viernes, 9 de julio de 2010

Vivencias - Dese Harvard (2)

Más Reflexiones

Bueno, pues hoy por fin, hace apenas unas horitas, ha terminado mi curso en Harvard y, por lo tanto, mi estancia como doctorando visitante, que es como me consideran por aquí. Han sido 12 días fantásticos, llenos de emociones y sentimientos, vivencias que, como os dije hace unos días, me han ayudado a crecer un poquito más. Lo mejor es la sensación y el poso de que la semilla que me llevo de aquí seguirá brotando en mi interior durante mucho tiempo. Me traigo de vuelta muchas ideas para mi tesis y mi vida profesional, pero también algunos pensamientos sobre las diferencias entre mi querida España, la vieja Europa y este país de países que son los EEUU de América.

Para empezar diré que mi estancia en Harvard ha supuesto una cura de humildad. Cuando uno se decide a hacer un doctorado y se ve obligado a leer tanto, a interesarse por tantos trabajos y tantas disciplinas, el crecimiento que experimenta es brutal, tanto desde un punto de vista intelectual como humano. Por un lado, porque es inevitable llenarse de conocimiento. Por otro, porque tienes que empaparte de líneas de pensamiento que, pueden ser afines a la tuya o pueden encontrarse en las antípodas. Todo ello te hace vivir la discrepancia y el conflicto como una oportunidad de seguir dando pasos adelante en tu vida. La parte mala es que, debido a todo ese proceso, uno pueda llegar a pensar que realmente ya sabe mucho. Y es humano, que nadie me entienda mal. Salir fuera supone a menudo un manguerazo de agua fría, un baño de realidad y un recordatorio de que por cada puerta que vas derribando en tu estudio, descubres otras tres o cuatro pendientes de vencer. Durante este curso, he llegado a sentirme incluso abrumado en algún momento ante el nivelazo de la gente de aquí. Y creo que es positivo, que te pone en perspectiva y que te recuerda que sólo desde la humildad uno puede avanzar en la vida.

Así pues, una de las primeras impresiones que me traigo de vuelta para casa es que, efectivamente, la investigación y la Universidad aquí están a otro nivel. La parte positiva, es que la principal diferencia que uno encuentra reside en aspectos explícitos, es decir, que se pueden aprender. Los docentes e investigadores de Harvard y el MIT, que son los que nos han dado el curso, dominan todas las técnicas matemáticas y estadísticas, tienen un rigor científico fuera de lo común y una capacidad de trabajo asombrosa. Sus "papers" no dejan ni un cabo suelto y no se permiten ninguna frase de cara a la galería en sus trabajos. Pero también es cierto que existe un conocimiento tácito, ese que no se puede aprender, ese que depende mucho de la intuición, la creatividad e incluso de la capacidad para asimilar las propias experiencias vividas por cada uno, que es independiente de las escuelas de negocio o universidades. En ese sentido me vuelvo con la idea de que no hay que tener ningún complejo. Estados Unidos es una selección mundial de los mejores investigadores, con los mejores medios y con los mejores esquemas de trabajo posibles. Lo lógico es encontrarse con lo que yo he vivido por aquí. Al menos en las mejores universidades.

Todo lo explicado en el punto anterior, me lleva a otra idea que me traigo. La educación es un círculo vicioso. Un profesor titular de una buena universidad americana gana muchísimo dinero y da 80 horas de clase al año, lo que viene a ser, aproximadamente y contando vacaciones, 1 h y 20 minutos a la semana de media. El resto de su jornada laboral la dedica a investigar. En las facultades, además, hay una cultura orientada al esfuerzo, al desempeño y a los resultados que ya la querría uno en las empresas españolas. Aquí, si no publicas, y si tus publicaciones no son en "journals" importantes, te vas a la calle. Las consecuencias son obvias: 1) La Universidad compite con la empresa privada por atraer talento, porque las condiciones laborales son muy buenas; 2) Como las condiciones para investigar aquí son mejores que la media los mejores investigadores de todo el mundo se quieren venir (y aquí les reciben encantados); 3) Como consecuencia de los puntos 1 y 2, los mejores estudiantes del mundo quieren también hacer aquí sus carreras, doctorados y MBA´s. Con los mejores ingredientes y con los mejores artesanos, el pastel tiene que salir bueno por narices.

Esto me hace pensar también en nuestra querida Europa. Hace falta más dinero para investigar y para la educación, pero también hace falta un cambio cultural muy importante. Por un lado hay que aportar más medios, pero hay que exigir más resultados. Y me temo que en todo ello las empresas deben jugar un papel importante. Me quedo también para mi algunas reflexiones sobre Ortega y Gasset y su visión sobre la universidad. No quiero generar polémicas innecesarias cuando ni yo mismo tengo clara la respuesta.

En cuanto a las clases como tal, tengo que deciros que realmente las ha habido impresionantes, otras menos llamativas y algunas también bastante duras. Todas de mucha complejidad, pero es inevitable que aquellas que se acerquen más a tu línea de investigación te llamen más la atención. La verdad es que tengo material para varios post (con los que acumulo de Berlín, os voy a tener entretenidos todo el verano), pero de entrada deciros que me ha encantado un Business Case sobre España y nuestra crisis económica (nos diseccionan con una precisión pasmosa), otro sobre teoría de juegos que partiendo de algunas de las ideas de Nash, removía alguno de los cimientos del decisor racional (que tanto debate ha generado por aquí,) otro sobre las externalidades del mercado y las oportunidades de obtener beneficios por encima de la media y varios sobre estrategia y lo que aquí llaman "network effects". Hoy, por cierto, hemos tenido algunas pinceladas sobre liderazgo y me he acordado de mi buen amigo Paco Alcaide. Todas las sesiones, en el fondo, eran sobre Management, e incluso las partes más teóricas y con mayor fundamento económico, tenían aplicación para la empresa.

Así pues, mañana emprendo el camino de vuelta y estaré por España el domingo por la mañana. Me despido de aquí feliz por lo vivido, contento por lo aprendido, con toda la motivación del mundo para seguir creciendo y con muchas ganas de volver si se presenta la ocasión. Ojalá que así sea, pero por lo menos me queda la satisfacción de haber estado por aquí y haber vivido todo esto. Para alguien que trata de conjugar trabajo y una tesis, los sacrificios son muchos y no siempre son valorados en su justa medida. Recompensas de este tipo curan muchas heridas y me ayudan a seguir este camino que tanto me está aportando. Sobre todo desde el punto de vista humano.

4 comentarios:

nanius dijo...

ME alegro muchísimo de que hayas estado allí empapándote entre los mejores.

Se ve que has aprendido mucho en todos los sentidos.

La duda es siempre la misma: estoy derrochando mi tiempo y mi futuro volviendo a españa en lugar de quedándome aquí?

un fuerte abrazo

Nacho Muñoz dijo...

Enhorabuena por esas vivencias. Siento al leerte una pizca de envidia sana. Bueno, de pizca nada. Siento mucha envidia sana :-)
Ahora, a aplicar todo el conocimiento aprendido, ¿no?
Un abrazo.

Fernando dijo...

¡Hola Nanius! ¡Gracias por pasarte, hombre! Me alegra leerte.

Pues mira, yo creo que el derrochar el tiempo y el futuro no depende del lugar, sino de uno mismo.Ramón Casadesús-Massanell, Diego Comín o Belén Villalonga,son magníficos investigadores que obtuvieron su doctorado en España y luego, tras lograr publicar en importantes journals, se fueron a la Harvard Business School a seguir investigando. Allí hay más medios, pero con fuerza de voluntad y tesón, también pueden hacerse buenas cosas por aquí. Lo que sí que es maravillosa es la experiencia, aunque haya sido muy corta como la mía.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

¡Hola Nacho! ¡Mil gracias por pasarte! Jajaja, espero que la envidia sea sana de verdad, jajaja. Por lo demás, creo que lo que comentas es ahora un gran reto: aplicar lo aprendido. Por lo pronto la lejanía me ha venido de cine para ver las cosas desde otro prisma y creo que eso ya es importante, aunque es cierto que del dicho al hecho siempre hay un trecho. ¡Seguiremos informando!

Un fuerte abrazo