lunes, 10 de marzo de 2014

Economía - ¿Ha comenzado la Recuperación?

Algunas Ideas

Hace unas semanas asistíamos atónicos al debate sobre el estado de la nación. Demagogias habituales al margen, lo cierto es que pareció que Rajoy y Rubalcaba vivían en países diferentes, o al menos en épocas distintas. La visión que tanto el uno como el otro dieron del país, fue el día y la noche. Y en el fondo ninguno de los dos mintió del todo. Rajoy presentó unos datos macro esperanzadores que auguran un futuro mejor que aún no perciben la inmensa mayoría de familias y PYMES de nuestro país. Rubalcaba se aferró a las cifras micro para denunciar que las cosas aún siguen muy mal para mucha gente. Demasiado, diría yo. Subiéndome al carro de Aristóteles, apuntaría que en el medio está la virtud. Nos queda un amplio trecho por recorrer, pero objetivamente estamos mejor (o menos mal) que hace unos meses. Como cuando hacía aquellos post acerca de "Cuándo saldrá España de la Crisis", hago un repaso a las diferentes variables que marcarán la senda hacia la tan ansiada recuperación.

1) El mercado laboral: Hace unos días conocimos el dato del paro del mes de febrero. Y lo cierto es que las cifras fueron muy buenas. Más allá de la bajísima reducción de personas apuntadas al INEM (menos de 2.000 personas), lo más interesante fue el hecho de que por primera vez desde que comenzó la crisis, se ha registrado un dato interanual positivo en lo que a afiliados a la Seguridad Social se refiere. Hoy tenemos 61.557 personas más cotizando que hace un año. Es cierto que 44.433 de ellas son nuevos autónomos y que tan sólo 16.852 son afiliados al régimen general de la Seguridad Social, pero sin lugar a dudas consolida el cambio de una tendencia que se intuía hace unos meses. ¿Esto qué quiere decir?

Primero, que se ha dejado de destruir empleo, como se percibía desde hace un par de trimestres. Hoy tenemos 227.736 parados menos que hace un año. Es cierto que una buena parte de los mismos son personas que han abandonado el país o que han dejado de buscar empleo por el desanimo que les producía no encontrarlo, pero también lo es que esa cifra no ha sido absorbida por nuevos ciudadanos que se apuntaban al servicio de público de empleo como en años anteriores. Segundo, que se ha comenzado a crear puestos de trabajo. De momento de carácter temporal en su mayoría. Como los datos del INE han reflejado también, en el último trimestre del 2013 el empleo creció un 0,3%. Tercero, y en conclusión, que nuestro país se encuentra ante un nuevo escenario que poco a poco debería ir devolviendo la confianza alas familias y animando el consumo. Según la CEOE, entre este año y el que viene se podrían crear en nuestro país unos 660.000 puestos de trabajo, cifra importante pero aún insuficiente, por cuanto hay más de 4.800.000 personas que quieren trabajar y no pueden hacerlo.

El paro va a seguir siendo un lastre porque no se atisba ningún motor económico que pueda absorber a corto plazo el trabajo destruido en el sector de la construcción. Tenemos que estar preparados para años de tasas de desempleo elevadas. Tampoco ayuda el excesivo carácter tuitivo del derecho laboral español. Pese a la reforma laboral, la realidad es que con un escenario plagado de quiebras empresariales y compañías en problemas, todavía casi un 80% de los despidos siguen declarándose improcedentes. Mientras el empresario siga percibiendo como una quiera adaptar su plantilla a la coyuntura,.el empleo que se creará será de baja calidad.

2) El sector bancario: En diciembre de 2013, por primera vez también en mucho tiempo, el crédito creció respecto a mismo período del año anterior. Un 7%, ni más, ni menos. En este inicio de 2014, el saldo vivo de la deuda bancaria ha crecido un exiguo 0,03%, pero también ha supuesto un incremento tras muchísimo tiempo sin hacerlo. Esto quiere decir que el volúmen de préstamos otorgados se ha elevado respecto al mes precedente. Sin embargo, aún estamos un 11% peor que hace un año si consideramos el dato del inicio de 2013. ¿Esto que quiere decir?

Básicamente que parece que la contracción del crédito por fin ha tocado fondo y que debería comenzar a fluir a las empresas poco a poco. Pese a todo, conviene señalar algunas cosas. Primero, que está por ver que se consolide dicho crecimiento, ya que uno o dos meses no marcan tendencia (cosa que sí se intuye con el paro). Segundo, que las empresas siguen con su proceso de desapalancamiento (hoy en día el crédito a entidades no financieras constituye aún el 104,7% del PIB, si bien es cierto que en 2010 dicha cifra llegó al 125%), por lo que se espera que los futuros incrementos, de darse, sean modestos. Tercero, que parece en consecuencia que comienza a existir demanda solvente, esa que reclamaba Botín.

Estos días he tenido la oportunidad de hablar con varias entidades financieras a este respecto y he podido percibir varias cosas: una, que los bancos, hasta ahora preocupados por sus balances (esto es, no provisionar, evitar que los préstamos entraran en mora, etc.), vuelven a preocuparse por su cuenta de resultados, la cual se nutre de comprar y vender dinero, ni más ni menos. Esto es, captar fondos a un tipo de interés y prestarlos a otro superior. Esto ya supone un cambio de escenario. Segundo, que pese a todo, las medidas de Bruselas van a hacer muy, muy difícil que el crédito vuelva de forma generalizada. Aquellas compañías que han tenido que refinanciar durante esta crisis, están bajo vigilancia del Banco de España, el cual ha obligado a dotar cuantiosas provisiones a nuesras entidades financieras, las cuales afectan también a hipotéticos préstamos de circulante. Y sin circulante, las empresas mueren. Dicho de otra forma, a nuestros bancos se les penaliza por prestar a compañías en dificultades que luchan por salir adelante (y que pueden hacerlo). Si tenemos en cuenta que son muchísimas las compañías en problemas, no queda otra que reconocer que la normalización del crédito aún tardará.

En paralelo, y por un motivo parecido, el crédito a familias sigue descendiendo. Las hipotecas llevan ya de por sí una provisión, lo que desmotiva, de nuevo, a los bancos a prestar, o lo hacen a unos tipos disparatados. Al menos hasta la fecha así ha sido. 

Por lo tanto, la banca está mejor que hace un año, pero aún ello no se traduce en un gran cambio para el ciudadano de a pie o para la PYME de turno.

3) Déficit Público: Sigue siendo el gran problema de nuestra economía. No se trata de ideología, sino de pura razonabilidad económica. Nadie puede gastarse más de lo que ingresa eternamente, porque llegará un momento en el que los intereses de las deudas que contrae para cubrir lo que le falta de caja, le asfixiarán. Hoy hemos sabido que es probable que el déficit público se haya desviado dos décimas por encima de lo previsto por Bruselas, yéndonos hasta el 6,7%. Esto significa que España gasta 68.500 millones de euros más de lo que ingresa. El gobierno se escuda en que se ha ingresado menos de lo que se preveía, sobre todo (si hablamos en términos porcentuales) en el Impuesto de Sociedades, pero también en el IVA. En el fondo es lógico y refuerza una idea defendida en El Disparadero: no se ha salido de ninguna crisis subiendo impuestos.

Hay que considerar que vamos a estar por debajo del 7%, que era lo que la mayoría de organismos y estudios consideraba, por lo que se puede ver la botella medio llena en ese aspecto, pero también se ha de tener en cuenta que nuestras cuentas públicas siguen siendo completamente insostenibles. El problema es que me temo que hablamos de una cuestión estructural, no coyuntural. Falta mucha grasa que quitar de la administración, muchas duplicidades que eliminar. Y encima se le ha metido mano a educación y sanidad, lo que es un error supino y un ejercicio cortoplacista a más no poder. En tanto en cuanto no se controle este punto, la deuda pública seguirá subiendo y el crecimiento seguirá siendo exiguo, por cuanto el consumo público significa casi el 20% de nuestro PIB.

4) La vivienda: Según ha indicado hoy el SEOPAN, la vivienda ha tocado fondo, si bien no se espera que contribuya al PIB de forma significativa hasta el año 2016. Se espera que en este 2014 calque los números del 2013 o que los mejore ligerísimamente. Sin embargo, la construcción como sector seguirá en caída libre con un descenso estimado para este ejercicio de entre el 4  y el 6% debido al retroceso de entre un 14 y un 16% de la obra pública. Esto quiere decir que restará un 0,6% al crecimiento en 2014. No se trata de volver a la cultura del ladrillo, pero sí de entender que necesitamos que aporte como en otros países. Ni más, ni menos.

5) El desequilibrio del sector exterior: No lo señalaba en posts anteriores, pero es una de las claves para entender por qué estamos como estamos. En 2013, de acuerdo con los datos del Ministerio de Economía, las exportaciones crecieron un 5,4%, produciéndose un superavit por cuenta corriente del 0,7% y en la cuenta de transferencias de capital, lo que ha significado para nuestro país una capacidad de financiación positiva del 1,4% del PIB. El déficit comercial ha bajado hasta los 11.551 millones de euros. Esto quiere decir, resumiendo, que estamos dejando de depender del exterior, lo que redunda, hablando en un lenguaje que todo el mundo entienda, en que nuestro crecimiento es más sostenible.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿qué podemos esperar de nuestra economía en 2014?

Empieza a haber un consenso generalizado en cuanto a que España crecerá este año en torno al 1%. Me atrevería a decir, incluso, que lo superará. El Consumo Privado viene de crecer en el último trimestre del año pasado un 0,5%. Es cierto que según todos los expertos moderará su incremento en meses venideros, y que incluso hay algún economista que apunta que podría sufrir algún retroceso interanual puntual a lo largo del 2014, pero también la mayoría de informes señalan que tirará de la economía este año. Es de esperar que las exportaciones sigan funcionando bien. Los intercambios de España con el resto del mundo crecieron en términos porcentuales el doble de lo que el FMI estima que creció el comercio mundial. Aunque ello podría dar a entender que sería lógico un menor crecimiento para este año, también lo es que los datos apuntan a una mejora muy importante de la productividad aparente (de un 2,3%), por cuanto el PIB cayó un 1,2% en 2013 mientras que el paro lo hizo en un 3,4%. Los salarios, por su parte, sólo crecieron un 0,1%. Esto significa que España ha seguido mejorando su competitividad, lo que le debería permitir seguir ganando cuota en las exportaciones mundiales. El consumo público, por su parte, seguirá disminuyendo por la necesidad de reducir el déficit, como probablemente también la inversión.

Por lo tanto, ¿ha comenzado la recuperación? El último trimestre del año 2013 significó una mejora del 0,2% del PIB respecto al trimestre anterior y de un 0,7% en términos interanuales. Ello, unido a la mejora de los datos del paro y al consumo privado, sumado a la corrección de ciertos desequilibrios, nos permite decir que, efectivamente, el camino de la recuperación ha comenzado, pero que por si recuperación entendemos volver a la situación de partida en términos de empleo y renta per cápita, entonces también que nos falta mucho trecho por recorrer.

Nos hemos ganado el derecho a tener esperanza, a confiar en que las cosas a partir de ahora van a ser mejores, porque casi todo de lo que ahora pinta ligeramente mejor es fruto de nuestro esfuerzo, pero mal haríamos en pensar que está todo hecho. El mundo es para los optimistas y dentro de lo difícil que está todo, me apunto a ver la botella medio llena. Dicho esto con todo el respeto y cariño hacia todos los que lo están pasando fatal y a los que esta maldita crisis les ha arrebatado sus sueños sin comerlo y casi sin beberlo. Sin duda, lo peor de esta coyuntura es que aún no le conocemos moraleja. Y eso es durísimo, por mucho brote verde que se atisbe.