martes, 21 de mayo de 2013

Deporte y Empresa - Mourinho, los Valores y la Cultura Empresarial

Algunos Apuntes

Esta tarde por fin se ha desvelado el misterio, aunque éste fuera un secreto a voces desde hace unas semanas. Mourinho pone punto y final a su etapa al frente del Real Madrid, después de tres temporadas en las que ha sido de los entrenadores que menos títulos ha conseguido de entre todos los que han estado tanto tiempo al frente del primer equipo. Deportivamente asumo que no es fácil juzgarle, por cuanto su personalidad difícilmente admite medias tintas. Para la historia quedará que hizo una liga casi perfecta en la que fue capaz de batir con justicia al mejor equipo que haya visto jamás, el Barça de Guardiola. También que ganó una Copa del Rey a dicho equipo, la cual parecía imposible tras la famosa manita del Camp Nou. Pero también quedará esta temporada en blanco, más allá de la Supercopa del verano, en la que ha dado la sensación de no haber dado con la tecla en todo el año. 

Pero el problema de Mourinho no ha sido deportivo. Al menos yo no lo percibo así. El problema de Mourinho es que nunca ha entendido dónde estaba y lo peor de todo es que ha tenido un "jefe" que no sólo no se ha esforzado porque lo comprendiera, sino que ha llegado a decir que el entrenador portugués reflejaba los auténticos valores del madridismo. Me gustaría saber qué se le pasaba por la cabeza a Florentino cuando el viernes Casillas felicitaba a Courtois por su partidazo en la final de copa mientras el ególatra de Mourinho no se dignaba a recoger su trofeo como subcampeón.

Los valores y la cultura empresarial son fundamentales para el éxito de cualquier compañía. Son los que determinan la identidad de una sociedad, en este caso deportiva, que le han llevado a ser catalogado como el club más importante del siglo XX. Si el Real Madrid ha llegado dónde ha llegado ha sido en buena medida gracias a ellos. En el Madrid siempre ha importado el estilo, nunca ha valido ganar de cualquier manera pese a que la exigencia ha sido máxima y, sobre todo, siempre había presumido de ser un club señor. Cada vez que me viene a la mente la imagen de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo a Tito Vilanova y su esperpentica rueda de prensa posterior, así como la del famoso "¿por qué?" yo recuerdo que no hace tanto el Bernabéu despidió entre aplausos a Ronaldinho en un famoso baño del Barça de Rikjaard al de Madrid de Luxemburgo.

Pero no sólo eso. El Madrid siempre se caracterizó por respetar a sus símbolos y a su historia. Mourinho no ha dejado títere con cabeza. Comenzando por Valdano siguiendo con el pobre Zidane, al que siempre reprochó que no se alineara con él en sus críticas más extravagantes, y terminando con Casillas. Recuerdo también un desprecio incomprensible hacia Pellegrini, el cual ha demostrado ser un señor además de un magnífico entrenador, y hacia el Málaga, club y ciudad amiga del Madridismo, cuna de Juanito y Hierro. 

El Madrid, además, siempre se caracterizó por su respeto hacia el estamento arbitral. Yo no recuerdo dos finales de liga más controvertido que los de Tenerife, con dos trencillas, García de Loza y Gracia Redondo, que hicieron un papelón lamentable. Sin embargo la crítica no fue hacia los árbitros, sino hacia los puntos que el Madrid se había dejado en casa el primer año con el Cádiz y el segundo con el Logroñés y que le habían privado del campeonato. Las quejas venían en Puente Aéreo, desde Barcelona. El día del famoso papel con los errores tras un partido contra el Sevilla o el de la expulsión de Pepe contra el Barça (que sigo pensando que no era), me pareció que definitivamente se habían invertido los papeles con todo el dolor de mi corazón. Como suele decir el gran Francisco Alcaide, los ganadores buscan soluciones, los perdedores excusas y el Madrid jamás las había buscado.

Mourinho incluso ha detestado la épica que siempre ha caracterizado al Real Madrid. Cuando le hizo falta contra el Borussia renegó de ella, obviando que no hace tanto, el Madrid de un tal Capello, que no jugaría un pimiento, pero que sí terminó comprendiendo lo que era el club, ganó una liga imposible con remontadas en el último suspiro, algunas inimaginables. Como también lo era recortarle aquellos 7 puntos a aquel Barça de Ronaldinho, Eto´o y Messi. El lema de Nike de "Impossible is Nothing" parece hecho a la medida de la historia del Madrid, pero el portugués nunca terminó de creérselo. Tal vez por ello también en cierto modo llegó a renegar de Ramos, quizás porque el de Camas es de los que mejor representa ese espíritu que los que asistimos semana sí y semana también al Bernabéu estamos acostumbrados a respirar. Yo me hice del Madrid por sus remontadas imposibles, aquellas que escuchaba de pequeño en una vieja radio de mi madre, la cual siempre me preparaba por si algún día no llegaba aquel gol salvador para que no me fuera a la cama demasiado disgustado.

Mourinho venía de ganar muchas cosas, cierto, y en países muy diferentes, lo que habla muy bien de él como entrenador. Sin embargo, si algo ha caracterizado a los equipos en los que ha estado ha sido el que no habia tenido nunca jugadores a la altura de su ego. Tan sólo el propio Eto´o al que antes hacíamos alusión, si apuramos un poco. En el Real Madrid se ha encontrado con jugadores mucho más importantes que él, pero sobre todo con una institución que siempre ha estado por encima de sus plantillas y entrenadores. Hasta Di Stéfano salió escaldado tras un pulso con Santiago Bernabéu. Mourinho no podía salir de otra forma tras hablar de Madridistas y "pseudo" Madridistas, tras exponerse de forma asombrosa al público en el Real Madrid - Atlético de Madrid de liga del pasado mes de noviembre o tras montar el circo que ha montado con el tema Casillas. El Madrid no ha ganado estos años por el entrenador. Lo ha hecho porque tiene un plantillón, de los mejores que yo le recuerdo, con gente como Cristiano Ronaldo, que de no ser porque ha coincidido con Messi, sería comparado con los más grandes. Y eso es algo que el entrenador portugués no ha sabido digerir.

Pero el problema del Real Madrid no ha sido sólo Mourinho. Ha tenido un presidente, Florentino Pérez, cuya gestión económica está siendo modélica, pero que está fallando estrepitosamente en la parte deportiva. Desde que se fue Del Bosque, creo que tampoco se ha enterado de lo que es el Real Madrid. Un presidente no puede consentirle a un entrenador el deterioro de imagen al que ha sometido al club y mucho menos salir en la rueda de prensa de hoy explicando que el Madrid ha vuelto a estar en su sitio con Mourinho, entre los cuatro mejores de Europa. Ignora Florentino que el Madrid tuvo un entrenador llamado Beenhaker, que hizo jugar al Madrid como yo nunca lo he vuelto a ver, que ganó tres ligas, una copa y dos súper copas, así como llegó a tres semifinales de la Copa de Europa en tres años (en una tras eliminar al Nápoles de Maradona, al Oporto de Madjer, que era el vigente campeón y al Bayern de Matthaus) y que se tuvo que ir por no poder ganarla. Por eso y por "jugar con el patrimonio del club" tras dejar a Butragueño en el banquillo en un partido de cuartos contra el PSV (que se ganó, por cierto).

Hace unos días decía Valdano en la SER que él pensaba que le hacían falta más refuerzos al Barça que al Madrid de cara a la temporada que viene y yo estoy de acuerdo con él, pero lo que me preocupa es que al Madrid, además de un entrenador, le hace falta recuperar los valores y la cultura que le hicieron grande. La del esfuerzo, la del respeto a su historia, a sus símbolos y a sus rivales. Más le vale a Florentino, por encima de fichajes, tenerlo en cuenta de cara a las elecciones de Junio. 

La cultura en una empresa al final son normas, valores, formas de pensar que caracterizan el comportamiento de cualquier organización empresarial, en este caso deportiva. La cultura es implícita, invisible, informal, pero debe tener un claro reflejo en los comportamientos de las personas que forman parte de aquellas, así como en el funcionamiento de la empresa en su cojunto. La cultura normaliza comportamientos, expresa a los empleados qué comportamientos son deseables y deberían seguirse, así como cuáles deberían evitarse. Cualquier estrategia que obvie la cultura corporativa está abocada al fracaso. Y ese ha sido el problema de Mourinho, por encima de resultados mejores o peores. Pero no sólo suyo, sino de todos aquellos que le han permitido comportarse de esa forma sin hacerle comprender lo que realmente es el Real Madrid.

4 comentarios:

SERGIO ROMAN GAY dijo...

Gran reflexión. No se podía haber explicado mejor compañero. Hala Madrid!!!

José dijo...

Hola,

Efectivamente yo siempre he sido pro mouriño, pero el no creyó en la remontada contra el Borussia, estuvimos a punto de conseguirlo, 3 ocasiones clarísimas en los 15 primeros minutos, Higuaín, Cristiano y Ozil no entraron y aunque rozamos la épica salimos eliminados, después de eso se borró, el no vino al Madrid a ganar la Décima, vino a ganar su tercera.

Contra el Atlético jugamos sin entrenador y lo pagamos, también es cierto que el Cholo y los suyos han tenido mucha suerte y a un Courtois excepcional.

Por otro lado grande la referencia a Beenhaker cuando dejo al 'Buitre' en el banquillo, al final de la temporada, Mendoza se lo cargó porque 'había atentado contra el madridismo', yo escuchaba a José María García en la radio todos los días y en casi todos los programas cuando hablaba de Mendoza o hacia referencia a malas prácticas de gestión sacaba ese tema.

Luego tuvimos a Radomir Antich, el Madrid iba primero en la liga con varios puntos de ventaja (cuando por ganar sólo te daban 2 puntos) y Mendoza lo largó en invierno porque no le gustaba como jugaba el Madrid, al final perdimos la liga.

Todavia me siguen contando el chiste ¿cómo se llama la vaguada ? madrid 2 y tenerife 3

en fin, !!Hala Madrid!!

Fernando dijo...

¡Hola Sergio! ¡Bienvenido al Disparadero y mil perdones por tardar tanto en contestar, pero el trabajo me tiene bastante liado últimamente.

Muchas gracias por tus palabras y por pasarte. Y sobre todo eso, ¡hala Madrid!

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

¡Hola José!

Como le he dicho a Sergio, bienvenido al Disparadero y mil perdones por tardar en resopnder. ¡Mucho curro!

Jo, yo también escuchaba a José María García, aunque empecé a hacerlo algo más tarde. La salida de Beenhaker fue un gran error, pero en aquellos tiempos los clubes se llevaban de otra manera. Como le decía a Sergio, ¡hala Madrid por encima de todo! La próxima temporada será la nuestra

Un fuerte abrazo