sábado, 18 de agosto de 2012

Economía y Sociedad - Educación para salir de la Crisis

Algunas ideas

Dentro de unos años, cuando esta crisis acabe, que acabará, creedme, será el momento de hacer balance de todo lo acontecido. Mientras tanto, yo sigo acumulando notas, apuntes y algunos periódicos antiguos para algún día elaborar mi particular antología del disparate político - económico de estos años tan convulsos que estamos viviendo. Creo que será muy difícil encontrar un período histórico con tantísimas decisiones desacertadas tomadas a todos los niveles, tanto públicos como privados, que han incidido, bien en la gestación del actual cacao, bien en la gestión del mismo. Sí, en mayor o menor medida se ha pecado mucho de palabra, obra y omisión, sobre todo de estas dos últimas. Los gobiernos "dimitieron" de su labor de regular a mercados e instituciones, los banqueros jugaron hasta quebrar el sistema financiero internacional y ahora entre unos y otros han generado un matrimonio bastardo que amenaza que arruinar todo el estado de bienestar que durante décadas nuestros padres y abuelos lograron forjar. Porque como decía, tan mala ha sido la gestación de esta crisis como las recetas aplicadas para salir de la misma.

El caso de España es sintomático. En nuestro país, políticos de todos los partidos favorecieron una burbuja inmobiliaria de tal calado que ha dejado el país como un solar y a la banca necesitada de un rescate a nivel europeo. Para tratar de arreglar un problemón estructural tuvimos a un presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que no tuvo mejor idea que gastar lo que no tenía hasta lograr un déficit público record de un 11,5%. Paul Krugman, que no es dudoso en cuanto a su inclinación por el uso de medicinas Keynesianas, afirmaba algunos años al hablar de la crisis de Japón que un déficit público por encima de un 4% ya era una barbaridad. Los mercados, como es lógico, comenzaron a exigirnos un precio cada vez mayor por financiarnos como consecuencia de las dudas que generaba nuestra capacidad para devolver las deudas contraídas. En esto llegó Mariano Rajoy, que se postuló como el salvador de la patria, pensando que con su mera presencia la calma volvería a nuestro mercado de deuda. No necesitó ni tres meses para comprobar que no era así y comenzó un programa de recortes que también entrará en mi citada antología del disparate. No porque no se debiera meter mano al gasto público (lo cierto es que tenemos un estado que no podemos mantener en la actualidad), sino por cómo le ha metido mano al mismo. Particularmente, pienso que pasará a la historia como la mayor cagada de nuestro actual ejecutivo el recorte en la educación. Y no hablo en clave ideológica, que nadie me malinterprete.

El principal problema de nuestra economía radica en nuestra bajísima productividad. Para que todos nos entendamos, ésta mide la relación entre los bienes y servicios producidos en un país con los recursos y factores productivos empleados. La productividad, como muchos estudios han determinado, es el determinante último del crecimiento a largo plazo de la renta per cápita de un país.
Para que entendamos esto que acabo de explicar, voy a poner un ejemplo muy sencillo pero que creo que es esclarecedor. Imaginemos una economía cerrada compuesta por 100 trabajadores que producen 5 unidades cada uno de ellos. Su PIB será de 500 unidades monetarias y la renta per cápita de 5 unidades monetarias. Si la población aumenta de 100 a 110 trabajadores por cuestiones demográficas, las cuales siguen produciendo 5, el PIB aumentará un 10%, hasta las 550 unidades monetarias, si bien la renta per cápita se mantendría constante en 5 unidades monetarias. Si por el contrario, la población se mantuviese constante, pero se hallase una mejora tecnológica que permitiese que los 100 trabajadores generasen 6 unidades monetarias cada uno, el crecimiento del PIB sería de un 20%, ya que se elevaría hasta las 600 unidades monetarias, y la renta per cápita aumentaría hasta las 6 unidades monetarias. Moraleja: Se puede crecer por la acumulación de factores productivos o por un mejor uso de los mismos, y dado que uno de los principios básicos de la economía es la escasez, siempre se termina generando una ventaja competitiva mediante una mejora en el uso de los mismos, es decir, de la productividad.

Ahora aporto unos datos públicos al alcance de todos que creo son llamativos y esclarecedores. En el período 1996-2007, aquel en el que supuestamente estábamos en la "Champions League", la economía española creció a un ritmo vertiginoso del 3,5% de media, muy superior al del resto de la UE. Sin embargo, entre los años 2000 y 2007, España vivió también un incremento de la población activa de más de un 12% debido a la llegada masiva de inmigrantes. En términos porcentuales, dicho incremento poblacional sólo tiene un comparativo histórico, y fue el de EEUU en el siglo XIX. Si se pondera el crecimiento de nuestra economía por el número de habitantes, se observa que nuestro país creció ligeramente por encima de la media de la UE entre 1996 y 2004, que entre 2004 y 2006 lo hizo al mismo resto que nuestros vecinos comunitarios y que directamente desde el 2006 lo hizo por debajo. Dicho de otra forma, España creció gracias a una burbuja inmobiliaria que necesitó de mucha mano de obra poco cualificada y que generó muy poco valor añadido. En cuanto la burbuja explotó, el castillo de naipes se vino abajo con una facilidad pasmosa, porque nuestro crecimiento no era sostenible. El otro motor de nuestra economía, el turismo, también ha sido tradicionalmente intensivo en mano de obra poco o nada cualificada. Aunque desde las universidades y escuelas de negocio se está tratando de cambiar este aspecto, lo cierto es que aún nos sigue faltando.

Ahora bien, ¿qué es lo que influye en las diferencias de productividad entre diferentes países y por qué España ha vivido una situacion como la descrita en el párrafo anterior?  Como  numerosos estudios se han encargado de demostrar (y cómo ya se expuso en este blog), el principal factor que explica dichas diferencias, se debe a la llamada formación de Capital Humano, la cual está vinculada de forma muy directa con el nivel educativo de un país y los años de escolarización de la población adulta. Si lo pensamos es lógico. A mayor cualificación de un trabajador, mayor será el valor añadido de su trabajo.

Aporto más datos. La media de años de escolarización de un adulto de más de 25 años en España es de apenas 9,4 años frente a los casi 14 de Canadá, EEUU o Alemania. Algunos autores consideran que España necesitaría entre 30 y 40 años de fuertes inversiones en su sistema educativo para alcanzar a estos países. No quiero ni pensar cuánto falta ahora tras los recortes. Se estima, además, que el 59% del gap de productividad entre EEUU y España se explica sólo por la formación de capital humano. Diferentes estudios, además, han hallado correlaciones positivas entre los años de escolarizacion de la población adulta y la tasa de empleo de una economía, la tasa de actividad económica, el capital físico productivo privado y la inversión en I+D+i expresado en porcentaje del PIB. Respecto a estos dos últimos puntos, de nuevo es lógico, ya que mayor capital físico privado y mayor inversión en I+D+i requieren puestos de trabajo más cualificados. Pero hay más. Los países con menores niveles educativos se centran en imitar tecnologías, no en innovar, lo que sin duda les deja en peor situación competitiva en el actual mundo globalizado que vivimos.

Si estos datos ya son preocupantes, me meto ahora con el que creo que es el último informa PISA elaborado por la OCDE. Según el mismo, los años de educación, como explicaba, son relevantes, pero se hallan diferencias interesantes entre idénticos años de escolarización y formación de Capital Humano. El cómo se organicen y gestionen los recursos educativos, el número de horas lectivas, la cualificación del profesorado, etc., incide también en la formación de Capital Humano. Pues bien, los resultados para España son curiosos. Antes de los actuales recortes, aunque no salíamos mal parados en la inversión total (aunque se aconsejaba un aumento de gasto por alumno), sí que se apuntaba que los resultados obtenidos eran inferiores a los esperados en virtud de los recursos empleados. Se apuntaba a falta de evaluación por parte de las autoridades y falta de incentivos económicos y no económicos que favorezcan la promoción de profesores y directores, la formación y el reciclaje continuo. Me pregunto si con las últimas medidas se ha hecho algo que favorezca la motivación de los miles de profesores vocacionales de nuestro sistema educativo.

Uno de los problemas que tiene un pueblo que no recuerda su historia, es que está abocado a repetir los errores cometidos durante la misma. Lo preocupante viene cuando se olvidan cuestiones de hace apenas unos años. Nuestro sector inmobiliario, el cual llegó a suponer el 12% de nuestro PIB, cuando nunca debió superar el 7% del mismo, sacó del sistema educativo a miles de jóvenes que se pusieron a trabajar en una industria que pagaba unos salarios desorbitados. Hoy esos jóvenes copan las listas del INEM sin ninguna formación y con un futuro laboral más que sombrío. Los recortes en educación empujarán a salir del sistema a jóvenes que por su situación familiar no puedan seguir permitiéndose estudiar, lo que de nuevo redundará en nuestra baja formación de Capital Humano y nos abocará a vivir situaciones como la actual en el futuro.

Pero voy más allá. La educación, junto al I+D+i forman una especie de círcurlo virtuoso capaz de sacar a cualquier país adelante. Tal vez fue la lección que más clara me quedó de mi periplo americano de hace un par de años. EEUU es una idea por encima de un país y allí, cualquier persona con talento encuentra medios para investigar. Al final las facilidades para el estudio y la creación de equipos multidisciplinares en la enseñanza universitaria redunda en mayores hallazgos, mayores publicaciones, mejoras en los ranking de universidades y el deseo de más y más jóvenes talentosos de todo el mundo de venir a tu país a aportar su granito de arena. Lamentablemente, España no sólo ha recortado en educación, sino que en el año 2010 tan sólo invertía el 1,39% de su PIB en dicha partida, frente al 2% de media de la UE, el 2,77% de EEUU y el 3% recomendado por el Consejo Europeo. Al final, nuestros principales talentos terminan por emigrar y en muchos casos ni siquiera se plantean volver, con la consiguiente descapitalización que ello supone.

No me olvido de las empresas. Hace mucho que no escribo sobre ello, pero sigo con mi RSC y a puntito de terminar mi tesis. Hoy más que nunca las compañías deben ser creadoras de sociedad. Un 30% de fracaso escolar es una barbaridad que también atañe a las mismas. Hoy más que nunca son necesarias medidas de conciliación laboral y familiar, jornadas flexibles, carreras adaptadas a las circunstancias vitales de las personas o el teletrabajo para que los padres puedan ejercer también como tales. Es una inversión necesaria que a largo plazo repercutirá positivamente a las empresas. No olvidemos que todas las crisis tienen unos ingredientes comunes: cortoplacismo, avaricia desmedida y ausencia de valores. Y a ser ciudadano se aprende, fundamentalmente, en casa.

Cambiar un modelo productivo como el nuestro llevará su tiempo y desgracidamente los retornos de la inversión en educación tardan en llegar varios años, muchos más que los ciclos políticos, por lo que hoy más que nunca es imprescindible un pacto nacional por la educación y que ésta quede en manos de profesionales y no de políticos con oscuras intenciones partidistas. Invertir en educación no sólo es clave para salir reforzados de la actual coyuntura, sino que nos permitirá afrontar mejor crisis venideras.






2 comentarios:

The Flying Spaniard dijo...

Muy interesante, Fernando. Estoy totalmente de acuerdo. Personalmente y cómo ciudadano, yo no espero que un gobierno me dé todas las soluciones para salir de la crisis pero sí tiene la obligación de poner los recursos necesarios a disposición para que "otros más capacitados" lo hagan. Yo echo en falta más visión a largo plazo de clase política en general. El día que termine la crisis, por ósmosis, por Sta. Merkel, porque hemos encontrado financiación en Marte o por lo que sea...¿Quién va a dar empleo a ese 25% de parados que tenemos en España, y sobre todo a esos jóvenes que abandonaron el colegio para "forrarse" como paletas? El problema es que antes de la crisis, nuestro top4 de sectores económicos nacionales era la construcción que pinchó, el turismo de sol&playa igual que en otras orillas mediterráneas dónde Ryanair te lleva igualmente, la industria automovilística que si sigue en este país es por las subvenciones/incentivos autonómicos y que si no estaría en POlonia o Indonesia, y el sector agroalimentario en versión PYME que conoces bien, en general muy atomizado y con poco volumen ni nivel de internacionalización...pero que desgraciadamente no son de un grandísimo valor añadido...así que el día que se termine la crisis...¿Quién va generar ese empleo? Lo que yo hecho en falta de nuestros "paupérrimos líderes políticos" sea del color que sea, es que no tomen la iniciativa para reunir a los diferentes actores sociales (partidos, sindicatos, patronal, académicos, sociedad civil, intelectuales, etc.) y generen un análisis DAFO, un debate y un estudio comparativo con otros casos de éxito de hacia dónde queremos que vaya la economía española en 2025-2030...y una vez identificados unos pocos sectores económicos de alto valor añadido (se llamen biotecnología, ingeniería espacial, economía verde...ni idea)...adapten los programas de estudio universitarios pero también de formación profesional a estos objetivos y creen incentivos para ayudar a las empresas (financiación, contratación, etc.) que tomen esa dirección estratégica...¿O es que estos albañiles y camareros ahora en paro, con todo el respeto del mundo a estas personas y profesiones, se van a poner ahora a estudiar ingeniería industrial para reciclarse y emprender y crear puestos de trabajo? En fin, es sólo mi opinión...pero estoy totalmente de acuerdo que recortar en educación e I+D+i es un craso error...también convendría dejar de demonizar la figura del empresario siguiendo el modelo decimonónico del explotador...me gustaría pensar que las nuevas generaciones de emprendedores no tienen nada que ver con esto...al fin y al cabo, los que crean empleo son gente con ideas, iniciativa y arrestos para jugarse su patrimonio y lanzarse a la aventura de emprender...y a esta gente hay que apoyarla!

Ale, ahí queda eso!
Abrazo
Roger

Fernando dijo...

¡Hola Roger!

¡Millones de gracias por pasarte por El Disparadero! ¡Espero leerte por aquí con asiduidad!

Decirte que estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que apuntas.

En primer lugar, la economía tiene un problema, y es que sus tiempos no son los de la política. Cambiar un modelo lleva décadas, pero las elecciones son cada cuatro años. Es por ello por lo que yo echo en falta lo que apuntas, visión a largo plazo, pactos de estado en cuestiones esenciales, una hoja de ruta, para que entre todos sepamos dónde queremos que vaya la nave. Se logró en la transición y se ha logrado con las pensiones. La actual situación es tan grave, que se requieren hombres de estado y no de partidos. Desgraciadamente, me temo que tenemos la mediocridad instalada en el parlamento. Y así nos va.

Se debe modernizar también la educación universitaria, como bien apuntas. Es necesario apostar por una educación pública de calidad, pero en el que se involucren las empresas. Efectivamente hay una distancia sideral en muchas carreras entre lo que se enseña y lo que demanda el mercado laboral. Todo ello sin perjuicio de apostar también por la formación en humanidades y otras asignaturas que creo que nos ayudarían a encontrar respuestas en momentos como el actual.

Por último, muy de acuerdo contigo con el asunto de los empresarios. Si alguien puede crear riqueza en este país son las PYMES, las cuales tienen casi siempre detrás a un emprendedor que arriesga lo que tiene. Desgraciadamente, creo que somos las grandes olvidadas en este berenjenal.

Un fuerte abrazo