miércoles, 11 de diciembre de 2013

Economía - La Cuadratura del Círculo


Sobre la Reforma Fiscal que Viene y Otros Asuntos

Esta semana hemos ido sabiendo por la prensa algunos de los puntos que baraja el gobierno en su anunciada reforma fiscal y, la verdad, uno se queda perplejo. Desde luego el equipo de Mariano Rajoy en particular y los políticos europeos en general, siguen empeñados en hacer historia, al menos en lo que a economía se refiere. Busco y rebusco y, de veras, que no he encontrado en los anales ni una sola crisis de la que se haya salido subiendo impuestos. Si hay alguien que sepa de algún caso en el que así hubiera sido, le agradeceré que nos ilumine. 

A saber. Parece que subir el IVA del 21% está descartado, por cuanto el 2014 es previo a un año electoral, pero a cambio se deja caer que tal vez muchos de los productos de la compra suban del 4 y del 10% actual al citado 21. La argumentación se basa en que en Alemania, los productos básicos gravados al tipo impositivo máximo en la compra habitual de una familia tipo alemana suman, aproximadamente, el 85% de la cesta, mientras que en España apenas llega al 50%. Aún siendo cierto este razonamiento, que no lo pongo en duda, no es menos que la coyuntura en nuestro país es bastante peor que en Alemania.

Por otro lado, lo que más perplejo me deja, es saber que el gobierno que preside Mariano Rajoy está estudiando eliminar la deducción por vivienda habitual con efecto retroactivo. Es decir, que si usted se está deduciendo en estos momentos algo por dicha adquisición, a lo mejor en su declaración del 2014 no tendrá derecho a hacerlo. No sé si caben comparaciones con el controvertido asunto de la doctrina Parot, como en algunas redes sociales alguien ha dejado entrever, pero nuestros  políticos parece que siguen sin darse cuenta que sin seguridad jurídica no puede haber mercado. Ya lo han demostrado con el asunto de la fotovoltaica y las renovables en esos últimos años, pero siguen sin percatarse que no se pueden cambiar las reglas del juego en mitad del partido para los que empezaron a disputarlo conforme a unas normas elaboradas dentro de un estado de derecho. Confiemos en que este punto sea un globo sonda y que ahí se quede.

Como Dios aprieta pero no ahoga, el gobierno se plantea, eso sí, bajar el IRPF a las clases medias y subírselo a aquellas personas que ganen más de 60.000 euros al año en las rentas del trabajo. No es que nuestro gabinete se haya vuelto altruista, es que en una economía con unas tasas de paro astronómicas, la eficacia de recaudar vía rentas del trabajo es discutible y muy limitada.

Pese a que estemos ante el enésimo incumplimiento del programa del gabinete del Partido Popular, uno entiende, por pura razonabilidad económica y porque así lo hemos defendido en este blog en numerosas ocasiones, que a nuestras cuentas públicas aún les queda un importante ajuste por hacer. Aunque el déficit se reduzca, es necesario explicar que la contabilización del mismo es anual. Es decir, que el año pasado nos faltaron un 7% de ingresos para pagar las nóminas de los funcionarios, el resto de gastos corrientes del estado y la deuda pública con sus correspondientes intereses. Y que si este año es de un 6%, no es que hayamos tenido un superávit, sino que nos falta un 6% adicional de ingresos para cuadrar las cuentas. Como el estado no puede dejar de pagar sus facturas, al final tiene que recurrir al endeudamiento para atender sus compromisos financieros. Y uno no se puede endeudar hasta el infinito. Es más,  nuestro volumen de deuda en relación al PIB empieza a ser preocupante.

Cuando uno lee a Mariano Rajoy también en la prensa hace unos días, no deja de quedarse sorprendido de nuevo (y si lee a Solbes y a Zapatero parece que los han traído de Marte a ambos, pero ese es otro tema). Escucharle decir que España no tiene tanto un problema de gasto público como de ingresos públicos, sinceramente, y desde el respeto, me parece una pasada. Sobre todo vistos los despilfarros, las duplicidades, las facturas sin justificar y el desmadre que se está viendo que ha acontecido en la administración. Y sobre todo cuando también se sabe que este país tiene hoy más funcionarios que en el año 2007, lo que, dicho de otra forma, implica que todo el paro que se ha generado durante la crisis ha sido en el sector privado, el cual es el que, hasta la fecha, ha hecho casi todos los esfuerzos. Quitar la paga extra a los funcionarios es un parche que además es rabiosamente injusto, por cuanto existen muy buenos defensores de lo público, con vocación de servicio y que creen en lo que hacen, a los que se equipara con los mediocres que también tienen cabida en el sistema. Por el camino, seguimos sin saber en qué se va concretar la anunciada (mil veces) reforma de la administración, como tampoco sabemos en qué se han reducido las duplicidades, o por qué coexisten el estado de las autonomías con las diputaciones provinciales. Incluso para qué son necesarios tantos parlamentarios autonómicos, coches oficiales y enchufados puestos a dedo. Y aunque fuera cierto que España tuviera un problema de ingresos públicos, le diría a nuestro presidente del gobierno que somos muchos los que trabajamos mucho más que hace cinco años porque no conocemos otra forma de sacar el país adelante, por lo que seguro que se pueden hacer más cosas por el lado del gasto, aunque sólo sea vía mejora de la productividad del funcionariado y cargos políticos.

Pero existe todavía algo mucho más doloroso en las palabras de nuestro presidente del gobierno que denota un desconocimiento absoluto de la realidad de las PYMES de nuestro país. Mientras se siga permitiendo a la banca española coger dinero del BCE y prestárselo al estado, logrando un beneficio estratosférico con ello, el crédito no volverá a fluir y, por lo tanto, será muy difícil que se puedan crear puestos de trabajo. No hablo de financiar nuevas inversiones, hablo de meras líneas de circulante, las cuales hoy se siguen viendo reducidas y sigue costando Dios y ayuda renovar. Claro que el gobierno se siente cómodo en estos momentos, como el presidente del gobierno explicaba en El País. El esfuerzo del gobierno en la contención del gasto no es el mismo que el de las familias y empresas porque juegan con la red de los bancos, y mientras tanto, se le pasa la pelota al sector privado. Me parece moralmente un escándalo y económicamente una aberración. Al gobierno se le quitan los incentivos para ajustarse el cinturón porque tiene quién le financie, mientras que a familias y empresas se les lleva al límite.

Estoy de acuerdo con que se nos pide la cuadratura del círculo, y reconozco que Rajoy tiene razón cuando dice que lo que hace falta es que vuelva el crecimiento para poder seguir reduciendo el déficit. Y reduciendo el gasto público, se contrae la actividad, por lo que la ecuación es realmente compleja, pero también son muchos los estudios que apuntan que la reducción del gasto se puede hacer mejor y con menor impacto sobre el crecimiento. Por ejemplo, eliminando subvenciones. O por ejemplo eliminando gastos improductivos. Incluso vendiendo activos, por mucho que duela. España ya no se puede permitir determinadas cosas, por muy duro que suene. Repito lo dicho al principio: yo no conozco ningún caso en el que se haya salido de una crisis subiendo impuestos.

Y Europa no se puede ir de rositas en esta historia. En Bruselas se está consintiendo lo que está pasando, sobre todo en lo referente a la banca y la financiación del déficit público en detrimento de todo lo demás. Ahora parece que se quiere arreglar el desaguisado, pero yo le escuché a un directivo de una importante caja jactarse en un evento multitudinario y en público del gran negocio que era suscribir deuda pública con el dinero del BCE ya en el año 2009. Y no se ha hecho nada en este tiempo.

España está mejor que hace un año, o al menos un poquito menos mal, pero es gracias a una ciudadanía y una nueva clase empresarial que poco o nada tiene que ver con la del IBEX, que está saliendo a competir sin complejos por todo el mundo y que está formada, es dinámica y entiende que el mundo ha cambiado me atrevería a decir que para siempre. Afortunadamente, sí que es cierto que somos un gran país, pero no desde luego por quiénes nos han dirigido de un tiempo a esta parte. Lamentablemente.

1 comentario:

Katy Sánchez dijo...

Mis mejores deseos para estas fechas para ti y los tuyos.
Y lo mejor para toda la humanidad.
El mejor regalo: sonrisas , abrazos y amor. Estaré fuera del mundo virtual, dedicada a la familia
un abrazo