sábado, 11 de agosto de 2012

Vivencias - El Día en que Toqué Fondo

Reconstrucción

Por mucho que duela y por mucho que cueste aceptarlo, hay momentos en la vida en los que es necesario tocar fondo. Yo lo comprendí hoy hace justamente un año, el día que murió mi abuela Chelo. Mi abuela ya lo había hecho todo en este largo peregrinaje hacia Ítaca y su marcha era algo inevitable, ley de vida y de la propia naturaleza. Sin embargo, da igual el resorte. Hay momentos en a lo largo de tu existencia en que cualquier chispa puede hacer que salte por los aires el dique que durante un tiempo ha evitado que se desborde toda la porquería y la rabia que acumulas durante meses. Es entonces cuando sale todo el dolor, toda la pena, todos los sinsabores que has ido amontonando y que te han ido alejando paulatinamente de todo aquello en lo que crees.

El día en el que tocas fondo, es el momento de tener el valor de mirarte en el espejo de tu interior, reflexionar sobre ti mismo, de cuestionarse dónde estás y dónde quisieras estar, de hacer autocrítica y comprender que todos tenemos derecho a purgar nuestras penas, pero que llega un momento en el que hay que levantarse, porque lo importante, como siempre me gusta decir, no es caer, sino ser capaz de alzarse de nuevo. Que tratar de comprender por qué te pasan las cosas no es tan importante como saber el para qué te pasan. Porque el día en el que tocas fondo, es también el momento de comprender que nadie va a hacer más por ti que tú mismo, que en esta vida se trata de ser feliz, discriminando lo imprescindible de lo accesorio, y dándote cuenta de que lo que realmente es importante son las personas que siempre están a tu lado, aquellas que acuden a ti sin que hace falta que les llames, porque te quieren y te apoyan de forma incondicional. Que efectivamente, al final de la vida lo que cuentan son el amor y los afectos que has sido capaz de cultivar durante años por encima de tarjetas de presentación, dinero o prestigio acumulado a lo largo de tu trayectoria profesional. Que muchas veces se debe relativizar, porque la verdadera felicidad se encuentra en las pequeñas cosas del día a día. El día en el que toqué fondo me di cuenta de que lo que de realmente se trataba era de ser uno mismo, de reencontrarme tras perderme en aquel bosque tan espeso y horrible que fue el "curso" 2010 - 2011.

Hoy se cumple un año de aquello, como decía antes, y escribo estas líneas con la certeza de estar en el buen camino, con la tranquilidad de quién sabe que pese a las idas y venidas que siempre tienen estos procesos de crecimiento personal, cada día estoy más cerca de ser yo mismo en todos los sentidos. Hoy me siento feliz por encima de las circunstancias que a uno le rodean, agradecido de tener a tanta gente que me quiere a mi alrededor y con ganas de seguir saboreando cada segundo del camino que esté por recorrer, porque pienso, como le decía a mi buen amigo David García Goñi el otro día, que lo mejor siempre está por llegar...si ponemos de nuestra parte. La vida, en el fondo, no deja de ser un estado de ánimo. Y cuando éste flaquea, que también es humano, cuando vuelven las dudas, me pongo esta canción de Deluxe que ahora os dejo:

"Es el mejor momento,
asumir que toda sabiduría y experiencia
no resisten a veces la fuerza de algunas corrientes

Es el mejor momento,
comprender no poder ganar todas las veces,
y entender que esa es la llave
hacia un camino más amable.

Y aceptar que no todo es tan fácil,
y que no siempre los huesos aguantan el peso.
Reconstrucción"

El año pasado, definitivamente, tocó Reconstrucción


A la memoria de mi abuela Chelo, que desde allí arriba seguro que ha tirado de mi este último año, y dedicado a mi familia y amigos, que han aguantado carros y carretas para que volviera a ser el que simpre fui.

6 comentarios:

David García Goñi dijo...

El día que toqué fondo fue la antesala del día que solté todo lo que no es imprescindible, y desde entonces viajo ligero, con una sonrisa y mil razones para mantenerla.

Un abrazo Fernando, eres muy grande.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Estupendo post Fernando. Esta frase resume perfectamente lo que significa aprender a vivir.

"El día en el que tocas fondo, es también el momento de comprender que nadie va a hacer más por ti que ti mismo, que en esta vida se trata de ser feliz"

Me ha gustado mucho. Un fuerte abrazo

Katy dijo...

"La noche oscura del alma" Que tan bien cantaba San Juan de la Cruz. Renacer como el ave el Fenix. Cuando estas cosas pasan y la luz se ¡vuelve a encender es una gran oportunidad de crecer.
Gracias por compartir tan bella reflexión y no menos dura experiencia personal.
Te felicito por ello.
Un abrazo

Fernando dijo...

David, como te dije el otro día, tú sí que eres grande. Espero que nos podamos ver pronto y compartir muchos de los buenos momentos que nos quedan por vivir.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Fernando, millones de gracias por pasarte y por tu comentario, como siempre.

Efectivamente, nadie va a hacer más por nosotros que nosotros mismos. Tenemos todo el derecho del mundo a lamentarnos cuando nos vienen mal dadas, pero también tenemos la obligación de levantarnos, dar un paso al frente y, sobre todo, de ser felices. Esta vida es maravillosa... si ponemos de nuestra parte.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Katy, millones de gracias por pasarte, como siempre. Y qué grande que traigas a colación a San Juan de la Cruz. Sin dudas la historia y los momentos vitales tienden a repetirse. Lo importante es aprender de cada uno de ellos.

Un fuerte abrazo