martes, 17 de noviembre de 2009

Música - Diez Años sin Enrique Urquijo

Pequeño Homenaje a un Grande entre los Grandes

Como quien no quiere la cosa, casi sin darnos cuenta, hoy se han cumplido diez años de la desaparición de Enrique Urquijo. Y parece mentira. Ayer mismo salí a correr y un buen puñado de canciones suyas sonaron en mi i-Pod durante la horita que estuve haciendo ejercicio, porque Enrique me sigue acompañando cuando salgo a hacer deporte, cuando cojo el coche y cuando oigo música en general. Sus canciones me siguen pareciendo actuales, frescas pero sobre todo auténticas, de las que no te dejan indiferente. Enrique se fue, pero sigue estando, murió pero sigue vivo entre nosotros. Es la magia de la música, lo bueno de las canciones, que siempre están ahí acompañándonos. Música y emociones, como dice el nuevo blog que ha "reestrenado" Paco Alcaide. Es por ello por lo que, a modo de homenaje, os quiero dejar un artículo que El Mundo me publicó hace unos años con motivo del lanzamiento de su biografía: "Adios Tristeza". Como cada 17 de Noviembre y en la semana que cumplimos un año en la red, rendimos "En el Disparadero" un sentido homenaje a Enrique Urquijo. Al final os dejo una joya de Enrique Urquijo y Quique González mano a mano. Que lo disfrutéis.

"Nunca conocí personalmente a Enrique Urquijo. No tuve la oportunidad de charlar con él después de un concierto, o encontrármelo en El Rincón del Arte Nuevo, lugar que frecuentaba junto a otro de mis héroes (musicalmente hablando), como es Quique González. Sin embargo, aquella fría mañana de noviembre del año 1999 en la que el Telediario matinal anunció su muerte, un sentimiento de vacío me invadió. Con la garganta hecha un nudo arranqué el coche, metí la cinta que llevaba puesta y los primeros acordes del “Quiero beber hasta perder el control” empezaron a sonar.

El día que murió Enrique Urquijo, pese a no haber cruzado nunca una sola palabra con él, perdí a mi compañero de viaje a la facultad, a aquel con el que compartía todos los sentimientos y que mejor me entendía aquellas mañanas en las que "estaba peor". Aquel día se fue un amigo, alguien con el que me sentía totalmente identificado aquellos días en los que las miserias humanas lograban vencer a mi sonrisa y las tardes eran más grises.

Nadie como Enrique Urquijo supo cantar al desamor, a la pena y a la tristeza. Su extraordinaria sensibilidad hacía de cada una de sus canciones un disparo al corazón, imposible de esquivar o de pretender fingir que no te había alcanzado. Su música era poesía, un regalo de incalculable valor, de esos que jamás se podrá medir en términos económicos. Porque Enrique no sacaba la calculadora cada vez que cogía la guitarra, sino el alma, los sentimientos que le salían desde lo más profundo de su ser, logrando como resultado una catarata de emociones que te ponía la piel de gallina con cada uno de los acordes que acompañaban su voz.

Siempre me quedó la sensación (y la rabia) de que a Enrique Urquijo no se le reconoció como se merecía en vida. Para mi es, por lo menos, tan bueno como Sabina, Serrat o Antonio Vega. Su evolución musical es irreprochable, como lo demuestra, no ya sólo su última etapa con "Los Problemas", sino como supo reescribir sus canciones con el paso de los años ('Ahora que estoy peor', 'Siempre hay un precio' o 'Continuará').

Poca gente hay, no ya en este país, sino el mundo entero, que supiera hacer extraordinarias versiones (de las de verdad, no imitaciones de medio pelo) de gente tan distinta a él (Carlos Cano, Canovas, Rodrigo y Guzman o José Alfredo Jiménez ) y de otros no tanto (José María Granados, Sabina o Manolo Tena). Sé que a "mi amigo" Enrique, el que iba conmigo cada mañana, el que me entendía tan bien aquellos días de bajón, le importaba más que a mi me sirvieran y me gustasen sus canciones que el reconocimiento de la crítica, el número de discos vendidos o estadios a rebosar. Porque Enrique quería hacer un poquito más felices a las personas, como hacía conmigo, cuando sentía que había alguien que sabía perfectamente por lo que yo había pasado.

Transcurrieron días, meses y años y seguí escuchando tanto Los Secretos como Los Problemas. Ambos forman parte de la banda sonora de mi vida y aunque las canciones de Enrique están ahí, sigo echando de menos que no me cuente nuevas historias, que me diga que tal le va o con quien se ha encontrado últimamente. Me sigue acompañando en viajes, mañanas y demás con la misma frescura de siempre, porque sus canciones son atemporales, pero pienso a menudo en la cantidad de ellas que se quedaron en el tintero o en el corazón del que para mi ha sido el más grande entre los grandes de la música moderna española.

Empecé a tocar la guitarra con 16 años, allá por el año 94. Soñaba con actuar un día con Los Secretos, que Enrique me invitara un día a cantar con él. Pensaba que si algún día llegaba mi oportunidad, haría un homenaje a los hermanos Urquijo por todo lo alto. Entre mis delirios de grandeza fueron pasando los años y Enrique se nos fue sin poder cumplir mi sueño. Yo tenía un grupo por aquel entonces (¡éramos penosos!) y el día que hacía un mes de aquella trágica mañana de noviembre, tocábamos en una fiesta para recaudar dinero por los damnificados del Huracán Mitch. Recuerdo que tocamos 'Aunque tú no lo sepas' (que era de Quique González, de acuerdo, pero no éramos tan buenos como para andar eligiendo y a fin de cuentas Enrique la había incluido en su último disco con Los Problemas) y me marqué un 'speech' en el que dejé bien claro lo importante que había sido Enrique para mi.

Nunca se me olvidará la ovación que nos dieron por ello. Y fue entonces cuando comprendí que lo mismo que había sentido yo, lo habían sentido la gran mayoría de las personas allí presentes. Se me hizo un nudo en la garganta y me puse tan nervioso que tuvimos que repetir el inicio tres veces. Al terminar de nuevo aplausos y subidón. Cuando bajé me esperaba una chica con dudosas intenciones que me puso en un brete. No pasó nada. No sé si comentaría por ahí que yo era un chaval ordinario pero, como Enrique, me vuelvo 'normal' al bajar de cada escenario. Porque Enrique jamás fue vulgar, me niego a pensarlo."



7 comentarios:

Jorge dijo...

Fernando, tienes mucha razón en reivindicar la figura de Enrique Urquijo. Hoy se cumplen diez años y ninguna radio o televisión le ha rendido tributo. España olvida rápidamente a sus mejores compositores y artistas, lo hace de forma injusta, sin dar valor a la obra inagotable que el talento de Enrique nos dejó. Su vacío sigue hoy sin ser llenado, y posiblemente nunca lo será mientras sigamos viviendo en un país cuya cultura se basa en las radiofórmulas repetitivas y anodinas, así como en artistas de todas las artes cuya dignidad se vende al mejor postor en busca de una subvención que les permita subsistir ante el declive de su talento.
Comparto tu homenaje Fernando, y espero que podamos seguir salvaguardando lo poco que nos queda, ya sea vivos o muertos.

Fernando dijo...

Hola Jorge: Mil gracias por pasarte y por tu comentario. A ver si te dejas caer por aquí más a menudo, ya que creo que puedes aportar muchas cosas.

Estoy muy de acuerdo contigo: a Beethoven, Mozart o Bach no les hizo falta ninguna discográfica para ser eternos. Lamentablemente en la música estamos viviendo mucho de lo que podemos observar en nuestra sociedad: dinero fácil, famoseo y cultura del usar y tirar. En el fondo es la pescadilla que se muerde la cola, porque transmitiendo esos valores, a ver cómo convences a alguien que la música es un arte y que descargarse canciones de forma pirata es malo.

Aquí siempre habrá un hueco para los grandes y Enrique lo ha sido. En todos mis discos, recopilaciones y selecciones musicales sigue sonando como siempre. Ni me cansa, ni me cansará. No suena obsoleto pese al paso del tiempo (quitando aquellas primeras grabaciones de la movida, claro). Enrique sigue entre nosotros y lo seguirá estando siempre, porque como decía el Album de Duncan - Dhu "Piedras", las buenas canciones seguirán rodando cuando ya no estemos.

Un fuerte abrazo

jorge dijo...

Hola Ferra, como siempre gracias por tus palabras. Yo también crecí con Los Secretos y junto a Nacha Pop fueron los grupos con los que me enamoré, soñé despierto, viví desamores.... De hecho, aún hoy siento que me he quedado "colgado" (una de mis canciones favoritas) con esa música y que no he evolucionado musicalmente (como cuando las cintas y los lp´s que tenían nuestros padres eran los de jose Luis Perales, Atagualpa Yupanki, Mari Trini, Joselito.... y nos parecía que era la prehistoria).
Lo único que no me gusta de mis dos ídolos , Antonio Vega y Enrique Urquijo, porque no lo entiendo por lo optimista y vitalista que me considero, es el por qué de esas mentes atormentadas, esas persistentes depresiones y su, parece casi lógica, huída a través de las drogas. Porque entiendo que en ambos casos utilizaban las drogas como forma de huir de un mundo que nos los gustaba, pero ¿por qué?....
Yo, como casi todo el mundo, he tenido y tengo momentos nostálgicos y días grises (bueno, en relaidad ahora con dos niñoa pequeños a los que adoro junto a mi mujer la verdad es que no hay hueco para esto) pero de ahí a que te invadan y se te incrusten en tu ser me parece demasiado. Creo que hay mucho por vivir y disfrutar, muchos amigos que conservar y por conocer y aún muchas risas por echar, así que desde tu blog quiero hacer apología a La VIDA, pero eso sí, escuchando esas bonitas canciones.
Un abrazo Ferra, eres grande...

Fernando dijo...

Jorge, mil gracias por pasarte y por tu comentario. Brindo por la apología de la vida que propones. Yo también soy una persona vitalista y optimista a más no poder, como tú, y por ello me cuesta, como a ti, entender los traumas y problemas de Enrique Urquijo y Antonio Vega.

Hablando con mi madre un día, psicóloga de profesión, me decía que este tipo de personas tienen un perfil muy marcado. Son híper sensibles y realmente su válvula de escape es la música o cualquier otra expresión artística, como medio para evitar la locura. En el caso de Enrique, no sé tanto en el de Antonio, había un carácter depresivo y autodestructivo que le hacía pasar en horas de estar bien a meterse lo primero que encontraba. La biografía "Adios Tristeza" lo cuenta muy bien. Enrique parece ser que estaba mejor que nunca cuando murió, decidido a entrar en un programa de rehabilitación para pedir la custodia de su hija, y de repente, una tarde, agobio, recaída y su muerte.

Del libro me encantó también la historia de "Hoy la vi". Me puse a llorar como un loco.

Un abrazo Jorge, y brindo por la vida contigo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Magnífico artículo e historia la que nos cuentas. Estoy de cauerdo contigo, era uno de los grandes. Si escuchas el primer disco de los secretos te das cuenta que la buena música siempre suena actual.

Enrique Urquijo y Antonio Vega, quizás los músicos con más talento a los que la vida les jugó una mala pasada.

Un saludo

Fernando dijo...

Hola Fernando: Mil gracias por pasarte y por tus comentarios. Estoy de acuerdo contigo: Antonio y Enrique fueron muy grandes. Los primeros discos de Los Secretos contenían grandísimas canciones, la pena es que la producción de aquellos tiempos fuera tan mala. La prueba es cómo han ido reinterpretando sus canciones con el tiempo y han ganado mucho.

A mi me llaman poderosamente la atención "Continuará", "Ahora que estoy peor", "Hoy no" e incluso "Me aburro". Tengo una versión de la maqueta de Tos (el origen de Los Secretos) de esta última que a mi me impacta por su sencillez y espontaniedad. La versión del LP, sin embargo, me deja algo más frío.

Aún así y como bien dices, la buena música es atemporal.

De nuevo mil gracias

Un abrazo

Óscar dijo...

Desde hace unos años el sentimiento Secretos va creciendo. Sin que nadie lo promueva oficialmente avanza como una bola de nieve, cada vez más grande, cada vez más imponente. Las nuevas generaciones empiezan ya a conocer a los secretos porque los Secretos siguen vivos y el resto de los componentes se encargan de ello. Alvaro Urquijo al frente de Los Secretos ha conseguido arrancar para que nunca nos olvidemos quién fueron Los Secretos y además lo esta sabiendo hacer de tal modo que no deja ningún olorcillo a "vamos a aprovechar el filón".
Le doy las gracias por ello.

Lo que si que hemos perdido es la visión nostágica de Enrique pero eso es otro tema diferente.

Por otra parte también está Javier Urquijo y su Ur&gente que aunque no termina de entrar en el negocio musical continua dando conciertos en locales pequeños y manteniendo el espíritu de Los Secretos.

Como conclusión os diré que para mi Los Secretos están hoy más vivos que nunca porque DEJAME es hoy por hoy una canción himno, y os puedo asegurar, a los que no sois de mi generación, que en el año 80-81 los que deciamos que nos gustaba eramos considerados lo peor, osea los babosillos.