domingo, 17 de enero de 2010

Empresas - La Revolución de las Mujeres

El Tsunami que Viene

"The Rich World´s Quiet Revolution". Bajo este título titulaba "The Economist" su editorial del primer número de este recién estrenado 2010, haciendo alusión en el mismo a que por primera vez en la historia de los EEUU, dentro de unos meses, las mujeres supondrán más del 50% de toda la fuerza laboral del gigante norteamericano. Como ya se ha apuntado también en este blog, este dato, en el fondo, es consecuencia directa de otro no menos significativo: el 60% de los universitarios y nuevos licenciados en los países de la OCDE son mujeres. La economía no puede obviar que es una ciencia social y que su historia, está ligada indefectiblemente a la de las personas. El que las mujeres se hayan incorporado al mercado laboral ha cambiado también la forma de entender las familias y las empresas. Aún reconociendo que queda mucha tela por cortar, las mujeres de los países desarrollados gozan ahora de una independencia económica sin precedentes que les permite regir sus destinos con independencia de sus parejas como ocurría hace apenas unas décadas. Y eso está cambiando a marchas forzadas nuestra forma de vida.

Es por ello por lo que el crecimiento profesional de las mujeres y su ascendente asunción de poder dentro de la economía, está suponiendo, tal vez, el cambio social más grande de nuestra era. Si hace tan solo unos años las mujeres parecían estar condenadas a trabajos menores y a abandonar su carrera laboral, o a condicionarla en el mejor de los casos, al casarse y tener hijos, hoy en día existen compañías como PepsiCo en América o Areva en Francia cuyos designios son guiados por mujeres. Aún reconociendo que el progreso no ha sido uniforme y que existen países como Italia o Japón, por ejemplo, dónde los hombres trabajadores siguen gozando de una diferencia de más de un 20% sobre las mujeres trabajadoras, no es menos cierto que ver otros casos como el de España, en el que la cultura de la mujer como ama de casa fue patrocinada desde el estado hasta no hace mucho, y cuyas jóvenes trabajadoras ya han alcanzado en términos porcentuales los niveles de países supuestamente más avanzados como EEUU, suponen un ejemplo alentador.

¿Qué explica esta revolución? Lo cierto es que las causas son varias. Como se ha indicado con anterioridad, no se pueden explicar realidades económicas obviando cuestiones sociales. Detrás de los cambios acaecidos, existen una serie de factores de distinta índole que no explican por sí solos los mismos, pero que son imprescindibles en su conjunto para entender la realidad. The Economist señala los siguientes en su reportaje:

En primer lugar, empezando por una obviedad, las medidas políticas han jugado un papel muy importante. La discriminación positiva, sin duda, ha supuesto un acicate para que las cosas comenzaran a moverse. Aún reconociéndome contrario a cuotas, ya que éstas creo que éstas invitan (de forma injusta a menudo) a que la mujer que ostente un cargo sea permanentemente objeto de debate acerca de si está ahí por su valía o por la norma de rigor, lo cierto es que las tasas de igualdad acompañadas de otras medidas tales como el aumento del gasto público en familias, medidas de años sabáticos pagados propuestas desde los gobiernos e incentivos fiscales a empresas para que promuevan prácticas de conciliación familiar y laboral, han jugado un papel importante para que las mujeres se hayan incorporado masivamente al mercado laboral.

Tampoco se puede obviar el papel que ha jugado el cambio de los tejidos productivos de la OCDE. De un sistema principalmente industrial que requería mucho esfuerzo físico y que hacía competir en desigualdad de condiciones a hombres y mujeres, se ha pasado a otro en el que el crecimiento del sector servicios les ha permitido luchar de igual a igual que ha favorecido la creciente diversidad en las empresas de nuestros días.

El control de la natalidad ha sido otro de los factores clave para entender lo que está pasando. Las mujeres han podido decidir, no sólo cuántos hijos tener, sino también cuándo tenerlos, permitiéndoles, y he aquí el punto más importante, invertir tiempo y esfuerzo en formación, fundamentalmente universitaria. El saber que no tendrían que dejar una carrera para ser madres ha hecho sin duda más atractiva la posibilidad de estudiar. El "boom" de mujeres licenciadas y diplomadas, ha permitido a las mismas olvidar su rol de ama de casa de los años 50 por el de profesionales competentes de éxito.

Con el paso del tiempo, ha aumentado la disponibilidad y la voluntad de las mujeres para trabajar fuera de casa. Por un lado, porque la revolución tecnológica ha ido permitiendo a lo largo del siglo XX disfrutar de más tiempo libre a las mujeres al reducir el que necesitaban para las tareas del hogar. La aparición de los friegaplatos, lavadoras, aspiradoras, hornos eléctricos y microondas, por ejemplo, ha permitido que el tiempo necesario para mantener la casa en orden se haya ido reduciendo paulatinamente. Ello unido a las ansias de autorrealización de las mujeres, ha sido otro punto muy importante para entender la senda iniciada. Por otro, no se puede obviar el papel que ha jugado el estado de bienestar y los cambios acaecidos durante el mismo, en parte explicados por los párrafos anteriores, en las últimas décadas. Hoy en día, existe un nivel de vida tan alto que a menudo sólo se puede preservar si en un hogar trabajan ambos cónyuges. Pero no sólo eso. La posibilidad de tener cierta indepenencia económica y el debilitamiento de las fuertes convicciones religiosas que durante siglos dominaron el mundo occidental, también ha fomentado el auge de madres solteras, lo que ha derivado en que el trabajo también haya pasado a ser una obligación para todas ellas.

Lo más sorprendente de esta revolución, es que pocos cambios sociales se han llevado a cabo a lo largo de la historia de la humanidad de forma tan pacífica. Nueve de cada hombres encuestados por la fundación Rockefeller, han declarado sentirse cómodos con la posibilidad de que haya mujeres que ganen más que ellos. Tres de cada cuatro norteamericanos, creen que este cambio social es positivo. Aún así, el camino por andar todavía es largo y los retos son muy complejos, como se observa a tenor de los datos.

A día de hoy, tan sólo el 2% de los directivos de las principales compañías norteamericanas son mujeres. El dato Británico no es tampoco muy alentador, ya que el porcentaje apenas llega al 5%. Los salarios en términos medios suelen ser inferiores a los de los hombres, con una particularidad no menos llamativa. Las mujeres norteamericanas que no tienen hijos,ganan prácticamente lo mismo que sus colegas del sexo opuesto, las que tienen niños y pareja ganan menos y la que tienen hijos solteras, mucho menos.
Si Además, si nos atenemos a los distintos testimonios que "The Economist" ha recogido en su reportaje, la conciliación de la vida laboral y familiar sigue estando lejos de poder lograrse. Todo ello deriva en que en muchas ocasiones los principales perjudicados sean los niños, sobre todo en aquellos países donde el gasto público destinado a familias y educación infantil es menor. El aumento del fracaso escolar y una nueva generación que apunta a mal criada y en la que antivalores como la codicia y la indolencia tienen un buen predicamento, como brillantemente apunta Víctor Molero en su libro "Generación Marketing", son sólo la punta del Iceberg. Las empresas hasta la fecha están dando la espalda a un problema social que a medio plazo será económico al ser más difícil encontrar gente preparada y con valores.
En este sentido existe un estudio del Children´s Society que revela que más del 60% de los padres británicos confiesa que no pasa el tiempo que debiera con sus hijos. En EEUU, los datos se elevan hasta el 74%. Casi nada, vaya.

Muchas mujeres se siguen viendo obligadas a elegir entre su carrera profesional y la maternidad. A partir de cierta edad, sus prometedores inicios dentro de las empresas multinacionales se ven cortadas de raíz cuando deciden ser madres y observan lo difícil que les resulta volver a su status previo. Las consecuencias son no menos importantes desde un punto de vista social. En Suiza, existen un 40% de mujeres sin hijos, en muchos casos por propia voluntad ante el miedo de echar a perder sus carreras profesionales. En otros países desarrollados, como es sabido por todos, la decisión de tener hijos se dilata hasta tal punto que se debe recurrir con cierta frecuencia a novedosas técnicas de fertilidad cuyo éxito no siempre está garantizado. Pero las consecuencias también se pueden medir desde un punto de vista económico. Las mujeres han enriquecido hasta límites insospechados nuestras empresas al aportar criterios, puntos de vista y meodologías de trabajo diferentes y complementarias a las de los hombres.

Si tal y como se ha apuntado, son las mujeres las que mayoritariamente se están formando a día de hoy, las empresas no pueden permitir que se dilapide capital humano. Y menos en estos tiempos que corren en el que se habla de cambio de modelo productivo. Los datos hablan por sí sólos: Apenas el 50% de las mujeres que han cursado un MBA en la Universidad de Chicago en los últimos tiempos, sigue trabajando después de ser madre. Otros estudios norteamericanos detalla como el 93% de las mujeres que son madres desean volver a trabajar, el 74% lo consigue pero, ojo, tan sólo el 40% lo hace a tiempo completo.

Así pues, amigos, queda camino por andar pero la revolución está en marcha. Las mujeres han llegado a la empresa y lo hacen para quedarse, porque a tenor de los datos, lo están haciendo francamente bien y si no, os animo a que valoréis los siguientes números: Desde el año 2000, 6 millones de los 8 millones de puestos de trabajo creados en la UE, han sido asumidos por mujeres. En EEUU, 3 de cada 4 personas despedidas durante esta crisis han sido hombres. Según Goldman Sachs, dejando todo lo demás igual, el incremento de participación de la mujer en el mercado laboral podría suponer un incremento del PIB de uun 21% en Italia, un 19% en España, un 16% en Japón, un 9% en EEUU, Francia y Alemania, así como un 8% en el Reino Unido sólo por la mejor utilización del talento. Poco a poco llegarán a puestos directivos y el Ministerio de Igualdad desaparecerá, porque como dice Kjel Nördstrom, el siglo XXI es el de las mujeres, el Tsunami (positivo) que viene.

9 comentarios:

Pedja dijo...

Donde mejor frutos da esa Revolución es en el Tercer Mundo. Ya lo decía Yunus, creador de los microcréditos, que él los daba a mujeres, en líneas generales, más responsables y más prácticas que los hombres. Con todo, espero que ellas no se limiten a reproducir el modelo que creó el hombre e inventen su propio modelo, más amable y justo más conciliador y que ello no les suponga un freno a las que quieran ser madres, complicada tarea. Gracias Fernndo, un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

A mi siempre me ha gustado rodearme de mujeres para trabajar. Siempre ha sido más práctico que con hombres por lo que apunta Pedja (sentido de la responsabilidad y pragmatismo)Como tú, no creo en las cuotas, y si en la valía. tampoco en lo políticamente correcto (lo que me ha llevado a contratar mujeres embarazadas de varios meses, a sabiendas de un inminente baja maternal, ya muy mayores para empezar o cosas así que no son muy habituales). Al final, como todo, hay gente que responde y gente que no, pero en este sentido no he tenido ningún problema con las mujeres.
Un abrazo

Germán Gijón dijo...

Hola, Fernando:
si yo fuese un feminista diría algo así como "la fuerza bruta (hombre) al servicio de la inteligencia (mujer)".
No. Hace tiempo que no me gusta este debate. Y no porque sea machista o piense que la mujer tiene otras obligaciones, sino porque de forma natural esta tendencia está revirtiendo. Si la mujer es más inteligente que el hombre terminará por dominar la sociedad. No sé qué modelo tendrá esta en el futuro (quizá la tecnología suplante la baja natalidad, no lo sé) pero coincido en que la cuota en el fondo no le favorece porque va precisamente en contra de la educación, se convierte en una imposición y crea un estado de duda eterna en la empresa y la política.
Un abrazo, Fernando.

nanius dijo...

hola a todos:

creo que has tocado un tema importante y lo has hecho bien. El vínculo de The Economist, al menos a mi no me funciona. Por cierto que esta semana leí en el mundo.es que en España ya hay más hombres que mujeres en la lista del paro. Aunque es coyuntural, es una gran noticia y me alegra mucho.

Sólo tengo dos puntos que discutir. Primero, necesito que alguien me cualifique por qué y cómo las mujeres han aumentado la tasa de empleo por las medidas públicas.Al menos se me ocurren tres razones para que la evolución del empleo femenino haya sido tan favorable (en términos del masculino). Una es el progresivo desmantelamiento de sectores intensivos en mano de obra tipicamente masculina (subsectores industriales + golpetazo del mercado inmobiliario). Otra es la
efectividad de decenas de medidas públicas en materia de contratación, fiscalidad, cuotas, etc. Y la tercera, acaso la más fundamental, es la mejora de su formación (es bien sabido que de siempre la media de notas de selectividad es mayor en las mujeres, y desde hace poco el número de mujeres licenciadas es mayor que el de hombres, etc). Sigo con mi discurso de economista de que es FUNDAMENTAL separar los efectos, y esto por lo siguiente. Si la razón más importante de estas tres (o de cualesquiera otras) es la mejora de capital humano y no la panoplia de medidas políticas, estamos HACIENDO MUY MAL en mantener esas medidas en lugar de ampliar mucho (pongamos) la inversión en educación y formación y reciclaje de las mujeres. Y podríamos mejorar mucho en la economía (y sobre todo en la sociedad) si conseguimos acelerar la incorporación que se narra en este post. Me temo que es difícil separar los efectos de estas posibles razones, y es URGENTE que se avance en ello, para poder focalizar la ayuda pública de maneras eficaces y eficientes de sostener esta revolución. Es más, como sucede en otras áreas, la regulación es la técnica preferida del político, porque le parece que es cost-free. Pero otras medidas de favorecimiento pueden ser mucho más baratas y efectivas en conjunto aunque no se lo parezcan al político.

nanius dijo...

En cuanto a la fundamentación filosófica de la discriminación positiva en favor de las mujeres, me hace gracia una cosa. Los conceptos de igualdad ante la ley e igualdad en la ley, como es bien sabido, colisionan. Los conservadores priman la primera, y salvo que sean tibios o electoralmente interesados no defenderían las medidas de discriminación positiva. Los progresistas-socialdemócratas le dan más importancia a la igualdad en la ley, favoreciendo medidas hacia las mujeres u otros colectivos muy diversas. Sería interesante que tanto Fernando como Pedja nos expliquen sus límites para apoyar estas medidas (cuotas no? otras medidas sí? por qué?) Algunas formas de argumentación liberal (à la Dworkin), en la que más cómodo me siento,priman la igualdad ante la ley (no cabe igualar a los individuos a través de las normas). Pero a diferencia de los conservadores, entienden posibles la igualación de los individuos en la ley por razones de discriminación histórica. El argumento sería más o menos así: la razón por la que caben medidas de apoyo y afirmación de las mujeres es que éstas no han tenido nunca, en realidad, un status de verdadera igualdad ante la Ley respecto de los hombres. Nos es posible un trato diferenciado para corregir esa injusticia histórica respecto de ellas, de lo contrario seguiremos comulgando con las mismas ruedas de molino, que son dentadas contra las mujeres.A mi no me resulta fácil, sin embargo, bajar al caso concreto, porque por ejemplo, no es sencillo que una sociedad como la de hoy reserve un mayor número de becas (pongamos) para las mujeres por el mero hecho de serlo, puesto que ni ellas ni yo hemos intervenido en el hecho de nuestro sexo. Supongo que como medida temporal es admisible por los liberales (siguiendo la argumentación que hacía más arriba) y por los progresistas, aunque los conservadores o derechones de tomo y lomo estarían más incómodos en aceptar muchas de las medidas de afirmación positiva establecidas en favor de las mujeres.

Saludos y abrazos.

Fernando dijo...

¡Hola Pedro! Millones de gracias por pasarte y por tu comentario. Efectivamente, el Tercer Mundo está dando muy buenos ejemplos de esta Revolución que está suponiendo el creciente protagonismo de la mujer en la esfera social y económica.

Lo importante es saber valorar a las personas independientemente del sexo de las mismas. Pienso que hay que hacer poco caso a los estereotipos y fijarnos más a nivel individual en cada uno, pensando quién es la persona idónea para un puesto concreto.

En cuanto a la maternidad, está claro que hay factores biológicos que no se pueden obviar, pero el reto está en que las medidas de conciliación, las bajas por paternidad/maternidad o cualquier ayuda de flexibilidad laboral incidan en hombres y mujeres, que de verdad la tarea sea común. Sólo así la mujer podrá vivir la maternidad desde la más absoluta normalidad en cuanto al puesto de trabajo se refiere. Aún así, es un tema complejo porque requiere un cambio cultural profundo. Piano, piano, pero lo conseguiremos.

¡Un abrazo!

Fernando dijo...

Hola Fernando:

Millones de gracias por pasarte. Estoy muy de acuerdo contigo, y como le decía a Pedja, yo también creo en la persona por encima de estereotipos.

Pienso que la diversidad es buena, que enriquece a los equipos y mejora la capacidad empática de los mismos, pero entenendiendo, como bien apuntas, que hay casos y casos y que, como en todo, hay gente que responde y gente que no por encimad de sexos.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Hola German:

Mil gracias por pasarte, como siempre. De acuerdo contigo en lo de las cuotas. Y muy de acuerdo contigo también en cuanto al debate estéril sobre el feminismo, la fuerza y la inteligencia. Yo también creo que la tendencia se está revertiendo naturalmente.

No creo que se pueda generalizar en cuanto a la inteligencia de hombres y mujeres. Puede haber tendencias, generalidades, pero siempre hay que analizar a la persona. Para mi, lo que si que hay es diversidad. Hay aspectos de la personalidad que son más fáciles de encontrar en hombres y otros en mujeres. Lo ideal es no tener miedo a afrontar esa diversidad y sacar el máximo partido a la misma.

Como le decía a Pedja, hay aspectos biológicos que no se pueden obviar en cuanto a la cuestión de la maternidad, pero pienso que ésta hay que afrontarla desde la más absoluta normalidad en las empresas. Primero, entendiendo que la maternidad es buena para la sociedad, y por lo tanto para las empresas. Y segundo, entendiendo que una vez que el parto se ha producido y que han pasado esos primeros meses o semanas en las que el niño necesita más de la madre, las medidas de flexibilidad pueden y deben ser comunes. Desde ese momento el recelo a contratar mujeres en edad de ser madres creo que disminuirá. Como también le decía a Pedro, es un cambio cultural muy grande al que costará llegar. Pero estoy contigo: la tendencia se está corrigiendo de forma natural.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Hola Nanius:

Como siempre, mil gracias por pasarte y por tu comentario. Desde luego tiene mucha miga, así que a ver si toco todos los palos.

Interesante el planteamiento acerca del por qué se está produciendo este cambio. Abogo por la tercera cuestión, aunque imagino que las otras dos también habrán aportado algo. Lo que sí que tengo claro es que la tercera no puede entenderse por sí sola. Es decir, la mejora de la formación ha venido acompañada de una serie de cambios culturales en nuestra sociedad en la que seguro que muchas medidas públicas han sido necesarias (que no suficientes).

Totalmente de acuerdo contigo, por lo tanto, en que el esfuerzo ha de hacerse en la formación. Ahí no hay dudas.

En cuanto a las medidas públicas y al envite que me lanzas, te contesto. No a las cuotas, me parece un fracaso que haya discriminación positiva y estoy bastante de acuerdo que no se puede corregir una injusticia histórica fomentando otra. Aún así, hay medidas que están tomando los gobiernos que yo sí creo efectiva. El aumento en Educación, el aumento del gasto público en las familias (salvo en España, donde estamos de los últimos en la OCDE), incentivos para medidas de conciliación (que pienso que deben ser para padres y madres), incentivos para la flexibilidad laboral (para padres y madres) y así un largo etcétera. Toda medida que permita pasar a los padres más tiempo con sus hijos me parece acertada, porque hay una correlación más que evidente entre tiempo pasado padres e hijos y resultados académicos, lo cual repercute a largo plazo en la formación.

Te hago para terminar otra reflexión. Está claro que a mi no me hace falta un ministerio de igualdad para mirar de igual a igual a un hombre y a una mujer a la hora de oontratarles para mi empresa. Aún así, sé de casos dentro de mi sector de mujeres puestas en la calle al quedarse embarazadas. Esto todavía existe y no podemos obviarlo. Puede que ni tú, ni yo, ni los blogueros habituales de "En el disparadero" podamos concebirlo, pero la realidad no sólo es la nuestra, por lo que tenemos que tener cautela al hablar de ciertos temas.

Mil gracias

Un abrazo