sábado, 25 de agosto de 2012

Sociedad - Economía y Ética

Algunas Ideas

Una de las paradojas que nos deja esta actual coyuntura, en la que yo creo que todos coincidimos en que se han perdido los valores y la vergüenza en nuestro sistema productivo y financiero, es que el padre de la economía, al menos en su concepción más moderna, Adam Smith, fue en realidad profesor de Ética. Conviene traerlo a colación, ya que a menudo se tiende, desde la más pura ignorancia, a equiparar su visión sobre la maximización del beneficio con este escenario de avaricia desmedida y cortoplacismo que vivimos.

Porque para Adam Smith y, como siempre, simplificando mucho, cuando los agentes participantes en un mercado perfecto actúan buscando maximizar su beneficio, se llega a una asignación óptima de los recursos que termina beneficiando al conjunto de la sociedad. Esto requiere una cierta explicación para que pueda ser entendido, así que voy a tratar de ser didáctico para que todo el mundo me pueda seguir. 

Imaginemos una sociedad, en la que hay recursos naturales, mano de obra disponible y una población que, obviamente, necesita consumir para sobrevivir. En un mercado perfecto, la oferta y la demanda guiarían la actividad económica, porque la información sería perfecta, completa y estaría al alcance de todo el mundo. De esta forma, por ejemplo, no habría paro, ya que, si en esa sociedad hicieran falta recolectores de manzanas y sobrasen sastres, las personas se moverían de una actividad a otra. Si los productores de manzanas supieran que hacen falta 100 manzanas y no 200, el precio de la transacción sería también el considerado óptimo, ya que producirían las 100 manzanas justas. En esta sociedad, por lo tanto, nadie sería mucho más rico que el resto, ya que los precios de mercado (incluidos los salarios) serían acordes al nivel de renta de la ciudadanía, no habría especulación como tampoco habría burbujas. En este escenario, toda la sociedad, efectivamente, se beneficia.

En este mercado tan perfecto, no harían falta las empresas, como tampoco habría precios públicos de venta, ya que éstos se fijarían sobre la marcha en función de la oferta y la demanda, y la información fluiría sin restricciones estando al alcance de todos. En este escenario, la gente no es oportunista, no es egoísta, y piensa en el bien común, asumiendo que el progreso de la sociedad incide también en el desarrollo propio. De esto hablaba Adam Smith.

Ocurre que las cosas no son tan sencillas. Nuestro entornos se mueven siempre en el filo de la incertidumbre y la realidad tiende a ser extremadamente compleja. En ese escenario aparecen las empresas, las cuales, en el fondo, no dejan de ser un marco de múltiples relaciones contractuales. ¿Para qué se firman los contratos? Obviamente para reducir la incertidumbre. Aquí hay un empresario que cree detectar una necesidad y busca, a través de su compañía, satisfacer la misma. Para ello, contrata empleados, no temporalmente, como ocurriría en un mercado perfecto, sino a través de relaciones laborales fijas. Como no sabe realmente cómo va a evolucionar la economía, pacta un salario con el trabajador, el cual también lo acepta, ya que de otra forma nadie le garantiza que más adelante vaya a tener un empleo. Es posible que sí, y que ganara más, pero ante la duda, éste también decide reducir su propia incertidumbre.

En el mercado perfecto, cada agente se encarga de llevar a cabo una tarea, pero en este nuevo escenario, la compañía trata de abarcar varias tareas de la cadena de valor de forma simultánea, de nuevo para reducir la incertidumbre. El empresario sabe que realizar esas actividades le van a costar unos miles de euros en forma de salarios, otros miles de euros en forma de suministros y otros miles de euros en costes indirectos, resultando al final un coste unitario X para cada output que produce. Ello le permite fijar unos precios de antemano de nuevo para reducir la incertidumbre. El cliente, también tiende a aceptarlos, porque no tiene manera de saber si aquellos son justos o no, pero ante la posibilidad de que finalmente tenga que pagar más por un bien o un servicio si fuera al mercado puro y duro, acepta esa referencia una vez más para reducir su incertidumbre. La competencia aquí es buena, ya que cuantas más compañías se dediquen a una misma actividad, la información disponible para todos los agentes del sistema aumenta, lo que debería repercutir en una mejor asignación de los recursos.

En este escenario el estado debe intervenir en la economía por tres razones básicas. En primer lugar, para desarrollar un sistema jurídico justo. Es decir, que garantice el cumplimiento escrupuloso de los derechos humanos más elementales. En segundo lugar, para definir claramente las reglas del juego, lo que implica definir bien también los derechos de propiedad. De otra forma el mercado no puede funcionar, porque no existirían garantías jurídicas para los partícipes en el mismo. En tercer y último lugar, para proveer a la colectividad de aquellos bienes y servicios de interés general cuya provisión no debe dejarse al libre albedrío del mercado.Hablamos de la educación o la sanidad, por ejemplo. Pese a las imperfecciones que tendría este modelo, pese a las externalidades presentes en el mismo que impedirían llegar al óptimo a la sociedad, siempre se ha considerado que la empresa podía ser un buen sustituto de los agentes y que ésta, aspirando a maximizar su beneficio, podía repercutir positivamente en toda la sociedad. En el fondo es razonable: si una compañia va bien, debería crear más puestos de trabajo, pagar más impuestos, mejores salarios y ser generadora de riqueza para la sociedad. Para ello, hay que asumir de nuevo que todas las personas que participan en el sistema económico lo hacen pensando tanto en el beneficio propio como en el bien común, se comportan con decencia y valores y pensando a largo plazo. 

Ocurre que, como suele suceder, la realidad es mucho más compleja que el marco teórico. Hace no tantos años, las empresas estaban dirigidas por sus propios dueños y la mayoría eran corporaciones más bien locales, a lo sumo nacionales. La internacionalización de la economía y las asimetrías del mercado (poder, información, etc.), han favorecido la expansión de determinadas compañías hasta límites insospechados hace apenas unas décadas. Hoy en día las empresas que "parten el bacalao" tienes decenas de miles de dueños anónimos, llamados accionistas, los cuales contratan a profesionales de la dirección y gestión para que guían las mismas. Pese a todos los esfuerzos que se han hecho por acotar el desempeño de estos tecnócratas, lo cierto es que es complicado que éstos no estén tentados de buscar sus propios réditos antes que los del accionista (Teoría de la Agencia), ya que estos ejecutivos suelen estar de paso en las compañías, y bajo el argumento de la maximización del beneficio, llevan a cabo maniobras maquiavélicas que no hacen sino destruir valor a medio y largo plazo, ya no sólo para los accionistas, sino para el cojunto de los stakeholders que participan en la compañía. Cuando la compañía es un Lehman Brothers, un AIG o cualquiera de los bancos que han caído durante esta crisis, el cataclismo es de órdago a la grande.

Pero las cosas aún pueden complicarse más. Si existen empresas como las descritas en el párrafo anterior (too big to fall) es, en el fondo, porque se han aprovechado de las múltiples externalidades que existen en el mercado (acepto las críticas en este punto, pero de nuevo simplifico la realidad. Lo siento, yo no creo en las famosas "Hedge Fund", por ejemplo. Creo más bien que existe información privilegiada y un uso partidista de la misma, que no todos competimos en igualdad de condiciones). Hoy en día existen corporaciones multinacionales, por ejemplo, con presencia en múltiples países que campan a sus anchas por todo el planeta, ubicando plantas de producción donde no hay ninguna garantía del mínimo cumplimiento de los derechos humanos más elementales. Los gobiernos, pese a todos los esfuerzos que se han hecho, siguen siendo locales y el derecho internacional sigue todavía muy en pañales.

Si esto ya es mucho, vamos todavía a enrevesar un poco más todo. Los amigos banqueros de todo el planeta lograron durante los años previos a esta crisis, que los gobiernos "dimitieran" de cualquier labor de supervisión sobre lo que se estaba cociendo. Y es peor aún. Cuando todo saltó por los aires, hemos asistido impasibles al matrimonio bastardo banca - estado, lo que equivale a que, no sólo que los gobiernos no vigilen, sino que pasen a ser jueces y partes, lo cual es inaceptable.

Así pues, tenemos un cocktail perfecto. Cortplacismo, falta de valores, avaricia desmedida, mercados imperfectos no regulados, gobiernos que toman parte, asimetría en todos los canales... El resultado es ni más ni menos lo que  tenemos a día de hoy: el mayor problema económico de los últimos 80 años.

Me gusta decir que la economía es la ciencia más social que existe, porque en el fondo está imbricada en todos nuestros aspectos del día a día, pero tal vez también por ello el estado de salud de la economía sea un buen indicador del estado de salud de una sociedad, de su moral y su ética. ¿Cuál es nuestro sinónimo de éxito? ¿Qué actitudes estamos premiando? ¿Qué programas de televisión se ven en nuestro país? ¿Quiénes llegan a puestos de responsabilidad en nuestros gobiernos? Cómo decía en un extraordinario post mi buen amigo Francisco Alcaide, lo bueno se cocina siempre a fuego lento, pero de un tiempo a esta parte lo que funciona es lo rápido, lo que se consigue sin esfuerzo, sin importar realmente los medios. Y todo ello en un entorno que como todos los estudios sociológicos se encargan de resaltar, se ha vuelto mucho más individualista y egoísta.

Si Adam Smith levantara la cabeza se llevaría un buen susto. Bajo el paradigma de la maximización del beneficio han tenido cabida todo tipo tretas y artimañas que nos han llevado a la actual coyuntura, pero ellas tal vez no sean más que el reflejo de lo que acontece en nuestro planeta hoy en día. Tal vez sea oportuno cambiar el léxico y hablar de maximizar el valor más que el beneficio, pero sobre todo sería deseable comprender que nuestros problemas tienen mucho más que ver con la ausencia de ética y valores en conjunto que con la economía en sí.

martes, 21 de agosto de 2012

Empresas - Gestionar la Diversidad para Combatir la Crisis

Algunas Ideas

Hasta hace algunas décadas, las empresas se movían en entornos muy estables en los que la forma de afrontar la incertidumbre de los mercados y los entornos era aglutinando tareas. Aquello dio lugar a empresas mastodónticas, como General Motors o Ford, por ejemplo, las cuales trataban de abarcar la mayor parte de la cadena de valor, cuando no la totalidad de la misma. Ford llegó a tener hasta una granja con ovejas para la obtención de la lana con la que fabricaba los asientos de sus vehículos. De esta forma, los procesos eran predecibles y el resultado, prácticmente, venía dado. En aquella época, los competidores permanecían inmutables, los clientes apenas tenían voz, la tecnología avanzaba muy poco a poco, con los proveedores la relación era de confrontación, basada en intercambios concretos en los que el precio jugaba un papel fundamental, cuando no el único. La oferta comercial, en consecuencia, era bastante estable y la empresa jerárquica funcionaba a la perfección.

Las sociedades de la época eran muy homogénas, y el concepto "Estado - Nación" seguía siendo una unidad de análisis válida a la hora de estudiar mercados. Era la época de los aranceles y las barreras de entrada, tanto a las empresas como a las personas. La inmigración era un fenómeno puntual en aquellos países que habían tenido colonias, pero en cualquier caso controlado, y la diversidad cultural, por lo tanto, era escasa. Nuestros amigos del barrio eran muy parecidos a nosotros. En nuestros colegios, compartíamos pupitres con compañeros cortados por un patrón similar desde el punto de vista cultural. Cuando llegábamos a casa, veíamos TVE-1 y TVE-2. Un poco después llegaron las autonómicas y las privadas, pero nuestras expectativas eran limitadas, sesgadas y "nacionales", si cabe este término. Las sociedades de hace unas décadas estaban mucho menos formadas que las actuales. Hoy en día el acceso a la Universidad es algo común en los países de la OCDE, pero no siempre ha sido así. La generación de nuestros padres comenzó a tener la suerte de poder acceder a estudios superiores, pero no así la de sus padres, dónde las personas que pudieron cursar aquellos fueron las menos. 
 
De un tiempo a esta parte, son varias las cosas que han cambiado. Por un lado, la economía se ha globalizado, y eso se traduce en el lenguaje empresarial en que la competencia es mundial. Por otro lado, vivimos en lo que Kjell Nördstrom ha catalogado como al época de la abundancia. En el mercado hay de todo y elaborado en todas partes, existe capacidad sobrante en casi todos los sectores y el consumidor es más poderoso y está mejor informado que nunca. La cultura también se ha globalizado y nuestras sociedades se han internacionalizado, al igual que nuestras expectativas. Las personas, además, están más y mejor formadas que nunca. Los entornos, en consecuencia, se han vuelto virulentos y la empresa jerárquica se ha quedado obsoleta para competir en este nuevo escenario. Tres son las palancas que han propiciado este cambio: tecnología, valores e instituciones.
 
La Revolución Tecnológica: La llegada del PC a los hogares y empresas en la década de los 80, más la generalización del uso de internet, ha cambiado para siempre nuestra manera de trabajar y relacionarnos. De un tiempo a esta parte, la informacion fluye sin control, porque la tecnología evoluciona más rápido que la capacidad de los gobiernos que tratan de legislarla. Los tiempos y las distancias se reducen, las fronteras se difuminan y las ideas se transmiten en cuestión de segundos por todo el mundo. Es la era del conocimiento, una nueva revolución industrial, en la que los cerebros cuentan más que las manos.

Nos hallamos en un escenario en el que conviven el libre mercado con la globalización de la economía y la cultura, con empresas globales que acumulan muchísimo poder como protagonistas, las cuales a su vez, y de forma paradójica, nunca fueron tan vulnerables, porque la información se ha democratizado. Es la era de la interactividad total, donde todos comentamos, navegamos y opinamos a traves de las redes sociales, blogs, foros, chats e internet en general. Antes, cuando nos íbamos de vacaciones, enseñábamos las fotos a nuestros amigos cuando quedábamos a cenar. Ahora las colgamos en Facebook, dónde todo el mundo puede comentar. Hace unos años, cuando nos trataban mal en algún sitio, o nos había gustado una película, un vino o nos había salido bien un coche, lo contábamos en el bar tomándonos unas cañas. Ahora somos fans  de las compañías en las redes sociales y escribimos sobre ellas en un blog. Las consecuencias para las empresas son dos: Una, ahora son transparentes y dos, sus públicos objetivo manejan expectativas globales. Las empresas están expuestas y ya no pueden esconderse.

La Revolución de las Instituciones Tradicionales: Muy probablemente de la mano de la revolución de las telecomunicaciones, llevamos viviendo en los últimos 30 años una revolución de las instituciones tradicionales que han configurado nuestras sociedades. Como consecuencia, los países han dejado de ser unidades de análisis válidas para las empresas. Ahora el enfoque está en los estilos de vida, porque nuestras naciones ya no son homogéneas, sino que están compuestas por personas de múltiples procedencias y con diferentes influencias.

Las familias también han cambiado. El esquema tradicional europeo, incluso americano, está en crisis. Las tasas de divorcio, por ejemplo, alcanzan cuotas que nunca antes se habían visto (coyuntura económica al margen). Nuestros abuelos jamás hubieran podido imaginarse que el matrimonio homosexual se iba a aprobar, como tampoco que la gente pudiera formar una familia sin estar casada. La familia, además de una unidad económica, como nos enseñaban en la carrera, es una escuela de la vida. Es allí donde nos inculcan valores y nos forman como personas. Estos cambios descritos tienen, por lo tanto, implicaciones para la sociedad y, por lo tanto, para las empresas. Tanto por los recursos que capta, como por los públicos a los que satisface.
 
La forma de vivir también ha cambiado. Hoy en día el 64% de los hogares en Estocolmo está formado por "singles", como el 48% de los de Londres, el 58% de los de Amsterdam o el 44% de los de Nueva York. Además la tendencia generalizada es vivir en ciudades. Está cambiando, por lo tanto, el concepto de familia. Y si ésta cambia, cambiarán los valores y nuestra forma de vivir. No juzgo si para bien o para mal, pero que sepamos que poco o nada tendrá que ver con lo visto y vivido hasta ahora. 

Más datos. El 66% de los universitarios de la UE son mujeres. Casi el 60% de la OCDE también. Las personas formadas el día de mañana serán fundamentalmente mujeres, las cuales,  además, deciden el gasto del 80% de la comida que se compra en una familia, del 80% de los viajes familiares, del 70 de los cuidados médicos, del 55% del automóvil familiar, etc., etc.

Los partidos políticos también han cambiado. Ya no se basan en ideologías, sino que son asociaciones con diferentes puntos de vista según qué cuestión. Me gusta recordar una frase de Julio Anguita, cuando dijo algo así como que "si tapásemos los nombres de los programas del PP y el PSOE, y sólo leyésemos sus propuestas, tendríamos serios problemas en averiguar cuál es de cada partido". La falta de coherencia está haciendo que los partidos pierdan credibilidad y sean cada vez más rechazados, como demuestran las encuestas. El otro problema que tienen los partidos políticos es su limitación para resolver problemas globales. Esta crisis ha revelado que los gobiernos han sido incapaces de ponerle freno a las prácticas de bancos y empresas de todo el mundo. Las reglas del juego ya no las marcan los dirigentes, sino las empresas.

Las empresas, por su parte, también han cambiado. Acumulan más poder que nunca, pero son más pequeñas, al menos en cuanto a estructura se refiere, que durante todo el siglo XX. Es lógico. Cuando las compañías querían abarcar toda la cadena de valor, era para reducire incertidumbre. En el mercado global y con las tecnologías de la información, los riesgos son de otro tipo. Las empresas, por lo tanto, se centran en lo que saben hacer y el resto lo externalizan.

Esta revolución empresarial supone un reto para las compañías del siglo XXI. Las relaciones con proveedores ya no son un juego de suma cero, sino que se trata de crear espacios "win - win" en el que todo el mundo salga reforzado. Las compañías dejan de ser entes cerrados para convertirse en espacios abiertos dónde se dan relaciones de cooperación, inclusive con los clientes. En el fondo esa es una de las claves de IKEA: Yo te doy buen precio en los muebles, pero tú colaboras conmigo montándolos. Pero la cadena de valor no sólo se externaliza, sino que también se internacionaliza. En el mundo global del libre mercado, los proveedores se buscan por todo el mundo, al igual que los clientes, lo que conlleva riesgos y oportunidades. Oportunidades porque se pueden satisfacer más consumidores que nunca. Riesgos porque la complejidad de los mercados es mayor y se puede perder el control de parte de la cadena de valor. El cliente está mejor informado que nunca y no es que ya no quiera "café para todos", es que ahora lo quiere "al gusto" y "con causa".
 
La Revolución de los Sistemas de Valores: Hace unas décadas el sistema de valores de cada país estaba bastante definido, hoy son un refrito de normas, costumbres y moral de diferentes lugares. Basta con darse una vuelta por las calles de cualquier ciudad para comprender que esto es así. Mezquitas conviven con Iglesias en Europa y Estados Unidos, los vestuarios de los equipos de fútbol están repletos de jugadores de todo el mundo. Las empresas multinacionales pueden triunfar en múltiples mercados, diferentes a su vez de su país de origen. Sólo una cosa no ha cambiado. El éxito empresarial requiere adaptarse a los entornos, no dar la espalda a las sociedades donde la empresa actúa, o lo que es lo mismo, adaptarse a los valores de cada entorno. Valores que son distintos a los de hace unos años, que se han fusionado y han complicado las respuestas a las eternas peguntas que se ha planteado el ser humano. Sin entrar en lo que es o no es la ética, lo que es o no correcto, lo cierto es que en nuestro mundo actual hay pocas respuestas sencillas y universales, válidas para todas las sociedades, incluso para la totalidad de una sociedad en un ámbito urbano concreto, sobre lo que está bien o mal, lo que es correcto o no. Yo no creo en el relativismo universal, pero tengo la sensación de estar en minoría. Todo ello en un mundo en el que priman las apariencias, lo emocional sobre lo racional y dónde la espiritualidad pierde fuerza a pasos agigantados.
 
Las consecuencias para las empresas son múltiples. Recapitulemos. Ahora compiten en un mercado global con más agentes que nunca, heterogéneo incluso en sus países de origen, con la cadena de valor externalizada e internacionalizada y con unos clientes que tienen mayor información y poder que nunca. Todo ello en un entorno revolucionario cómo ya se ha expuesto y en medio de una coyuntura económica complicada como pocas a lo largo de la historia. ¿Qué debe hacer la empresa para sacar partido en medio de este río revuelto? Sin lugar a dudas, aquella compañía que sepa gestionar bien la diversidad tendrá mucho ganado.  

Comencemos hablando de las mujeres. En el año 2004, tan sólo el 4% de todos los máximos directivos de EEUU eran mujeres. En Europa la cifra era del 2% y en Japón menor al 1%.  En ese mismo año, tan sólo el 2% de los directivos de las empresas del FTSEE eran mujeres. También en 2004 tan sólo un 6% de los puestos de los CEO de las empresas de Internet financiadas por capital riesgo eran mujeres. Si nos ceñimos al artículo publicado por Jesús García de Madariaga y yo mismo el año pasado en la revista Luis Vives, sobre Responsabilidad Social Corporativa y Gobierno Corporativo, centrada en el sector del automóvil, tan sólo General Motors tenía al menos un 20% de mujeres en el Consejo de Dirección, cinco compañías tenían una mujer en el consejo pero menos de un 20% del total del equipo de dirección y las otras once ni siquiera tenían una mujer en dicho equipo. Hace algunos años escuché a un alto directivo de un importante banco español decir lo siguiente: "tenemos un problema con las mujeres. La mayoría que entran en el banco tienen un potencial de alto dirección notable. Lamentablemente, su carrera se estanca hacia los 30 años, cuando tienen que elegir entre ser madres u optar por seguir su desarrollo profesional".

La cuestión estriba, bajo mi punto de vista, en cómo se entienden las carreras profesionales en las empresas. En lugar de programar las mismas atendiendo a las circunstancias vitales de las personas, se trata de que sean las personas las que adapten su vida a las empresas y ello es un disparate. No estamos para desperdiciar talento, y creo que buena parte del éxito de las compañías en este entorno tan convulso va a depender de su capacidad para generar entornos en los que las mujeres puedan realizarse como personas a la vez que ponen a disposición de las mismas toda su capacidad intelectual. Recordemos que, como antes he expuesto, las mujeres ya están al frente de muchas de las decisiones del día a día de las familias.
 
Para ello hacen falta empresas valientes que apuesten por una verdera conciliación de la vida laboral y familiar, por la flexibilidad de horarios, jornadas y lugares de trabajo. Atraer y retener talento, esa es la clave, y recordemos también que las mujeres van a estar más formadas que los hombres en función de las estadisticas de estudiantes universitarios. Apunto otra idea relacionado con lo expuesto en este párrafo: al buen trabajador o trabajadora se le controla con responsabilidad porque éste responde con responsabilidad, no con mecanismos arcaicos que siempre favorecen al mediocre. Pensemos que los trabajadores de una empresa, por lo general, no son fieles a una compañía, sino a sus líderes.
 
Me centro ahora en la diversidad y heterogeneidad anteriormente descrita al hablar de las sociedades y mercados actuales. Las compañías, como también apuntaba, tienden a deslocalizar parte de su cadena de valor, incluso centros de producción. Lo curioso, sin embargo, es que pese a ello los equipos de dirección siguen siendo realmente homogéneos y siguen estando cerca de las matrices, no en estos países en vías de desarrollo. Me hacía gracia cómo llamaban Nördstrom y Ridderstrale al prototipo de directivos de IBM antes de la llegada de Lou Gestner, los WASP (White, Anglo-Saxon, Protestant). En un mundo tan competitivo, complejo y global como el actual, los equipos directivos deben reflejar la heterogeneidad de aquel. La escasa diversidad que todavía se aprecia, aparece, al menos en nuestra vieja Europa, vinculada en la mayoría de los casos en puestos al margen de la toma de decisiones. Como también apuntaban Nördstrom y Ridderstrale en "Karaoke Capitalism", la realidad es que la mayoría de las organizaciones desdeñan la diversidad, especialmente en sus niveles más altos. Y con cierta ironía añadían: "si realmente una persona quiere hacer una carrera, sólo hay una apuesta (casi) segura: nacer varón blanco y conseguir una socia que permanezca en casa para cuidar a los niños (alternativamente, ser gay, pero no lo diga a nadie en el trabajo, por el amor de Dios)".
 
El momento actual requiere algo más que competir en costes o precios. Los clientes actuales quieren que les sorprendas y eso, en un mundo globalizado, es francamente complicado. Sólo a través de la innovación y de la creación de pequeños "monopolios temporales" se puede llegar a ello. Pero para tal fin se debe optar por crear equipos multiculturales y multidisciplinares, que comprendan los nuevos entornos y mercados en los que compiten las empresas dentro de la economía global que permitan abrir nuevos puntos de vista y debate, que piensen diferente, por abrazar la diversidad en definitiva, entendiendo que lo que gusta en los mercados tradicionales, no sólo no tiene por qué gustar en determinados países, sino que incluso puede ser contraproducente en otros. La diversidad no sólo debe estar presente en la toma de decisiones dentro de la empresa, sino en toda la cadena de valor. Se debe trabajar de la mano de los grupos de interés o stakeholders críticos de la compañía, estableciendo mecanismos de diálogo y cooperación que permitan a la empresa adaptarse a los entornos. En el fondo, se necesita repensar la manera de gestionar las compañías.
 
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC), como herramienta de gestión, puede ser clave en este nuevo escenario. En primer lugar, porque aboga por una gestión multistakeholder, en la que se cambien estrategias de confrontación por estrategias de cooperación con los grupos de interés. En segundo lugar, porque pone a la moral en el centro de la estrategia empresarial, lo que de alguna forma proyecta a la compañía a largo plazo al buscar un modelo de negocio sostenible a lo largo del tiempo. En tercer lugar, porque en su filosofía tienen un lugar preponderante la gestión de la diversidad y la equidad, lo que sin duda es un acicate para la creatividad. Sólo a partir de la diversidad podemos formar equipos que rompan con las reglas escritas y nos permitan obtener un monopolio temporal. Por último, porque la RSC se trata de un concepto relativo, que se adapta a las circunstancias y demandas cambiantes de la sociedad, lo que obliga a la empresa a estar abierta y receptiva a lo que en aquella acontece. Debemos desterrar de una vez por toda la idea de que la RSC es filantropía o ecologismo, porque estamos ante un cambio de paradigma que debe ayudar a las organizaciones empresariales a cumplir la primera de sus responsabilidades: la económica.

Termino con una frase de Peter Druker. Dirigir una empresa es, ante todo, dirigir personas. Si estas han cambiado, a las compañías no les queda otra que reinventarse.

 


 
 
 
 



 
 

 





sábado, 18 de agosto de 2012

Economía y Sociedad - Educación para salir de la Crisis

Algunas ideas

Dentro de unos años, cuando esta crisis acabe, que acabará, creedme, será el momento de hacer balance de todo lo acontecido. Mientras tanto, yo sigo acumulando notas, apuntes y algunos periódicos antiguos para algún día elaborar mi particular antología del disparate político - económico de estos años tan convulsos que estamos viviendo. Creo que será muy difícil encontrar un período histórico con tantísimas decisiones desacertadas tomadas a todos los niveles, tanto públicos como privados, que han incidido, bien en la gestación del actual cacao, bien en la gestión del mismo. Sí, en mayor o menor medida se ha pecado mucho de palabra, obra y omisión, sobre todo de estas dos últimas. Los gobiernos "dimitieron" de su labor de regular a mercados e instituciones, los banqueros jugaron hasta quebrar el sistema financiero internacional y ahora entre unos y otros han generado un matrimonio bastardo que amenaza que arruinar todo el estado de bienestar que durante décadas nuestros padres y abuelos lograron forjar. Porque como decía, tan mala ha sido la gestación de esta crisis como las recetas aplicadas para salir de la misma.

El caso de España es sintomático. En nuestro país, políticos de todos los partidos favorecieron una burbuja inmobiliaria de tal calado que ha dejado el país como un solar y a la banca necesitada de un rescate a nivel europeo. Para tratar de arreglar un problemón estructural tuvimos a un presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que no tuvo mejor idea que gastar lo que no tenía hasta lograr un déficit público record de un 11,5%. Paul Krugman, que no es dudoso en cuanto a su inclinación por el uso de medicinas Keynesianas, afirmaba algunos años al hablar de la crisis de Japón que un déficit público por encima de un 4% ya era una barbaridad. Los mercados, como es lógico, comenzaron a exigirnos un precio cada vez mayor por financiarnos como consecuencia de las dudas que generaba nuestra capacidad para devolver las deudas contraídas. En esto llegó Mariano Rajoy, que se postuló como el salvador de la patria, pensando que con su mera presencia la calma volvería a nuestro mercado de deuda. No necesitó ni tres meses para comprobar que no era así y comenzó un programa de recortes que también entrará en mi citada antología del disparate. No porque no se debiera meter mano al gasto público (lo cierto es que tenemos un estado que no podemos mantener en la actualidad), sino por cómo le ha metido mano al mismo. Particularmente, pienso que pasará a la historia como la mayor cagada de nuestro actual ejecutivo el recorte en la educación. Y no hablo en clave ideológica, que nadie me malinterprete.

El principal problema de nuestra economía radica en nuestra bajísima productividad. Para que todos nos entendamos, ésta mide la relación entre los bienes y servicios producidos en un país con los recursos y factores productivos empleados. La productividad, como muchos estudios han determinado, es el determinante último del crecimiento a largo plazo de la renta per cápita de un país.
Para que entendamos esto que acabo de explicar, voy a poner un ejemplo muy sencillo pero que creo que es esclarecedor. Imaginemos una economía cerrada compuesta por 100 trabajadores que producen 5 unidades cada uno de ellos. Su PIB será de 500 unidades monetarias y la renta per cápita de 5 unidades monetarias. Si la población aumenta de 100 a 110 trabajadores por cuestiones demográficas, las cuales siguen produciendo 5, el PIB aumentará un 10%, hasta las 550 unidades monetarias, si bien la renta per cápita se mantendría constante en 5 unidades monetarias. Si por el contrario, la población se mantuviese constante, pero se hallase una mejora tecnológica que permitiese que los 100 trabajadores generasen 6 unidades monetarias cada uno, el crecimiento del PIB sería de un 20%, ya que se elevaría hasta las 600 unidades monetarias, y la renta per cápita aumentaría hasta las 6 unidades monetarias. Moraleja: Se puede crecer por la acumulación de factores productivos o por un mejor uso de los mismos, y dado que uno de los principios básicos de la economía es la escasez, siempre se termina generando una ventaja competitiva mediante una mejora en el uso de los mismos, es decir, de la productividad.

Ahora aporto unos datos públicos al alcance de todos que creo son llamativos y esclarecedores. En el período 1996-2007, aquel en el que supuestamente estábamos en la "Champions League", la economía española creció a un ritmo vertiginoso del 3,5% de media, muy superior al del resto de la UE. Sin embargo, entre los años 2000 y 2007, España vivió también un incremento de la población activa de más de un 12% debido a la llegada masiva de inmigrantes. En términos porcentuales, dicho incremento poblacional sólo tiene un comparativo histórico, y fue el de EEUU en el siglo XIX. Si se pondera el crecimiento de nuestra economía por el número de habitantes, se observa que nuestro país creció ligeramente por encima de la media de la UE entre 1996 y 2004, que entre 2004 y 2006 lo hizo al mismo resto que nuestros vecinos comunitarios y que directamente desde el 2006 lo hizo por debajo. Dicho de otra forma, España creció gracias a una burbuja inmobiliaria que necesitó de mucha mano de obra poco cualificada y que generó muy poco valor añadido. En cuanto la burbuja explotó, el castillo de naipes se vino abajo con una facilidad pasmosa, porque nuestro crecimiento no era sostenible. El otro motor de nuestra economía, el turismo, también ha sido tradicionalmente intensivo en mano de obra poco o nada cualificada. Aunque desde las universidades y escuelas de negocio se está tratando de cambiar este aspecto, lo cierto es que aún nos sigue faltando.

Ahora bien, ¿qué es lo que influye en las diferencias de productividad entre diferentes países y por qué España ha vivido una situacion como la descrita en el párrafo anterior?  Como  numerosos estudios se han encargado de demostrar (y cómo ya se expuso en este blog), el principal factor que explica dichas diferencias, se debe a la llamada formación de Capital Humano, la cual está vinculada de forma muy directa con el nivel educativo de un país y los años de escolarización de la población adulta. Si lo pensamos es lógico. A mayor cualificación de un trabajador, mayor será el valor añadido de su trabajo.

Aporto más datos. La media de años de escolarización de un adulto de más de 25 años en España es de apenas 9,4 años frente a los casi 14 de Canadá, EEUU o Alemania. Algunos autores consideran que España necesitaría entre 30 y 40 años de fuertes inversiones en su sistema educativo para alcanzar a estos países. No quiero ni pensar cuánto falta ahora tras los recortes. Se estima, además, que el 59% del gap de productividad entre EEUU y España se explica sólo por la formación de capital humano. Diferentes estudios, además, han hallado correlaciones positivas entre los años de escolarizacion de la población adulta y la tasa de empleo de una economía, la tasa de actividad económica, el capital físico productivo privado y la inversión en I+D+i expresado en porcentaje del PIB. Respecto a estos dos últimos puntos, de nuevo es lógico, ya que mayor capital físico privado y mayor inversión en I+D+i requieren puestos de trabajo más cualificados. Pero hay más. Los países con menores niveles educativos se centran en imitar tecnologías, no en innovar, lo que sin duda les deja en peor situación competitiva en el actual mundo globalizado que vivimos.

Si estos datos ya son preocupantes, me meto ahora con el que creo que es el último informa PISA elaborado por la OCDE. Según el mismo, los años de educación, como explicaba, son relevantes, pero se hallan diferencias interesantes entre idénticos años de escolarización y formación de Capital Humano. El cómo se organicen y gestionen los recursos educativos, el número de horas lectivas, la cualificación del profesorado, etc., incide también en la formación de Capital Humano. Pues bien, los resultados para España son curiosos. Antes de los actuales recortes, aunque no salíamos mal parados en la inversión total (aunque se aconsejaba un aumento de gasto por alumno), sí que se apuntaba que los resultados obtenidos eran inferiores a los esperados en virtud de los recursos empleados. Se apuntaba a falta de evaluación por parte de las autoridades y falta de incentivos económicos y no económicos que favorezcan la promoción de profesores y directores, la formación y el reciclaje continuo. Me pregunto si con las últimas medidas se ha hecho algo que favorezca la motivación de los miles de profesores vocacionales de nuestro sistema educativo.

Uno de los problemas que tiene un pueblo que no recuerda su historia, es que está abocado a repetir los errores cometidos durante la misma. Lo preocupante viene cuando se olvidan cuestiones de hace apenas unos años. Nuestro sector inmobiliario, el cual llegó a suponer el 12% de nuestro PIB, cuando nunca debió superar el 7% del mismo, sacó del sistema educativo a miles de jóvenes que se pusieron a trabajar en una industria que pagaba unos salarios desorbitados. Hoy esos jóvenes copan las listas del INEM sin ninguna formación y con un futuro laboral más que sombrío. Los recortes en educación empujarán a salir del sistema a jóvenes que por su situación familiar no puedan seguir permitiéndose estudiar, lo que de nuevo redundará en nuestra baja formación de Capital Humano y nos abocará a vivir situaciones como la actual en el futuro.

Pero voy más allá. La educación, junto al I+D+i forman una especie de círcurlo virtuoso capaz de sacar a cualquier país adelante. Tal vez fue la lección que más clara me quedó de mi periplo americano de hace un par de años. EEUU es una idea por encima de un país y allí, cualquier persona con talento encuentra medios para investigar. Al final las facilidades para el estudio y la creación de equipos multidisciplinares en la enseñanza universitaria redunda en mayores hallazgos, mayores publicaciones, mejoras en los ranking de universidades y el deseo de más y más jóvenes talentosos de todo el mundo de venir a tu país a aportar su granito de arena. Lamentablemente, España no sólo ha recortado en educación, sino que en el año 2010 tan sólo invertía el 1,39% de su PIB en dicha partida, frente al 2% de media de la UE, el 2,77% de EEUU y el 3% recomendado por el Consejo Europeo. Al final, nuestros principales talentos terminan por emigrar y en muchos casos ni siquiera se plantean volver, con la consiguiente descapitalización que ello supone.

No me olvido de las empresas. Hace mucho que no escribo sobre ello, pero sigo con mi RSC y a puntito de terminar mi tesis. Hoy más que nunca las compañías deben ser creadoras de sociedad. Un 30% de fracaso escolar es una barbaridad que también atañe a las mismas. Hoy más que nunca son necesarias medidas de conciliación laboral y familiar, jornadas flexibles, carreras adaptadas a las circunstancias vitales de las personas o el teletrabajo para que los padres puedan ejercer también como tales. Es una inversión necesaria que a largo plazo repercutirá positivamente a las empresas. No olvidemos que todas las crisis tienen unos ingredientes comunes: cortoplacismo, avaricia desmedida y ausencia de valores. Y a ser ciudadano se aprende, fundamentalmente, en casa.

Cambiar un modelo productivo como el nuestro llevará su tiempo y desgracidamente los retornos de la inversión en educación tardan en llegar varios años, muchos más que los ciclos políticos, por lo que hoy más que nunca es imprescindible un pacto nacional por la educación y que ésta quede en manos de profesionales y no de políticos con oscuras intenciones partidistas. Invertir en educación no sólo es clave para salir reforzados de la actual coyuntura, sino que nos permitirá afrontar mejor crisis venideras.






jueves, 16 de agosto de 2012

Música - 35 Años sin Elvis Presley

Pequeño Homenaje al Rey del Rock

Hoy hace 35 años que falleció Elvis Aaron Presley, considerado por muchos como el auténtico Rey del Rock´n´Roll. Nacido en Tupelo, Mississippi el 8 de enero de 1935, comenzó a destacar en el colegio por sus grandes dotes para el canto y la música, si bien hasta los 19 años no fue cuando se dio a conocer en el mundillo de la época, cuando Sam Philips, dueño de Sun Records, vio en él la manera de expandir la música afroamericana. En aquel entonces, acompañado por el guitarrista Scotty Moore y el contrabajista Bill Black, fue ya considerado como uno de los creadores del rockabilly, un estilo de tempo rápido impulsado por un constante ritmo resultado de la fusión entre el country y rhythm and blues.

No fue sin embargo hasta dos años más tarde, en 1956, cuando su carrera dio el impulso definitivo. En aquel entonces ficha por RCA Records, compañía que le lanza al estrellato y con la que obtiene su primer número uno, "Heartbreak Hotel". Tras las primeras apariciones en la televisión y radio, Elvis se convierte en la principal estrella del Rock´n´Roll, música de moda del momento. A sus canciones, Elvis añade una puesta en escena provocadora y realmente novedosa que le convierte en el primer ídolo de masas de la historia de la música moderna. A la par, como no podía ser de otra forma, fue objeto de múltiples críticas.

Tras varios éxitos, Elvis parte a cumplir con el servicio militar y a su vuelta su carrera se estanca. Es cierto que durante tres años (1958-1961) logra algunos de sus mayores éxitos, pero no lo es menos que, posiblemente mal aconsejado, se centra en el cine, actuando en varias películas de nivel medio a las que también incorpora su banda sonora. Las ventas de sus discos comienzan a decaer de manera notable y obtiene una serie de críticas demoledoras en las que se cuestiona incluso sus dotes como cantante serio.

Pero Elvis se levantó. En 1968, tras 7 años alejado de los escenarios, el Rey del Rock justifica el por qué de su apodo con una serie de especiales televisivos que le catapultan hacia una serie de giras y nuevas grabaciones en las que saca, posiblemente, el mejor material de todo su repertorio. Desgraciadamente, tras su divorcio en 1973, Elvis cae en una especie de espiral autodestructiva que lleva a abusar continuamente de drogas y medicamentos, muriendo de manera repentina el 16 de agosto de 1977.

Desde aquel día han circulado todo tipo de leyendas que defienden que Elvis realmente nunca murió y que todo aquello fue un montaje. Por encima de dimes y diretes, creo que las personas pasan y las obras quedan, y que por eso nunca nadie muere del todo. En el caso de los grandes músicos, nos queda su legado en forma de canciones. Elvis Presley cambió la historia del Rock´n´Roll para siempre. Luego llegaron los Beatles y los Rolling Stones, sí, y tal vez el debate sobre quién ha sido mejor de los tres sea estéril, aunque tenga mi opinión al respecto, porque cada uno de ellos aportaron su granito de arena para que la música moderna sea lo que es hoy. En cualquier caso, conviene no olvidar que antes de Elvis no había nada. Como pequeño homenaje, os dejo este vídeo con mi canción favorita de "El Rey". ¡Qué la disfrutéis!

¡Larga vida al Rock´n´Roll!

sábado, 11 de agosto de 2012

Vivencias - El Día en que Toqué Fondo

Reconstrucción

Por mucho que duela y por mucho que cueste aceptarlo, hay momentos en la vida en los que es necesario tocar fondo. Yo lo comprendí hoy hace justamente un año, el día que murió mi abuela Chelo. Mi abuela ya lo había hecho todo en este largo peregrinaje hacia Ítaca y su marcha era algo inevitable, ley de vida y de la propia naturaleza. Sin embargo, da igual el resorte. Hay momentos en a lo largo de tu existencia en que cualquier chispa puede hacer que salte por los aires el dique que durante un tiempo ha evitado que se desborde toda la porquería y la rabia que acumulas durante meses. Es entonces cuando sale todo el dolor, toda la pena, todos los sinsabores que has ido amontonando y que te han ido alejando paulatinamente de todo aquello en lo que crees.

El día en el que tocas fondo, es el momento de tener el valor de mirarte en el espejo de tu interior, reflexionar sobre ti mismo, de cuestionarse dónde estás y dónde quisieras estar, de hacer autocrítica y comprender que todos tenemos derecho a purgar nuestras penas, pero que llega un momento en el que hay que levantarse, porque lo importante, como siempre me gusta decir, no es caer, sino ser capaz de alzarse de nuevo. Que tratar de comprender por qué te pasan las cosas no es tan importante como saber el para qué te pasan. Porque el día en el que tocas fondo, es también el momento de comprender que nadie va a hacer más por ti que tú mismo, que en esta vida se trata de ser feliz, discriminando lo imprescindible de lo accesorio, y dándote cuenta de que lo que realmente es importante son las personas que siempre están a tu lado, aquellas que acuden a ti sin que hace falta que les llames, porque te quieren y te apoyan de forma incondicional. Que efectivamente, al final de la vida lo que cuentan son el amor y los afectos que has sido capaz de cultivar durante años por encima de tarjetas de presentación, dinero o prestigio acumulado a lo largo de tu trayectoria profesional. Que muchas veces se debe relativizar, porque la verdadera felicidad se encuentra en las pequeñas cosas del día a día. El día en el que toqué fondo me di cuenta de que lo que de realmente se trataba era de ser uno mismo, de reencontrarme tras perderme en aquel bosque tan espeso y horrible que fue el "curso" 2010 - 2011.

Hoy se cumple un año de aquello, como decía antes, y escribo estas líneas con la certeza de estar en el buen camino, con la tranquilidad de quién sabe que pese a las idas y venidas que siempre tienen estos procesos de crecimiento personal, cada día estoy más cerca de ser yo mismo en todos los sentidos. Hoy me siento feliz por encima de las circunstancias que a uno le rodean, agradecido de tener a tanta gente que me quiere a mi alrededor y con ganas de seguir saboreando cada segundo del camino que esté por recorrer, porque pienso, como le decía a mi buen amigo David García Goñi el otro día, que lo mejor siempre está por llegar...si ponemos de nuestra parte. La vida, en el fondo, no deja de ser un estado de ánimo. Y cuando éste flaquea, que también es humano, cuando vuelven las dudas, me pongo esta canción de Deluxe que ahora os dejo:

"Es el mejor momento,
asumir que toda sabiduría y experiencia
no resisten a veces la fuerza de algunas corrientes

Es el mejor momento,
comprender no poder ganar todas las veces,
y entender que esa es la llave
hacia un camino más amable.

Y aceptar que no todo es tan fácil,
y que no siempre los huesos aguantan el peso.
Reconstrucción"

El año pasado, definitivamente, tocó Reconstrucción


A la memoria de mi abuela Chelo, que desde allí arriba seguro que ha tirado de mi este último año, y dedicado a mi familia y amigos, que han aguantado carros y carretas para que volviera a ser el que simpre fui.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Economía - España, Italia y el Futuro del Euro

Algunos Apuntes

Este post os lo debía a unos cuantos desde hace unas semanas, pero lo cierto es que este esprint final hasta las vacaciones está siendo realmente duro. En fin, que en tres días, si Dios quiere, estaré tomándome un merecido descanso (creo). En cualquier caso, el blog no cerrará, aunque los post del mes serán más light, si me lo permitís.

Bueno, pues tras varios ajustes y recortes adicionales, ni nuestra prima de riesgo baja a niveles razonables, ni nuestra economía parece espantar los negros nubarrones que sobre ella se cierne. Ni siquiera el BCE nos da un "paracetamol" en forma de compra de deuda soberana. Ello no solucionaría nuestros problemas, pero sin dudas nos ayudaría a superar esta travesía por el desierto. Alemania apunta a que no corresponde al BCE comprar deuda pública de países con problemas, pero mientras el mecanismo pertinente se pone en marcha, tanto España como Italia están sufriendo un verdadero calvario. Lo que ambos países están teniendo que pagar por "colocar" su deuda incidirá a corto, medio y largo plazo en el crecimiento y estado de bienestar de ambos países, por cuanto tendrán que dedicar más dinero público al pago de intereses en lugar de otras actividades productivas.

Como en otros post hemos comentado, la espiral es diabólica. El estado recorta porque no puede pagar sus facturas, pero al hacerlo, deprime más la economía, lo que hace más difícil cumplir con los objetivos de déficit, lo que de nuevo dispara la prima de riesgo y obliga a hacer más recortes, comenzando otra vez la espiral descrita. Demencial, vaya. Mientras tanto, los ciudadanos y empresas españoles, campeones de deuda privada a su vez, viven asfixiados ante tanta subida de impuestos y tanto recorte. Sin crecimiento, no sólo es que el estado no podrá pagar sus deudas, es que el sector privado tampoco podrá hacerlo. Ambos aspectos incidirán en las necesidades de recapitalización de la banca, haciendo estéril el acuerdo de hace un par de meses. De nuevo demencial.

Ya se habla sin tapujos de un rescate "light" para España. Los matices son importantes, porque detrás irá Italia y no hay dinero en Europa para rescatar a ambos países. Incluso es razonable pensar que el siguiente en tener problemas será Francia si no entra en una espiral de crecimiento a corto plazo. Y es más, una vez inmersos en esa dinámica, hasta Alemania podría ver peligrar su calificación crediticia. Aspecto, que si yo fuera alemán, tampoco consideraría relevante. A EEUU no le ha ido tan mal tras lo acontecido el año pasado. Pero volviendo al asunto, yo no veo viable que la bomba de relojería que es España explote sin causar severos daños colaterales en el seno de la UE y la Eurozona. Es posible que pasemos este 2012, dónde no hay excesivos vencimientos, pero con la actual espiral no superamos el 2013. Y el problema es qué pasaría si España finalmente cayese y arrastrase a Italia.

Aquí entramos en el terreno de la ciencia ficción, que conste, pero bueno, aún a riesgo de equivocarme, vislumbro dos posibles escenarios. Uno poco probable, que es la ruptura de la zona Euro. Y digo que es poco probable porque el impacto político - económico sería dantesco y probablemente ningún dirigente quiera asumir ese trago tan histórico. La segunda alternativa, la cual me parece más plausible, es que Alemania acepte una inflación un poco más alta y el BCE inunde de liquidez los mercados. ¿Es esta una solución válida?

La actual coyuntura de Europa se parece al ejemplo que ponía Keynes cuando hablaba de "la trampa de liquidez".  Por sintetizar, ésta consiste en que, en determinadas situaciones, en una economía deprimida, introducir más liquidez en el sistema (esto es, darle a la maquinita de hacer dinero), no tiene ningún efecto sobre la economía. Esta situación se daba cuando los tipos de interés eran extraordinariamente bajos (como en la actualidad), lo que hacía que la gente prefiriera tener el dinero disponible antes que invertirlo a largo plazo, fundamentalmente porque los agentes económicos esperan que los tipos de interés suban en el futuro. Por comprender el mecanismo. El tipo de interés es el precio del dinero. Si el dinero "abunda", su precio (interés) baja, porque aumenta la oferta del mismo. Siempre que se esperen subidas de tipos, y cuanto más bajos estén éstos, más verosímiles serán esas expectativas, los inversores preferirán atesorar el dinero antes que inmovilizarlo en activos a largo plazo.

La "trampa de liquidez de Keynes" ha sido ampliamente rebatida por diferentes autores a lo largo de la historia. Una argumentación interesante es la postulada por Fekete y explicada por el profesor Rallo hace un par de años, la cual dice así. En una economía, los agentes económicos tienden a disminuir su margen de crédito endeudándose a corto plazo e invirtiendo a largo plazo. El resultado es que, a menudo, los compromisos a corto plazo suelen ser demasiado grandes y los citados agentes económicos no tienen más remedio que refinanciar sus deudas o directamente impagarlas. Mientras el margen de crédito de los agentes económicos de un país no colapse, se pueden pegar "patadas adelante" adquiriendo nuevos préstamos que sirvan para pagar los antiguos, pese a que ello no haga sino incrementar la deuda total del sector privado. 

Mientras el margen de crédito siga existiendo, las bajadas de tipos de interés tienden a estimular la economía, ya que se incentiva la inversión, lo que impacta en el PIB. Pero llega un momento en que, como el margen de crédito, como explicaba, colapsa. Entonces los nuevos recortes en los tipos de interés no estimula el crecimiento, porque al sobrar capacidad en la economía, los agentes económicos no se ven incentivados a hacerlo. Es más, aquí, las inyecciones de liquidez al sistema, harán que baje el tipo de interés, lo cual, según Fekete y el profesor Rallo, lo que harán será ralentizar más el ajuste y alargar la salida de la crisis. Esto es así, y cito textualmente al profesor Rallo porque "gracias a la teoría austriaca del ciclo, sabemos que en ocasiones antes de volver a crecer hay que reducir la inversión agregada para reorganizar nuestra estructura productiva y los balances privados".

Así pues, tanto los defensores de las ideas de Keynes como otros autores contrarios al mismo, coinciden en que podemos estar en un punto en el que la política económica se haya quedado también sin posibilidad de surtir el efecto deseado. Keynes apuesta por la política fiscal, pero parte de la Eurozona no tiene capacidad para implementarla, y la que sí la tiene, no parece estar por la labor de ayudar a los países periféricos si no hay duros ajustes de por medio. Para Fekete y Rallo, se debe hacer tabla rasa, lo cual también tiene un coste brutal para la sociedad porque, como también apuntaba Keynes, es difícil que ésta pueda aguantar un ajuste del mercado "a capón". Incluso como apuntaba Amartya Sen, "ningún sistema económico no vinculado al desarrollo humano es sostenible". 

No me considero tan entendido en teoría económica como para saber qué corrientes de pensamiento son más acertadas ante esta coyuntura, pero creo que, desgraciadamente, la UE se adentra en una espiral parecida a la de Japón, el cual lleva más de dos décadas perdidas. En el fondo, Keynes y Fekete discrepan de la salida de la crisis, pero coinciden en la inutilidad de la política económica en ciertos casos. Entonces, ¿por qué es una posibilidad el que el BCE inunde de liquidez la eurozona?

Porque la alternativa sería la desaparición de la moneda única con todo lo que ello conlleva. Nuestras hipotecas y deudas están firmadas en Euros, por lo que si volviésemos a la peseta, serían inasumibles por la depreciación a la que la misma sería sometida. Porque nuestros bancos, endeudados con nuestro sector exterior, tampoco podría cumplir sus vencimientos. Y nuestro estado, estaría por ver que pudiera soportar una quiebra como la de Argentina.

Me encantaría equivocarme, pensar que lo que queda de 2012 y 2013 será el momento en el que nuestros líderes y políticos darán el paso decisivo para poner en marcha unas reglas del juego que nos saquen de esta espiral tan horrible en la que nos hayamos metidos. Las perspectivas, en cualquier caso, no son nada halagüeñas, como el informe del BBVA que hoy se ha publicado apunta, y lo que es peor, tengo la sensación de que ni los economistas más brillantes tienen claro cómo salir del atolladero. Así pues, y por acabar con cierta dosis de optimismo, vuelvo al informe del BBVA y su resumen final:  el mundo seguirá creciendo en términos globales en 2013, pero lo hará en mercados no tradicionales para nuestras empresas. Se abren un mundo de oportunidades. En las manos de nuestra generación está el saber aprovecharlas. En el fondo, lo más bonito de la historia de Europa es que siempre se ha sabido levantar y resurgir de sus cenizas. Desde la caída del Imperio Romano.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Vinos del Mundo - Vinos para este Verano

Algunas Sugerencias

Pese a que es cierto que las cosas están cambiando, agosto supone tradicionalmente el pistoletazo de salida para las vacaciones de muchas familias de nuestro país. Pese a las actuales estrecheces, la gente sigue desplazándose buscando evadirse de su realidad diaria en playas, montañas e incluso pueblos perdidos dónde disfrutar del turismo rural. Por lo general, se aprovecha también para salir más, hacer más comidas fuera e incluso  darse de vez en cuando un homenaje.

Por la parte que me toca, sólo me queda animaros a que no dejéis de acompañar vuestras comidas y cenas con un buen vino. Se suele decir que el vino en verano cuesta, pero yo creo que es más una cuestión de saber elegir el caldo adecuado para la comida y climatología que en cada momento acompañe.

Así pues, mi única pretensión es daros algunas pistas para que os permitan disfrutar este verano de unos buenos vinos a precios razonables. Como suele ser habitual, sólo voy a apuntar vinos que haya catado en los últimos meses. Allá vamos:

Blancos Jóvenes 
Suelen ser la estrella en estas fechas por su frescura y facilidad para beber. Con cada vez mayor protagonismo en las cartas y barras de los bares de dentro y fuera de nuestro país, nuestros Blancos Jóvenes suelen ser vinos de excelente relación calidad - precio con independencia de su Denominación de Origen. Esta es mi selección.

Montespina Verdejo 2011 (Bodega Avelino Vegas, DO Rueda): 100% Verdejo.Color amarillo brillante, con borde verdoso. Aroma de frutas blancas fundamentalmente y en boca es graso, largo y persistente. Supera con creces al 2010. Excelente relación calidad - precio. Excelente para aperitivos, pescados y ciertos mariscos.

Marqués de Riscal Verdejo 2011 (Herederos del Marqués de Riscal, DO Rueda): 100% Verdejo.Color pajizo brillante, con aromas de frutas frescas y flores blancas. En boca es sabroso, frutoso y con una acidez muy agradable. Como cada añada, un valor seguro. Acompañará bien aperitivos, pescados, mariscos y arroces de todo tipo.

José Pariente Verdejo 2011 (Bodega José Pariente, DO Rueda):100% Verdejo.  Color pajizo brillante, con aromas frescos que recuerdan a melocotón y piña, dejando paso a ciertos recuerdos a herbáceos. En boca es sabroso, frutoso, con buena acidez y equilibrado. Acompañará bien aperitivos, pescados, mariscos y arroces de todo tipo.

PradoRey Verdejo 2011 (Bodegas Pradorey, DO Rueda): 100% Verdejo. Color pajizo brillante, con aromas cítricos que van dando paso al melocotón y a la piña. En boca es muy fresco, graso, sabroso y equilibrado. La mejor añada de nuestro verdejo hasta la fecha. Excelente relación calidad / precio. Acompañará bien aperitivos, pescados, mariscos y arroces de todo tipo.

PradoRey Sauvignon Blanc 2011 (Bodegas PradoRey, DO Rueda): 100% Sauvignon Blanc.Color pajizo brillante con aromas a herbáceos y fruta fresca. En boca es sabroso, frutoso y complejo. Acompañará muy bien pescados, mariscos y arroces.

Palacio de Menade Sauvignon Blanc 2011 (Sitios de Bodega, DO Rueda): 100% Sauvignon Blanc.Color pajizo brillante, con areomas a flores blancas y fruta madura. Sabroso, frutoso y con buena acidez. Apto para acompañar pescados, mariscos y aperitivos.

Blanco de Nieva 2011 (Bodegas Nieva, DO Rueda): 100% Verdejo. Otro clásico que no falla. Color pajizo brillante, con aromas de fruta fresca y flores blancas. En boca es sabroso, frutoso, con buena acidez. Excelente relación calidad - precio.

Enate Gewürtraminer 2011 (Enate, DO Somontano): 100% Gewurtztraminer. Excelente versión de esta uva típica de la Alsacia. Color pajizo brillante, con aromas a fruta fresca y flores. En boca es sabroso, frutoso y con buena acidez. Excelente para aperitivos.

Viñas del Vero Chardonnay 2011 (Viñas del Vero, DO Somontano): 100% Chardonnay. Color pajizo brillante, con aromas muy marcados a flores blancas. En boca es muy sabroso, con buena acidez. Excelente relación calidad - precio. Acompañará muy bien pescados, aperitivos y mariscos.

Paco y Lola 2011 (Bodega Rosalía de Castro, DO Rías Baixas): Monovarietal de albariño. Mi favorito de Rías Baixas. Color pajizo brillante, con aromas a fruta fresca y flores blancas. En boca es sabroso, frutoso y con buena acidez. Acompañará bien pescados, mariscos y arroces.

Jean Leon 2011 Petit Chardonnay (Jean León, DO Penedés): Monovarietal de Chardonnay. Color amarillo brillante, con aromas a flores, piña y ciertos minerales. En boca es potente, frutoso, sabroso y muy elegante. Acompañará estupendamente aperitivos y pescados.

Blancos con Barrica: 
Muy complejos y penalizados en España por la dificultad de encontrar uva con la acidez suficiente para soportar el paso por barrica. Sin embargo, buscando, uno puede encontrar joyas como las que os paso a comentar.

Capellanía 2006 (Marqués de Murrieta, DO Rioja): 100% Viura. Blanco Fermentado en barrica. Presenta un color pajizo brillante, casi dorado, y unos aromas especiados y de fruta madura. Aparecen unas notas de cacao muy agradables a medida que el vino se va abriendo. En boca es especiado, con presencia de fruta madura y muy largo. Apropiado para mariscos, pescados y carnes. Recomiendo este vino fundamentalmente a consumidores expertos debido a su gran complejidad. Sencillamente, espectacular.
Belondrade y Lurton 2009 (Belondrade, DO Rueda): 100% Verdejo. Blanco fermentado en barrica. Presenta un color pajizo brillante, con aromas de fruta madura y cítricos en primera instancia, los cuales van dando paso a unas especias dulces que denotan su paso por la madera. En boca es sabroso, carnoso, especiado y con toques de fruta madura. Apropiado para carnes, mariscos y pescados. Al igual que Capellanía, vino más recomendable para consumidores expertos, pero un vinazo en cualquier caso.
 
Naiades 2008 (Bodegas Naia, DO Rueda): 100% Verdejo. Blanco Fermentado en barrica. Aromas florales y de frutas maduras, con notas herbáceas y de especias dulces. Su color amarillo brillante denota su paso por barrica, pero deja entrever todavía una larga vida a este vino. En boca es potente, carnoso, mineral y muy complejo. Una auténtica maravilla. El mejor blanco fermentado en barrica que he probado nunca. De nuevo recomendado sólo para consumidores expertos. Puede acompañar tanto una carne blanca como un buen pescado y mariscos.

PR 3 Barricas 2008 (Bodegas PradoRey, DO Rueda): 100% Verdejo. Blanco Fermentado en Barrica. Color amarillo brillante, casi dorado, con aromas potentes de fruta madura, especias dulces y herbáceos. En boca es sabroso, graso, retronasal ahumado y con una buena acidez. Acompañará perfectamente carnes blancas, arroces, mariscos y pescados, pero al igual que el resto de fermentados en barrica, es aconsejable para consumidores expertos. Personalmente, este vino es una de mis debilidades. Los que me conocéis lo sabéis.
 
Tomás Postigo 2008 (Tomás Postigo Sastre, DO Rueda): 100% Verdejo. Blanco fermentado en barrica. Color dorado brillante. En nariz presenta aromas a especias dulces y fruta madura. En boca es equilibrado, untuoso, graso, sabroso y potente. Tomás Postigo fue durante muchos años el enólogo de Pago de Carraovejas.  De nuevo, apropiado para consumidores expertos. Acompañará perfectamente carnes blancas, arroces y pescados.
 
Enate Chardonnay 2008 (Enate, DO Somontano): 100% Chardonnay. Blanco Fermentado en barrica.De color amarillo brillante, con aromas potentes de fruta madura, especias dulces y herbáceos. En boca es graso, sabroso, fresco, con buena acidez. Uno de mis preferidos, pero de nuevo muy complejo, lo que le hace especialmente recomendable para consumidores expertos. Perfecto para carnes, mariscos y pescados
 
Montrueque 2009 (Tierra de Castilla):  Elaborado con Sauvignon Blanc, chardonay, moscatel de grano menudo y viognier, con una crianza de 9 meses en barrica. Color amarillo dorado, limpio y brillante. En nariz, sobresalen frutas tropicales, destacando algo la piña, pero poco a poco van apareciendo los ahumados y una sutil vainilla propia de la barrica. En boca tiene volumen, es graso y muy largo. Buena integración de la madera con la fruta, mineral.Tiene un puntito de acidez que le augura una previsible mejora en botella. Vino de la Tierra de Castilla, difícil de encontrar. Para hacerse con él, se debe contactar en alguno de estos teléfonos: 914350335 y 670974929. Acompañará muy bien pescados, mariscos y arroces.
 
 
Vinos Rosados: 
A menudo poco valorados, pero ideales para estas fechas. Los fermentados en barrica o criados sobre lías, merecen mucho la pena. Pueden acompañar tanto un buen arroz como una buena carne. Excelentes también para iniciarse en el mundo del vino.
Gran Feudo Rosado Sobre Lías 2010 (Bodegas Chivite, DO Navarra): Tempranillo, Garnacha y Merlot. Color frambuesa. Aromas muy elegantes, sobresaliendo los frutales y florales, así como algunos herbáceos. En boca es sabroso, con buena acidez, largo y especiado. Acompaña bien mariscos, arroces, pastas e incluso todo tipo de carnes.

PradoRey Rosado Fermentado en Barrica 2011 (Real Sitio de Ventosilla / PradoRey, DO Ribera del Duero): 50% Tempranillo, 50% Merlot. Color frambuesa espectacular, con borde violáceo. Aromas de fruta madura, sobresaliendo fresa y frambuesa, también algunos herbáceos. La barrica también le aporta algo de caramelo. En boca es, fresco, frutoso, muy largo y especiado. De producción muy limitada, la añada está agotada en bodega, pero el vino se puede seguir encontrando en hostelería y ciertas tiendas especializadas. Excelente calidad / precio. Sus cuatro meses de crianza en barrica le permiten acompañar tanto aperitivos como mariscos, pastas, arroces y determinadas carnes. Incluso asados.Mejora el 2010.
Laus Flor de Merlot Rosado 2011 (Bodegas Laus, DO Somontano): 85% Merlot, 15% Cabernet Sauvignon. Color frambuesa con borde violáceo. Armas potentes de fruta roja. En boca es carnoso, frutoso y fresco. Acompañará estupendamente mariscos, arroces, pastas y algunas carnes. Catalogado como "vino de lágrima".
Enate Rosado 2011 (Enate, DO Somontano): 100% Cabernet Sauvignon. Color frambuesa con bordes violáceos. Aromas florales y de fruta roja fundamentalmente, En boca es carnoso, potente, frutoso y fresco. Óptimo para pescados, mariscos, pasta, arroces y algunas carnes.

Vinos Tintos

El tanino siempre es secante y astringente, y es por ello por lo que cuesta tanto beberse un vino tinto durante el período estival. Conviene, por lo tanto, buscar vinos más frescos, con un buen tanino, pero no exagerado, ya que de otra forma nos resultará muy duro y difícil. Traducido, recomiendo apostar por vinos jóvenes, robles y algunos crianzas que gocen de cierta frescura.

Pago de los Capellanes Roble 2010 (Pago de los Capellanes, DO Ribera del Duero): 100% Tempranillo. Color cereza muy intenso, con borde violáceo. Aroma a fruta roja y frutos del bosque, con notas de especias dulces y lácteos. En boca es sabroso, estructurado y con un agradable post gusto. Envejecido 5 meses en barricas francesas. Indicado para carnes, asados, fiambres, quesos semicurados y determinados pescados.
PradoRey Roble 2010 (Real Sitio de Ventosilla / PradoRey, DO Ribera del Duero): 95% Tempranillo, 3% Cabernet Sauvignon y 2% Merlot. Color cereza con borde granate. En nariz presenta aromas a fruta madura, sobre todo frutos del bosque, y unos toques de especias que le aportan sus 4 meses en barricas francesas y centroeuropeas. En boca es frutoso y sabroso. De excelente relación calidad / precio, este vino acompaña fenomenalmente bien carnes, asados, ibéricos, quesos semicurados y determinados pescados. Bajo mi punto de vista, nuestro mejor Roble en años... hasta que salga el 2011.

Cepa Gavilán 2009 (Bodegas Hermanos Pérez Pascuas (Viña Pedrosa), DO Ribera del Duero): 100% Tempranillo. Color cereza con borde granate, aromas de frutas rojas maduras, con toques de cacao que recuerdan su paso por barrica. En boca es frutoso y sabroso. Apropiado para acompañar carnes, asados, quesos curados y semicurados, así como fiambres y determinados pescados.
 
Adaro de PradoRey 2009 (Real Sitio de Ventosilla / PradoRey, DO Ribera del Duero): 100% Tempranillo. Color Cereza, con bordes granates. Aromas de fruta madura, especias dulces, regaliz y vainilla. En boca es cremoso, especiado, muy fresco, con gran presencia de fruta madura, fundamentalmente negra, y taninos maduros. Tiene una crianza de 12 meses en barricas francesas y centroeuropeas de primer uso, y un afinamiento posterior de 4 meses en conos de madera procedentes del bosque de Nevers. Poco más puedo añadir a este vino que no se haya dicho ya en este blog. Apuntar que está siendo un éxito rotundo de ventas, que era lo que le faltaba. Difícilmente llegará a Navidad. Acompaña bien carnes de todo tipo, asados, quesos curados y semicurados e ibéricos.

Caliza 2007 (Pagos de Familia Marqués de Griñón, Pago Dominio de Valdepusa): Syrah y Petit Verdot. Color cereza. En nariz sobresalen frutas maduras y especias, En boca es sabroso y muy largo. Envejece durante 10 meses en barricas francesas. De excelente calidad precio, acompañará bien arroces, carnes blanca y aves de caza.
 
Navaherreros 2009 (Bernabeleva, DO Vinos de Madrid): 100% garnacha de excelente calidad. Una gratísima sorpresa. Color cereza brillante, con aromas de fruta escarchada, grambuesas y ciertos balsámicos. En boca es especiado y sabroso. Excelente relación calidad -precio. Acompañará bien carnes blancas y rojas, así como ciertos pescados.

Joan D´Anguera 2011 (Joan D´Anguera, DO Montsant): Elaborado con Syrah y Garnacha, es de los mejores vinos tintos jóvenes que se hacen en España. Color cereza brillante, con aromas muy marcados a piruleta de violetas y frutas negras. En boca es eminentemente fresco y frutoso. Excelente relación calidad / precio. Acompañará estupendamente aperitivos, todo tipo de carnes e incluso ciertos quesos.
 
Martín Berdugo Joven 2011 (Bodegas y Viñedos Martín Berdugo, DO Ribera del Duero): 100% Tempranillo. Color cereza con borde violáceo. Aromas a fruta fresca, fundamentalmente roja. En boca es sabroso, frutos, fresco y con buena acidez. Acompañará muy bien aperitivos, carnes y ciertos quesos. De los mejores jóvenes de Ribera del Duero.

En fin, que estas son mis recomendaciones. Lo sé, me dejo fuera los espumosos, pero a tanto ya no llego.Deciros también que sin la Guía Peñín este post no hubiera sido posible. Por último, sólo me queda desearos un feliz verano y que recordéis que el vino se disfruta con moderación.

¡Salud!