sábado, 21 de marzo de 2015

Empresas - En PradoRey hemos comenzado una Revolución

Sueños y Retos

Poca gente lo sabe, pero la historia del grupo irlandés de Rock U2 tiene varios episodios que darían pie a un Business Case excelente para cualquier escuela de negocios. Uno de ellos es el que ahora os traigo a colación. Cuentan que allá por los años 80, cuando U2 comenzaba a copar los primeros puestos de las listas de ventas, fueron a EEUU y un famoso periodista les dijo "chicos, sois buenos, pero aún no habéis hecho vuestro "Hey Jude"". Dicen que Bono, el carismático líder, calló y sonrió, porque ya tenía en mente el maravilloso "Joshua Tree" que unos meses después iba a ver la luz. Un par de años después, U2 volvió a EEUU y el mismo periodista les dijo "me descubro, chicos. Ya tenéis vuestro "Hey Jude"", en clara alusión a "With or Without You". Bono, sin embargo, esta vez se puso serio, y para sorpresa de propios y extraños, dijo: "tenemos que parar y reinventarlo todo, empezar de cero de nuevo". Tras unos años de silencio, los de Dublin reinventaron el rock con su espectacular "Achtung Baby", explorando algunos caminos con la electrónica que hasta ese momento nadie había osado a recorrer. Cuesta imaginarse a los Franz Ferdinand, Killers o Muse sin aquel disco previo de U2 publicado en 1991. La moraleja empresarial de esta historia es que uno de los peores errores que se cometen en la dirección de una compañía es la de la autocomplacencia, la de encontrar una fórmula y pensar que ya no hay nada que innovar o mejorar. Que nunca va a cambiar nada y que siempre vas a mantener tu liderazgo, o al menos tu posición de comodidad en un mercado.

Y ahora muchos os preguntaréis que qué tiene que ver U2 con PradoRey, ¿verdad? Desde hace unos años creo que tenemos, probablemente, nuestro mejor portafolio de productos en el mercado de toda nuestra historia. Y lo creo de verdad. Nunca antes habíamos gozado de tanto reconocimiento por parte de la crítica, dentro y fuera de España, y nunca antes habíamos estado, probablemente, en tantos sitios de tanto nivel con vinos como el Adaro o el Élite, por ejemplo. Cuando llegué a PradoRey éramos una bodega de "Robles". Hoy esa percepción ha cambiado y muchos de nuestros vinos "TOP" empiezan a ser ya indiscutibles. En cierto modo, estamos logrando cosas que en 2007 nunca imaginado. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, sentía que teníamos que dar un paso más. Que lo que estábamos haciendo, aún sin ser desdeñable, no era suficiente.

Vivimos en la era de la economía global, y eso es un arma de doble filo. Por un lado, tienes la oportunidad de llegar a muchas más personas y mercados a ofrecerles tus productos, pero por el otro, no es menos cierto que el cliente tiene más que nunca dónde elegir, lo que sin duda te obliga a ser mucho más eficaz y eficiente. Para competir, tu propuesta de valor tiene que ser diferente a la de tus competidores, los cuales son muchos más que hace unos años. No se trata tanto de ser el mejor, por lo tanto, como de ser capaz de diferenciarte para ser visible. Y bajo ese prisma, y aunque siempre puede haber matices, hay dos maneras de competir: una, la racional, la cual se basa en ser capaz de ofrecer tus productos a mejores precios a igualdad de calidad (o de ofrecer mayor calidad a igualdad de precio); dos, la emocional, a través de la cual intentas crear un posicionamiento único de valor añadido basándote en todo aquello que no es imitable por los demás. Cuando lo logras, entonces el mercado paga un precio primado por tu producto, por cuanto reconoce el valor de tu marca (brand equity). Eso explica, por ejemplo, por mostrar un caso extremo, por qué Vega Sicilia tiene el diferencial de precio tan grande que tiene respecto al resto de la Ribera del Duero.

Que nadie me entienda mal. Sin un esfuerzo continuo de mejora de la calidad y una cultura de excelencia, sin un gran producto detrás, es imposible jugar la "liga" emocional. Esa se presupone a partir de ciertos niveles. pero se trata de dotarle a aquellas de un plus que tenga que ver con tus fortalezas como compañía. Tú puedes vender el Adaro como un Crianza de Ribera del Duero de 12 meses de barrica, procedente de viñedos de altura, o decir que es el sueño de un pionero, que se atrevió a plantar cepas en latitudes imposibles y que por ello le llamaron "el loco de la Ventosilla". Las dos cosas son ciertas. La primera la hace cualquiera, pero la segunda no. Y luego está el vino, obviamente, que es una pasada.

Pero por encima de todo ello, por encima de mensajes emocionales (que son muy, muy importantes, porque las personas lo somos), lo que realmente es inimitable en el mundo del vino es tu viñedo, con su historia y las características que tiene. No es que sea mejor ni peor que el de al lado, es que es el tuyo, con su composición, su mineralización, su altitud, pluviometría y particular adaptación al clima de la región. La mejor manera de diferenciarte a la hora de elaborar un buen vino es basarte en el terruño, quitarle importancia a la enología y poner el énfasis en la vid. Desgraciadamente, y en esto estoy de acuerdo con Luis Gutiérrez, el catador de Parker para España, en nuestro país a menudo nos hemos olvidado de la viña y nos hemos centrado en las barricas, ignorando que éstas las puede comprar cualquiera, pero que la magia se encuentra en el campo, y que el enólogo no deja de ser un artista, pero que sólo puede aspirar a interpretar y sacar lo mejor de una naturaleza que cada año se presenta a su antojo.

En PradoRey llevamos años ya vinculando ciertos vinos a diferentes parcelas de nuestro viñedo y apostando firmemente por éste. Así el Crianza viene de una parte de la Finca Real Sitio de Ventosilla llamada Valdelayegua. El Reserva lo hace de La Mina. El Adaro de la parte alta del Hoyo de Hornajo, y el Élite de 8 hectáreas que contienen este maravilloso clon entre la parte baja del Hoyo y La Mina. Pero no sólo ello. Si uno pasa camino de Palencia por la CL-619 y observa el viñedo a mano derecha nada más pasar la bodega y antes de llegar a la posada, verá que hemos arrancado parte del mismo. Que nadie se me preocupe. Lo estamos replantando en zonas mejores. Otro de los defectos de la Ribera del Duero, lógicos por la juventud de la región, ha sido plantar en zonas no demasiado buenas para el viñedo. Aún siendo todo eso loable, y creo que la mejora de los vinos estos años ha sido notable, había margen para ir más allá.

Nos sentamos, pensamos y repensamos. Debatimos mucho y decidimos arriesgar. Esta pasada vendimia 2014 comenzamos una revolución sin parangón que creo que va a marcar un antes y un después, no sólo en PradoRey, sino que me atrevo a decir que también en el panorama vitivinícola español. Desde aquí hasta el año 2020 vamos a ir soltando paulatinamente varias "bombas" enológicas que van a revolucionar el sector. Desde ahora PradoRey no va a ser reactivo según lo que marque el mercado, sino que va a poner en valor en cada botella de vino todo aquello que le hace diferente y que nos brinde la naturaleza. Seguiremos manteniendo nuestra gama actual de productos, está claro, y añadiremos por el camino otros, algunos de los cuales ya están en fase experimental, pero siempre haciendo hincapié en lo autóctono y apostando firmemente por el terruño. El buen vino se hacen en el campo y eso es lo que vamos a expresar de ahora en adelante. Aún incluso gestionando 520 hectáreas de viñedo se puede hacer. Los que trabajen en este sector entenderán de la magnitud de la tarea, pero lo vamos a hacer. Es más, ya lo estamos haciendo.

Y es que ahora comienzan a ver la luz los primeros retales de esta revolución. En enero salió al mercado el PradoRey Verdejo 2014, y esta semana hemos lanzado tanto el Lía de PradoRey 2014 como el PradoRey Roble 2014. Son sólo la punta del Iceberg de lo que viene, quiero dejarlo muy claro, porque hay inercias, procedimientos y mejoras que no se pueden hacer de la noche a la mañana, pero para aquellos que nos conozcan y nos disfruten habitualmente, estoy convencido de que van a percibir una paso hacia delante muy significativo.

El PradoRey Verdejo 2014 sigue siendo un "vendimia seleccionada", la cual tiene lugar por la noche. Seguimos utilizando el boreal, no sólo para evitar la oxidación de la uva, sino para sacarle más aromas a la misma. Tampoco nos hemos olvidado de la crianza sobre sus propias lías, las cuales le dan ese volumen tan característico a nuestro vino. Sin embargo, este año hemos quitado buena parte del sulfuroso, hemos desfangado sin gelatinas y, sobre todo, nos hemos atrevido a macerar el hollejo con el mosto. Todo ello le ha dado al vino un carácter explosivo y mucho más varietal. Nada de aromas artificiales a melón o fruta excesivamente tropial, sino matices herbáceos, con notas de fruta blanca y de hueso, con recuerdos florales. Lo que siempre ha sido el verdejo y no lo que se está convirtiendo en estos últimos años en el afán de vender por vender. Para este año, además, nos guardamos una sorpresa para la vuelta del verano, pero sobre todo otro paso hacia delante adicional y notable que vendrá de la mano de la añada 2015. Como me dijo el otro día un periodista del mundo del vino al catar este 2014, hemos decidido "jugar la Champions". Nuestro mejor PradoRey Verdejo hasta la fecha ya está en el mercado.

El PradoRey Roble 2014 ha salido esta semana y muestra juventud por todos lados, como es lógico. Aún le falta encontrarse en la botella, por cuanto apenas lleva 15 dias en la misma. Sin embargo, es un cañón. El color ya es totalmente diferente al del resto de Robles de la Ribera del Duero. La nariz es impactante, con fruta roja y negra fresca abundante que te llega a modo de perfume. Luego, conforme el vino se abre un poco, le aparece una sutil nota de caramelo procedente de la barrica, pero que no quita un ápice de progatonismo a la fruta. En todo caso, la mejora. En boca es cuando aún se ve esa juventud, pero es pura fruta. ¿El truco? Lo primero, una gestión de viñedo radicalmente diferente. Lo segundo, una extracción mucho más cuidada y fina. Y lo tercero, un mes menos en barrica de lo habitual, buscando, además, un tipo de madera más amable si cabe. De nuevo es un vino varietal al cubo. Con un poquito más de botella se va a salir.

Y nos quedan los rosados. En PradoRey siempre hemos creído que son vinos con personalidad propia, y no de segunda, como muchas veces se nos ha querido hacer creer. Esta semana ha salido el Lía al mercado, como decia antes, el cual tiene aún más presente ese color tan bonito, característico y diferencial de estos años, tan difícil de conseguir y cuyo secreto radica en la uva. Aromáticamente es más varietal que estos últimos años. En boca, es fresco, fácil y divertido como siempre. En unas semanas saldrá a la calle el PradoRey Rosado Fermentado en Barrica 2014. Me atrevo a decir que, de nuevo, va a ser el mejor de nuestra historia.... ¡Por el momento!

Y esto es lo que puedo contar de momento. Todo lo que viene es fruto del viñedo y del talento de mi equipo. Ambos factores son inimitables, ambos factores nos harán diferente. Historia, pasión, riesgo e imaginación. Siempre digo que el mejor PradoRey sigue estando por llegar, pero es que ahora es todavía más cierto. 

¡Lo iremos descubriendo juntos!

1 comentario:

mateo aguilar dijo...

Excelente texto, Fernando. Abrazo