miércoles, 24 de marzo de 2010

Economía - Subir o no Subir el IVA, Esa es la Cuestión

Algunas Reflexiones



Tras unas semanas un tanto convulsas en las que hemos vivido un debate de lo más pintoresco, incluso con políticos conservadores instando a las masas a rebelarse, ya tenemos aprobada en el congreso la ley que modifica el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), según la cual el tipo general pasará del 16 al 18% y el reducido del 7 al 8%. Lo cierto es que se han vertido ríos de tinta en la prensa escrita y se ha charlado animosamente en tertulias radiofónicas sobre la materia, aportando interesantes argumentos a favor y en contra de la medida. Incluso diferentes asociaciones de consumidores han tratado de medir el impacto que esta medida podría tener de media sobre la familia española a lo largo de un año, lo cual ha derivado en otro debate, que ha rozado la demagogia, acerca de si éste es o no asumible para la misma. Sea como fuere, creo que nadie ha sido ajeno a la controversia que la subida del IVA ha generado.
Así pues, he tenido material abundante para leer estos días y no sé, esto de estar fuera de casa (me encuentro en Barcelona, en Alimentaria), me ha dejado tiempo para la reflexión. Es por ello por lo que quiero exponeros algunas ideas acerca de por qué creo que no debe subirse el IVA, así como de por qué pienso que el remedio puede ser peor que la enfermedad. Quiero también dejar claro de antemano, que mis argumentos son puramente económicos y no ideológicos, si bien también entiendo que estos últimos pudieran tener cabida en ambos extremos, como el voto conjunto de PP e IU en el congreso ha demostrado.
Una idea que siempre se ha defendido en este blog, y ya lo siento si me repito demasiado, es que la economía son ingresos y gastos. Como también se ha argumentado en este foro, los gobiernos, el español entre ellos, han tenido que gastar mucho para tratar de reactivar un consumo que estaba por los suelos tras la caída de Lehman Brothers en septiembre del año 2008. Este aumento del gasto público ha hecho que casi todos los países de la OCDE hayan visto como sus cuentas públicas se deterioraban. El caso de España es preocupante por varios motivos. En primer lugar, porque el aumento desorbitado del paro ha generado unas tasas desempleo muy elevadas, las cuales obligarán al gobierno a tener que gastar más en medidas de protección social. Es decir, que lejos de poder apretarse el cinturón cuando la crisis amaine un poco, nuestro gobierno debe dotar presupuestariamente una partida más alta para el subsidio del paro. Por si esto fuera poco, la disminución de cotizantes a la seguridad social, pone en peligro nuestro sistema de pensiones.
En segundo lugar, y como consecuencia directa de lo anterior, existe una cierta desconfianza acerca de la capacidad de nuestro país para hacer frente a su deuda, la cual emitió, entre otras cosas, para financiar el aumento de gasto público explicado al inicio del post. El problema estriba en que si España quiere emitir más deuda para obtener más recursos, tendrá que pagar un interés más alto por la misma, ya que los mercados nos perciben como un país de riesgo. No al nivel de Grecia, afortunadamente, pero tampoco al de Inglaterra, desgraciadamente. El problema de emitir más deuda es que uno no debería empeñarse más para saldar sus cuentas anteriores, porque llegará un momento en el que sufrirá un estrangulamiento de liquidez y no podrá afrontar las mismas. En el fondo sería como una especie de estafa piramidal, vaya.

Por último, el plan de austeridad presentado por el gabinete presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, ha dejado a casi todos fríos. En casi todos los foros ha sido tachado de inconcreto, poco ambicioso e incluso de patata caliente para las autonomías, ya que son ellas y los ayuntamientos las que deberían afrontar casi todo el recorte de los gastos.

Así pues, la apuesta del gobierno se centra en aumentar los ingresos públicos y es por ello por lo que ha modificado el reglamento del IRPF y por lo que ahora sube el IVA. El problema es que esta última medida no garantiza un aumento de la recaudación como históricamente se ha demostrado. Ocurre en la economía que ninguna medida puede entenderse de forma aislada, ya que son muchas las variables que se pueden ver afectadas, generando unos efectos secundarios no deseables.

Primera idea: Hace unos días salía en prensa la noticia de que la renta per cápita en España había bajado en comparación con los años previos a la crisis. Es cierto que este dato no deja de ser una media y que no nos dicen la dispersión de la misma, pero tomándolo como una buena aproximación, y hablando para todos los públicos, podríamos decir que en términos generales los españoles tenemos menos dinero que hace 3 años. El dinero que obtenemos lo podemos gastar o ahorrar. Existen una serie de gastos que son imprescindibles para todo ser humano (comida, vivienda o ropa, por poner un ejemplo) y cuyo consumo es más o menos independiente del ciclo económico. Si subimos el IVA a estos productos, nos va a quedar menos renta para consumir otros productos. En un momento en el que el consumo privado está por los suelos, la subida del IVA puede suponer un golpe muy duro para todas aquellas compañías que no estén vinculadas a industrias relacionadas con gastos básicos, las cuales, son la mayoría en un país que goza del mejor clima de Europa.


Segunda idea: Se ha caído en la tentación de querer cuantificar el impacto medio por familia y debatir acerca de si es o no asumible en esta situación. Bajo mi punto de vista este debate es un error, porque como bien apunta Nanius muchas veces, hay que analizar si con la subida del IVA se va a cumplir el objetivo de aumentar los ingresos públicos. Sinceramente, me genera muchas dudas. Fundamentalmente porque creo que el consumo se va a resentir profundamente. En primer lugar, porque hay muchas familias que están al límite, pero también porque no se ha ganado en nada en lo que a confianza del consumidor se refiere. Es decir, que en situaciones como al actual en la que todos conocemos a alguien que lo está pasando mal, que ha perdido o está a punto de perder su trabajo, todos tendemos a ahorrar, y las estadísticas así lo corroboran. Una subida de impuestos no ayuda, precisamente, a fomentar la confianza necesaria para que el mercado se mueva. Es decir, que se puede dar la paradoja de que subiendo el IVA se reduzcan los ingresos porque baje aún más el consumo.

Pero esto no es nuevo y menos en España. Entre 1992 y 1993, en la anterior crisis, el tipo general del IVA subió del 12 al 15%, cayendo pese a ello la recaudación por este impuesto un 11%. En 1995, se llegó al actual 16%, lo que derivó en otra caída de recaudación de más de 1.000 millones de euros. En estos momentos en el que la sensibilidad al precio está a flor de piel, una subida impositiva puede derivar en un frenazo mayor del consumo que conlleve una menor recaudación. Pero además, en este país de pillos en el que vivimos, este tipo de medidas suele traer consigo un auge de la economía sumergida.

La historia, además, nos ha dejado otras dos lecciones muy duras con parecidos patrones de comportamiento tanto en EEUU (1937) como en Japón (1997). Una subida prematura de impuestos junto con una política monetaria demasiado estricta sumergieron a los primeros en la Gran Depresión y a los segundos en su Década Perdida (de la que por cierto, aún no han salido). Nuestro gobierno no puede dejar de obviar que ya no tenemos la peseta y que la política monetaria ahora la marcarán, previsiblemente, Alemania y Francia, con intereses contrapuestos a los nuestros en estos momentos. La recuperación del consumo es clave, por lo tanto, no sólo para la recuperación económica, sino para que la agonía actual no se alargue. La subida del IVA, por lo tanto, podría retrasar aún más el tan ansiado crecimiento.

Tercera idea: Los mercados no son perfectos y, por lo tanto, las cadenas de valor tampoco. Existen asimetrías de poder en las mismas. En esta tesitura, se impone aquel que pueda ejercer mayor presión en éstas. Es decir, se van a dar casos en los que las empresas tengan que soportar un 2% más de IVA para comprar sus materiales pero que no va a poder repercutirlos. Para que se me entienda: si El Corte Inglés, por ejemplo, le dice a un fabricante que a partir del 1 de Julio quiere un rappel del 2%, ¿tiene fuerza éste para negarse? El impacto, por lo tanto, va a ser mucho mayor del previsto por el gobierno para las PYMES, y la capacidad de estas empresas para aguantar está al límite, sobre todo si la financiación sigue sin aparecer.

Cuarta y última idea: los intereses políticos siguen sobreponiéndose a los económicos. No me cabe en la cabeza el que un gobierno supuestamente responsable, saque adelante esta subida del IVA con los votos de Coalición Canaria, cuando en esta Comunidad Autónoma no hay IVA. Lo digo con todo el respeto, que nadie me entienda mal, pero a uno le queda la sensación de que por encima de intereses económicos, en el parlamento hay un mercadeo que en nada beneficia a la recuperación del país. Pero bueno, creo que esto es predicar en el desierto.

Así pues, y con toda la humildad del mundo, me gustaría pedir desde este foro que se reconsidere la subida del IVA. Creo que es necesario que se haga un esfuerzo de contracción del gasto público y que la subida de impuestos, ya sea directa o indirecta, se haga a costa de otros factores que no sea un consumo que ya de por sí está muy débil. Tengo la sensación de que este gobierno está a punto de cometer un error histórico porque esta crisis no se parece en nada a otras, pero aunque fuese así, es la propia historia la que desaconseja este tipo de medidas. Como dice el refrán, el tiempo dará y quitará razones. Me encantaría que en este caso el desacreditado fuera yo.

sábado, 20 de marzo de 2010

Discos Imprescindibles - Achtung Baby (U2)

De Cómo la Electrónica Llegó al Rock ´n´Roll

Cuenta la leyenda que allá a finales de 1985, unos jóvenes Irlandeses que se hacían llamar U2, llegaron a EEUU para promocionar el que por aquel entonces era su último disco, "The unforgettable Fire". Nada más pisar tierra, un periodista les hizo una entrevista en la que, en un momento dado, les dijo: "Chicos, sois buenos, incluso muy buenos, pero os falta un "Hey Jude", una canción definitiva que os haga ser número 1 en EEUU e Inglaterra a la vez". Dicen que Paul Henson, más conocido como Bono, se sonrió porque ya tenían en mente el magnífico "Joshua Tree" que grabarían en 1986 y saldría al mercado en marzo de 1987.

El "Joshua Tree", efectivamente, fue el disco que definitivamente catapultó a U2 al olimpo de los grupos de la época, el que finalmente les hizo grandes entre los grandes de la historia de la música. Su "With or Without You" fue su "Hey Jude" particular y otro puñado de canciones legendarias ("Where the streets have no name" o "Still haven´t found what I´m looking for" entre otras) consagraron al cuarteto irlandés como el grupo del año. Fueron número 1 en EEUU e Inglaterra, alcanzando 10 veces el disco de platino en este último país. De este disco se han vendido hasta la fecha ni más ni menos que 28 millones de copias.

Tras el "Joshua Tree", vino el "Rattle and Hum" en 1988, un directo que también alcanzó el número 1 en todo el mundo y que dejó fantásticas versiones en vivo de canciones como "Pride" o "Still haven´t found..." y joyas como "All I want is You" o "Angel of Harlem". Definitivamente, U2 estaba en lo más alto. Cuenta de nuevo la leyenda, que tras un concierto en tierras americanas, el mismo periodista les quiso entrevistar y les dijo: "Lo habéis logrado, chicos, me descubro ante vosotros". Bono le miró y le dijo seriamente: "Tenemos que tomarnos un descanso y replanteárnoslo todo. Tenemos que reinventarnos".

Tres años después, a finales de 1991, las palabras de Bono cobraron todo el sentido cuando empezó a sonar "The Fly", el primer single del "Achtung Baby", en las radios españolas. Aquello no tenía nada que ver con los discos anteriores. La electrónica que tan estrambóticos resultados había dado en los años 80, se ponía al servicio del Rock´n´Roll para firmar un disco soberbio. El mismo comenzaba con la futurista "Zoo Station" para seguir con la que luego fue uno de los hits del CD, "Even Better than the Real Thing". La tercera canción era la inolvidable "One", una balada que atemporal de las que calan y emocionan.

Tras "One", llegaban la magnífica "Until the end of the world" y la más comercial "Who´s gonna ride your wild horses". Seguían la fabulosa "So Cruel" y las que para mi son, tras "One", las mejores canciones del disco: "The Fly", primer single, con una complejidad musical pasmosa y una letra más que interesante, y "Misterious Ways". El disco lo cierran "Trying to throw your arms around the world", "Ultra Violet (light my way)" (otra canción estupenda), "Acrobat" y la melancólica "Love is Blindness".

De "Achtung Baby" se vendieron la friolera de 18 millones de discos. Pese a que hubo muchos fans que no entendieron aquel cambio de rumbo del cuarteto de Dublín, lo cierto es que para mi aquel giro les hizo aún más grandes. Lejos de explotar la vieja fórmula del éxito, U2 buscó explorar caminos que nadie había seguido hasta entonces, encontrar nuevos sonidos y nuevas posibilidades al Rock´n´Roll. Tal vez por ello llevan 30 años en el mundo de la música. Bajo mi punto de vista, Franz Ferdinand, The Killers o Artik Monkeys, por ejemplo, deben mucho, entre otros, a U2 y su "Achtung Baby".

Por mi parte no me queda nada más que recordar con cierta nostalgia que en 1992 junté algunos de mis ahorros para comprarme la cassete del "Achtung Baby", la cual aún guardo y conservo como oro en paño. Era la primera cinta que me compraba con mi dinero, porque por aquel entonces eran mis padres los que me regalaban algo de música. Recuerdo también que había la opción del CD pero no tenía tanto dinero. ¡Lo que cambian los tiempos! Aquel verano de 1992, el cual estuve precisamente en Irlanda aprendiendo inglés, fue uno de los mejores de mi vida y "Achtung Baby" fue su inmejorable banda sonora. Por todo ello siempre le he guardado un enorme cariño al disco, pero también, a medida que han pasado los años, he aprendido a disfrutarlo y valorarlo cada vez más. A día de hoy pienso que es uno de los álbumes más importantes de la historia de la música modena. Como de costumbre, os dejo un video del disco. En este caso el de "One". ¡Qué lo disfrutéis!.


viernes, 12 de marzo de 2010

Economía - Innovación Financiera y Crecimiento Económico

Levine VS Stiglitz

Hace unos días, Nanius, fiel seguidor y comentarista habitual de este blog, me proponía la lectura de un intenso e interesante debate que estaba teniendo lugar en la web de "The Economist". En el mismo, Ross Levin, profesor de la Universidad de Brown, y Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia y Premio Nobel de Economía en el año 2001, discutían sobre el papel de las innovaciones financieras en el crecimiento económico moderno. Mientras el primero argumentaba que la innovación financera es crucial para un crecimiento económico sostenido y sostenible, el segundo postulaba que la mayoría de las innovaciones financieras desarrolladas en los últimos años no han ayudado al sector financiero a cumplir su verdera función dentro de un sistema económico productivo: distribuir el capital para usos más productivos y gestionar el riesgo.

Lo cierto es que el debate es interesante y complejo. Si tomamos en consideración lo que ha pasado en esta crisis, podemos caer en la tentación de pensar que las innovaciones financieras han traido consecuencias desastrosas para la economía mundial y que, a nivel general, han supuesto más inconvenientes que ventajas, por lo que convendría prohibirlas o limitarlas al máximo. Sin embargo, como bien apuntaba la moderadora en este debate, Zanny Minton Beddoes, eso sería tan injusto como prohibir todas las medicinas porque algunas tienen efectos secundarios. Existen argumentos a favor y en contra que ambos ponentes han defendido con maestría.

Antes de empezar, conviene dejar bien claro qué se entiende por innovación financiera. Desde The Economist se defiende que son todas aquellas que han ocurrido en los últimos 30 años, cuando los estados comenzaron a aligerar las regulaciones de los distintos mercados internacionales. Dentro de esta lista, por lo tanto, estarían los tristemente famosos CDO (Oligaciones de Deudas Colateral) y los CDS (Credit Default Swaps), actores principales de esta crisis, pero también otros muchos que no han tenido nada que ver con la misma y que posiblemente han dinamizado el sector finaciero. Sin más preámbulo, paso a exponeros algunas de las ideas de Levine y Stiglitz para dar pie al debate.

Ross Levine: A favor de las innovaciones financieras, el profesor Levine afirma que éstas pueden ser utilizadas como armas de destrucción económica masiva, pero que también han sido indispensables para entender el crecimiento económico y la prosperidad de los últimos siglos.

"Los sistemas financieros proporcionan servicios vitales" para cualquier sistema económico. "evalúan, examinan y distribuyen el capital, controlando el uso del mismo y facilitando las transacciones así como la gestión del riesgo. Si los sistemas financieros proveen estos servicios bien, el dinero fluye a las empresas más prometedoras, promoviendo y sosteniendo el crecimiento económico. La Innovación Financiera puede mejorar los servicios financieros y, por lo tanto, acelerar el crecimiento económico".

"Las innovaciones teconlógicas y financieras están unidas de forma extrínseca y evolucionan conjuntamente". Para Levine, la Innovación Financiera es, por lo tanto, esencial para la riqueza de las naciones, ya que la complejidad de los mercados ha ido creciendo durante los últimos siglos hasta dejar obsoletas las herramientas tradicionales que servían para evaluar nuevas empresas, financiarlas o gestionar un riesgo que, muchas veces, era desconocido. "El progreso económico en sí mismo, hace que cualquier sistema financiero vigente quede desfasado. Sin la correspondiente modernización del sector financiero, la calidad de los servicios económicos cae, ralentizando el crecimiento económico".

Levine pone algunos ejemplos al respecto:"Ni los mercados de capitales de Londres del siglo XIX no los de América de mediados del siglo XX podrían haber alimentado la explosión de las innovaciones tecnológicas en procesamiento de la información, telecomunicaciones y medicina que se han experimentado en los últimos 30 años. En efecto, la naciente industria de la tecnología de la información y comunicación, tuvo problemas en su día para emerger porque los bancos comerciales tradicionales eran reacios a financiar a las empresas de la misma ya que no generaban todavía suficientes flujos de caja para cubrir los pagos de los préstamos. Además, éstas estaban regidas por científicos sin experiencia en la gestión de compañías rentables. Los mercados convencionales de capitales se mostraban cautelosos porque las tecnologías eran demasiado complejas para ser analizadas por los inversores. Había un problema: las empresas tecnológicas, potencialmente rentables, no podían recaudar fondos suficientes porque el sistema financiero existente no podía evaluarlas convenientemente".

La solución vino de la mano de las innovaciones financieras. Aparecieron las llamadas sociedades de Capital Riesgo para evaluar y financiar a este tipo de compañías. Con expertos en las nuevas tecnologías en sus plantillas, las compañías de Capital Riesgo valoraron el potencial de las empresas y comprometieron su apoyo a largo plazo a las mismas proveyéndole de los fondos necesarios. Nuestra vida, sin duda alguna, no sería la misma, tal vez, sin esta innovación financiera. Según Levine, incluso este blog podría no haber existido nunca de no mediar el Capital Riesgo, o al menos haber dilatado en el tiempo su aparición.

Pero no sólo la historia de las tecnologías de la información está ligada a la innvación financiera. La biotecnología, por ejemplo, también precisó de ésta. Cuando las empresas de Capital Riesgo no supieron evaluar este tipo de empresas de nueva creación, surgieron nuevas fórmulas de asociación las grandes farmacéuticas. A través de su know how, sus conocimientos legales y las conexiones con sus redes de distribución de productos, las compañías farmacéuticas identificaron a las empresas de biotecnologías más prometedoras y les ayudaron a crear productos de valor añadido que atrajeran a otros inversores.

Pero esta vinculación entre innovación financiera y tecnológica, no es nueva. Ya en el siglo XIX el ferrocarril puso en un brete a las fuentes de financiación más tradicionales, fomentando la aparición de bancos de inversión especializados que permitieran evaluar y contabilizar el rendimiento del tren desde un punto de vista económico. Sin duda, la modernización de las finanzas jugó un papel clave, según Levine, para la Revolución Industrial, ya que sin el ferrocarril, la misma hubiera tenido un despliegue mucho más lento.

Así pues, aunque la innovación financiera tiene sus riesgos, y aunque los gobiernos ahora se lleven las manos a la cabeza pensando cómo pudieron permitir los excesos que nos han llevado a la actual situación, lo cierto es que la historia también nos ha demostrado que ésta ha sido necesaria. En el fondo, como dice Levine, también internet ha favorecido la pornografía infantil, pero nadie duda que ha traído muchas más ventajas que inconvenientes. Para Levine, por lo tanto, la clave está en fomentar una regulación que disminuya los riesgos de las innovaciones financieras, sin restringir a su vez el crecimiento económico.

Joseph Stiglitz: Se muestra partidario, exclusivamente, de aquellas iniciativas que mejoren el funcionamiento del sistema financiero, indicando que aquellos que participan en el mismo olvidan a menudo que este no es un fin en sí mismo, si no un medio para alcanzar dicho fin.

Para Stiglitz, "un buen sistema económico es esencial para el buen funcionamiento de la economía", ya que "distribuye el capital y gestiona el riesgo". Al reducir el riesgo que afrontan empresas e individuos, "un buen sistema financiero contribuye a aumentar la seguridad y bienestar social, de una forma que puede no estar incluso reflejada del todo en las estadísticas del PIB. Otra finalidad del sistema financiero es hacer funcionar los mecanismos de pago, sin los cuales una economía moderna no podría funcionar".

"Es fundamental darse cuenta que en su mayor parte, el sistema financiero no es un fin en sí mismo, sino unos medios para lograr un fin, y la medida del éxito de un sistema financiero debe estar relacionado con su éxito en la consecución de otros objetivos sociales más amplios. Las innovaciones en el sistema financiero que le ayuden a llevar a cabo estas tareas a un coste menor, casi seguramente le guiarán a incrementar el bienestar social, y en la medida que nuestras medidas del PIB capturen ests beneficios, también a un mayor crecimiento. Existen innovaciones como las empresas de Capital Riesgo, que han facilitado el flujo de fondos a nuevas empresas. Pocos se cuestionan las virtudes de estas innovaciones".

Para Stiglitz, la cuestión estriba en saber si la mayoría de innovaciones financieras de los últimos tiempos, como los CDS, han mejorado la economía mundial, porque lo único evidente hasta la fecha, siempre según el profesor de la Universidad de Columbia, es que han contribuido a la actual crisis económica y a cargar con más impuestos a los contribuyentes. Sin ir más lejos, sólo la quiebra de AIG ha costado 180.000 millones de $ a los ciudadanos norteamericanos.

"Existen también abundantes evidencias de que (las innovaciones financieras) han sido útiles en contabilidad, arbitraje fiscal y regulatorio, actividades que pueden mejorar los beneficios de las compñías que las emplean, pero que no mejoran necesariamente la eficiencia de la economía". (nota: el arbitraje financiero consiste comprar y vender simultáneamente un mismo producto financiero a dos corredores distintos o en distintos mercados, a fin de obtener un beneficio en la diferencia de precio de ambos y de aprovechar las ineficiencias del mercado, no tiene que ver con solucionar una disputa)

En este sentido, la "International Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress" ha señalado que, incluso el crecimiento observado en América durante el período de mayor auge de las innovaciones financieras, justo antes de la crisis, era una farsa: el 40% de los beneficios atribuidos a las compañías del sector financiero eran en gran parte un espejismo, una contabilidad ficticia, compensadas por las pérdidas de los años siguientes. El valor de la inversión, mucha de ella en el sector inmobiliario, estaba distorsionada por los precios de la burbuja, a los cuales contribuyó la innovación financiera.

"El sector financiero está lleno de incentivos, tanto individuales como colectivos, que favorecen la asunción de riesgos excesivos y un comportamiento corto placista. Existe un desalineamiento claro entre recompensas privadas y retornos sociales. Existen externalidades y problemas de agencia. Hemos visto las consecuencias durante la Gran Recesión, en la cual el sector financiero ha arrastrado a la economía mundial. Pero las consecuencias están también reflejadas en la naturaleza de la innovación, la cual, en su mayoría, no estuvo encaminada a mejorar la capacidad del sector financiero para desempeñar mejor sus funciones sociales, incluso aunque las innovaciones hayan aumentado los bonus de los ejecutivos".

Para Stiglitz, algunas de las innovaciones podrían haber servido para gestionar mejor el riesgo (como los derivados), pero era más fácil abusar de ellos que utilizarlos bien (recomiendo la lectura de "El Marketing Bancario es Mentira" en este mismo blog). Es más, había incentivos para fomentar el abuso de estos derivados, siendo sencillo embarcarse en operaciones poco transparentes. Muchos de estos productos han incrementadolos problemas de asimetría de la información y los riesgos morales.

La innovación correcta y apropiada para el sector financiero, por lo tanto, es aquella que pueda ayudar al mismo a cumplir sus funciones principales. Y si el sistema financiero consigue hacerlo de forma más eficiente y mejor, entonces contribuirá al crecimiento económico y al bienestar social. El problema es que, en su mayoría, este no es el tipo de innovación que hemos tenido. Como apunta el Premio Nobel, "Mejores regulaciones, incluyendo regulaciones que ayuden a alinear recompensas privadas y retornos sociales, podrían, y probablemente dirigirían la creatividad del sector de tal forma que se alcance una innovación social más productiva".

Así pues el debate es interesante y hay buenos argumentos en ambos bandos. Por mi parte encuentro que los dos tienen mucha razón. La innovación financiera es importante, pero siempre puesta al servicio de la creación de riqueza para la sociedad. Al cierre del debate, los partidarios de Stiglitz ganaban por 57% a 43%. Os recomiendo también que leáis sus comentarios. Os dejo a vosotros ahora.

domingo, 7 de marzo de 2010

Empresas - Sobre los Grupos de Interés y los Accionistas

Reflexiones Sobre el Difícil Equilibrio Entre los Stakeholders

Estos días se ha originado un interesante debate en este blog a partir de alguna de las opiniones expuestas en el post - resumen del I Symposium Internacional sobre el Pensamiento de Javier Fernández Aguado. Concretamente la cuestión referente al equilibrio entre los grupos de interés, ha contado con dos opiniones muy interesantes. En primer lugar, Paco Alcaide nos recordaba la dificultad de lograr dicho equilibrio. Por otro lado, Nanius nos citaba a la teoría de la agencia para hacernos ver que en esta crisis han sido muchos los accionistas perjudicados, queriendo expresar, o así al menos lo he entendido yo, que en el fondo éstos y sus expectativas, deberían tener cierta preponderancia a la hora de gestionar una empresa.

Lo cierto es que todo lo que tiene que ver con los stakeholders es complejo y existen opiniones para todos los gustos. Voy a tratar con este post de expresar mi punto de vista respecto a estos temas, así como aportar algo de información para seguir fomentando el debate. Existen ideas complejas que voy a tratar de desgranar de la manera más sencilla posible, así que espero que aquellos más eruditos seáis benevolentes con el que suscribe.

Me gustaría comenzar definiendo brevemente el término "Grupo de Interés" o "Stakeholders". Para entendernos son aquellos grupos con los que se interrelaciona la empresa y sin cuya existencia ésta no podría llevar a cabo su actividad. Los Grupos de Interés inciden en el devenir de una compañía y también se ven afectados por el día a día de ésta. Los stakeholders son los clientes, los accionistas, los empleados, los proveedores y los sindicatos, pero también lo son la sociedad, los medios de comunicación, las ONG y los gobiernos. Cada sector tiene sus propios grupos de interés, incluso dentro de un sector pueden variar en función de cada compañía.

La gestión de las relaciones con los grupos de interés, debe llevarse a cabo teniendo en cuenta una serie de pautas. Primera, la importancia de los stakeholders varía a lo largo del tiempo. Es decir, aquel grupo de interés que en su día fue crítico para la supervivencia de mi empresa, ahora no tiene por qué serlo y viceversa (pensad en las empresas de energía, los activistas anti calentamiento global y su incidencia hace 20 años y ahora). Las circunstancias cambian y con ellas el peso de mis stakeholders. Segunda pauta, los intereses y objetivos de cada grupo de interés en su relación con la empresa pueden ser contrapuestos: Por ejemplo, mientras que el cliente quiere un buen precio, el accionista quiere mayor rentabilidad para su inversión, por lo que es posible que exija, por el contrario, que los sacrificios en precio sean mínimos. Tercera pauta, pese a todo, todos los stakeholders tienen un interés común: la supervivencia de la compañía. Por último, tres son los criterios que debe utilizar la empresa a la hora de medir la importancia de cada uno de sus grupos de interés: la urgencia, legitimidad y poder de éstos y sus reivindicaciones en cuanto a sus planteamientos hacia la compañía. Al igual que hay clientes más rentables que otros a los que conviene prestar más atención, los recursos de la empresa son limitados y se deben aplicar en consecuencia respecto a los stakeholders.

Como decía Paco, por lo tanto, el equilibrio entre los grupos de interés no es sencillo, pero lo que es cierto es que en una economía de redes como la actual, donde ninguna empresa abarca toda la cadena de valor, y dónde todas las compañías se ven más expuestas que nunca al juicio público por el auge de las nuevas tecnologías y la democratización de la información, ser capaz de considerar, ponderar y tratar de afrontar todos los reclamos de los stakeholders teniendo en cuenta las pautas del párrafo anterior, es muy posible que permitan a una empresa adaptarse de forma más eficiente al mercado y obtener mejores resultados. Aún así, existe un grupo de interés que tiene una serie de particularidades que todavía complica más el asunto: los accionistas.

El debate respecto a los accionistas tiene múltiples puntos de vista que permiten abordarlo desde prismas muy diferentes. En primer lugar, el axioma neoclásico de la economía aboga porque una compañía se guíe única y exclusivamente buscando la maximización del beneficio empresarial (y por lo tanto del accionista) bajo las pautas que marcan la ética y las leyes, pensando que de esta forma se logra alcanzar también un óptimo social. Milton Friedman ha sido la figura estrella de esta corriente de pensamiento que ha causado furor, sobre todo, durante las últimas décadas del siglo XX.

Ocurre, como muy bien ha apuntado Nanius, que hoy en día las organizaciones están gestionadas por ejecutivos profesionales no propietarios de las compañías debido al aumento de tamaño de éstas y la atomización de su accionariado. Ello ha dado lugar a la teoría de la agencia, la cual sugiere que estos directivos que rigen los designios de las empresas tienen también sus propios objetivos que no siempre se alinean con los de los accionistas. Es por ello por lo que también hemos sabido durante esta crisis que la maximización del beneficio a menudo no es sinónimo de creación de valor para los socios de una empresa como presumía el axioma neoclásico. Precisamente por ello, son muchas las voces que se plantean si toda esta corriente que defiende equiparar al accionista con el resto de grupos de interés (teoría de los stakeholders) tiene o no sentido.

Bajo mi punto de vista, hay una verdad irrefutable que se ha apuntado al principio de este post: todos los grupos de interés comparten un interés común, y es que la empresa sobreviva. Para ello debe ser rentable y crear valor para el accionista. Todos los stakeholders se ven afectados por el éxito o fracaso de una compañía. Si ésta quiebra, no sólo pierde dinero el accionista, sino que el empleado deja de trabajar, el cliente se queda sin su marca favorita y los proveedores sin cobrar. Por ese lado, creo que es un planteamiento erróneo pensar que equilibrar los intereses de los grupos de interés puede perjudicar a los distintos socios de una empresa.

Sin embargo, hay autores como Heath y Norman (2005) que piensan que los defensores de la teoría de los stakeholders “han prestado poca atención a la defensa de los derechos de los accionistas”. Ya que dicha teoría argumenta “que los accionistas ya tienen el poder para asegurar que sus intereses son tenidos en cuenta por la empresa y directivos. El caso Enron debería hacernos replantear esta asunción.” “Los accionistas en la era Enron no tenían el poder de asegurar que sus intereses eran totalmente tenidos en cuenta por los altos directivos.” “Enron ofrece algunas lecciones importantes a los académicos que se oponen a la concepción de la empresa centrada en los accionistas: Los que apoyan la teoría de los stakeholders han subestimado el grado por el cual los intereses de los accionistas y el control de los accionistas son cruciales para favorecer los intereses de otros grupos de interés de la empresa. Todos los stakeholders de Enron resultaron dañados cuando sus directivos conspiraron contra los intereses de los accionistas y cuando los inversores perdieron la confianza en la compañía”. Como he dicho antes, el éxito empresarial beneficia a todos los grupos de interés, sin embargo no tengo clara que la hipótesis que plantean Heat y Norman sea cierta, al menos en el sentido que ellos plantean la relación. Yo creo más bien que considerar los intereses del resto de grupos de interés puede favorecer el cumplimiento de los de los accionistas, pero no a la inversa.


Goodpaster (1991), por su parte, incidía en la necesidad de que a los accionistas se les reconozca ciertos derechos por su condición de propietarios de la empresa. Y estoy totalmente de acuerdo con él, pero me permito recordar que las leyes y la mayoría de estatutos sociales, ya recogen estas posibilidades precisamente por este status especial que tienen los accionistas. Los accionistas nombran consejeros, tienen voz y voto en las juntas generales y ven cómo muchos de los aspectos relacionados con su vinculación con una compañía están reflejados en los distintos códigos, normas y reglamentos públicos y privados.


En el lado opuesto, no menos interesantes son las aportaciones de Freeman (2003) así como de Hill y Jones (1992). El primero sugiere, respecto a la teoría de la agencia, que los directivos son agentes de la compañía, no sólo de los accionistas, por lo que sus objetivos deberían estar alineados, no sólo con los de éstos, sino con los de todos los grupos de interés. Para Freeman, además, otro agrumento importante es que los accionistas sólo tienen una responsabilidad limitada en las deudas de la sociedad (su aportación) siendo la compañía la que realmente responde con su patrimonio ante las deudas y problemas financieros de las mismas, para continuar diciendo que casos como el de Enron han ocurrido precisamente bajo el credo de la maximización de la riqueza del accionista, por lo que para él no tiene sentido pensar que prestar más atención al resto de grupos de interés sea una incitación al oportunismo de los directivos. Lehman Brothers es, posiblemente, un ejemplo inmejorable sobre la teoría de la agencia, pero no tengo claro que el egoísmo de los ejecutivos se viera favorecido porque esta compañía prestara más atención al cliente o al trabajador que al accionista.


En cuanto a Hill y Jones, en clara sintonía con las ideas de Freeman, hablan en relación a los directivos y su interés en el crecimiento organizacional (motivado por una mejor remuneración, poder, seguridad en el empleo y status). Para estos autores, cuando los ejecutivos actúan así, no solo lo hacen contra los intereses de los accionistas, sino contra los de todos los grupos de interés. Aunque cada grupo pueda tener intereses en particular que puedan entrar en conflicto, como se ha explicado antes, todos tienen un interés común fundamental: que la empresa continúe existiendo.


Por último, como apunta Marta de la Cuesta (2005), en una economía tan compleja como la actual, globalizada y con tantos agentes participando en la cadena de valor de las empresas, no puede sostenerse que una compañía se gestione única y exclusivamente para la satisfacción del accionista. Lo que sí que es cierto, es que si el accionista es un público objetivo más, las compañías deberán gestionarse de tal manera que sean atractivas para atraer capitales a las mismas. Bajo ese punto de vista, me permito recordar que cada vez son más las que se esfuerzan por cotizar el Dow Jones Sustainability Index o en el FTSEE4Good tratando de captar también inversores éticos o que premian determinadas pautas de comportamiento en las empresas.


Así pues, creo que estamos ante un debate abierto. Para mi, el accionista es un grupo de interés más cuyo estatus especial, como se ha expuesto, viene recogido en muchas leyes y estatutos. Creo que una empresa que quiera funcionar bien, no puede dar la espalda a la sociedad en la que se desenvuelve y ésta no está formada exclusivamente por accionistas. Bajo mi punto de vista, el objetivo de la empresa debe ser la creación de valor a largo plazo de forma sostenible y dentro de ese prisma, se beneficiará el accionista también. En cualquier caso, reconozco que es un tema en el que se puede ser todo menos dogmático. Ahí lo dejo. Os toca a vosotros.

lunes, 1 de marzo de 2010

Economía - Sobre la Visión Humanista de la Empresa

Reflexiónes sobre Javier Fernández Aguado

El pasado jueves día 25 de febrero, tuve la suerte de ser invitado por Paco Alcaide al I Symposium Internacional sobre el Pensamiento de Javier Fernández Aguado, uno de los principales pensadores del Management, no ya solo a nivel español, sino a nivel mundial. La verdad es que, aunque ya conocía algunos planteamientos de Javier gracias a diversos blogueros, lo cierto es que salí muy gratamente sorprendido de la jornada y con un montón de nuevas ideas sobre las que darle a la cabeza. Entre los ponentes estuvo también Paco, el cual rayó a un altísimo nivel en su mesa redonda. Para finalizar el acto, intervino el propio Javier Fernández Aguado lanzándonos algunos pensamientos de muchísimo calado que hoy quería comentaros.

Porque una de las finalidades de este blog, como muchos sabéis, es dar cabida a todas aquellas ideas que sirvan para amenizar, pero sobre todo HUMANIZAR la economía. Creo firmemente en aquello que postuló Amartya Sen el año pasado en la Universidad Complutense, "ninguna economía no vinculada al desarrollo humano es sostenible", y por ello en la dimensión social que la ciencia económica tiene. Encontrarte a personas de la categoría de Javier Fernández Aguado, no hace sino animarte a seguir predicando que otra economía puede ser posible, que podemos ejercer nuestra democracia con nuestro bolsillo y que podemos incentivar comportamientos empresariales que mejoren las vidas de las sociedades en las que las compañías se implantan. Aunque sea de forma un tanto desordenada, comienzo con las ideas de Javier.

"Es necesario que haya un equilibrio entre los intereses de las organizaciones y los de las personas que forman parte de las mismas. No puede haber unos encima de los otros, porque es entonces cuando las empresas sacrifican a las personas. Para que se de ese equilibrio es necesario que haya confianza". Una frase que mi buen amigo Paco Alcaide repite a menudo es que el Bulli nunca hubiera sido lo que fue sin Ferrán Adriá. Tenemos muy a mano casi todo el mundo ejemplos de amigos, familiares o conocidos que son exprimidos literalmente en sus trabajos hasta que no pueden más porque sigue estando muy presente en muchas compañías que cambiar trabajadores es como cambiar un cromo. Craso error. Ninguno somos imprescindibles, pero lo cierto es que una persona comprometida, con perspectivas de estar a largo plazo en un sitio, identificada con la empresa y con cierta experiencia, vale su peso en oro. Lástima que el corto placismo nos impida verlo a menudo. Y hago otra reflexión al respecto. El peaje que este tipo de comportamientos empresariales tiene sobre la sociedad es elevadísimo y ya lo estamos viviendo.

"Es necesario que haya un equilibrio entre los Stakeholders. Con la excusa de la maximización del beneficio, muchos gestores se han volcado en el accionista obviando el papel e importancia del resto de los grupos de interés. Es necesario ver la organización desde diferentes puntos de vista". Una de las cosas que yo he aprendido acerca de la economía es que todo está relacionado, que no se puede tocar una variable pensando que no va a afectar a ninguna otra. La miopía exacerbada, exagerada por el corto placismo de unos dirigentes sin escrúpulos que con el pretexto de maximizar el beneficio lo único que han hecho ha sido maximizar su riqueza empobreciendo al resto de grupos de interés y de la sociedad, no nos puede dejar indiferentes y debe ser una lección que los alumnos de las escuelas de negocio, futuros dirigentes en un corto período de tiempo, deben grabarse a fuego.

"Es necesario un equilibrio entre lo público y lo privado en la economía. El sector público es fundamental, pero no puede ser el corazón, los brazos y las piernas de la economía". Negar la importancia del sector público en nuestra sociedad del bienestar, en nuestra economía social, sería de necios. Sin embargo es cierto que nuestros políticos deberían plantearse en qué han fallado como garantes de las reglas del juego para que estemos metidos en el lío actual, por qué millones de personas de todo el mundo asistirán estupefactos como meros espectadores mientras sus prestaciones sociales se ven reducidas por pagar las facturas de banqueros y especuladores, los cuales, dicho sea de paso, se siguen llevando bonus escandalosos. Además de proveer servicios que por interés general no pueden ser confiados al mercado, los estados deben propiciar un caldo de cultivo que favorezca la aparición de emprendedores, pero también para que las empresas puedan crear riqueza compitiendo lealmente con el resto de agentes de un sector.

"Es necesario un equilibrio entre la "autoritas" (liderazgo) y la "potestas" (poder), pero no es sencillo". Es un debate muy en boga en la actualidad en diferentes blogs. Estoy muy de acuerdo con la afirmación de Javier Fernández Aguado. Las empresas necesitan un líder más que a un jefe. Sin embargo, siempre he tenido la sensación de que hay personas que necesitan además de un líder un jefe que esté encima de ellos. El equilibrio siempre es complicado porque la autoridad hay que ganársela y el poder se otorga y en dicho camino es fácil perderse.

"Es necesario un equilibrio entre licitud y legalidad. Lo legal lo permiten las leyes; lo lícito es bueno y ético con independencia del contexto". El debate es interesante. ¿Existen fenómenos morales o fenómenos moralmente interpretados, como postulaba Nietzsche? Pienso que una de las causas por las que nuestra sociedad ha perdido el rumbo es por relativizar todo hasta límites insospechados. Como dice una canción de Loquillo, recelo de verdades absolutas en general, pero también siento que hemos hecho la vista gorda con asuntos que merecían que alguien alzara la voz. Hemos oído que esta crisis, sobre todo, ha sido de valores. Yo lo suscribo. Y creo que ese es el primer reto que debemos afrontar.

"Debemos mejorar primero nuestro propio mundo para hacer propuestas que mejoren el del resto". Muchas veces, y yo el primero, nos quejamos de lo mal que lo hace éste o aquel, de lo triste que es esta situación o la otra y sin embargo ello no se traduce en cambios significativos en nuestras conductas. Es imprescindible que seamos nosotros los que tratemos de buscar fórmulas que mejoren nuestras vidas y circunstancias antes que meternos a mejorar mundos ajenos.

"La historia nos ha enseñado que Aníbal no pudo cambiar el mundo porque "sus amigos" le dieron la espalda. Uno de los mayores problemas de la crisis es no formar equipos". El otro día fue noticia el video que Guardiola les puso a sus jugadores sobre Iñaki Ochoa de Olza antes del partido contra el Málaga. Para mi es el mejor ejemplo de lo importante que es el equipo para situaciones de crisis. Iñaki falleció en el Anapurna en Mayo del 2008, pero hasta 14 personas se lanzaron a rescatarle pese a la dificultad de la empresa y las escasas posibilidades de éxito. Un equipo es solidaridad, apoyo mutuo, sacrificio, esfuerzo y amistad. Valores que ninguna empresa puede obviar en estos tiempos.

Para el final, os dejo la mejor reflexión de Javier: "Las causas de la crisis es haber equivocado las 3 preguntas clave de la historia de la humanidad. Del "de dónde venimos", se ha pasado al "dónde has nacido" por el auge de un nacionalismo enfermizo. Del "quiénes somos" se ha pasado al "¿cuánto ganas?", por la exaltación del materialismo. Por último, hemos pasado del "a dónde vamos" al "a dónde vamos a comer" por la corriente hedonista que ruge en nuestros días. No sabemos retrotraer la recompensa y hemos pasado de la cultura del esfuerzo a la cultura del placer". Ahí queda eso.

Afortunadamente entre los regalos de Paco y los libros que me compré, tengo abundante bibliografía de Javier Fernández Aguado para seguir pensando durante muchos meses, así que espero hacerle protagonista de este blog con mayor asiduidad. Para empezar, creo que no vais mal servidos. Espero que este post os de tanto que pensar como a mi el Symposium del otro día. Me encantaría que así fuera.