sábado, 17 de septiembre de 2011

Economía y Sociedad - Lehman Brothers Tres Años Después

Lecciones y Reflexiones

Ahí queda eso. Esta semana se han cumplido tres años desde la caída de Lehman Brothers. Parece mentira, desde luego. Recuerdo que el día que leí la noticia estaba disfrutando de unas minivacaciones y que no terminaba de comprender lo que estaba pasando. Claro, que entonces no sabía lo que eran los CDS, desconocía que las subprime se hubieran repartido por medio mundo y desde luego pensaba que, uno, los gobiernos controlaban la situación, y dos, que los bancos tenían gente más sensata, o cuando menos más responsable, tomando determinadas decisiones. Nunca creí que nos encontrásemos al borde del abismo, al menos durante las primeras 48 horas. Pocos días después hablé con una buena amiga metida en el mundillo y recuerdo cómo angustiada me decía, "Fernando, hemos estado a punto de que el sistema financiero mundial se fuera al garete". Esta amiga mía, poco dada a los titulares,  me hizo comprender que lo que estaba sucediendo no tenía precedentes, al menos desde el crack del 29, y que estábamos ante un problemón de proporciones desconocidas.

Lo que ha sucedido después todos lo sabemos. Los gobiernos de medio mundo acudieron al auxilio de la banca. En la era de la barra libre del crédito, nuestros estados, familias y empresas se habían endeudado hasta unos niveles desconocidos y el cierre de la financiación para todos derivó en un frenazo brusco del consumo y la inversión, lo que hizo que los PIB de las economías desarrollaran se pegaran un batacazo histórico y el paro alcanzara niveles asombrosos a ambos lados del Atlántico. De nuevo los gobiernos trataron de acudir al rescate, endeudándose aún más para tratar de reactivar una economía que estaba catatónica a través de planes faraónicos de gasto público. El remate, fue el rescate de Grecia, Portugal e Irlanda, el cual pagamos entre todos.

Tres años después la economía sigue estancada, con el agravante de que los estados tienen una deuda que no pueden soportar sin crecimiento. Y lo que es peor, los bancos, que invirtieron buena parte de las ayudas recibidas en deuda pública, se encuentran de nuevo en el filo de la navaja. Un default de Grecia, por ejemplo, podría arrastrar a buena parte del sistema financiero europeo, con la dificultad añadida de que ya no queda mucho margen para más estímulos. Resulta preocupante observar cómo nuestros políticos ya no saben por dónde tirar. Mientras EEUU sigue apostando por incentivar la economía con más estímulos públicos, en Europa andamos metidos en una drástica reducción del gasto público que ya está tocando temas tabú hasta la fecha, como educación y sanidad.

La diferencia entre las políticas de EEUU y la UE, hay que comprenderlas desde el punto de vista del coste de la financiación. Aunque EEUU haya visto bajar su calidad crediticia este pasado verano, la realidad es que su deuda soberana sigue siendo un valor refugio y puede acceder a dinero nuevo soportando unos intereses realmente bajos. Ello hace que a poco que la economía crezca como consecuencia de estos estímulos y se puedan recaudar más impuestos, los números salgan. Por el contrario, en Europa, salvo Alemania, el resto de grandes economías de la zona Euro, están soportando unas primas de riesgo elevadísimas, lo cual hace inviable nuevos endeudamientos si no hay garantías de un crecimiento notable. Huelga decir, que con un 20% de paro, países como España están lejos de progresar tanto.

Así pues, tres años después de la caída de Lehman Brothers, en nuestro país Castilla La Mancha no tiene dinero ni para pagar a las farmacias, ni a determinadas clínicas que estaban practicando abortos, casi todas las comunidades autónomas están recortando gastos en educación, a nuestros funcionarios se les ha bajado el sueldo, se han congelado las pensiones y se ha aprobado una reforma express de la carta magna para limitar el gasto público tratando de esta forma de aplacar a los mercados. Entiendo la polémica y desde luego me parece muy mala noticia desinvertir en educación, pero creo que se hace mal en llevar el debate a cuestiones ideológicas. Estamos ante un problema económico de primera magnitud.

Decía Kenneth Roggoff, profesor de Harvard y ex peso pesado dentro del FMI desde el 2001 hasta el 2003, en un artículo brillante publicado en el suplemento "Negocios" de El País, que en una crisis como la actual, no es posible salir hacia delante sin una transferencia de riqueza del acreedor al deudor. Estoy bastante de acuerdo con él y, en el fondo, eso es lo que se está debatiendo ahora, pero con una serie de matices que creo importantes. Cuando por ejemplo se habla de una quiebra controlada de Grecia, se habla de que los bancos y los países de la UE, "perdonen" parte de sus préstamos al país Heleno. El problema es la segunda derivada: los problemas que tendría el sector privado, los asume el sector público y se los transfiere a la ciudadanía, los cuales vemos peligrar nuestro estado del bienestar. Siempre en pos de evitar males mayores. Y  siempre tratando que dicha transferencia de riqueza se dé también en el ámbito privado favoreciendo a familias y PYMES, por ejemplo, aunque ese es otro debate.

Aunque esta pregunta ya se ha planteado en alguna otra ocasión, tres años después queda la duda en el aire. ¿Se podía haber buscado una solución más drástica pero que ya nos hubiera metido en otra dinámica? Porque la realidad es que vamos camino de vivir una década perdida. Tres años después de la caída de Lehman Brothers, nuestro sistema financiero sigue igual de tocado, el sector inmobiliario de medio mundo igual de hundido, nuestros gobiernos más endeudados y los ciudadanos vivimos peor. Todos hemos cometido excesos y hemos de cumplir nuestra correspondiente penitencia, pero queda la certeza de que las cargas no se han repartido por igual, que la pérdida de riqueza ha afectado más a los menos culpables y a los que menos tenían. De nuevo el problema moral. Y de nuevo la pregunta que me atormenta desde hace ya tres meses. ¿Realmente ha merecido la pena todo esto?

2 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

hola Fernando.

Yo no sé si habrá merecido la pena, que me temo que no. Hemos puesto parches a situaciones incontrolables, porque nadie, ni gobiernos, ni banca, ni empresas ni ciudadanos ha jugado limpio y van apareciendo nuevos cadáveres. Lo malo es que después de Grecia, que al final creo que quebrará de forma ordenada, vendrá otra sorpresa.
Así que tendremos que acostumbrarnos a estos vaivenes y a gestionarlos.
Un abrazo

Fernando dijo...

Fernando, millones de gracias por pasarte y por el comentario. Me apunto la frase de que ninguno hemos jugado limpio. Creo que resume bastante bien lo que ha pasado: todos hemos cometido excesos. Para mi el problema es que la carga no se ha repartido por igual.

Creo que vamos a un ajuste del mercado con todas sus consecuencias y eso va a ser muy duro de asumir para el ciudadano de a pie, como ya lo estamos comenzando a ver.

Un fuerte abrazo