jueves, 10 de octubre de 2013

Vinos del Mundo - Vinos que Construyen Sueños

Algunas Ideas

El vino puede ser una commodity o una obra de arte, y lo que marca la diferencia entre una y otra opción es siempre lo mismo: el alma. Sí, detrás de un gran vino hay una gran historia llena de ilusiones, arrojo y valentía, pero también de introspección, creatividad y exploración de los límites, de uno mismo y de todo lo que a uno le rodea. En una botella de un gran vino no sólo hay mosto fermentado, sino también las trazas de genialidad de un artista, rodeado de un magnífico equipo, a través del cual aspira a interpretar a una naturaleza que se presenta caprichosamente a su antojo año tras año. Definitivamente el mundo del vino es terriblemente sexy, por cuanto al final cada botella también resulta ser vida compartida, buenos momentos que pasamos con la gente que queremos, con la única finalidad de celebrar nuestra existencia. Por eso siempre digo que pese a la actual coyuntura, ésta en la que todo es tan difícil y cuesta todo tanto, en la que a menudo uno se siente tan solo, me siento también un privilegiado. Porque nada de lo que merece la pena en esta vida se puede embargar. Tampoco los sueños. Y los que trabajamos en una bodega, en el fondo, vivimos de los sueños que creamos.

Porque hacer un vino con alma no es nada sencillo. Es el fruto del trabajo de muchas personas, las cuales desde la cepa trabajan con pasión, a sabiendas que parte de su recompensa es saber que aquellos que disfrutarán de un gran caldo, serán un poquito más felices tras hacerlo. Indudablemente las personas a menudo nos equivocamos. Acertamos y fallamos, porque somos humanos. Y precisamente por ello, los que trabajamos en este mundo no podemos permitirnos que nos falte la ilusión. Es es el motor que nos mueve, las ansias por crear, por buscar, por mejorar día a día, añada tras añada. Todos los que estamos involucrados en este mundo tan bonito como es el del vino, somos inconformistas de por sí. Siempre buscamos ir un poquito más allá, a sabiendas que del pasado no vive nadie, y que no es tan difícil llegar como mantenerse.

Vivir la vida con un objetivo es lo más bonito que te puede pasar. Mi abuelo supo desde muy joven que algún día haría su propio vino y aunque tardó en lograrlo, por fin hoy puede presumir de haber culminado su carrera profesional habiendo abordado todos aquellos retos con los que soñó. Por mi parte, desde aquel primer día que pisé la bodega para embarcarme en esta maravillosa aventura profesional, simplemente aspiré a engrandecer el sueño de mi abuelo, haciéndolo también mío. Aspiraba a que nuestros vinos, como maravillosamente describió Isabel Sánchez Burgos hace unos meses, construyeran sueños. Se trataba de atreverse a ser algo más que una bodega políticamente correcta, a transgredir, a ser, en definitiva una compañía que, como explicaba al principio, hiciera vinos que emocionasen. Sí, con alma.

El camino no ha sido sencillo, porque nunca lo es iniciar un sendero que no sabes muy bien a dónde te va a llevar, pero creo, sin duda, que con nuestras idas y venidas, con nuestros fallos y aciertos, hoy hemos pegado un saldo hacia delante del que me siento muy orgulloso. Mañana se celebra el Salón de los Grandes Vinos de España que organiza la Guía Peñín, la más importante de nuestro sector publicada en España, y allí vamos a estar con 4 de nuestros vinos. De las 160 bodegas participantes, estamos entre las 16 con más referencias, lo cual era impensable hace apenas 6 años. Aquellos que os queráis pasar por allí, podréis catar en exclusiva 4 vinos de los que me siento especialmente orgulloso: Adaro de PradoRey 2010, PradoRey Élite 2009, PradoRey Élite 2010 y PR 3 Barricas 2009. Cuatro vinos muy diferentes entre sí, cuatro vinos que comparten la misma filosofía pero que están hechos a partir de principios completamente diferentes. Cuatro vinos con alma, de esos que no te dejan indiferente, de esos que te acompañan en los momentos más especiales de tu vida, de esos que hacen a mi abuelo mirar con orgullo la tarea realizada y a mi me pinchan para seguir avanzando. Porque sin duda, nuestro mejor PradoRey sigue estando por llegar. Y esa es, sin duda, la mejor de las noticias. Esa y la ilusión que seguimos teniendo por crecer cada día un poquito más.

Dedicado a todas y a cada una de las personas que trabajan en la bodega en todos y cada uno de sus departamentos. Sin ellos este éxito nunca hubiera sido posible.

¡Os esperamos!