viernes, 18 de febrero de 2011

Sociedad - Egipto, Túnez, Libia, Irán, Yemen y Bahrein: Más allá de las Redes Sociales

Sobre el hambre y las desigualdades

Reconozco haber sentido en las últimas semanas la sensacion de ser espectador privilegiado de la historia. Viejos tiranos han sido derrocados y otros cuantos están al caer fruto de una revolución que comenzó de forma silenciosa y se fraguó en las redes sociales, escapando de la censura y el control de los viejos medios de comunicación de masas. No es que el adoctrinamiento o la propaganda hayan tocado su fin, es que la información, definitivamente, se ha democratizado. Y esa es muy mala noticia para oxidados dictadores, como decía la canción. Glorioso papel el de los líderes occidentales, por cierto. Ahora, a última hora, pedían reformas en aquellos países que hasta hace dos telediarios eran "democracias" a los ojos de los EEUU y la UE

Reconozco también que me he venido repitiendo varias veces la misma pregunta: ¿Por qué ahora? Las redes sociales llevan ya varios años en circulación, estas dictaduras eran longevas, ¿qué es lo que ha cambiado para que salte la mecha? La respuesta parece estar tras la segunda gran crisis alimentaria mundial en tres años. Este verano ya se dio cuenta en este blog de las entonces incipientes subidas en los precios de los alimentos, consecuencia de múltiples factores demográficos, climáticos y económicos , agravados a su vez por la ola de incendios de Rusia y Ucrania.

Es posible que alguien piense que detrás de todo esto hay mucha especulación, verdades a medias y mentiras interesadas. Pudiera ser, no digo yo que no haya algo de todo ello, pero lo cierto es que hay algunas certezas irrefutables que nos deberían hacer reflexionar. Por ejemplo, que en 1.960 nuestro planeta acogía a 3.000 millones de habitantes; que hacia 1.986 se llegó a los 5.000 millones y en 1.999  a los 6.000. Se espera que a finales del año 2011 nazca el niño o niña que sume 7.000 millones. 

Tan importante como lo explicado en el párrafo anterior, es la certeza de que los países más poblados de la tierra, China e India, están liderando el crecimiento de la economía mundial,  están desarrollando poco a poco una incipiente clase media y están mejorando ciertos hábitos alimenticios. En China, por ejemplo, en un período de 25 años, se ha pasado de consumir 19,95 kgs de carne por persona al año a casi 50. Para producir medio kilo de carne se necesitan 4,5 kgs de trigo y maíz. Las consecuencias parece que son obvias.

Añadámos a lo anterior un clima cambiante, una incapacidad de incrementar rendimientos agrícolas a nivel global, una disminución de mundial de hectáreas cultivables por persona (de 0,43 a 0,21en apenas 50 años) y el auge de los biocombustibles ante el temor de que el petróleo barato se haya terminado para siempre. El resultado da miedo: según la FAO, el índice de precios que agrupa a los principales productos básicos subió un 30% durante el año 2010, batiendo records en enero 2011 gracias a las alzas espectaculares del trigo, el azúcar, el maíz y los aceites. El Banco Mundial prevé que los precios elevados se mantengan durante al menos 4 ó 5 años. Nuestros bolsillos lo notan, pero lo soportan. Desgraciadamente no es así en los países pobres.

Durante los meses previos a la caída de Mubarak, una familia egipcia debía emplear la mitad de su renta sólo en comer. En algunos países más pobres, esta proporción subía hasta los 2/3. En Argelia la carestía de alimentos también ha sido palpable en las últimas fechas y la inflación en la India se aproxima peligrosamente al 20%.

Al final las necesidades de las personas son siempre las mismas. Las han sido desde hace miles de años. Cuando uno no tiene qué comer o no puede alimentar a los suyos, es capaz de cualquier cosa. Si a ello le sumamos la humillación de estar rodeado de gobiernos corruptos y sociedades jerarquizadas con excesivas desigualdades y ausencia de libertades, estaremos prendiendo la mecha. Las redes sociales, en este caso, han hecho de combustible acelerando el proceso. Al final va a ser verdad que en la era de las telecomunicaciones todo pasa muy deprisa, incluso las revoluciones. Que tomen nota los políticos.

6 comentarios:

Katy dijo...

Un post muy lúcido. Creo que es acertada tu visión sobre la democratización de la información y el motivo de esta disconformidad Constatar que las prioridades de una persona es alimentarse en primer lugar y luego abrigarse de las condiciones climatológicas, lo demás tiene menos importancia si no está cubiertas estas necesidades básicas.
Desde hace mucho años siempre sin ser economista he sostenido que de nada me serviría tener mi despena llena si a mi alrededor todos los vecinos la tenían vacía. ¿Cuánto iba a durar?
Me temo que esto solo es comienzo, y la solución es global. Todos los gobiernos se tienen que implicar porque si no esto puede acabar muy mal.
Un abrazo y buen finde

Fernando López Fernández dijo...

Hola fernando:

Me ha gustado mucho el enfoque del post porque refleja muy bien como se ha ido "evolucionando". Las redes tienen su importancia, pero gran parte de lo que está pasando tiene su origen en lo que comentas. la escasez y la carestía de los alimentos. Hablamos de responsabilidad social y sostenibilidad, pero a nivel global estamos fallando mucho. la paradoja es que, a medida que crece "el bienestar" en determinados sitios empeora en otros. Africa ya es el granero de China. Un día contaré el caso que vi en Senegal en el que todos los días miles de peces eran tirados por su escaso valor y por falta de industria que lo transformara. A medida que crezca la necesidad, crecera el descontento , por lo cual, lo más posible es que asistamos a ver más revoluciones y cambios. LA red , lo que hará será no provocarlos, pero si potenciarlos.
Un abrazo

Fernando dijo...

Hola Katy: Millones de gracias por pasarte, como siempre, y por tu comentario.

Estoy muy de acuerdo contigo, y suscribo tu final: puede que estemos sólo ante el principio. Lo de hoy de Libia estremece, desde luego.

Un abrazo

Fernando dijo...

¡Hola Fernando! Mil gracias por pasarte, como siempre. Gran comentario, lo suscribo. Me encantará escuchar tu anécdota de Senegal. ¿Has visto la película "La pesadilla de Darwin"? Cien por cien recomendable.

Un fuerte abrazo

Felipe Tajafuerte dijo...

He recalado en tu blog de la mano de Katy y me he aposentado en el sin tu permiso.
Me ha parecido una entrada muy buena y coherente.
Iré viendo todo con un poco de reposo.
Un saludo

Fernando dijo...

¡Hola Felipe! Bienvenido al Disparadero! Me has cogido en una época de mucho lío, pero pronto podremos compartir debates y reflexiones en este blog. Muchas gracias por pasarte!

Un abrazo