viernes, 14 de julio de 2017

Un Año sin Santi

"Las cosas nos pasan para algo. No merece la pena preguntarse el por qué, por cuanto nunca terminaremos de comprender las causas..."

Confieso que le había escuchado a mi madre esa frase cientos de veces, pero nunca me impactó tanto como en el tanatorio, hace ya justo un año...

Querido Santi,
¡Qué difícil se me vuelve a hacer escribirte estas líneas! Ha pasado un año y aún parece que suena de fondo Indiana Jones mientras nos tomábamos tu deliciosa (e interminable) ensalada de garbanzos. A la mañana siguiente me despedí de ti. Ibas tan dormido que te dejaste el móvil en el baño tres veces. Me partía de risa con tu pequeño caos, el cual, unido al mío, hacía que nuestra casa fuera una leonera. No te creas que ha mejorado mucho el asunto, así que te imagino riéndote ahora. Ya sabes que el orden nunca fue lo mío. Nos despedimos hasta por la noche. Nos veríamos a la hora de cenar. Yo tenía que bajar a Madrid a la notaría a última hora de la mañana y ya trabajaría desde allí. Luego me tocaba ir a rehabilitación. A la salida de la misma ese día ni me duché. Llegaba ya tarde. Te fui a llamar para decirte que me esperaras, que me retrasaba, pero que llegaba a cenar contigo. Me encantaba ese rato. Abrirte uno de mis vinos, contarte historias sobre esa uva o sobre esa región, las cuales tú escuchabas con atención. "Fer, esto es un pequeño tesoro, una maravilla", decías refiriéndote a mi colección de vinos. Pensaba con cuál te podría sorprender, o cuál maridaría mejor con esa ensalada de garbanzos que aún no habiamos terminado. Antes de marcar tu número vi que tenía un montón de llamadas. Entré en shock cuando me enteré de lo que había sucedido. No me lo podía creer. Aún no sé cómo llegué a Aranda conduciendo. Pasé por casa primero, para cambiarme y para asegurarme de que se habían equivocado, de que aquello no era posible, que a ti no te había pasado nada. Cuando llegué al lugar del accidente me derrumbé. Aún así, te confieso que me sigue pareciendo mentira que ocurriera.

Son muchos los días que paso de puntillas por el que fue tu cuarto. Otros entro y me quedo mirando tu cama. Y al igual que cuando me doy una vuelta por la finca, sigo buscando respuestas. Imagino que es humano, pero me sumerge en una profunda tristeza. Aún sigo pensando que en unos días nos llamaremos para jugar un partidillo, que nos echaremos unas risas en casa de los abuelos, o que llegaré a casa por la noche por aquí, podremos compartir un vino y confidencias otra vez, como hacíamos hace un año. Luego me vuelven a la cabeza las palabras del funeral: las cosas nos pasan para algo. No evita que te eche infinito de menos, pero me permite ponerme en modo trascendente y ver las cosas con cierta perspectiva.

Sé que lo sabes, porque tú nos ves desde arriba con el Padre Bueno, pero también desde dentro de nuestros corazones donde siempre habitarás. Has generado una auténtica revolución. En mi vida y en la de cientos de personas que sienten que la suya es mucho mejor porque tú pasaste por ella. Y es entonces cuando me doy cuenta del efecto dinamizador que has tenido sobre mi en este tiempo, en las ganas que tengo de ser ser mejor persona en todos los sentidos desde aquel 14 de Julio, en mi ansia por seguir creciendo en todas las facetas de mi vida para que te sientas orgulloso de mi, como yo lo estaba de ti. 

"Vidas Cruzadas" era tu canción, y vidas cruzadas son las que has dejado por aquí. ¿Cómo agradecerte a toda la gente extraordinaria que has puesto en mi vida en este tiempo? Al final vas a tener razón conmigo, Santi. Intuyo que en algunos aspectos tenías tú más fe en mi, que yo mismo. 
Y aquí seguimos caminando. Creo que puedes ver que las cosas se van ordenando. Que sólo era cuestión de recuperar mi esencia, de quitarme disfraces, de mostrarme tal cual era. La música, que comenzó siendo terapéutica, es ahora un vehículo inmejorable para apoyar todo aquello en lo que creías y seguir haciendo mucho bien a tanta gente en tu nombre. Creo que el "Pelirrojamente Juntos" que se le ocurrió a Ceci es inmejorable. ¡Lo que hubiera dado por ver tu cara el día del Obico! Ya has visto que sólo he jugado un día al fútbol en este tiempo, pero fue para recordarle a tu hermano Caku quién seguía mandando en Gandía, aunque me faltaras para chocar la mano con cada gol y tomarnos una caña en el Dublin comentando la jugada después.  

Y qué decirte de "El Buen Alfarero", un vino inspirado en ti y en tu carta, y que va a marcar un antes y un después en bodega. Estuviste poco tiempo entre nosotros, pero dejaste una huella muy profunda por aquí, imborrable diría yo. Catar ese vino, visitar las tinajas, me sirve para recordar que Dios nos pule como un buen artesano, pero que está en nuestra mano dejarnos moldear y ser una obra de arte, o terminar haciendo de nuestra vida un churro. Que todos tenemos un potencial enorme para ser una pieza única, pero también que cuando pretendemos estandarizarnos siguiendo la corriente de una sociedad que venera antivalores por encima de todo lo demás, nos vulgarizamos. Creo que tú lo entendiste mejor que nadie y que precisamente por ello tu vida ha resultado tan inspiradora para todos.

Me sigo encontrando con gente que me habla de ti. Todos tienen una anécdota, una historia preciosa que contarme, vivencias que tuvieron contigo. Y observas como de corazón mucha gente se emociona, se le ilumina la cara al decir tu nombre. Pasaste haciendo el bien, y como me dijo un amigo, así se te recordará siempre, con un corazón de oro.

Ya es media noche y pienso que como hace un año llega la hora de meterse en la cama. Imagino que mi almohada hará de fiel consejera una vez más. Ya sabes que soy irremediablemente humano y curioso por vocación. Volveré a buscar respuestas, pero también sé que cuento contigo para tirar de mi en los días menos buenos. Mientras tanto seguiré cruzando vidas, intentando hacer de mi vida una obra de arte y de sacar lo mejor de mi a través de tu ejemplo para hacer de este mundo un lugar un poquito mejor. Te lo debo, socio. 



1 comentario:

Katy Sánchez dijo...

Maravilloso recuerdo de alguien que nos ha marcado tanto como para intentar superarnos cada
Un abrazo