sábado, 11 de enero de 2014

Economía - La Banca ante el 2014

Nuevos Tiempos (O eso parece)

Paso de refilón hace unos días en la prensa, pero fue una noticia de cierta relevancia en el ámbito económico: El Banco Santander vendía Altamira, su filial inmobiliaria, al fondo de inversión americano Apollo. Dicha transacción no viene si no a confirmar lo que de un tiempo a esta parte ya sabemos: el creciente interés de inversores extranjeros en nuestro país.

Lo que está ocurriendo es una pieza clave para que pueda llegar la recuperación. Como recordaréis los que seguís este blog, cuando escribía acerca de todo aquello que era necesario para que España saliera de la crisis, uno de los puntos clave señalados era la necesidad de que la banca se reordenara y que, por fin, se pinchara del todo la burbuja inmobiliaria. Bien, eso es lo que está pasando en estos momentos. La banca, algunas entidades obligadas al tener que pedir ayuda al FROB y volcar sus inmuebles en SAREB, otras más saneadas, vía venta como la que se ha señalado, están terminando de limpiar sus balances. Como la normativa bancaria es difícil de entender, simplifico para que se me pueda seguir. Las últimas directrices comunitarias que afectaban al sector financiero, obligaban a éste a dotar una serie de provisiones (esto es, reconocer pérdidas por adelantado por si acaso finalmente se producían), las cuales no sólo deterioraban sus resultados contables, sino que les penalizaban una serie de ratios que están obligados a cumplir. Aquello era imprescindible para que realmente se supiera dónde estaba cada entidad, aunque por el camino se hayan tenido que rescatar bancos y cajas de toda Europa (cuestión moral aparte).

Ahora, una vez reconocida parte de esa posible pérdida, fundamentalmente en el ejercicio 2012, nuestras entidades financieras tienen menor reparo a vender por un precio muy inferior al valor original de dicho activo. Pongo un ejemplo: imaginemos un banco que tiene un inmueble que ejecutó por un préstamo que valía 100 euros, y que de acuerdo con las normativas de la UE, hizo una provisión de 50. Contablemente, desde el momento de dicha provisión (y siempre hablando en términos netos), dicho bien pasa a valer 50. Imaginemos que ese fue el valor con el que cerró el ejercicio 2013. Si ahora en 2014 lo vende por 60, contablemente, en este ejercicio se apuntaría una ganancia de 10. En paralelo y en consecuencia, mejoran sus ratios y sus resultados.  Por otro lado, el fondo que adquiere dicha propiedad, tiene incentivos para vender desde 61 euros, por cuanto es desde ese valor cuando empieza a ganar dinero. El efecto de la burbuja, por lo tanto, se termina de corregir del todo.

Liquidar activos es la parte más dolorosa de cualquier crisis como la actual, por cuanto es la constatación más fehaciente de la destrucción de riqueza vivida. En este ejemplo ficticio, hablamos de una caída de valor de un 40%, pero la realidad, lo que la gente del sector bancario me transmite, es que se están cerrando operaciones hasta con un descuento del 90% sobre el valor original. Sin embargo, y tomándolo por el lado positivo, que también lo tiene, dicha liquidación sólo tiene lugar cuando el ajuste ha llegado a su fin o está muy cerca del mismo, por cuanto los inversores siempre esperan al momento más bajo del mercado, para acometer estas compras. Dicho de otra forma, cuando ya se percibe que se ha tocado fondo y que los síntomas de recuperación, aunque sean lentos y paulatinos, se empiezan a ver a meses vista.

Pero ésto, que aunque a alguno le pueda sonar novedoso, con todo el tema SAREB era algo que se podía intuir (recordemos que en SAREB sólo podían volcar sus activos las entidades ayudadas por el FROB), está teniendo una segunda vuelta de tuerca que desde este blog se ha apuntado en alguna ocasión. A la banca le preocupa la mora que sufre en la actualidad. Que con las medidas tomadas destinadas a sacar activos tóxicos de la banca, esta siga disparada (en torno a un 13%), es algo que a nuestras entidades financieras les hace mucho daño. Cuando un préstamo está en mora, también deben provisionarlo (como con los inmuebles que antes señalábamos), generando consecuentemente el mismo efecto sobre sus cuentas y ratios que el ladrillo. Y lo peor es que dicha mora tiene toda la pinta de que seguirá creciendo. Aún cuando en 2014 se crease empleo neto, como apunta el gobierno, la realidad es que la tasa de paro va a seguir por las nubes, los salarios seguirán a la baja y los impuestos subiendo para corregir el déficit. Por el lado de las empresas, veo difícil que puedan lograr aquellos EBITDAS (beneficios antes de intereses, amortizaciones e impuestos, indicador clave para la banca a la hora de analizar una compañía) que planearon cuando se endeudaron, por cuanto el consumo privado, aún cuando pueda mejorar ligeramente según ciertas estadísticas, va a seguir por los suelos y la exportación es a largo plazo. En paralelo, una de las medidas que ha tomado nuestro gobierno de forma unilateral, es la de obligar a nuestras entidades financieras a dotar ciertas provisiones sobre los préstamos refinanciados a las empresas, aún cuando estén al día de pago. Se trata de cubrirse las espaldas por si la cosa empeorase, por cuanto se considera que una compañía que se ha visto a renegociar sus préstamos tiene un riesgo elevado de incumplir por el imparable deterioro de la coyuntura desde el año 2010.

Todo lo explicado en este párrafo es clave para entender lo que está empezando a ocurrir. La banca española está empezando a vender desde hace unos meses préstamos a particulares y a empresas a los mismos fondos de inversión a los que vende sus inmuebles, y lo está haciendo con un descuento también muy importante que también ha llegado en algunos casos hasta el 90%. Este movimiento es el reconocimiento de algo que también desde hace un par de años se viene diciendo en El Disparadero: será imposible que nuestro sector privado devuelva la totalidad de los préstamos concedidos. Dicho de otra forma, se hace necesaria una quita explícita o implícita en los préstamos concedidos. El temor de la banca es que, si la quita la hacen directamente las entidades, aquellas compañías y familias que están al día en sus créditos pero que atraviesan grandes dificultades, dejen de atender los mismos. La forma más "limpia" de hacer la citada quita es a través de estos fondos. Si una PYME debe 100 a un banco, y éste vende dicho préstamo a un fondo por 60, el fondo tendrá incentivos para hacer una quita de hasta un 40% a la citada PYME.

Evidentemente, no vamos a ver quitas de forma generalizada e incialmente se circunscribirán a situaciones verdaderamente complicadas, en los que la recuperación del crédito se antoje muy difícil, pero el mero hecho de que se haya roto un tema que hasta hace poco era tabú, salvo para compañías que entraban en concurso de acreedores, pienso que abre un nuevo escenario que me tiene expectante. Según evolucione la mora y las necesidades de nuevas provisiones de la banca, es posible que aún asistamos a una nueva ronda de fusiones, así como también el que la necesidad de soltar lastre acelere el proceso descrito. Es cierto que una "quita" te marca y que, probablemente, te cierre las puertas del sector financiero durante años, pero no lo es menos que pese a la mejora de las cifras macro, todavía muy tibias, la situación del sector privado sigue siendo de excepcionalidad.

La pregunta clave es saber en cómo va a afectar todo ésto al crédito. Hoy en día tenemos un sistema financiero que es terriblemente ineficiente, por cuanto es incapaz de satisfacer la demanda que existe en estos momentos. Aún cuando sea cierto que el apalancamiento del sector privado sigue siendo muy elevado, también lo es que para existe cierta demanda solvente para la que el crédito sigue siendo limitado, muy caro y con exceso de garantías. Tres son las cuestiones que han de resolverse para que éste vuelva a fluir: uno, la limpieza de los balances bancarios, circunstancia que ya se está dando; dos, la definitiva unión bancaria, ya que permitirá que el crédito llegue más barato en virtud de la solidez de los proyectos y no del riesgo país; y tres, la consolidación fiscal, de tal forma que el estado no siga detrayendo cantidades ingentes del sistema. Por el camino, mientras este punto llega, es imprescindible que el BCE cambie parte de las normas del juego. Prestar dinero a una empresa o a un particular, consume recursos propios del banco (le afecta a determinados ratios). Prestar dinero al estado no. Y como los segundos juegan con red, como se ha visto en los rescates europeos, no hay apenas incentivos para prestar a la empresa y sí al estado.

Estos tres puntos se van afrontar durante el año 2014 y serán claves para la recuperación definitiva del sector y con él, de la economía. Lo viviremos desde El Disparadero.