lunes, 7 de junio de 2010

Deportes - Sobre Rafa Nadal

Elogio a un Número 1

No quería que se me escapara este domingo sin dedicar unas líneas a Rafa Nadal, brillante ganador por quinta vez de Roland Garros y de nuevo número 1 del tenis mundial. Lo cierto es que lo del manacorí es algo increíble. En toda la temporada de tierra de este año, no sólo ha ganado todos los partidos, sino que tan sólo ha cedido dos sets entre todos los torneos disputados. Probablemente nos daremos cuenta de la magnitud del fantástico jugador balear cuando se retire y pasen unos años. Impresiona saber que con tan sólo 24 años ya ha ganado tantos títulos de Grand Slam como John Mc Enroe, Stefan Edberg o Boris Becker a lo largo de toda su carrera. Y sobre todo, que haya sido capaz de hacerlo en un período en el que ha convivido con el que para muchos es el mejor jugador de todos los tiempos: Roger Federer.

Así que imagino que mañana volveremos a ver portadas de periódicos inundadas con fotos de Nadal y expresivos titulares que encumbrarán de nuevo a nuestro deportista más internacional, con permiso de Pau Gasol. Imagino que pocos se acordarán de los momentos de duda, de aquellos debates y ríos de tinta vertidos por parte de críticos y ex tenistas (entre ellos Agassi) en los que se cuestionaba la posibilidad de volver a ver a nuestro Rafa en el número 1 del tenis mundial.

Porque hace poco más de un año Nadal caía eliminado sorprendentemente en los octavos de final de Roland Garros ante Robin Soderling y comenzaba un calvario en los que los problemas personales (la separación de sus padres) y los problemas físicos se retroalimentaron para dejar KO al manacorí durante un período de más de cuatro meses. Durante los mismos, Rafa tuvo que renunciar a Wimblendon, lo que le hizo perder el nº1 del mundo en favor de Roger Federer. Cuando regresó a las canchas lo hizo tan combativo como siempre pero sin la confianza de antaño. Hizo unas semifinales del US Open pero Del Potro no le dio ninguna posibilidad. Jugó el torneo de maestros y se despidió sin ser capaz de hacer un sólo set ni a Djokovic, ni a Davidenko, ni a Soderling. Para más INRI, comenzó el Open de Australia y en cuartos de final tuvo que retirarse ante Murray por una nueva lesión en la rodilla.

Tal vez por ello este año le vimos en Montecarlo jugando a un nivel estratosférico, pero sobre todo jugando con rabia, o mejor dicho, con alma. Con más alma que nunca. Destrozó a todos sus rivales incluyendo a un fantástico Verdasco, el cual se había deshecho de Djokovic de manera solvente en semifinales. En Roma no jugó a tan alto nivel, pero fue capaz de rehacerse cuando Gulbis, haciendo gala de un saque demoledor, le puso en apuros. Después llegó Madrid, donde se tomó cumplida revancha de lo acontecido en la edición anterior, ganando en la final a Roger Federer con cierta comodidad, al menos en cuanto a sensaciones se refiere. Y llegó Roland Garros.

En la capital francesa Nadal tardó en destapar el tarro de las esencias. Se le notaba ansioso por volver a ganar un Grand Slam, por demostrar a todos aquellos que le habían denostado que no sólo estaba recuperado, sino que había vuelto siendo mejor jugador. Hoy, en la final, ha sacado su mejor versión para pasar por encima de un Robin Soderling que había hecho un tenis increible durante todo el torneo. Al final, cuando el sueco lanzaba esa última bola del torneo a la red, Rafa Nadal se vino abajo y se puso a llorar.

Esas lágrimas que han conmocionado a toda España son las lágrimas de alguien que lo ha pasado realmente mal, de alguien que ha bajado a los infiernos y que ha sido capaz de volver pero sin olvidar. La lección que nos ha vuelto dejar Rafa es aquella que nos recuerda que lo importante no es caer, sino ser capaz de levantarse. Nadal ha vuelto, y lo ha hecho siendo más fuerte que nunca, porque los palos en esta vida sirven para crecer y el balear lo ha aprendido de sobra.

Sin querer hacer sangre de todos aquellos que le dieron por terminado, sí que me gustaría recalcar que su argumento siempre era el mismo: "su juego es demasiado físico. Así no puede durar mucho". No sabemos hasta cuando tendremos a Nadal en plenitud de facultades, pero lo que es cierto es que todos los críticos y "expertos" obviaron lo más importante, lo que realmente hace diferente a Rafa: Nadal tiene un gran físico, pero fundamentalmente es número 1 por lo bien amueblada que tiene su cabeza, lo cual le permite afrontar momentos delicados con una templanza y clarividencia muy superior a la de todos sus adversarios. Sólo con físico no se gana de forma reiterada a un gran Roger Federer. Sólo con físico no se salvan 8 bolas de break como hoy en una final de Grand Slam. Sólo con físico, por ejemplo, no se saca un partido adelante como el de Nico Almagro hace unos días. Pero sobre todo, no basta el físico para levantarse y volver a ser el mejor.

Así pues termino el domingo con una sonrisa en la cara y feliz, muy feliz por una nueva victoria de Nadal. Su tesón, esfuerzo y capacidad de sacrificio siempre me han servido de estímulo y ejemplo. Hoy que Rafa ha vuelto al número uno del tenis mundial, todavía le admiro un poco más. No sólo por el hecho de serlo, sino por el camino tan duro que ha tenido que volver a recorrer. ¡Enhorabuena!

2 comentarios:

jorge dijo...

Ferra, antes de nada felicitarte por tu gran estilo narrativo, ya quisieran muchos periodistas transmitir como tú lo haces. Sobre Rafa, aparte del tema deportivo que creo que pocos deportistas son como él, a mí lo que me gusta de él es su calidad humana, su humildad, la forma que tiene de ganar dándole las gracias y engrandeciendo a sus rivales. aún recuerdo a ese Federer llorando (creo que fué un Wimbledon)y Rafa en un acto cariñoso cogiéndole del hombro. Es un hombre de los pies a la cabeza del que deberíamos aprender todos y es uno de los mejores ejemplos a seguir por los jovenes. Me ha gustado mucho eso que has dicho de que lo importante es saber levantarse, y eso los que hemos pasado por algunas caidas y nos hemos podido levantar lo sabemos muy bien.
Ánimo Rafa, gracias por hacernos disfrutar tanto...

Fernando dijo...

¡Hola Jorge! Mil gracias por pasarte y por tus palabras. Me siento muy halagado, de verdad. Pienso como tú, lo más grande de Nadal es su forma de ser. Es un hombre de los pies a la cabeza como bien dices y el mejor ejemplo posible para los jóvenes de hoy en día. Encarna valores que parece que nuestra sociedad ha olvidado: esfuerzo, sacrificio y espíritu de lucha.

Hasta a nivel empresarial se pueden sacar lecciones. Nadal nos ha demostrado que la competencia bien entendida nos mejora pero sobre todo, que no vale todo a la hora de ganar.

Un fuerte abrazo