sábado, 23 de febrero de 2013

Economía - ¿Cuándo saldrá España de la Crisis?

Actualización Febrero 2013

Ayer conocimos las nuevas previsiones de Bruselas para nuestra economía, tanto para este año recién comenzado como para el que viene. Cogidas desde un punto de vista aséptico realmente son muy, muy duras. Todo parece indicar que el paro seguirá subiendo, la economía se seguirá contrayendo y no seremos capaces de reducir el déficit. Aún así, se valoraba el esfuerzo llevado a cabo por nuestro país y se abría la puerta a relajar los objetivos marcados desde el Eurogrupo para España en este último aspecto. Las  lecturas se pueden hacer con sesgo ideológico (que es lo que han hecho la mayoría de medios de comunicación), o tratando de analizar los datos con cierta asepsia y rigor. Es por ello por lo que me decido a continuar con esta, podríamos decir saga, llamada "Cuándo saldrá España de la crisis" (I, II, III y IV). De entrada dejar claras tres cosas: una, que las previsiones son malas; dos, que las previsiones son peores que las del gobierno; y tres, que están en línea con lo previsto (salvo en el asunto del déficit). Como siempre que hago este tipo de post, voy por partes analizando los puntos claves que debe resolver nuestro país para superar la actual coyuntura.

1) Desapalancamiento del Sector Privado: Se sigue produciendo y esa es una gran noticia para nuestro país. En parte por la reestricción del crédito, pero en gran medida porque pese a la actual coyuntura, familias y empresas están siendo capaces de pagar sus créditos. Necesitamos volver a unos niveles razonables de endeudamiento. Por lo general estos procesos suelen durar 10 años, por lo que si nos atenemos a los datos, a las familias les quedan todavía entre 4 y 5 años, mientras que a las empresas unos 6. En tanto en cuanto se recorra este doloroso pero inevitable camino, la demanda interna va a seguir siendo débil, al menos si la comparamos a la de los años previos a la de la actual coyuntura. Pese a todo, desgranando los datos de Bruselas ayer, encontramos una señal de que probablemente estemos cerca de entrar en una fase de cierta estabilización: la caída de la renta disponible de las familias tiende a frenarse y dicho proceso se seguirá produciendo durante todo el año.

Cuando uno lee diferentes estudios, observa cómo la caída de la demanda interna este año tiene unos componentes algo diferentes a la del año pasado. Para el 2013 se estima que serán los bienes de alta implicación los que sufrirán una caída más marcada, tendiendo a estabilizarse (relativamente) la demanda de los productos de consumo a lo largo del año. Ello es así también porque la subida del IVA adelantó compras (un 3% en un coche es una cifra relevante, por ejemplo), pero también porque la supresión de la desgravación por vivienda "animó" (entre alfileres) la compra de algunas viviendas (dentro de la caída libre del sector), fomentando también la compra de mobiliario y electrodomésticos. Ello cuadra con lo que ayer apuntó Bruselas.

En cuanto a las empresas, la cuestión es mas compleja, por cuanto necesitan financiación para poder llevar a cabo su ciclo productivo. Es cierto lo que en su día apuntó Emilio Botín respecto a la ausencia de demanda solvente, pero sin crédito a las empresas no habrá crecimiento y sin crecimiento, no sólo no habrá demanda solvente, sino que será imposible devolver los préstamos concedidos. El aumento de las líneas ICO que ayer apuntó el gobierno puede quedarse en fuegos de artificio si las entidades financieras tienen que asumir todo o parte del riesgo, pero es imprescindible que comience a haber cierto "revolving" que permita a las empresas obtener al menos cierta liquidez para su día a día. Es increíble que compañías que estén exportando tengan dificultades incluso para anticipar sus facturas de clientes solventes. Esa sigue siendo una realidad diaria de nuestras empresas.

2) Despalancamiento del Sector Público: El dato provisional del déficit público del año 2012 que anunció Rajoy hace unos días (por debajo del 7%, descontando ayudas a la banca), es sorprendente y desde luego yo no me lo hubiera creído hace unos meses. Pese a todo, Bruselas anuncia que para el 2013 nuestro déficit podría aumentar. ¿Cómo se come ésto?

En primer lugar, porque una vez subidos los impuestos el año pasado, si en este ejercicio ya no se tocan más pero la recesión continúa, es imposible que aumente la recaudación, mientras que el gasto público destinado a subsidios va a seguir incrementándose en virtud del esperado aumento del desempleo. En segundo lugar, porque el planteamiento del gobierno ha sido sangrar al sector privado, recortar en inversiones y no meterle mano al gasto corriente de la administración. ¿Cuántas veces hemos leído ya que la reforma pendiente más importante es precisamente la de esta última? Por último, aunque nuestra prima de riesgo haya bajado de forma notable, lo cierto es que seguimos pagando mucho por nuestra deuda.

España afronta tres graves problemas referentes al desapalancamiento de su sector público. El primero es que nuestra deuda pública en relación al PIB comienza a ser perocupante, tanto por la caída del PIB como por nuestra necesidad de financiar nuestro déficit. En segundo lugar, que aunque se le meta mano a la administración, probablemente dicha reforma ya no sea suficiente. Y en tercer lugar, que dado que para financiar su déficit necesita de inversores foráneos, las condiciones nos las van a seguir marcando desde fuera. España necesita crecer y sin capacidad para emprender estímulos fiscales y con una política monetaria que no controlamos, no queda otra que llevar a cabo reformas estructurales y esperar a que éstas surtan efecto. Pero para ello necesitamos también tiempo. Es imprescindible que Bruselas abra la mano en este aspecto. Si como ayer se dejó entrever ello es así, estaremos ante una buena noticia.

3) Situación de Nuestro Sector Financiero e Inmobiliario: La salida al banco malo de los activos tóxicos deja a nuestra banca en una posición bastante buena respecto a la banca europea, sin embargo, el elevadísimo endeudamiento de nuestro sector privado les tiene que mantener en alerta. Un deterioro de la actual coyuntura podría hacer que todas las provisiones que ya se han llevado a cabo se queden cortas. Como decía al principio, sin crecimiento no se podrán pagar las deudas. Pese a todo, nuestra banca, con la ayuda de todos y pese al agravio comparativo terrible, injusto e inmoral con familias y empresas, está haciendo sus deberes y se encuentra mejor que hace un año. Su recuperación es clave para el de nuestra economía.

En cuanto al sector inmobiliario, aún cuando éste todavía no se haya limpiado del todo, lo cierto es que también comienzan a salir en la prensa internacional noticias de agentes del sector recomendando invertir en España. Aunque quede tiempo para terminar el ajuste definitivo de nuestro sector, creo que hemos entrado en la recta final del mismo, la cual, se puede alargar unos tres años. Mientras tanto los precios de las viviendas seguirán cayendo por tres razones: Uno, el stock existente, que sigue siendo elevado; dos, la falta de crédito y los precios del mismo; y tres, la propia situación del país.

4) Mercado Laboral: Sigue siendo, sin lugar a dudas, el aspecto más preocupante de nuestra economía. La controvertida reforma que llevó a cabo el actual gabinete el año pasado no ha dejado indiferente a nadie. Desde un punto de vista objetivo, creo que tanto las alabanzas como las críticas recibidas a la misma son desproporcionadas. Nunca en la historia se ha creado empleo estando en recesión, por lo que echar la culpa a la actual reforma del aumento del paro, denota una incultura económica manifiesta. Que haya una correlación en el tiempo, no significa que haya una causalidad.

Por otro lado, cuando se analizan los datos, se observa que la destrucción de empleo en el sector privado se está ralentizando de una forma notable pese a los ERES de bancos y grandes compañías. Hoy en día es el sector público el que está acelerando sus amortizaciones de puestos de trabajo. Pensar, como también hay quién lo hace, que esa reducción en la destrucción de empleo en el sector privado es también consecuencia de la reforma laboral, denota un forofismo desproporcionado que invalida cualqueir análisis. Los costes laborales se están reduciendo fundamentalmente porque está aumentando el paro y la gente acepta trabajos por menores sueldos.

Vamos a conocer a la reforma laboral cuando cambie el ciclo. Sólo entonces veremos si se crea empleo con mayor facilidad, si los mecanismos de flexibilización impiden la destrucción de puestos de trabajo cuando vuelvan a venir mal dadas y si definitivamente se mejoran los procesos de negociación colectiva, los cuales siguen siendo ineficientes. Bajo mi punto de vista, y como ya he dicho más veces, esta reforma ha dejado sin afrontar varios de nuestros males endémicos de nuestro mercado laboral, entre ellos la actual dualidad del mismo.  

Diferentes estudios apuntan a que la reforma permitirá generar empleo de forma notable a partir de un 1,5% de crecimiento, en lugar del 2% histórico. Si eso es así, en 2013 tiene que seguir aumentando el paro y en el año 2014 apenas se generarán puestos de trabajo. En EEUU comienza a apuntarse que tal vez hasta el año 2020 España no sea capaz de bajar del 20% de tasa de desempleo.

5) Confianza: Creo que nuestro país se encuentra cercano a entrar en una fase de estabilización. Se apunta que nuestra economía se contraerá este año de forma similar al 2012, pero la diferencia es que para el año que viene se espera un crecimiento que puede oscilar entre el 0,8% y el 1,4% según diferentes estudios. Si eso es así, cabe esperar una gradual mejora de la situación a lo largo del presente ejercicio. A partir de ahí, la confianza puede jugar un papel relevante. En el fondo, la economía tiene mucho de psicología.

La bolsa es un buen ejemplo. El IBEX presenta mucho mejor aspecto que hace unos meses. Los diferentes informes que señalan a España como un buen lugar para invertir, incluso el que no se hable todos los días de la prima de riesgo y el rescate como no hace tanto, sin lugar a dudas ayuda a calmar la esquizofrenia económica vivida de un tiempo a esta parte. Todo ello hará que la gente poco a poco vaya venciendo miedos y consumiendo más. Pese a todo, lo que marcará la diferencia, será el día en el que la gente ya no tenga miedo a perder su trabajo. Y para ello todavía queda.

Así pues, lo que ayer apuntó Bruselas era algo razonable para los que seguimos el día a día de la realidad económica. Me remito a lo expuesto hace unas semanas: este año la situación va a seguir complicada, pero poco a poco las cosas se van a ir estabilizando para comenzar una leve mejoría a final de este 2013. Pese a todo, y en tanto en cuanto no resolvamos el problema del paro, esta travesía por el desierto se va a seguir haciendo demasiado dura.



sábado, 16 de febrero de 2013

Economía y Sociedad - ¿Dónde está el dinero?

Algunos Apuntes

Esta mañana desayunaba plácidamente leyendo una entrevista a Quique González en la prensa en la que el artista madrileño hablaba de su nuevo disco, "Delantera Mítica", el cual verá la luz esta semana. En una de las preguntas finales, el periodista hacía hincapié en una de las canciones incluidas en mismo, llamada "¿Dónde está el dinero?" en la que Quique de alguna manera muestra su malestar con la actual situación del país. En su respuesta apuntaba, "vivimos en un país en el que damos por hecho que el taxista nos da un rodeo y que el del taller nos sube la factura. Y con los banqueros y ayuntamientos, ya sabemos todos lo que pasa. Al final, nos encontramos en un país muy ladrón, y encima muy condescendiente con la gente que roba, con la corrupción".

Luis Garicano, catedrático de la London School of Economics, lo explicaba de una forma más académica en un excelente artículo publicado en El Mundo, en el cual señalaba: "Durante los años de la burbuja, nuestra sociedad aceptó un trueque peligroso: a cambio de enormes ganancias (aparentes) en prosperidad, los españoles cerrábamos los ojos a la corrupción generalizada. El contubernio entre muchas cajas, constructores, y administraciones locales y autonómicas conseguía dar empleo a muchos trabajadores sin cualificar y pagar inversiones grandiosas en infraestructuras. Crecíamos más deprisa que Estados Unidos o que el resto de Europa, ¿de qué quejarse? A cambio, si los políticos se enriquecían más de la cuenta o colocaban a sus familiares, amigos y conocidos por doquier, con total impunidad, los españoles preferíamos mirar a otro lado". Reconozcámoslo. En nuestro país hemos visto la corrupción como algo habitual en nuestro día a día político, hasta tal punto que en cierto modo y a diferente escala, ésta se ha ido colando en nuestra sociedad. Sí, es duro decirlo, pero a los ejemplos me remito. 

Hace unos días la prensa se hacía eco de una noticia en la cual empleados del grupo Cantoblanco, propiedad de Arturo Fernández, denunciaban a éste por pagarles en negro. Si eso es cierto, sería indignante, pero tan culpable es el que paga en "b" como el que acepta el "b". ¿Han hecho esos empleados una declaración complementaria por esas supuestas cantidades cobradas? ¿Han pagado también su correspondiente sanción o por el contrario lo han empleado también en decirle al fontanero, carpintero o electricista de turno que la chapuza de su casa se la haga sin factura? Que nadie me entienda mal. La CEOE me tiene también calentito y creo que están lejos de poder representar a nadie, como el caso de Díaz Ferrán demuestra. Es de vergüenza ajena.

Ayer quedé a cenar con varios de mis mejores amigos del colegio y salía este tema a colación. Yo les comentaba mi experiencia siempre que viajo a Hamburgo. Según te bajas del avión y coges el tren para ir al centro de la ciudad, te encuentras con que no hay un sólo torno y en todos los años que llevo yendo allí desde que trabajo en el mundo del vino, nunca me han pedido el ticket, ni a la ida ni a la vuelta. Sin embargo siempre hay cola para sacarse el mismo. Para el alemán es inconcebible no pagar impuestos o no abonar el importe correspondiente al viaje en metro, tren o autobús. En España, desgraciadamente, no es así. Se buscan atajos a la ley, cuando no saltársela a la torera. No se entiende que si existen unas normas son, precisamente, en pos de un bien común.

Jesús Fernández Villaverde, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Pensilvania, apuntaba en una conferencia que dio el pasado mes de septiembre del 2012 en Madrid: "Hay un artículo demoledor de un catedrático de Berkeley que se llama Eduardo de Miguel. Una de las cosas de las que se quejan los neoyorquinos es de lo mal que aparcan los diplomáticos de las Naciones Unidas, que éstos tienen inmunidad diplomática. El Departamento de Policía les multa, aunque las multas luego no se pueden cobrar. Eduardo de Miguel va al Dpto. de Policía y les pide todas les multas que se han puesto en Nueva York a los diplomáticos desde 1997 al 2004. El país que más multas tiene es Kuwait; cada diplomático kuwaití genera 240 multas de aparcamiento al año, de media, lo cual quiere claramente decir que Kuwait tiene un problema de cumplimiento de normas. Como total no me van a poner una multa, piensa la gente, puedo dejar el coche donde me dé la gana. No, no es eso; aparcar mal está mal, el que te pongan o no una multa es indiferente. Está mal aparcar donde no debes porque dificultas la vida de todos los demás. Por el otro lado, ¿Cuántas multas tiene de media un diplomático alemán? Cero. Lo mismo que un diplomático inglés o un diplomático sueco. ¿Cuántas tiene un diplomático español? Quince al año por diplomático". Nuestro país tiene un problema de cumplimiento de normas, al menos si nos comparamos con el resto de países de nuestro entorno.

Aún admitiendo que generalizar tiene siempre sus peligros y su parte injusta, si el ciudadano medio tiene de por sí un problema con el cumplimiento de las normas, este problema se eleva exponencialmente cuando hablamos de políticos y personas con cargos de cierta responsabilidad, los cuales tienden a creerse por encima del bien y del mal de forma sistemática. Sólo así me entran en la cabeza casos como los que se están destapando en ´los últimos tiempos. Creo que la cifra la aportaba El País hace unos días. En España tenemos 730 procesos judiciales abiertos contra los partidos políticos a día de hoy: 264 el PSOE, 200 el PP, 43 Coalición Canaria, 30 CIU, 24 el Partido Andalucista, 20 Izquierda Unida y 3 el BNG. Esto es impresentable.

Históricamente hemos tendido a evaluar la corrupción en términos morales, lo cual es razonable, pero hemos minusvalorado el impacto económico de la misma. El ejemplo más reciente lo tenemos tras la subasta que se produjo unos días después del escándalo Bárcenas, sus cuentas en Suiza y el presunto cobro de sobresueldos en "b" de parte de la cúpula del Partido Popular.  El jueves 7 de febrero nuestro país tuvo que pagar un 17% más por colocar su deuda que apenas una semana antes. 

Pero voy más allá. En un artículo publicado hace unos meses en el Wall Street Journal del que ya nos hicimos eco en este blog, se hablaba de la evolución del gasto público en España desde el año 2001 hasta el año 2011, justo en el momento en el que se produjo el cambio de gobierno. Entre el año 2001 y 2007, nuestros ingresos públicos crecieron un 67% gracias a la burbuja inmobiliaria, mientras que el gasto público lo hizo en un 57%. Desde el 2008 al 2011, nuestro gasto público siguió creciendo hasta un 75% respecto al año 2001, en tanto en cuanto los ingresos se desplomaron, pasando nuestro país de un equilibrio en las cuentas públicas a un, de nuevo impresentable, déficit público por encima del 11% (Krugman, que no es dudoso al respecto, se llevaba las manos a la cabeza hablando del déficit del 4% en el que incurrió Japón en su día).

Apuntaba el Wall Streen Journal que si España hubiera mantenido constante su gasto público per cápita (esto es, aumentándolo a la par que lo hacía la población), hoy no hubiera tenido que hacer un sólo ajuste. Aún así, mi reflexión es otra: en 2001 nuestro país tenía un sector público que con sus defectos, como todos, funcionaba. Yo no he notado en toda la serie una mejora ni en la educación, ni en la sanidad, ni en la mayoría de servicios públicos de los que he disfrutado durante ese tiempo. Lo digo de otra forma: el aumento de gasto público per cápita no se dirigió a mejorar el estado de bienestar, sino a mantener y fomentar una casta política que, como apuntó César Molinas hace unos meses, "ha desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido por un sistema de captura de rentas, que se sitúa por encima del interés general de la nación". Precisamente por ello los recortes son tan injustos y por ello destruyen la riqueza de una forma tan asimétrica. Las corrupción no sólo pervierte el mercado y lo hace aún más ineficiente incrementando sus externalidades, sino que tiene un coste desproporcionado, sobre todo con las personas y familias menos pudientes.

No me quiero olvidar del inicio. El problema lo tenemos como país y sociedad, alcanzando su punto álgido en nuestra clase dirigente. Necesitamos educar en valores, recuperar el origen del contrato social y comprender que el cumplimiento de las normas es necesario para funcionar como país. Termino citando de nuevo Luis Garicano con una frase que creo resume muy bien lo que está pasando: "el que paga por la prosperidad aceptando indecencia, termina sin prosperidad y sin decencia". O como señalaba Quique González: ¿Dónde está el dinero?

miércoles, 6 de febrero de 2013

Economía y Sociedad - ¿Crisis Sistémica o de Valores?

Algunos Apuntes

Imagino que la mayoría andaréis como yo, atónitos ante la retahíla interminable de escándalos y casos de corrupción que han visto la luz durante las últimas semanas. Lo cierto es que todos los partidos que gobiernan en algún sitio tienen vergüenzas que tapar. Imagino que por eso lo fácil es echarle la culpa al sistema, como si éste tuviera sentimientos o vergüenza, en lugar de observar lo que acontece desde una perspectiva más crítica.

Toda sociedad sostenible debe conseguir el equilibrio entre el sistema económico, el sistema moral y el sistema regulatorio. Como apuntan Nördstrom y Ridderstrale, el primero garantiza la eficienca, el segundo el comportamiento ético y el tercero debiera garantizar unas condiciones previas que de alguna forma fomenten la igualdad de oportunidades, que se fijen unas reglas del juego que sean justas y aplicables para todos. La historia nos ha demostrado que cuando este equilibrio no se produce, las sociedades tienden al caos. Recordemos cuando Europa se batía hace siglos en campos de batalla por cuestiones religiosas por una supuesta superioridad moral de unos sobre otros, o cualquiera de las dictaduras que han existido a lo largo de la historia. 

Nos guste más o menos, hoy manda el sistema económico. Nuestro planeta se está convirtiendo en una especie de plaza de mercado gigante gracias a la globalización cultural y económica que hoy nos invade. Los gobiernos, con capacidad nacional, se ven incapaces, no sólo de marcar unas reglas del juego, sino de hacerlas cumplir mínimamente. El derecho internacional público y privado hace tiempo que se ha quedado corto y no se vislumbran cambios a la vuelta de la esquina. Más bien todo lo contrario. En ese escenario, el marco regulatorio se ve sustituido por un conjunto de normas y valores que configuran la moral y la ética. El problema es que mientras la segunda es universal, la primera depende de cada sociedad y de cada persona. Mayor libertad exige mayor responsabilidad y eso es algo que obviamos con mayor frecuencia de la deseable.

La gente tiende a recordar a Adam Smith como el padre de la teoría del mercado y alude a su metáfora de la "mano invisible" para subirle a los altares o bajarle a los infiernos según la ideología de cada uno. Lo que la mayoría no sabe es que Adam Smith fue profesor de ética y que en el primero de sus libros en los que habla de la "mano invisible", "The theory of Moral Sentiments", apuntaba que para que el sistema no se derrumbe y torne en anarquía, es necesario que quiénes están al mando velen también por el interés público, no sólo el privado. Si hoy en día manda el mercado, las personas que están al frente de empresas, compañías y organismos económicos, no tienen otra que velar por el bien común también. En el fondo de eso va la RSC y no de la filantropía corporativa o el ecologismo barato, de comportarse de acuerdo a un conjunto de normas morales y éticas, de entender que no todo vale a la hora de obtener un beneficio y que la vida va mucho más allá de uno mismo.

Tendemos a analizar los mercados en clave ideológica y sin percatarnos de que ese es el auténtico opio del pueblo, el pensar que lo que está mal es el sistema y no el sistema de valores que hoy rige en nuestras sociedades. Tanto el comunismo como el capitalismo han permitido la explotación de los trabadores, el empleo infantil, la contaminación y la destrucción de la naturaleza. Ningún sistema tiene alma, lo tenemos las personas, y eso es algo que no termina de entrarnos en la cabeza. Como plantean Nördstrom y Ridderstrale: ¿Quién no quiere ganar más dinero? ¿Quién no quiere obtener mayores rentabilidades por sus ahorros? ¿A quién no le gustaría comprar más barato? Son muchos los trabajos de campo que señalan que la mayoría de personas estaría dispuesta a pagar más por un producto de comercio justo pero en la práctica luego eso no se da. Es el llamado "Desirability bias", también "sesgo de conveniencia". La gente responde lo políticamente correcto, pero no actúa como tal. Reconozcámoslo, con el peligro que tiene siempre generalizar, nuestra sociedad de un tiempo a esta parte se ha vuelto más individualista y cuesta encontrar resquicios para el bien común.

No, no creo que el hombre sea un lobo para el hombre, simplemente que vivimos un momento de podredumbre moral que alcanza niveles desconocidos y los políticos que tenemos son el mejor ejemplo. Es duro decirlo, pero probablemente tengamos los dirigentes que nos merecemos,porque en el fondo les seguimos votando. Hoy mismo hemos sabido que los dos partidos con mayores escándalos siguen liderando la intención de voto en unas hipotéticas elecciones. Pero hay más. Nos llevamos las manos a la cabeza con Bárcenas, pero se obvia, o no se le atribuye la gravedad que tiene el que haya empresas dispuestas a financiar ilegalmente a partidos políticos para obtener sus fines bastardos. Sí, hoy los mercados mandan, pero lo hacen de la mano de unos políticos que gobiernan para ellos y una sociedad que con su silencio o indiferencia es cómplice, por mucho que salga a la calle. El problema no es el sistema, lo tenemos nosotros. La revolución comienza dentro de cada uno.


viernes, 1 de febrero de 2013

Vivencias - Irlanda

Algunos Apuntes

Lo primero disculparme por haber tenido el blog desatendido unas semanas, pero lo cierto es que he estado hasta arriba de trabajo. Precisamente por este motivo me he tenido que desplazar a Irlanda unos días durante esta semana. Ir a Irlanda siempre es para mi un motivo de alegría. En primer lugar, porque muchos de los mejores recuerdos de mi adolescencia pertenecen a aquellos cuatro veranos que allí pasé aprendiendo inglés, pero sobre todo aprendiendo de la vida, como ya pude explicar en este foro. En segundo lugar, tenía muchas ganas de palpar y ver por mi mismo cómo se encontraba el país su fulgurante ascenso y brutal caída tras el rescate de la UE del año 2010. Por último, tenía ganas de observar también cómo un país eminentemente cervecero, la patria de la Guinness, se estaba convirtiendo a pasos agigantados en un mercado súper interesante para las bodegas españolas a pesar de su reducida dimensión.

Cuando uno aterriza en Irlanda y tiene la suerte de haberla conocido con anterioridad, no tarda nada en darse cuenta de que el carácter de los irlandeses sigue siendo tan alegre y jovial como siempre. Durante estos días he podido hablar mucho con los comerciales y propietarios de nuestra importadora allí, Classic Drinks, y resulta interesante escucharles acerca de lo que han vivido, de cómo el país al calor de una burbuja inmobiliaria creció de forma asombrosa y cómo ahora están sufriendo las consecuencias. Hablar de Irlanda es hablar de un país al que la troika realmente ha martirizado con su política de recortes (se especulaba incluso con la posibilidad de que el gobierno aceptara una especie de lease-back sobre sus bosques), los cuales, además, han sido realmente injustos. Fundamentalmente porque Irlanda no tenía un problema de cuentas públicas, pero al avalar el gobierno a sus bancos quebrados, aquél se vio arrastrado tras el derrumbe de éstos. Pese a todo, los irlandeses tienen la creencia de que lo peor ha pasado. Perciben que los bares vuelven a llenarse, que la gente vuelve a salir y a tener ganas de divertirse, que las cosas están yendo algo mejor. Que el desempleo sigue siendo muy elevado (en torno a un 17%), cierto, y que tienen unos políticos mediocres (gobierno y oposición me recalcaban varias de las personas con las que hablé), pero que frente a eso no queda otra que levantarse y seguir peleando. "En el fondo siempre hemos sido pobres. Hemos vivido una especie de sueño que ha terminado mal, pero estamos como siempre lo hemos estado. No queda otra que seguir adelante. Estamos hartos de malas noticias".

Estuve en Dublín en los veranos de 1991, 1992, 1993 y 1994. Volví un fin de semana a principios del 2003. Por aquel entonces, la ciudad me seguía pareciendo reconocible. Esta vez, en absoluto. Sí, por supuesto, Grafton Street con sus estupendos "buskers", el parque de St. Stephens, el Shopping Centre de al lado, incluso la peluquería en la que al pobre Antonio le hicimos cortarse el pelo de una forma horrible, seguían estando allí. Sin embargo, todo el desarrollo cercano al puerto, en lo que se ha convertido Landsdowne Road, incluso la cantidad de viviendas nuevas que se han construido, te hacen comprender que allí ha pasado algo y desde luego mucho más importante que una burbuja inmobiliaria. Al calor de una política fiscal muy agresiva por parte del gobierno, Irlanda ha sido capaz de atraer a muchísmas empresas tecnológicas, cuya  principal sede europea se encuentra allí. Hablamos de Google, Youtube o Microsoft entre otras. Ello sin duda ha tirado del país, fomentando, además, una mejora generalizada del nivel educativo, pero sobre todo ha hecho de Irlanda un país receptor de talento. Grandes profesionales de todo el mundo, fundamentalmente de países europeos, se han ido allí a seguir su carrera profesional. Irlanda siempre ha sido un maravilloso ejemplo de diversidad bien integrada, al menos en Dublín. La tendencia continúa, sólo que ahora atrae a gente muy cualificada. El Tigre Celta ha sido mucho más que especulación y humo, por mucho que ahora penen por ello, y pudo poner las bases para un cambio de modelo antes de la actual coyuntura. Les costará, pero saldrán adelante y lo harán reforzados.

Los años buenos permitieron al irlandés medio viajar, circunstancia que hace 20 años no era tan normal. Ello les ha abierto la mente en muchos aspectos, entre ellos en el consumo de vino. Sí, se sigue bebiendo cerveza y la Guinness es uno de los orgullos patrios, pero me sorprendió comprobar las impresionantes cartas de vino de los restaurantes de Limerick y Dublín. Vinos de todos los niveles de precio y menos influienciados por los clásicos que en otros lugares del mundo. El irlandés es curioso, quiere experimentar con uvas nuevas y probar cosas diferentes. Probablemente porque hay mucha gente joven interesada en el vino y seguro que el abundante y nutrido grupo de españoles, italianos o franceses que allí viven también lo ha fomentado. Da gusto hablar de vino con los irlandeses y notar cómo aquello que les estás contando realmente les interesa. Me contaba un periodista que allí, además de los tradicionales cursos de cata, se  hacen también cursos para disfrutar el vino, lo cual es maravilloso, porque de eso se trata realmente. También resultan llamativas las numerosas vinotecas creadas, así como el surtido de vinos que tienen los supermercados y tiendas especializadas. Sorprende cómo el vino ha sido capaz de hacerse con su hueco en tan relativamente poco tiempo.

La mejor muestra de todo ésto que digo fue la cata que tuve el miércoles por la noche en Limerick, ciudad en la que no había estado nunca, pero a la cual casi conocía un poco gracias a Franck McCourt y su fantástico libro "Las cenizas de Ángela". Ahora entiendo el frío que siempre comentaba en el mismo, ya que la humedad del río Shanonn, el más importante del país, te cala desde el minuto uno. Allí, en The Locke, un estupendo Restaurante y Wine Club, tuve la oportunidad de dar una cata para 83 personas entusiastas del mundo del vino, las cuales tenían que pagar un fee interesante por asistir a la misma, ya que se hacía bajo el formato de cena maridada. Fue realmente sorprendente el éxito que tuvo la convocatoria. Comenzamos con un PradoRey Rosado de bienvenida, el cual era conocido por muchos de ellos, pero que además sedujo a aquellos que no lo conocían. Después, durante los primeros platos, catamos el Birlocho, nuestro segundo vino de Rueda, 95% verdejo y 5% sauvignon blanc y el PradoRey Roble 2010. Ambos encantaron y recibieron grandes elogios. Con los segundos platos, fue el turno del PradoRey Verdejo 2011 y el PradoRey Crianza Finca Valdelayegua 2009. Entre lo animada que ya estaba la gente, y el nivel de estos dos grandes vinos, el final fue apoteósico. Sin duda ambos vinos fueron los claros vencedores de la velada. Había la posibilidad de comprar vino en el restaurante y me comentó el Somelier que quedaron sin existencias de PradoRey. Me decía la gente del equipo de Classic Drinks que nunca habían visto algo así.

Tras la cena, estuve durante más de dos horas departiendo con los diferentes comensales al respecto y fue realmente interesante. Pude comprobar como para muchos los vinos españoles, y concretamente Ribera del Duero y Rueda, resultaban algo "cool" por la novedad que suponían en el mercado. Incluso los mayores defensores de los vinos franceses decían haberse sentido impresionados. Al calor de la noche y los vinos, un nutrido grupo de chicas no tuvo mejor ocurrencia que ponerse a cantar a voz en grito el "Fernando" de Abba, sacándome los colores, como no puede ser de otra forma.

En el fondo los Irlandeses son así: muy alegres, extrovertidos y siempre con ganas de agradar. Son acogedores con el extranjero y se sienten orgullosos de lo que son y de sus raíces. Una vez más, gracias de corazón, Irlanda. Sin duda alguna, mi segunda casa