miércoles, 27 de agosto de 2014

Economía - La Demagogia Energética

Algunas Ideas

El crecimiento económico está íntimamente ligado al consumo de energía. Es por ello por lo que una política energética pensada como Dios manda es imprescindible cuando se trata de proyectar el progreso de un país a largo plazo.  No soy un especialista en cuestiones medio ambientales o tecnológicas, así que baste esta entradilla del post para explicar que mi aproximación a la materia será económica y aséptica desde un punto de vista ideológico. Que nadie pretenda ver en estas líneas una apología de nada, sino una mera invitación a la reflexión.

Y este tema viene a colación por lo leído y visto semanas atrás con el asunto de las prospecciones en Canarias. Creo que no he visto tanta demagogia junta en mucho tiempo. O bueno, sí. Cada vez que se habla de cuestiones energéticas en el ámbito politico se abre con demasiada frecuencia lo que mi padre tilda de "open de chorradas". Por ejemplo, al gobierno canario no le tiembla la voz para poner el grito en el cielo ante las citadas prospecciones de Repsol, obviando que unos pocos metros más allá, podría hacer lo mismo Marruecos sin que pudiera hacer nada al respecto. Imagino que el gobierno que preside Paulino Rivero sólo tiene coches híbridos oficiales y no utiliza ningún aire acondicionado en el archipiélago que no provenga de energías puramente renovables. Aún cuando pueda tener su parte de razón, que no se la niego,estamos centrado el debate en la paja y no en la viga.

A Zapatero, por su parte, no le importaba gritar bien alto que renegaba de la energía nuclear, pero no tenía reparos en permitir que las empresas españolas comprasen la misma a centrales francesas ubicadas al otro lado de los Pirineos para paliar el déficit energético de nuestro país. Al PP no le ha preocupado cargarse la apuesta por las renovables convirtiendo nuestro país en una república bananera sin seguridad jurídica de ningún tipo. Y sinceramente, su nula estrategia energética permite buscar petróleo en Canarias y cercenar un posible motor económico de la recuperación.

Todas las fuentes de energía tienen pros y contras, eso es cierto, pero creo, ahora que está tan de moda hablar del derecho a decidir, pienso que es más útil votar sobre el modelo energético que sobre la monarquía, la república o el futuro de Cataluña. Y que nadie se me enfade, pero es que este tema es esencial para el bienestar de la ciudadanía. Hasta la irrupción de los llamados BRIC, por cada 1% que crecía el PIB mundial, la demanda de energía lo hacía en un 0,85%, siendo la gran mayoría de las fuentes finitas, o lo que es lo mismo, no renovables, con fecha de caducidad. En los últimos años, esa proporción se elevó hasta el 1,15% debido al auge sobre todo de China. El que no quiera ver el problema, sinceramente es que está ciego.

El petróleo sigue siendo la fuente de energía por excelencia por mucho que la gente se rasgue las vestiduras. Hay muchos intereses creados en torno al mismo, es cierto, pero también lo es que su transporte, empleo y uso es relativamente sencillo. El fin del petróleo vendrá marcado por el coste económico y energético de su extracción. Es decir, cuando haya que invertir más dinero del que se obtendría con la venta del mismo, o cuando la energía empleada supere a la que se podría obtener con la combustión del llamado oro negro. Las reservas son no recuperables cuando estamos ante estos dos casos, pero la mejora de las técnicas de extracción y los avances tecnológicos han permitido que muchas reservas hayan pasado a ser recuperables en los últimos años. Aún así, dejando al margen el consabido impacto que tiene su combustión y extracción sobre la salud, el clima y el medio ambiente, la realidad es que el petróleo se acabará. Es finito, y aunque es posible que el pico de Hubbert esté un poco más lejos de lo que se preveía, además de por lo dicho referente a la tecnología por el famoso "fracking", lo cierto es convendría ir buscando alternativas. Pese a todo, a corto plazo, nuestro mix energético necesitará algo de petróleo. Otra cosa es que se plantee una estrategia ordenada de salida y una eficiencia energética que limite su consumo todo lo posible.

La energía nuclear de fisión es finita por cuanto el uranio también lo es. Otra cosa es que se lograra la llamada energía nuclear de fusión, la cual terminaría con todos nuestros problemas energéticos pero requiere inversión y determinación política. De momento es ciencia ficción, pero conviene no dejarla de lado. Pese a todos los inconvenientes que tiene la energía nuclear de fisión, los cuales son de sobra conocidos, conviene leer a James Lovelock, uno de los padres del ecologismo moderno. A día de hoy, es menor el impacto de esta fuente que la del petróleo, por ejemplo, por lo que yo creo que el debate no debería cerrarse del todo si ponemos los pros y contras de todas las energías y analizamos su impacto económico. Y ojo, que en dicho impacto hay que incluir también el asunto de las externalidades, las cuales, explicadas de un modo sencillo, son fallos del propio mercado que permiten la divergencia entre el impacto económico y medio ambiental (en este caso) de la actuación de una compañía. Es decir, en un mercado perfecto, los beneficios económicos de una empresa irían alineados con el impacto social y medio ambiental de su actividad. Sin embargo, las externalidades negativas permiten trasladar a la sociedad parte de esos costes. Por muchos impuestos que pague una petrolera, los beneficios que obtiene son muy superiores a los que en un mercado perfecto le correspondería, por cuanto los problemas de salud que generan las partículas de diesel en las ciudades, por ejemplo, o vertidos como el de Shell en el Golfo de México, tienen un impacto brutal en las comunidades locales y obligan a los gobiernos a destinar más recursos de los debidos para paliar dicha externalidad.

Las renovables tienen la ventaja de ser inagotables, pero el inconveniente de que su generación y explotación aún todavía no está lograda del todo. Nos han vendido el mantra de que no son rentables, pero esa es una gran falacia. El disparate político permitió en la Unión Europea financiar no la inversión en el activo, que hubiera sido lo suyo, sino en la tarifa. Y así es imposible que las cuentas salgan. Además, la gente que carga contra las renovables desde un punto de vista económico, ignora verdades empresariales descomunales como las economías de escala y, sobre todo, la curva de experiencia. Ambas explican por qué comprarse un coche hoy en día es algo mucho más asequible que a principios del siglo XX. O por qué hace 40 años comprarse un ordenador para el uso personal era algo impensable y ahora todos tenemos al menos uno en casa. Las energías renovables serán más caras en el corto plazo, pero reducirán las externalidades de las energías finitas, lo que a largo plazo les confiere un carácter estratégico.   

Centrar el debate en las prospecciones en Canarias es hacer demagogia. Es preciso un gran pacto de estado acerca del modelo energético a largo plazo, y en el mismo deberían ir ganando peso de forma paulatina las renovables sabiendo que en el corto siempre será necesario un mix de todas. Como decía al principio, no se trata de hacer apología, sino de pura racionalidad económica. Reducir tu dependencia energética del exterior no sólo te aísla de los Putin, Sadam, Gadaffi y compañía, sino que disminuye tus necesidades de importar petróleo, gas natural o similares, lo que repercute en el saldo de exportaciones netas e impacta positivamente en el crecimiento. En paralelo, permitiría a nuestro país terminar de desarrollar una industria generadora de bienes de equipo que podría ser puntera a nivel global, por cuanto pocos países tienen un clima tan benigno como el nuestro para la explotación de este tipo de energías. Tenemos empresas muy importantes líderes mundiales en la materia. Convendría no olvidarlo. Como tampoco conviene obviar que la apuesta por las renovables será global de forma paulatina. Se acabó el petróleo barato, por mucho que ahora EEUU ya no necesite importarlo por el consabido "fracking". A nivel micro, además, entiendo que a medio plazo, permitiría una mayor estabilidad en el coste energético, lo que favorecería a familias y empresas, e incluso podría ayudar a las exportaciones. 

Parece ciencia ficción de nuevo, lo reconozco, pero lo primero es que realmente haya una auténtica política y estrategia energética para nuestro país, menos dependiente del extranjero y con menor impacto medio ambiental. Al menos es lo que yo creo y lo que me gustaría. Indudablemente no ayuda que los pocos oligopolios que quedan estén en el sector energético. Tampoco que los políticos se coloquen allí habitualmente tras cerrar su etapa en lo público. Pero ese es otro tema para otro día.

jueves, 21 de agosto de 2014

Economía - Europa Tiene un Problema

Europa Tiene un Problema

O varios, cabría decir. Hoy hace justo una semana desde que conocimos los datos de crecimiento de la Eurozona durante el segundo trimestre y para sorpresa de muchos, empezando por el que suscribe estas líneas, España ha pasado en apenas un año de ser la preocupación de la UE a liderar el avance económico. Ello no quiere decir, sin embargo, que nuestro país vaya bien. Si acaso, sólo un poquito menos mal, que no es poco vista la derivada que llevábamos hasta no hace tanto. Sin embargo, resulta preocupante que Italia haya vuelto a entrar técnicamente en recesión por tercera vez en 6 años y que Francia sea incapaz de volver a la senda del crecimiento. Lo de Alemania tiene más de coyuntural que otra cosa, ya que se esperaba un frenazo por lo inesperadamente fuerte que fue el primer trimestre del año, pero la crisis rusa, lo de Francia y lo de Italia, añade cierta incertidumbre al futuro inmediato de la locomotora europea.

Europa tiene varios problemas si analizamos con cierta asepsia los datos de crecimiento. Dejemos a un lado doctrinas ideológicas y vayamos al análisis más sencillo. La economía de un país, o en este caso de la Eurozona, puede crecer por dos motivos. El primero, porque acumules recursos. El segundo, porque los emplees mejor. Los primeros permiten mejorar la economía, pero no aumentar la renta per cápita, la cual es un cierto termómetro, junto al coeficiente de Gini, para saber la salud real de un país. Para lo segundo, para que el crecimiento económico se note en el bolsillo de los ciudadanos, es necesario emplear mejor los recursos.

Pongamos un ejemplo. Un país tiene 100 personas y cada una de ellas produce 1 unidad monetaria. El PIB del país sería 100 y la renta per cápita sería 1 unidad monetaria. Si debido a una explosión demográfica el país pasara a tener 120 habitantes, los cuales siguieran produciendo 1 unidad monetaria, el PIB sería de 120, pero la renta per cápita seguiría siendo de 1.

Imaginemos que ese país tiene una tasa de paro del 20%. Los 80 habitantes que trabajan generarían un PIB de 80 y la renta per cápita sería de 0,8 unidades monetarias. Imaginemos que una reforma laboral lograse el pleno empleo. De  nuevo el PIB del país volvería a ser 100 y la renta per cápita mejoraría hasta 1 unidad monetaria. Y no digamos ya si una mejora de I+D+i permitiera producir 2 en lugar de 1 unidad monetaria. Nuestro país imaginario pasaría a tener un PIB de 200 unidades monetarias y una renta per cápita de 2 unidades monetarias. Lo que hace que las sociedades mejoren realmente desde un punto de vista económico es el mejor uso de los recursos y un mejor funcionamiento de los mercados.

Este ejemplo tan simple que acabo de exponer es esclarecedor, ¿verdad?

Los problemas de Europa son siderales. De un tiempo a esta parte se ha dejado de dar importancia a la demografía y nos encontramos con una población envejecida y una natalidad por los suelos. Dicha circunstancia se venía paliando por la llegada de inmigrantes que completaban la mano de obra que faltaba en la vieja Europa. Sin embargo, hay una realidad económica irrefutable: los mercados se mueven siempre hacia dónde hay una mayor rentabilidad. Y entre ellos el mercado laboral, el cual siempre se desplazará, por lo tanto, hacia dónde efectivamente se generen puestos de trabajo. Está pasando en España, o sobre todo ha pasado estos años atrás. La gente emigraba a Alemania o Inglaterra buscando un empleo que no podía encontrar por aquí. Y comenzará a pasar en el resto de Europa, la cual no tiene tasas de paro tan astronómicas como la nuestra, pero sí inusualmente elevadas. Vamos camino de quedarnos sin recursos humanos suficientes y eso es un drama, por cuanto es posible que buena parte de la inmigración se derive hacia zonas del mundo dónde sí se crea empleo.

Y lo es también por el estado de bienestar que hemos construido en Europa. Es imposible que salgan las cuentas en un país como España, con (números redondos) 16 millones de empleos, de los cuales 4 millones de ellos son públicos. 12 millones de personas que trabajan en el ámbito privado sustentan a 36 millones que dependen del estado en mayor o menor medida. España necesitaría 24 millones de empleos en el ámbito privado para poder garantizar pensiones y su estado de bienestar. Aunque los 5 millones de parados lograran encontrar un empleo en una empresa, nos seguirían faltando 7 millones de puestos de trabajo. Se podrán poner parches (necesarios) alargando la edad de jubilación en determinados puestos de trabajo y sectores, pero serán eso, parches, por cuanto hoy no nacen niños suficientes... y la inmigración ya no viene a nuestra ayuda. Salvo Alemania, por la cantidad de inmigrantes que sigue atrayendo, el resto de países europeos tiene un problema parecido al nuestro. Dicho de otra forma, nos quedamos sin recursos humanos suficientes.

El uso de los recursos humanos es clave en Europa. En primer lugar, porque el viejo continente apenas tiene materias primas y es energéticamente dependiente. En segundo lugar, porque buena parte de su industria, o ha desaparecido, o ha sido deslocalizada, por lo que muchos países tienen modelos económicos intensivos en mano de obra. Y en tercer lugar, porque la falta de visión de nuestros dirigentes ha condenado a la UE al ostracismo tecnológico y de innovación, lo que va a lastrar durante décadas nuestra capacidad de emplear mejor nuestros recursos. Sólo hay 2 universidades europeas (Oxford y Cambridge) entre las 20 mejores del mundo, pero si nos centramos en las de la Eurozona, no encontramos ninguna hasta el puesto 35, dónde según el ranking de Shanghai se encuentra la Pierre & Marie Curie de París. ¿Preocupante, no? Una mejora notable de la productividad en Europa podría ser la solución a muchos de nuestros males, sin embargo, estamos en las antípodas de ello.

Hoy EEUU sigue siendo una impresionante selección mundial en sus Universidades, pero Asia ya es la región del mundo que más ingenieros licencia cada año y se ha convertido en la principal potencia en lo que a registro de patentes se refiere. Mientras Asia recupera a sus ingenieros formados dentro y fuera, e incluso los atrae de Europa o EEUU, mientras EEUU sigue siendo la primera opción para las mentes brillantes de nuestro planeta y mientras en ambos lados sigue siendo fácil crear una empresa y encontrar un "Angel" que financie las "Start up" que al  amparo de la innovación se van creando, en Europa seguimos estancados. La mano de obra que atraemos, por lo general, es poco cualificada, sigue siendo difícil crear una compañía y aún es poco frecuente encontrar financiación más allá de la puramente bancaria. En EEUU y en Asia, la colaboración empresa - universidad se fomenta para fomentar el I+D+i, pero además existe un modelo de incentivos que premia precisamente la cultura de la innovación y el talento.

En Europa, y que nadie se lo tome a mal, sigue habiendo una cultura del funcionariado. Según las encuestas y las Comunidades Autónomas, el año pasado entre el 30 y el 40% de los estudiantes universitarios españoles querían ser funcionarios. En Francia la cosa es más llamativa aún: hasta el 75% de los estudiantes universitarios querían ser funcionarios. En España no hacen falta 5 millones de puestos de trabajo, sino 500.000 empresarios que creen cada uno 10 puestos de trabajo. Mientras ese cambio cultural no se produzca, no vamos a tener compañías capaces de innovar y salir a competir en valor añadido. No hay apenas recursos para investigar y no se fomenta la colaboración entre universidades y empresas en ese ámbito. Mientras eso siga siendo así, Europa no podrá atraer talento, y lo que es peor, se verá abocada a una competencia de costes en la economía global.

A Europa sólo le queda exportar y a poder ser, fuera de la UE. A corto plazo, para paliar los déficits públicos y mantener unos sistemas de bienestar que cada vez van a costar más sufragar, pronostico un incremento de la presión fiscal sobre ciudadanos y empresas o una congelación de salarios en lo público. Todo ello incidirá en un menor consumo interno privado a corto plazo, o al menos en una no recuperación de los niveles previos a la actual crisis. 

En la economía global, cuando uno compite en costes, que es hacia dónde se dirige Europa, tiene que asumir que marca las reglas del juego el país más pobre, porque suele ser el que tiene menores salarios, menores sistemas de protección social y menores leyes que protejan a los trabajadores. En China, por ejemplo, apenas hay vacaciones. Y apenas hay fines de semana. El respeto a las estipulaciones ILO (International Labour Organization) es ficticio y en el mejor de los casos no está garantizado. Del subsidio de desempleo o las pensiones en Asia ni hablamos. Todo ello redunda en unos costes de producción mucho menores. Obviamente, nuestro modelo es mil veces mejor, no seré yo quién lo discuta, pero para mantenerlo es imprescindible recuperar el liderazgo que en su día Europa ejerció, basado en una cultura de esfuerzo, innovación y excelencia que hemos perdido por el camino. Competir en costes siempre te encamina hacia una competencia a la baja en derechos sociales históricamente alcanzados.

Bajo mi punto de vista, Europa tiene tres puntos a favor que me hacen ser optimista respecto a su futuro, pese a lo expuesto en estas líneas. El primero de todos, es que tiene un gran potencial de crecimiento por cuanto tiene una tasa de paro muy elevada. Es decir, en ese aspecto, tiene posibilidades de mejorar el uso de sus recursos. Sobre todo países como España. En segundo lugar, es una región que goza de estabilidad institucional, lo que le debería permitir acometer reformas estructurales que permitan un mejor funcionamiento de los mercados y las administraciones, pero también cooperar no sólo en apagar fuegos, sino en trazar una hoja de ruta similar a la que trazó Corea del Sur hace 30 años. El país asiático por aquel entonces era mucho más pobre y estaba en un punto de partida mucho peor. Otro modelo económico es posible y conviene aprender ciertas lecciones de aquel. En tercer y último lugar, y esto es algo que me habéis leído más veces, porque Europa siempre ha resurgido de sus cenizas. Lo hizo tras la caída del Imperio Romano, lo volvió a hacer tras la peste e hizo lo nunca visto tras las dos Guerras Mundiales del Siglo XX. Estoy convencido de que nos reinventaremos de nuevo.

Ahora bien, si el viejo continente quiere volver a hacerlo, necesita mayor determinación política y un mayor esfuerzo, que debe empezar por la clase dirigente, la cual debe ser ejemplar, y debe ser la primera que valore qué nivel de burocracia es sostenible. Ningún país se puede endeudar hasta el infinito, y la Eurozona comienza a tender hacia ello. No podemos permitirnos una clase política despótica como la actual. 

¿En qué posición queda España? Pues curiosamente yo es de las que mejor futuro le auguro a corto y medio plazo. En primer lugar, porque tiene una tasa de paro sideral, por lo que a poco que se siga creando empleo con tasas de  crecimiento relativamente bajas, la economía seguirá mejorando. En segundo lugar, porque el principal cambio que se ha dado en nuestro país, al menos en su clase empresarial, es la de la vocación exportadora. Con Europa parada, nuestro país ha visto como sus exportaciones del segundo trimestre crecían un 0,5%. España lideró el crecimiento de las exportaciones en la UE en 2013 (el año pasado crecieron un 4,3% frente a la caída de Francia del -1,6%, de Alemania del -0,2% y de Italia del -0,1%), y por primera vez en su historia, los bienes de equipo, coches fabricados aquí al margen, lideran el mix (20,9%). Es decir, que por primera vez exportamos bienes con valor añadido además de los típicos productos agroalimentarios. Desde el año 2008, nuestras exportaciones han crecido un 20%. Si redujéramos nuestra dependencia energética del exterior (sobre este tema irá mi próximo post), iríamos mucho mejor. Por último, España tenía unas cuentas públicas envidiables hasta el año 2008. Volviendo al nivel de gasto público del  año 2001, sin tocar sanidad y educación, que se puede hacer, podría eliminar su déficit a corto plazo y comenzar a disminuir su deuda. En España se ha destruido tanta riqueza, que a poco que mejore la coyuntura, se notará en la ciudadanía. Sin embargo, los retos europeos son comunes y conviene no olvidarlo. A medio plazo tendremos los mismos problemas que los demás.

Europa tiene varios problemas, como he tratado de desmenuzar en este post, pero sobre todo tiene alma y un encomiable espíritu de superación. Yo sigo confiando en que una vez más seamos capaces de levantarnos, pero nos esperan unos años complicados por delante. Peleando a la contra. Es lo que hay. 

lunes, 11 de agosto de 2014

Economía - Asimetría e Injusticia: Paradojas de la Recuperación

Píldoras Veraniegas

Este fin de semana El País, en sus páginas "salmón" de Economía del domingo, hablaba de la actual situación de la Economía Estadounidense, la cual crece a un ritmo del 4% en términos interanuales y ve como su tasa de paro se reduce hasta el 6,2%. Casi nada, ¿verdad? ¿No firmaríamos algo parecido para nuestro país? ¿Incluso para la Eurozona en su conjunto? Sin embargo, la percepción del ciudadano medio es que las cosas no están bien.

En España, salvando las distancias, pasa algo parecido. Crecemos, sí. Más rápido de lo previsto, es cierto. En tasas interanuales incluso ya por encima del 1%, lo cual, si me lo cuentan hace unos meses, jamás lo hubiera creído pese a mi habitual optimismo. Se crean puestos de trabajo por primera vez en 6 años. Pero la percepción de la calle es que las cosas siguen estando mal. Partíamos de un punto muy bajo, pero sobre todo es que la recuperación es asimétrica, tanto aquí como al otro lado del Atlántico.

Siempre que llega una crisis como la actual, la riqueza que se destruye no lo hace de forma homogénea. La economía tiene que ver en cierto modo con la historia de la naturaleza y cuando se produce un cataclismo, los más débiles tienden a extinguirse. En este caso del mercado laboral. Las personas con menos medios y menor formación, son los que más sufren las consecuencias. Y los primeros en recuperarse, son aquellos que pueden ahorrar, por cuanto la bolsa suele ser un indicador anticipado del ciclo económico y ésta es la primera en dar los primeros síntomas de mejoría (como está pasando en la actualidad). Obviamente, los que pueden ahorrar son los que más tienen.

Lo realmente duro de comprender y asimilar es que los gobiernos han dimitido de muchas de sus funciones. A ellos les corresponde la provisión de una serie de servicios de interés general que, precisamente por el mismo, no puede ser conferidos al mercado. Pero también, les corresponde fijar una serie de normas que y reglas del juego que garanticen la igualdad de oportunidades para todas las personas de la sociedad. Ojo, no la igualdad per se, por cuanto tan importante es la igualdad de oportunidades como los incentivos al progreso, al esfuerzo y a la mejora en general, pero la igualdad de oportunidades es clave para que las personas en riesgo de exclusión puedan desarrollar todo su potencial y las sociedades no vean como el talento de muchos de sus recursos humanos se despilfarra. La paradoja de la actual coyuntura es que con los recortes en educación y sanidad, se cercenan las posibilidades de dicha igualdad. Y lo que es difícil de comprender es que los gobiernos se queden de brazos cruzados viendo como los coeficientes de Gini nos indican que vamos hacia sociedades bipolares, en las que la Clase Media pasará pronto a la historia si nadie lo remedia. Y la igualdad de oportunidades es clave incluso para que funcione la teoría de los mercados. Sin ella es imposible que los agentes puedan competir buscando su beneficio. Y sin aquello, es imposible que los beneficios económicos se alineen con los sociales. Me sorprende tanta miopía.

Seré justo. Es cierto que no sabemos aún cómo va a terminar esta película y que puede que dentro de unos años veamos cómo también la recuperación llega de veras a la economía real. Y puede incluso que entonces me tenga que tragar este post y rectificar. De veras que lo haré encantado. Nunca hemos vivido una crisis global de dimensiones como la actual y aún no sabemos cómo saldremos de ésta. Pero de entrada me preocupa. Las cifras macro dicen una cosa y yo sigo esperando que más pronto que tarde se reflejen en el día a día de familias y PYMES. Mientras tanto, corremos el riesgo de que la economía financiera se aleje aún más de la economía real. Y si eso ocurre, la recuperación macro irá aparejada de una asimetría y una creciente injusticia social. Paradojas de una crisis que pasará a la historia.

No se trata de ser populista, le dejo ese rol a determinados partidos políticos que asumen encantados el mismo, pero sí de recordar que cuando cuando El Progreso económico no lleva de la mano una mejora social, las sociedades colapsan. Y eso ha sido así siempre. Conviene no olvidarlo.





















viernes, 1 de agosto de 2014

Vinos del Mundo - Vinos para este Verano

Una pequeña selección

Os imagino a muchos comenzando vuestro período de descanso estival. Todo lo mejor para estas fechas en las que, espero, disfrutéis de los vuestros, os riáis, disfrutéis y cojais algo de distancia con vuestro día a día.¡Ah! Y no dejéis de beber buen vino. Todo se ve diferente con un buen caldo, por cuanto éste se cuela sigiloso siempre en muchos de nuestros mejores momentos. ¡Os deseo muchos brindis durante estas semanas de relax!

Como siempre que llegan estas fechas, os dejo una pequeña selección de vinos para el verano. De nuevo aclarar que no son los mejores vinos, sino que están aquellos que he podido catar en lo que llevamos de año, que me han llamado la atención... y de los que he podido tomar las notas pertinentes. Así que comienzo pidiendo disculpas a muchos buenos amigos y colegas del sector que a buen seguro debieran estar en esta lista, pero que por unos motivos u otros no he podido de sus caldos o tomar nota de los mismos. Por último, explicar que en esta lista están los vinos que, además de todo lo anterior, me apetece tomar por estas fechas. ¡Arranco!

Vinos Rosados: Durante un tiempo se consideró a éstos como vinos de segunda fila. Nada más lejos de la realidad, y menos en España, dónde creo que se hacen los mejores rosados del mundo. Ha llegado la hora de señalarlos como vinos con personalidad propia, los cuales harán las delicias de muchos de vosotros acompañando un buen arroz, una buena pasta, una estupenda ensalada o incluso a solas, con un pequeño plato de queso fresco mientras leemos un libro estupendo en una tumbona. 

- PradoRey Rosado Fermentado en Barrica 2013: Lo sigo considerando como uno de los mejores exponentes de lo que se puede llegar a hacer en la Ribera del Duero. Me gusta porque tiene un color rosado espectacular, intenso, y en nariz muestra un extraño cocktail de fruta roja con notas a caramelo Solano de nata y fresa. En boca es fresco, con una excelente acidez, pero también potente, persistente y con volumen. En este caso concreto, aguantará también una buena carne.

- Lía de PradoRey 2013: Fue el primer rosado pálido de la Ribera del Duero y reventó el mercado. Todos los demás llegaron después. Como siempre, intentamos ser diferentes en su momento. Supera con creces a la añada anterior y nos muestra un color tan original como en su edición inicial (rosa palo), con aromas a fruta roja con notas florales. En boca es fresco, con una excelente acidez y muy original. Me gusta porque es sexy, canalla, cool.

- Clarete de Luna 2013: Hecho en Cigales, ha sido una de las más gratas sorpresas que he probado este año. Mezcla de Garnacha, Tempranillo...y ¡verdejo! El resultado es impresionante. Presenta un color rosado intenso, con aromas frutales muy marcados. En boca es persistente, goloso y muy agradable. De la bodega César Príncipe, lo cual es toda una garantía.

- Mur - Mur - Lum - Ventoux Extrem 2013: Rosado de la Provenza (Francia), con ese color tan pálido tan característico. Aromas muy florales y una boca con menor acidez que los tres vinos anteriores, pero muy elegante y delicada. Me gusta porque es original y un gran exponente de lo mejor de la Provenza.

Vinos Blancos: Todavía son muchos los consumidores extranjeros que se sorprenden porque en España se hagan más cosas que el Jerez y el Albariño. La recuperación de variedades autóctonas en muchas regiones está permitiendo la aparición de unos vinazos blancos que merecen mucho la pena. Todos los de esta lista, de nuevo, nos acompañarán estupendamente arroces, pastas, ensaladas o esa tapilla que antes indicaba leyendo nuestro best-seller del verano. Además, y como es bien sabido, maridarán estupendamente con un buen pescado. Algunos de ellos, incluso podrán con una buena carne, como luego explicaré.

- PradoRey Verdejo 2013: La vendimia 2013 en Rueda fue complicada por las lluvias durante la misma. Algunas bodegas nos arriesgamos a vendimiar antes y creo que acertamos. El mejor exponente es este PradoRey Verdejo. Color amarillo pajizo. Varietal por encima de todo, con notas a fruta blanca y hierba fresca, las cuales dejan paso paulatinamente a una elegante fruta de hueso (melocotón y albaricoque). En boca es fresco, con una buena acidez, graso y persistente. Me gusta porque le da el protagonismo al varietal y se aleja de las notas tropicales que (desgraciadamente) tan de moda se están poniendo en Rueda.

- PradoRey Sauvignon Blanc 2013: De largo nuestro mejor Sauvignon Blanc de nuestra historia. Color amarillo pajizo, con notas aromáticas más bien cítricas y florales. Fresco y elegante. Típico exponente de la adaptación del Sauvignon Blanc a Rueda. Me gusta porque, de nuevo, se muestra varietal.

- Merayo Godello 2013: Godello del Bierzo, con un color amarillo pajizo que denota la juventud que luego encuentro en la boca, dónde la acidez preside el trago. Aromas a frutas más bien tropicales en nariz. Godello en estado puro. Me gusta porque es original y nos resalta una variedad que está llamada a comerse buena parte del mercado nacional e internacional.

- Abadía de San Campio 2012: Rías Baixas, 100% albariño y elaborado por Terras Gaudas. Color amarillo pajizo tirando a dorado. El año de evolución le ha sentado maravillosamente bien al vino, el cual muestra una nariz compleja en la que sobresale la fruta tropical y las notas herbáceas. En boca está tremendo, con una acidez más domada pero que no le resta ni un ápice de frescura. Me gusta porque rompe los estererotipos de que los vinos blancos son del año. Nada más lejos de la realidad... cuando se tiene el clima propicio.

- Louro do Bolo 2012: Godello y Treixadura en Valdeorras. Color amarillo pajizo, con aromas frescos dónde predominan los cítricos y las notas florales. En boca es sabroso, con una maravillosa acidez y muy persistente. Me gusta porque es elegante y, como en el caso anterior, pone de manifiesto que en España se pueden hacer cosas muy interesantes  que excedan del mero vino del año.

- Joaquín Rebolledo Godello 2012: Monovarietal de Godello de la zona de Valdeorras. Lo probé en Mallorca en los momentos previos a dar  una cata y me impactó. Color amarillo pajizo, con aromas frescos, sobre todo de fruta tropical y flores. En boca es sabroso y equilibrado, con una agradabilísima acidez. Me gusta porque es elegante y sutil.

- El Transistor 2012: De vuelta a Rueda, conviene parar a hablar de este vinazo de Telmo Rodríguez, para mi un auténtico genio y un visionario. Hacía falta un vino cómo este, 100% verdejo, que saca lo mejor de la viña en una DO dónde la apuesta por la calidad parecía haberse perdido por el camino. Este es el vino que se puede hacer en Rueda para subir la percepción de la región. Color amarillo pajizo brillante, con aromas herbáceos y a fruta fresca. En boca es complejo, con una maravillosa acidez y un extraordinario final. Me gusta porque es, incluso, algo más que varietal. La cepa en nuestra copa. Una pasada.

- Naia 2013: Otro de los grandes de la DO Rueda, 100% verdejo. Color amarillo pajizo, con notas a fruta de hueso, hierba fresca y flores. En boca es persistente, graso y muy, muy agradable. Me gusta porque le da todo el protagonismo a la uva a la que añade el ingenio de un maravilloso enólogo, como es Eulogio Calleja.

Los siguientes vinos blancos han sido fermentados y criados en barrica. Estos vinos son los que pueden acompañar casi cualquier plato, incluso una buena carne. Su consumo es recomendable para gente que realmente le apasione el vino, porque suelen ser realmente complejos. Debemos ponerlos en valor. Son muchos los enólogos extranjeros que aún se preguntan como la mayoría de ellos tienen la acidez suficiente para aguantar una crianza en barrica, pero no tanta como para precisar de una segunda fermentación, en este caso maloláctica, para domarla. Son joyas que no abundan y que las tenemos en España.

- As Sortes 2012: Valdeorras, 100% Godello. Color amarillo brillante, con aromas a fruta madura y sutiles especias dulces. En boca es graso, fresco, con buena acidez, y con un retronasal que permite el paso de unas notas elegantes a ahumados. Fermentado y criado durante 8 meses en barrica

- PR 3 Barricas de PradoRey 2009: 100% verdejo. Lo interesante de este vino no son las tres barricas que utiliza, sino la procedencia de su uva, fundamentalmente de la zona de Segovia, la más alta y fría de la DO. Color amarillo dorado. En nariz presenta notas amieladas, con toques de ahumados, fruta madura (orejones) y finas especias. En boca es potente, graso, muy persistente y presenta, pese a todo, una maravillosa acidez. Me gusta porque siempre he creído que es un equilibrio imposible en una botella de vino. De mis favoritos.

- Naiades 2011: 100% verdejo. El "hermano mayor" del Naia es otro excelente exponente de lo que comentaba del PR3. Color amarillo dorado, presenta aromas a fruta algo más fresca que en el caso anterior al ser un vino aún "joven". Notas de ahumados y frutos secos. En boca es potente, muy elegante y con una extraordinaria acidez. Me gusta porque es un vino que nunca falla y no deja a nadie indiferente. Una pasada.

- Limousine de Marqués de Riscal 2013: 100% Verdejo. Aún joven. La fruta sobresale por encima de una barrica que comienza a asomar. Pienso que lo mejor de este vino está por llegar, pero su presente es más que prometedor. Color amarillo pajizo, con aromas a fruta fresca y finas especias dulces aún sutiles. En boca es fresco, equilibrado y muy, muy elegante. Me gusta porque es diferente y, como en el caso anterior, nunca falla. 

- Doniene Txacoli 2012: 100% Hondarribi Zuri. Color amarillo pajizo brillante, con aromas a especias dulces, flores blancas y fruta madura. En boca es equilibrado, sabroso y cuando menos original. Me gusta porque el Txacolí siempre se había considerado un vino menor, y la nueva generación de viticultores vascos está logrando sacarle todo su potencial. Este es un magnífico ejemplo. DO Bizkaiko Txakolina.

- Catalpa Chardonnay 2010: 100% Chardonnay, procedente de unas viñas andinas a más de 3.000 metros de altura. Sí, nos pegamos un salto a Argentina para disfrutar de esta originalidad fermentada en barrica, intuyo que parcialmente elaborado con fermentación maloláctica y que muestra lo mejor de la uva Chardonnay. Color amarillo brillante. Aromas a especias dulces, fruta madura e incluso alguna nota láctea. En boca es redondo, largo y persistente. Me gusta porque es original y muestra otro camino de vino blanco con barrica diferente al que estamos acostumbrados por aquí.

Vinos Tintos: Nos apetecen menos en verano porque el tanino de los mismos es astringente y secante, y en consecuencia, nuestro cuerpo se rebela. Es por ello por lo que "nos cuestan". Sin embargo, hay vinos tintos frescos, o más ligeros, muy bien elaborados que en esta época del año entran también divinalmente. He aquí algunos ejemplos.

- El Reventón 2012: 100% Garnacha de la zona de Ávila, concretamente Cebreros. Daniel Landi es otro genio de la viticultura actual y con éste vinazo reafirma, o al menos así lo creo, que las mejores garnachas de la actualidad son las que vienen de climas más frescos, rehuyendo de las "mermeladas" que aparecen en otras regiones. El Reventón presenta un color rojo picota, y unos aromas a fruta roja muy interesantes, acompañados de notas más bien herbáceas. En boca diría que es especiado y frutoso. Me encanta porque es original y maravillosamente varietal.

- Mestizaje 2012: Bobal, garnacha, syrah y tempranillo de la zona de Valencia, concretamente Utiel, pero fuera de la DO. Color cereza, con aromas a fruta madura y notas herbáceas. En boca es complejo, sabroso y con taninos redondos. Me gusta porque es interesante y diría que transgresor, por cuanto se desmarca de lo que hasta no hace tanto era tradicional en aquella zona.

- Piélago Jiménez Landi 2012: 100% garnacha, pero en este caso de la zona de Méntrida. Los primos de Daniel Landi nos muestran otro maravilloso ejemplo del potencial de esta uva. Aromas a fruta roja con notas especiadas, color rojo granate y con un paso en boca sabroso y muy largo. Me gusta porque es eminentemente varietal.

- Guilfa 2010: Verdejo Negro y Carrasquín de Asturias estupendamente trabajados por Monasterio de Corias. Vino eminentemente de corte Atlántico, fresco y con buena acidez al que le auguro todavía un buen recorrido en la botella. Color rojo picota, con aromas balsámicos, fruta negra y notas minerales. En boca presenta una buena acidez, es fresco y complejo. Me gusta porque se hace con varietales olvidados hasta no hace tanto y demuestra que se pueden hacer cosas originales y estupendas casi en cualquier región de España.

- Thalarn 2012: Syrah 100% de Costers del Segre. Elaborado por Castell D´Encus, para mi se trata del mejor Syrah elaborado en España. Color cereza, con aromas especiados y notas tostadas. Fruta madura. En boca es potente, sabroso y con los taninos muy bien trabajados (redondos, maduros). Me gusta porque me parece impresionante que incluso variedades que no son autóctonas, tengan este potencial cuando se adaptan a nuestro clima y nuestra tierra. Una maravilla.

- Cortijo los Aguilares 2012 Pinot Noir: ¡Quién me iba a decir a mi que en Ronda se podían hacer vinazos como éste! Color rojo picota. En nariz presenta notas de fruta roja, violetas y diría que especias. En boca es, sobre todo, elegante y con buena acidez y amargor. Me gusta porque constata que España se pueden hacer maravillas casi en todas partes.

- Artuke k4 2012: Rioja, elaborado con Tempranillo y Graciano. Color cereza brillante, en nariz presenta notas muy marcadas de fruta roja madura, especias dulces y notas balsámicas. En boca es sabroso, con taninos maduros muy bien trabajados. Exponente de los nuevos riojas que ya se están haciendo. Me gusta porque no es frecuente en Rioja que se le de tanto protagonismo a la viña. Eminentemente varietal. 

- Adaro de PradoRey 2010: Ribera del Duero, 100% tempranillo, se trata de una auténtica maravilla dentro de la región. Potente pero recuperando la elegancia de antaño. Procede del viñedo más alto de nuestra finca, casi 900 metros de altura (una barbaridad para la Ribera del Duero), dónde tenemos unos rendimientos bajos y una uva de excelente calidad. Presenta un color rojo picota, con aromas a fruta roja madura y finas especias dulces. En boca es fresco, elegante y con unos taninos muy bien trabajados. Me encanta porque es el sueño de mi abuelo, un vino que procede de latitudes consideradas imposibles no hace tanto.

Espumosos: Ya he comentado en más de una ocasión que no son mi fuerte, pero poco a poco me voy aficionando cada vez más a ellos. Os dejo tres para terminar mi selección de este verano.

- Jurek Dilectum Domini Brut: Lo hace mi buen amigo Jurek en su bodega, Murola, situada en Marche (Italia). Aromas cítricos muy interesantes, sobre todo pomelo, con una finas notas de pastelería. Elegante, fresco, con burbuja fina y con un color amarillo brillante sugerente. Todo un descubrimiento. Me gusta porque mi amigo Jurek también sigue la pasión de su familia, en este caso de su padre, y se nota en cada vino que hace.

- Raventós i Blanc Gran Reserva Personal M.R.N 1998: Macabeo, Xarel.lo, parellada y chardonnay. Cuando la familia Raventós decidió abandonar la DO Cava, le echó un par de narices, pero cuando uno tiene la convicción y los conocimientos de esta familia catalana, los resultados están muy por encima de las regiones en sí mismas. Este es el mejor espumoso que he podido probar en mi vida. Color dorado como consecuencia de los años. Aromas a finas lías, notas pasteleras casi. Herbáceo y muy complejo. En boca presenta una buena acidez y un fino amargor. Burbuja fina. Me gusta porque es clasicismo dentro de lo transgresor. Maravilloso.

- Devaux Blanc de Noirs: 100% Pinot Noir, pero se trata de un Champagne blanco. Aromas a fruta roja y finas lías. Notas de pastelería. En boca tiene una buena acidez y amargor. Burbuja fina. Me gusta porque es varietal y refleja todo el potencial de Champagne: mucho más que la Chardonnay.

¡Que los disfrutéis!

domingo, 27 de julio de 2014

Economía - ¿Coge fuerza la Recuperación?

Luces y Sombras en el Camino

Me gusta hablar con los taxistas siempre que salgo o vengo de un viaje. Son un estupendo termómetro de la actividad económica, ya que suelen ser los primeros en notar cuando el día a día se para, pero también en percibir cuando se anima. Estos días de tanto viaje, he tenido la oportunidad de charlar con varios de ellos y su discurso más o menos ha sido similar: la cosa no ha ido a peor, parece que en los últimos meses hay un poquito más de ánimo, pero en general la cosa sigue complicada. No es lo que fue en 2012 ó 2013, pero tampoco, ni mucho menos, 2009 ó 2010. De años anteriores, ni hablamos.

Me ha resultado interesante escucharles en una semana como la actual, en la que hemos tenido unos datos de paro excelentes a tenor de lo que la EPA ha reflejado, y en la que el Banco de España ha confirmado que la economía, efectivamente, se ha vuelto a poner en marcha.  Ya son 4 trimestres consecutivos creciendo y parece que la cosa se acelera. +0,5% frente al +0,4% del trimestre anterior, y con unas perspectivas que pasan al +1,3% para este 2013 y al +2% en 2014 frente al +1,2% y el +1,7% previsto no hace tanto.

El dato de la EPA, como decía, ha sido excelente. El paro ha bajado en más de 310.000 personas, cifra consistente con la evolución de la afiliación a la seguridad social de los últimos meses, así como con la bajada del desempleo que se ha reflejado en las oficinas del antiguo INEM. Además, en los últimos 12 meses, la caída de paro ha sido de más de 424.000 personas de acuerdo con la EPA. Es decir, la cosa mejora y parece que se acelera, como los datos del Banco de España sobre crecimiento también resaltan. Los trabajos que se crean siguen siendo mayoritariamente temporales y a tiempo parcial, es cierto, pero merece la pena destacar dos aspectos nada desdeñables: uno, que se crean puestos de trabajo por centenas de miles con un crecimiento aún bastante bajo (recordemos que nuestra economía necesitaba crecer por encima del 2% para que se diera esta circunstancia antes de la actual reforma laboral), y segundo, que siempre que se sale de una crisis, lo último que se recupera es el empleo de calidad, por cuanto para ello hace falta que se restituya la confianza a todos los niveles de la economía y para eso aún falta. Aunque existe una parte importante de ese empleo creado que se destruirá cuando acabe la temporada turística, no se puede obviar que el dato desestacionalizado es bueno desde hace ya más de 10 meses cosecutivos. Falta mucho para que nuestro país deje atrás cifras escandalosas de paro, pero como ya se apuntó en El Disparadero, el mercado laboral hace ya unos meses que entró en una nueva fase.

Apunté en su día que se vería el calado de la reforma laboral cuando cambiara el ciclo. Es pronto para evaluarla en su conjunto, pero ha logrado un hito en nuestra historia, y es que ha establecido un dinamismo en dicho mercado hasta la fecha desconocido en nuestro país. Mucha de la gente que ve cómo se termina su contrato, vuelve a encontrar otro relativamente rápido y eso es muy importante. Podremos sacar más conclusiones del éxito de la reforma cuando la economía se estabilice del todo, pero también cuando llegue otra crisis. Por lo pronto se crean puestos de trabajo antes de lo previsto. Veremos si genera empleos de calidad cuando el estado de ánimo sea otro, pero sobre todo si se moderan salarios en lugar de destruirse puestos de trabajo cuando vuelvan a venir mal dadas. Nuestro mercado laboral siempre tendía ajustarse en cantidad y no en precio (esto es, en aumento del número de parados y no en los salarios). Si se logra cambiar ese punto, sería histórico. 

Los datos de crecimiento económico dejan reflexiones aún más interesantes. Como apuntaba antes, el segundo trimestre de este año la economía se expandió un 0,5%, lo que eleva el crecimiento en términos interanuales (esto es, los últimos 12 meses) al 1,1%, el doble que al cierre del trimestre anterior. Todo ello encadenando 4 trimestres en positivo, circunstancia que no se daba desde hacía 6 años. Crece el consumo privado de las familias más de lo previsto, y se estima que lo seguirá haciendo en lo que queda de año y durante el 2015. Crece la inversión y el sector inmobiliario cae menos de lo previsto (lo que denota cierta estabilización).  Las exportaciones crecen, mejorándose además las previsiones de éstas, y suben las importaciones (lo que reduce el impacto de las exportaciones al crecimiento, pero que hacen ver también una mejor situación de las familias, las cuales consumen más).

Algunos apuntes notables: crece el consumo, pero no la renta de las familias, las cuales han agudizado su caída hasta el 1,1% frente al -0,7% del trimestre anterior. ¿Cómo se puede entender este dato tan contradictorio en un escenario de carestía de crédito? La respuesta aparentemente más clara es que mejora notablemente la confianza de las familias, y aquellas que dejaron de consumir por el temor de que la crisis se agudizara, vuelven a hacerlo. Además, las crisis económicas hacen que se pospongan decisiones de inversión y adquisición de bienes duraderos (como los coches, por ejemplo). El que se perciba una ligera mejoría en la situación macroeconómica, anima a tomar aquellas. El que aumenten las ventas de coches un 18% (apoyadas por el sector público, todo hay que decirlo) es coherente con  los datos de la bajada del ahorro y con el aumento del consumo y la inversión. Lo razonable es que en unos meses veamos cómo la renta de las familias vuelven a crecer, porque uno no se compra coches o lavadoras todos los años. Además, como también apuntaba Keynes, existe un fenómeno, que es el de la inversión por obsolescencia. Al final, las empresas tienen que volver a invertir en activos para poder mantener su actividad. El que ahora todo parezca ir un poquito mejor, sin duda anima a tomar este tipo de decisiones. Ello también explicaría el aumento de la inversión. 

Pero sin lugar a dudas, lo que más está impactando en el crecimiento de la inversión es la llegada de capitales extranjeros, los cuales han percibido que el ajuste ha tocado fondo en nuestro país y han venido de rebajas. La venta de Altamira por parte del Banco Santander hace unos meses a Apollo, es un buen ejemplo. Esa entrada de dinero está haciendo que la economía se esté dinamizando más rápidamente de lo previsto.

Los mercados, además, se desplazan hacia dónde se alcanzan mayores rentabilidades. Ello explica lo que está pasando en la bolsa Española, en máximos de hace varios años. Había compañías muy infravaloradas, con un amplio recorrido al alza, y eso ha permitido que muchos inversores vengan a por nuestros valores por la rentabilidad que se le espera sacar en no demasiado tiempo.

Todo ello es compatible con lo que se trató de explicar hace unas semanas en este mismo blog. La riqueza de los hogares está creciendo pese a que baje la renta de las familias, y eso es consecuencia de la mejora de las rentas de capital mobiliario fundamentalmente (fondos, valores, depósitos, etc.).

En este aspecto, se puede ver la botella medio llena, pero también medio vacía. Lo positivo es que los mercados de capitales, cuando las cosas tienden a calmarse, suelen ser un indicador anticipado del ciclo económico que viene. Bajo ese prisma, debemos pensar que es muy posible que, efectivamente, España haya entrado en un nueva fase de expansión que se reforzará aún más en los próximos meses y que no tardará en notarse en la economía real. Poco a poco y casi sin darnos cuenta al principio, las cosas empezarán a ir a mejor. Lo negativo es que de momento los datos positivos son más en los mercados de capitales y financieros que en el día a día, o lo que es lo mismo, que al igual que la destrucción de riqueza ha sido asimétrica y que los que menos tenían son los que han salido peor parados,  la recuperación sigue la misma estela: los que han podido ahorrar estos años, esto es, los que menos mal lo han pasado, son los que primero están notando la mejoría. La gran perjudicada de esta crisis es la clase media, por cuanto tendemos en toda Europa e incluso en la OCDE a una sociedad casi bipolar, como el aumento del coeficiente de GINI demuestra. Necesitamos volver a unos niveles de igualdad razonables para salir realmente de la crisis. La economía se dinamiza cuando las familias vuelven a niveles de consumo razonables. Recordemos que las que crean riqueza en nuestro país son las PYMES, y esas no cotizan en bolsa y siguen teniendo graves problemas para financiarse. 

Nuestro país ha visto cómo en estos años su economía ha caído un 7% durante esta crisis y como el paro ha llegado a superar  el 26%. Sigo pensando que la recuperación es la vuelta a la normalidad económica y que ésta, por mucho que nos duela, es menos bonita de la que nos creemos. Partimos desde un punto apocalíptico, porque recordemos que hace apenas dos años rescataban a nuestra banca  y nos apretaban para pedir el rescate como país. Hoy nadie duda de España. Las cosas van a ir mejorando y todo indica que nuestro crecimiento coge fuerza, pero no se puede obviar el PIB no nos dice nada acerca de cómo se reparte esa expansión de la economía. Y lo que tirará del crecimiento de verdad, insisto, será la recuperación de la clase media, que es al final la que consume. El dato del paro es una gran noticia en ese sentido, o cuando menos esperanzadora.

Los mercados de capitales tiran, ahora bien, para el día a día, nadie mejor que mis amigos los taxistas. Veamos el vaso medio lleno. Hace tiempo que no perciben que la cosa vaya a peor. E incluso parece que los últimos meses hay un poquito más de ánimo. Ojalá que ello se vuelva a traducir en otra buena noticia de la EPA en el mes de octubre. Brindo por ello

domingo, 6 de julio de 2014

Economía - España a Corto Plazo

Algunas Ideas

Esta semana hemos vuelto a conocer los datos del paro y éstos, como vienen siendo ya de un tiempo a esta parte, han vuelto a ser buenos, se miren como se miren. Baja el desempleo, suben los afiliados a la seguridad social y en términos desestacionalizados, la cosa también sigue mejorando. Luego hay matices, claro está. Todo hace entrever que los salarios siguen bajando y que el empleo que se crea es mayoritariamente precario, pero ello es coherente con los antecedentes: ninguna empresa sale de una crisis como la actual y se pone a contratar de forma indefinida. Pero ni en España ni en ningún país. No es lo deseable, estamos de acuerdo, pero al menos en este caso, de nuevo al menos los datos así lo hacen ver, la gente sigue encontrando trabajo cuando se les terminan sus contratos temporales. El mercado laboral está entrando en una fase de cierto dinamismo, y eso es muy importante.

Sin embargo, como siempre que se publican los datos del paro, las tertulias de la radio y del café, los debates con colegas y amigos, sacan a relucir la cuestión acerca de si realmente la economía se está recuperando. Y yo creo que sí, por cuanto llevo un tiempo defendiendo que la recuperación será la vuelta a la normalidad económica. Ocurre, me temo y como también he tratado de explicar, que ésta es mucho peor de lo que nos la habíamos imaginado. Y eso es duro. Porque nuestra realidad económica no es, lamentablemente, la de las comilonas, los grandes vinos, los Cayennes y demás cochazos que de un tiempo a esta parte circularon en nuestro país en virtud de una burbuja inmobiliaria de campeonato. Por mucho que duela, nuestra realidad es "pre burbuja", y ello tiene una serie de implicaciones, por cuanto el estallido del sector inmobiliario ha tenido efectos colaterales en familias, empresas y el propio estado, los cuales aún tardaremos en digerir.

Comenzando por las familias, no cabe la menor duda de que hoy son mucho más pobres que hace unos años. No ya sólo porque el paro sea elevadísimo, sino también porque cientos de miles de ellas se endeudaron por encima de lo razonable en el período 2002 - 2007 para comprar unos activos (viviendas) que hoy valen muchísimo menos. Aunque el proceso de desapalancamiento de las familias sea imparable, a corto plazo esta pérdida de riqueza se va a seguir traduciendo en un consumo famélico.

La destrucción de riqueza ha sido (y sigue siendo) terriblemente asimétrica. El paro no ha afectado a todos por igual, como es lógico, y es la gente con menor formación la que peor lo está pasando. Los recortes de gasto público, con especial hincapié en sanidad y educación, pero también en otras transferencias de capital, siempre inciden más en los que menos tienen, por cuánto éstos son los que más necesitan de aquellas. Las pocas familias que están viendo cómo su riqueza crece en estos tiempos tan convulsos, son las que tienen rendimientos del capital (esto es, las que pueden ahorrar) y está claro que éstas son las que menos mal lo están pasando, por cuanto pueden apartar una parte de sus ingresos para asegurarse el futuro. Lo que quiero explicar con este párrafo, es que en esa "vuelta a la normalidad", habrá gente que habrá empeorado su punto de partida.

La desigualdad y la situación de las familias en general, nos van a llevar a un punto "pre burbuja" de consumo, lo que redundará en una mayor presión en los precios. El problema es que las fabricas se dimensionaron en su día para atender una demanda que ya no va a volver, al menos en su parte doméstica. Ante esta tesitura, las empresas necesitarán exportar más, pero en una economía no basada en el conocimiento, que tampoco tiene demasiadas industrias generadoras de valor añadido,  terminas compitiendo fundamentalmente en precio, con el agravante de que el mercado global es aún más duro que el nacional, por cuanto participan todo tipo de agentes de todos los países. 

Ello, de nuevo, incidirá en una bajada de salarios, o al menos en una contención de los mismos. Antes de que el Euro entrara en nuestras vidas, nuestro gobierno tenía un arma nuclear en forma de política económica para salir de cualquier crisis: la devaluación de la moneda. A través de ella todos nos hacíamos más pobres de la noche a la mañana pero apenas nos dábamos cuenta. Caían las importaciones, las cuales nos resultaban más caras, y subían las exportaciones como consecuencia de que para el resto del mundo éramos mucho más competitivos. Hoy en día, con el Euro en marcha, no queda otra alternativa que optar por una devaluación interna, la cual siempre es muy dolorosa.

La devaluación interna, me temo, es imprescindible a día de hoy. Los salarios se revalorizaron en su día conforme a la citada burbuja, la cual parecía no tener fin. Habíamos alcanzado a Italia e íbamos a alcanzar a Francia, como señaló no hace tanto José Luis Rodríguez Zapatero. Aquello se demostró que era humo y nuestra situación real era mucho peor de la que nos creíamos. El otro día hablaba con una compañera del doctorado y le explicaba que mi primer salario como licenciado recién salido de la carrera, allá por el año 2002, fue de 660 euros. A lo mejor ese es el nivel de España para un primer empleo por mucho que nos duela y sorprenda.

El paro va a seguir bajando, no me cabe la menor duda. Insisto en que lo peor ha pasado y en este nuevo escenario de salarios bajos, el mercado laboral ha terminado su ajuste. El problema es que el punto de partida es horriblemente bajo. Ahora bien, que nadie se lleve a engaños. Nuestra economía sólo ha sido capaz de tener una tasa de paro aceptable y acorde a la UE en los últimos 30 años con una burbuja de por medio. Es decir, nuestro país tiene un componente de paro estructural que va a ser casi imposible absorber a corto plazo, salvo que medie otra burbuja o se produzca un milagro económico. A largo plazo, para eliminar este componente estructural, sólo cabe invertir en educación y planificar cómo queremos que sea nuestro modelo económico a varios años vista. Pero para ello hace falta un gran consenso político en el que participen agentes sociales (y no me refiero a CEOE y Sindicatos, al menos exclusivamente) para el que yo no sé si existe voluntad. Y eso es lamentable.

Pero no sólo familias y empresas afrontan una cruda vuelta a la realidad. Al Gobierno, al actual o a los venideros, les queda una ardua tarea. Durante la burbuja, el estado recaudó muchísimo dinero vía tributos y ello le permitió diseñar una estructura que hoy es absolutamente insostenible. La burbuja facilitó que nuestra economía creciera a tasas importantes, por encima de la media de la UE, lo que permitió al estado incrementar su recaudación tributaria hasta un 67% en el año 2007 en comparación a los datos del ejercicio 2001. El gasto público en dicho período, se incrementó en un 57%, lo que permitió al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero terminar dicho año 2007 con un superavit en las arcas públicas del 1,9%. ¿Qué ha pasado desde entonces? Pues bien, que nuestro gasto público ha seguido creciendo hasta llegar al 75% respecto al año 2001 en diciembre de 2011, mientras que los ingresos públicos se han desplomado hasta llegar casi a los niveles del 2001. Ello generó que en 2009 nuestro déficit público fuera ya de un insostenible 11,2%. Por muchas medallas que hoy se quiera poner Montoro, nos siguen faltando un 6% de ingresos para cubrir nuestros gastos públicos.

La realidad económica de nuestro estado, por lo tanto, tampoco es la que nos creímos en su momento. No da para tantos funcionarios, enchufados, parlamentarios autonómicos, diputados provinciales, como tampoco para tantos AVE, autopistas de peaje, aeropuertos ni otras fastuosas obras públicas. Curiosamente sí daba para una sanidad pública que era la envidia de Europa y para una educación pública, mejorable, desde luego, pero de la que yo me sentía orgulloso. En el año 2001, antes de la burbuja, aquello no estaba en juego. Dentro de la sosteniblidad del estado, deberíamos exigir a nuestros dirigentes eficiencia, desde luego, pero no retrocesos en logros sociales conseguidos con el esfuerzo de todos durante años.

Dentro de la vuelta a la normalidad, me temo que hay otra circunstancia dolorosa que nos quedará por afrontar. Nuestro sistema de pensiones no es sostenible en los términos actuales. Todos tendremos que trabajar más años... y aún así está por ver que ello garantice la viabilidad de aquellas. La natalidad está por los suelos y la gente vive más. La burbuja tapó esa realidad con una ingente cantidad de inmigrantes que vino a nuestro país atraídos por nuestra aparente prosperidad. Hoy esa gente se marcha, como las estadísticas reflejan, buscando un lugar dónde ganarse el jornal. Y con tasas de paro elevadas, no volverá, al menos a corto plazo. 

Así pues, nuestra economía mejora, y no lo digo en tono irónico, pero nuestra auténtica realidad es posible que sea la de hace 10 años con el agravante de que tenemos aún una ingente deuda privada y pública pendiente de pagar. Estábamos en el infierno no hace tanto y yo creo que nos adentramos en el purgatorio, pero me temo que dentro de éste vamos a estar un tiempecito... salvo que se tomen determinadas medidas.

Afortunadamente el futuro no está escrito y aunque en economía revertir ciertas situaciones lleven su tiempo, siempre se pueden hacer cosas que cambien el panorama actual, o al menos lo hagan más llevadero. España no tiene capacidad en estos momentos para hacer política fiscal (esto es, aumentar su gasto público, o bajar impuestos) como consecuencia de su déficit público, pero hay países en el seno de la UE que sí lo tienen. Por ejemplo, Alemania. Ello probablemente aumentaría el consumo en dicho país, lo que incidiría en una mejora de las exportaciones de los países del sur. Una política monetaria expansiva que subiera la inflación en el conjunto de la Eurozona también podría ser positiva, por cuanto esta inflación se repartiría de forma asimétrica. Es decir, podría ocurrir que la media fuera de un 2% (hoy en día estamos lejos), pero que dicha media sea el resultado de un +2,5% en los países más ricos y de un +1,5% en los países más pobres (lo cual es coherente con lo que explicaba al inicio). Ello, de nuevo, mejoraría la competitividad de los países que necesitan exportar y frenaría algo las importaciones (lo que se traduce en crecimiento económico y en una menor necesidad del sector exterior para financiar nuestra economía). 

Por su parte, el gobierno español podría llevar a cabo de una vez por todas la reforma de las administraciones públicas, vender determinados activos para hacer caja y reducir su deuda (en lugar de trasladarle el problema a los ciudadanos) y acometer ciertas reformas que mejoren el funcionamiento deficiente de algunos mercados (véase el energético, el de las telecomunicaciones o incluso el financiero, aunque para ello necesite de la ayuda de Bruselas).

Así pues, sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con nuestra clase política. Coincido con el gobierno en cuanto a que la recuperación posiblemente haya comenzado, pero también con la oposición cuando describe una realidad que sigue siendo durísima. Son las dos caras de la misma moneda. Nuestra realidad económica es mucho peor de la que mucha gente se pensó, aunque en El Disparadero ya advertimos en su día que nuestra crisis era estructural, no coyuntural. Ahora queda no bajar los brazos y seguir trabajando para labrarnos un futuro que aún estamos a tiempo de que sea maravilloso, aunque, guardadme el secreto, a estas alturas yo me conformaría con que fuera sostenible y fruto de nuestro esfuerzo.






viernes, 20 de junio de 2014

Fútbol - La Selección Española: Los por qués de un fracaso

Algunos Apuntes

De entrada y antes que nada, pediros disculpas por no haber podido pasarme últimamente por aquí. La obligación manda y la tesis anda en su recta final. Los fines de semana, momentos elegidos para dejar mis posts, son para el doctorado y no me ha dado tiempo para mucho más. Espero, no obstante, poder recuperar la regularidad en los próximos días.

La semana pasada me fui a la feria del libro a saludar a mi buen amigo Francisco Alcaide, el cual firmaba su fantástico "Aprendiendo de los Mejores" en una de las casetas de la misma. Allí estaba todavía caliente la goleada de Holanda a España y, como no podía ser de otra forma, en el rato que pudimos departir, salió el tema a colación. Paco, que sabe que me va la marcha, me sugirió que escribiera al respecto. Quise esperar al partido de Chile, porque yo todavía tenía fe en nuestra selección. Sin embargo, ahora que ya no nos queda más que la honra de ganar a Australia y no volvernos como farolillos rojos con 0 puntos en nuestro casillero, quiero compartir algunas ideas al hilo del guante que me lanzó Paco la semana pasada.

No voy a ser oportunista. No es mi estilo, y tampoco me parece justo. Esta selección  nos ha dado mucho, pero sobre todo creo que el fútbol no deja de ser un juego que se decide por instantes, como el que transcurrió del posible 2-0 de Silva al 1-1 de Van Persie. Si el Canario llega a meter ese gol, a lo mejor este post hoy no tendría cabida en este blog. Al menos al día de hoy. Mi reflexión es más profunda y trata, como siempre de ser constructiva. ¿Qué es lo que ha fallado?

Empecemos por la convocatoria. Todos los españoles llevamos un seleccionador dentro en potencia. Todos haríamos nuestra lista y, aunque es posible que en un 70-75% de la misma estemos todos de acuerdo, lo cierto es que todos tenemos nuestra visión particular del asunto. No voy, por lo tanto, a entrar en un debate acerca de quién debería haber ido o quién no debería haberlo hecho, pero sí a aportar algunos datos que son demoledores y que, al menos, deberían servir para múltiples reflexiones. La liga española ha sido la última en terminar, concretamente una semana más tarde que la del resto de países. De los 23 seleccionados, 14 jugaban en nuestra liga. Y de esos 14, todos jugaban en el Real Madrid, Atlético de Madrid o Fútbol Club Barcelona. Es decir, equipos que han estado peleando todas las competiciones hasta la última jornada. El Atlético de Madrid y el Real Madrid, además, con la final de la Champions el 25 de mayo en Lisboa. 8 de esos 14 jugadores formaron parte del equipo titular contra Holanda y otros 7 del partido contra Chile. La realidad es que el equipo físicamente estuvo roto desde el descanso del primer partido. Los jugadores han llegado exhaustos al final de temporada y creo que ese dato es incuestionable. Sería oportuno abrir un debate sobre el calendario doméstico en los años de competiciones importantes.

De acuerdo que casi todos hubiéramos pensado que la mayoría de los jugadores de Madrid, Barça y Atleti debían estar en la lista, al menos a priori, pero lanzo más datos. A lo largo del mes de mayo, el Barça jugó 3 partidos de liga y no fue capaz de ganar ninguno (empate con el Getafe en casa, empate con el Elche fuera, y empate con el Atleti en casa). El Atleti tampoco fue capaz de ganar ni uno sólo de sus tres partidos de liga de mayo (derrota con el Levante, empate con el Málaga en el Calderón y empate con el Barça), como tampoco la final de la Champions contra el Madrid. Y el Madrid, por su parte, jugó cuatro partidos de liga, de los cuales ganó uno sólo contra el Espanyol, en un encuentro intrascendente, tras empatar con el Valencia en casa, empatar con el Valladolid en Valladolid un partido aplazado y perder en Vigo contra el Celta. Ganó la final de la Champions, pero sólo en la prórroga y en un final dramático. Admiro a Del Bosque, pero a veces echo de menos que no tome decisiones un poco menos políticamente correctas, bien en las convocatorias, bien en las alineaciones. A este equipo le hacía falta gente algo más fresca... física y mentalmente.

Al hilo del punto anterior, nos encontramos con situaciones anómalas. Piqué sólo había jugado un partido desde que se lesionara en marzo contra el Atleti en los cuartos de final de la Champions. Diego Costa llevaba varias semanas con problemas musculares de los que no se acababa de recuperar. Juanfran llegó de milagro al mundial, y se le ha echado de menos en los dos primeros partidos, por lo que intuyo que su estado físico debe distar de ser el mejor. Jordi Alba, tras un año nefasto plagado de lesiones e infortunios, ha llegado totalmente fuera de punto y me atrevería a decir desde fuera, que incluso sin confianza. La misma que le falta a Casillas en estos momentos, por ejemplo, o al propio Pedro, al no haberse sentido ninguno de los dos importantes en toda la temporada. Y en cuanto a Xavi, pues siempre pensaré que junto a Iniesta es el mejor centrocampista de la historia de España, pero lo cierto es que su temporada ha sido de más a menos, y su suplencia el día clave contra el Atlético de Madrid fue sintomática. Puedes jugar el mundial esperando a un par de jugadores, incluso llevarte a algunos veteranos que en momentos puntuales pueden aportar muchísimo en una competición como ésta, pero es que nuestra selección tenía a 7 jugadores, de los cuales 6 han sido titulares en uno o en los dos partidos, objetivamente fuera de forma y de los que se esperaba que marcasen diferencias.

De acuerdo, decirlo a toro pasado es oportunista y había prometido no serlo, pero los que me conocéis sabéis que ya lo había advertido desde el mismo día 31 que se anunció la convocatoria. Y en cualquier caso, Vicente Del Bosque manejaba mucha más información que todos nosotros. Imagino que le pesó más la fidelidad que lo habían ganado todo que dar la responsabilidad a chavales jóvenes que se podían haber quemado antes de tiempo, pero el fútbol, como decía al principio, muchas veces se decide en instantes. El Míster optó por una vía que le salió mal pero tampoco se le debe crucificar por ello. Sólo se equivocan los que se atreven a tomar decisiones.

Xabi Alonso hablaba en declaraciones a la prensa tras la debacle con Chile de falta de hambre. Yo, sinceramente, no he notado mala actitud en los jugadores de España, pero hace unas semanas escuchaba a Benjamín, ex- jugador del Betis entre otros, decir en la radio que ir al Mundial sin el futuro resuelto, o pensando en un futuro más o menos exótico, alejado del fútbol competitivo, te pasa siempre factura. No termino entender que lo de Cesc por el Chelsea no pudiera haberse hecho antes o después, no durante la convocatoria. De la misma forma que me cuestiono que Villa, el cual se marcha a jugar a EEUU, esté al nivel competitivo que exige un Mundial. Su inicio de temporada en el Atleti fue extraordinario, pero creo que al fantástico delantero asturiano se le pasó su tiempo en la selección y no termino de ver que haya estado al mismo nivel competitivo (no hablo de gustos, que no se me entienda mal) que Llorente o Negredo, por ejemplo. En esta convocatoria había muchos jugadores con la mente en otra parte y para ganar un mundial la cabeza es clave.

Todo aquel que haya jugado al fútbol, aunque haya sido en niveles aficionados, sabe que cuando se termina una competición importante, cuando la has peleado hasta el final, se produce una desconexión que es inevitable. Pienso que eso le ha pasado a Sergio Ramos, para mi el mejor central del mundo en estos momentos, el cual ha pasado de ser un valladar inexpugnable a sufrir en todos sus duelos individuales en este Mundial. Probablemente por el desconcierto generalizado que ha vivido la selección, pero es el mejor ejemplo de lo que pretendo señalar. Muchos jugadores que llegaron bien al mundial, tampoco han estado al nivel que terminaron la temporada en sus equipos. Haberlo ganado todo con la selección, tampoco ayuda, por cuanto un Mundial o una Eurocopa pasa a ser algo rutinario en lugar de algo extraordinario que te supone un plus de motivación. En ese aspecto, siempre inconsciente, es posible que haya faltado un puntito de agresividad bien entendida.

Mala suerte. Sin duda la hemos tenido. Antes y durante el mundial. Creo que ha sido crítica la lesión de Thiago Alcántara, al cual también echó de menos el Bayern en su eliminatoria ante el Madrid. Jesús Navas siempre nos daba algo más y tampoco ha podido ir por lesión. Jesé llevaba camino de ser una de las novedades de Del Bosque, y una estúpida embestida innecesaria en el partido de cuartos contra el Schalke le dejó KO para 7 meses. Y por mucho que me duela, porque soy de Casillas a muerte, he echado de menos a Víctor Valdés. Creo que visto el estado de forma que tenía el ex del Barça antes de su lesión, era el portero que tenía que haber jugado el Mundial. Y dentro del torneo, por la oportunidad de Silva; por la falta a Casillas que el árbitro se come en el tercer gol; porque Australia pudo ganar a Holanda; porque Xabi Alonso pudo marcar el 1-0 ante Chile y Diego Costa empatar antes del 2-0 en el mismo partido. Esta vez, la diosa fortuna no ha estado de nuestro lado, aunque ello no deba tapar los errores cometidos.

La selección también ha sufrido el síndrome del boxeador que se cree intocable. Acostumbrada a ganar todas las grandes citas últimamente, el combinado nacional pululaba como ese púgil acostumbrado a ganar por KO todos sus combates, al cual un día, por bajar un poco la guardia, le meten un gancho que le tira a la lona. La selección no tuvo capacidad de reacción, ni contra Holanda ni contra Chile. Y lo que es peor, no fue ni capaz de tirar de la épica en la final anticipada del pasado miércoles. Yo eché de menos un liderazgo que en otras ocasiones ejercían Casillas, Iniesta o Xavi, un puñetazo en la mesa tras el partido de Holanda que sirviera para levantar el ánimo. Todo apunta a un inevitable fin de ciclo. Eso es así.

Cuando física y mentalmente el equipo no está al 100%, es muy difícil cargar las tintas contra la disposición táctica del equipo. A Del Bosque se le puede echar en cara que no haya sido capaz de ir cambiando algunas cosas desde la anterior Eurocopa, porque objetivamente comenzaba a haber algunas grietas en el equipo. De los últimos 13 partidos que había jugado la selección antes del Mundial, nuestro equipo había sido incapaz de marcar más de 2 goles en ninguno de sus encuentros, muchos de ellos ante rivales muy inferiores. Había algunos síntomas que había que haber atajado antes, y aunque asuma que haber cambiado a algunos de los intocables por el camino hubiera generado un debate nacional, yo no dejo de acordarme de cuando Luis Aragonés decidió que se había acabado la época de Raúl en la selección (con la que yo no terminé de estar de acuerdo en su momento). Cierto que para el Sabio de Hortaleza era más fácil tomar decisiones difíciles, por cuanto venía de caer en octavos de final del Mundial de Alemania y de una sonrojante derrota en Irlanda del Norte, pero tengo la sensación de que a Del Bosque le ha faltado un poco de decisión en algunos aspectos.

Yo sigo creyendo en el Míster, y pienso que debería seguir... si él se siente con fuerzas. Porque tiene fuerza moral y porque desde la normalidad es la persona que mejor puede guiar una transición que nunca será fácil. La generación que ahora deja paso, ha hecho más por nuestro país que cualquier político o dirigente en muchísimos años y las comparaciones siempre serán odiosas. Cuando era pequeño, ganar un Mundial era algo que parecía imposible. Hoy sabemos que podemos hacerlo gracias a los Iniesta, Casillas, Xavi y compañía. Han sido capaces de unir a un país entero en pos de un sueño común y no me deja de resultar llamativo como hijos de amigos míos lloraban el pasado miércoles ante la eliminación de la selección, porque para ellos lo normal era que España ganara siempre. ¡Lo que han cambiado los tiempos! Sin lugar a dudas estos jugadores pertencen a esa generación de Españoles sin complejos, como me gusta decir, que no se amilanan ante nadie y salen a comerse el mundo global compitiendo desde la excelencia. Sin lugar a dudas han sido un ejemplo para todos. Pero todo grupo humano necesita renovarse, dar paso a nuevas generaciones que permitan seguir compitiendo.

Debemos mucho a éstos jugadores,los cuales, además de títulos, nos ha dado un estilo y nos han hecho ser un espejo bueno al que mirarse en un momento histórico en el que nos caían palos por todos lados (déficit, paro astronómico, burbuja inmobiliaria, etc.). Las generaciones que vienen no serán como la actual, pero la apuesta por la calidad está patente en todas las categorías inferiores. Los Jesé, Deulofeu, Thiago Alcántara, Ander Herrera, Koke (que ya está en el equipo), etc., son jugadores de clase mundial que están por hacerse, pero que denotan que nuestro país, aunque sólo sea en el fútbol, ha cambiado el chip y se ha decidido por un modeloque apuesta por la calidad y que nos ha hecho ser un referente. ¿Por qué no aplicarlo a otros sectores empresariales o a la propia imaginación? Cuando remamos conjuntamente, somos un gran país. Nadie debería olvidarlo.

Así pues, cabezas arriba. El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes, pero sobre todo siempre podremos decir que vimos jugar y disfrutamos con la que, posiblemente, sea la mejor selección de la historia. Nunca olvidaré cómo viví el gol de Iniesta, las lágrimas de mi amigo Javi emocionado, el abrazo que le di a mi  amigo Fernando y como Pacha se puso como un loco a gritar por la ventana de su casa. Volveremos. Los campeones siempre lo hacen.