martes, 26 de mayo de 2009

Economía - Sobre Brotes Verdes (I)

Reflexiones Acerca de la Salud Real de Nuestra Economía: Política Fiscal

Comienzo hoy una trilogía sobre la salud real de nuestra economía. Espero que os guste.

Si hay algo que hay que reconocerle a José Luis Rodríguez Zapatero es que es un optimista empedernido. Y algo de ese optimismo se le ha pegado a la nueva Ministra de Economía Elena Salgado. Tal vez por ello hace unas semanas ésta última(haciendo alusión a Bernanke) hablaba de que veía "brotes verdes" en la economía española, signos de recuperación y esperanza que, según ella, hacían presagiar que tal vez lo peor ya había pasado. Hace apenas 72 horas, nuestro presidente del Gobierno suscribía esas mismas predicciones. ¿Tiene razón Zapatero? ¿Será cierto que la economía española está a punto de iniciar una lenta recuperación?

Desde luego a la luz de los informes, habría que, cuando menos, poner en duda la tan ansiada recuperación. Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorro, acaba de publicar unas correcciones a la baja respecto a las expectativas para la Economía Española. Si hace unos meses afirmaba que durante este 2009 caeríamos un 3,1% y en el 2010 un 0,4%, ahora nos anuncia un -3,8% para el ejercicio en curso y un -1,2% para el siguiente. Para colmo de males, augura una tasa de paro del 21%, o lo que es lo mismo, que superaremos los 5 millones de desempleados. Pero vamos a pasar de cifras e informes. Vamos a entrar en harina y vamos a echar un vistazo a nuestra economía, más que nada para ver si nuestro presidente del gobierno ha hecho esas declaraciones con claro afán de infundir confianza en nuestra economía, o por el contrario existen, efectivamente, brotes verdes que nos hagan vislumbrar tiempos mejores.

Quiero introducir muy brevemente un par de conceptos básicos de economía para que se entienda mejor lo que voy a tratar de explicar. Que nadie se me asuste. Este blog sigue siendo para todos los públicos, pero creo necesario dar alguna pincelada previa. El Producto Interior Bruto (PIB) de un país se define como el valor de todos los bienes y servicios finales producidos por un país en un determinado período. Simplificando mucho, el PIB se calcula a partir de la Demanda Agregada de bienes y servicios, la cual se compone de cuatro conceptos básicos: uno, el Gasto Público; dos, el consumo privado; tres, la inversión (entendida como un aumento de la cantidad física del capital); y cuatro, las Exportaciones Netas (exportaciones menos importaciones). Todas las políticas que lleve a cabo un gobierno para expandir la Demanda Agregada son las llamadas "Políticas Fiscales".

Hecha la explicacion, vamos al asunto. ¿Hay o no hay brotes verdes? Si hay algo que en esta crisis nos diferencia de nuestros vecinos, es que mientras ellos (sobre todo Francia, Inglaterra y Alemania) afrontan problemas sobre todo coyunturales y algo estructurales (los menos), en España la proporción es a la inversa.

Si cogemos las dimensiones del PIB expuestas con anterioridad, veremos que el crecimiento de España en estos últimos años se ha debido a dos motivos fundamentales. Uno, el aumento de la Inversión, sobre todo derivada del sector inmobiliario; y dos, el consumo privado. En ambos casos, el boom vivido en el último decenio se ha visto favorecido por una alegría sin precedentes en la concesión de créditos, la capacidad de endeudamiento del ciudadano medio español y unos tipos de interés realmente bajos, en ocasiones incluso por debajo de la inflación.

Actualmente este modelo se ha agotado. Es cierto que el ratio endeudamiento de los hogares/PIB español es más bajo que el de Inglaterra, por ejemplo, lo cual nos podría hacer pensar que tal vez las familias españolas podrían endeudarse aún más. Sin embargo, si analizamos las cifras de paro y entendemos que el ratio anterior es una media, nos daremos cuenta de que bien, o estamos en el límite, o lo hemos sobrepasado. Con casi 1 de cada 5 españoles en el paro no podemos seguir dicha espiral. Tampoco los bancos están por la labor, pero eso lo explicaré en el segundo capítulo de esta trilogía. Tener casi un 20% de paro y poca capacidad de endeudamiento es sinónimo de que el consumo va a caer más de lo que ya lo ha hecho. Y lo peor es que a corto plazo no tiene visos de recuperación.

La Inversión tampoco parece que pueda crecer a corto plazo. Si el consumo se retrae, ¿para qué aumentar la capacidad productiva? El sector inmobiliario, además, era el que lideraba esta dimensión del PIB. Ahora mismo la burbuja ha estallado. No podemos esperar, por lo tanto, que suba y tire del PIB como lo ha hecho estos últimos años. Una de las medidas propuestas por el gobierno es la supresión de las subvenciones para la compra de vivienda en el 2011. Con ello busca acelerar la compra venta del "stock" de viviendas durante los peores años de la recesión, para luego dejar que el mercado se ajuste por si solo. Creo que la idea es buena, pero también que el principal problema para adquirir una vivienda, además del consabido drama del paro, es el de la falta de liquidez, por lo que la supresión de la desgravación no va a modificar el curso de los acontecimientos. Yo la hubiera quitado ya.

Miremos el gasto público. El Gobierno ha hecho una inversión sin precedentes para reflotar la economía española. Keynes defendía que en graves crisis como la actual, una política que incurriera en déficit público podría ser un buen remedio, puesto que un aumento del gasto público puede expandir la demanda agregada. Es decir, aumentan las transferencias del estado al ciudadano, este vuelve a consumir, las empresas invierten y se le da la vuelta a la situación. El problema es que la ecuación no es tan sencilla.

No sé si os acordáis del post del padre y el hijo, pero bueno, el ejemplo es parecido. Un padre le da a su hijo su renta para que éste estudie y consiga un buen trabajo. Si el hijo se lo gasta en ir de fiesta no se formará y el día de mañana conseguirá un empleo que no le permitirá devolver todo el dinero a su padre. A éste no le quedará otra que apretarse el cinturón. La economía son ingresos y gastos y los gobiernos actuales se han gastado el dinero de hoy y de mañana. Si no hay réditos, tendremos un problema. Y si el dinero va destinado a obras públicas que deciden los ayuntamientos, tenemos un buen problema. Una plaza mayor remozada no nos hace más competitivos. Un poliderportivo tampoco. Es pan para hoy y hambre para mañana.

Recaudar más impuestos para sufragar el aumento del gasto público va a ser una quimera para el gobierno salvo que la economía se reactive. Menos consumo implica menos ingresos por IVA. Menos consumo implican también peores resultados económicos de las empresas, o lo que es lo mismo,menos ingresos por el Impuesto de Sociedades y más gente en el paro. Y más paro implica menos ingresos por IRPF. No creo que a nadie se le ocurra a estas alturas subir la presión fiscal. Vamos, que o mejora nuestra competitividad o nos tocará apretarnos, y mucho, el cinturón.

Las exportaciones netas tienen, habitualmente, un saldo negativo para nuestro país. La causa es obvia: importamos más de lo que exportamos. Por dos motivos fundamentalmente. Uno, por que no tenemos demasiadas industrias competitivas. Tenemos muy difícil ser los más baratos por nuestro grado de desarrollo y atomización de nuestras industrias, por lo que tenemos que competir en calidad e innovación. Y ahí estamos muy atrás, porque "jugamos" con los más grandes. Dos, porque somos un país dependiente casi al 100% energéticamente del exterior. Importamos el 99% de nuestro petróleo, compramos el gas natural a los países del Magreb e incluso le compramos a Francia electricidad de sus centrales nucleares cuando no nos llega con nuestros medios. Tan solo nos salvan las renovables.

Curiosamente, ahora que la crisis ha llegado a su momento álgido, las exportaciones netas han tenido un saldo positivo, pero se ha debido a la debilidad de nuestra demanda interna,lo que ha derivado en un freno a las importaciones, no en una mejora de la competitividad de nuestra industria. Alemania, sin embargo, va a caer un 6% del PIB este 2009 por el desplome de sus exportaciones netas. Un país con una industria tan competitiva en bienes de equipo y maquinaria, está más expuesto en una crisis como esta, pero cuando las cosas mejoren los germanos saldrán adelante, porque tiene un modelo que funciona que simplemente está sufriendo la resaca de la juerga mundial que nos hemos corrido con cargo a los famosos "ninjas". A poco que mejoren las perspectivas, Alemania volverá a exportar y a ser la locomotora Europea.

¿Tan mal lo tenemos? Pues bien no pinta, desde luego. Tenemos también algunos salvavidas que nos pueden ayudar a ver las cosas con otras perspectivas. Por ejemplo, somos muy competitivos en energías renovables, telecomunicaciones, turismo, industria textil y alimentaria, por ejemplo. Hay por donde tirar. Reforcemos dichos sectores mientras otros se van alzando.

¿Qué más podría hacer el gobierno? Esa es la pregunta del millón. Primero porque como aventuró Solbes, y quien sabe si dicha afirmación no le costó el ministerio, no creo que haya mucho margen para más política fiscal. En cualquier caso, toda medida encaminada a fomentar el consumo privado o mejorar la competitividad de nuestra industria o el saldo de la balanza de pagos parece acertada. Concretando: transferencias públicas realizables a la hora de consumir, fomento de energías alternativas y renovables que reduzcan nuestra dependencia exterior y, sobre todo, medidas que redunden en una mejora de la competitividad de nuestra industria, desde apoyo al I+D e investigación hasta mejora de las infraestructuras, pasando por educación y una reforma de arriba a abajo del mercado de trabajo. Pero me vais a permitir que estos últimos aspectos los aborde en el último capítulo.

Mientras tanto no podemos negar que hemos tenido los ingredientes correctos para tener una buena primavera: agua, viento y ahora parece que sol y calor.De momento son los brotes más verdes que veo. Las medidas anunciadas por el gobierno en el debate del estado de la nación, aunque bien intencionadas, creo que no abordaron los principales retos que necesita nuestra economía: mejora de la competitivad, reforma del mercado laboral y educación. Sobre todo esta última.



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