domingo, 28 de noviembre de 2010

Banda Sonora - One (U2)

De cuando nos cambió la voz

Me pasa de vez en cuando pero reconozco no poder evitarlo. Me gusta recordar viejos tiempos, echarme unas risas viendo fotos antiguas y pensar con cariño en dónde estarán aquellas personas que fueron importantes en mi vida y de las que hace tiempo ya no sé nada. Decía Enrique Urquijo en su última canción, "Hoy la vi", que la nostalgia y la tristeza suelen coincidir, y creo que tiene razón. No es que uno piense que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque optimista por naturaleza como soy (o tal vez pesimista mal informado, como dirían Tip y Coll) tiendo a pensar lo contrario, que lo mejor siempre está por llegar. Ocurre sin embargo, que en su dia se me quedó grabado a fuego el Carpe Diem de Horacio, por lo que tiendo a sacarle todo el jugo a cada momento de mi existencia, quedándose tatuados en mi todos los buenos momentos compartidos. Tiene su parte buena, porque pocas veces me aburro y me considero una persona feliz que sólo puede dar gracias por todo lo vivido, pero su contrapunto es no poder evitar ponerse algo "bizcochón" cuando uno piensa en todo aquello que no volverá.

Corría el año 1.991 cuando mis padres decidieron que a mis 13 años ya estaba mayorcito para irme a aprender inglés a Irlanda. Hasta entonces había sido carne de inolvidables campamentos de verano con los Marianistas en su residencia de Buendía, muy cerquita del pantano del mismo nombre. Recuerdo aún cómo me subí a aquel avión destino Dublín sin conocer a nadie y con un nudo en la garganta. Rumbo a lo desconocido y con más miedo que vergüenza, aterricé en el otrora llamado "Tigre Celta".

Vivía con una familia, los Daly, y de lunes a viernes tenía clase de inglés en el Saint Laurence College, dónde compartía pupitres con otros muchos españoles que como yo pasaban unas semanas por aquellos lares. Aquellos primeros días fueron duros, porque aunque me considero extrovertido, lo cierto es que era de los más pequeños del curso y no me resultó sencillo encontrar acomodo  más allá de mi familia de acogida. Afortunadamente el fútbol abre muchas puertas. Se organizaba un campeonato en el propio Saint Laurence  y allí que me apunté. Mis compañeros de aquel equipo, fueron mis primeros amigos españoles en Irlanda.

Terminó aquel verano de 1.991 y me volví para Madrid con una sensación extraña. Lo pasé de cine,  me hice muy amigo de aquellos con los que compartia vestuario, pero me quedé con la sensación de que tal vez no volvería a verles. No existían redes sociales ni internet por aquel entonces, tan solo papel y boli, y la verdad es que aquel invierno no me esforcé mucho en escribir. Para sorpresa mía, no sólo volvieron en 1.992 la gran mayoría, sino que muchos trajeron más amigos, sobre todo Nacho Casado, de Valencia, logrando juntar entre todos una pandilla inolvidable. No sólo pasamos aquel verano juntos, sino que repetimos en 1.993 y 1.994, cada vez siendo más numerosos, cada vez compartiendo más cosas, cada vez siendo más amigos.

Aquellos inviernos esperaba ansioso a que llegara mi padre de trabajar y subiera el correo. Todas las semanas tenía cartas, las cuales todavía guardo como oro en paño. Tal escandalosa era la correspondencia, que mis progenitores amenazaban con ponerme un buzón para mi solo. Solíamos ir a las Fallas y hacíamos por vernos en verano tras nuestro periplo irlandés, ya que todos solíamos veranear en el Levante español. Fueron unos años maravillosos, llenos de anécdotas y buenos momentos, pero sobre todo, ahora que recuerdo todo aquello desde la distancia, de mucho crecimiento. Nunca se me olvidará que el Sr. Daly, el día que me llevó a coger el autobús que nos llevaba al aeropuerto mi última noche de mi estancia durante el verano de 1.994, me dijo emocionado y medio quebrándosele la voz "llegaste siendo un niño hace tres años y hoy te vuelves hecho un  hombre".

Porque durante aquellos veranos nos cambió la voz. Nos hicimos mayores sin darnos cuenta.Aquellos sacos de hormonas que éramos (como le gusta decir a mi buen amigo Raúl Calavia) nos fuimos transformando y pegamos un estirón físico y humano que nos cambió para siempre. En ese momento tan crítico que siempre es la adolescencia tuve unos compañeros de viaje estupendos que me han marcado para bien para toda la vida.

Desgraciadamente el tiempo pasa inexorablemente y aquella amistad que creíamos inquebrantable fue quedando a un lado atosigada también por la distancia. Aunque me juré mil veces que nunca dejaría que aquellos vínculos se rompieran, lo cierto es que a día de hoy mantengo el contacto sólo con algunos de aquella maravillosa pandilla. A otros les pude "reencontrar" a través de "Facebook" pero sigue habiendo de quiénes no sé nada de nada. Observo con alegría a través de la red que aparentemente a todos les va muy bien, que los hay ya con niños y todo, y que la gran mayoría ha estudiado aquello con lo que soñaba cuando nos conocimos. Es rara la semana que no me acuerde de ellos, que no piense en aquellas vivencias que compartimos y que no me pregunte si tal vez pude hacer algo más por mantener aquella amistad que tan importante fue para mi. Imagino que la vida es así y que estas cosas pasan, que vivimos en una época en la que las cosas pasan a toda pastilla y que bastante tenemos con mantenernos cercanos a quiénes nos rodean. Pobre consuelo para alguien que le gusta recordar y que cree que, efectivamente, la nostalgia y la tristeza tienden a coincidir.

En aquellos años, el grupo Irlandés por excelencia, U2, sacó su magnífico "Achtung Baby". Yo no puedo evitar emocionarme y pensar en José Carlos, Quique, Nacho Casado, Nacho Codoñer, Marta, Carlos, Ana, Eugenia, Manolo, Ana María, Dani, Antonio, Pepe, Gloria, Sara, Yara, Begoña ,Vicente y Ricki, en recordar todas y cada una de nuestras historias de por aquel entonces, cada vez que escucho "One". Por todos ellos, y por los que me haya podido dejar en el tintero ,va este post. Por los buenos viejos tiempos y por los mejores que están por llegar os dejo el vídeo de la canción. ¡Qué la disfrutéis!

8 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Un gran homenaje a los amigos, a los recuerdos y a las experiencias vividas, y también por que no? a U2. Me ha gustado mucho el post.
Un fuerte abrazo

Felix dijo...

Gran post Fernando!! LLeno de emoción y sensibilidad. Un canto a la amistad y a una parte de la vida inolvidable para cualquiera de nosotros.
Sigue escribiendo.Te leeré con gusto.
Abrazos.

Katy dijo...

"Es rara la semana que no me acuerde de ellos, que no piense en aquellas vivencias que compartimos y que no me pregunte si tal vez pude hacer algo más por mantener aquella amistad que tan importante fue para mi".
No, no habrías podido y lo digo por experiencia. Se mantienen pero no lo es mismo. Tus vivencias ya no son las mismas, y la comunicación, compenetracion, complicidad e interesas han variado. A no ser algún caso aislado.
No os reconoceríais como tal.
Por cierto mi hijos eran fans de U2Un abrazo y buena semana

Fernando dijo...

Hola Fernando:

Muchas gracias por pasarte, como siempre. Los amigos de verdad siempre están ahí, aunque hace tiempo que no les veas. Yo he tenido mucha suerte, lo reconozco

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

¡Hola Félix! Bienvenido al Disparadero y muchas gracias por tu comentario y tus palabras. Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro. En ese sentido, como le decía Fernando, yo he tenido mucha suerte.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Hola Katy: Como siempre millones de gracias por pasarte y por el comentario. Es posible que tengas razón pero siempre te queda la duda.

Como decía Ortega, yo soy yo y mi circunstancia. Está claro que ésta ha cambiado y que ya no somos los mismos. Aunque tendamos a idealizar a la gente que ha pasado por nuestra vida, pienso de verdad que tuve mucha suerte, lo que no quita para que te de la razón.

Me alegra compartir gustos musicales con tus hijos!

Un abrazo

MaS dijo...

Felicidades por el post sincero y humano, real y nostálgico y sobre todo, vivo que nos has confesado hoy.
Impresionante homenaje a aquellos años.
Sepas, que canturreo One, que me sonrío, y que llueve...(je je)
un caluroso saludo,
M.

Fernando dijo...

¡Hola MaS! Millones de gracias por pasarte y por tu comentario. Me siento muy halagado al leerte! La verdad es que es un sentido homenaje a gente que ha sido muy importante en mi vida. Tal vez mucho más de lo que jamás me había dado cuenta.

Con lo que está cayendo... ¿estás cantando mucho One ultimamente? Jajaja

Un abrazo!