos ya si una mejora de I+D+i permitiera producir 2 en lugar de 1 unidad monetaria. Nuestro país imaginario pasaría a tener un PIB de 200 unidades monetarias y una renta per cápita de 2 unidades monetarias. Lo que hace que las sociedades mejoren realmente desde un punto de vista económico es el mejor uso de los recursos y un mejor funcionamiento de los mercados.

Este ejemplo tan simple que acabo de exponer es esclarecedor, ¿verdad?

Los problemas de Europa son siderales. De un tiempo a esta parte se ha dejado de dar importancia a la demografía y nos encontramos con una población envejecida y una natalidad por los suelos. Dicha circunstancia se venía paliando por la llegada de inmigrantes que completaban la mano de obra que faltaba en la vieja Europa. Sin embargo, hay una realidad económica irrefutable: los mercados se mueven siempre hacia dónde hay una mayor rentabilidad. Y entre ellos el mercado laboral, el cual siempre se desplazará, por lo tanto, hacia dónde efectivamente se generen puestos de trabajo. Está pasando en España, o sobre todo ha pasado estos años atrás. La gente emigraba a Alemania o Inglaterra buscando un empleo que no podía encontrar por aquí. Y comenzará a pasar en el resto de Europa, la cual no tiene tasas de paro tan astronómicas como la nuestra, pero sí inusualmente elevadas. Vamos camino de quedarnos sin recursos humanos suficientes y eso es un drama, por cuanto es posible que buena parte de la inmigración se derive hacia zonas del mundo dónde sí se crea empleo.

Y lo es también por el estado de bienestar que hemos construido en Europa. Es imposible que salgan las cuentas en un país como España, con (números redondos) 16 millones de empleos, de los cuales 4 millones de ellos son públicos. 12 millones de personas que trabajan en el ámbito privado sustentan a 36 millones que dependen del estado en mayor o menor medida. España necesitaría 24 millones de empleos en el ámbito privado para poder garantizar pensiones y su estado de bienestar. Aunque los 5 millones de parados lograran encontrar un empleo en una empresa, nos seguirían faltando 7 millones de puestos de trabajo. Se podrán poner parches (necesarios) alargando la edad de jubilación en determinados puestos de trabajo y sectores, pero serán eso, parches, por cuanto hoy no nacen niños suficientes... y la inmigración ya no viene a nuestra ayuda. Salvo Alemania, por la cantidad de inmigrantes que sigue atrayendo, el resto de países europeos tiene un problema parecido al nuestro. Dicho de otra forma, nos quedamos sin recursos humanos suficientes.

El uso de los recursos humanos es clave en Europa. En primer lugar, porque el viejo continente apenas tiene materias primas y es energéticamente dependiente. En segundo lugar, porque buena parte de su industria, o ha desaparecido, o ha sido deslocalizada, por lo que muchos países tienen modelos económicos intensivos en mano de obra. Y en tercer lugar, porque la falta de visión de nuestros dirigentes ha condenado a la UE al ostracismo tecnológico y de innovación, lo que va a lastrar durante décadas nuestra capacidad de emplear mejor nuestros recursos. Sólo hay 2 universidades europeas (Oxford y Cambridge) entre las 20 mejores del mundo, pero si nos centramos en las de la Eurozona, no encontramos ninguna hasta el puesto 35, dónde según el ranking de Shanghai se encuentra la Pierre & Marie Curie de París. ¿Preocupante, no? Una mejora notable de la productividad en Europa podría ser la solución a muchos de nuestros males, sin embargo, estamos en las antípodas de ello.

Hoy EEUU sigue siendo una impresionante selección mundial en sus Universidades, pero Asia ya es la región del mundo que más ingenieros licencia cada año y se ha convertido en la principal potencia en lo que a registro de patentes se refiere. Mientras Asia recupera a sus ingenieros formados dentro y fuera, e incluso los atrae de Europa o EEUU, mientras EEUU sigue siendo la primera opción para las mentes brillantes de nuestro planeta y mientras en ambos lados sigue siendo fácil crear una empresa y encontrar un "Angel" que financie las "Start up" que al  amparo de la innovación se van creando, en Europa seguimos estancados. La mano de obra que atraemos, por lo general, es poco cualificada, sigue siendo difícil crear una compañía y aún es poco frecuente encontrar financiación más allá de la puramente bancaria. En EEUU y en Asia, la colaboración empresa - universidad se fomenta para fomentar el I+D+i, pero además existe un modelo de incentivos que premia precisamente la cultura de la innovación y el talento.

En Europa, y que nadie se lo tome a mal, sigue habiendo una cultura del funcionariado. Según las encuestas y las Comunidades Autónomas, el año pasado entre el 30 y el 40% de los estudiantes universitarios españoles querían ser funcionarios. En Francia la cosa es más llamativa aún: hasta el 75% de los estudiantes universitarios querían ser funcionarios. En España no hacen falta 5 millones de puestos de trabajo, sino 500.000 empresarios que creen cada uno 10 puestos de trabajo. Mientras ese cambio cultural no se produzca, no vamos a tener compañías capaces de innovar y salir a competir en valor añadido. No hay apenas recursos para investigar y no se fomenta la colaboración entre universidades y empresas en ese ámbito. Mientras eso siga siendo así, Europa no podrá atraer talento, y lo que es peor, se verá abocada a una competencia de costes en la economía global.

A Europa sólo le queda exportar y a poder ser, fuera de la UE. A corto plazo, para paliar los déficits públicos y mantener unos sistemas de bienestar que cada vez van a costar más sufragar, pronostico un incremento de la presión fiscal sobre ciudadanos y empresas o una congelación de salarios en lo público. Todo ello incidirá en un menor consumo interno privado a corto plazo, o al menos en una no recuperación de los niveles previos a la actual crisis. 

En la economía global, cuando uno compite en costes, que es hacia dónde se dirige Europa, tiene que asumir que marca las reglas del juego el país más pobre, porque suele ser el que tiene menores salarios, menores sistemas de protección social y menores leyes que protejan a los trabajadores. En China, por ejemplo, apenas hay vacaciones. Y apenas hay fines de semana. El respeto a las estipulaciones ILO (International Labour Organization) es ficticio y en el mejor de los casos no está garantizado. Del subsidio de desempleo o las pensiones en Asia ni hablamos. Todo ello redunda en unos costes de producción mucho menores. Obviamente, nuestro modelo es mil veces mejor, no seré yo quién lo discuta, pero para mantenerlo es imprescindible recuperar el liderazgo que en su día Europa ejerció, basado en una cultura de esfuerzo, innovación y excelencia que hemos perdido por el camino. Competir en costes siempre te encamina hacia una competencia a la baja en derechos sociales históricamente alcanzados.

Bajo mi punto de vista, Europa tiene tres puntos a favor que me hacen ser optimista respecto a su futuro, pese a lo expuesto en estas líneas. El primero de todos, es que tiene un gran potencial de crecimiento por cuanto tiene una tasa de paro muy elevada. Es decir, en ese aspecto, tiene posibilidades de mejorar el uso de sus recursos. Sobre todo países como España. En segundo lugar, es una región que goza de estabilidad institucional, lo que le debería permitir acometer reformas estructurales que permitan un mejor funcionamiento de los mercados y las administraciones, pero también cooperar no sólo en apagar fuegos, sino en trazar una hoja de ruta similar a la que trazó Corea del Sur hace 30 años. El país asiático por aquel entonces era mucho más pobre y estaba en un punto de partida mucho peor. Otro modelo económico es posible y conviene aprender ciertas lecciones de aquel. En tercer y último lugar, y esto es algo que me habéis leído más veces, porque Europa siempre ha resurgido de sus cenizas. Lo hizo tras la caída del Imperio Romano, lo volvió a hacer tras la peste e hizo lo nunca visto tras las dos Guerras Mundiales del Siglo XX. Estoy convencido de que nos reinventaremos de nuevo.

Ahora bien, si el viejo continente quiere volver a hacerlo, necesita mayor determinación política y un mayor esfuerzo, que debe empezar por la clase dirigente, la cual debe ser ejemplar, y debe ser la primera que valore qué nivel de burocracia es sostenible. Ningún país se puede endeudar hasta el infinito, y la Eurozona comienza a tender hacia ello. No podemos permitirnos una clase política despótica como la actual. 

¿En qué posición queda España? Pues curiosamente yo es de las que mejor futuro le auguro a corto y medio plazo. En primer lugar, porque tiene una tasa de paro sideral, por lo que a poco que se siga creando empleo con tasas de  crecimiento relativamente bajas, la economía seguirá mejorando. En segundo lugar, porque el principal cambio que se ha dado en nuestro país, al menos en su clase empresarial, es la de la vocación exportadora. Con Europa parada, nuestro país ha visto como sus exportaciones del segundo trimestre crecían un 0,5%. España lideró el crecimiento de las exportaciones en la UE en 2013 (el año pasado crecieron un 4,3% frente a la caída de Francia del -1,6%, de Alemania del -0,2% y de Italia del -0,1%), y por primera vez en su historia, los bienes de equipo, coches fabricados aquí al margen, lideran el mix (20,9%). Es decir, que por primera vez exportamos bienes con valor añadido además de los típicos productos agroalimentarios. Desde el año 2008, nuestras exportaciones han crecido un 20%. Si redujéramos nuestra dependencia energética del exterior (sobre este tema irá mi próximo post), iríamos mucho mejor. Por último, España tenía unas cuentas públicas envidiables hasta el año 2008. Volviendo al nivel de gasto público del  año 2001, sin tocar sanidad y educación, que se puede hacer, podría eliminar su déficit a corto plazo y comenzar a disminuir su deuda. En España se ha destruido tanta riqueza, que a poco que mejore la coyuntura, se notará en la ciudadanía. Sin embargo, los retos europeos son comunes y conviene no olvidarlo. A medio plazo tendremos los mismos problemas que los demás.

Europa tiene varios problemas, como he tratado de desmenuzar en este post, pero sobre todo tiene alma y un encomiable espíritu de superación. Yo sigo confiando en que una vez más seamos capaces de levantarnos, pero nos esperan unos años complicados por delante. Peleando a la contra. Es lo que hay.