viernes, 30 de abril de 2010

Economía - Euforia y Pánico

Sobre la Economía y la Psicología Humana

Termina otra semana muy complicada para mi a nivel laboral, con mucho tajo y mucho lío, en la que apenas he podido pasarme por los espacios de otros blogueros ni escribir por aquí. De entrada me gustaría disculparme con todos aquellos a los que os sigo por no participar últimamente, pero ando saturado en estos momentos. Sigo pasándome por vuestros blogs pero apenas he tenido tiempo para escribir.

Lo que más me ha llamado la atención esta última semana ha sido todo el "berenjenal" en el que se han convertido las bolsas tras la petición oficial de rescate de Grecia, de la cual ya dimos cuenta en este blog. Euforia y pánico, como explica el fantástico libro del profesor Oriol Amat, Catedrático de la Universidad Pompeu y Fabra, son los dos estados que mejor describen los ánimos de los inversores. Y todo ello, porque de repente, casi sin comerlo ni beberlo, España se ha visto en el centro del huracán mediático y especulativo. ¿Qué ha pasado estos últimos días? Pues en el fondo nada que no supiéramos. Al menos no con tanta importancia para generar el desánimo generalizado que se ha vivido en las últimas horas.

Recapitulemos: Que Standard & Poor´s nos bajara la calificación de nuestra deuda pública de notable alto a notable (para que se me entienda), entraba dentro de lo previsible. Que el propio Standard & Poors rebajase las expectativas de crecimiento de nuestro país de aquí al 2015, tampoco era algo inversosímil. Que la cifra del paro haya sido mala en el primer trimestre del año, creo que era algo cantado. Cómo también es verdad que hay algún dato que nos permite ser (muy) ligeramente más optimistas, como la mejora en el consumo de energía, porque si hay una correlación evidente, clara y palpable en la economía es que el crecimiento del PIB lleva consigo un crecimiento en la demanda de la ésta. En resumidas cuentas, que no ha pasado nada que no entrara dentro de lo razonable, que estábamos en el fango y que seguimos en él, pero con una particularidad, que estadísticamente será difícil caer más, y que en breve mejoraremos un poquito, aún sin salir del barro.

Ocurre sin embargo que la psicología humana en la economía sufre trastornos bipolares. Pasamos, como se ha dicho, de la euforia al pánico y del pánico a la euforia en cuestión de segundos. Es por ello por lo que suscribo la opinión de mi buen amigo Paco Alcaide acerca de que a menudo sobrevaloramos la teoría económica. Claro que ésta es importante, pero no se puede entender sin contar con el factor humano como esta semana se ha demostrado. Los mercados son el motor de la economía, y la confianza su lubricante para que funcionen eficientemente. Sin ella, los primeros tienden a griparse.

Y ello me lleva a una última reflexión. Se ha dicho que esta crisis ha puesto de manifiesto un exceso de capacidad productiva instalada, o lo que es lo mismo, que había muchos sectores sobredimensionados, fundamentalmente el inmobiliario, que había que purgar. El ajuste será más o menos rápido dependiendo de las circunstancias de cada país, pero hay algo en lo que todos los gobiernos deben ir de la mano y es en la recuperación de la citada confianza. Se ha avanzado poco en materias tan fundamentales como la transparencia, la vigilancia en el cumplimiento de las reglas del juego e incluso en el compromiso sin fisuras de los políticos por sacar esto adelante. Todo ello incide en el mercado tanto como la situación económica. Mientras no lo entendamos, será difícil salir adelante. Y en eso me temo que estamos suspendiendo. A los hechos me remito.

Buen fin de semana

2 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

No tengo muchaa idea de economía, pero si coicncido contigo en que se ha avanzado muy poco en transparencia, en medidas concretas, en establecer reglas del juego "comprensibles" y sobre todo en generar confiazan e ilusión que podrían ser un buen motor para el cambio.

Un abrazo

Fernando dijo...

Hola Fernando:

Mil gracias por pasarte y por tu comentario. Efectivamente, como suele pasar en estas cosas, lo cierto es que a los políticos se les llenó la boca con promesas acerca de nuevas reglas del juego y transparencia, pero a la hora de la verdad, te das cuenta que hemos avanzado muy poco. El caso de Grecia es un buen ejemplo.

Un fuerte abrazo