miércoles, 6 de febrero de 2013

Economía y Sociedad - ¿Crisis Sistémica o de Valores?

Algunos Apuntes

Imagino que la mayoría andaréis como yo, atónitos ante la retahíla interminable de escándalos y casos de corrupción que han visto la luz durante las últimas semanas. Lo cierto es que todos los partidos que gobiernan en algún sitio tienen vergüenzas que tapar. Imagino que por eso lo fácil es echarle la culpa al sistema, como si éste tuviera sentimientos o vergüenza, en lugar de observar lo que acontece desde una perspectiva más crítica.

Toda sociedad sostenible debe conseguir el equilibrio entre el sistema económico, el sistema moral y el sistema regulatorio. Como apuntan Nördstrom y Ridderstrale, el primero garantiza la eficienca, el segundo el comportamiento ético y el tercero debiera garantizar unas condiciones previas que de alguna forma fomenten la igualdad de oportunidades, que se fijen unas reglas del juego que sean justas y aplicables para todos. La historia nos ha demostrado que cuando este equilibrio no se produce, las sociedades tienden al caos. Recordemos cuando Europa se batía hace siglos en campos de batalla por cuestiones religiosas por una supuesta superioridad moral de unos sobre otros, o cualquiera de las dictaduras que han existido a lo largo de la historia. 

Nos guste más o menos, hoy manda el sistema económico. Nuestro planeta se está convirtiendo en una especie de plaza de mercado gigante gracias a la globalización cultural y económica que hoy nos invade. Los gobiernos, con capacidad nacional, se ven incapaces, no sólo de marcar unas reglas del juego, sino de hacerlas cumplir mínimamente. El derecho internacional público y privado hace tiempo que se ha quedado corto y no se vislumbran cambios a la vuelta de la esquina. Más bien todo lo contrario. En ese escenario, el marco regulatorio se ve sustituido por un conjunto de normas y valores que configuran la moral y la ética. El problema es que mientras la segunda es universal, la primera depende de cada sociedad y de cada persona. Mayor libertad exige mayor responsabilidad y eso es algo que obviamos con mayor frecuencia de la deseable.

La gente tiende a recordar a Adam Smith como el padre de la teoría del mercado y alude a su metáfora de la "mano invisible" para subirle a los altares o bajarle a los infiernos según la ideología de cada uno. Lo que la mayoría no sabe es que Adam Smith fue profesor de ética y que en el primero de sus libros en los que habla de la "mano invisible", "The theory of Moral Sentiments", apuntaba que para que el sistema no se derrumbe y torne en anarquía, es necesario que quiénes están al mando velen también por el interés público, no sólo el privado. Si hoy en día manda el mercado, las personas que están al frente de empresas, compañías y organismos económicos, no tienen otra que velar por el bien común también. En el fondo de eso va la RSC y no de la filantropía corporativa o el ecologismo barato, de comportarse de acuerdo a un conjunto de normas morales y éticas, de entender que no todo vale a la hora de obtener un beneficio y que la vida va mucho más allá de uno mismo.

Tendemos a analizar los mercados en clave ideológica y sin percatarnos de que ese es el auténtico opio del pueblo, el pensar que lo que está mal es el sistema y no el sistema de valores que hoy rige en nuestras sociedades. Tanto el comunismo como el capitalismo han permitido la explotación de los trabadores, el empleo infantil, la contaminación y la destrucción de la naturaleza. Ningún sistema tiene alma, lo tenemos las personas, y eso es algo que no termina de entrarnos en la cabeza. Como plantean Nördstrom y Ridderstrale: ¿Quién no quiere ganar más dinero? ¿Quién no quiere obtener mayores rentabilidades por sus ahorros? ¿A quién no le gustaría comprar más barato? Son muchos los trabajos de campo que señalan que la mayoría de personas estaría dispuesta a pagar más por un producto de comercio justo pero en la práctica luego eso no se da. Es el llamado "Desirability bias", también "sesgo de conveniencia". La gente responde lo políticamente correcto, pero no actúa como tal. Reconozcámoslo, con el peligro que tiene siempre generalizar, nuestra sociedad de un tiempo a esta parte se ha vuelto más individualista y cuesta encontrar resquicios para el bien común.

No, no creo que el hombre sea un lobo para el hombre, simplemente que vivimos un momento de podredumbre moral que alcanza niveles desconocidos y los políticos que tenemos son el mejor ejemplo. Es duro decirlo, pero probablemente tengamos los dirigentes que nos merecemos,porque en el fondo les seguimos votando. Hoy mismo hemos sabido que los dos partidos con mayores escándalos siguen liderando la intención de voto en unas hipotéticas elecciones. Pero hay más. Nos llevamos las manos a la cabeza con Bárcenas, pero se obvia, o no se le atribuye la gravedad que tiene el que haya empresas dispuestas a financiar ilegalmente a partidos políticos para obtener sus fines bastardos. Sí, hoy los mercados mandan, pero lo hacen de la mano de unos políticos que gobiernan para ellos y una sociedad que con su silencio o indiferencia es cómplice, por mucho que salga a la calle. El problema no es el sistema, lo tenemos nosotros. La revolución comienza dentro de cada uno.


6 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Crisis de todo, económica, de valores, de pensamiento y de creatividad y de ideas.
La ley de todo vale y del mínimo esfuerzo ha sido cuidadosamente inculcada a los jóvenes.
Han crecido en la abundacia y no tienen ninguna resistencia a la frustración.
¿De que nos quejamos?
Solo se cosecha lo que se siembra.
Derechos todos, obligaciones ninguna.
Un abrazo y buen finde

Economía Sencilla dijo...

Pues sí, Fernando, totalmente de acuerdo. La sucesión de escándalos a todos los niveles y en todos los ámbitos, no cesa, y eso es un síntoma de que nuestra sociedad no funciona como debería.

A los políticos se lo permitimos, porque, como bien dices, les siguen votando una base importante, aunque se palpe la corrupción (véase el PSOE en 1996, o el PP de Camps). Los propios ciudadanos no estamos libres de pecado, aunque la mayoría no tenga cuentas en paraísos fiscales, sí está demasiado extendido el ¿con IVA o sin IVA? u otros fraudes similares.

Yo creo que debería haber castigos más ejemplares para los casos de corrupción, estafas y demás, que parece que como son delitos de guante blanco y además, suelen estar debajo de una maraña de sociedades-pantalla y demás ingenerías financieras, suelen quedar en nada o en poca cosa.

Y como sociedad, deberíamos tomar nota de otras como Alemania o Inglaterra, donde los políticos dimiten por cosas más nimias que las que tienen aquí en España.

Y un refuerzo de la Agencia Tributaria, para que no se "escaqueen" los que actualmente lo hacen, arreglaría los problemas de déficit y evitaría recortes. ¿Por qué no lo hacen? Quizás porque perjudicaría a sus amigos? En fin...

Fantástico post, como siempre

Un abrazo
Pablo Rodríguez

Fernando dijo...

Katy, millones de gracias por pasarte, como siempre, y mis disculpas por tardar en responder. ¡Demasiado trabajo últimamente y apretando con la tesis!

Muy de acuerdo contigo. Se ha educado en derechos y no en obligaciones. Yo también lo resumo de otra manera: la libertad es fantástica, pero sin responsabilidad no funciona. Por ahí debemos incidir también

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Hola Pablo!

Millones de gracias por pasarte, como siempre. Y como a Katy, pedirte disculpas por tardar en responder. Últimamente voy bastante pillado de tiempo.

Estoy muy de acuerdo contigo en todo lo que apuntas. Y parte de lo que señalas lo he sacado a colación en el post que acabo de colgar.

En relación a lo que apuntas de la Agencia Tributaria, decirte que me llevan los demonios cómo se están poniendo con las PYMES para exprimirlas de dónde no hay, rozando la prevaricación sistemática, para mantener, como bien apuntas, las prebendas y privilegios de los amigos de los que están en el poder.

Como ciudadanos tenemos nuestra cuota de responsabilidad. En nuestras manos está el cambio.

Un fuerte abrazo y millones de gracias por tus palabras

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Se ha tendido a hacer la vista gorda como dices. Tenemos dos posibilidades: Una es que TODOS, cambiemos, no sólo políticos porque aquí como apuntas todo el mundo de una manera u otra ha estado involucrado. O se acepta sin tapujos que todos, de una manera u otra, permitimos y alimentamos esto.

O dicho de otra manera, somos capaces de ser transparentes y responsables en todo momento, o preferimos jugar como siempre a dos barajas?

Un abrazo y excelente post

Fernando dijo...

Fernando, millones de gracias por pasarte, por el comentario y por tus palabras.

Hemos pasado a lo largo de la historia de vivir muy "fiscalizados" (y no me refiero sólo desde un punto de vista tributario), a una especie de "todo vale". La libertad es maravillosa, pero cuando se ejerce sin responsabilidad, te conduce al caos. Todas nuestras actuaciones tienen consecuencias y habitualmente somos demasiado autoindulgentes con nosotros mismos.

El momento exige dar un paso al frente y recuperar ciertos valores que hoy parecen olvidados.

Para hablar largo y tendido

Un fuerte abrazo!