martes, 27 de enero de 2015

Economía - Tragedia Griega (Versión 2015)

Algunas Reflexiones

Que vaya por delante que si alguno pretende encontrar en estas líneas una reflexión política, le voy a defraudar. Ni es lo mío, ni me interesa el juego que se traen en las altas esferas. Así que mi única intención es hacer una breve reflexión económica sobre lo que ha acontecido estos días en Grecia desde un punto de vista económico. Espero que mi perspectiva de vista os resulte de interés.

Ya entre 2010 y 2012 escribí varios posts sobre Grecia. En algunos de ellos ya dejaba entrever lo que a día de hoy sigo teniendo claro. Primero, que Grecia nunca debió entrar en el Euro. Segundo, que nunca podría pagar su deuda. Tercero, que no le quedaba más remedio que reestructurar su deuda, pactar una quita y posiblemente salir del Euro de manera ordenada. Y cuarto, que si se le obligaba a una devaluación interna de caballo (como así ha ocurrido), el país podía convertirse en un polvorín (como así ha ocurrido también). Voy por partes.

Efectivamente, Grecia nunca debió entrar en el Euro. Mientras países como España y Portugal lograron auténticos milagros para lograr entrar en la moneda única, Grecia lo hizo falseando sus cuentas públicas. El país Heleno, y dicho ésto con el máximo respeto hacia sus ciudadanos, era un desastre económico. El 70% de los profesionales liberales, no pagaba impuestos hasta la llegada de la Troika. En algunas de las Islas Griegas, ningún hotel presentaba declaración del IVA. Era común que muchas familias que veían que algún ser querido moría, siguiera cobrando la pensión de manera fraudulenta durante varios años. Cuando he defendido que Grecia no era España, lo hacía con conocimiento de causa. Si me preguntaran el nombre de 5 empresas españolas importantes en su sector a nivel mundial, se me ocurrirían diez. Me temo que en Grecia ni con respuestas inducidas. Cuando un país tiene un sector público mastodóntico, estas cosas pasan.Se produce un efecto expulsión, los mercados se vician y no existen incentivos para la iniciativa privada.

Grecia  nunca podrá pagar su deuda. Le han hecho una quita, le han dado 30 años de plazo (cosa inusual en los mercados de deuda pública) y paga un tipo de interés muy razonable para cómo está el país (un 4%). Ahora se habla de una tercera reestructuración... Y yo creo que ni por esas. Ni aunque el país comience a crecer.

En relación con lo anterior, llega el cuarto punto. A Grecia creo que no le queda más remedio que plantear una salida ordenada del Euro. Hace unos años dicha medida tenía unos riesgos que eran descomunales porque la fragilidad de la eurozona era más que patente, pero a día de hoy, con ciertos mecanismos en marcha, con la banca ordenada, con quitas hechas, creo que sería planteable. El principal reto sería "dracmatizar" su deuda, como apuntaba el profesor Roubini hace tres años, de tal forma que la devaluación del dracma no implicase una subida de su deuda en términos relativos (ya que está suscrita en Euros) que resultara inabordable. Pienso que se podría hacer.

Por último, decir que lo que ha pasado en Grecia era de prever. Como decía hace unos días hablando de mi tesis, cuando el desarrollo económico no va de la mano del desarrollo social, las sociedades colapsan. Y voy más allá: cuando un modelo lleva a la ruina a la ciudadanía, está abocado al fracaso. Es así de duro. A Grecia se le han impuesto unas medidas de austeridad descomunales que han hecho que la sociedad pierda toda la esperanza. Y cuando ello ocurre, las opciones políticas se radicalizan. Tampoco se trata de demonizar a la Troika. Imaginemos que prestamos dinero a un amigo que nos dice que le hace falta para pagar el colegio de sus hijos. Y un buen día descubrimos que nos ha engañado. Que se lo ha gastado en irse de fiesta y en lujos innecesarios. Y que nos pide que le volvamos a prestar dinero. Lo razonable sería no prestárselo. O si lo hacemos, como ha hecho Europa, incluida España, gastándose lo que no tenía, que implemente medidas para garantizar que nos devolverán ese dinero. El problema es que el agujero de Grecia era tan gordo que el impacto social ha sido descomunal. De aquellos polvos vienen estos lodos, pero sobre todo una lección de primera magnitud: no se pueden tomar decisiones económicas ignorando el sufrimiento de la población. A veces es mejor una buena cirugía que un tratamiento conservador.

Y a todo ésto llega Syriza. He prometido hablar de política y de veras que no lo haré, pero hago una minima reflexión desde el punto de vista económico. Lo que ha prometido, no lo va a poder cumplir. A Grecia le podrán dar más plazo y le podrán hacer alguna quita adicional, pero lo cierto es que a día de hoy nadie quiere financiar al país Heleno y que el dinero para pagar sus pensiones, las nóminas de los funcionarios, el subsidio de desempleo y otras muchas otras cosas, sale de la solidaridad del resto de países de la Unión Europea. Tensar la cuerda no va a servir para casi nada, porque con el grifo cerrado, Grecia no llega a la primavera. Así de crudo. Por el camino le quedan, por lo tanto, más años de ajuste y austeridad, incluso aunque Europa cambie de receta y hasta que los mercados vuelvan a querer comprar deuda griega.

La política maneja unos hilos y unos tempos que no son los de la economía. Mi receta es la de 2012: reestructuración y dracmatización de la deuda. Y Grecia fuera del Euro.  Por muy duro que suene. Toda la solidaridad y ánimo para el pueblo Griego que tan mal lo está pasando. Hoy me acuerdo de mi amigo Nikos, bodeguero joven y luchador empedernido. Que todo esto que está pasando sea para su bien y el de todos sus conciudadanos. De veras que así lo deseo.

No hay comentarios: