martes, 14 de junio de 2011

Economía - ¿Cuándo saldrá España de la crisis?

Apuntes e Ideas

¿Cuándo saldrá España de la crisis? Bajo este título abría ayer el suplemento económico del diario ABC su "A Fondo" de todas las semanas. La verdad es que el número de este fin de semana estaba bastante bien, con expertos como Rafael Pampillón (IE Business School), Santiago Carbó (Universidad de Granada, FUNCAS), Francisco Aranda (CEIM) y Mario Weitz (Banco Mundial), reflexionando sobre la actual coyuntura y las posibilidades de nuestro país. De entrada decir que todos son muy prudentes, alguno incluso pesimista, sobre el panorama que nos espera. Las "recetas", como uno se puede imaginar en estos casos, tocaban todos los temas en boga: mayor flexibilidad en el mercado de trabajo, control del déficit público y reestructuración del sector financiero. La mayoría apuntaba que las últimas reformas iban por el buen camino, pero que faltaba aún consolidarlas, para lo que consideraban clave que la del mercado laboral llegara a buen puerto. En cualquier caso, se veía lejano el escenario en el que España creciera por encima del ansiado 2% que según todos los expertos, es el umbral que marca la creación de empleo en nuestro país.

Por mi parte, decir que estos días he tenido también varias conversaciones al respecto y ante la pregunta, mi respuesta ha sido siempre la misma: yo veo las cosas un poquito mejor que hace unos meses. O si queréis, uno poquito menos mal. Sí, es cierto que seguimos teniendo a la vista muchos nubarrones, que las perspectivas no pueden ser optimistas con las cifras de desempleo que arrastramos y que todavía cargamos con varios lastres que nos dificultarán la salida de la actual situación, pero no lo es menos que mi percepción es que podríamos estar adentrándonos en un proceso de cierta estabilización, primer paso para revertir la situación actual. Esto no quiere decir que vayamos a vivir un efecto rebote, que vayamos a crecer como antes de la crisis el año que viene. Posiblemente, el camino de la recuperación será lento y complicado, porque por el camino tienen que pasar todavía varias cosas. Algunas están ya en proceso, otras en estado incipiente. Incluso alguna está todavía realmente por comenzar. Bajo mi punto de vista, estas son las 6 cosas que tienen que pasar para que España salga de su actual situación.

1) y 2) Que se reordene el sector financiero y se termine de ajustar el sector inmobiliario. Ambos puntos son indisociables y van de la mano. Creo que ahora se están haciendo las cosas bastante mejor. La pena es que nuestro gobierno se dieran cuenta dos años tarde de que tenía que meterle mano a nuestras entidades crediticias. Muy probablemente para septiembre nuestros bancos tendrán otra cara. Las cajas se habrán fusionado, los activos tóxicos deberían desaparecer de los balances y los grandes bancos es posible que salgan de compras. Nos jugamos mucho con la salida a bolsa de Bankia y  Banca Cívica, ya que su fracaso podría desencadenar un pánico incontrolable en los mercados de consecuencias imprevisibles para nuestro país, pero tengo la sensación de que parte del partido se está jugando a nivel político más allá de nuestras fronteras y que, en consecuencia, bien se espere a que las aguas bajen menos revueltas, bien se siga para adelante, las operaciones tendrán éxito

 Aún así, aún siendo un éxito la fusión de las cajas y salida a bolsa, la realidad es que el crédito tardará en fluir. Los rescates en Europa y las medidas tomadas tanto desde el Banco Central Europeo como desde el Banco de España, posiblemente detraerán liquidez al mercado, la coyuntura todavía no invitará a tomar riesgos y el sector privado tiene que reducir su endeuamiento.

Respecto al mercado inmobiliario, su ajuste es indispensable para volver a la senda del crecimiento. Una cosa es que nuestro modelo no pueda basarse exclusivamente en el ladrillo y otra muy distinta es pensar que podemos salir a corto plazo sin dicha industria. En un país en el que el turismo tira con tanta fuerza, un sector inmobiliario sano es necesario para que la economía funcione. De nuevo, hemos perdido unos años valiosísimos para que el mismo se corrigiera, tratando de manter artificialmente su valor en los balances de bancos y cajas. A partir de septiembre, si el sector financiero tiene otra cara, el inmobiliario debería comenzar su ajuste definitivo. Aunque es probable que en determinadas ciudades no vaya a haber caídas de precio muy significativas de las viviendas, existen otras zonas dónde hay muchísimo margen para ello.

3) Desapalancamiento de familias: En ello están por la cuenta que les trae. El sistema hipotecario español permite a la banca embargar, y perdón por la expresión, hasta los calzoncillos de tu cuñado llegado el caso, por lo que a las familias no les queda más remedio que seguir afrontando cargas financieras brutales durante muchos años. Mientras el 40 - 50% de las rentas familiares se tengan que seguir destinando a pagar hipotecas, es muy difícil que el consumo repunte. Es cierto que el índice de ahorro está llegando a máximos históricos y que, en algún momento, cuando haya un poquito más de confianza, las familias ahorradores volverán a consumir, pero para recuperar el pulso, es necesario que el endeudamiento vuelva a niveles razonables. Llevamos ya tres años en esta senda y, aunque el proceso será largo, las cosas no deberían ir a peor porque el desempleo, probablemente, haya tocado techo, o al menos lo esté rozando.

4) Desapalancamiento de Empresas: Un sector financiero sano es clave para el crecimiento empresarial. De otra forma, éste sólo podría producirse de forma orgánica, esto es, con las plusvalías que genere una compañía, lo cual limita mucho la creación de riqueza. Pero aún siendo eso cierto, existen compañías que se han atiborrado de deuda y otras que se han expuesto en demasía al sector financiero. En cuanto se han cancelado cuentas de crédito, en cuanto no ha habido cierto "revolving", muchas empresas se han metido en un jardín. Las compañías españolas siguen haciendo sus deberes para poder hacer frente a sus deudas pero, desgraciadamente, en tanto en cuanto sus niveles de endeudamiento no bajen a niveles razonables, las ventas no repunten y en consecuencia no dispongan de algo más de "free cash flow", sus inversiones serán muy limitadas. De nuevo este proceso se viene produciendo desde hace ya casi tres años, pero creo que todavía faltan otros tantos para que se revierta la situación, sobre todo, si como se ha expuesto, previamente no hay cierto "revolving".

5) Desapalancamiento del Sector Público: O dicho de otra forma, que baje el endeudamiento del estado y las comunidades autónomas. Fundamentalmente porque para financiarse a través de la venta de su deuda pública dependen del mercado y éste se mueve por percepciones. Para entendernos, cuantos más recursos detraiga el sector público, menos dinero quedará en el mercado para financiar a familias y a empresas. No se trata de hacer políticas de derechas o de izquierdas, sino de comprender que los gobiernos hace años que se sometieron a la disciplina del mercado y que revertir ese camino será una quimera. Por cierto, la semana que viene estaré en Vinexpo. Ya os contaré cuántos equivalentes al ICEX con rango autonómico encuentro. A buen entendedor, pocas palabras bastan. 

6) Reforma del Mercado Laboral: Creo que el borrador del gobierno se queda en algo insustancial que no da respuesta a la mayoría de las cuestiones candentes que abordan las empresas. Mientras haya convenios que supongan una carga insorportable para las empresas, mientras haya modelos contratos de trabajo que favorezcan al empresario con poca ética y mientras el cálculo de las revisiones salaraiales se siga haciendo con criterios poco realistas no enfocados al desempeño, al menos en una parte, será difícil la creación de empleo sostenible en nuestro país.

Ahora bien, volvemos a la pregunta del inicio. ¿Cuándo saldrá España de la crisis? Yo creo que la respuesta depende de lo que entendamos por salir de la crisis. Si salir de la crisis significa volver a crecer por encima del 1%, muy probablemente el año 2012 sea nuestro año. Si por el contrario entendemos que salir de la crisis es volver a niveles de paro razonables y un consumo que goce de buena salud, es posible que nos llevemos un susto y que tardemos todavía 4 ó 5 años. Si por último entendemos que la salida de la crisis debería suponer un cambio de paradigma, yo sólo puedo responder en primera persona y decir que en lo que a la gestión empresarial se refiere, creo haber aprendido la lección. Para mi, habrá un antes y un después a este período tan duro.

Los que me conocéis sabéis que soy optimista patológico pero quiero ser también consecuente. En un modelo en el que manda el mercado, los gobiernos sólo pueden incidir un poco en el ajuste del mismo. La coincidencia de crisis económicas y financieras, son como esas fiestas en las que mezclas todo tipo de bebidas espirituosas y acabas con un resacón que te dura tres días. Son demasiadas interrelaciones, demasiadas variables y demasiados invitados. Por mucho que tu madre te atiborre a "Aquarius", tu recuperación depende de que tu organismo vuelva poco a poco a la normalidad. En este caso es lo mismo. "Mamá" estado "hidrata" pero el sistema todavía no tolera ciertos "alimentos", por lo que los días de dieta blanda no han llegado a su fin. La pregunta consiste en saber si en la próxima fiesta, la cual se puede estar ya gestando, volveremos a beber más de la cuenta.

Aún así, no quiero dejar a nadie chafado. Insisto en ver mejor las cosas que hace unos meses aunque esto no quiera decir que podamos cantar victoria. Hay quién me recuerda que la bolsa la semana pasada se pegó un castañazo de cuidado en todo el mundo y que, tradicionalmente, los mercados de capitales han sido un buen indicador anticipado de lo que se cuece en la economía. Sin embargo, yo dudo de que hoy en día tales indicadores sean eficaces por la propia coyuntura, plagada de incertidumbres. En fin, que este post se basa en percepciones y sentido común. El tiempo dará y quitará razones, por lo que sé que me expongo a la colleja dentro de unos meses. De momento, lo que sí que está claro, es que toca seguir peleando, en muchos casos a la contra.

6 comentarios:

FAH dijo...

Buen post fernando. te dejo este artículo de hoy mismo de santiago becerra y marc vidal.

http://www.eleconomista.es/economia/noticias/3151073/06/11/Marc-Vidal-y-Santiago-Nino-Becerra-hacia-un-nuevo-y-doloroso-capitulo-de-la-crisis-en-Espana.html

abrazo

Fernando dijo...

Hola Paco, muchas gracias por pasarte y por el comentario. Me he leído el artículo y los links. Por partes:

Respecto a Marc Vidal: El año pasado tuve conversaciones con gente importante dentro de la banca española y temblaban con Grecia y la crisis de deuda. La realidad es que tuve otra conversación la semana pasada con gente de nuevo de cierto peso y la conversación fue totalmente diferente. Al menos en cuanto expectativas y tranquilidad. Yo creo que Marc Vidal se pasa de pesimista, pero también puede que yo me pase de optimista.

En cuanto al consumo, la cosa no está para tirar cohetes, pero está mucho mejor que al inicio del año. Y en cuanto al crédito, yo veo imposible que baje más, porque ya está tendiendo a cero.

Respecto a Niño Becerra: Dice cosas con mucho sentido, desde luego, pero la realidad es que no sólo el gobierno está dando cifras de crecimiento para España para el 2012 y que incluso algún organismo oficial apunta en el año 2013 podríamos crecer por encima de la media de la UE.

Veremos a ver qué pasa en cualquier caso.

Un abrazo!

Katy dijo...

Mi primer impulso al leer el título fue decir " Uff creo que nunca" Pero me da un poco de reparo cree en esta corzonada. Lo veo todo tan negro...
Por poder se puede, con cabeza y sacrificio. Pero detecto cierta apatía, que más da en la gente.
Ojalá y me equivoque. De pewores situaciones hemos salido.

David García Goñi dijo...

Magníficas reflexiones Fernando, como siempre analizando con certeza una realidad que muchas veces nos negamos a asimilar, la pena es que en el día a día, principalmente en el inmobiliario, que conocemos un poco más, ves a los promotores y constructores con sus pisos y obras paradas esperando que baje un ángel del cielo y les devuelva a la situación anterior, se niegan en muchos casos a quitarse la venda de los ojos y cuando se la quitan es para entrar en concurso de acreedores.

El empresario inmobiliario no está acostumbrado a perder, y no entiende que no ganar, no es perder, aplicaron el marketing para ganar más en los buenos tiempos y en la mayoría de los casos se niegan a utilizar el marketing para no ganar pero no perderlo todo, conseguir balones de oxígeno en un momento en el que aunque la cosa está "mu mala" puede estar un poquito menos mala.

Fernando dijo...

Hola Katy! MIllones de gracias por pasarte! La verdad es que las cosas están complicadas, pero aunque sólo sea por un mero proceso de ajuste, de todas las crisis se sale. España siempre se ha caracterizado por cogerlas más tarde, más virulentas y con mayor duración que el resto de Europa. Aún así el camino será largo.

Un abrazo

Fernando dijo...

¡Hola David! Millones de gracias por pasarte, como siempre.

Una vez, hablando con mi tío, me hizo una reflexión muy interesante: en la empresa, hay veces que uno tiene que vender a pérdida y es el menor de los males. Creo que lo has resumido tú muy bien también. Hay mucha gente que se olvida del coste de oportunidad.

Ojalá pase pronto esta época tan difícil y podamos dedicarnos a otras cuestiones más bonitas que a la economía de guerra.

Un fuerte abrazo!