jueves, 20 de junio de 2019

Marketing y Vino: Hacia una (necesaria) Revolución

Algunas Ideas

La semana pasada tuve la suerte de ser invitado por el INEA (Escuela Universitaria de Ingeniería Agrícola de Valladolid, adscrito a la Universidad Pontificia de Comillas - ICADE / ICAI) a la presentación de sus nuevos máster y programas de postgrado, los cuáles comenzarán el curso que viene. Entre ellos, se encuentra uno que creo que es más necesario que nunca: Máster en Marketing y Cultura Sostenible del Vino. Me ilusiona contaros que PRADOREY va a colaborar activamente en el mismo, siendo algunos de los directivos de mi equipo y yo mismo, profesores o colaboradores del Máster, celebrándose incluso alguna jornada en nuestras instalaciones. Por dicho motivo, me invitaron a compartir algunas reflexiones con los asistentes, las cuales os dejo por aquí, como ya es tradición. 

Mientras preparaba mi intervención y andaba dubitativo acerca de cómo enfocarla, pensé que lo primero que debía de hacer era acotar, o al menos clarificar, el término Marketing. Para ello decidí tirar por el camino fácil y acudir a Google en busca de ayuda. Así, sin más,  introduje en el buscador las palabras mágicas: "marketing definition". No encontré nada nuevo, para qué negarlo. La mayoría de entradas que pude ojear hablaban de clientes, de las famosas 4 P´s, de intercambios o incluso había quien seguía haciendo hincapié fundamentalmente en la comunicación. Cuando iba a cerrar el navegador un tanto decepcionado con lo leído, hubo algo que me llamó poderosamente la atención: 3.190 millones de entradas. Me quedé estupefacto. Vale, es muy posible que entre ellas hubiera citas, referencias cruzadas, conceptos que se repitieran o que sean muy parecidos, pero, en cualquier caso, es evidente que existe una notable inflación conceptual al respecto.

Recordé entonces aquello que postulaba cuando hacía mi tesis, eso de que dentro de las ciencias sociales, era muy posible que las ciencias económicas y empresariales fueran las más sociales de todas. Y dentro de las mismas, si hay una disciplina especialmente sensible a los cambios que se dan en los entornos, es posiblemente el marketing. Es difícil señalar cuándo fue el inicio del mismo en términos académicos, por cuanto la necesidad de vender ha existido siempre, pero creo que todos estaríamos de acuerdo en señalar que, el marketing, lleva viviendo una edad de oro desde hace algo más de 100 años. Justo durante el mismo período de tiempo en el que nuestras sociedades han experimentado, tal vez, más cambios que en muchos miles de años juntos. Es lógico, en consecuencia, que la forma en la que las empresas se relacionan con sus públicos objetivos haya experimentado también notables cambios en este tiempo, pero, en síntesis, creo que lo que evoluciona son las herramientas, y que el marketing, como apunta el profesor Dolan de la Universidad de Harvard, consiste, en el fondo y fundamentalmente, en crear, capturar y sostener valor, y que lo que ha variado en este tiempo, es la forma en la que este axioma se ha llevado a cabo.

Philip Kotler, uno de los grandes gurús del marketing, publicó hace unos meses un libro muy interesante llamado Marketing 4.0. Al inicio del mismo, de una forma muy esquemática e ilustrativa, explicaba la evolución de la disciplina, a la cual separaba en cuatro etapas muy diferenciadas.

La era del Marketing 1.0 fue aquella en la que las empresas se centraban en comunicar las características técnicas de sus productos,  dejando al consumidor en un segundo plano. Si queréis encontrar ejemplos de lo más representativos, no hay nada como que pongáis en Youtube "anuncios de coches de los años 80" para entender cómo se entendía el marketing por aquella época. Se hablaba de potencia, velocidad punta, consumo, prestaciones en definitiva, obviando al cliente y  motivaciones para comprar o no un vehículo.

Llama poderosamente la atención como apenas unos años después, BMW sacara aquel anuncio tan sugerente en el que el mensaje simplemente era un escueto "¿te gusta conducir?", el cual reflejaba como pocos la era del llamado Marketing 2.0. Durante la misma, las empresas se centraron en los beneficios buscados por los clientes a la hora de elegir los productos de una compañía, dejando en un segundo plano los atributos físicos de éstos. 

El Marketing 3.0 es el que abre la puerta al cliente multidimensional, aquel que tiene una percepción de una marca más allá de su propia experiencia de consumo, y que espera que las empresas se  comporten como ciudadanas corporativas. Por poner un ejemplo, es muy posible que muchos de nosotros jamás haya trabajado nunca con Lehman Brothers, y es también cierto que dicha empresa está quebrada, pero imaginemos que la hubieran rescatado. ¿Le compraríamos algún producto financiero? Ese cliente con conciencia, preocupado por algo más que por el consumo, marca un antes y un después en la historia del marketing, porque es entonces cuando las compañías entienden, que no sólo deben crear, capturar y sostener valor para el cliente final, sino que deben ampliar sus miras e incorporar al resto de stakeholders y a la sociedad en su conjunto dentro de sus programas de marketing. La legitimidad pasa a ser la nueva norma, por encima, incluso, de la legalidad, por cuanto se impone un  nuevo paradigma: ninguna empresa podrá sobrevivir dando la espalda a la sociedad en la que se desenvuelve.

La era del Marketing 4.0, la actual, es la del cliente omnicanal, ese que salta del mundo on line al off line de forma constante, pendiente siempre del teléfono móvil, más conectado que nunca y con posibilidades de interactuar infinitas. 

Lo interesante es que cada etapa engloba a la anterior. Es decir, que el cliente actual tiene más información que nunca, busca más beneficios que nunca en un mismo producto, pudiendo hacer más énfasis en un atributo o en otro dependiendo del momento de consumo, quiere que las empresas no sólo hagan buenos productos, sino que los hagan de una forma decente, y se enfrente a un gran bazar mundial dónde tiene más donde elegir, por más canales y de más formas que nunca en la historia.

Tres son las cosas han pasado en estos años, que explican no sólo la velocidad de los cambios señalados, sino la profundida de los mismos. En primer lugar, la globalización económica, la cual comenzó en la década de los años 70 de la mano de la escuela de Chicago, con Milton Friedman a la cabeza, y la cual se ha acelerado durante los últimos 20 años. El proceso es imparable, mal que le pese a Trump. En segundo lugar, y de la mano de lo anterior, viene la globalización cultural, como consecuencia del crecimiento de los movimientos migratorios, también de los últimos años, y de la aparición de internet. Los capitales, las fábricas y los productos elaborados en ellas se han movido con total libertad por todo el planeta, y aunque las personas han tenido más trabas, no es menos cierto que nuestras sociedades se han vuelto más heterogéneas y diversas que nunca, con una cultura y un sistema de valores que cuando menos podríamos definir como dispersos. Por último, la revolución de las tecnologías de la información, con especial énfasis en internet, como señalaba antes, han acelerado el cambio. Nuestras expectativas hace tiempo que dejaron de ser locales para convertirse en globales, pero sobre todo, ha hecho a nuestras empresas transparentes y han cambiado la forma de comunicarnos con nuestros entornos, facilitando que la información fluya en tiempo real y sin que nadie pueda hacer algo al respecto.

En los años 80, las empresas vivían plácidamente. Más del 50% de sus mensajes a sus públicos objetivo eran unidireccionales y las posibilidades de interactuar de los clientes eran escasas. Hoy, no sólo podemos montar un número en redes sociales si nos tratan mal en un sitio, sino que todos nos convertimos en potenciales prescriptores de un producto o servicio. Cuando queremos sorprender a nuestra pareja con una cena romántica, seguimos preguntando a nuestros amigos, pero acto seguido miramos en internet las críticas de los lugares sugeridos, haciendo caso a gente que ni siquiera conocemos antes de hacer o no la reserva. Esta nueva lógica empieza a mostrar la punta del iceberg de lo que yo vaticino, con permiso de Kotler, que será el Marketing 5.0, porque, efectivamente, este mundo se mueve a velocidad de crucero y no parece que vaya a cambiar en las próximas décadas. Pensemos que sólo en China, el 50% de la población aún no tiene acceso a internet.

Y ante este panorama, ¿qué podemos decir del mundo del vino? Pues que lamentablemente está, en su inmensa mayoría, en ese Marketing 1.0 que señalaba Kotler. Si alguno no me cree, le animo a que mire la carta de un restaurente. Observaréis cómo los vinos se clasifican por procesos de producción (tiempos de crianza, como Reservas, Grandes Reservas, etc.), por color (blanco, tinto o rosado), por su procedencia (Denominación de Origen) o por su composición (tipo de uva). Y si alguno aún no está convencido, basta con que lea una contra etiqueta de una botella para terminar de deprimirse. Hay excepciones. En PRADOREY estamos inmersos en un proceso de cambio que va por esa línea, como otros colegas del sector que están haciendo las cosas de forma excepcional, pero que, a dia de hoy, aún son minoría.

Y así, mientras la industria se tira de los pelos, porque haciendo los mejores vinos de siempre en España, el consumo se encuentra en mínimos históricos, yo sigo pensando que  lo que tenemos es suerte de tener todavía un segmento de clientes tradicional, que sigue guiándose por estos parámetros (tiempos de guarda, tipo de uva, denominación de origen, etc.) a la hora de escoger un vino. Lo malo es que este tipo de cliente está en regresión, y que las nuevas generaciones no van por ahí. Así, que si queremos ganárnoslas para la causa, debemos replantearnos cómo crear, capturar y sostener valor para estos nuevos consumidores.

La gente ya no sólo toma vino para comer, o como un componente de una dieta alimenticia, sino que basta con echar un vistazo a los diferentes estudios de mercado para comprender que cada vez más existen otras variables subjetivas que explican la aparición de nuevos segmentos de clientes, con motivaciones radicalmente diferentes en cada momento de consumo. 

El mundo del vino tiene que hablar de algo más que de un producto. Debe desandar parte del camino recorrido en algunos aspectos, aprender a comunicar de otra forma, dejar de tener miedo a internet y contar bien la historia de sueños, valores y sostenibilidad, económica, social y medioambiental, que existe detrás de cada botella. Sigue habiendo bodegas que no quieren estar en Amazon, que no saben lo que es Vivino, o que no están preparadas para recibir a enoturistas. Con este panorama, con lo difícil que lo ponemos, lo que es de extrañar es que el consumo de vino no haya caído aún más. 

Pero no quiero terminar con un mensaje tan negativo. Como decía, también hay movimiento en el sector, gente que está haciendo muy bien las cosas, pero, sobre todo, me gustaría señalar que yo veo la botella medio llena. Hay mucho por hacer y se parte de lo principal: un gran producto, una gran historia que contar y mucho campo abonado que trabajar. Pensemos que en los mercados internacioales, lo que más vendemos son graneles, y que nuestros principales compradores son Francia e Italia, los cuales son capaces de vender ese vino mismo vino pero embotellado, quedándose con parte del valor que creamos y que, de momento, no logramos capturar. 

El mundo del vino neceesita una revolución, desde el marketing, y para ello necesitamos que llegue gente nueva de la Universidad, gente con hambre y ganas de hacer las cosas distintas, que nos reten a los que llevamos ya un tiempo trabajando en el sector y que no sólo nos estimulen, sino que entren como un soplo de aire fresco. Estoy convencido de que este Máster ayudará a ello. ¿A qué esperáis a apuntaros?



lunes, 31 de diciembre de 2018

Reflexiones de Fin de Año

Sobre el 2018

Cada 31 de diciembre me viene ocurriendo lo mismo. Los años se me pasan a toda pastilla y siempre me parece que fue antes de ayer cuando resonaban las campanadas de la Nochevieja pasada. Hubo un tiempo en el que me preocupé pensando que, tal vez, vivía demasiado deprisa. Hoy asumo que lo que me ocurre es que no quiero perderme nada. Siento que esta vida es tan fascinante, que hay que vivirla paladeando cada segundo, exprimiéndo todo el sabor a la misma. Sé que a veces no llego a todo. Sé que siempre hay amigos a los que les debo más atención, pero también hace tiempo decidí ser un poco más indulgente conmigo mismo. No es tan importante la cantidad como la calidad, y en ello estoy.

Así que aquí me encuentro de nuevo. Delante del ordenador, recuperando brío en El Disparadero después de unos años muy exigentes, con la sensación de que el 2018 ha sido un año decisivo en mi vida. Como si, de repente, todo lo luchado, lo estudiado, lo invertido y lo sufrido (por qué no decirlo también) cobrase sentido. Como si de un puzle se tratase, siento que las piezas encajan y de repente me veo en el mejor momento de mi vida. Con la energía de la juventud, con la experiencia de quién durante estos años se ha vaciado para llenarse de todo lo que podía absorber de su alrededor, pero también con el puntito de reflexión que te van dando los años. Termina un año excelente, con sus días malos también, claro está, pero que cierra con un excelente sabor de boca ante todo lo que está por venir. Por delante 365 días que habrá que pelearlos, pero con una pinta sensacional.

Pero no os preocupéis, que hoy es Nochevieja y no se trata de soltar grandes tostones. Tampoco de resumiros mi año. Eso se lo dejo a los periodistas, tan dados en estas fechas a hacernos un acopio de las noticias más relevantes de los últimos 12 meses. Sólo quiero compartir tres ideas, tres reflexiones que en este 2018 han cobrado más sentido que nunca en lo personal y en lo profesional. Espero que os inspiren, o que, por lo menos, os ayuden a reflexionar para comenzar 2019 llenos de energía. Desde aquí os deseo todo lo mejor, a vosotros y a vuestras familias. ¡Nos espera un año apasionante!

1) Conocerse, para poseerse, para darse: Esta frase me la dijo un profesor del IESE, Álvaro San Martín, en 2016, pero tal vez hasta ahora nunca había entendido plenamente su significado. 2018 ha sido un año en el que he podido entender por qué me pasaban ciertas cosas y lo que es más importante, para qué me pasaban. Sólo a partir de ahí he podido reorientar mi vida personal y ser mejor profesional. En el colegio y en la universidad nos atiborran a conocimientos externos, que están muy bien y son muy útiles, pero sin la gestión de las emociones, sin el conocimiento de nosotros mismos, jamás podremos ser la mejor versión de nosotros mismos. Y sólo cuando eres capaz de poseerte, eres capaz de entregarte a los demás. Todos los días afrontamos decisiones de calado emocional y cuando no somos capaces de manejarlas, tendemos a ofrecer resultados disparatados.

2) Sobre la Gestión del Tiempo, lo esencial, lo importante y lo accesorio: Si hiciéramos una encuesta entre nuestros seres queridos, y les preguntásemos qué es lo realmente importante para ellos, sobre sus hobbies y lo que les gusta hacer, la gran mayoría pondría a familia y amigos en primer lugar. Muchos dirían que les gusta el deporte, otros salir, el teatro, el cine, la música o leer. Os hago una sugerencia para este 2019. Haceos vosotros esa misma pregunta. Poneos delante de un espejo y preguntaos ¿qué es lo más importante en mi vida? Y todos los días, con un poquito de paciencia, antes de iros a dormir, apuntad en una hoja excel todo lo que habéis hecho durante las últimas 24 horas. Al cabo de unas semanas, revisad cuánto tiempo habéis dedicado a cada cosa y comparadlo con aquello que dijisteis que era realmente importante. Yo llevo haciéndolo desde el verano, siguiendo el sabio consejo de otro profesor del IESE, Santiago Álvarez de Mon, una de las personas que más me ha hecho pensar en los últimos tiempos. Los resultados sorprenden. No somos lo que decimos, somos lo que hacemos. Mide tu tiempo, gestiónalo y pon en orden tu escala de prioridades. El día que te jubiles, nadie se acordará de ti en tu trabajo y sólo te quedarán aquellos que de verdad te quieren. Cultiva tus amistades, cuida a tu familia y no pierdas el tiempo en cuestiones menores. Y haz esa hoja excel. No te dejará indiferente. 

3) Busca Océanos Azules (en la vida y en el trabajo): La teoría de los oceanos azules comienza explicando los llamados océanos rojos. Son esos mercados plagados de competidores dónde sólo puedes crecer a base de quitarle cuota de mercado al resto de compañías que cohabitan con la tuya. Sin embargo, si eres capaz de encontrar un nuevo nicho de mercado, un monopolio temporal dónde te garantices campar a tus anchas durante un tiempo, entonces habrás hallado un océano azul. En los océanos azules la competencia es irrelevante. Y es que, en la vida, no es tan importante ser el mejor como ser diferente. Para ello, a veces, conviene aprender cuándo y a quién se debe escuchar, y a quién conviene dejar a un lado, pero sobre todo, conviene aprender a cuestionarse convencionalismos y atreverse a buscar alternativas y límites. En el fondo se trata de encontrar tu esencia , de ser original y hacer caso a tu propia intuición. Volvemos a lo mismo, sólo así podrás mostrarte tal cual eres, siendo, una vez más, la mejor versión de ti mismo.

Brindo porque así sea en este 2019. ¡Que seáis muy felices!





martes, 25 de diciembre de 2018

15 Años sin Sara

Pequeño Homenaje a una gran Amiga

Me gusta decir que la vida de las personas es como una ecuación. No, no es que de repente me haya vuelto fan de Wittgenstein, como tampoco creo que el mundo se pueda resumir en una fórmula matemática, pero sí que creo que nuestra existencia tiende a ser trascendente cuando incorporamos a la misma una constante. En las ecuaciones, cuando quitas la constante, los resultados tienden a ser disparatados. En la vida, cuando eso ocurre, tendemos al caos. Esa constante de nuestra vida se compone, en su parte más visible, de nuestros amigos, familia y pareja, esos que están ahí siempre, a lo que acudimos sin que nos pidan nada a cambio cuando la vida nos pega uno de esos golpes a los que uno nunca termina de acostumbrarse. Esos con los que sientes que estás en casa, imprescindibles en tu día a día.

Pero la constante, y disculpadme por sacar mi formación académica, es longitudinal, como lo es nuestra vida, y tiene una parte menos visible, esa que conforman aquellas personas que pasaron por aquella y ya no están, esas con las que compartimos momentos inolvidables, buenos y no tan buenos, que explican quién eres, como has llegado a ser la persona en la que te has convertido. El camino hacia Ítaca es largo, y cuanto antes asumamos que habrá personas que sólo podrán acompañarnos durante un trecho, más llevadero será el viaje.

Aceptamos que la ley de la naturaleza es inexorable, y es por ello por lo que, aunque nunca estemos preparados, asumimos la marcha de nuestros abuelos, incluso con el tiempo, la de nuestros padres, como algo que estaba en el guión. Sin embargo, cuando el que se marcha es alguien joven, alguien al que, conforme a nuestra visión de las cosas, no le tocaba, el drama se multiplica. Y es entonces cuando duelen, no sólo los recuerdos, sino los momentos no vividos, el tiempo que se te escapó o aquella llamada que no hiciste.

El tiempo, ese reloj que pasa y que cada mañana en el espejo nos recuerda que somos un poquito más viejos, también tiene propiedades muy saludables. Algunas curativas, como se suele decir, pero sobre todo, y esa es la parte que más me gusta, otras relacionadas con la perspectiva que le aporta a las cosas. Claro que me sigue doliendo que Sara no esté. Claro que me sigue resultando incomprensible que se fuera un día de Navidad con apenas 25 años. Claro que hay días en que se me siguen empañando los  ojos al recordar. Pero hoy sé que morimos porque vivimos, y que la muerte es algo terriblemente humano, vinculado de forma indisociable a nuestra propia existencia. No hay una sola Navidad en que no me acuerde de ella, pero la pena poco a poco va dando paso a un profundo agradecimiento por lo mucho que nos reímos, por lo mucho que conversamos, por lo mucho que compartimos.

Me quedan las fotos, las risas de los cumpleaños, aquel karaoke de Kapital, el verano en Irlanda o el viaje a las Fallas. Me quedan los partidos de fútbol y nuestras conversaciones sobre el Real Madrid y las excursiones con el cole. Me queda también que te fuiste debiéndote una llamada desde hacía un buen tiempo, pero sobre todo la alegría de poder recordarte cada año, de brindarte este pequeño y sincero homenaje. Y me queda una ilusión, que desde allí desde el cielo, desde esa parte dónde estáis las buenas personas, sientas que nuestra amistad, esa que tuvimos durante tantos años, explica un poquito quién soy y lo que hago con mi vida. O en definitiva, que sepas que pasarán los años, que los recuerdos podrán difuminarse, que vendrá gente nueva y que otra irá saliendo, pero que siempre formarás parte de mi constante. 

Quince años sin Sara. Siempre presente.




lunes, 24 de diciembre de 2018

Vinos para estas Navidades V (y Final)

Champagne, Cavas y Espumosos

Terminamos ya esta selección Navideña con los vinos espumosos, los cuáles muchas veces se dejan para el postre y para el brindis final, pero que constituyen, bajo mi punto de vista, una alternativa extraordinaria para acompañar toda la comida. Como todo, es cuestión de gustos, porque al final, y con miedo a ser reiterativo, el mejor vino es el que más le gusta a uno en un momento determinado, Y lo maravilloso de su mundo, que no es que haya personas a las que no les guste el vino, sino que existen personas que no han encontrado aún su vino. ¡Qué paséis una noche extraordinaria!

Os dejo mi selección:

- Dominio de la Vega Cava Reserva Cuvee Prestige 2013: Debo reconocer que, por lo general, los cavas de fuera de Cataluña me dejan a menudo bastante indiferente. Este ha sido una maravillosa excepción.  Lo podéis encontrar en Uvinum a unos 27 euros / botella. 

- Agustí Torelló Mata Gran Reserva Barrica 2013: Lo probé en la cena de ANAC (asociación nacional de amigos del Cava) y me pareció extraordinario, como casi todo lo que hace esta bodega. Lo podrás encontrar en Bodeboca, pero aún dicha añada no la tienen disponible. ¡Esperemos que no tarden! 

- Charles Heidsieck Brut Reserve: Nos pegamos un salto a Francia para tomar un buen Champagne. Esta marca suena menos entre el gran público, pero merece mucho la pena. La caja de 6 botellas la podrás encontrar por 245 euros en Millesime.

- Gramona Imperial Gran Reserva Brut 2011: De mis bodegas favoritas de Cava. Un valor seguro que nunca falla.En mi caso lo caté maridando una extraordinaria comida Japonesa en uno de mis restaurantes favoritos de Madrid. Mejor compañía imposible, lo confieso.  Lo podréis encontrar en Bodeboca por 18,90 euros. Eso sí, ya la añada tiene que ser la 2013.

- Mistinguett Brut Nature 2016: Una de las revelaciones del año. Por su juventud y por mi desconocimiento de la marca. Pura fruta, máximo frescor y un precio de locura, 7,63 euros / botella. Lo podréis encontrar en Wineisvino.

- Moet Chandon Imperial Bru Rosé: Un clásico, aunque en este caso toca rascarse el bolsillo. No empalaga y deja unas notas florales de lo más agradable. Extraordinaria elección también. Lo podrás encontrar por 46,50 euros en Bodeboca.

- Agustí Torelló Mata Trepat Rosé 2016: Y por si alguno busca un espumoso rosado un poco diferente, además de económico respecto al Moet Chandon, finalizo mi selección con una propuesta de lo más original y sorprendente. La variedad Trepat está regresión en nuestro panorama vitivinícola, pero a la luz del resultado, es para hacérnoslo mirar, que diría alguno. Su precio, extraordinario. 12,90 euros y disponible en Bodeboca. 

¡Feliz Navidad!

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Vinos para estas Navidades IV

Los de Clase Mundial

Cuarta entrega de mis vinos favoritos del año 2018. Si en la primera entrada hablábamos de los vinos con mejor relación calidad / precio, en la segunda los llamados "vinos revelación" y en la tercera citábamos a vinos TOP por debajo de 40 Euros, hoy vamos con aquellos de marcas indiscutibles que encandilarán a los amantes del lujo. Cuando tengo ocasión de probar cosas como éstas, es cuando me doy cuenta de lo afortunado que soy con mi trabajo. ¡Espero que os guste mi selección!

- Mouton Rothschild 2016: Técnicamente este vino lo probé en 2017 cuando visité la bodega, pero entonces no estaba aún a la venta y no quería dejar de incluirlo en mi listado. Para la mítica bodega bordelesa, es, hasta la fecha, la mejor cosecha del siglo. Hay veces que algunos amigos me preguntan si se nota tanto la diferencia cuando pruebas un vino cómo éste. A mi me pareció algo realmente antológico. Y por lo que veo, a Parker, a Suckling, a Jancis Robinson y al Wine Enthusiast, también. Todos le han otorgado 100 puntos. Tiene un prohibitivo precio de 730 euros, y lo podrás encontrar en  Millesima.es pero aún en "primeur".

- Vega Sicilia Único 2006: Tuve el privilegio de conocer la bodega de la mano de Gonzalo Iturriaga, Director Técnico de la bodega Vallisoletana, y la suerte de catar este vino. El adjetivo que mejor lo define es el que acompaña a la marca: único. Elegante como pocos. Lo puedes encontrar por 270 euros en Bodeboca.

- Vega Sicilia Valbuena 5º Año 2009: Este lo tenía guardado desde hace tiempo para una ocasión especial y la espera mereció la pena. El vino, procedente de una añada histórica, se muestra en plenitud y me temo que aguantará ahí muchos, muchos años. Elegante y con carácter. Su precio, en torno a los 98 euros. Lo podrás encontrar en Vino Selección.  

- Gran Pérez Pascuas Gran Reserva 2010: La visita a Pérez Pascuas - Viña Pedrosa la recordaré toda mi vida como una de la más bonitas y agradables. Y el remate fue catar este vinazo en compañía de José Manuel, sus primos, su padre y sus tíos. Toda una familia que transmite una pasión que encuentras en todos y cada uno de sus vinos. Este es impactante. Su precio, 210 euros y lo podrás encontrar en Vinissimus.

- Dominio del Pidio 2015: Se trata del proyecto más personal de Cillar de Silos. A este extraordinario tinto le acompaña un Albillo espectacular que aún no está a la venta. Este vinazo lo pude catar en el Salón de los Grandes Vinos de la Guía Peñín de este año. Su precio está en torno a los 48 euros y lo podrás encontrar en Lavinia.

- Mauro VS 2015: Si ayer traíamos a colación Mauro, hoy le toca a su hemrano mayor, Mauro VS. Como todo lo que hace Mariano García, simplemente espectacular. Lo podrás encontrar por 55,50 euros en Bodeboca.

- Viña Pedrosa Gran Reserva 2011: También lo caté en la bodega en la visita anteriormente citada. Otro gran vino de una gran añada y a un precio bastante asequible dentro de esta selección. Lo podrás encontrar en Bodeboca a un precio de 59,90 euros. 

- Barón de Chirel Reserva 2010: Se trata de uno los mejores vinos de Marqués de Riscal. En este caso se muestra en plenitud. Su precio ronda los 60 euros y lo podrás encontrar en Uvinum.

- Alión 2013: También catado en mi visita a Vega Sicilia. A las grandes bodegas se las ve en las añadas complicadas, y esta fue una de ellas en la Ribera del Duero. El vino está espléndido y se muestra fino y elegante. Fruto de una gran viticultura. Lo podrás encontrar por 60 euros en Vino Selección. 

- Villa Corullón 2015: Lleva la firma del mítico Álvaro Palacios. Se trata de un vino del Bierzo descomunal que podrás encontrar por 45 euros en Bodeboca. Actualmente en venta privada. ¡Aprovéchalo!

Continuará...

martes, 18 de diciembre de 2018

Vinos para estas Navidades III

Vinazos hasta 40 Euros

Seguimos con la saga. El domingo os recomendaba los vinos por debajo de 12 Euros. Ayer os sugería algunos vinos "revelación". Hoy nos adentramos en los vinos TOP, diferenciando entre aquellos que están por debajo de 40 euros y los que podríamos considerar de clase mundial y, por ende, tienen un precio (en algunos casos) prohibitivo. Los 10 vinos de esta noche son, para mi, muy especiales. Es decir, cuando uno paga 60, 70 o 100 euros por una botella de vino, incluso más, lo razonable, lo que cabría esperar, es que se encuentre algo extraordinario. Sin embargo, hay ocasiones en las que pagando algo menos de 30 euros te puedes encontrar caldos enológicamente muy cercanos a los que elaboran muchas de las bodegas más icónicas y mundialmente reconocidas, pero a unos precios mucho más asequibles.

Así pues, este listado es "la niña de mis ojos", si me permitís la expresión. No son vinos para todos los días, pero si te quieres dar un pequeño lujo estas Navidades, aquí tienes opciones creo que inmejorables. Con cualquiera de los que te recomiendo, acertarás. ¡Arrancamos!

- Mauro 2015: Mariano García fue enólogo en Vega Sicilia durante muchos años, y hace también unos cuantos que comenzó su proyecto personal en esta bodega que linda con la Ribera del Duero, en la que sólo elabora vinazos. Este es uno de ellos. Su precio está en torno a los 28 euros y esta añada está agotada en casi todas partes. Lo he encontrado en Ideavinos. Acertarás seguro.

- Adaro de PRADOREY 2015: De esta selección,el de mejor relación calidad / precio. 93 Puntos Peñín, 94 Suckling (y entre los 100 vinos españoles del año para este prescriptor americano), 95 puntos en El País y 91 en la Guía Gourmets. Lo puedes encontrar por tan sólo 18 euros en nuestra web. Si lo pides hoy, te llega para Navidad. Y si eres socio de Bodeboca, lo tienes en Venta Privada a un precio más que interesante. En esta añada comenzó a trabajarse en ecológico. Vinazo.

- Finca Terrerazo 2012: Reconozco que me gusta tomar los vinos bien hechos, y es por ello por lo que esta añada está prácticamente agotada en todas partes. La he encontrado en Ideavinos. Esta estupenda bodega valenciana, Mustiguillo, está comercializando en la actualidad la cosecha 2016 de Finca Terrerazo. Monovarietal de Bobal, extraordinariamente elaborado y con un precio de unos 24 euros. 

- PRADOREY Élite 2014: Élite es una selección masal prefiloxérica que trabajamos muy poquitas bodegas en la Ribera del Duero. O dicho de otra forma, es un tipo de tempranillo de lo más particular y muy difícil de encontrar. Único en su especie, me atrevería a decir, por cuanto no conozco ninguna otra bodega que lo trabaje de forma individualizada. 95 puntos Decanter y 94 Peñín para un vino que no deja a nadie indiferente. Que se lo digan a los clientes de Bodeboca. Allí lo podrás encontrar en Venta Privada, pero también en nuestra web a tiempo de llegarte para las fiestas de este año. Su precio, 27 euros.

- Viña Pedrosa Reserva 2014: Los hermanos Pérez Pascuas no sólo son amigos, sino que hacen unos vinos extraordinarios. Su Reserva del año 2014 aún se muestra joven, pero tiene todas las virtudes de una bodega excepcional. Lo podrás encontrar por 31,50 euros en Bodeboca.

- Pago de Carraovejas 2015: Esta añada marca un antes y un después en la bodega pucelana, ya que desde dicha cosecha, su mítico Crianza deja paso un nuevo concepto que parece aunar muchas de las virtudes de aquel y de su Reserva. Desde luego el inicio ha sido extraordinario. Caté una botella en enero y tengo guardada otra como oro en paño, por cuanto creo que este vino tiene recorrido. Añada prácticamente agotada, lo puedes encontrar aún en Amazon por unos 29,45 euros. ¡Corre que vuelan! 

- Domaine Lupier La Dama 2015: Bajo mi humilde punto de vista, la mejor garnacha de España la elabora esta bodega familiar Navarra con una uva extraordinaria procedente de unas cepas que se plantaron en 1.903. Vinazo que ya tiene el reconocimiento de Peñín (98 puntos) y de Parker (95).  Y todo ello a un precio de 31 euros. Una ganga. 

- 4 Kilos 2015: Esta bodega mallorquina me vuelve loco. En este caso os traigo el vino de la gama más alta de la misma, el cual se puede encontrar por unos 30 euros aproximadamente. Si quieres innovar apostando por una uva como la Callet, y arriesgarte con una de las zonas de nuestro panorama vitivinícola más interesantes (y menos conocida), no dejes de probar este vinazo. Lo puedes encontrar en el market place de Vivino.

- San Román 2014: Imagino que la añada 2016 estará a punto de salir al mercado, pero yo probé este 2014 hace unos meses y me pareció que estaba en su punto álgido. De nuevo de la mano de Mariano García, pero en este caso en Toro. Fino, elegante y con toda la potencia de la región. Brutal. Lo puedes encontrar por unos 25 euros en el Market Place de Vivino.

- Protos 27 2015: Se trata de uno de la emblemática bodega de Peñafiel que busca homenajear los orígenes de la misma, remontándose al año 1927. Bajo mi punto de vista, supera a la añada 2014, la primera de este vino más que interesante. Podrás encontrar este 2015 por unos 25 euros en Bodeboca. 

Continuará...
 

lunes, 17 de diciembre de 2018

Vinos para estas Navidades II

10 Vinos Revelación del Año 2018

Continuamos hoy, tal y como os prometí ayer, con los 10 vinos revelación del año para mi. De nuevo, como os comentaba ayer, he aunado mis notas de cata con las opiniones de Vivino. En este caso, se trata de vinos que no conocía, que ni siquiera me sonaban, salvo uno, que ha superado todas mis expectativas y que traigo a colación en esta selección. En unas líneas entenderéis por qué.

De nuevo mis disculpas a todos aquellos que merecerían estar en este listado, pero como también expliqué ayer, aunque no puedo quejarme de lo mucho que tengo oportunidad de catar, no cato todo lo que me gustaría.

¡Vamos allá!

- Vivaltus 2016 (DO Ribera del Duero, Tinto): No sé si aún está en el mercado. Al menos yo no lo he encontrado, pero tuve la suerte de probarlo en una magnífica cata dirigida por Luis Gutiérrez en Burgos el pasado mes de septiembre. Chapeau para nuestros amigos de Yllera. Han hecho un vino de clase mundial que me dejó sin palabras. Mi más sincera enhorabuena.

- El Buen Alfarero 2016 (DO Ribera del Duero, Tinto): En PRADOREY andamos sumidos en la Edad del Barro, como también os comentaba hace unos días. Y de ella ha salido este vino, que ha supuesto un auténtico desafío por su compleja elaboración. Vino con alma, sin maquillaje, y que nos muestra una Ribera del Duero desconocida. Basta con pasarse a vernos en una vendimia para comprender que este vino es único. Su evolución me ha dejado estupefacto. Y hasta ahí puedo contar... Lo puedes comprar por 120 euros en nuestra web, con envío a casa gratuito.  Sólo 1.614 botellas y a punto de acabarse.

- Peña Lobera 2014 (DO Ribera del Duero, Tinto): Otro vinazo que descubrí en la cata de Luis Gutiérrez. Elaborado por Hacienda Solano, se trata de un vino elegante y con personalidad propia. Lo puedes encontrar en Viníssimus por 61,50 euros. Y date prisa, que sólo se han elaborado 800 botellas.

- Sin Palabras Selección Especial Albariño 2010 (Rías Baixas, Blanco): El nombre hace alusión a la presentación del vino, sin etiqueta ni mayor presentación que ese "Sin Palabras". Se trata de un vino elaborado por Adegas Castro Brey y que se muestra complejo, alejándose del estereotipo de blanco fácil y afrutado, pero que pese a tener ya sus 8 años, se muestra en plenitud. Maravilloso, con un precio de 20,15 euros. Lo podrás encontrar en Bodeboca.

- Alexander Vs The Ham Factory 2014 (DO Ribera del Duero, Tinto): Se trata del proyecto de Casa Rojo en Ribera del Duero. Su extraño nombre puede llevarte a engaños: se trata de un vino muy serio, muy Ribera, pero con frescura y elegancia. Lo podrás encontrar en El Corte Inglés, en su club del Gourmet.

- Douro Charme Tinto 2015 (Douro, Tinto): Conocía a Niepoort por sus fortificados, pero era ajeno a su proyecto del Douro. De nuevo lo caté con Luis Gutiérrez, y de nuevo me sorprendió muy gratamente. Lo podrás encontrar por 76 euros aproximadamente en Gourmethunters.

- Ángel Sequeiros sobre Lías 2010 (Rías Baixas, Blanco): Al igual que Sin Palabras, este Albariño del año 2010 se muestra complejo y lleno de matices. Lo encontré en Bodeboca, pero veo que allí está agotado. Su precio es de 21,50 euros, pero si corres, en Santa Cecilia está de oferta su añada 2012. Por si acaso la aprovecharía...

- Ramon do Casar 2016 (Ribeiro, Blanco): Seguimos por Galicia, pero en este caso nos acercamos a Ribeiro y a un tipo de vino que se asemeja más a lo que esperamos en un blanco. Su mezcla de Albariño, Treixadura y Godello nos muestran un vino explosivo en nariz, fresco y muy agradable de beber. Su precio, 12,90 euros. Lo tienes en Lavinia. 

- Pago El Espino 2011 (Serranía de Ronda, Tinto): Esta añada, lamentablemente, ya está agotada, pero podrás encontrar las siguientes en Bodeboca. Se trata de un vino mezcla de Petit Verdot, Tempranillo y Merlot, que aúna potencia y elegancia. Efectivamente, en España ya se hace no buen vino, sino vinos extraordinarios, en cualquier parte. Y este es un inmejorable ejemplo. Su precio ronda los 18 euros y lo elabora la bodega Cortijo Los Aguilares.

- Bobos Finca Casa la Borracha 2014 (Utiel Requena, Tinto): Elaborado por Bodegas Hispano Suizas, se trata de un vino de una finca concreta dentro de su viñedo. El resultado no puede ser más interesante. Se trata de un monovarietal de Bobal, graso y elegante. Lo podrás encontrar en Lavinia a un precio de unos 22 euros.

Continuará...