miércoles, 12 de diciembre de 2018

La Edad del Barro

Sobre Tinajas, lo Esencial, el Aprendizaje y las Ventajas Competitivas

Verano de 2016. Fran, nuestro Director Técnico y Enólogo, se daba un paseo por los alrededores de la Posada de PRADOREY comprobando que una serie de arreglos se habían llevado a cabo de forma correcta. En esto, ve un par de tinajas abandonadas en mitad del jardín y llega a bodega con su típica mirada de estar en ebullición. Los que le conocen seguro que saben a qué me refiero. Los enólogos son técnicos de formación, pero los realmente buenos tienen mucho más de artistas que de ingenieros (aún cuando lo sean, como es el caso) y cuando están en  medio de un proceso creativo, a veces es realmente complicado seguirles. Entró en mi despacho sudoroso, se sentó en una silla y me dijo "tenemos que elaborar como se hacía antiguamente, en tinajas de barro". A mi, que me va la marcha y que soy un curioso compulsivo, no hace falta pincharme en demasía para embarcarme en este tipo de aventuras. Por aquel entonces, poco antes de la vendimia, adquirimos cuatro tinajas, pero no modernas, no de esas que se hacen ahora, sino de finales del siglo XIX y principios del XX. Fran tenía una intuición.

De aquello salió El Buen Alfarero. Y fue entonces cuando, de repente, se empezó a escuchar aquello de "volver al pasado" para innovar en el mundo del vino... Nosotros seguimos a lo nuestro. Teníamos muy claro a dónde queríamos llegar, pero lo que no sabíamos era lo que nos íbamos a encontrar por el camino. Lo que comenzó siendo una prueba con cuatro tinajas terminó convirtiéndose, dos años más tarde, en una sala entera llena de éstas, de diferentes tamaños y orígenes, cada una de ellas para diferentes elaboraciones. En esta vida hay modas, tendencias que van y vienen, sin embargo, nosotros, que además de divertirnos, nos tomamos muy en serio nuestra profesión y buscamos un sentido a todo lo que hacemos, teníamos claro que nuestra apuesta era a medio y largo plazo. Para algunos lo que hacíamos era una genialidad, para otros una "ida de olla", pero es que si en esta vida quieres triunfar, lo que no puedes hacer es quedarte en el medio y hacer lo que hacen los demás. No se trata de ser el mejor, algo subjetivo, sino de ser diferente, de sobresalir en la era del exceso. Lo que marca la diferencia en el mundo empresarial es el conocimiento tácito, ese que se aprende y no se enseña. Sabíamos que de ahí sólo podía salir algo grande, aunque ignorásemos la magnitud de lo que estábamos haciendo.

Hace unos meses les preguntaba a mis alumnos en la Universidad por aquello que ellos consideraban la ventaja competitiva más importante que se puede tener en una empresa. Lo variopinto de las respuestas me resultó de lo más interesante, por cuanto mucho de lo que decían tenía todo el sentido del mundo. Por ejemplo la calidad es un mínimo para competir, y puede ser una fuente de ventajas competitivas, pero en el fondo es lo más fácil de imitar. Al menos la calidad objetiva del producto. El servicio también puede ser una buena herramienta para diferenciarse de tus competidores, pero también es una cosa que te pueden copiar. No parece clave para buscar una ventaja a largo plazo. Ser una compañía "low cost" puede parecer algo sencillo, pero en el fondo tiene un trasfondo complejo y mucho de cultura corporativa que no es tan fácil de replicar. Que se lo digan a American Airlines o Delta cuando quisieron imitar a Southwest Airlines. Sin embargo, a ésta le terminó copiando con algo de tiempo Ryanair. 

El "speed to market", o capacidad de respuesta a los cambios que se dan en un mercado es también algo relevante y más difícil de imitar que el "low cost", pero al final sólo te otorga monopolios temporales, cada vez más cortos. Inditex es un buen ejemplo de una empresa que se ha hecho de oro así. Hubo también quién habló de innovación y es cierto que Apple y su iPhone, sobre todo hasta la llegada de Android, es un inmejorable caso de éxito, pero ¿realmente hay algo que no se pueda copiar?

Pues, efectivamente, sí que lo hay. Existe una ventaja competitiva que es inimitable: el aprendizaje. Y tiene mucho que ver con la intuición, con ese conocimiento tácito al que antes hacía alusión, pero también con la humildad necesaria para comprender que en este mundo es mucho más lo que no sabes que lo que sí, con la predisposición a romper con esquemas prestablecidos, a no escuchar de vez en cuando, y a seguir caminos que se alejan de lo puramente académico, interiorizando conocimientos de múltiples disciplinas. Como me gusta decir, todo lo que merece la pena en esta vida cuesta y requiere su tiempo justo de cocción. El problema, a menudo, es que en las empresas se tiende a ser cada vez más resultadista y a mirar con demasiada frecuencia el corto plazo. Y así se imponen las modas. Y así cada vez más se estandarizan productos y procesos, perdiéndose la magia de lo puramente creativo. Operación Triunfo es un buen ejemplo. Parece difícil, en los tiempos que corren, que puedan salir unos nuevos "Beatles" o "Rolling Stones".

En ese camino hacia la estandarización, se busca correr los menores riesgos posibles, siendo un proceso que cada vez se da en más industrias. Y yo creo que nunca podría trabajar en una compañía "amarrategui", si me permitís el símil futbolístico. Me aburriría. Mi abuelo era el "loco de la Ventosilla" y creo que algo de esa locura debe correr por mis genes. Elaborar en barro ha sido un auténtico reto. Por lo artesanal del trabajo, por lo difícil de la tarea, por las virguerías que ha habido que hacer para que el vino fuera viable y no se estropease por el camino, por el mimo y cariño que entre todos le hemos puesto, pero también por todos los prejuicios que hemos tenido que superar para que nos dejaran hacer lo que hemos hecho. Y es ahí dónde surge el aprendizaje, cuando en tu ejercicio de responsabilidad dentro de una aventura tan arriesgada, te afanas en buscar soluciones a problemas que nunca antes se te habían planteado, descubriendo aspectos fascinantes que puedes aplicar en muchos productos y procesos. Dicen que en las guerras surgen excelentes cirujanos. En este tipo de elaboraciones se ve a los verdaderos enólogos. Bellas Artes pueden estudiarlo muchas personas, pero Picasso o Velázquez hay uno cada muchos años. Yo, simplemente, he aprendido un huevo, pero sobre todo me lo estoy pasando como un enano. 

Pero por encima de todo, me siento un privilegiado, porque como señala Clayton Christensen en su maravilloso artículo “How will you Measure your Life?”, "el Management es la profesión más noble si se lleva a cabo de la manera correcta. Ninguna otra ocupación ofrece tantas formas de ayudar a otras personas a aprender y a crecer, a asumir responsabilidades y ser reconocidas por sus logros y su contribución al éxito de un equipo. El mérito es de mi equipo, de Fran y compañía, y yo feliz de estar en un segundo plano favorenciendo la creación del entorno adecuado para que la creatividad fluya, pero sobre todo para que el aprendizaje, esa fuente de ventajas competitivas a la que antes hacía alusión, empape a todas y a cada una de las personas que formamos parte de PRADOREY. Hace unas semanas presentamos en Valladolid alguna de las joyas que vienen por el camino, todas hijas de la Edad del Barro que estamos viviendo en bodega, y el asombro fue generalizado. Lo que se avecina me pone los pelos de punta.

Así pues, de esa piedra angular en forma de tinaja de barro desechada por algunos de esos "arquitectos" llamados enólogos, a raíz de una revelación, de un chispazo de genialidad de Fran, surgió una nueva manera de concebir el vino en PRADOREY. El Buen Alfarero es un vino que ha marcado un antes y un después en nuestra bodega, pero sólo un pequeño adelanto de lo que viene. Lo importante no ha sido tanto el producto como el camino que ha abierto, lo que hemos aprendido, lo que estamos aprendiendo y lo que todavía nos queda por aprender. Mientras tanto vienen cositas nuevas como os he anticipado hace unas líneas, pero también, y sobre todo, la reinterpretación de muchos de nuestros mejores vinos. Cuestionarse la fórmula del éxito es otra forma aprendizaje, pero sobre todo de madurez corporativa.

Muchos colegas nos preguntan cómo se nos ocurren estas cosas. Muchos amigos que vienen a vernos nos dejan notas en nuestro libro de visita en las que alucinan y alaban nuestra valentía. El secreto, como diría Saint Exupery, creedme, no puede ser más simple. Se trata de asumir, darse cuenta en definitiva, de que  "sólo con el corazón se puede ver bien" que "lo esencial es invisible para los ojos.", aunque llevara a la vista de todos muchas decenas de años en un jardín. Para crecer es imprescindible aprender a mirar de otra manera.

Bienvenidos a la edad del barro, esa que no entiende de modas y que ha llegado a PRADOREY para quedarse. La revolución en el mundo del vino no consiste (solamente) en volver al pasado, sino en atreverse a hacer las cosas sin prejuicios. Os esperamos en bodega. El viaje es apasionante y esto, a fin de cuentas, sólo acaba de empezar. 



A la memoria de mi primo Santi.



sábado, 15 de septiembre de 2018

Pedro Sánchez, su Tesis doctoral, la Ejemplaridad y la Decencia

Algunas Reflexiones

La vida no deja de sorprenderme, debo reconocerlo. Hacer una tesis doctoral es un trabajo tan intenso, tan duro y del que uno se siente tan orgulloso, que lo que uno quisiera es que le preguntasen a menudo al respecto. Tienes tu día de gloria, ese en el que defiendes tu trabajo ante amigos y familiares, los cuales nunca fallan, pero luego, poco a poco, queda como algo de lo que uno se siente muy satisfecho, que le da un salto cualitativo a su currículum, pero del que rara vez vuelve a hablar. Salvo, claro está, que el presidente del gobierno de tu país sea portada de numerosos medios de comunicación por las sospechas que ha generado su tesis doctoral. 

Es entonces cuando recuperas, aunque sea de forma temporal, tu momento de gloria. Esta semana han sido muchos los que me han preguntado por mi proceso, por el del presidente, por su tribunal, por el tiempo que tardó el presidente Sánchez en terminarlo y por mi opinión al respecto de si hubo o no hubo plagio. Han sido tantas las explicaciones, que he preferido terminar diciendo que escribiría en El Disparadero al respecto. Por Whatsap, creedme, es complicado.

Uno piensa que un doctorado es un camino de crecimiento intelectual, y realmente lo es, pero no únicamente. El crecimiento personal, de madurez en definitiva, que experimenta un doctorando es gigante. Hacer una tesis doctoral te exige, no sólo leer muchas cosas de personas afines, sino también de gente que está en las antípodas de tus valores o planteamientos intelectuales, incluso políticos. Y no para despellejarlo, como ahora está tan de moda en las redes sociales, o incluso en el parlamento como con bochorno vemos de vez en cuando, sino para aprender también del otro. Hay economistas con los que no comparto casi ninguna idea, pero a los que respeto profundamente, admiro intelectualmente y que me resultan muy retadores. Digo esto porque quiero dejar claras dos premisas de lo que va a ser este post: sí, tengo mis ideas políticas, pero me las guardo en el cajón. Mi aproximación a la tesis de Pedro Sánchez es absolutamente aséptica, no legal, por cuanto no soy jurista, pero sí pura y exclusivamente académica. Este punto es imprescindible para entender este post.

La segunda premisa tiene que ver con mi formación académica. En la Universidad Complutense, en mi período de doctorando, me enseñaron a aproximarme a un tema con rigor. Y eso es lo que voy a hacer. Para escribir este post me he leído con atención en los últimos días todos los medios, desde Público hasta OK diario, pasando por El País, El Plural, El Mundo, El Confidencial y el ABC. Me he leído columnas de Juan Carlos Monedero (a quién conocí en su día, hace ya casi 9 años, por lo que entendería que no me pusiera cara, ya que un buen amigo suyo salía con una amiga mía por aquel entones, y con el que tuve la oportunidad de departir en un par de ocasiones. No coincido con él en casi ninguno de sus planteamientos, pero le reconozco una persona muy inteligente), de José Ignacio Camacho y Carlos Herrera, así como editoriales de El País. También he revisado con detalle los comunicados de Moncloa y los extractos publicados en los medios de comunicación. Reconozco, en cualquier caso, no haber tenido tiempo de leer la tesis de Pedro Sánchez.

Desde un punto de vista estrictamente académico, la tesis de Pedro Sánchez contiene plagio y jamás debió ser autorizada para defender ante un tribunal. ¿Cómo se casa ésto con los informes de herramientas como Turnitin y el comunicado de Moncloa? Hoy en día hay dos maneras de defender una tesis doctoral. La de toda la vida consiste en que tú eliges un tema, expones los objetivos de tu investigación, haces una revisión de la literatura existente, propones unas hipótesis, las contrastas y cierras con conclusiones, limitaciones, futuras líneas de investigación e incluso implicaciones académicas y profesionales. En un esquema como éste, efectivamente, la coincidencia con otros textos que te va a dar programas como Turnitin pueden estar en torno a un porcentaje como el de la Tesis de Pedro Sánchez. La otra forma de hacer una Tesis consiste en que tú hagas un acopio de diferentes artículos tuyos previos, publicados en revistas científicas de relevancia, y que, de nuevo, termines con las conclusiones, futuras líneas de investigación, etc., a los que hacía antes alusión. En este caso, el porcentaje de coincidencia de Turnitin sería altísimo, como os podéis imaginar.

Por lo tanto, no es el porcentaje de coincidencia lo que determina que haya o no un plagio académico, sino cómo se presenta ese texto que coincide con otras referencias. Copiar tablas, citas textuales, párrafos enteros o incluso parafrasear sin poner la fuente es, académicamente, inaceptable. La reglamentación de Harvard, que es la que se aplica en la inmensa mayoría de Universidades y comites editoriales de revistas científicas explica que cuando se parafrasea, se debe poner al autor y la fecha de publicación de dicho trabajo, y que cuando se ponen tablas o frases textuales, debe ir entrecomillado. De otra forma, eso queda como tuyo, y cuando el día de mañana alguien quiera coger tu trabajo para inspirarse en futuras investigaciones, te cita a ti, y no al verdadero autor. Por eso no vale lo que ha querido explicar Moncloa sobre que aparecían en la bibliografía final.  Eso, de nuevo, desde el punto de vista académico es apropiarse del trabajo de otro. No admite dudas. Es plagio y es una tesis no apta. Aquí no hay claros oscuros. Pasa lo mismo con tus trabajos previos, aunque pueda parecer absurdo.

Respecto al comnicado de Moncloa, tres ideas al respecto: Una, el porcentaje no explica, como ya he señalado, si ha habido o no plagio académico; dos, los dueños de los software y los expertos universitarios señalan que el porcentaje sólo indica si hay sospechas o no de plagio, pero que luego siempre se necesita un profesor de Universidad que revise las coincidencias; y tres, el trabajo de Moncloa tiene un sesgo metodológico: tú no puedes comenzar una investigación teniendo claro lo que quieres encontrar (que no ha habido plagio). Y esto es aplicable a todos los medios de comunicación, que han hecho una lectura partidista de los resultados de las herramientas utilizadas.
 
Me llama poderosamente la atención que todo esto se le haya pasado por alto a una persona que llega a nivel doctorado. Me explico también para que se me entienda. Pedro Sánchez hizo su Tesis doctoral con un modelo educativo como el mío. El primer año teníamos cursos de doctorado, dónde empezabas a aprender a investigar. Ahí ya había una primera criba. De mi generación, que empezamos unos 40, pasamos al DEA (Diploma de Estudios Avanzados) tal vez la mitad. El DEA era la antigua Tesina y equivale al actual TFM (Trabajo de Fin de Máster). Para obtener el DEA tenías que hacer ya un trabajo de investigación serio, el cual, podía ser una introducción a tu futura tesis, o un trabajo independiente. He visto como un tribunal suspendía un DEA a un buen alumno por la bibliografía y por la falta de referencias en citas textuales. Nadie aprobaría un DEA con tablas o párrafos como los de Pedro Sánchez. Por lo menos en la Universidad Complutense. Sin DEA no puedes hacer una Tesis, por que hasta que no lo apruebas, se supone que no tienes la suficiencia investigadora para acceder a un proyecto de tal envergadura como una Tesis. Es inaudito, de verdad, que una persona que tiene un DEA cometa los errores de citación que tiene el trabajo de Pedro Sánchez.

Más inaudita aquí es la labor de la tutora de Pedro Sánchez, la cual jamás debió autorizar que esa tesis se leyera. Era su labor  instar a su doctorando a corregir todos estos fallos. E increible resulta también que el tribunal (aunque sobre eso escribiré más adelante) no "tirase" esa tesis antes de su defensa. Como máximo se la leyeron en diagonal, si es que se la leyeron. Por poner un ejemplo, guardo con mucho cariño la crítica que hizo Carmen Valor, profesora de ICADE, miembro del tribunal y una de las mayores expertas en materia de RSC en España, dándome caña con la parte numérica y pidiéndome que explicase con mayor profundidad ciertos aspectos de dicho apartado. Un buen tribunal es todo menos indulgente, y aprieta, aunque pueda tener afinidad con el tutor o el doctorando.

Cuando yo estaba en 3º BUP cogí como optativa la asignatura de Comercio y Economía. Recuerdo que me dio clase José Luis Velo, un profesor exigente donde los hubiera por aquel entonces. Nos pidió que hiciéramos un trabajo sobre "Economía de Guerra" y cogí, rebuscando entre los libros que había en mi casa, uno de Samuelson, Premio Nobel en 1970 y uno de los economistas más importantes, probablemente, del siglo XX. Recuerdo que José Luis me felicitó por la labor de investigación, pero me advirtió "a la próxima que copies sin citar, sin referenciar, te suspendo". Hoy en día, el plagio académico, copiar textos sin entrecomillar o sin referenciar convenientemente es motivo suficiente, no ya para quitar un título de doctor, sino para suspender un Trabajo de Fin de Grado (TFG). Los alumnos a los que he tenido la suerte de dirigir un TFG lo saben, pero es que, además, está explicado en la normativa académica de la Universidad Complutense y de todas las Universidades que conozco.

¿Puede deberse todo este lío a una mera cuestión de formas? Sé lo que es hacer una tesis mientras uno trabaja y eso me hace mirar con cierta indulgencia a Pedro Sánchez. Estoy seguro que mi Tesis, que es también Cum Laude y Premio Extraordinario, sometida al escrutinio general, también tendría alguna pega. Entiendo que a todo el mundo se le puede pasar una referencia, escapar una cita bibliográfica, pero es que en este caso hablamos de tablas y párrafos considerables, lo cual, insisto, sólo puede entenderse desde el prisma de un trabajo poco o nada riguroso desde el punto de vista académico. "Fusilar" tablas y textos sin citar la referencia y sin entrecomillar no es una mera cuestión de formas, es algo mucho más grave.

Entonces, ¿cómo puede haber ocurrido? Las hipótesis aquí son varias. Puede ser un mal trabajo, peor dirigido y evaluado, puede que le hayan ayudado con el trabajo y que haya personas que hayan escrito parte de la tesis sin saber lo que es investigar (en cuyo caso el señor Sánchez, desde luego, no se esmeró en revisarlo) o puede que, de nuevo, como ocurre con nuestros políticos, aquí lo importante fuera el título y no el trabajo que suponía en sí mismo. Pero de nuevo, son meras hipótesis, y esta vez, no tengo cómo contrastarlas. Sólo las podrían responder los implicados.

¿Se puede terminar una tesis en 13 meses? Sí, pero no es lo frecuente, al menos en trabajos de calidad. Bárbara, que comenzó conmigo el doctorado y que durante un tiempo se dedicó en exclusiva al mismo, tardó 16 meses y creo recordar, pero aquí la memoria me puede fallar, que su modelo se basaba en su DEA (lo que técnicamente serían 25 meses de trabajo). Mi amigo Javier, el cual se dedicaba en exclusiva a la Universidad, tardó 36 meses. Los que trabajamos fuera y le dedicamos el tiempo que podemos, no solemos bajar de 5 años. En mi caso mi tesis necesitó algo más de 7 por la complejidad que tuve para encontrar los datos. Pedro Sánchez explicó en un comunicado en redes sociales, creo que el jueves pasado, que él no pudo dedicarse a investigar por cuestiones obvias (su labor política). Todo lo que pueda decir al respecto sería una opinión no fundamentada y estaría incumpliendo mi promesa previa de rigor. Que cada uno saque las conclusiones que considere.

¿Puede no estar una tesis en Teseo? Todo lo acontecido al respecto es raro y reconozco poder patinar con la legislación. Lo habitual, eso sí, es que una tesis, sobre todo cuando es "Cum Laude" sea de libre acceso para todo el mundo de forma electrócnica, aunque medie una petición a la biblioteca de la Universidad dónde se ha defendido la tesis. El que sólo fuera accesible en formato físico y con una persona vigilándote como parece que era el caso hasta antes de ayer, es también muy raro. Por lo general, una persona que hace una tesis "Cum Laude" precisamente quiere que se lea y que pueda valer para futuros doctorandos, pero yo no soy Pedro Sánchez ni sé qué motivaciones había tras ello. Lo que sí que es anómalo es que, si tú te quieres dedicar a la Universidad, como dijo nuestro presidente del gobierno también estos días, escondas tu tesis. El título de Doctor te facilita mejoras salariales y escalar en el escalafón universitario. Las referencias y citas te ayudan a publicar en revistas importantes (a menudo eso se paga en algunas universidades) y todo ello mejora tu prestigio y reputación como investigador, ayudándote, en consecuencia, en tu carrera docente. Lo de la privacidad no lo había escuchado en mi vida y no es lo habitual.

¿Puede ser miembro de un tribunal un doctor reciente o un coautor de un artículo con el doctorando? Sí a ambas preguntas, pero explicando también dos cosas: una, un buen tribunal está formado por personas con un amplio bagaje, conocimientos y prestigio en el área sobre la que se juzga al doctorando; y dos, es legal pero no es ético que forme parte del mismo quién ha publicado trabajos contigo previamente. Imaginemos que mañana me saco el título de Árbitro en el Comité Técnico de Castilla León. ¿Sería legal que arbitrase al Real Madrid? Seguramente sí. ¿Sería ético, sabiéndose que soy socio de dicho club desde hace más de 30 años? Creo que la pregunta se responde por sí sola.

¿Es un cachondeo el sistema de Tesis doctorales en España, cuando casi el 85% de la mismas son Cum Laude? Desde luego en la Universidad Complutense no lo es, pero no puedo responder por el resto de Universidades. Lo que sí que es cierto es que, de mi promoción de Doctorado, de esos 40 que comenzamos, que yo tenga controlados, sólo hemos completado el camino (lectura de tesis) 4. La gente que llega suele ser la de mejor expediente académico. Y en general, un tutor no autoriza una lectura de una Tesis sin estar seguro de que va a ser Sobresaliente o Cum Laude. Ahora bien, es cierto que los tribunales pueden tener una cierta endogamia y es labor del doctorando y de su director de tesis buscar miembros exigentes y de prestigio. Eso cuenta y mucho para un premio extraordinario de Doctorado, por ejemplo. Mi amigo Emilio, que estoy seguro que algún día será Premio Nobel, aunque él diga lo contrario, siempre cuenta que en su defensa de tesis hubo polémica. Siempre debería ser así.

¿Debe dimitir Pedro Sánchez por todo este lío? En un país dónde las Universidades no estuvieran politizadas, creo que Pedro Sánchez lo que no sería es,  doctor, al menos con una Tesis como la que ha presentado. No hablo de la calidad de la misma, por cuanto insisto en no haber tenido tiempo para leerla, pero sí considerando los groseros errores que comentaba con anterioridad. El problema es que en este país, lo de dimitir se entiende en clave jurídica y no de ejemplaridad.

Es muy posible que Pablo Casado no sea imputado, por cuanto va a ser difícil demostrar, probar fehacientemente el presunto tráfico de influencias en un currículum que también presenta muchos interrogantes. Lo de Pedro Sánchez tampoco tiene recorrido jurídico alguno, no me cabe ninguna duda. El problema es el mensaje que se está lanzando desde las supuestas élites que están llamadas a liderar nuestro país. Ellos, junto a Albert Rivera y Pablo Iglesias, tienen que ser ejemplares con todo lo que ello conlleva. La cultura del nulo esfuerzo, del amiguismo, del enchufismo, del aparentar por encima del ser, no sólo es patética, sino que lanza un mensaje horrible al resto de la sociedad: "el esfuerzo está sobrevalorado", "lo que cuenta es tener contactos". Pero no sólo ellos. También los que ostentan puestos de responsabilidad en sus partidos. Estoy pensando, por ejemplo, en Íñigo Errejón y su trabajo en la Universidade Málaga, a la que parece que no iba nunca. ¿Qué investigador riguroso y con ganas de verdad de hacer carrera allí se habrá quedado fuera? La educación de nuestro país  nunca progresará mientras esté politizada desde el pre escolar hasta la educación universitaria.

No quería terminar sin acordarme de Carmen Montón, que dimitió "con la conciencia tranquila" porque "no había hecho nada malo". Me sentó como una patada dónde más duele. ¿Ese es el nivel de decencia de nuestra clase política, cuando tus textos coinciden en un 58% con otras fuentes, destacando entre ellas Wikipedia? ¿Hubiera aprobado el Máster sin ser una política? Esto vale también para Cifuentes y compañía también. Están en Marte, a años luz de los problemas que tenemos la gente de a pie. Señor Sánchez, usted acusó al ex presidente Rajoy de no ser decente. ¿Es esto lo que usted nos proponía?

Hoy estoy orgulloso de compaginar mi vida profesional en PRADOREY con mi labor docente en la Universidad pública. Creo en lo que hago, creo en los alumnos que he tenido y tengo, y todavía sueño con que alguno el día de mañana llegue a un puesto de relevancia y sienta que mis clases, pero sobre todo, los valores que intento transmitirles en cada una de ellas, les hayan ayudado en su camino. Por lo pronto yo les guardo, como oro en paño, sus exámenes, trabajos y TFG. Por si acaso.

PD: Durante mis primeros meses en la Universidad, me tocó dirigir varios TFG. Una de mis alumnas, la cual era una estudiante brillante, me pidió una tutoría al alarmarse por todas las correcciones que le había sugerido en una primera entrega parcial. Le estuve explicando las cosas, lo que me gustaba y lo que no. Fue entonces cuando le recordé una frase que me dijo Don Rodrigo, antiguo director del que fue mi colegio: "nunca permitas que no te exijan". A fin de cuentas, todo lo que merece la pena en esta vida cuesta y se cuece a fuego lento. Lo contrario de lo que denota nuestra clase política. Y así nos va...

jueves, 2 de agosto de 2018

Sobre Taxis y VTC: Una Aproximación Diferente

Algunas Reflexiones

Imagino que a estas alturas todo el mundo tiene una opinión sobre el conflicto que desde hace meses viene enfrentando al sector del taxi con el de los VTC. Máxime con la que se ha liado esta semana y con lo que podría estar por venir, por cuanto el ministro Ábalos ha hecho un "Rajoy" en toda regla pegando una patada adelante al asunto y derivándolo hacia las Comunidades Autónomas. En cualquier caso tranquilos, que este post no trata de enumerar argumentos en favor de unos u otros, sino de aportar una perspectiva algo diferente a la que uno ha podido leer o escuchar estos días.

En cualquier caso, sí que quiero empezar recalcando algunas ideas. La primera, los taxistas tienen su parte de razón, por cuanto les han cambiado las reglas del juego en mitad del partido y, lo que es peor, tienen muy limitado, con la normativa que regula el taxi, poder adaptarse a la nueva realidad del mercado. Sin embargo, es muy difícil digerir que alguien que tiene una licencia para proveer un servicio público pueda vender la misma por cientos de miles de euros. Eso es un mercado que no funciona, como no funcionó en su día el inmobiliario. Conozco el caso de una persona que hasta hipotecó su casa para comprar la licencia. Si las licencias, una vez se jubilase el taxista, volvieran a la administración y estas se adjudicasen por concurso, probablemente otro gallo nos cantaría. Pero es anómalo que alguien que tiene, en el fondo, una concesión administrativa, se pueda lucrar vendiéndola a posteriori por el importe de una vivienda. 

La segunda, si el negocio de los VTC prospera, es porque tiene un mercado que no deja de crecer y eso es porque están haciendo algo mejor que los taxis. Y eso es independiente al tema fiscal. Que por cierto, las VTC sí que tributan en España. Otra cosa es que el derecho internacional esté en pañales y que nos encontremos con la paradoja de que internet levanta fronteras y nos adentra en un mundo global, pero que a la par los gobiernos siguen siendo locales, incapaces para resolver ciertos asuntos.

Tercero, todo el mundo tiene derecho a manifestarse y a hacer una huelga para defender sus derechos, pero es inadmisible que se colapsen ciudades, que se tomen las mismas durante tantos días. Y mucho más, con la connivencia de los ayuntamientos de Madrid y Barcelona. Lo vivido me parece inaudito y personalmente me siento abochornado en un país que vive del turismo. El daño que se ha hecho ha sido desproporcionado. 

Cuarto, el taxi da de comer a 100.000 familias. Los VTC a 15.000. Ambos tienen derecho a coexistir. Los conductores de los VTC son, en muchos casos, personas que han estado paradas durante muchos años de la crisis y que ahora ven una oportunidad de prosperar. Las imágenes atacando los coches son lamentables. Mucho me temo que los taxistas pueden haber ganado una batalla ante el ministerio, pero han perdido la guerra de la imagen ante la sociedad. Y lo dice alguien que utiliza taxis y VTC, al cual le gusta departir con taxistas largo y tendido y que siempre ha tenido una buena opinión sobre éstos.  Cuando digo que quiero hacer una aproximación diferente, me refiero a que quiero poner al cliente en medio del debate, por cuanto lo que no es razonable es que nadie haya pensado en los ciudadanos, usuarios de estos servicios en definitiva, en medio de este conflicto. Lo siento por los taxistas, pero su modelo tiene los días contados, y no sólo por las VTC, sino por cómo la tecnología está cambiando nuestras vidas. 

Esto es de primero de carrera, pero no viene mal recordarlo. ¿Qué hace falta para que se desarrolle un mercado? Lo primero que tienen que existir son unas necesidades susceptibles de ser satisfechas mediante un intercambio comercial. Eso es obvio. Lo segundo, que ciertos agentes puedan ofrecer esos productos o servicios que se demandan para satisfacer estas necesidades. Lo tercero, y esto es clave, que haya información disponible para todos los agentes, pero sobre todo para que el consumidor pueda elegir. Cuanta más competencia exista, mayor es la información de la que dispone el cliente. Lo cuarto, que haya confianza. Ejemplo absurdo pero muy gráfico. Si fuéramos a comprar un períodico a un kiosko y le dijéramos al kioskero "deme el períodico" y él nos dijera, "no, primero deme usted el euro", y le replicásemos que sin el periódico primero no le doy el euro y él insista en sus trece, es imposible que haya ningún intercambio. En quinto lugar, tiene que haber medios de pago que sean aceptadas por ambas partes. Por último, y aunque no sea un requisito, existe una ley que se cumple a rajatabla en la economía y que conviene grabarse a fuego para comprender cómo funcionan los mercados:  siempre se mueven hacia dónde hay más rentabilidad, o lo que es lo mismo, hacia dónde los agentes encuentran una mayor utilidad o satisfacción. Es por ello por lo que en un mercado existen fundamentalmente tres estrategias competitivas: la primera, basada en costes. Se trata de dar un servicio decente a un precio inmejorable; la segunda, basada en diferenciarse. Doy el mejor servicio del mercado y mis clientes perciben esa diferenciación. Y tercero, concentración: me enfoco en ser el mejor para un nicho concreto del mercado. Taxi, a día de hoy, no ofrece ninguna de estas tres posibilidades.

Un taxi satisface una necesidad real de movilidad fundamentalmente en la ciudad, desplazarse por la misma en definitiva. Dentro de ese sector, hasta hace apenas unos años, uno tenía tres alternativas muy claras. Una, un vehículo particular; dos, un taxi; y tres, un transporte público colectivo. Realmente, aunque la necesidad fuera la misma, había momentos y espacios para todos. Hoy, por el contrario, las posibilidades son mucho mayores. No sólo por las VTC, sino porque la economía colaborativa y el car - sharing está abriendo un abanico de posibilidades infinitas a los usuarios. Hoy existen aplicaciones para compartir coche, pero también las hay para alquilar por minutos vehículos que, además, no pagan zona ORA (véase EMOV o Zity entre otros). Hace unos meses, dicho modelo se extrapoló a las motos, como antes se hizo con las bicicletas. El fenómeno es imparable.

Hace unos días, por una serie de circunstancias, me vi en Madrid sin coche. Tenía que ir a Somosaguas a firmar un acta de los exámenes de julio, luego al rectorado de la UCM a firmar mi renovación como profesor asociado, después tres tandas de médicos sin solución de continuidad, uno en Arturo Soria, otro cerca de Avenida de América y el último cerca de Plaza de Castilla. Entre medias pasé por casa, en Pinar de Chamartín, a comer. A Somosaguas fui en metro y autobús, pero una vez me bajé del A en Moncloa, cogí EMOV y Zity. Todos los viajes de ese día  me costaron 25 euros. Yo creo que todos los trayectos en Taxi me hubieran costado casi 50 euros. No quiero ni imaginar cuánto hubiera sido en moto, pero lo cierto es que creo que sería un peligro sobre dos ruedas.

Unas semanas antes de mi primer contacto con EMOV y Zity, tenía que ir al aeropuerto. Sé  más o menos lo que me cuesta el taxi desde mi casa, así que miré cuánto me iba a costar en Uber. Como dicha compañía te fija la tarifa en función de la oferta y la demanda del momento, sabes ipso facto cuánto te va a costar el trayecto, el cual, además, se puede reducir si accedes a compartir viaje. En aquel momento, Uber era mucho más barato que un taxi. Obviamente, opté por Uber. La transparencia que en este caso te ofrecen las VTC es otro valor añadido. Si el taxista es un poco "espabilado" y te quiere dar una vuelta un poco más larga de lo normal, estás perdido. Sin embargo, en un VTC, sabes de antemano lo que vas a pagar. Taxi, a día de hoy, y en buena medida por culpa de los ayuntamientos, no es eficiente. Ofrece un servicio mucho más caro que otras alternativas, así que a nivel de costes no es competitivo.

Pero ahora pensemos en la calidad del servicio. Y no me refiero a la forma de conducir, sino al aspecto de los vehículos. Otro servicio clásico de taxi es el de servicios a empresas. Si tienes que pedir un coche para llevar a un cliente importante al aeropuerto, parece bastante obvio que preferirás, al menos con el parque de vehículos actual, un VTC antes que un taxi. Reconociendo que hay taxistas que son auténticos profesionales y que tienen el coche impecable, la realidad es que en cuanto a percepción del servicio, a día de hoy tampoco pueden competir con los Cabify o Uber. Por último, pensemos también en la gente joven que se incorpora al mercado laboral. Culturalmente, es mucho más sencillo pensar que optarán por un VTC o por un vehículo estilo EMOV, Car2Go o Zity antes que por un taxi, aunque sólo sea por la forma en el que lo contratan. 

Así pues, el sector del taxi, tal y como está concebido, tiene un serio problema, por cuanto no tiene una sola estrategia competitiva que le permita ser mejor en algo respecto al resto de alternativas del mercado. Internet, en un primer paso, democratizó la información, la cual fluye ya sin control por todo el mundo, estando a disposición de todos los grupos de interés, lo cual permite elegir y comparar más que nunca. En un segundo paso, permitió el desarrollo del comercio electrónico, que  tuvo que pasar por el filtro de las reticencias acerca de la seguridad en la red, pero que hoy, no es que sea una realidad como un piano, sino que me atrevería a decir que es un canal con un potencial descomunal que aún está por explorar en muchos campos y mercados. El tercer paso fue la aparición de la web 2.0, a través de la cual se puede empezar a interactuar y permite la creación de las redes sociales. En este mundo 2.0, resulta que los propios usuarios hablan entre ellos, prescriben y pueden, además, evaluar a los compradores e incluso a los clientes. Pensemos en cómo funciona eBay, por ejemplo. Dentro de ese mundo, hay una especie de código no escrito de lealtad que hace que los que no cumplen con las normas, sean expulsados del sistema. El consumidor ya no sólo es el rey, es que es casi un dictador. No sólo nos da de comer a las empresas, sino que encima nos puede prescribir o no en virtud de su experiencia con nuestra marca. Y curiosamente, ya no sólo puede hacer daño a una compañía, sino que también puede hacerlo a ti mismo y a tu marca personal en virtud de tu comportamiento en ciertos ámbitos de la red.

Volvamos a la economía colaborativa, los VTC, etc., y recordemos la teoría de los mercados. ¿Por qué pienso que han llegado para quedarse pese a las movilizaciones y los posibles cambios legales, así como que supone una nueva revolución industrial?  Pensemos por un momento: todos tenemos necesidades que queremos satisfacer, y los medios de pago existen desde hace miles de años. La tecnología, lo que ha aportado es más confianza y más transparencia, lo que sin lugar a dudas mejora el funcionamiento de todos los mercados en todos los sectores. El resultado es que en alguno de ellos se ha comenzado a dar una situación paradójica: por primera vez desde la revolución industrial, el propio mercado, a partir de particulares que participan en el mismo, es capaz de aportar mayor valor añadido para ciertos nichos de consumidores que las propias empresas al llevar a cabo su actividad principal. El mercado, al final, es una maquinaria que separa lo eficiente de lo ineficiente, y cuanta mayor sea la transparencia del mismo, los precios tenderán a ser más justos para el cliente.
Los taxistas tienen razón en quejarse cuando afirman que no compiten en igualdad de condiciones, pero la realidad es que es un sector excesivamente regulado y que no es eficiente a día de hoy. La necesidad de transporte existe, la inversión en el activo está en la mayoría de familias que disponen de un vehículo, el cual se utiliza menos de lo deseable, o al menos de forma ineficiente, y el precio del taxi, en consecuencia, no es el que correspondería pagar en un mercado libre. Y lo más increíble es que la culpa no es de los taxistas, sino de las autoridades que cargan de burocracia y excesivas tasas la actividad. La tecnología pone en contacto a oferentes y demandantes de una forma mucho más eficiente. No digo que los sectores tradicionales dejarán de existir, pero sí que se tendrán que adaptar, especializar o dirigirse a otros nichos de mercado. Y eso es lo que le va a pasar al sector del taxi. Internet es un meteorito. Veremos cuántos dinosaurios son capaces de sobrevivir.
Por supuesto hay que resolver cuestiones que puedan darse relacionadas con la protección de los consumidores, pero la mayoría de pegas que se están poniendo a la economía colaborativa o a modelos de negicio estilo VTC son de índole fiscal. Nada más lejos de mi intención sugerir en estas líneas que la gente que participa en la misma no tenga que pagar ciertos impuestos si llevan a cabo una actividad lucrativa (como el resto de ciudadanos), pero a las Agencias Tributarias tampoco les quedará otra que reinventarse para adaptarse a esta nueva realidad, o serán víctimas de la perversa realidad de que estas compañías siempre buscarán aquellos países dónde la presión fiscal sea menor.
 
Me encanta recordar con cierta recurrencia la escena de la película "La Red Social" en la que Sean Parker, fundador de Napster, se reúne con Mark Zuckerberg y Eduardo Saverin, fundadores de Facebook. Parker les cuenta en un momento dado cómo venció a las discográficas  y Saverin le responde asombrado con un  "¡pero las discográficas ganaron!". Sin inmutarse, Parker responde: "sólo en los tribunales". Lo cierto es que Napster cambió para siempre la forma de consumir música. Creo que estamos en un punto parecido en la actualidad en otros muchos sectores, entre ellos el del taxi. Y recordemos que tan sólo un 50% de la población mundial utiliza internet, aunque, eso sí, en 2015 dicho número apenas rebasaba el 20%.

A buen entendedor, pocas palabras bastan... El que quiera escuchar, que escuche...


martes, 24 de julio de 2018

Dos años sin Santi

Vivencias

Querido Santi,

Esta vez me ha costar arrancarme un poco más de lo normal, aunque de un tiempo a esta parte viene siendo así. El máster me ha dejado tan lleno de conocimientos, que al terminarlo me he quedado un poco vacío. Sí, parece un contrasentido, lo asumo, pero es como si necesitara que el tiempo hiciera su trabajo para poner en orden ciertas cosas, para saber qué contar. Imagino que es normal, pero te reconozco que me siento extraño.

Tampoco ayudan estas fechas, te lo confieso, porque aún a sabiendas de que el tiempo pasa inexorablemente, cada cada 14 de julio me parece como que éste se detuviera, y recreo cada instante de aquella mañana en la que nos despedimos hasta la cena y ya no te volví a ver. Me sigue pareciendo increíble, a veces incluso que no sucedió, pero lo cierto es que como quien no quiere la cosa, han pasado ya dos años en los que  no he dejado de pensar en ti ni un sólo día. 

Ya sé que tú lo ves todo, que ese es uno de los privilegios que tenéis los que estáis cerca del Padre (o al menos así me lo imagino yo), pero déjame que te cuente cómo estoy ordenando mi casa en Aranda. Permíteme que te recuerde también, sin poder parar de reírme, el día en que Reme presentó su dimisión, por cuanto decía que con mi caos podía, pero que con el tuyo y el mío juntos, no. Y es que  no sé como explicarlo bien, pero de un tiempo a esta parte siento la necesidad de sacar lo antiguo y dar paso a lo nuevo, a lo que ya ha venido y a lo que esté por llegar. Y no puedo evitar sentir que mucho de lo que ya está, ha sido gracias a ti.

Sé que nunca te olvidaré. Que tu ausencia es una pena que me va a acompañar toda la vida, pero también tengo ahora claro que tu vida fue un regalo, y que a través tuyo, de tu muerte y resurrección, vivo multitud de aspectos de mi día a día como un presente que me sigues haciendo. Ahora no puedo evitar reirme pensando en nuestra última conversación viendo cómo han cambiado las cosas, y vale, sí, lo reconozco: tenías tú razón conmigo. ¡Quién me ha visto y quién me ve! Cómo cobran sentido ahora aquellas mañanas en Gandía en las que venías a cantarme los datos de mi modelo en mi tesis para que me pudiera ir a la playa contigo cuanto antes. Era increíble, pero sabías de mi soledad sin que yo te lo dijera, y siempre acudías a mi rescate. Era también así cuando salía a correr, o cuando me quedaba el último en las pistas de esquí. Como en aquel camino de Emaús, no entiendo cómo podía estar tan ciego para no verlo. Y ahora me faltas, pero también te siento muy cerca. Y en esa contradicción vivo, y con esa contradicción te escribo estas líneas. Con la de quién humanamente querría llorar, pero también con la fe y la certeza de que sigues entre todos nosotros ayudándonos cada segundo. Y es entoces cuando sólo me sale darte las gracias.

Hoy sigo recorriendo el pasillo de mi casa y  siento ese nudo en la garganta cuando veo tu cuarto que me acompaña desde hace más de dos años. Sigo sintiendo que nos quedaron cosas de que hablar, vinos que catar, esos que te parecían una maravilla de mi colección y de los que te encantaba que te contase su origen, carreras por hacer, e incluso algún partidillo (ya pocos). Tantas cosas que no puedo dejar de pensar que la vida a menudo es incomprensible e injusta. Pero por otro lado, cuando dejo de lado mis limitaciones y frustraciones, esas que me recuerdan que soy irremediablemente humano, te confieso que te siento muy cerca y que a menudo me parece que nunca te has ido.  Llevo casi dos semanas tratando de expresar todo lo que llevo dentro, que no es otra cosa que una mezcla de dolor y tristeza, pero también de esperanza y agradecimiento. Morimos porque vivimos, y sólo puedo agradecer al Padre que tu vida tocara la mía durante casi 25 años. Trato de exprimir los "para qués" y a veces me maravillo de todo lo que tu muerte y resurrección ha generado en mi. Gracias por lo que me diste en vida, gracias por lo que me sigues dando. Gracias por todas las vidas que has cruzado y que seguirás cruzando. Miro al cielo y me imagino tu sonrisa...

Siempre en mi corazón, Santi. Sé que ya lo sabes. Pelirrojamente juntos...Siempre



jueves, 31 de mayo de 2018

Chapeau, Zizou

Algunas Reflexiones

Confieso que andaba tranquilo esta mañana visitando la finca con clientes pese al jaleo que intuía se estaba montando en el parlamento, cuando de repente me llegó un mensaje en el que me decían que Zidane se iba. Al principio creía que era una broma para quitar tensión al debate sobre la moción de censura, pero no tardé en darme cuenta de que la cosa iba en serio. Me quedé atónito, la verdad. Yo tampoco me lo esperaba. 

Y eso que durante este año he escrito algún post hablando sobre la gestión del éxito, sobre cómo Zidane no había sido capaz de meter nuevos estímulos ante un equipo que venía de ganarlo todo y que, apenas unos meses antes, parecía que no iba a encontrar rival esta temporada. La tozuda realidad es que el Madrid ya había perdido la liga antes de Navidad, que estaba fuera de la copa, cuando trazaba aquellas líneas a las que me refería hace un momento, en el mes de enero y que tenía por delante una eliminatoria contra el PSG que se presumía como un Himalaya casi inaccesible para un equipo que no terminaba de encontrar sensaciones. 

Cuentan los que saben, los que conocen los entresijos del vestuario blanco, que Zizou tocó fondo el día del KO copero ante el Leganés, cuando fue incapaz de motivar a sus hombres para que luchasen por una de las dos competiciones que le quedaban por delante, y que sólo la reacción de Ramos, viendo cómo su entrenador fetiche se derrumbaba, le permitieron al galo sacar fuerzas de flaqueza para seguir y rematar la temporada, contra todo pronóstico hace unos meses, ganando la Champions League por tercera vez consecutiva. Cuando parecía que Zidane había recuperado el pulso, que había devuelto el hambre a sus jugadores pese a las dudas y la evidente necesidad de refuerzos en algunas líneas, esta mañana ha anunciado que se va, que lo deja, que si el equipo quiere seguir ganando, necesita otro mensaje, otra metodología.

Aplaudo a Zidane. Lo que ha hecho es honesto y un gesto de valientes. Lo fácil hubiera sido quedarse, intentar estirar el  chicle, pero poca gente sabe también como el francés que en el Madrid sólo vale ganar y que la Champions puede tapar ciertas miserias, incluso todo, en algunas entidades, pero nunca en el club de Chamartín. Decía en enero que lo más difícil en la vida es gestionar el éxito. Cuando las cosas van bien, pocas veces se toman decisiones rupturistas, por cuanto se tiende a pensar que éstas van a seguir yendo estupendamente. Cuando las cosas van bien, cuesta mucho prescindir de algunos de los partícipes del éxito, por cuanto existe una sensación de "deuda de gratitud" con ellos aunque el proyecto dé evidentes síntomas de agotamiento. Y cuando crees que no tienes fuerza para liderar una regereneración, cuando piensas que no vas a ser capaz de tomar ciertas decisiones y sientes que, tal vez, hayas terminado un ciclo, lo mejor es dar un paso a un lado y dejár que venga otro.

Dirigir un equipo profesional de cualquier deporte es algo duro. Y si se trata del Real Madrid, ya ni hablamos. El de Concha Espina es el único club del mundo al que se le critica por ganar la Champions League jugando mal, aunque por el camino haya eliminado al PSG, a la Juve o al Bayern. El foco mediático debe hacer irrespirable la atmósfera durante muchos momentos. Y gestionar el ego de 25 cracks como los que componen la plantilla del Real Madrid, debe ser de todo menos sencillo. Yo el domingo hubiera despedido a Cristiano y abierto un expediente a Bale, pero resulta que en un equipo de fútbol los jugadores son los activos y tienen un poder descomunal dentro del vestuario. Jóvenes y ricos, con un ego gigante. Es por ello por lo que los entrenadores apenas duran dos o tres años. Y cuando se van, a menudo, es porque han sido cesados, por cuanto son muy pocos los que tienen la honradez de reconocer que los ciclos se acaban, incluso cuando desde fuera los éxitos impiden verlo, y que es justo en ese instante cuando llega el momento de dejarlo.

La decisión de Zizou me ha pillado por sorpresa ya que creía que se sentía con fuerzas suficientes para seguir y gestionar el cambio, pero como dije también en su día, la peor decisión es la que no se toma. Dar un paso a un lado pensando en el bien común no sólo es una decisión valiente y honesta, sino que manda un mensaje demoledor al resto de la sociedad desde un club donde todo es noticia. Empezando por aquellos que se atrincheran en la Moncloa sin pensar en lo que es mejor para nuestro país. Pero de eso, en fin, tal vez de eso hable otro día. O no. Hoy toca expresar mi admiración por aquel al que en su día tuve como referente en el campo y ahora también como modelo de liderazgo. Me quito el sombrero.

Merci, Zizou.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Pablo Laso

Lecciones y Pequeño Homenaje

Hay historias que merecen ser recordadas y contadas con cierta asiduidad. Momentos que al traerlos de nuevo a la mente te vuelven a emocionar, que te hacen decir con cierto orgullo que tú estuviste allí, que fuiste testigo de lo que pasó. El deporte, a menudo, es fuente de leyendas inagotables, de momentos de aprendizaje que te pueden hacer crecer como persona y como profesional. Sólo es cuestión de coger cierta perspectiva. La historia que voy a contaros esta noche, es una de ellas.

Este post no va a empezar este domingo, cuando el Madrid se proclamó campeón de Europa por 10ª vez con todo merecimiento. Tampoco en 2011, cuando Pablo Laso llegó al Real Madrid frente al estupor de muchos aficionados, los cuales pensaban que el club de Concha Espina había perdido definitivamente el rumbo. Esta historia arranca en 1.989, en esa fría tarde de diciembre en la que Fernando Martín perdía la vida un accidente de coche en la M-30. Aquel día no sólo falleció de forma trágica el que en aquel momento era el mejor jugador español de todos los tiempos, sino que junto a él se fueron unos valores, un estilo, una manera de hacer las cosas que habían convertido al Madrid en el mejor equipo europeo de la historia. Tan futbolero como me véis, yo de pequeño era casi más de baloncesto, de los Corbalán, Fernando Martín, Iturriaga y Biriukov. La Quinta del Buitre equilibró el debate, pero aquellos duelos de Norris contra el propio Fernando Martín, me ponían los pelos de punta. El 10 blanco era mi ídolo. No sólo por lo bueno que era, sino por lo que transmitía. Creo que haberle visto jugar, haberle admirado tanto, ha marcado mucho mi carácter a lo largo de mi vida. Su muerte me impactó. Pocas veces me he emocionado tanto en una cancha de baloncesto como cuando fui con mis padres y hermanos a ver jugar al Madrid contra el PAOK, apenas tres días después de la muerte de Fernando Martín, y el equipo blanco remontaba un partido imposible para terminar arrasando a los griegos entre los gritos y llantos de una hinchada que no se cansaba de repetir "se nota, se siente, Fernando está presente". Conforme me he ido haciendo adulto, he comprendido que aquello fue una gesta de primera magnitud. Anímicamente, el equipo no estaba para jugar, pero fue capaz de sacar lo mejor de sí mismo. En el fondo, era como si Fernando Martín aún no se hubiera ido, como si su espíritu hubiera impregnado del carácter necesario a todos sus compañeros para ganar aquel partido.

Pero tras aquello, y dejando al margen pequeños chispazos de gloria, el equipo blanco deambuló por las canchas europeas y españolas durante muchos años. Demasiados. Perdió el rumbo, se olvidó de quién era fichando a entrenadores rimbombantes y medianías, jugadores estrellas que no entendían dónde estaban, y dejando de lado todo lo que le había hecho grande a lo largo de su historia. Por el camino vivimos humillaciones horribles que hicieron que el aficionado medio, y yo mismo, poco a poco nos fuéramos apartando del equipo. El remate de los despropósitos fue Ettore Messina, excelente entrenador, pero que jamás entendió lo que era el Real Madrid y lo que representaba. Y tras la tormenta, casi a la desesperada, Florentino Pérez fichó a Pablo Laso.

En la vida, tanto en la empresa como en el deporte, la cosa no va de fichar estrellas. No vale de casi nada tener súper jugadores o entrenadores mediáticos si no entienden dónde están, qué se espera de ellos y cuáles son los valores y la cultura empresarial que rigen cuáles deben ser tus comportamientos y actitudes. Pablo Laso, que ya había sido jugador del Madrid en una de esas pequeñas etapas en las que el club de Chamartín parecía reverdecer laureles, lo sabía a la perfección. Apostó por un núcleo nacional duro, conocedor de la casa y de las exigencias del club de Concha Espina, y decidió recuperar las señas de identidad del Real Madrid: un juego dinámico, divertido, que enganchara a los espectadores desde el primer día y en el que los jugadores tuvieran claro que formaban un EQUIPO, dónde todos los miembros tuvieran claros sus roles, la interdependencia con sus compañeros para lograr los títulos y, por supuesto, un objetivo común: que los aficionados del Madrid volvieran a sentirse orgullosos de su equipo. Y así, el Madrid, volvió a crecer.

Los inicios no fueron fáciles. En su primera temporada, el Madrid perdió la Súper Copa y fue eliminado prematuramente de la Euroliga, lo que generó la primera crisis del entrenador vitoriano. Ganó la Copa con solvencia, pero se le escapó una liga después de haber tenido al Barça contra las cuerdas. En su segunda temporada, sin embargo, las cosas cambiaron. El Madrid arrasó en la Súper Copa y en la Liga, pero se le escapó la Euroliga en la final, en la que pese a la derrota frente a Olimpiakos, se vislumbraba que estábamos ante un equipo que podía marcar una época. La tercera temporada de Laso fue memorable en juego, por cuanto el Madrid batió todos los records de imbatibilidad, pero pese a ganar Súper Copa y Copa, el equipo merengue se desinfló tras perder en la prórroga de la final de la Euroliga contra el Macabi de Telaviv y vio como el Barça le volvía a mojar la tostada en la Liga. Aquel fue el momento más crítico de Pablo Laso. En el club se pensó en cesarle y tan sólo Alberto Herreros y Juan Carlos Sánchez apostaron por la continuidad del vitoriano. Le obligaron a cambiar de ayudantes y comenzó una nueva temporada con muchas incertidumbres.

Conocedor de lo que le había ocurrido el año anterior, el Madrid fue de menos a más y terminó la temporada ganándolo todo, incluyendo la ansiada Euroliga tras 20 años de espera. Por aquel entonces ya comencé un post hablando de Laso, pero un maldito virus estomacal me tuvo fuera de combate una semana y aquella entrada se quedó en el limbo. Dudaba si volvería a tener un momento tan oportuno para escribir mi pequeño homenaje a Pablo Laso.

El Madrid, durante las dos temporadas siguientes siguió ganando títulos, e incluso a disputar otra Final Four. Siempre fiel a su estilo, siempre haciendo crecer al grupo humano como EQUIPO. Desde Fernando Martín, nunca había vuelto a estar tan enganchado a un equipo como a éste Real Madrid de la era Laso. Cuando en agosto Llull se rompió el cruzado, sentí la lesión casi como si fuera propia. Cuando cayeron Ayón y Kuzmic el día que ganamos al CSKA de Moscú, creía que el equipo lo iba a tener negro para clasificarse para los Cuartos de Final de la Euroliga. Cuando tras caer en Vitoria por 30 también cayó Randolph y Thompkins se tuvo que ir a EEUU por problemas familiares de forma indefinida, aquello ya me parecía que pintaba a hecatombe. Y sin embargo, cuando apenas 7 días después, el equipo resucitaba barriendo por 30 a Unicaja, también en Euroliga, recuerdo que le mandé un whatsapp a mis hermanos diciendo: "Aquí hay alma, no todo está perdido". 

El Madrid perdió después a Rudy y fichó a Tavares. De repente, a Doncic, faro del equipo durante todo el curso, se le unieron Campazzo, Thompkins y un Causeur que, probablemente, haya superado las expectativas de todos. Poco a poco el equipo fue recuperando ejemplares, y casi de forma inverosímil, le vimos peleando por estar entre los 4 primeros de la fase regular de la Euroliga. Una sospechosa carambola le hizo ser quinto y tener que jugarse a la Final Four contra Panathinaikos con el factor cancha en contra, con todo lo que ello supone. Y en la previa, se sabe que Campazzo, jugador que estaba siendo clave en la temporada, se tiene que operar de la rodilla. La serie no podía comenzar peor, con un Real Madrid perdiendo de forma estrepitosa en Atenas en el primer partido de los Cuartos de Final, y con la sensación, por primera vez en toda la temporada, que el equipo se había rendido ante las adversidades. 

Pero los valores del Madrid, esos que ha recuperado Laso, son los del equipo que nunca se rinde, que nunca da un balón por perdido. Los de ese equipo que te hace sudar sangre si le quieres ganar. El Madrid es el equipo de las remontadas imposibles, el que siempre se sobrepone a las dificultades, el que nunca baja los brazos. Por eso soy del Madrid. Y con ello, y con una conjura del vestuario, fue capaz de ganar el segundo partido en el OAKA. Había que rematar en Madrid, y justo unas horas antes de los dos partidos decisivos de la serie, el equipo blanco comenzó a ganar la eliminatoria: Sergio Llull, tras 8 meses, cual si fuera el Cid Campeador, volvía a las canchas. El impulso anímico sobre sus compañeros y afición fue tan grande, que el Madrid ganaba 3-1 al equipo griego y se plantaba en la Final Four de Belgrado sin ser favorito, pero con la ventaja de quién ha sido capaz de levantarse y volver desde el mismo infierno. 

En semifinales esperaba el CSKA, primer hueso. El Madrid, en un partido memorable, ganaba con solvencia al campeón ruso. En la final esperaba el Fenerbahce, vigente campeón y entrenado por una leyenda como Zeljko Obradovic. Comentaba un amigo mío en Twitter que "venía el ogro", y yo le respondía que estaba seguro que al bueno de Obradovic tampoco le hacía ninguna ilusión enfrentarse al Madrid. Pese a un inicio dubitativo y un final dónde el campeón no puso las cosas fáciles en ningún momento, el equipo merengue lograba su décima Copa de Europa de forma merecida y contra todo pronóstico, al menos hace un par de meses. ¿Cómo se puede explicar semejante éxito?

Los valores y la cultura corporativa a menudo se dejan de lado cuando se quiere reconstruir un equipo a la carrera. Se busca a la estrella y con ésta, atajos, se fichan nombres y se obvia que es precisamente en los momentos difíciles cuando hay que aferrarse más que nunca a esos valores y a esa cultura, los cuales sirven como asidero cuando hay que salir a flote. No es casualidad que el Madrid tenga ahora una asistencia media al Palacio como hacía mucho que no se veía. La afición se identifica con su equipo, y el equipo sabe dónde esta y lo que se espera de él. El club ha traído a personas que podían encajar en esos valores y Pablo Laso ha hecho comprender a sus jugadores dónde están. 

Hacer un  equipo cuesta tiempo. A menudo en el deporte (y en las empresas) olvidamos que todo lo bueno se cuece a fuego lento. Haber echado a Laso en 2014 hubiera sido un error de proporciones históricas. Nadie deja huella en ninguna organización estando menos de 3 años. La paciencia no sólo ha sido clave para explicar el éxito del Real Madrid de baloncesto, sino también que ha reforzado al técnico vitoriano y a su proyecto. No sabemos quién sucederá a Laso, pero el técnico vitoriano dejará un legado clave, por cuanto ha recuperado un estilo que difícilmente nadie podrá tirar por tierra.

Las derrotas son momentos inmejorables para el aprendizaje. El Madrid de Laso cada año ha sido un poquito mejor, con independencia de los resultados. Luego el juego, como la vida, te hace pasar por vicisitudes, momentos mejores y peores, pero cada año que pasaba, se veía más claro que en el Madrid había un proyecto, una idea y un sentido colectivo cada vez más potente. Sólo así se entiende que Pablo Laso haya metido al equipo en 20 de las 28 finales posibles de estos casi 7 temporadas que lleva en el club, ganando 14 de ellas. Desde la muerte de Fernando Martín hasta la llegada de Pablo Laso, el Madrid había ganado tan sólo 10 títulos en 22 años.

El verdadero líder no se erige en protagonista, sino que hace brillar a los miembros de su equipo, los pone de protagonistas y a menudo intenta pasar desapercibido. Laso ha sido así todos estos años y es por ello por lo que su labor ha sido determinante.  Siempre ha entendido que son sus jugadores los que le pueden hacer a él mejor entrenador. Su ascendencia sobre el grupo ha sido clave en todos estos años, y algunas de sus charlas en sus tiempos muertos, memorables.

Pero hay una última moraleja en esta historia. A veces en esta vida conviene tocar fondo. Cuando hay alma, cuando hay pulso, en los momentos peores, en los más difíciles, es cuando eres capaz de dar lo mejor de ti en aras de revertir la situación. No lo quise decir en voz alta, pero tenía la sensación de que el Madrid iba a ganar esta Final Four. Cuando subes desde el infierno y te ves a las puertas del cielo, sueles ser imparable. Las personas no fracasan, bajan los brazos, y el Madrid, ante la adversidad, nunca aceptó lo que parecía su destino. En el deporte todo puede pasar, pero ahora cuesta imaginarse que este Madrid no gane también la Liga.

Mucha gente se pregunta qué pasará el año que  viene, cuando, como parece, Doncic se marche a la NBA. La baja, desde el punto de vista deportivo, será terrible, pero ahora tenemos una ventaja, ahora tenemos algo a lo que aferrarnos: el Madrid ha recordado quién es, sus señas de identidad, sus valores, y desde estos, seguro, sabrá reconstruirse. Las personas estamos de paso, pero quedan las instituciones y lo que ellas representan. Desde el año 2011 comenzamos a recuperar casi 30 años de historia, casi tantos como los que llevamos llorando a Fernando Martín. Seguro que el 10, desde el cielo, sonríe y, ahora sí que sí, por fin reconoce a su equipo. Y yo también. Pablo Laso, creo que nunca te lo podré agradecer lo suficiente.


domingo, 25 de marzo de 2018

China: El Dragón que ya está aquí

Reflexiones y Apuntes

Como muchos sabéis, he estado estos días en China. La verdad es que visitar el gigante asiático siempre supone un terremoto de primera magnitud. Al menos personalmente siempre regreso con muchas ideas, dudas y pensamientos hacia el cambio que se avecina a nivel geopolítico. China ya está aquí. Basta pensar que el PIB de Shanghai es ya superior al de Italia, y que se estima que  en 2020 superará al de Francia, para cuando menos plantearse si sigue teniendo sentido esa visión eurocéntrica que han acompañado a los mapas del mundo desde el Renacimiento. Vivimos tiempos de cambio y conviene estar preparados para ellos.

Hagamos un poco de historia. En 1.949 Mao Zedung comenzó una revolución en China que trajo consigo la dictadura del partido comunista. Durante 30 años, el Dragón sufrió una de las peores etapas de su historia, con planes económicos aberrantes que llevaron al país a experimentar hambrunas terribles con millones de muertos y una pobreza extrema que jamás se había conocido en el gigante asiático. En 1.979, China comenzó un proceso paulatino de apertura de su economía que le hizo convertirse durante años en la fábrica del mundo. Por aquel entonces, China era un país eminentemente rural. La necesidad de mano de obra en las ciudades para atender estas necesidades manufactureras, fundamentalmente en las ciudades de la costa, consecuencia del período aperturista, derivó en un éxodo hacia éstas desde las poblaciones del interior. Durante aquellos años, el país experimentó un increíble crecimiento económico, apoyado sobre todo por un espectacular superavit de la balanza de pagos. Es decir, con un nivel de exportaciones muy superior a las importaciones del país. A su vez, el gobierno promovió una política monetaria que buscaba mantener el Yuan muy devaluado, buscando con ello "estirar el chicle" de un modelo que logró que el país fuera dejando atrás la pobreza (de forma desigual) a una velocidad de vértigo. 

Sin embargo, hubo dos hechos que precipitaron el cambio en la economía China. En primer lugar, las tensiones inflacionistas en el sector inmobiliario de las principales ciudades del país, lo que hizo que los salarios tuvieran que subir de manera muy importante para poder seguir atrayendo mano de obra a las mismas. Dicha subida del precio de la mano de obra hizo que China dejase de ser competitiva en comparación con otros países del sudeste asiático, por cuanto los bienes que dicho país exportaba eran de bajo valor añadido. En segundo lugar, la crisis económica, que hizo que  la demanda externa también cayera de forma notable. Si bien lo último no era previsible, lo primero sí. Incluso podría decirse que el Gobierno chino contaba con ello. Es por ello por lo que comenzó en el año 2.000 un plan de inversiones brutal que ha cambiado de forma definitiva la configuración del país y que paulatinamente fue sustituyendo al peso de las exportaciones netas en la configuración de su PIB.  En 2013, la Formación Bruta de Capital ya pesaba el 47% del mismo.

El resultado de este período aperturista ha sido espectacular. Por dar algunos números / contar algunas anécdotas:  En estos últimos 18 años, el PIB per cápita del país se ha multiplicado casi por 10. Aunque es cierto que sigue lejos de los países más ricos de la OCDE, también lo es que no hay ejemplos en la economía moderna de mejoras tan espectaculares en un período de tiempo tan escaso. La tasa de paro está en torno a un 4,1% y se observa cómo el sector servicios cada vez precisa de mayores empleados frente al sector agragario. Desde mi primera visita a China, los Audi, Mercedes o BMW se siguen acumulando, pero lo llamativo es cómo paulatinamente los antiguos Volkswagen Santana se van sustituyendo por modelos nuevos propios de la clase media europea. Cada vez más gente habla inglés y sorprende ver la cualificación de las personas que se van incorporando al mercado laboral en comparación con los jóvenes de hace a penas unos años, cuando conocí por primera vez el país.

Pero hay más. Aprovechando el increíble aumento de las reservas Chinas de moneda extranejera estos años, el gobierno de Pekín ha aprovechado la coyuntura para salir de compras por el mundo. China es, hoy en día, "dueña" de medio África, habiendo firmado importantísimos acuerdos para la compra de materias primas por medio mundo. A su vez, han aprovechado para salir de compras por Europa, aprovechando la debilidad del viejo continente, de sus instituciones y de sus apalancadas empresas. El viernes mismo estuve visitando a un Fondo de Inversión Chino que tiene en caja dinero suficiente para comprar el 7,5% del PIB español. ¿Impone, verdad? Creo que a estas alturas sobra el comentario, pero no es el éxito del Comunismo aplicado a la economía. Pocos países hay más liberales a día de hoy en términos económicos a China.

La pregunta que se hacen los economistas es un "Y ahora, ¿qué?". Para poder mantener su espectacular nivel de crecimiento, China necesita pasar a un modelo dónde el consumo privado tenga cada vez más peso. Y para ello necesita seguir sacando de la pobreza a muchas de las ciudades del interior. En sí mismo, el Dragón es un continente y tiene unas desigualdades mucho mayores que las que pueda tener la propia Europa en el seno de su UE. Por ejemplo, siguen habiendo 700 millones de personas sin acceso a internet dentro de China. Eso, en el país de Alibabá o Huawei, parece un disparate, pero esa es la realidad a la que se enfrenta el país asiático. Además, los ricos siguen siendo muy ricos y la gente pobre muy pobre. Se estima que el 1% de la población tiene el 33% de la riqueza del país y su coeficiente de GINI es de 0,42, cuando en una economía sana, lo normal es estar en el entorno del 0,30. Sin lugar a dudas, el reparto de la riqueza es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el gobierno chino en aras de dar más peso al consumo privado. Sobre este punto volveré al final del post.

Por si esto fuera poco, China es un país que necesita seguir exportando por cuanto tiene una enorme necesidad de importar (fundamentalmente petróleo y materias primas). Necesita, dentro de este nuevo escenario, ser capaz de producir y exportar bienes con alto valor añadido, lo cual no es evidente. ¿Podrá China hacerlo de nuevo? ¿Podrá abrirse paso la creatividad en el seno de un país que sigue cercenando muchas de las libertades más esenciales?

El tiempo dará y quitará razones, pero aquí dejo algunos datos que son cuanto menos sorprendentes y que nos pueden dar algunas pistas: China es el país que mayor número de ingenieros licencia cada año a nivel mundial. Los chinos son, tras los norteamericanos, el colectivo más numeroso dentro de los estudiantes de las mejores Universidades de EEUU. Dicho fenómeno se repite también en Europa. Y lo que es más interesante, todos ellos regresan a China una vez finalizados sus estudios.

Sigo. De acuerdo con el ranking internacional de Shanghai, China ya tiene 5 universidades entre las 150 mejores del mundo (España sólo tiene una) y 6 entre las 50 primeras en el ámbito de ingeniería.  De acuerdo con el Financial Times, el CEIBS, dónde he tenido la oportunidad de estar estos días, ya es la 8ª escuela de negocios del mundo (el IESE consigue un muy meritorio 12º puesto dentro de dicho ranking, por delante de Universidades como Cambridge o Yale entre otras). China, además, ya invierte en I+D+i más que la UE. Por último, y estando en desacuerdo con su sistema político, el gigante asiático tiene planes a largo plazo en infraestructuras y educación, lo que sin duda beneficia a la economía del país. Mientras tanto, en España, por ejemplo, asistimos como nuestros partidos siguen sin ponerse de acuerdo en nada. Por no tener, no tenemos ni presupuestos para el año en curso. Claro, que si nos comparamos con Italia, nos podemos considerar afortunados. Y mientras tanto, tenemos al 50% de los catalanes pensando en que les iría mejor sólos. Desde el más absoluto respeto, sonroja ante la perspectiva del mundo global que se nos viene encima.

Quedan también las dudas sobre la sostenibilidad del modelo Chino, sobre si las desigualdades anteriormente citadas, los excesos en materia laboral y de derechos humanos no podrán pasarles factura. También los retos medioambientales, ya que, aunque China se haya puesto las pilas con las energías renovables, es evidente que afronta un escenario dantesco en ese ámbito. Para que nos entendamos, el pasado viernes había 6 veces más contaminación en Shanghai que los niveles que el Ayuntamiento de Madrid utiliza para limitar el tráfico dentro de la almendra de la M-30... y para ellos era un día que no era malo del todo bajo... El error que cometemos los investigadores es tratar de analizar estas variables desde el prisma europeo. En la cultura asiática el fin justifica a menudo los medios. El chino medio sabe que sus padres pasaron hambre y perciben que es su momento histórico. No ansían más democracia, no se plantean el número de horas que tienen que trabajar, no miden las vacaciones que les corresponden. Saben que viven mejor que las generaciones anteriores y que si se esfuerzan, aún progresarán más. La cultura de trabajar 7 días a la semana todas las horas precisas está arraigada y no veo que a corto plazo eso pueda cambiar. Las raíces confucianas hace que, además, haya un sentido de fidelidad, lealtad y gratitud de empleados a jefes inherente en el ADN asiático y que bajo mi punto de vista aporta otra ventaja competitiva nada desdeñable en el seno de las compañías de dicho país.

Sí, está por ver que la nueva generación de millenials chinos tenga la misma "hambre" que sus padres (que sí que vieron a sus padres pasar hambre real). Está por ver la factura que le va a pasar al gigante asiático la ley del hijo único (ya revocada). Está por ver también que internet, con todas las expectativas que genera (y las limitaciones a su uso que aún existen. Recordemos que Google ya no opera allí), no termine también por hacer que la cultura occidental se funda de alguna forma con la oriental y que haya un profundo cambio en China, pero sinceramente, a corto plazo no lo veo. Observo un dinamismo, unas ganas de mejorar y de hacer las cosas bien que echo en falta en este otro lado del planeta.

Me encanta Europa y estoy orgulloso de nuestros valores humanistas. Valoro la economía del bienestar que hemos creado y pienso que nuestra forma de vida es mucho más enriquecedora para la persona, pero me planteo hasta que punto no nos estamos durmiendo en los laureles. Dentro de las 25 mejores Universidades del Mundo según el citado Ranking de Shanghai, sólo hay 5 europeas. La inversión en I+D+i está estancada. Somos incapaces de atraer talento y no hay un rumbo claro dentro de la UE acerca de hacia dónde hay que ir. Por ese camino, Europa se adentra en una sombra tenebrosa en la que la productividad va a depender cada vez más (en términos comparativos) de nuestras ganas de trabajar. Y mientras en China se trabajan todas las horas que hagan falta, en Europa hablamos de 35 horas a la semana. Mientras en China se trata de fomentar un mayor peso de las empresas en la economía, en Europa se le ponen cada vez más trabas. La nueva ley de protección de datos que entra en vigor en mayo es un buen ejemplo. El 70% de las empresas europeas son PYMES, y se sigue legislando como si todas fuéramos multinacionales. Nuestro estado de bienestar, me temo, será insostenible a corto plazo.

El Dragón ya está aquí y amenaza hasta con llevarse a nuestro Andrés Iniesta a la liga China. Confío en que la vieja Europa, como siempre que le han dado por muerta, sea capaz de levantarse de nuevo, pero el reto que tiene ante sí es mayúsculo. En lo que a mi respecta, veo 1.400 millones de oportunidades en China, tantas como habitantes tiene el país. Tal vez haya que empezar por ahí.