sábado, 10 de marzo de 2012

Economía - Sobre Huelgas Generales, Productividad y el Modelo Alemán

Algunas Ideas

Como muchos sabéis, esta semana he estado fuera de España, concretamente en Alemania, participando en Prowein. Me gusta aprovechar estos mini breaks en la rutina diaria para tomar algo de distancia con la realidad de nuestro país, tratar de ver las cosas con cierta perspectiva y para hablar con muchos de nuestros clientes y amigos, no sólo de vino, sino de cómo se vive la actual coyuntura más allá de nuestras fronteras. Suelen ser días de mucho trabajo, pero también de muchas ideas y pensamientos, de conceptos sobre las que trabajar. Y reconozco que en este último viaje flotaba sobre mi la más que posible convocatoria de huelga que podía anunciarse, como así ha sido, ayer mismo.

De entrada el máximo respeto hacia la decisión de los sindicatos. El derecho a huelga está perfectamente reconocido en nuestra constitución y ante ello poco más se puede decir. Sin embargo, el momento me parece terriblemente inoportuno. Como me lo parecen la mayoría de mensajes que se están lanzando a nivel político estos días, independientemente del partido. Sí, la política es un juego y todo está perfectamente medido. Nadie quiere perder un ápice de poder y protagonismo, y por ello las puestas en escena están calibradas a la perfección. Hay mucho de ello en la convocatoria de huelga de ayer más allá de la reforma laboral y la política de recortes.

Lo han apuntado varias veces Fernando López y Katy Sánchez, habituales de este blog, en múltiples comentarios: mucha gente no asume que se ha terminado una etapa y que es muy posible que nunca más volvamos a tener un estado de bienestar tan generoso como el que hemos disfrutado los últimos 15 años salvo que cambiemos radicalmente. No es ideología, es economía pura. Hemos podido financiar nuestros bienes y obras públicas faraónicas gracias al endeudamiento de nuestro sector privado, fundamentalmente empresas y familias. España no ha mejorado su productividad ni una décima durante el período de expansión de nuestra economía. Nuestra aparente riqueza venía dada por los excedentes de ahorros del resto de ciudadanos del mundo, los cuales financiaban con los mismos nuestra juerga inmobiliaria. Las burbujas en la economía son como las del champán. Te vas poniendo poco a poco contento, te vas envalentonando y cuando acaba la noche te crees el rey del mambo. Cuando despiertas al día siguiente y vuelves a la realidad, la resaca es de órdago a la grande. Y nuestro día después ha sido especialmente doloroso.

Con un sector privado apalancado hasta las trancas y un sistema laboral rígido, la destrucción de empleo y empresas ha sido escandaloso. Parece que ha pasado un tsunami por nuestra economía, llevándose por delante todo lo que ha encontrado a su camino. El sistema financiero, en consecuencia, y en buena medida también por su falta de previsión y ortodoxia, ha colapsado y el crédito tardará aún mucho en fluir. Como mínimo hasta la completa digestión de la basura inmobiliaria. 

Nuestras arcas públicas, por lo tanto, se han terminado resintiendo. Por un lado, porque nuestros gastos eran disparatados y nuestro estado de bienestar ha cubierto aspectos que en otros países de nuestro entorno sonaban a ciencia ficción, aún cuando eran más ricos que nosotros. Mantener todas esas infraestructuras tienen un coste que ahora no podemos asumir. Por otro, y esta es una pescadilla que se muerde la cola, porque no hay por dónde recaudar. El consumo está por los suelos, los subsidios por las nubes por el elevado número de parados que tenemos y, encima, nuestras posibilidades de endeudamiento son límitadas por el coste que tiene para nuestras arcas. Hay dudas de que España no cumpla, no sólo a nivel de cuentas públicas, sino privadas. Nuestros bancos le deben mucho dinero a los bancos de fuera. 

Ante esta tesitura, la consolidación fiscal es imperativa, aunque soy de los que piensa que en el actual contexto de recesión el trayecto deba suavizarse para que el enfermo no muera por el camino. Además, cada euro que el estado detrae para cubrir su déficit, es un euro más que no llega al sector privado para financiar su actividad. El dinero es un bien escaso en estos tiempos que corren. Hay que defender la sanidad y la educación privada por encima de todo, pero la realidad es que ahora mismo nuestras administraciones no pueden ni pagar a sus proveedores. Vamos camino de tener españoles de primera y de segunda en función de la buena o mala gestión de determinados políticos autonómicos, y eso es impresentable.

En cuanto a la reforma laboral, ya apunté lo que pensaba al respecto en este mismo blog. Se puede discrepar de la misma, claro está. Incluso pensar que no va a valer para nada, como ya se han encargado de señalar Cayo Lara, Cándido Méndez y Fernández Toxo, pero llama poderosamente la atención que esta convocatoria se lleve a cabo cuando todavía no se ha implementado la reforma, o al menos no hemos comprobado sus efectos. Piden negociar con el gobierno, pero la realidad es que se han tirado casi dos años hablando con la patronal para no llegar a ningún acuerdo, significativo mientras semana sí y semana también batíamos nuevos records de desempleo. Lo inmoral es no hacer nada, porque nuestras cifras de paro ya no son un problema económico, al menos exclusivamente, y sí una cuestión de justicia social. ¿Quién representa a nuestros más de 5 millones de desempleados?

Vuelvo a Alemania. En una de mis conversaciones con mis amigos y colegas de allí, uno de ellos me decía: "Fernando, hace 22 años nosotros tuvimos que digerir un país en quiebra. Los esfuerzos que hemos tenido que hacer entre todos han sido muy importantes. España debe tomar ejemplo para salir de su actual coyuntura". La llamada "solución alemana" es, dentro de la moneda única, la principal vía de escape para nuestro país. No queda otra que mejorar nuestra productividad a marchas forzadas, y como son pocos los sectores que tenemos que puedan ofrecer bienes y servicios de valor añadido, ésto se tiene que traducir en contención salarial, en términos absolutos y relativos, al menos a corto y medio plazo, mientras ponemos en marcha un plan estratégico que nos ayude a mejorar notablemente nuestro modelo en los próximos 15 / 20 años. 

Sí, viviremos peor mientras tanto, es cierto, y a nadie le gusta bajar un escalón en el nivel de vida, pero es lo que toca en tanto en cuanto no seamos capaces de generar riqueza de forma real y efectiva con nuestro modelo productivo. Aún así, el modelo alemán es, en muchos aspectos, mucho más avanzado en términos sociales de lo que parece. Los sindicatos forman parte de los comités de dirección y consejos de administración de las compañías. Los convenios, que son de empresa en una parte muy significativa, recogen compromisos para evitar despidos masivos y facilitar la implementación de mecanismos de flexibilidad cuando vengan mal dadas. En España se debería tomar nota al respecto. Y es más, dado nuestro nivel de desempleo, se podría rematar la faena con incentivos a la reinversión de beneficios. Como todos, el modelo alemán también tiene algunas sombras y muchas polémicas, como las generadas en torno a los "mini jobs", pero creo que estamos todos de acuerdo en que es un país que funciona, y eso es mucho más de lo que tenemos nosotros hoy en día. Como también estamos de acuerdo en que para que el estado de bienestar  sea viable es necesario que trabajen y coticen todas las personas posibles en edad de trabajar.

Así pues, cuando de lo que se trata es de mejorar la productividad, de mejorar nuestra competitividad, de, en definitiva, apretar los dientes y trabajar más para salir adelante, de lanzar un mensaje de puertas para fuera que deje claro que España es un país serio que está luchando por salir adelante dentro de una coyuntura complicadísima, lo que menos necesitamos, lo que peor nos viene, es una huelga general, salvo que ésta se haga a la japonesa. 

Hace unos años, antes de entrar en el Euro, España jugaba la "liga mundial" de la ecoomía, pero cuando sufría en primera división, bajaba a segunda devaluando su moneda y allí se encontraba muy cómodo. El día que decidimos entrar en el Euro, sabíamos que entrábamos en una especie de liga cerrada de la que es muy difícil salir. Algo así como una especie de NBA. Estamos en inferioridad de condiciones en comparación con nuestros adversarios. A partir de ahí podemos no entrenar o hacer dobles sesiones. Yo me apunto a lo segundo. No queda otra.
 

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me llamo Bernardo.
Esta crisis es como un monstruo de mil cabezas,le cortamos una y le salen 10 más.
Entre todos lo agentes de la economía,tanto privados como públicos se debe la escalofriante cifra de 2,8 billones de euros.
¿como vamos a pagar esta deuda?
Hay una realidad incontestable se llama globalización,competimos con todo el mundo.
Abaratar el despido, es en este momento, la puerta abierta para el aumento del desempleo,hay empresas que piden crédito para poder despedir a sus trabajadores fijos con una antiguedad y salarios altos, para, acto seguido, dar al entrada a salarios y condiciones más bajas,el empresario soluciona a corto su problema de competitividad ,pero la sociedad basada en el consumo de bienes y servicios sufre las consecuencias.
Trabajaran más unidades pero ganando sueldos de miseria.. aquí, en occidente.
¿es ese el camino a seguir?
¿estamos condenados a eso?
¿no deberíamos competir con productos y servicios de más calidad?
Claro,eso necesita inversión,investigación,necesita esfuerzo,profesionalidad.
¿que han hecho los empresarios estos últimos 15 años?
Debemos reducir drásticamente los precios de los servicios básicos,vivienda,alimentación,energía,transporte,etc para que la población pueda subsistir con los salarios que vienen,de no ser así,asistiremos a indices de pobreza y sus consecuencias inadmisibles para el país.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Gracias por la mención.

Como apunta Bernardo, lo complicado es pagar la deuda. QUe el sistema está mal es una realidad, pero también lo es que vivir en un entorno globalizado crea muchas diferencias. A día de hoy, los costes laborales de occidente no pueden competir con el de otras economías.
Es cierto que muchos empresarios han ganado mucho dinero, pero otros lo han invertido y bastantes lo han perdido. Lo que me llama la atención de todo esto, es que no he visto, leido u oido una receta por parte de los sindicatos para salir de este atolladero en el que todos nos hemos metido.

dificil solución. Un abrazo

Fernando dijo...

Bernardo, antes que nada bienvenido al Disparadero y millones de gracias por pasarte y por tu comentario.

De acuerdo contigo en tus apreciaciones aunque matizaría algunas cosas.

1) Efectivamente, esta es una crisis con muchos frentes abiertos, cada cual más complejo. Tardaremos en salir de ésta, eso está claro, y cuando lo hagamos, creo que habrá cosas que habrán cambiado para siempre. El problema de la deuda es sideral. Rogoff apuntaba este verano que España no podía salir de esta crisis sin una transferencia de riqueza del acreedor al deudor. Eso pasa por quitas, esperas o recalendarizar buena parte de los préstamos concedidos, esperando que la inflación se encargue de hacer el resto. El problema es, ¿quién le pone el cascabel al gato? Te dejo el link: http://elpais.com/diario/2011/08/07/negocio/1312722865_850215.html

2) El debate sobre la reforma laboral se está desenfocando y creo, en parte, por intereses de sindicatos y determinados partidos de la oposición. El abaratamiento del despido puede acelerar el proceso de ajuste, haciendo que a corto plazo, efectivamente, aumente el desempleo, pero para mi los puntos claves son dos: uno, objetivar el despido por causas económicas (te invito a que me escribas a ferrarodriguez@hotmail.com y te comento algunos casos reales y sangrantes) y dos, flexibilizar los convenios para evitar que futuros ajustes se hagan vía puestos de trabajo. Esto funciona en Alemania e incluso Italia. Tener el despido más caro de Europa, Bernardo, no ha evitado que seamos campeones de Europa de paro. Desconozco si hay empresas percibiendo créditos para despedir, pero el mercado bancario está prácticamente cerrado para todas las PYMES.

3) Totalmente de acuerdo contigo. Deberíamos competir en calidad e innovación, no en costes, pero cambiar el modelo llevará 15 años. ¿Qué hacemos mientras tanto? En tanto en cuanto mejoramos nuestro modelo, toca apretarse el cinturón, porque no hay posibilidad de devaluar nuestra moneda. Para la no innovación, hay causas culturales y financieras. No creo que sea exclusivamente culpa del empresario, aunque tiene su parte de responsabilidad. Te dejo este artículo del otro día en el suplemento Negocios de El País que lo explica muy bien: http://economia.elpais.com/economia/2012/03/09/actualidad/1331323462_121650.html

4)Creo, no obstante el párrafo anterior, que hay sectores que sí están haciendo bien las cosas. El agroalimentario, por ejemplo, y en particular el del vino. También el de las energías renovables o las telecomunicaciones, incluso en ingenierías y constructoras que han sabido internacionalizarse.

5) Totalmente de acuerdo contigo: se está generando un caldo de cultivo que no tiene buena pinta. Me temo que a esta crisis le faltan capítulos por escribirse!

Un abrazo

Fernando dijo...

Fernanzdo, como siempre millones de gracias por pasarte y por tu comentario. Totalmente de acuerdo con todo lo que apuntas: hay empresarios buenos y malos, algunos que se han forrado aprovechando la burbuja, y otros que trabajando de forma honrada y de sol a sol han perdido mucho dinero. No creo que sea justo meter a todo el mundo en el mismo saco.

En cuanto a lo de los sindicatos, aparte de estar de acuerdo contigo, apunto una frase de Diego Comin, profesor en Harvard: ¿Quién defiende a los desempleados en España? Los sindicatos tienden a defender a aquellos que tienen un buen puesto de trabajo, no al parado.

Un fuerte abrazo

José Martín-Cobos dijo...

Buenos Días,

Lo primero decirte que me encanta tu blog, es el mejor que he leído en mucho tiempo, yo soy ingeniero informático y hay muchos conceptos de economía que desconozco pero que gracias a tus post voy entendiendo poco a poco, sin embargo todavía no que cogido el punto al tema de la productividad.

No entiendo porqué España no es productiva, yo suelo trabajar bastante, a mi equipo y a mi nos ha tocado en muchas ocasiones 'echar' muchas horas de más porque a veces en los proyectos nos vamos de fechas y hay que esforzarse para corregir la tendencia y poder cumplir con el plan de proyecto y con el cliente, en general yo no veo que la gente trabaje poco, no se si eso se debe al sector en el que trabajo, a lo mejor en otros sectores son bastante vagos y rinden poco, por eso me causa sorpresa cuando desde europa nos acusan de improductivos y esa sorpresa se acentúa todavía más no para de anunciarnos que tenemos los sueldos de los más bajos de europa con una gran cantidad(lamentablemente porque nadie se merece eso) de mileuristas.

¿cuáles son los factores que afectan a la productividad?,¿por qué somos tan improductivos?, ¿como se puede mejorar eso?

Comprendo que esto que te pregunto es muy complicado de responder en esta sección de comentarios, así que seguiré visitando tu blog por si algún día te animas a escribir todo un post sobre este tema.

Un saludo,

José

Fernando dijo...

Buenos días, José, y bienvenido al Disparadero! Mil gracias por tu comentario, de verdad. Me pones los pelos de punta con tus palabras. ¡Espero seguir estando a la altura!

Como apuntas, esto da para un post y prometo escribirlo a lo largo de la semana que viene, pero te apunto algunas ideas.

La productividad viene dada por la relación entre la producción total de un país y el número de recursos empleados para lograrla. Un buen indicador para evaluarla es el PIB per Cápita, por cuanto representa el conjunto de bienes y servicios generados por un país en un año determinado divido entre el número de habitantes del mismo.

Estoy bastante de acuerdo contigo. Los españoles, diferencias culturales al margen, no somos vagos. Pasamos incluso más horas en la oficina que el resto de ciudadanos europeos. Podríamos ser más eficientes, pero no van por ahí los tiros cuandos se habla de nuestra falta de productividad, sino que más bien se hace alusión a otros condicionantes más complejos. Te apunto algunos:

Coste de nuestra mano de obra: Nuestros principales sectores en la época de la expansión eran intensivos en el uso de mano de obra poco o nada cualificada (véase ladrillo y turismo). Esto implica el uso de muchos recursos y un output limitado. La vinculación de las subidas salariales a la inflación tampoco ayuda, por cuanto buena parte de las tensiones alcistas de los precios en nuestro país vienen derivadas de nuestra falta de política energética y nuestra necesidad de importar energía.

Nuestra falta de política energética también incide en que tengamos un coste eléctrico de los más altos de la Europa continental, muy por encima de países como Francia o Alemania, por ejemplo.

El uso de la tecnología en nuestro país sigue siendo inferior al de nuestros principales competidores, como también lo es el dinero invertido en I+D+i o el número de patentes por cada mil habitantes. Nuestras industrias, por lo tanto, rara vez han competido en calidad y sí en costes.

No tengo datos actualizados, pero no hace mucho también nuestro país tenía un índice de penetración de las tecnologías de la información en los hogares y empresas inferior a la media europea.

Todo ello incide, entre otras cosas, en que, al final, produzcamos necesitando más recursos por cada unidad fabricada. Ante esa tesitura, en tanto en cuanto cambias el modelo productivo y eres capaz de mejorar tu modelo y competir en productos de valor añadido, no te queda otra que contener costes para mejorar tu productividad y ser más eficiente. En el fondo es tan sencillo como producir más con los mismos recursos (mas unidades físicas o las mismas pero con mayor valor añadido) o producir lo mismo pero empleando menos recursos.

Preparo post!

Abrazo