miércoles, 25 de diciembre de 2013

Vivencias - 10 Años sin Sara

Pequeño Homenaje a una Gran Amiga

Y así como quién no quiere la cosa, se cumplen 10 años desde que te fuiste, Sara. Quizás porque es una cifra redonda, quizás porque una década me sigue imponiendo respeto a mis 35 primaveras, hoy me he levantado más reflexivo de lo habitual.

Como siempre en este día, me he acordado de ti desde que me he despertado. Imagino que ya lo sabes. Allí, desde esa parte del cielo en la que el Padre Bueno os tiene reservadas a las grandes personas como tú, sé que sigues pendiente de todos nosotros. Al menos yo te sigo sientiendo muy cerca en muchos momentos.

Da vértigo pensar cómo han cambiado las cosas desde aquel día de diciembre de 2003 que te fuiste. Ya sabes que mis sueños han cambiado, o que muchos de aquellos que creía perseguir, bien se han quedado por el camino, bien se han tenido que adaptar a las circunstancias. Imagino que en eso consiste la vida, o mejor aún, en eso debe consistir lo que llaman madurez, en adaptarse a las vicisitudes de nuestro día a día, en saber reinterpretar nuestro camino, ese que hacemos al andar, casi continuamente. Nuestra circunstancia cambia y nosotros con ella. Sin lugar a dudas, dónde me encuentro hoy no es dónde creía hace 10 años, pero me siento feliz y saboreo la vida como sé que a ti te gustaría que lo hiciera. Como también lo hacías tú.

Aún así, Sara, no todo es diferente. Desde aquella maldita llamada que recibí aquel frío 26 de diciembre de 2003 a última hora de la mañana, no hay una sola semana en la que no piense en lo que me gustaría retroceder en el tiempo y parar el reloj en todos los buenos momentos que compartimos. Aquel verano en Irlanda, los viajes de fin de curso en el colegio, aquel viaje a las fallas, mis cumpleaños, los tuyos, los partidos de fútbol que nos echábamos (¡nunca te dije lo bien que jugabas!), aquellos cafés en los que nos poníamos al día de amoríos, aventuras y desventuras, o cuando me regañabas porque no te había devuelto una llamada, o se me había ido la pinza y habíamos estado sin hablar más tiempo del debido. Lo que daría por revivir todos aquellos momentos, por saborearlos de nuevo aún si cabe con más intensidad, por decirte lo mucho que me gustaba hacer plantes contigo.

No, desgraciadamente no podemos viajar en el tiempo, como tampoco podemos parar el reloj. Sin embargo también sé que nadie muere nunca del todo, que quedan nuestras obras y que vivimos en el recuerdo de las personas a las que hemos "tocado" durante nuestra existencia. Ahora ya sabes que nunca te olvidaré, que siempre te recordaré con este pequeño homenaje en mi modesto blog, como también sabes que es rara la semana en la que no me acuerde de ti. Te quise mucho Sara, fuiste una persona muy importante en mi vida, una gran amiga, y no sabes lo mucho que lamento aquel último año en el que apenas nos vimos.

No, como te decía, no podemos parar el reloj, ni tampoco viajar en el tiempo. Y aunque las cosas pasen demasiado rápido, hay personas cuya huella es imborrable. Te sigo sintiendo muy cerca, y sé que siempre será así.

Como siempre, la canción de hoy va por ti


8 comentarios:

Verdicia dijo...

Me ha encantado !!!
Pienso lo mismo que tu !
Este mes he perdido a mi padre de una manera repentina y no puedo olvidarle...
Las personas tan buenas y que nos han dado tanto, no se van nunca, siempre estaran en nuestros corazones y en nuestro recuerdo..
Gracias...

ANA MARIA DIAZ PORRERO dijo...

Que bonito Fernando. También opino lo que tu, el recuerdo de todo lo que hacemos con la gente que se va siempre quedará ahí, su huella en el tiempo. No puedo hablar con propiedad pues yo no he perdido a nadie tan cercano como tu pero al leer este homenaje a tu amiga hace salir la parte más humana que tienes y la de todos los que leerán esto. Eres un crack Fernando. Saludos y feliz navidad en recuerdo y en presencia de tus seres más queridos..

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Bonito Fernando, Bonito. Este escrito dice mucho de la gran categoría humana que tienes.

Un abrazo

Fernando dijo...

Verdicia, bienvenida al Disparadero! Siento mucho lo de tu padre. Imagino que éstas estarán siendo unas fiestas complicadas para ti. Te mando todo el ánimo del mundo y el abrazo más fuerte y cálido del mundo.

Totalmente de acuerdo contigo: las personas nunca mueren del todo, y las buenas, menos aún. Su huella es imborrable, y más aún, somos lo que somos en parte gracias a ellas. En el fondo viven en nosotros, aunque sólo sea un poquito.

Gracias a ti

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Ana, millones de gracias por pasarte y por tus palabras. En el fondo creo que no hay que tener miedo a desnudarse y mostrar esa parte más humana que todos tenemos. Ocurre que en un mundo tan cartesiano como el nuestro, los sentimientos han estado casi denostados (a lo mejor me paso un poco) durante mucho tiempo.

La muerte forma parte de nuestra propia existencia, pero creo que nunca nadie está preparado para vivirla cerca de uno mismo. Aún así, como le decía a Verdicia, nunca muere nadie del todo, más aún, forman parte de nuestra propia existencia, porque somos lo que somos gracias a ellos.

Tú sí que eres una crack!

Un abrazo

Fernando dijo...

Fernando, me pones los pelos de punta. Muchas gracias por tus palabras. Las valoro infinito, de verdad.

Sentimientos a flor de piel. En el fondo, como le decía a Ana, hay que perder el miedo a desnudarse.

Un fuerte abrazo

Katy Sánchez dijo...

Feliz Año. Que el 2014 nos ofrezca hermosos día para recordar y en estos doce nuevos meses tener la oportunidad de poder continuar leyéndonos y de crecer compartiendo.
Un cálido abrazo

Fernando dijo...

Feliz año para ti también, Katy! Mis mejores deseos para ti y tu familia en este 2014 que estamos a punto de estrenar. Como siempre, millones de gracias por pasarte y por tus palabras.

Un fuerte abrazo