sábado, 5 de abril de 2014

Economía - El Mercado Laboral entra en una nueva Fase

Sobre los datos del paro del mes de Marzo

Hace apenas un par de días tuvimos conocimiento de los datos del desempleo del pasado mes de marzo. De acuerdo con los números que maneja el INEM, el paro habría bajado en 16.620 personas, lo que supone su mayor caída desde el año 2006. Pese a todo, la fría realidad es que sigue habiendo 4.795.866 personas que quieren trabajar y no pueden hacerlo. Una barbaridad, sin duda, la cual ha alimentado también el debate político que acompaña este tipo de datos. Existe un cierto consenso respecto a que los datos son buenos, pero para la oposición insuficientes. No sólo por la elevadísima tasa de paro, sino por la precariedad de los contratos firmados y la cantidad de personas que han abandonado nuestro país. Siempre se puede ver la botella medio llena o medio vacía, pero creo sinceramente que el mercado laboral ha entrado en una nueva fase como intentaré demostrar con los datos que desprenden las estadísticas. Otra cosa es, y estamos totalmente de acuerdo, que el número de desempleados que tiene nuestro país, no se puede caer en la autocomplencia, y mucho menos quedarse de brazos cruzados.

Como explicaba en el párrafo anterior, el paro bajó en el mes de marzo en 16.620 personas menos. En comparación con el dato de marzo de 2013, hay 239.377 parados menos que hace un año. En términos interanuales, llevamos ya 6 meses seguidos de caída. Este dato es interesante, por cuanto el año pasado la Semana Santa cayó en el mes de marzo y el paro se redujo en menor proporción que este 2014.  En términos desestacionalizos (esto es, dejando al margen la temporalidad que conllevan ciertas actividades económicas, como el turismo, por ejemplo), que es el número realmente importante, el paro también se redujo en marzo en 17.000 personas, acumulando 8 meses consecutivos de caída, circunstancia que no se había dado desde 1.999, justo cuando España comenzaba otro ciclo económico expansivo. Además, la bajada en términos desestacionalizados de 17.000 parados, es el mejor dato del mes de marzo de los últimos 10 años.

Por sectores, el paro ha bajado en la industria, en el sector servicios y en la construcción (lo que denota que por fin se está llegando al ajuste definitivo en la misma, si bien habrá que seguir analizando futuros datos al respecto). Por el contrario, aumenta en el campo y en el colectivo sin empleo anterior. Esto último quiere decir que hay gente que había dejado de buscar trabajo, que se había dado de baja en el INEM, y que, animado por una aparente mejoría de la situación macro, ha decidido volver a darse de alta en el mismo. También pueden tener cabida estudiantes que terminan su formación e incluso emigrantes que hayan decidido volver. Este dato es coherente con lo que voy a explicar en el próximo párrafo.

Sin lugar a dudas, el mejor número del mes de marzo lo apunta el de la afiliación a la Seguridad Social, la cual ha crecido en 83.984 personas. En ocasiones precedentes, bajaba el paro, pero la afiliación a la seguridad social bajaba también, lo que traducido quería decir que el desempleo disminuía porque la gente dejaba de buscar trabajo (y abandonaba las listas del INEM) o salía de nuestro país. Ese escenario de no hace tanto, como apuntábamos en El Disparadero, era sintomático de un frenazo en la destrucción de empleo, paso previo para este nuevo escenario de creación de puestos de trabajo en el que ahora creo que estamos entrando.

Refuerza esta idea el hecho de que en términos interanuales, la afiliación a la Seguridad Social ya está en positivo (lo está desde hace un par de meses, si no recuerdo mal), ya que tenemos 115.013 contratos más que en marzo de 2013. El dato del mes pasado es responsable del 73% de dicho cambio y fortalece la tendencia que se inició a principios de año: ya no sólo no se destruye empleo, sino que se está empezando a crear. Su cruzamos datos interanuales (239.377 parados menos, 115.013 contratos más) llegamos a la conclusión de que ya el 48% de la bajada del desempleo se debe a la creación de nuevos puestos de trabajo. Y subiendo, por cuanto una buena parte de los mismos, como se ha señalado en el párrafo anterior, se han generado en los últimos meses, sobre todo en marzo. El porcentaje hace no tanto era bien distinto.

Hasta aquí las buenas noticias. Vamos con las no tan buenas: El pasado mes de marzo se firmaron 1.216.637 contratos nuevos, un 11,53% más que hace un año, pero tan sólo el 9,3% fueron indefinidos, lo cual supone un 15,7% más que en 2013, pero que sigue denotando una importante precariedad el mercado laboral. ¿Culpa de la reforma del actual gabinete? No me atrevería a decir tanto. Creo que es una consecuencia lógica de la actual coyuntura. La recuperación es endeble y de momento se palpa más en los términos macro y en los ánimos de parte de la ciudadanía, pero todavía no se ha comenzado a sentir a nivel micro de forma generalizada. Ello hace que las decisiones de compra se pospongan, que a los bancos les cueste más prestar (en parte por ello la inflación es tan baja a nivel europeo) y los empresarios son mucho más precavidos a la hora de contratar. Lo importante es que ahora lo están comenzando a hacer. Ese es el primer paso para que vuelvan los contratos  indefinidos.

Es muy posible, no obstante, que nada vuelva a ser nunca lo que fue, al menos a corto plazo, y lo creo que por tres razones elementales. En primer lugar, porque mucho del empleo que se generó antes de la crisis fue en la construcción, la cual pagaba mucho y bien. Demasiados jóvenes dejaron sus estudios para ir a trabajar en la misma. Es imposible que nuestro país genere a medio y largo plazo tantos puestos de trabajo en dicho sector. Si esas personas no se reciclan, no tendrán cabida en otros sectores. Ahora es relativamente sencillo, y que se me entienda bien lo que quiero decir, crear puestos de trabajo, por cuanto partimos de un punto de partida horroroso. El quid de la cuestión será saber qué pasa con esta gente cuando las cifras de paro bajen un poco más. En segundo lugar, nuestra economía se está convirtiendo en exportadora, lo cual, sin lugar a dudas, nos va a hacer más sólidos y más resistentes a futuras crisis. El desajuste de nuestra balanza de pagos con el sector exterior, explica mucho de lo que nos ha pasado. Sin embargo, y salvo excepciones, no exportamos bienes de alto valor añadido o con alto contenido tecnológico, incluso al contrario. Ello quiere decir que las mismas siguen dependiendo mucho de los costes, entre ellos los de la mano de obra, porque nuestra economía es intensiva en el uso de la misma. El impacto sobre el mercado laboral se traduce en menos contratos fijos, más a tiempo parcial y una flexibilidad que será mayor con el paso de los años. La forma de cambiar este proceso es apostando por la economía del conocimiento, pero los informes PISA y los recortes en educación cuestionan mucho que estemos yendo en dicha dirección. 

Por último, y en relación al punto anterior, debemos reflexionar sobre cómo llegó España al nivel de renta per cápita que logró cuando Zapatero afirmaba que en breve "superaríamos a Francia". No había detrás de todo aquello una mejora de la productividad, sino una capacidad de endeudamiento que parecía no tener fin. España lleva ya casi tres años mejorando su productividad, primero vía despidos, ahora salarios más bajos y mayor flexibilidad. No sé si debemos llamarlo precariedad o asumir que estamos en un nuevo escenario en el que las cosas no volverán a ser lo que fueron. Y menos en la economía global de la que formamos parte.

Así pues, el mercado laboral ha entrado en una nueva fase. Si no pasa nada raro, se va a seguir creando empleo y vamos a ver, por lo menos hasta el mes de octubre, datos de paro buenos de forma ininterrumpida. En primer lugar, porque cuando la Semana Santa comienza más tarde, los establecimientos de hostelería ya no cierran y tiran hasta el verano. En segundo lugar, porque la economía va a seguir mejorando y la recuperación se irá acelerando, como cada vez más informes señalan. Pese a todo, creo que el escenario de los nuevos contratos se parecerá mucho al descrito en el párrafo anterior. De nuevo se puede ver la botella medio llena o medio vacía. Desde luego es mejor trabajar que no hacerlo. Y desde luego en esta nueva fase, las mejoras que haya serán porque los españoles nos las habremos "currado". No sería la primera vez que sorprendemos al resto del mundo. Estos últimos meses son un buen ejemplo. Ayer incluso nos llegamos a financiar a un precio más bajo que el de EEUU en bonos a 5 años. Y parece que junio de 2012 fue ayer. Increíble.


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