martes, 26 de diciembre de 2017

14 Años sin Sara

Pequeño Homenaje a una Gran Amiga

La vida es maravillosa pero de vez en cuando tira a matar. Ocurre cuando suceden cosas contra natura, que no son las que deberían venir en el guión a estas alturas de la película y que te pegan un desgarrador manguerazo de agua fría cargado de realismo que necesariamente te pone en perspectiva. El tiempo no lo cura todo, o al menos así lo vivo yo. A lo sumo te permite colocar ciertas cosas, por cuanto arrancar estas líneas me cuesta tanto como recordar aquel fatídico día en el que quería creer que todo era mentira, que simplemente era una pesadilla de la que no tardaría en despertar. 

Sara fue una amiga excepcional y así la recordaré siempre. Quedan guardados a buen recaudo en mi corazón las anécdotas del cole, aquel verano en Irlanda o nuestro viaje a las Fallas del año 95. Nuestros partidos de fútbol, nuestros debates sobre el Real Madrid y todas aquellas llamadas que nos hacíamos para contarnos nuestras confidencias. Mis cumpleaños, los suyos y. nuestros cafés para contarnos nuestros ligues del momento. Nunca olvidaré la última noche de fiesta que compartimos y la frase que me dijo al despedirnos: "Fernando, llama. Pero de verdad, ¿eh? Que nos conocemos...". Aquellos meses fueron complicados para mi y necesité desaparecer un tiempo, no dar explicaciones. Me costaba contar que mis padres se estaban separando, que mi familia se deshacía. Y así fueron pasando los días, las semanas y algunos meses. Una gilipollez como un piano por mi parte. No le llamé y sé que me arrepentiré toda mi vida. Cuando pasaba alguna temporada así, Sara me tiraba de las orejas y yo siempre hacía propósito de enmienda para terminar riéndonos ambos. Aunque hubiera temporadas que hablásemos más o menos, siempre terminábamos encontrándonos de nuevo.

Así que quizás escriba estas líneas por necesidad. Quizás este pequeño homenaje que año tras año le brindo en este blog sea mi manera de colocar las cosas, de buscar los "para qué". Incluso puede que sea lo más parecido a llamarla para decirle lo mucho que la echo de menos, que fue una amiga extraordinaria y que jamás me olvidaré de ella, que me encantaría que me volviese a "regañar" para después tirarnos una hora y media al teléfono poniéndonos al día y concretando cuándo nos íbamos a ver de nuevo. O simplemente este pequeño homenaje no sea otra cosa que expresar que podrán pasar los años, pero que siento que Sara sigue estando presente en mi vida casi a diario y que confío que siga siendo así siempre. Como lo cantaban Los Secretos... Con lo que nos gustaban a ambos...

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