sábado, 5 de abril de 2014

Economía - El Mercado Laboral entra en una nueva Fase

Sobre los datos del paro del mes de Marzo

Hace apenas un par de días tuvimos conocimiento de los datos del desempleo del pasado mes de marzo. De acuerdo con los números que maneja el INEM, el paro habría bajado en 16.620 personas, lo que supone su mayor caída desde el año 2006. Pese a todo, la fría realidad es que sigue habiendo 4.795.866 personas que quieren trabajar y no pueden hacerlo. Una barbaridad, sin duda, la cual ha alimentado también el debate político que acompaña este tipo de datos. Existe un cierto consenso respecto a que los datos son buenos, pero para la oposición insuficientes. No sólo por la elevadísima tasa de paro, sino por la precariedad de los contratos firmados y la cantidad de personas que han abandonado nuestro país. Siempre se puede ver la botella medio llena o medio vacía, pero creo sinceramente que el mercado laboral ha entrado en una nueva fase como intentaré demostrar con los datos que desprenden las estadísticas. Otra cosa es, y estamos totalmente de acuerdo, que el número de desempleados que tiene nuestro país, no se puede caer en la autocomplencia, y mucho menos quedarse de brazos cruzados.

Como explicaba en el párrafo anterior, el paro bajó en el mes de marzo en 16.620 personas menos. En comparación con el dato de marzo de 2013, hay 239.377 parados menos que hace un año. En términos interanuales, llevamos ya 6 meses seguidos de caída. Este dato es interesante, por cuanto el año pasado la Semana Santa cayó en el mes de marzo y el paro se redujo en menor proporción que este 2014.  En términos desestacionalizos (esto es, dejando al margen la temporalidad que conllevan ciertas actividades económicas, como el turismo, por ejemplo), que es el número realmente importante, el paro también se redujo en marzo en 17.000 personas, acumulando 8 meses consecutivos de caída, circunstancia que no se había dado desde 1.999, justo cuando España comenzaba otro ciclo económico expansivo. Además, la bajada en términos desestacionalizados de 17.000 parados, es el mejor dato del mes de marzo de los últimos 10 años.

Por sectores, el paro ha bajado en la industria, en el sector servicios y en la construcción (lo que denota que por fin se está llegando al ajuste definitivo en la misma, si bien habrá que seguir analizando futuros datos al respecto). Por el contrario, aumenta en el campo y en el colectivo sin empleo anterior. Esto último quiere decir que hay gente que había dejado de buscar trabajo, que se había dado de baja en el INEM, y que, animado por una aparente mejoría de la situación macro, ha decidido volver a darse de alta en el mismo. También pueden tener cabida estudiantes que terminan su formación e incluso emigrantes que hayan decidido volver. Este dato es coherente con lo que voy a explicar en el próximo párrafo.

Sin lugar a dudas, el mejor número del mes de marzo lo apunta el de la afiliación a la Seguridad Social, la cual ha crecido en 83.984 personas. En ocasiones precedentes, bajaba el paro, pero la afiliación a la seguridad social bajaba también, lo que traducido quería decir que el desempleo disminuía porque la gente dejaba de buscar trabajo (y abandonaba las listas del INEM) o salía de nuestro país. Ese escenario de no hace tanto, como apuntábamos en El Disparadero, era sintomático de un frenazo en la destrucción de empleo, paso previo para este nuevo escenario de creación de puestos de trabajo en el que ahora creo que estamos entrando.

Refuerza esta idea el hecho de que en términos interanuales, la afiliación a la Seguridad Social ya está en positivo (lo está desde hace un par de meses, si no recuerdo mal), ya que tenemos 115.013 contratos más que en marzo de 2013. El dato del mes pasado es responsable del 73% de dicho cambio y fortalece la tendencia que se inició a principios de año: ya no sólo no se destruye empleo, sino que se está empezando a crear. Su cruzamos datos interanuales (239.377 parados menos, 115.013 contratos más) llegamos a la conclusión de que ya el 48% de la bajada del desempleo se debe a la creación de nuevos puestos de trabajo. Y subiendo, por cuanto una buena parte de los mismos, como se ha señalado en el párrafo anterior, se han generado en los últimos meses, sobre todo en marzo. El porcentaje hace no tanto era bien distinto.

Hasta aquí las buenas noticias. Vamos con las no tan buenas: El pasado mes de marzo se firmaron 1.216.637 contratos nuevos, un 11,53% más que hace un año, pero tan sólo el 9,3% fueron indefinidos, lo cual supone un 15,7% más que en 2013, pero que sigue denotando una importante precariedad el mercado laboral. ¿Culpa de la reforma del actual gabinete? No me atrevería a decir tanto. Creo que es una consecuencia lógica de la actual coyuntura. La recuperación es endeble y de momento se palpa más en los términos macro y en los ánimos de parte de la ciudadanía, pero todavía no se ha comenzado a sentir a nivel micro de forma generalizada. Ello hace que las decisiones de compra se pospongan, que a los bancos les cueste más prestar (en parte por ello la inflación es tan baja a nivel europeo) y los empresarios son mucho más precavidos a la hora de contratar. Lo importante es que ahora lo están comenzando a hacer. Ese es el primer paso para que vuelvan los contratos  indefinidos.

Es muy posible, no obstante, que nada vuelva a ser nunca lo que fue, al menos a corto plazo, y lo creo que por tres razones elementales. En primer lugar, porque mucho del empleo que se generó antes de la crisis fue en la construcción, la cual pagaba mucho y bien. Demasiados jóvenes dejaron sus estudios para ir a trabajar en la misma. Es imposible que nuestro país genere a medio y largo plazo tantos puestos de trabajo en dicho sector. Si esas personas no se reciclan, no tendrán cabida en otros sectores. Ahora es relativamente sencillo, y que se me entienda bien lo que quiero decir, crear puestos de trabajo, por cuanto partimos de un punto de partida horroroso. El quid de la cuestión será saber qué pasa con esta gente cuando las cifras de paro bajen un poco más. En segundo lugar, nuestra economía se está convirtiendo en exportadora, lo cual, sin lugar a dudas, nos va a hacer más sólidos y más resistentes a futuras crisis. El desajuste de nuestra balanza de pagos con el sector exterior, explica mucho de lo que nos ha pasado. Sin embargo, y salvo excepciones, no exportamos bienes de alto valor añadido o con alto contenido tecnológico, incluso al contrario. Ello quiere decir que las mismas siguen dependiendo mucho de los costes, entre ellos los de la mano de obra, porque nuestra economía es intensiva en el uso de la misma. El impacto sobre el mercado laboral se traduce en menos contratos fijos, más a tiempo parcial y una flexibilidad que será mayor con el paso de los años. La forma de cambiar este proceso es apostando por la economía del conocimiento, pero los informes PISA y los recortes en educación cuestionan mucho que estemos yendo en dicha dirección. 

Por último, y en relación al punto anterior, debemos reflexionar sobre cómo llegó España al nivel de renta per cápita que logró cuando Zapatero afirmaba que en breve "superaríamos a Francia". No había detrás de todo aquello una mejora de la productividad, sino una capacidad de endeudamiento que parecía no tener fin. España lleva ya casi tres años mejorando su productividad, primero vía despidos, ahora salarios más bajos y mayor flexibilidad. No sé si debemos llamarlo precariedad o asumir que estamos en un nuevo escenario en el que las cosas no volverán a ser lo que fueron. Y menos en la economía global de la que formamos parte.

Así pues, el mercado laboral ha entrado en una nueva fase. Si no pasa nada raro, se va a seguir creando empleo y vamos a ver, por lo menos hasta el mes de octubre, datos de paro buenos de forma ininterrumpida. En primer lugar, porque cuando la Semana Santa comienza más tarde, los establecimientos de hostelería ya no cierran y tiran hasta el verano. En segundo lugar, porque la economía va a seguir mejorando y la recuperación se irá acelerando, como cada vez más informes señalan. Pese a todo, creo que el escenario de los nuevos contratos se parecerá mucho al descrito en el párrafo anterior. De nuevo se puede ver la botella medio llena o medio vacía. Desde luego es mejor trabajar que no hacerlo. Y desde luego en esta nueva fase, las mejoras que haya serán porque los españoles nos las habremos "currado". No sería la primera vez que sorprendemos al resto del mundo. Estos últimos meses son un buen ejemplo. Ayer incluso nos llegamos a financiar a un precio más bajo que el de EEUU en bonos a 5 años. Y parece que junio de 2012 fue ayer. Increíble.


sábado, 29 de marzo de 2014

Economía - Comprendiendo la deflación

Algunos Apuntes

Ustedes me perdonarán, pero el trabajo obliga y las dos últimas semanas he estado en Alemania tirando de lo que las estadísticas llaman las "Exportaciones Netas". Así pues, en la proxima revisión del crecimiento para nuestro país, cuando se hablen de las mismas, no se olviden de que el que suscribe este blog está poniendo su granito de arena al respecto y que por ello no puedo pasarme por aqui con la asiduidad que me gustaría. Las cosas están mejor allá fuera, hay más ánimo. Y se nos percibe mejor también. Incluso cuando hablo con colegas del sector, solemos coincidir en que se nota una mejoría, al menos en nuestro sector, incluso en el mercado doméstico. Somos afortunados, desde luego, por trabajar en una industria en la que podemos diferenciarnos emocionalmente, y en la que no tenemos nada que envidiar a los demás países en lo que a calidad, innovación y creatividad se refiere. La competencia nos mejora, sin duda, y creo que podemos salir a pecho descubierto por lo bien que hacemos las cosas en España. De vez en cuando conviene decirlo. No hace falta que el anuncio de Campofrío nos lo recuerde cada Navidad. Somos un gran país, pese a nuestra clase política. Poco a poco tengo la esperanza de que esa mejoría que comenzamos a palpar se traduzca en buenas noticias para toda la gente que lo está pasando horrible.

Hecha esta introducción, uno no ha dejado de leer estos días y no puede abstraerse de las amenazas que aún se ciernen sobre nuestra frágil y enclenque recuperación. La última es la deflación, la cual podría meter a Europa en una espiral de nuevo autodestructiva según los peores agoreros. Bajo mi punto de vista, no es para tanto siempre y cuando el BCE y los políticos de turno no se vuelvan locos. Claro, que a la luz de lo visto estos años, tampoco sería raro que lo hicieran. Como es un tema complejo, voy a aportar algunas ideas sencillas para que se pueda seguir la explicación.

¿Qué es la deflación? Se podría definir como una bajada generalizada y prolongada de los precios. Técnicamente, de acuerdo con el FMI, hacen falta dos semestres de cáidas para que un país sufra deflación. Por lo tanto, aunque España lleva unos meses con tasas de inflación muy bajas, incluso algún mes con caídas en el IPC, como el que ha adelantado hace unos días el INE, nuestro país no se encuentra en ese punto. Sin embargo, son varias las voces que alertan que el riesgo existe y que sus efectos podrían ser devastadores para nuestra economía y la de la eurozona.

¿Por qué es mala la deflación? En general la deflación viene a reflejar la debilidad de la demanda, un exceso de oferta, o incluso ambas cosas. Suele darse en períodos recesivos de la actividad, si bien es cierto que hoy en día, en una economía global como la actual, inciden en la misma muchos más factores, como luego explicaré. En general, cuando hay deflación, los consumidores posponen decisiones de compra, por cuánto esperan que los precios sigan bajando. Las empresas, deben bajar sus precios para poder vender, lo que reduce sus márgenes, lo que se acaba traduciendo en bajadas salariales o incremento del desempleo al destruirse puestos de trabajo. 

Cuando una economía está tan apalancada como la española en estos días, la deflación tiene un efecto demoledor. La deuda se incrementa en términos relativos, resultando imposible devolver las deudas en los términos establecidos. Pongo un ejemplo para que se me entienda. Imaginemos que una familia gana 30.000 euros al año y tiene una hipoteca que le supone un desembolso de 12.000 euros también anuales. Imaginemos que los tipos de interés permanencen constantes a lo largo del tiempo. A día de hoy, el pago de la hipoteca le supone a la familia un 40% de su salario. En una economía sana, con una inflación controlada (en torno a un 2%), lo razonable es que dicha familia vea como al cabo de unos 10 años, su salario se incremente en torno a un 20%, lo que significaría que pasaría a ganar 36.000 euros. El pago de su hipoteca, en este caso, le supondría tan sólo un 30% de su retribución, lo que le permite gastar en otras cosas, o incluso terminar de pagar su hipoteca antes. El efecto a la inversa es demoledor. Si el salario se devaluara un 20%, entonces la familia tendría que destinar un 50% de sus ganancias para el pago de misma. Extrapolemos este ejemplo a las empresas actuales y a las cuentas públicas de nuestro país. España, como en alguna vez he tratado de apuntar desde este blog, necesita, al menos en parte, que la inflación haga su trabajo para salir de la crisis.

Tampoco nos viene nada bien que la inflación en Europa siga siendo muy baja. Buena parte de la productividad que ha recuperado España ha sido vía destrucción de empleo y bajadas de salarios. Nos conviene un crecimiento de los salarios inferior a la inflación durante un tiempo (desgraciadamente) para seguir ganando competitividad, pero si la inflación en la zona euro sigue siendo mínima, los salarios no van a poder incrementarse nada a corto plazo, por cuanto perderíamos parte del camino andado. Es lo que tiene, desgraciadamente, no tener una economía basada en el conocimiento: al final tus costes, y sobre todo los de la mano de obra, se convierten en claves para la competitividad.

Pero la actual situación de inflación baja, o incluso tasas internanuales puntuales negativas, no puede entenderse sólo en términos de la debilidad de la demanda, por cuánto ésta ha dado algunos síntomas de recuperación en los últimos trimestres del año pasado y apunta a cierta mejoría en el inicio de este 2014. A nivel macro, parece, como también alguna vez he señalado, que lo peor lo hemos dejado atrás. ¿Qué está pasando entonces?

Por un lado, hay efectos estadísticos. Por ejemplo, el que la Semana Santa caiga un mes más tarde que hace un año explica en parte la variación de nuestro país, por cuanto los precios de los viajes durante la misma, son más caros que un mes antes (los viajes organizados son de lo que más han caído). Por otro, existen productos que por cuestiones relacionadas con el comercio mundial, o por la situación de ciertos mercados, se comportan de manera distinta año a año. Las bebidas no alcohólicas, o los alimentos, por ejemplo, han sido también responsables del dato adelantado del mes de marzo que señalábamos antes. Me queda la duda de saber cuánto está influyendo la retirada de estímulos en EEUU, los cuáles durante estos años se han traducido un alza de los precios del petróleo y las materias primas por encima de lo que la situación económica mundial sugería.

Explico esta última idea. Tradicionalmente, el crecimiento económico mundial y el consumo energético han ido de la mano. Por cada 1% que subía el primero, el sgundo lo hacía un 0,85%. Dicha relación cambió con la irrupción de los BRIC, espcialmente China. Aún así, con la economía en caída libre en los países de la OCDE, hemos experimentado incrementos notables del precio del crudo a nivel mundial. Las medidas expansivas de EEUU para reactivar su economía (imprimir más dólares, para que nos entendamos), no han generado la inflación prevista en dicho país, pero sí parece (y al menos son muchos los expertos que así lo señalan), que han "exportado" la inflación al resto del mundo. El proceso, como apunta el profesor Rallo, ha sido el siguiente: "al bajar los tipos de interés y monetizar casi todo aquello que fuera monetizable, Bernanke no sólo ha permitido financiar el déficit de los EEUU, sino que además ha permitido, por un lado, que la economía de Estados Unidos no se reconvirtiera en la dirección de ahorrar o producir más materias primas y, por otro, que China y el resto de países que le venden mercancías hayan seguido desarrollándose a costa del endeudamiento de los estadounidenses". El hecho de que el dólar se utilice en el 75% de las transacciones a nivel mundial hace que todo ese nuevo dinero de Bernanke "imprimió"  llegara a una gran cantidad de países extranjeros, lo cual se traduce ern alza de las materias primas, tales como el petróleo, el oro, la plata, el cobre o el maíz. 

Ocurre que la administración Obama ha comenzado a retirar estímulos y no sé hasta qué punto algo de dicha medida ya se pueda estar reflejando en algunos precios. Y ocurre también que EEUU ha dejado de ser energéticamente dependiente gracias al "fracking", lo que ha quitado presión a los costes energéticos. Todo ello podría tener incidencia en la bajada de la inflación en Europa. Es muy pronto para saberlo, pero ahí dejo el apunte.

¿Qué puede hacer el BCE para salir de esta situación? Sin llegar a los niveles de EEUU, creo que ha llegado a la hora de que tome unas medidas monetarias un poco más agresivas que faciliten un crecimiento nominal del PIB (crecimiento real + inflación) constante y una tasa de inflación un poco por encima del 2% a nivel de la eurozona, al menos hasta que el desempleo caiga algo y la propia actividad económica se reactive. Con esta medida, probablemente la devaluación interna de nuestro país sería más llevadera y el proceso de desapalancamiento sería más sencillo por el ejemplo expuesto antes. Coincido en este aspecto con el Catedrático de la Universidad de Valencia Javier Andrés en el artículo que publicó la semana pasada en El País.

Ha llegado la hora de que Alemania deje atrás su ancestral miedo a la inflación, al menos durante un tiempo. No creo que Europa, y ni siquiera España, tenga un riesgo real de deflación, pero lo que es seguro es que no hay riesgo alguno de inflación y, en cualquier caso, un alza de precios cercana a cero como la actual dificultará (un poco más) el camino de la recuperación a toda la UE. Nos quedamos a la espera de lo que anuncie Draghi, por lo tanto. Lo bueno es que esta vez  la solución sí la tiene Europa en su mano.

lunes, 10 de marzo de 2014

Economía - ¿Ha comenzado la Recuperación?

Algunas Ideas

Hace unas semanas asistíamos atónicos al debate sobre el estado de la nación. Demagogias habituales al margen, lo cierto es que pareció que Rajoy y Rubalcaba vivían en países diferentes, o al menos en épocas distintas. La visión que tanto el uno como el otro dieron del país, fue el día y la noche. Y en el fondo ninguno de los dos mintió del todo. Rajoy presentó unos datos macro esperanzadores que auguran un futuro mejor que aún no perciben la inmensa mayoría de familias y PYMES de nuestro país. Rubalcaba se aferró a las cifras micro para denunciar que las cosas aún siguen muy mal para mucha gente. Demasiado, diría yo. Subiéndome al carro de Aristóteles, apuntaría que en el medio está la virtud. Nos queda un amplio trecho por recorrer, pero objetivamente estamos mejor (o menos mal) que hace unos meses. Como cuando hacía aquellos post acerca de "Cuándo saldrá España de la Crisis", hago un repaso a las diferentes variables que marcarán la senda hacia la tan ansiada recuperación.

1) El mercado laboral: Hace unos días conocimos el dato del paro del mes de febrero. Y lo cierto es que las cifras fueron muy buenas. Más allá de la bajísima reducción de personas apuntadas al INEM (menos de 2.000 personas), lo más interesante fue el hecho de que por primera vez desde que comenzó la crisis, se ha registrado un dato interanual positivo en lo que a afiliados a la Seguridad Social se refiere. Hoy tenemos 61.557 personas más cotizando que hace un año. Es cierto que 44.433 de ellas son nuevos autónomos y que tan sólo 16.852 son afiliados al régimen general de la Seguridad Social, pero sin lugar a dudas consolida el cambio de una tendencia que se intuía hace unos meses. ¿Esto qué quiere decir?

Primero, que se ha dejado de destruir empleo, como se percibía desde hace un par de trimestres. Hoy tenemos 227.736 parados menos que hace un año. Es cierto que una buena parte de los mismos son personas que han abandonado el país o que han dejado de buscar empleo por el desanimo que les producía no encontrarlo, pero también lo es que esa cifra no ha sido absorbida por nuevos ciudadanos que se apuntaban al servicio de público de empleo como en años anteriores. Segundo, que se ha comenzado a crear puestos de trabajo. De momento de carácter temporal en su mayoría. Como los datos del INE han reflejado también, en el último trimestre del 2013 el empleo creció un 0,3%. Tercero, y en conclusión, que nuestro país se encuentra ante un nuevo escenario que poco a poco debería ir devolviendo la confianza alas familias y animando el consumo. Según la CEOE, entre este año y el que viene se podrían crear en nuestro país unos 660.000 puestos de trabajo, cifra importante pero aún insuficiente, por cuanto hay más de 4.800.000 personas que quieren trabajar y no pueden hacerlo.

El paro va a seguir siendo un lastre porque no se atisba ningún motor económico que pueda absorber a corto plazo el trabajo destruido en el sector de la construcción. Tenemos que estar preparados para años de tasas de desempleo elevadas. Tampoco ayuda el excesivo carácter tuitivo del derecho laboral español. Pese a la reforma laboral, la realidad es que con un escenario plagado de quiebras empresariales y compañías en problemas, todavía casi un 80% de los despidos siguen declarándose improcedentes. Mientras el empresario siga percibiendo como una quiera adaptar su plantilla a la coyuntura,.el empleo que se creará será de baja calidad.

2) El sector bancario: En diciembre de 2013, por primera vez también en mucho tiempo, el crédito creció respecto a mismo período del año anterior. Un 7%, ni más, ni menos. En este inicio de 2014, el saldo vivo de la deuda bancaria ha crecido un exiguo 0,03%, pero también ha supuesto un incremento tras muchísimo tiempo sin hacerlo. Esto quiere decir que el volúmen de préstamos otorgados se ha elevado respecto al mes precedente. Sin embargo, aún estamos un 11% peor que hace un año si consideramos el dato del inicio de 2013. ¿Esto que quiere decir?

Básicamente que parece que la contracción del crédito por fin ha tocado fondo y que debería comenzar a fluir a las empresas poco a poco. Pese a todo, conviene señalar algunas cosas. Primero, que está por ver que se consolide dicho crecimiento, ya que uno o dos meses no marcan tendencia (cosa que sí se intuye con el paro). Segundo, que las empresas siguen con su proceso de desapalancamiento (hoy en día el crédito a entidades no financieras constituye aún el 104,7% del PIB, si bien es cierto que en 2010 dicha cifra llegó al 125%), por lo que se espera que los futuros incrementos, de darse, sean modestos. Tercero, que parece en consecuencia que comienza a existir demanda solvente, esa que reclamaba Botín.

Estos días he tenido la oportunidad de hablar con varias entidades financieras a este respecto y he podido percibir varias cosas: una, que los bancos, hasta ahora preocupados por sus balances (esto es, no provisionar, evitar que los préstamos entraran en mora, etc.), vuelven a preocuparse por su cuenta de resultados, la cual se nutre de comprar y vender dinero, ni más ni menos. Esto es, captar fondos a un tipo de interés y prestarlos a otro superior. Esto ya supone un cambio de escenario. Segundo, que pese a todo, las medidas de Bruselas van a hacer muy, muy difícil que el crédito vuelva de forma generalizada. Aquellas compañías que han tenido que refinanciar durante esta crisis, están bajo vigilancia del Banco de España, el cual ha obligado a dotar cuantiosas provisiones a nuesras entidades financieras, las cuales afectan también a hipotéticos préstamos de circulante. Y sin circulante, las empresas mueren. Dicho de otra forma, a nuestros bancos se les penaliza por prestar a compañías en dificultades que luchan por salir adelante (y que pueden hacerlo). Si tenemos en cuenta que son muchísimas las compañías en problemas, no queda otra que reconocer que la normalización del crédito aún tardará.

En paralelo, y por un motivo parecido, el crédito a familias sigue descendiendo. Las hipotecas llevan ya de por sí una provisión, lo que desmotiva, de nuevo, a los bancos a prestar, o lo hacen a unos tipos disparatados. Al menos hasta la fecha así ha sido. 

Por lo tanto, la banca está mejor que hace un año, pero aún ello no se traduce en un gran cambio para el ciudadano de a pie o para la PYME de turno.

3) Déficit Público: Sigue siendo el gran problema de nuestra economía. No se trata de ideología, sino de pura razonabilidad económica. Nadie puede gastarse más de lo que ingresa eternamente, porque llegará un momento en el que los intereses de las deudas que contrae para cubrir lo que le falta de caja, le asfixiarán. Hoy hemos sabido que es probable que el déficit público se haya desviado dos décimas por encima de lo previsto por Bruselas, yéndonos hasta el 6,7%. Esto significa que España gasta 68.500 millones de euros más de lo que ingresa. El gobierno se escuda en que se ha ingresado menos de lo que se preveía, sobre todo (si hablamos en términos porcentuales) en el Impuesto de Sociedades, pero también en el IVA. En el fondo es lógico y refuerza una idea defendida en El Disparadero: no se ha salido de ninguna crisis subiendo impuestos.

Hay que considerar que vamos a estar por debajo del 7%, que era lo que la mayoría de organismos y estudios consideraba, por lo que se puede ver la botella medio llena en ese aspecto, pero también se ha de tener en cuenta que nuestras cuentas públicas siguen siendo completamente insostenibles. El problema es que me temo que hablamos de una cuestión estructural, no coyuntural. Falta mucha grasa que quitar de la administración, muchas duplicidades que eliminar. Y encima se le ha metido mano a educación y sanidad, lo que es un error supino y un ejercicio cortoplacista a más no poder. En tanto en cuanto no se controle este punto, la deuda pública seguirá subiendo y el crecimiento seguirá siendo exiguo, por cuanto el consumo público significa casi el 20% de nuestro PIB.

4) La vivienda: Según ha indicado hoy el SEOPAN, la vivienda ha tocado fondo, si bien no se espera que contribuya al PIB de forma significativa hasta el año 2016. Se espera que en este 2014 calque los números del 2013 o que los mejore ligerísimamente. Sin embargo, la construcción como sector seguirá en caída libre con un descenso estimado para este ejercicio de entre el 4  y el 6% debido al retroceso de entre un 14 y un 16% de la obra pública. Esto quiere decir que restará un 0,6% al crecimiento en 2014. No se trata de volver a la cultura del ladrillo, pero sí de entender que necesitamos que aporte como en otros países. Ni más, ni menos.

5) El desequilibrio del sector exterior: No lo señalaba en posts anteriores, pero es una de las claves para entender por qué estamos como estamos. En 2013, de acuerdo con los datos del Ministerio de Economía, las exportaciones crecieron un 5,4%, produciéndose un superavit por cuenta corriente del 0,7% y en la cuenta de transferencias de capital, lo que ha significado para nuestro país una capacidad de financiación positiva del 1,4% del PIB. El déficit comercial ha bajado hasta los 11.551 millones de euros. Esto quiere decir, resumiendo, que estamos dejando de depender del exterior, lo que redunda, hablando en un lenguaje que todo el mundo entienda, en que nuestro crecimiento es más sostenible.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿qué podemos esperar de nuestra economía en 2014?

Empieza a haber un consenso generalizado en cuanto a que España crecerá este año en torno al 1%. Me atrevería a decir, incluso, que lo superará. El Consumo Privado viene de crecer en el último trimestre del año pasado un 0,5%. Es cierto que según todos los expertos moderará su incremento en meses venideros, y que incluso hay algún economista que apunta que podría sufrir algún retroceso interanual puntual a lo largo del 2014, pero también la mayoría de informes señalan que tirará de la economía este año. Es de esperar que las exportaciones sigan funcionando bien. Los intercambios de España con el resto del mundo crecieron en términos porcentuales el doble de lo que el FMI estima que creció el comercio mundial. Aunque ello podría dar a entender que sería lógico un menor crecimiento para este año, también lo es que los datos apuntan a una mejora muy importante de la productividad aparente (de un 2,3%), por cuanto el PIB cayó un 1,2% en 2013 mientras que el paro lo hizo en un 3,4%. Los salarios, por su parte, sólo crecieron un 0,1%. Esto significa que España ha seguido mejorando su competitividad, lo que le debería permitir seguir ganando cuota en las exportaciones mundiales. El consumo público, por su parte, seguirá disminuyendo por la necesidad de reducir el déficit, como probablemente también la inversión.

Por lo tanto, ¿ha comenzado la recuperación? El último trimestre del año 2013 significó una mejora del 0,2% del PIB respecto al trimestre anterior y de un 0,7% en términos interanuales. Ello, unido a la mejora de los datos del paro y al consumo privado, sumado a la corrección de ciertos desequilibrios, nos permite decir que, efectivamente, el camino de la recuperación ha comenzado, pero que por si recuperación entendemos volver a la situación de partida en términos de empleo y renta per cápita, entonces también que nos falta mucho trecho por recorrer.

Nos hemos ganado el derecho a tener esperanza, a confiar en que las cosas a partir de ahora van a ser mejores, porque casi todo de lo que ahora pinta ligeramente mejor es fruto de nuestro esfuerzo, pero mal haríamos en pensar que está todo hecho. El mundo es para los optimistas y dentro de lo difícil que está todo, me apunto a ver la botella medio llena. Dicho esto con todo el respeto y cariño hacia todos los que lo están pasando fatal y a los que esta maldita crisis les ha arrebatado sus sueños sin comerlo y casi sin beberlo. Sin duda, lo peor de esta coyuntura es que aún no le conocemos moraleja. Y eso es durísimo, por mucho brote verde que se atisbe.


martes, 4 de marzo de 2014

Música para el iPod - 31 canciones para el mes de marzo

Algunas Sugerencias

Como viene siendo constumbre de un tiempo a esta parte, comienzo el mes con un post con la selección musical para las próximas semanas. ¡Espero ayudaros a descubrir nuevos temas o incluso a redescubrir otros que hace tiempo dejaron de sonar! Comenzamos

1) "Maldito Duende", Héroes del Silencio, incluida en su disco "Senderos de Traición", publicado en 1990. Tras el maravilloso "El mar no cesa", los maños anunciaron un nuevo sonido más contundente para su siguiente trabajo de estudio. Los primeros acordes de "Entre dos tierras" ya eran brutales, y la elegante continuidad de "Maldito Duende" confirmaban la evolución. Personalmente me parece de las mejores de Héroes del Silencio.

2) "Microphones and Medicines", L.A., incluida en su disco "Heavenly Hell" del año 2009. Todo el debut de los mallorquines es una joya desde la primera hasta la ultima pista. Y esta canción, de las más emotivas del CD. Estupenda.

3) "Flojos de pantalón", Rosendo, incluida en su disco "Jugar al gua", publicado en 1988. Aquel trabajo de estudio fue el primero autoproducido por el de Carabanchel, y entre otras de sus grandes canciones incluidas en el mismo, entre ellas "Jugar al gua" o "Del pulmón", "Flojos de Pantalón" sobresale por encima de todas. Uno de los clásicos atemporales de Rosendo.

4) "Pride", U2, incluida en su disco "The Unforgettable fire", publicado en 1984. Fue el primer single de aquel álbum y una de las mejores canciones de siempre de los irlandeses. De mis imprescindibles.

5) "Avería y Redención", Quique González, incluida en su disco del mismo título, publicado en el año 2007. Previamente se había dejado escuchar una grabación casera llevada a cabo con Leiva. La canción tiene una letra brutal y la melodía, de menos a más, es contundente y cuidada.

6) "Learning to fly", Tom Petty, incluida en su disco "Into the great wide open", publicado en 1991. Aunque se trata de un trabajo redondo, la canción del LP que realmente ha pasado a la historia dentro de la antología del artista de Florida es este temazo atemporal que abre el disco. De mis favoritas.

7) "Mr Jones", Counting Crows, incluida en su disco "August and Everything After", publicado en 1993. Aunque el grupo ha seguido una trayectoria impecable desde este trabajo, que supuso su debut, nunca más volvió a alcanzar un éxito tan rotundo como con este tema. De esas canciones por las que parece que no pasa el tiempo.

8) "Poison", Alice Cooper, incluido en su álbum "Trash" publicado en 1989. Más de 40 años de carrera avalan a este rockero norteamericano que ha recorrido todos los caminos del género casi siempre con éxito. Pasada su época más psicodélica, trabajó el heavy metal con éxito siendo este uno de sus grandes éxitos de siempre. Fabulosa.

9) "Siempre hay un precio", Los Secretos, incluido en su álbum "Continuará", publicado en 1987. Aquel fue uno de los mejores trabajos de la banda liderada por los hermanos Urquijo, en el cual brillaban con luz propia la propia "Continuará", que daba nombre al LP, "No digas que no", "No sé si se acuerda", "Por el tunel", compuesta por Joaquín Sabina, o la memorable "Buena chica". Sin embargo, siempre he tenido debilidad por la canción que traigo a colación. De las mejores letras del gran Enrique Urquijo.

10) "Cuando llegue el fin", Duncan Dhu, incluida en su disco "1", publicado en 2013. De los temas nuevos que traía el último álbum de los donostiarras, éste fue escogido como primer single. Recoge la esencia de los mejores años del grupo, aderezados con la experiencia y el buen hacer de los años. Te envuelve poco a poco. 

11) "El abrazo del erizo", Mikel Erentxun, incluida en el disco del mismo nombre, publicado en 1995. Creo que en alguna ocasión he comentado que éste me parece uno de los mejores trabajos de la música española en los años 90, pero también que no ha envejecido todo lo bien que debiera. Con un sonido más rock como el de "24 golpes", pienso que hubiera pasado como uno de los clásicos del panorama nacional. En cualquier caso, esta canción es creíble y áspera. Como el abrazo de un erizo. Como perderte.

12) "I want to hold your hand", The Beatles, publicado como single en 1963. Fue el primer gran éxito de los de Liverpool en EEUU y en su día fue el disco más vendido por la banda en todo el mundo, con más de 15 millones de copias, toda una barbaridad para la época. Para la Revista Rolling Stone es una de las 20 mejores canciones de la música moderna e incluso la consideró como la segunda en la historia de la banda. Yo no sé si es para tanto, pero sí que me parece espléndida desde el primer acorde, revolucionaria y adelantada a su época. Mi favorita de los "fab four" cuando era pequeño, de mis imprescindibles ahora.

13) "Wish you were here", Pink Floyd, incluido en su álbum del mismo nombre, publicado en 1975. Fue el segundo álbum conceptual de los británicos, y esta canción, posiblemente, una de las más importantes de la trayectoria del grupo. De aquellas por las que no pasa el tiempo.

14) "Mejor", Los Brincos, incluido en su álbum "Los Brincos II", publicado en 1966. Aquel disco incluía algunas de las canciones que pasaron a la historia del grupo. "Mejor" fue tal vez su mayor éxito, pero sobre todo una gran canción que de vez en cuando me gusta recordar. Como en la selección de este mes.

15) "See you when I get there", The Wallflowers, incluido en su álbum "Red Letter Days", publicado en 2002. Es posible que no fuera el disco más redondo de la banda lideraba por Jacob Dylan, pero lo que es seguro es que ésta fue una de sus mejores canciones. Excelente.

16) "De todo el mundo", Bunbury,  incluido en su trabajo "Las Consecuencias", publicado en 2010. Aquel disco fue, bajo mi punto de vista, el mejor del zaragozano, al menos hasta la fecha. Y esta canción un buen ejemplo de aquello. Conmovedora.

17) "Actores poco memorables", Nacho Vegas, incluido en su disco "Resituación", que verá la luz en abril de 2014. Adelanto del nuevo disco del artista asturiano que lleva unos días circulando por la web. Excelente letra, plagada de crítica social y con una música que va de menos a más. Me tiene cautivado desde la primera vez que la escuché. Aunque reconozco que con Nacho Vegas me cuesta ser objetivo. Excelente.

18) "Smells like teen spirits", Nirvana, publicado en su álbum "Nevermind", el cual salió a la calle en 1991. Fue el segundo disco de estudio de la banda liderada por Kurt Cobain, y este tema el que les lanzó al estrellato a nivel mundial. Crearon un nuevo género, el grunge, explorando nuevos caminos para el rock. Kurt Cobain se nos fue antes de lo que correspondía, como tantos genios, a los 27. A buen seguro se quedaron en el tintero muchas canciones excelentes. Afortunadamente nos quedan joyas como ésta para la eternidad.

19) "Have you ever seen the rain?", Creedence Clearwater Revival, incluida en su álbum "Pendulum", publicado en 1970. Para los críticos fue uno de los mejores trabajos de la banda, destacando el uso de vientos y teclados, restando algo de protagonismo a las guitarras que habían predominado en discos anteriores. Entre todas destacó esta canción, tal vez la más representativa de la trayectoria de los estadounidenses

20) "El más feliz (Finis Terrae"", Vega, incluida en su álbum "La Cuenta Atrás", publicado en 2011. Nunca me interesó Operación Triunfo, y tal vez por ello nunca he prestado atención a ningún trabajo publicado de los llamados en su día "Triunfitos". Sin embargo, hace unas semanas, viendo vídeos de los conciertos de Radio 3, encontré por casualidad uno de Vega y me dio por indagar. La cordobesa hace unos años inició un camino "indie" dando cabida a sus producciones y buscando un sonido propio que me pareció más que interesante. Sus canciones son honestas, creíbles, y dan cabida a cortes más pop, otros más rock e incluso otros más electrónicos. En cualquier caso, fuera de los típicos canales comerciales. "El más feliz" es una de las canciones que más me han gustado. ¡Málditos prejuicios!

21) "Ruby Tuesday", The Rolling Stones, editada como single en 1967 e incluida posteriormente en el álbum "Between the buttons" publicado en ese mismo año. Compuesta por Keith Richards y Mick Jagger, se inspira en la historia (real) de una grouppie de sus satánicas majestades en la época de los 60. De mis favoritas de aquella época.

22) "No quiero que me veas esta noche", Enrique Urquijo y los Problemas, incluida en su disco "Desde que no nos vemos", publicado en 1998. Aquel álbum, el último de estudio de Enrique Urquijo con su otra banda, Los Problemas, pasará a la historia como una de las obras maestras de la música moderna española. Cuentan que Enrique, cada vez que tenía que entrar a grabar, entraba en combustión y que solía acabar con la paciencia de todos los productores. El que originalmente se iba a encargar del proyecto, decidió dejarlo, harto de lo que allí se estaba cociendo, y tomó las riendas Álvaro Urquijo. Cuentan que cuando se produjo el relevo, el primero le dijo al segundo que estaba ante un trabajo brutal. Y efectivamente así fue. Enrique compuso grandes canciones para ese disco ("Desde que no nos vemos", "Tú tristeza", "Demasiado tarde" o ésta que traigo a colación, que es fantástica y una verdad como un piano. Por cierto, que si eso fuera poco, hay tres temazos que redondean un álbum descomunal: "Aunque tú no lo sepas", compuesta por Quique González, "Desordenada habitación", de Antonio Vega, cantada por ambos, y la reinterpretación de "Continuará". Además, tienen cabida rancheras de José Alfredo Jiménez y una versión estupenda de "María la Portuguesa" (Carlos Cano). Aún así, hoy me quedo con éste temazo.

23) "Got my mind set on you", George Harrison, publicado en su álbum "Cloud Nine", editado en 1987. Aquel trabajo supuso la vuelta por todo lo alto del ex-Beatle, al que siempre he considerado un genio que permaneció oculto demasiado tiempo por el increíble talento de John Lennon y Paul Mc Cartnety. Este tema me parece maravilloso.

24) "Feo, fuerte y formal", Loquillo, incluida en su álbum del mismo nombre, publicado en 2001. "Feo, fuerte y formal" es el epitafio de John Wayne, escrito en castellano en su tumba, pero además es un estupendo disco de rock con excelentes canciones entre la que destaca la que hoy selecciono. Maravillosa.

25) "Supersonic", Oasis, incluido en el disco "Definitively Maybe", publicado en 1994. Aquel álbum debut fue una auténtica maravilla que hoy sigue sonando actual. "Supersonic" fue uno de los grandes temas de la banda de Manchester de siempre. De mis favoritas.

26) "Pasión por el ruido", Barricada, incluida en su disco del mismo nombre, publicado en 1989. Los Pamplonicas dicen adiós tras una trayectoria impecable con un CD grabado en directo llamado "Agur". Entre los temas incluidos, se encuentra una versión de esta maravillosa canción, cantada estupendamente tanto en su versión original que aquí traigo, como en la acústica. De las imprescindibles.

27) "This time tomorrow", The Kinks, incluida en su álbum "Lola Versus Powerman and the Moneyground", publicado en 1970. No diría que fue el mejor álbum de los británicos, pero sí tengo claro que ésta fue una de sus mejores canciones. Excelente.

28) "This is the life", Amy Mc Donald, incluida en su álbum del mismo título, publicado en 2007. Aquel trabajo fue el debut de la escocesa y además de esta canción que dio la vuelta al mundo, tuvo varios temas de altísimo nivel dentro del mismo. La sencillez elevada a la máxima potencia y con un resultado más que interesante.

29) "Can´t stand me now", The Libertines, incluida en su álbum del mismo nombre publicado en 2004. De aquel trabajo destacaba por méritos propios "The man who would be king", pero esta canción era también excelente. Otra de mis favoritas de las compuestas por el polémico Pete Doherty.

30) "Está que arde", Lapido, incluida en su álbum "Formas de matar el tiempo", publicado en 2013. El granadino firmó uno de los mejores discos españoles del año pasado y esta canción es un inmejorable ejemplo. En un trabajo que rezuma rock&roll, se cuela este tema que tiene cierta reminiscencia "Beatle" e influencias americanas. Todo en un uno y con un resultado espectacular. Brillante.

31) "Flowers in the window", Travis, incluido en su disco "The invisible band" publicado en 2001. La banda británica lleva casi 25 años regalándonos canciones estupendas. Personalmente, esta es mi favorita. Excelente para cerrar el mes.

¡Que las disfrutéis!

sábado, 22 de febrero de 2014

Teatro - Juan Dávila y la Capital del Pecado

Un plan estupendo

Ayer volvía a Madrid, tengo que reconocerlo, más bien cabreado. Iracundo incluso. Hay semanas en las que las cosas no te salen y te hartas, llegando al fin de semana como los ciclistas cuando encaran la cima del Alpe d´Huez, haciendo la goma. Por el camino venía pensando en el post que iba a escribir hoy, despotricando contra todos aquellos que hacen de la labor del empresario algo quimérico en los tiempos que corren. Sí, bajaba rabioso, he de reconocerlo. Afortunadamente, Dios escribe derecho con renglones torcidos.

Juan López Fernández, artísticamente conocido como Juan Dávila, y Juanlo para los amigos durante muchos años, se puso en contacto conmigo hace unas semanas para ver qué tal me iba todo y para decirme que iba a estar actuando en Gran Vía durante un tiempo, concretamente en la Chocita del Loro. No me lo pensé. Tenía que ir a verle.

Juan y yo fuimos inseparables durante muchos años en el colegio. Estuvimos en la misma clase desde Párvulos hasta Sexto de EGB y en algunos cursos de BUP, pero lo que fraguó nuestra amistad fue el fútbol. Tal vez ninguno de los dos éramos los más talentosos de nuestra quinta, pero creo que sí que éramos a los que más nos gustaba el deporte rey, los que siempre íbamos a entrenar, lloviese, nevase o tronase para desesperación de nuestras madres cuando llegábamos de vuelta a casa con las botas llenas de barro. Fuimos compartiendo equipo en todas las categorías, y cuando llegamos a cadetes, siempre nos subían a jugar a los dos con los mayores. Si había algún torneo de fuera de Madrid, compartíamos habitación. Si había que ir a entrenar en agosto antes de que empezaran las clases, ahí que estábamos ambos. Al llegar a COU, a Juan le fichó un equipo de Tercera División, haciendo carrera en dicha categoría. Por mi parte, entre mis fantasmas y con dos operaciones de rodilla a los 18 años, me tuve que conformar con jugar un poco más abajo, en Primera Regional. Siempre pensé que a Juan le faltó un puntito de suerte para haber sido profesional, el mero hecho de que alguien le hubiera dado una oportunidad un poquito más arriba. Porque Juan, además de calidad, tenía tres cosas que son las que marcan las diferencias en esta vida: tenacidad para luchar por sus sueños, espíritu de sacrificio y una capacidad ilimitada para competir con cualquiera. Nunca bajaba los brazos, nunca se arrugaba ante nadie.

Poco a poco fuimos perdiendo el contacto. Nos veíamos de vez en cuando, en alguna fiesta del cole, en alguna reunión de Antiguos Alumnos, o porque coincidíamos mi grupo de amigos y el suyo de entonces en algún lugar. Pese a todo, todos los lunes miraba en el Marca la crónica de la Tercera División Madrileña para saber de sus hazañas, si había jugado o no, si decían algo suyo. Me sentía muy orgulloso de él, aunque fuera a cierta distancia. Un día que nos encontramos me comentó que había descubierto el Teatro. Se le iluminaban los ojos al hablar de ello, como cuando salíamos juntos a entrenar con los mayores o a jugar el partido de cada fin de semana. Nunca me imaginé que pudiera llegar a dónde lo está haciendo ahora, pero sabía que sería muy bueno. Porque para Juan nunca hubo reto demasiado grande que afrontar.

Cuando me fui a trabajar a la bodega, durante un tiempo le perdí la pista del todo. Gracias a Buby, un buen amigo común, supe que una lesión de rodilla le retiró del fútbol, que sacó una oposición para policía municipal en Alcobendas y que se había pedido una excedencia para tratar de vivir de su sueño: el teatro. Las redes sociales hicieron posible nuestro reencuentro "virtual" hace un par de años y me hacía mucha ilusión verle en la Paramount o en vídeos de sus actuaciones  colgados en Youtube. Desgraciadamente, entre unas cosas y otras, hasta ayer no había tenido la oportunidad de verle en directo.

Así pues, como decía al principio, ayer bajaba yo a Madrid cabreado como una mona. Estresado. Hasta que entré en la sala y comenzó el espectáculo. Lloré de la risa. Haciendo un viaje por los pecados capitales, Juan hizo una magnífica descripción en clave de humor de las miserias y bondades humanas. Interactuando con el público, teniendo capacidad de improvisación cuando era necesario y con una ilusión desbordante,  logró que todos los que estábamos en la Chocita del Loro lo pasáramos en grande.

Sin ser un experto en arte dramático, sí que creo que lo que diferencia a los buenos actores es su capacidad de transmitir. El punto álgido de la noche fue aquel en el que Juan se desnudó y con una naturalidad pasmosa contó una experiencia que para él fue especialmente dolorosa con un sentido del humor digno de los mejores. Los pelos de punta y la lágrima de la risa de nuevo, todo a la vez. Hay que ser muy grande para hacer algo así. En el fondo fue como retroceder en el tiempo. El Juan que estaba en el escenario, sin ningún tipo de complejos, era el mismo que jugaba conmigo al fútbol y lo daba todo, el mismo que ponía el corazón en todo lo que hacía, el hombre feliz que siempre ha sido por haber hecho lo que realmente quería hacer en su vida. Juan está viviendo de su sueño y eso cala. Me lo pasé estupendamente, pero sobre todo salí emocionado por todo lo que la Capital del Pecado me transmitió y por ver a mi amigo Juan hacer algo así.

Al finalizar la obra tuve la oportunidad de darle un abrazo y tomarme algo con él. Fue como si no hubiera pasado el tiempo. El mismo Juan con el que lloraba de la risa en el colegio cuando nos inventábamos un "himno" de la clase en Primero de BUP, o cuando nos castigaban por cantar Barricada a escondidas en medio de una lección magistral de Lengua con una pobre profesora sustituta que no sabía si reír o llorar con ambos. Y por supuesto, con el que disfrutaba en todos y en cada uno de los partidos que jugamos juntos. Juan es auténtico, no tiene vuelta de hoja y disfruta con lo que hace. Creo que por eso le está yendo tan bien. Y creo que por eso mismo llegará, como siempre, hasta dónde se proponga. Siempre le he admirado y siempre le admiraré.

Desde ayer, Juan, tienes un nuevo fan que te va a seguir a todas partes. Y en paralelo tenemos pendiente esa caña para ponernos de nuevo al día. Esta vez para no volvernos a alejarnos. Eres muy grande. Gracias por tanto. Por lo vivido y por lo que nos queda por vivir.

PD: Hoy no queda ni rastro de mi cabreo de ayer. No hay mejor terapia que la risa. Gracias a Javi y a Buby  también por la parte que les toca. ;-)









































sábado, 15 de febrero de 2014

Cuatro Vinos para el Mes de Febrero

Algunas Sugerencias

Inauguro una nueva sección en El Disparadero en la que cada mes os haré algunas sugerencias enológicas para que poco a poco vayáis conociendo nuevos caldos y os vayáis aficionando un poco más a los estupendos vinos que hay en nuestro país y más allá de nuestras fronteras. Un vino por semana, no más, a precios asequibles y siempre para compartir con amigos y familiares. Porque en el fondo eso es lo maravilloso de este mundo en el que tengo la suerte de trabajar: vivimos de crear y compartir sueños e ilusiones, plasmadas en una botella y que se disfruta con la gente a la que queremos.

Como siempre que hago una selección, aclaro que son vinos que he catado personalmente y que no tienen por qué ser los mejores, sino aquellos que me han llamado la atención y que me parece que pueden ser propicios. ¡Espero que os ayude en vuestras elecciones!

- Dominio de Tares Cepas Viejas 2009, DO Bierzo, Tinto. 100% Mencía.  Soy un enamorado de la Mencía, sobre todo cuando proviene de cepas viejas y está bien elaborada, como es el caso. Dominio de Tares 2009 presenta un color rojo picota, con unos aromas muy sugerentes a fruta negra madura, tostados y especias dulces (notas de cacao). En boca es untuoso, largo y muy equilibrado. Intuyo que mejorará en la botella durante un tiempo todavía. Estupendo para acompañar una buena carne y excelente relación calidad precio: en torno a 12,95 euros PVP.

- Martín Codax sobre Lías 2010, DO Rías Baixas, Blanco. 100% Albariño. Reconozco ser más de Rueda que de Rías Baixas, pero los buenos albariños, aquellos que debido a su acidez, y máxime cuando han tenido una crianza sobre lías, explotan un poco más tarde de lo que el consumidor medio podría esperar en un vino blanco, me fascinan. En este caso nos encontramos con un vino longevo sin necesidad de pasar por barrica que se encuentra en plenitud. Y es que los vinos blancos precisan de acidez por encima de todas las cosas, y si la tiene, debemos olvidarnos del concepto de que son vinos del año. Color amarillo brillante, con aromas de fruta madura tropical y notas herbáceas. En boca es fresco, graso, sabroso y con buena acidez. Estupendo para acompañar carnes blancas, pescados, arroces y ciertos quesos semicurados. PVP, 19 euros / botella aproximadamente.

- PradoRey Finca Valdelayegua Crianza 2010, DO Ribera del Duero, Tinto. 95% Tempranillo, 3% Cabernet Sauvignon y 2% Merlot. La Finca Valdelayegua es un pago privilegiado de nuestra finca Real Sitio de Ventosilla, ubicado a más de 830 metros de altura en la zona más fría de la Ribera del Duero. Tras la última glaciación, dicho pago quedó abnegado por las aguas, las cuales fueron bajando hasta quedar a modo de recuerdo dos ríos que limitan el término, el Duero y el Gromejón. Como consecuencia de aquello, disfrutamos de un suelo privilegiado para elaborar un crianza, con zonas más arcillosas, otras más calcáreas y arenosas, y con abundante limo. Lo que en el argot se llama un suelo "franco", ideal para hacer un vino de este tipo, ya que podemos obtener fruta y capacidad de guarda por igual. Color rojo picota, casi violáceo, con aromas a fruta madura, especias dulces y ciertos tostados muy bien integrados. En boca es muy equilibrado, largo, untuoso, graso y muy, muy agradable. Estupendo para todo tipo de carnes, quesos semicurados y curados e incluso, por qué no, ciertos pescados. Probablemente nuestro mejor Crianza de toda nuestra historia. Edición limitada pero de máxima calidad. Excelente relación calidad / precio: 13 euros / botella.

- Viña Grandiella 2011, Bodega Monasterio de Corias, Vino de Calidad de la Tierra de Cangas. Vino Blanco. Albarín Blanco, moscatel de grano y albillo. Vino curioso, especialmente recomendado para aquellos que disfrutan del dios Baco sin complejos de ningún tipo. Nos encontramos con un blanco que poco o nada tiene que ver con los estándares tradicionales de nuestro país. Color amarillo pajizo, con notas de ahumados y lácteos en nariz, bien acompañadas de fruta fundamentalmente tropical, pero también blanca. En boca es largo, untuoso y complejo. Intuyo que se trata de un vino al que, para rebajarle la acidez, le han sometido a una fermentación maloláctica (ignoro si total o parcial), lo que le de alguna forma hace que recuerde un poco a los maravillosos Chablis borgoñeses. Además está fermentado en barrica. No dejará indiferente a nadie, para bien o para mal, porque se trata de un vino complicado (para bien). Yo me encuentro entre los primeros. Acompañará estupendamente pescados, arroces y carnes blancas. También ciertos quesos no demasiado curados. Excelente relación calidad / precio. PVP, 10 Euros.

¡Qué los disfrutéis!

sábado, 8 de febrero de 2014

Economía - Mitos y Realidades sobre la Pobreza y la Desigualdad

Algunas Ideas

Hace unos días mi buen amigo Andrés Cruz me hacía llegar un interesante artículo del profesor Juan Ramón Rallo (Universidad Rey Juan Carlos) en el que daba la réplica al reciente informe de Oxfam titulado en su versión castellana "Gobernar para las Élites", publicado apenas unos días antes del último Foro de Davos. De entrada explicar que soy socio de Intermon Oxfam desde hace ya diez años, así como también que me gusta mucho leer al profesor Rallo. Aunque a menudo encuentre matices en sus opiniones o directamente discrepe con él, la realidad es que me parece un estupendo académico cuya importancia lleva un tiempo traspasando nuestras fronteras. Y al final, el debate sobre las ideas siempre me ha parecido enriquecedor. Tampoco estoy siempre de acuerdo con los estudios de Oxfam, los cuales creo que en ocasiones dejan titulares demasiado sensacionalistas, pero me parece que su contrapunto y visión es más que necesaria en un mundo en el que los más desfavorecidos rara vez tiene voz y voto.

"Gobernar para las Élites" incide en muchas de las ideas que Stiglitz ha venido defendiendo desde la publicación de su libro "The price of inequality". De acuerdo con Oxfam, la desigualdad económica crece rápidamente en la mayoría de los países, de tal forma que casi la mitad de la riqueza mundial se encuentra en manos del 1% de la población. El informe incluso va más allá al señalar que la riqueza de ese 1% asciende a los 110 billones de $, cifra 65 veces superior a la de la mitad más pobre de la población mundial, así como que 7 de cada 10 personas viven en un país en el que la desigualdad económica ha aumentado en los últimos 30 años. Además, se señala el caso de EEUU, dónde tras el crack del año 2008, el 1% más pudiente ha acumulado el 95% de la riqueza generada desde entonces, mientras que el 90% más pobre ha visto empeorar su posición de partida. En cualquier caso, el informe también hace referencia a países considerados como modélicos, como los nórdicos, e incluso a varios de los emergentes

Para Oxfam, el peligro de la desigualdad reside, no sólo en el mero impacto económico directo sobre las personas, sino en la posibilidad de fragmentación de la sociedad, de que se genere un monopolio de oportunidades para las clases más altas, mientras se condena a la pobreza a las que hasta no hace tanto eran clases medias. Además, se señala la relación existente entre la desigualdad extrema y el "secuestro de los procesos democráticos" por parte de las élites.

El informe termina dando una serie de recomendaciones, tales como la eliminación de los paraísos fiscales, una mayor trasparencia en la financiación de los partidos políticos, así como una mayor rendición de cuentas de quiénes nos gobiernan, exigencia de una mayor responsabilidad social a las empresas, el respaldo a una fiscalidad progresiva y, por supuesto, el mantenimiento de determinados logros sociales que ahora están en jaque, como la sanidad y la educación universal. Oxfam, finalmente, reclama más gobierno para poner freno a determinadas prácticas de algunas empresas.

Para el profesor Rallo, sin embargo, Oxfam no entiende cómo se genera la riqueza ni la pobreza. Afirma que la inmensa mayoría de las rentas no proceden de los recursos materiales, sino del uso que se hace con ellos, lo cual depende mucho más de una organización inteligente de aquellos que de su disponibilidad. Apunta, y en esto no le falta razón, que no hay "empresa" que disponga de más recursos que el estado, pero que pese a ello es incapaz de generar la riqueza que por ejemplo ha generado Apple o Google, las cuales nacieron en un garaje y sin apenas medios. Al final es el talento el principal recurso y en tanto en cuánto éste genere ideas, productos y servicios de valor añadido para el consumidor, se generará riqueza. 

La buena noticia, por lo tanto, y de acuerdo con el profesor Rallo, es que el éxito empresarial, o la generación de riqueza no depende tanto de la acumulación de recursos como de la creación de sistemas de organización de éstos que generen valor añadido, y para ello, lo que hace falta es que el estado mejore el funcionamiento de los mercados interviniendo lo menos posible. La manera de progresar económicamente en la sociedad global puede hacerse por tres vías: creando dichos sistemas empresariales, financiando a éstos (comprando acciones, bonos, contratando fondos en bancos, etc., vía ahorro) o proporcionando recursos a los mismos (bienes o servicios,mano de obra, etc). De acuerdo con ello, no es extraño que las personas más ricas sean aquellas que han creado sistemas empresariales exitosos o incluso que las hayan financiado durante sus orígenes. En las economías abiertas, dónde se genera un clima propicio para la creación de empresas, siempre según el profesor Rallo, las sociedades progresan y el enriquecimiento es colectivo, aún cuando siempre exista cierta desigualdad. 

En lo que a los pobres se refiere, señala Juan Ramón Rallo que la inmensa mayoría de ellos viven en zonas cuyo marco institucional es hostil a la creación de sistemas empresariales, con un escaso reparto de la propiedad privada y con gobiernos corruptos que abocan a la población a la mera autosubsistencia o a mercados locales. De acuerdo con otros trabajos del profesor Rallo, la globalización está acabando con este problema, ya que haciendo alusión a un informe de Branko Milanovic, analista del Banco Mundial, señala que gracias a la misma, los llamados pobres absolutos, aquellos que viven con menos de 1,25 $ al día, han bajado del 44% al 23% del total. Es más, el 50% más pobre ha visto cómo su renta ha mejorado en los últimos años hasta un 80%. Para Rallo, lo que hace falta, en consecuencia, es más mercado y menos gobierno.

Asumo que estamos ante un debate en el que los puntos de encuentro son difíciles, pero no por ello me gustaría dejar de aportar algunas ideas propias, así como algunos datos para que cada uno pueda sacar sus propias impresiones. 

Tenemos que entender cómo funcionan los mercados. Éstos no son entes perversos que toman decisiones por sí mismos, como tampoco tienen cualidades humanas. No son ni buenos ni malos, sino meros mecanismos que determinan una asignación de los recursos de los que se disponen en un sistema económico. Sus equilibrios vienen determinados por la oferta y la demanda, la cual está respaldada por personas, empresas y agentes económicos a través de sus propias decisiones de compra o inversión. De acuerdo con la teoría clásica, cuando en un mercado perfecto se maximiza el beneficio, toda la sociedad se ve favorecida en su conjunto, por cuanto el equilibrio alcanzado permite una asignación óptima de los recursos del sistema. 

Ocurre que los mercados no son perfectos por muchas razones. En primer lugar, porque la información es asimétrica. En el momento que los agentes que participan en un mercado no disponen de toda la información, su decisión económica no puede ser la óptima. En segundo lugar, por el llamado concepto de racionalidad limitada. Aunque los agentes dispusieran de toda la información, su capacidad de asimilarla en su conjunto es limitada. En tercer lugar, porque existe el llamado efecto riqueza. Es decir, las personas somos ambiciosas, siempre queremos más, y cuando tenemos la percepción de que nuestra renta mejora, tendemos a gastar más de lo que en teoría necesitamos, por lo que los mercados se distorsionan, en el sentido de que el precio de equilibrio de determinados bienes se ve alterado por una demanda superior que impide alcanzar el óptimo. En cuarto lugar, porque las personas y empresas tienden a tener comportamientos oportunistas. La asimetría de los mercados permite dichos comportamientos. No me canso de decir que Adam Smith fue profesor de ética, y que si los agentes económicas no se comportan según la misma, es imposible alcanzar un óptimo social. Por último, porque las imperfecciones de los mercados generan externalidades, que hacen que el óptimo económico no se alinee con el óptimo social. Es decir, volvamos a la teoría clásica: si cuando la empresa maximiza sus beneficios, la sociedad también alcanza un óptimo, entonces podemos concluir que ambos aspectos están alineados. Hoy en día eso no ocurre. Pongo un ejemplo muy extremo: imaginemos una empresa deslocalizada en un país en vías de desarrollo, que se aprovecha de una legislación muy laxa en materia de derechos humanos y medio ambiente, la cual contamina mucho y contrata a niños. Dicha compañía se puede estar forrando, incluso aunque pague sus impuestos de forma religiosa, pero está generando un problema a las comunidades locales dónde se ubica su actividad, ya que evita que los niños se estén formando y hace que todos los ciudadanos y gobiernos tengan que invertir mucho más dinero en sanidad para paliar los efectos perniciosos de la contaminación. La empresa, en este caso, traslada parte de los costes que genera a la sociedad y obtiene un mayor beneficio económico del que le correspondería.

Como se asume que los mercados no son perfectos, la teoría clásica ha aceptado como aproximación que la empresa sustituye a los agentes en los mismos. Al final la figura del empresario es la de una persona que organiza y coordina recursos para desarrollar una actividad productiva que satisfaga las necesidades de una colectividad. A través de la misma se entiende que reduce la incertidumbre de los mercados, por cuanto minimiza las transacciones que tendrían que realizarse si la actividad se llevase a cabo en aquellos. De esta forma se ha postulado que la maximización del beneficio de las empresas lleva a la sociedad a una especie de lo que los economistas llamamos "óptimo de Pareto", en el cual el conjunto de la sociedad como minimo no empeora su situación inicial. Como Stiglitz demostró en su día, y dicho trabajo le valió el Nobel, los mercados tienden a alcanzar equilibrios que no cumplen esta premisa, en los cuales muchas personas se ven perjudicadas respecto a su punto de partida.

Es entonces cuando aparece la figura de los gobiernos. Se supone, y de ello en parte va el Contrato Social, que es a nuestros dirigentes a quiénes corresponde fijar las reglas del juego para, primero, generar un esquema propicio que favorezca el desarrollo de un sistema empresarial (en esto tiene razón el profesor Rallo. Los países más pobres son hostiles al mismol). Para ello es preciso que haya seguridad jurídica (cuestión que tampoco es nada sencilla en los países más pobres). Y segundo, garantizar una igualdad de oportunidades a las personas y a las empresas por dos vías, reequilibrando las rentas vía impuestos y proporcionando a la colectividad ciertos servicios que por interés general no se deben dejar en manos del sector privado (al menos en su totalidad), como pueden ser sanidad y educación, por ejemplo. También deberían garantizar una competencia perfecta en los mercados, o al menos deberían tender a ello.

Sin embargo, a nadie se le escapa, que nuestros gobiernos son agentes económicos de por sí, y lo que es peor, toman sus propias decisiones pervirtiendo aún más el funcionamiento de los mercados, ya que las personas que forman parte de los gobiernos siguen teniendo sus propios intereses. A veces ocultos y obscenos. Por ejemplo, la financiación de los partidos políticos sigue siendo una caja negra. Para seguir, y poniendo un ejemplo cercano, me faltan dedos de la mano para contar todos los ex cargos públicos españoles que han terminado, tras su carrera política, en empresas vinculadas a los oligopolios que aún quedan en nuestro país (telecomunicaciones o compañías relacionadas con el sector energético), o en bancos a los que sus partidos adeudan importantes cantidades. De igual forma, la corrupción y el enriquecimiento ilícito de todos los chupocteros que revolotean en torno al poder, pervierten el funcionamiento del sistema y lo hacen inviable.

Así pues, estamos "jodidos", con perdón de la expresión. Como los mercados son imperfectos, los equilibrios que se generan no son eficientes y ello genera, sin dudas, desigualdades. Y los gobiernos, a menudo, lejos de resolverlas, las agrandan por sus decisiones interesadas. Si la solución, como apunta el profesor Rallo, es más mercado y menos gobierno, entonces la receta es mayor responsabilidad por parte de ciudadanos y empresas en todas y cada una de sus decisiones económicas, pero me temo que no estamos en ese punto. Los países pobres no desarrollan auténticos mercados porque siguen existiendo muchas multinacionales que se aprovechan de situaciones penosas en cuanto a legislación se refiere y permiten perpetuar sistemas políticos corruptos que favorecen a sus intereses económicos.
Si la receta es más gobierno, como apunta Oxfam, me temo que tenemos un problema a la luz de los dirigentes que tenemos en la actualidad. 

El progreso de la sociedad es también moral, y creo que todos coincidimos que esta crisis económica lleva consigo una crisis de valores aún mayor. Necesitamos una regeneración moral. El problema no es tanto del sistema, como de los comportamientos de las personas que participan en el mismo. Y aquí entran empresas, gobiernos y ciudadanos de a pie. Nos olvidamos que con nuestras decisiones de económicas también hacemos democracia.

Últimos apuntes: uno, un poco de desigualdad no es malo. Al contrario. La propia Oxfam lo señala, ya que incentiva el progreso y el afán de superación de las personas. Lo grave es lo que señalaba hace unos párrafos: el que no haya las mismas oportunidades de progresar para todo el mundo. Dos, curiosamente, y a la luz de los datos, señalar que los recortes del gasto público que señala Oxfam en su informe, han incidido en la desigualdad, obviamente, pero que no han sido los principales causantes del crecimiento de la misma en los últimos años en los países de la OCDE. Tomando los datos del Coeficiente de Gini, vemos como los números empeoraron a mayor velocidad durante el período 2008 - 2010 que a partir de dicho año (que fue cuando comenzaron los recortes). Dicho de otra forma, la crisis ha generado una destrucción de riqueza tan asimétrica, que han pesado mucho más las imperfecciones de los mercados que las decisiones de los propios gobiernos. En cualquier caso, el valor de dicho coeficiente empieza a alcanzar valores más que preocupantes en nuestro país. Tercero, pese a este segundo punto, conviene aclarar que en la mayoría de estudios acerca de la riqueza, el estado de bienestar no computa como parte de la misma. Es decir, que la sanidad y educación que recibimos de forma gratuita, se excluyen del cálculo. Una persona que gana 15.000 euros en España, paga más de 9.000 euros anuales entre tributos y Seguridad Social a cambio de recibir dichos servicios. Si se incluyera dicha renta en el cálculo de la riqueza, el reparto de la misma sería muy diferente a los titulares del informe de Oxfam. Cuarto, y en relación a este punto, dándole la vuelta a la tortilla: si ahora pagamos más impuestos y recibimos menos a cambio, aunque se tenga en cuenta en el cómputo de la riqueza la sanidad y la educación gratuita, las desigualdades tenderán a aumentar más aún.

Termino con una idea que siempre he querido transmitir en las ponencias que me han invitado a dar: dejando al margen esta coyuntura tan convulsa, desde principios de los 90 hasta el año 2007, las empresas han vivido casi dos décadas de beneficios record aprovechándose de las bondades de la globalización y la internacionalización de la economía. Parece obvio, pese a los datos del banco mundial y a la luz de los centenares de millones de pobres que sigue habiendo en el planeta, que a unos pocos les sigue yendo mucho mejor que a la mayoría. Ello, por encima de un problema económico, es un problema moral.Y eso si que es terrible.