viernes, 31 de mayo de 2013

Economía - Pirómanos combatiendo el Incendio

Algunos Apuntes

Cuando uno no pensaba que hubiera más resquicios para la sorpresa en esta interminable coyuntura, antes de ayer Olli Rehn dio una vuelta de tuerca más al comparecer ante los medios y sugerir que España tenía que subir impuestos, sugiriendo entre otros el IVA de los productos que llevan tipos reducidos. No es que uno sea un súper experto en Macroeconomía, pero conceptos como la curva de Laffer se te quedan. La misma indica que, a partir de un determinado punto, las subidas de impuestos no generan mayores ingresos tributarios. Incluso pudieran reducirlos. Ha habido siempre mucho debate al respecto, por cuanto los llamados neoliberales han tratado de defender que la ecuación puede funcionar a la inversa, de tal forma que cuando se bajen los impuestos suba la recaudación. Todo esto es matizable, ya que sabemos que los sistemas fiscales pueden ser más o menos impositivos dependiendo del gobierno de turno. En cualquier caso, dejando a un lado cuestiones ideológicas, llega un momento que uno pincha en hueso y que, efectivamente, por mucho que se suban los impuestos, el erario público no recauda más. Sobre todo en tiempos de recesión, me atrevería a decir.

Siempre que se suben los impuestos, se reduce la base imponible. Pensemos en la subida del IVA del año pasado. Las empresas no pudieron trasladar la misma al consumidor final porque ahora mismo la elasticidad en el precio es máxima. Es decir, cualquier subida de éste tiene una repercusión en la demanda brutal. Ante esa coyuntura, las empresas optaron por bajar precios, por asumir parte de la subida, lo que implica menores márgenes brutos, menores EBITDAS, menores flujos de caja y, por lo tanto, menores beneficios y más paro. Al haber menores beneficios, se paga menos Impuesto de Sociedades. Y al aumentar el paro, disminuye la renta de las familias. 

Pero la subida del IVA, afecta, además, a las familias por otro lado, ya que implica una disminución de la renta disponible de éstas una vez que han satisfecho sus demandas más básicas (alimentación, ropa). Es decir, tienen menos para gastar en ocio o en otro tipo de artúclos más allá de los de primera necesidad. Y en una economía famélica, dónde el consumo privado lleva un tiempo en caída libre y se depende mucho del sector servicios, esto es el remate.En paralelo, se puede reducir la recaudación por IVA si el consumo baja de una manera importante. Los bienes y servicios que están gravados al 10%, que son precisamente esos que Ollki Rehn quiere subir, no son tantos, pero sí que son significativos. Por ejemplo la hostelería, muy vinculada al turismo y de los pocos motores que todavía nos funcionan relativamente. Subir ese IVA sería más que contraproducente en la senda de la recuperación.

Pero es que más allá de la razonabilidad económica, que yo no se la encuentro, están los datos objetivos que hemos conocido esta semana. De entrada, la noticia de que el déficit acumulado por el estado a 30 de abril era mayor que el del año pasado, fundamentalmente por la reducción de los ingresos tributarios. Y eso que el año pasado, durante el primer cuatrimestre, el IVA era más bajo y apenas acababa de entrar en vigor la subida del IRPF. En paralelo hemos sabido que la OCDE ha empeorado sus previsiones para España, y los datos del INE nos dejan entrever que, si bien es cierto que podemos estar más cerca de un punto de inflexión, también lo es que el dato de recesión que predijo el gobierno para este año puidiera quedarse corto y estar más cerca del -2% que del -1,5%. Y luego está el dato del paro, el cual las estadísticas siguen demostrando que se sigue destruyendo empleo a más velocidad de la que cae la economía. Esto es, nuestro mercado laboral se sigue comportando de una manera muy rígida. Pese a todo, sigue habiendo quien sugiere que hay que subir el IVA. Desde Bruselas, claro.

Por último hoy hemos sabido de otro informe que maneja Bruselas referente a nuestra burbuja: los pisos van a seguir bajando al menos hasta el 2015. Esto tiene una implicación demoledora sobre nuestra economía. En primer lugar, porque la primera derivada es que se va a seguir destruyendo riqueza de las familias. En segundo lugar, porque si el paro sigue subiendo y aumenta la mora, incluso las casas que se queden los bancos, éstos tendrán que seguir provisionando y seguirán sin tener resuelto sus problemas actuales, con el agravante de que las viviendas embargadas o aceptadas como dación en pago, pudieran valer menos que sus préstamos hipotecarios. Pero lo que es más sin duda lo más increíble, es que desde Bruselas se congratulen de que estén bajando los salarios en términos absolutos, ni siquiera relativos.

Yo soy de los que piensa que una de las causas de la rigidez de nuestro mercado laboral es el esquema de actualización de salarios vinculado a la inflación. Máxime en un país que importa el 99% del petróleo que consume. Necesitamos moderar nuestros salarios y creo que eso, guste más o guste menos, es imperativo. Pero dicho ésto, no podemos olvidar que España, más allá del problema que ya supone su déficit y sus cuentas públicas, tiene otro problema, y bien gordo, de deuda privada. Es imposible que las familias y las empresas puedan pagar sus deudas sin mejoras salariales y subidas de precio de sus productos. En definitiva, con un poco de inflación que permita reducir en términos relativos su deuda. Las bajadas salariales sólo pueden aumentar los impagos del sector privado, lo que redundará de nuevo en un empeoramiento de los bancos y lo que hará, de nuevo, que los gobiernos metan dinero de nuevo al sistema financiero y con ello vuelva a crecer el déficit público. Sinceramente, no sé en qué cabeza cabe seguir subiendo impuestos en estos momentos.

Hay alternativas. La primera dotar al estado de una estructura sostenible y no mastodóntica, hacer más impositivos determinados impuestos, reformar el de Sociedades (porque lo de las empresas del IBEX clama al cielo), reducir parlamentarios autonómicos, quitar dietas, coches oficiales, gastos improductivos en definitiva, cualquier cosa menos seguir exprimiento una naranja a la que no queda zumo que sacarle. Pero claro, ello implicaría tener políticos serios dotados de cierto rigor, que analizasen las cosas con calma y no echaran más leña al fuego cada vez que les ponen un micrófono delante. Definitivamente tenemos un incendio y al frente hay un equipo de pirómanos combatiéndolo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Economía - Economía del Conocimiento (y la Reforma Educativa)

Algunos Apuntes

Bienvenidos a la era del conocimiento. Aquella en la que por fin, como pretendía Marx, el capital está en manos de los trabajadores. Sí, hoy vivimos en una época en la que el conocimiento, el intelecto, propiedad de cada uno en definitiva, cotiza al alza. Las empresas pagan por ello y lo hacen bien. Lo importante en este gran bazar global en el que tenemos más que nunca dónde elegir, es ser diferente. Y para salirse por la tangente, hacen falta personas con talento, capaces de arriesgarse, de ver las cosas de forma distina al resto. 

La economía del conocimiento supone un reto para las empresas y los países, pero también ofrece oportunidades sin parangón en la historia económica para ambos. Hace muchos siglos, lo que marcaba la diferencia a la hora de atraer y fijar población, clave para los primeros desarrollos económicos, eran los recursos naturales. La gente habitaba dónde había ríos y bosques, más tarde campos de cultivo, dónde pudieran obtener el sustento para su día a día. Las ciudades y asentamientos crecieron al calor de aquellos. Cuando llegó la revolución industrial, al cocktail se añadieron las materias primas y las fábricas, los lugares dónde aquellas se podían transformar dando lugar a outputs de valor añadido. Hoy, lo importante, son las personas. Y éstas quieren estar dónde se viva bien y puedan desarrollarse profesional, personal e intelectualmente. Sólo así pueden entenderse los movimientos migratorios de finales del siglo XX y XXI. No es que la gente pierda el arraigo, es que la globalización cultural y económica, la dilución de las fronteras, la aparición de internet y el desarrollo de la tecnología de la información ha hecho que las personas den un paso al frente y vayan a aquellos lugares dónde puedan realizarse. Y el talento cotiza al alza. Ahí están los muchísimos jóvenes españoles, más formados que nunca, que se marchan dejando atrás familia y amigos en pos, no sólo de un futuro que aquí no encuentran, sino de la valoración y apoyo a su trabajo que en otros lugares sí encuentran.

Por lo general, y la historia económica está ahí, los países con mayores niveles de formación son también aquellos que suelen gozar de una mayor renta per cápita, la cual, en definitiva, es la que marca el verdadero nivel de desarrollo económico de una sociedad. Y España, que ha hecho un esfuerzo histórico por acortar distancias con países como EEUU o los nórdicos en este ámbito, las cuales procedían de un siglo XIX horrible, rematado con una dictadura en el siglo XX que nos aisló del resto del mundo. Hoy, cuando los frutos de dicho esfuerzo debieran comenzar a verse, vemos cómo un modelo económico que se ha demostrado catastrófico, unido a una serie de gobiernos nefastos, hace que muchos de nuestros jóvenes tengan que marcharse, con el empobrecimiento que ello supone.

Pero no todo está perdido. Como decía antes, en la economía del conocimiento, la gente de talento quiere ir a dónde viva mejor. Y España tiene un factor diferencial no imitable, que es su clima, incluso su forma de vida y su gastronomía saludable. En España hacen más horas de sol que en la mayoría de países desarrollados. Sorprende, por ejemplo, la correlación entre la tasa de suicidios y las horas de luz del día en numerosos países. ¿Qué empuja, sin embargo, más allá de cuestiones fiscales, a compañías tecnológicas a instalarse en Cambridge, Oxford o incluso Dublin por delante de nuestro país? Sin lugar a dudas la existencia de universidades de primer nivel donde residan equipos de investigadores o estudiantes brillantes ávidos de formar parte de grandes compañías multinacionales que paguen por su talento. Estas Universidades, al igual que las americanas, son una auténtica selección mundial. Hoy en día, sin embargo, no existen Universidades Españolas entre las mejores del mundo, lo que impide atraer talento, y no sólo eso, empuja a los que tenemos, a los que terminan su licenciatura y quieren seguir con su doctorados, fuera de nuestro país.

Para lograr que una Universidad sea puntera se deben dar pasos previos en los años anteriores a la llegada a la misma. Un modelo educativo tarda decenas de años en dar sus frutos, pero los acaba dando, que nadie lo dude. Lo que no se puede es andar pegando bandazos en función del gobierno de turno y la realidad es que parece con cada ejecutivo que pasa parece retrocedemos un poquito más. No, no seré yo quién valore la llamada "Ley Wert", porque desde luego no soy experto en la materia, pero la peor noticia de la misma es que en cuanto cambie el gobierno, incluso el ministro, dará lugar a otra reforma educativa, ya que el nivel de conflicto y desacuerdos que ha generado realmente no tiene parangón. O al menos yo no lo recuerdo. Y así no se puede seguir ni un día más. Bien sabéis que soy contrario a los recortes en educación, los cuales sufro también como doctorando en una Universidad Pública, pero me parece escandaloso que en los años de la burbuja el incremento de la inversión en la materia tuviera como resultado un incremento de la tasa de abandono escolar. Algo está fallando de raíz y nuestros políticos deben remar de la mano de los magníficos profesionales, que los hay, dentro de la comunidad educativa.

Llama también la atención que ya nadie saque a colación aquellos famosos discursos sobre la necesidad de cambiar el modelo productivo de nuestro país. Una tasa de abandono escolar del 25% como la actual (llegó a superar el 30%), es un problema social, pero también un potencial problema económico. España lo tiene todo para ser receptora de talento, al menos todo lo que no es imitable, pero falla estrepitosamente en lo más aparentemente más sencillo: altitud de miras, proyección a largo plazo, preocupación real por la formación y por fomentar una cultura del esfuerzo y la excelencia desde la base. Y eso es imperdonable. Como decía al principio, vivimos en la economía del conocimiento, con la particularidad de que éste es global. Afortunadamente la información se ha democratizado. Tenemos una gran oportunidad: crear, atraer y retener talento. Esa será la clave del éxito. ¡Que lo veamos!

martes, 21 de mayo de 2013

Deporte y Empresa - Mourinho, los Valores y la Cultura Empresarial

Algunos Apuntes

Esta tarde por fin se ha desvelado el misterio, aunque éste fuera un secreto a voces desde hace unas semanas. Mourinho pone punto y final a su etapa al frente del Real Madrid, después de tres temporadas en las que ha sido de los entrenadores que menos títulos ha conseguido de entre todos los que han estado tanto tiempo al frente del primer equipo. Deportivamente asumo que no es fácil juzgarle, por cuanto su personalidad difícilmente admite medias tintas. Para la historia quedará que hizo una liga casi perfecta en la que fue capaz de batir con justicia al mejor equipo que haya visto jamás, el Barça de Guardiola. También que ganó una Copa del Rey a dicho equipo, la cual parecía imposible tras la famosa manita del Camp Nou. Pero también quedará esta temporada en blanco, más allá de la Supercopa del verano, en la que ha dado la sensación de no haber dado con la tecla en todo el año. 

Pero el problema de Mourinho no ha sido deportivo. Al menos yo no lo percibo así. El problema de Mourinho es que nunca ha entendido dónde estaba y lo peor de todo es que ha tenido un "jefe" que no sólo no se ha esforzado porque lo comprendiera, sino que ha llegado a decir que el entrenador portugués reflejaba los auténticos valores del madridismo. Me gustaría saber qué se le pasaba por la cabeza a Florentino cuando el viernes Casillas felicitaba a Courtois por su partidazo en la final de copa mientras el ególatra de Mourinho no se dignaba a recoger su trofeo como subcampeón.

Los valores y la cultura empresarial son fundamentales para el éxito de cualquier compañía. Son los que determinan la identidad de una sociedad, en este caso deportiva, que le han llevado a ser catalogado como el club más importante del siglo XX. Si el Real Madrid ha llegado dónde ha llegado ha sido en buena medida gracias a ellos. En el Madrid siempre ha importado el estilo, nunca ha valido ganar de cualquier manera pese a que la exigencia ha sido máxima y, sobre todo, siempre había presumido de ser un club señor. Cada vez que me viene a la mente la imagen de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo a Tito Vilanova y su esperpentica rueda de prensa posterior, así como la del famoso "¿por qué?" yo recuerdo que no hace tanto el Bernabéu despidió entre aplausos a Ronaldinho en un famoso baño del Barça de Rikjaard al de Madrid de Luxemburgo.

Pero no sólo eso. El Madrid siempre se caracterizó por respetar a sus símbolos y a su historia. Mourinho no ha dejado títere con cabeza. Comenzando por Valdano siguiendo con el pobre Zidane, al que siempre reprochó que no se alineara con él en sus críticas más extravagantes, y terminando con Casillas. Recuerdo también un desprecio incomprensible hacia Pellegrini, el cual ha demostrado ser un señor además de un magnífico entrenador, y hacia el Málaga, club y ciudad amiga del Madridismo, cuna de Juanito y Hierro. 

El Madrid, además, siempre se caracterizó por su respeto hacia el estamento arbitral. Yo no recuerdo dos finales de liga más controvertido que los de Tenerife, con dos trencillas, García de Loza y Gracia Redondo, que hicieron un papelón lamentable. Sin embargo la crítica no fue hacia los árbitros, sino hacia los puntos que el Madrid se había dejado en casa el primer año con el Cádiz y el segundo con el Logroñés y que le habían privado del campeonato. Las quejas venían en Puente Aéreo, desde Barcelona. El día del famoso papel con los errores tras un partido contra el Sevilla o el de la expulsión de Pepe contra el Barça (que sigo pensando que no era), me pareció que definitivamente se habían invertido los papeles con todo el dolor de mi corazón. Como suele decir el gran Francisco Alcaide, los ganadores buscan soluciones, los perdedores excusas y el Madrid jamás las había buscado.

Mourinho incluso ha detestado la épica que siempre ha caracterizado al Real Madrid. Cuando le hizo falta contra el Borussia renegó de ella, obviando que no hace tanto, el Madrid de un tal Capello, que no jugaría un pimiento, pero que sí terminó comprendiendo lo que era el club, ganó una liga imposible con remontadas en el último suspiro, algunas inimaginables. Como también lo era recortarle aquellos 7 puntos a aquel Barça de Ronaldinho, Eto´o y Messi. El lema de Nike de "Impossible is Nothing" parece hecho a la medida de la historia del Madrid, pero el portugués nunca terminó de creérselo. Tal vez por ello también en cierto modo llegó a renegar de Ramos, quizás porque el de Camas es de los que mejor representa ese espíritu que los que asistimos semana sí y semana también al Bernabéu estamos acostumbrados a respirar. Yo me hice del Madrid por sus remontadas imposibles, aquellas que escuchaba de pequeño en una vieja radio de mi madre, la cual siempre me preparaba por si algún día no llegaba aquel gol salvador para que no me fuera a la cama demasiado disgustado.

Mourinho venía de ganar muchas cosas, cierto, y en países muy diferentes, lo que habla muy bien de él como entrenador. Sin embargo, si algo ha caracterizado a los equipos en los que ha estado ha sido el que no habia tenido nunca jugadores a la altura de su ego. Tan sólo el propio Eto´o al que antes hacíamos alusión, si apuramos un poco. En el Real Madrid se ha encontrado con jugadores mucho más importantes que él, pero sobre todo con una institución que siempre ha estado por encima de sus plantillas y entrenadores. Hasta Di Stéfano salió escaldado tras un pulso con Santiago Bernabéu. Mourinho no podía salir de otra forma tras hablar de Madridistas y "pseudo" Madridistas, tras exponerse de forma asombrosa al público en el Real Madrid - Atlético de Madrid de liga del pasado mes de noviembre o tras montar el circo que ha montado con el tema Casillas. El Madrid no ha ganado estos años por el entrenador. Lo ha hecho porque tiene un plantillón, de los mejores que yo le recuerdo, con gente como Cristiano Ronaldo, que de no ser porque ha coincidido con Messi, sería comparado con los más grandes. Y eso es algo que el entrenador portugués no ha sabido digerir.

Pero el problema del Real Madrid no ha sido sólo Mourinho. Ha tenido un presidente, Florentino Pérez, cuya gestión económica está siendo modélica, pero que está fallando estrepitosamente en la parte deportiva. Desde que se fue Del Bosque, creo que tampoco se ha enterado de lo que es el Real Madrid. Un presidente no puede consentirle a un entrenador el deterioro de imagen al que ha sometido al club y mucho menos salir en la rueda de prensa de hoy explicando que el Madrid ha vuelto a estar en su sitio con Mourinho, entre los cuatro mejores de Europa. Ignora Florentino que el Madrid tuvo un entrenador llamado Beenhaker, que hizo jugar al Madrid como yo nunca lo he vuelto a ver, que ganó tres ligas, una copa y dos súper copas, así como llegó a tres semifinales de la Copa de Europa en tres años (en una tras eliminar al Nápoles de Maradona, al Oporto de Madjer, que era el vigente campeón y al Bayern de Matthaus) y que se tuvo que ir por no poder ganarla. Por eso y por "jugar con el patrimonio del club" tras dejar a Butragueño en el banquillo en un partido de cuartos contra el PSV (que se ganó, por cierto).

Hace unos días decía Valdano en la SER que él pensaba que le hacían falta más refuerzos al Barça que al Madrid de cara a la temporada que viene y yo estoy de acuerdo con él, pero lo que me preocupa es que al Madrid, además de un entrenador, le hace falta recuperar los valores y la cultura que le hicieron grande. La del esfuerzo, la del respeto a su historia, a sus símbolos y a sus rivales. Más le vale a Florentino, por encima de fichajes, tenerlo en cuenta de cara a las elecciones de Junio. 

La cultura en una empresa al final son normas, valores, formas de pensar que caracterizan el comportamiento de cualquier organización empresarial, en este caso deportiva. La cultura es implícita, invisible, informal, pero debe tener un claro reflejo en los comportamientos de las personas que forman parte de aquellas, así como en el funcionamiento de la empresa en su cojunto. La cultura normaliza comportamientos, expresa a los empleados qué comportamientos son deseables y deberían seguirse, así como cuáles deberían evitarse. Cualquier estrategia que obvie la cultura corporativa está abocada al fracaso. Y ese ha sido el problema de Mourinho, por encima de resultados mejores o peores. Pero no sólo suyo, sino de todos aquellos que le han permitido comportarse de esa forma sin hacerle comprender lo que realmente es el Real Madrid.

jueves, 16 de mayo de 2013

Economía - ¿Por qué no prestan dinero los bancos?

Algunos Apuntes

Hace algunos días conocíamos la historia de Eduard Sentís, emprendedor catalán, socio de la empresa Edse Inventiva, el cual, el cual, tras ganar un concurso en Dinamarca para suministrar unas bicicletas públicas en Copenaghe, vio como todas las puertas del sector financiero se le cerraban de par en par, no pudiendo llevar a cabo su proyecto, al menos como lo tenía pensado originalmente. Y eso teniendo todo lo que una empresa necesita: una buena idea, un contrato en firme de compra y unas sólidas garantías de cobro. La historia de Eduard es, lamentablemente, más frecuente de lo que parece. Desgraciadamente, el grifo del crédito lleva casi 5 años cerrado para nuestras PYMES fundamentalmente y la gente se pregunta, con toda lógica, si no se puede hacer más para que éste fluya y se den los primeros pasos hacia la ansiada recuperación. Sin meterme en tecnicismos, tratando de que todo el mundo me entienda, voy a tratar de explicar lo que está pasando de cara a aportar algo de luz a la actual coyuntura y sobre todo que la gente entienda por qué no prestan nuestros bancos.

1) Nuestro sistema financiero sigue estando mal: Es lo primero que debe puntualizarse. Que no nos engañen. Pese al rescate del año pasado, nuestros bancos siguen estando mal. El Banco Central Europeo (BCE) les salvó hace un par de años de un momento crítico cuando nadie les prestaba y ahora tienen que devolver todavía parte de aquellos préstamos. Para que todo el mundo me entienda. Los bancos pueden prestar lo que los ciudadanos ahorran. En una economía global, los ahorros se internacionalizan. Nuestra burbuja se financió con los ahorros de muchos ciudadanos europeos, no sólo los nuestros, los cuales eran prestados a nuestros bancos a través de otros bancos europeos. El BCE ha venido inyectando liquidez en el sistema, en buena medida para facilitar que nuestras entidades pudieran cumplir con las de fuera y el sistema no colapsara. 

Ahora es cierto que algunos de nuestros bancos han visto como las puertas de los mercados internacionales se les han vuelto a abrir, pero el continuo deterioro de nuestra economía ha hecho que, pese al banco malo, la mora (esto es, los préstamos que empresas y particulares no pueden pagar) no vinculada al sector inmobiliario siga subiendo y que nuestras entidades tengan que provisionar préstamos hasta ahora sanos. No olvidemos que algunos de los peores supuestos de Oliver Wyman se han superado. Ello les obliga a dotar recursos para cubrir esas posibles pérdidas, imposibilitándoles prestar. 

2) A vueltas con los fondos propios y las provisiones: Cuando estalló la crisis y el sistema financiero mundial se vino abajo, Bruselas decidió que había que exigir a los bancos de la eurozona mayores dotaciones de capital. Ello hace que los bancos sean más solidos, pero por contra que presten menos dinero también, ya que tienen que destinar parte del mismo a cumplir con los nuevos requisitos.

En paralelo, hasta ahora los bancos tenían ciertas liberalidades en virtud de ciertas subjetividades que el Banco de España permitía. Los llamados crétidos subestándar, por ejemplo, eran aquellos de aquellas compañías en pérdidas que corrían el riesgo de dejar de pagar en algún momento o que habían sido sometidos a alguna refinanciación. Los bancos podían decidir en gran  medida si dotar o no provisión sobre los mismos. En la práctica no lo hacía nadie. Los decretos del ministro De Guindos han atacado por ese flanco a los bancos, obligándoles a dotar enormes provisiones, lo que les consume fondos propios y, por lo tanto, les dificulta prestar. De entrada decir que no quedaba más remedio que hacerlo, por cuanto las patadas hacia adelante de nuestra banca eran de cachondeo. En parte por ello por lo que ingenuamente creímos tener el mejor sistema financiero del mundo.

3) La demanda solvente: ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Emilio Botín ha reiterado hasta la saciedad que no se presta es porque no hay demanda solvente y en parte es cierto. Con tasas de paro astronómicas y un sector privado tan apalancado, es cierto que cuesta lanzarse a la piscina. Pero dicho ésto, casos como el de Eduard Sentís nos demuestran que sí que existen nichos de demanda solvente. En paralelo, si a una empresa endeudada a largo plazo, le quitas la financiación a corto para su ciclo productivo, o se la niegas por sistema, como pasa habitualmente en estos tiempos que corren, termina resultando que dicha compañía no puede pagar sus préstamos a largo. Lo que está pasando con las pólizas de crédito o los anticipos de facturas es algo inaudito.

El problema es que con la excusa de la demanda solvente, los bancos toleran que la situación se siga deteriorando, de tal forma que la demanda solvente es cada vez menor y, por lo tanto, la propensión de los bancos a prestar también. O se le pone freno, o se entra en un círculo vicioso de difícil solución.

4) Las garantías suficientes o la esquizofrenia financiera: Ahora resulta que para que te concedan un préstamo te piden unas garantías "suficientes" con independencia de lo bueno o malo que sea el proyecto. El problema es que estamos llegando a unos niveles tan disparatados, que realmente los bancos están dando un no de facto pero con la sonrisa en la boca. Esto es un absurdo, porque el principal problema que ha tenido la banca en nuestro país es la cantidad de garantías vinculadas al ladrillo que se ha comido y que no ha podido liquidar. Lo importante no es la garantía, sino la solvencia del proyecto.

5) Un precio disparatado: La prima de Riesgo. Las pocas veces que los bancos finalmente te dan el OK a una solicitud de financiación lo hacen a unos precios de auténtica locura. La causa estriba en buena medida en nuestra prima de riesgo. A nuestros bancos les cuesta financiarse más allá de lo normal y ellos trasladan ese sobre coste al mercado. Lo que es absurdo es que a una empresa solvente española le cueste más financiarse que a otra alemana por el mero hecho de estar en nuestro país. Hoy en día se firman diferenciales Euribor + 5 ó Euribor + 6 para las empresas, los cuales son inasumibles. En 2 ó 3 puntos básicos puede residir el éxito o el fracaso de un proyecto.

6) El Déficit Público: El dinero que hay es el que es. Si el estado necesita endeudarse para sufragar su déficit, en el fondo está detrayendo recursos del sistema. El problema añadido es que, cuando un banco presta a una empresa, dicho crédito consume recursos propios del banco, pero cuando lo hace a un estado, no. De esta forma, cuando una entidad le presta dinero a una empresa, compromete (un poco) sus exigencias de capital, pero no es así cuando lo hace con un país. El incentivo de prestar a una compañía, por lo tanto, es mucho menor.

Lo que resulta kafkiano es que encima haya banqueros que se jacten de lo bueno y rentable que es que ese dinero que el BCE prestó a nuestras entidades al 1%, éstas lo inviertan en bonos del estado para obtener un 5%, con el impacto que dichos intereses tienen sobre los servicios públicos y los famosos recortes que estamos sufriendo .

A lal uz de estas cosas, uno entiende mejor lo de Alfredo Sáez, por ejemplo. Amor con amor se paga. O al menos eso dicen. Los bancos han salvado permanentemente a nuestros gobiernos con la connivencia de Bruselas y el coste de oportunidad lo han sufrido PYMES y familias con el incremento del paro, de las insolvencias y los concursos de acreedores.

7) El ICO y la cuestión del Riesgo: Me hace gracia cuando nuestros políticos hablan de las dotaciones que dicen haber hecho al ICO para que preste dinero a las empresas. El ICO realmente funciona bien, pero ese dinero no termina llegando a las PYMES en condiciones. En primer lugar, porque el precio se ha vuelto disparatado por lo explicado en el punto 5. Pero sobre todo, porque los bancos no quieren asumir el riesgo de la operación. Hace unos años se sacaron unas líneas de riesgo compartido entre el estado y las entidades financieras que hoy no sé si siguen vigentes, pero que sin duda marcan un poco el camino a seguir para que los préstamos ICO realmente cumplan con su función.

8) ¿Pueden hacer algo los gobiernos? Sin lugar a dudas. En primer lugar, relajando un poco los criterios de capital exigidos, de tal forma que la banca tenga que inmovilizar menos recursos. En segundo lugar, obligando a la banca nacionalizada a prestar, e incluso a los que vayan al BCE a financiarse, en una parte también. Pero los pasos más importantes que se han de dar tienen que ir en dirección a una unión bancaria europea, de tal forma que se analicen los proyectos y no tanto el riesgo país.

Se debe fomentar también una dilución del riesgo en las líneas ICO e incluso, si se puede, y tal y como se ha apuntado estas semanas en algunos medios, buscar mecanismos por los que el BCE compre créditos a los bancos de PYMES fundamentalmente de tal forma que se mejoren también los balances (y ratios de fondos propios) de los bancos.

En paralelo, se deben fomentar otras formas de financiación en las que puedan intervenir entidades no bancarias, así como establecer procesos de tutelaje para que aquellos emprendedores con buenas ideas pero sin conocimientos puramente empresariales, puedan encontrar el dinero necesario para que puedan llevar a cabo sus ideas.

Así pues, entre unas cosas y otras, nuestros bancos siguen con la ventanilla bajada y sin prestar un euro a nadie. Creo que a nadie se le escapa que ahora mismo sobra capacidad en prácticamente todas las industrias, por lo que su miedo a conceder créditos en determinados sectores puede llegar a entenderse, pero el que sigan siendo incapaces de financiar parte de la actividad comercial de una empresa es algo que no se entiende por cuanto supone tirar piedras contra su propio tejado a medio plazo. Vivimos en un estado de esquizofrenia financiera y mientras eso siga siendo así nuestros bancos, por encima de todo lo demás, seguirán sin hacer bien su función más elemental: comprar y vender dinero. Simple y llanamente.



miércoles, 8 de mayo de 2013

Economía - España: Tres Años de Austeridad

Algunas Ideas

El pasado domingo escribía Joaquín Estefanía un interesante artículo en El País titulado "Mil días de Austeridad", en referencia a que, precisamente este mes de mayo, concretamente el día 9, se cumplirán tres años desde aquella comparecencia de José Luis Rodríguez Zapatero en la que anunciaba un cambio radical de su política económica en aras de consolidar las cuentas públicas. Hoy, tres años después, parece claro que el remedio ha sido peor que la enfermedad, si bien es cierto que en buena medida nuestro país ha sido víctima de sus propios errores y lo ha rematado una UE que no ha estado a la altura de las circunstancias. Dicen nuestros políticos estar preocupados por la creciente desafección de la ciudadanía hacia su clase, pero lo cierto es que ellos tampoco han estado a la altura que nuestro país y sus personas merecían.

Me parece estéril el debate sobre si España tenía o no tenía alternativa allá por Mayo de 2010, porque las evidencias denotan que no. Ya por aquel entonces se acumulaban facturas en los cajones de nuestras administraciones públicas, las cuales eran incapaces de pagar a sus proveedores. Pero no sólo eso, sino que las transferencias y abonos a farmacias, centros concertados, incluso colegios, comenzaban a acumular preocupantes retrasos. España tenía un 11,2% de déficit público, lo cual es insostenible e insoportable nos pongamos como nos pongamos y sea cual sea nuestra opción política. La pregunta, por lo tanto, no es si España podía haber hecho otra cosa, sino si nuestro país podía haber evitado llegar a dicha situación. Y la respuesta es que sí.

España tenía unas cuentas públicas ejemplares, con una sanidad que era la envidia de Europa y con un sistema educativo, que si bien todavía no estaba a la altura de los países nórdicos o de EEUU, sí que es cierto que era valorado por la velocidad a la que había sido capaz de reducir el gap de formación de capital humano desde los años 60 hasta la década pasada. Y todo ello sin tener una inversión en sanidad y educación por encima de la media europea en relación al PIB. Al amparo de la burbuja, nuestro país comenzó un aumento del gasto público desorbitado el cual, lejos de frenarse en 2007, cuando las cosas empezaron a ir mal y los ingresos tributarios cayeron en picado, se siguió incrementando. Mientras el sector privado comenzaba a hacer aguas y el paro subía, nuestro sector público seguía creando empleo (y aumentando el gasto). Un estudio de la Universidad de Deusto concluyó que nuestra administración estaba duplicada por sistema, pero, además, había lugares como Barcelona dónde determinadas instituciones estaban quintuplicadas. Increíble. Entre el año 2008 y el 2012, las organizaciones que dependían de las autonomías aumentaron un 30%. En paralelo, muchas de las obras absurdas y costosas llevadas a cabo cuando nos creíamos ricos, suponían un lastre para las administraciones, las cuales apenas podían cubrir su mantenimiento. Además, el aumento del desempleo obligaba a aumentar los subsidios del paro. Tampoco estuvieron mal las primeras ayudas a la banca, las deducciones a las grandes empresas del IBEX (¡casi 29.000 millones de euros dejaron de tributar entre éstas y la caida de beneficios por la crisis!) y por supuesto el famosísimo Plan E.

En lo que se refiere a la banca, y admito que se me tache de oportunista, nuestro gobierno debió haberla rescatado en 2008, cuando podía haberlo cubierto sin necesidad de pedir ayuda a Europa. Entonces dio miedo pinchar la burbuja y se prefirió mirar para otro lado. Buena parte de nuestra pérdida de independencia económica tiene que ver con aquel error estratégico. En cuanto al Plan E, lo que se buscaba era reactivar la economía pensando que nuestro bache era coyuntural. Lo cierto es que previamente no se le había metido mano de verdad al problema. Para que una inyección de gasto público tenga efecto, primero se debe sanar al enfermo. El Plan E fue como meter al paciente a hacer rehabilitación sin haber bajado la inflamación del esguince. Así pues, cuando acabó la rehabilitación, y tras una leve y rápida sensación de mejoría, el enfermo se encontraba incluso peor. España no tenía un déficit coyuntural, lo tenía estructural. El primero se debería a la situación de crisis. El segundo hace referencia a no poder pagar tus gastos corrientes con independencia del ciclo económico. Nuestro estado era insostenible tal y como estaba montado.

¿Se podía haber hecho otro tipo de austeridad? Evidentemente sí. Lo primero que se tenía que haber metido mano es a los 300.000 políticos que nuestro país tiene de más respecto a Alemania. En segundo lugar, se debía haber llevado a cabo una reforma de la administración pública destinada a eliminar duplicidades, quitar empresas públicas deficitarias, eliminar enchufados y a limitar el número de asesores. Según un estudio que encargó UPyD, las duplicidades generadas por las autonomías podrían costar hasta el 3% del PIB. Hoy en día España tiene a más de 1.000 políticos investigados e implicados en casos de corrupción, como apuntó el New York Times el pasado fin de semana. El siguiente paso era haber quitado subvenciones y no haber subido impuestos, aspecto que es sabido que tiene menor impacto sobre el crecimiento. De igual forma que hubo quién advirtió que jamás se había salido de una crisis sólo con austeridad, también es cierto que nunca se ha salido de ellas subiendo los tributos. Se debía haber apostado por gestores públicos que fomentaran la eficiencia y eficacia de los servicios públicos para evitar abusos (que los hay, y conviene denunciarlos) y desde luego haber evitado, en la medida de lo posible que se tocaran cuestiones básicas, y si pese a todo no quedaba más remedio, haberlo hecho de forma limitada y con mucha más pedagogía.

¿Podía haber hecho algo más Europa? Desde luego que sí. La unión monetaria no puede funcionar sin una mínima cohesión fiscal. No se trata de pedir a Bruselas que de la noche a la mañana haya una tributación conjunta europea y que los ingresos fiscales se gestionen desde la UE, pero sí se podían haber dado pasos que ayudaran a los países en problemas. En primer lugar, se podría haber estimulado el consumo privado en Europa del norte, de tal forma que favoreciera la importación de productos españoles entre otros. Alemania y Holanda tenían capacidad para hacerlo. En segundo lugar, se podía haber avanzado hacia algún tipo de mutualización de la deuda, de tal forma que nuestra prima de riesgo no hubiera llegado jamás hasta los más de 600 puntos básicos que alcanzó el pasado verano, lo que hubiera supuesto unos ahorros de miles de millones de euros (que hubieran favorecido que el déficit bajase de forma más rápida). En tercer lugar, se debía haber avanzado de forma clara y contundente hacia la unión bancaria. Es absurdo que una bodega Española, mucho más competitiva que una bodega Alemana (con todo el respeto hacia los magníficos vinos blancos que allí se hacen), por cuanto goza de mejor clima, mejor orografía, mejor suelo, mayor variedad, mayores uvas autóctonas y, por lo tanto, goza de mayor potencial de exportación e internacionalización, se vea abocada a pagar más intereses por el mero hecho de estar en España. Si nuestras compañías han visto cómo se les han subido los tributos y encima tienen que asumir costes de financiación disparatados, ¿cómo esperan en Europa que nuestro país salga adelante? Las externalidades del mercado han permitido a los países del norte de Europa y a sus empresas financiarse a unos costes de risa gracias a nuestros problemas. Eso es inmoral y conviene que se sepa.

En paralelo es inaceptable el error de cálculo en el efecto de la austeridad sobre el multiplicador del PIB. En un momento como el actual, se necesita tiempo para reconducir los déficits de los estados, por cuanto la economía sigue en recesión. Un exceso de celo en las políticas de austeridad es como un exceso de quimioterapia en un enfermo de cáncer. Y como decíamos el otro día, el paciente va camino de morirse por el camino. La siguiente pregunta que espero que alguien se plantee, es cómo se piensa que el sector privado se va a desapalancar si se nos encamina hacia una devaluación interna. ¿Nos van a hacer una quita a familias y empresas?

No, España no tenía capacidad para más estímulos fiscales. Lo reconoció Pedro Solbes poco antes de salir del ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. La consolidación fiscal era imprescindible, porque un país no puede endeudarse de forma ilimitada permanentemente. Pero todo lo mal que estamos no sólo es culpa de la herencia recibida. Es cierto que cuando tienes que pedir prestado, asumes una serie de condiciones, pero dónde y cómo recortar lo ha elegido el gobierno. La parte que más me gustaba del artículo de Joaquín Estefanía es la del final (hay otras partes que me parecen bastante matizables): tal y como se está planteando, la austeridad está propiciando una destrucción de riqueza completamente asimétrica y los estados, lejos de resolver las externalidades de los mercados, las están agrandando. Ningún sistema económico ha sobrevidido si la creación de riqueza no va acompañada del progreso social y humano. Mil días de austeridad después creo que estamos bastante peor y la factura ya es insoportable.