sábado, 17 de septiembre de 2016

Aunque tú no lo Sepas


Sobre lo Auténtico

Cuenta la leyenda urbana, y nunca mejor dicho en este caso, que al gran Enrique Urquijo le gustaba aparecer de improviso con cierta frecuencia por El Rincón del Arte Nuevo allá por los años 90. Cuentan también algunos de los afortunados que pudieron verle in situ, que aquellos conciertos semi improvisados eran una auténtica delicia. Lo que es seguro es que en aquel mítico garito madrileño, Enrique Urquijo conoció a un chico rabiosamente joven y con un enorme talento que luchaba por abrirse paso en el mundo de la música. Ese chico era Quique González. A partir de ahí, se forjó una amistad entre ambos que duró hasta el día en el que Enrique Urquijo se nos fue de una forma trágica en una fría noche de noviembre de 1999.

En una de sus charlas post concierto en El Rincón del Arte Nuevo, Quique le contó a Enrique las dificultades económicas que tenía para poder grabar una maqueta decente para moverla entre las discográficas  de por aquel entonces. A Enrique se le ocurrió algo. “Escríbeme una canción para mi próximo disco, y con los derechos de autor financiamos la maqueta”. Quique González, mitad nervioso, mitad ilusionado, se pasó las siguientes semanas componiendo, y dicen que cuando se plantó ante Enrique Urquijo tenía cuatro canciones preparadas. La primera que sonó fue “Aunque tú no lo sepas” una preciosa balada inspirada en el poema de Luis García Montero titulado con el mismo nombre. En cuanto el que fuera líder de los Secretos la escuchó, dijo estupefacto ante la joya que le acaban de presentar “es perfecta, no me hace falta escuchar más”.  Apenas unos meses más tardes, Enrique Urquijo publicaba uno de sus discos de culto, de los imprescindibles de la música Española, el que a la postre sería su último álbum de estudio, “Desde que no nos vemos”, en el cual brillaba con luz propia “Aunque tú no lo sepas”. Y tan solo unas semanas más tardes veía la luz “Personal”, el tremendo disco debut con el que Quique González abría fuego en el panorama musical español y ante el que se presentaba, como luego ha ido demostrando, como una de las grandes esperanzas del mismo. 

Pese a contar con el beneplácito de la crítica y llegar a número 1 en algunas radios, a Quique González se le dejó de escuchar pronto. Su discográfica quebró, fue absorbida por una multinacional y a Quique le rescindieron el contrato. Poco después moría Enrique Urquijo, el que por aquel entonces era su gran valedor. A Quique le tocó empezar de cero. Un año y medio después, preguntándome que habría sido de aquel prometedor compositor madrileño, por pura casualidad escuché en el programa de Santi Alcanda en Radio 3 una maravillosa maqueta que presentaba una canción extraordinaria llamada “La Ciudad del Viento”, y en la que el famoso locutor explicaba que Quique andaba buscando discográfica. Mi primera reflexión fue la de pensar que musicalmente nuestro país había perdido el rumbo. Unos meses más tarde, Quique mandó una maqueta grabada en la casa de su inseparable (por aquel entonces) Carlos Raya en la calle Salitre número 48 a la misma discográfica que le había despedido. Los directivos, estupefactos, le volvieron a fichar inmediatamente y publicaron el disco tan sólo regrabando 2 ó 3 canciones, entre ellas “La Ciudad del Viento” para que sonara como single. El resto se publicó tal cual bajo el mítico nombre de “Salitre 48.”

Cuando poco después Quique sacó “Pájaros Mojados”, para el que contó con más medios que nunca, se rebeló contra su discográfica y rompió con ella. Es imprescindible leer su manifiesto “Peleandoa la Contra”, del cual rescato algunas líneas que explican aquello: 

“La música está perjudicada por el sistema. Hemos llegado a una situación en la que la falta de respeto, la comercialización salvaje y la falta de escrúpulos hacen difícil encontrar algo de verdad en el panorama. Hoy sería muy difícil para mi hallar los referentes artísticos que me hicieron agarrarme al sueño de ser músico”. (…)

“Yo quise ser músico porque me volvían loco las canciones que escuchaba cuando me empezaron a gustar las que escribía me puse a tocar sólo en bares. Ocho años después me he encontrado con la esencia de mi oficio al volver a hacerlo. Por primera vez siento que me gano la vida dignamente como músico. Llevo tres meses en la carretera, viajo con mi teclado y mi guitarra. Nunca había aprendido tanto. He tenido mucho tiempo para pensar, y después de abandonar mi compañía de discos por voluntad propia, repaso mi experiencia en la industria y desde que grabé mi primer disco, Personal, en el 98, he pasado por ser una promesa, un desecho, un retorno esperanzador y una tercera oportunidad.” (…)  “Yo quiero hacer canciones sin pensar en singles, marketing ni playbacks chungos en Música sí”

“No quiero participar de esto. No creo que tenga nada que ver conmigo. No quiero salir en esa foto. Ante la posibilidad de firmar por otra compañía me vería en la obligación de renunciar a mi libertad. Y yo quiero que mi libertad sea el motor principal de actuación en mis próximos proyectos” (…) “En conclusión, voy a intentar editar mis propios discos, sin grandes pretensiones, con el espíritu de un artesano que pule sus propias piezas y las vende en su pequeña tienda.”

Y así lo hizo. Tan grande fue su éxito que estuvo en el top 10 de los discos más vendidos con “Kamikazes Enamorados”, su siguiente trabajo y publicado sin apenas medios, entrando directamente al 1 con “La Noche Americana” apenas un par de años después. Poco después a Quique le volvió a fichar una discográfica, esta vez con una hoja en blanco en la que él puso las condiciones que quiso. Fue la época del “Ajuste de Cuentas”. Lo que ha pasado desde entonces está a la vista de todo el mundo.  He pasado de ver a Quique González gratis en el Moby Dick a esperar impaciente su concierto de diciembre en el Barclays Card Center, antiguo Palacio de los Deportes, y todos sus discos no sólo se colocan como los más vendidos durante algunas semanas, sino que salen entre los mejores para la crítica.

Pero por encima de lo anecdótico, hay varias lecciones vitales en la historia que acabo de contar: la primera, hay que tener pasión por lo que se hace. Quique estudió turismo y estuvo trabajando en Londres, pero lo que le realmente le gustaba era la música, y hacia allí se dirigió. La segunda, la importancia de perseverar y no bajar los brazos nunca: peleando a la contra llegará nuestro particular ajuste de cuentas con la vida. La tercera, para ser feliz hay que ser valientes, atrevernos a vivir conforme a unos valores y perseguir con ardor nuestros sueños. Un gran contrato, una buena cantidad de dinero no nos tiene por qué hacer más felices, o como este verano comentábamos por aquí, nos puede llegar a esclavizar. ¡Qué fácil es ser libre y qué difícil nos lo ponemos!  Y la cuarta, y tal vez la más importante, la importancia de la autenticidad, de ser uno mismo, de poner el corazón en las cosas, de guardar la calculadora cuando se trata de sacar el alma, de atrevernos a ser la persona que somos, y no a vivir las vidas de otros. 

El propio Quique González, el que se sonreía tímidamente cuando coincidíamos en los baños de Galileo allá por el año 2000 ó 2001 y le decía “no me jodas, Quique, toca otro día, que mañana tengo econometría y mi padre no me perdona una”, imagino que nunca se pensó que pudiera aparecer por aquí como ejemplo vital, pero es que su historia me la creo. La música es frecuente fuente de inspiración y algunas biografías también pueden llegar a serlo. Como sus canciones, imprescindibles en la banda sonora de mi vida…Aunque él probablemente no lo sepa… 

En una de sus últimas intervenciones televisivas, Enrique Urquijo quisó cantar con Quique González en directo "Aunque tú no lo sepas". El vídeo se ve regular, pero la interpretación tal vez me parece la mejor de todas las que se han hecho hasta la fecha. Ahí os lo dejo, con los pelos de punta por mi parte.



1 comentario:

Sara Marti Lara dijo...

Buenas tardes Fernando;
Como auténtico es todo lo dejas reflejado , al igual que tú la música es fuente de inspiración en mi vida unido al deporte y me siento muy afortunada y agradecida de saber cosas y anécdotas de estos magníficos músicos q desconocia por completo pero que me ha alegrado conocer gran parte de su trayectoria que por desgracia para uno terminó pronto.
Imprescindibles y vitales tus cuatro lecciones q comparto y las intento llevar a cabo en mi vida.
Preciosa canción que había escuchado aunque no en sus voces y me he emocionado como es lógico ...
Este blog , la música y tus reflexiones son como esa píldora mágica que cuando estamos un pelin cansados nos proporciona entusiasmo , positividad , alegría y nos da fuerzas para continuar y luchar siempre por nuestros sueños a aquellos que como la olvidamos tiempo atrás ....
Aunque tú quizás no lo sepas, tienes esa canción en tu corazón y te aseguro que has enriquecido interiormente y lo seguirás haciendo a muchas personas .... Gracias !!!

Un besazo enorme .

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