miércoles, 31 de diciembre de 2014

Vivencias - Adiós 2014, Bienvenido 2015

Resúmenes y Nuevos Proyectos

Me parece mentira que justamente se cumpla un año de aquel post que escribí mientras me preparaba para correr la San Silvestre Vallecana en el que daba mis pronósticos para aquel 2014 que estaba a punto de comenzar. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Así que casi sin darme cuenta, hoy me encuentro de nuevo frente al ordenador haciendo mis reflexiones, tratando de asimilar lo que ha dado de sí un año tan intenso como el que hoy despedimos y pensando sobre todo lo bueno que está por venir en este 2015 al que en unas horas daremos la bienvenida. Sin lugar a dudas, lo mejor siempre esta por llegar, y este va a ser mi año, estoy convencido.

Decía en aquel post que el 2014 traía debajo del brazo algo de esperanza. Por primera vez en mucho tiempo comenzábamos un año que casi todo el mundo coincidía iba a ser mejor que el anterior. Recuerdo que la mayoría de estudios económicos preveían nuestro crecimiento en torno al 0,8% y una tasa de paro en torno al 25%. Sin embargo, como bien señalaba también, había expertos que apuntaban más allá del 1% y a un menor desempleo dentro de unas cifras igualmente escandalosas. Gracias al esfuerzo de todos, de familias, trabajadores y empresas, hoy nuestro país cierra un año mejorando todos los pronósticos, creciendo en torno al 1,3% y con una tasa de paro que podría cerrar sobre el 23%. Como señalé entonces, esta mejora macro tendría leves efectos en la colectividad mientras este último dato fuera tan malo, pero soplan vientos de cambio y poco a poco se comenzará a percibir la mejoría. El mercado laboral, como también hemos señalado en El Disparadero este año, ha entrado en un nuevo ciclo.

Porque el 2015 seguirá ahondando en este cambio de tendencia. Mientras el gobierno habla de un crecimiento del 2%, FUNCAS ya se atreve a apuntar al 2,4%, y off the record, algunos de los bancos más importantes de nuestro país, señalan que nos podríamos ir al 3% debido al "game changer" que ha supuesto el precio del petróleo, el cual se mantendrá bajo todavía varios meses. Si eso es así, no es descabellado pensar que podamos cerrar este año que ahora comenzamos con una tasa de paro por debajo del 20%. Ese cambio sería fundamental para dinamizar la economía y traer algo más de esperanza a tanta gente que lo sigue pasando fatal. Decía hace un año que la destrucción de riqueza era asimétrica y la creación de la misma también lo es. A los que primero les vuelve a ir bien es a los que menos mal lo han pasado. Cuesta mucho insuflar ánimos a quién ha visto que esta crisis ha sido como un tsunami que ha arrasado con sus sueños, pero ningún sufrimiento es en balde. El 2015 debe ser el año de la esperanza. Nos hemos ganado el derecho a sentir que el futuro vuelve a depender de nosotros y tenemos que pelear para hacerlo mejor.

A nivel microeconómico, ha sido un año terriblemente difícil, de mucho crecimiento y decisiones complicadas, muchas de ellas de alto coste emocional. La vida del directivo es así, pero cerramos un año finalmente bastante bueno y con las cosas más encarriladas que nunca. Percibo un cambio de actitud de la banca hacia las PYMES y sigo pensando que el cambio cultural que se ha dado en la empresa española, en cuanto a pérdida de complejos, capacidad de exportar y de hacerlo compitiendo en calidad, es lo que realmente nos va a sacar del atolladero a todas. Quedan muchos retos por delante, pero el 2015 debería ser un año positivo y de crecimiento. Honestamente pienso que las cosas van a ir mejor.

A nivel social creo que el 2014 ha sido un año necesario, y me explico. El que hayan salido a la luz casos como la Operación Púnica, las tarjetas Black de Bankia o el mero hecho de que Urdangarin y la infanta vayan a ser juzgados creo que da algo de esperanza también. Nuestras instituciones, con sus achaques y problemas, funcionan, y por primera vez veo cómo esta crisis tiene algo de moraleja, que hay quien va a la cárcel, quién paga por los desmanes y excesos que nos han llevado hasta aquí. Siguen habiendo familias desahuciadas, siguen existiendo disparates jurídicos que perjudican a los más débiles y sigue habiendo mucho que cambiar, pero frente a la indignación generalizada que tenemos en la sociedad (de la que formo parte gustosamente), tenemos que considerar que este año que se va ha supuesto, bajo mi punto de vista, un antes y un después. Gente que parecía intocable ya no lo es. Ya no hay dónde esconderse. Tenemos que tener la esperanza de que este 2015 sea también el de la regeneración democrática a todos los niveles.

Conviene recordar, no obstante, que España tocó fondo. Que estuvimos al borde del colapso, que buena parte de nuestro sistema financiero estaba quebrado, que la sociedad estaba sobre endeudada y que hubo quién, entre los que me incluyo, llegamos a pensar que íbamos camino de ser como Grecia por cuanto veía inevitable un rescate. El que haya un cambio de tendencia, no quiere decir que las cosas estén bien, pero conviene empezar a pensar en positivo. Cuando todos remamos conjuntamente, somos un gran país. No lo olvidemos.

Y a nivel personal, cierro un año divertido, con sus vaivenes y con sus momentos mejores y peores. Comienzo hoy una semana de vacaciones de mi mismo, como diría Manolo García, en la que espero descansar, cargar las pilas y volver con fuerza tras los Reyes. Le pido al año nuevo salud y que mi rodilla se termine de recuperar. Hoy no puedo correr la San Silvestre y creo que aún me faltan unos tres meses para volver a jugar al fútbol, pero que en lo fundamental siga también como he estado este año. 2015 será el año en el que mi tesis verá la luz. Ya tengo fecha, el 27 de mayo, y será la culminación de un trabajo exhaustivo en el que he abarcado el 85% de la producción mundial del sector del automóvil, estudiando más de 300 memorias corporativas y de RSC de estas compañías, mendigando datos por todo el mundo y escuchando de forma recurrente que lo que estaba haciendo era muy difícil y no me iba a salir. Pues ahí está. :-)

Cuando piense en el año 2014, sé que lo haré en positivo. El año en el que comenzaron a cambiar las cosas, otro en el que pegué un buen estirón profesional y personal, y en el que en líneas generales fui muy feliz. Esta noche arranca el 2015. Bienvenido sea. Y que todos nuestros sueños se cumplan. Yo estoy convencido, como decía antes, que será mi año.

Salud, paz, amor y no violencia para todos

¡Feliz Año!