miércoles, 23 de noviembre de 2011

Vinos del Mundo - Adaro de PradoRey

Sobre el Misterio Mejor Guardado de la Bodega

Hoy, por fin, tras más de dos años de espera, hemos presentado en sociedad el último gran vino que hemos elaborado en PradoRey. Se llama Adaro y es un homenaje a mi abuelo, Javier Cremades de Adaro, un visionario, adelantado a su tiempo en muchos aspectos, que de alguna manera nos ha servido de inspiración a la hora de hacer este vino. La cosa ha tenido su intriga, porque hace unas semanas comenzamos a enviar a muchos periodistas, críticos, prescriptores y somelieres unas botellas anónimas, invitándoles a catarlas y a conocer de quién estaba detrás de aquello un poco más adelante. Tras varias semanas de intriga, hoy hemos revelado el misterio: El vino es el Adaro y la bodega que lo elabora es PradoRey.

Mi abuelo Javier Cremades, era el hijo pequeño de 7 hermanos que quedaron huérfanos de padre muy pronto. Pese a las estrecheces económicas que por entonces padecían, pudo ir a la Universidad Politécnica de Madrid a estudiar agrónomos, pudiendo formarse para trabajar en lo que ya entonces era su pasión: el campo. En aquellos años, cuenta con cierta gracia, cómo se ganaba un dinerillo ayudando a elaborar y vender un vino en La Mancha. Aquello fue más un hobby que un trabajo serio, pero le sirvió para darse cuenta de que el mundo del vino le apasionaba, prometiéndose así mismo que algún día sería capaz de producir sus propios caldos. 

Cuando terminó la carrera, juntó algo de dinero y compró unos terrenos en Gandía. La gente se reía de él, porque le decían que sería imposible que allí pudiera cultivar nada por su proximidad al mar. Craso error. Mi abuelo se las ideó para ganarle terreno al mar y con un ingenio fuera de lo común, logró que aquellas tierras aparentemente inertes, dieran unos frutos de una calidad y una cantidad asombrosa. Tal fue su éxito, que los primeros colonos israelíes se desplazaron hasta Valencia para estudiar lo que había sido capaz de desarrollar allá por los años 70. Pero no sólo tuvo éxito en Gandía. Poco a poco fue siendo capaz de transformar secanos en regadíos rizando el rizo y desafiando todas las dificultades que le iban saliendo por el camino. Aún así, los años pasaban y mi abuelo seguía teniendo un sueño pendiente de cumplir: elaborar su propio vino.

Siempre tuvo claro que quería apostar por la Ribera del Duero. Para él, Vega Sicilia era un espejo, el mejor vino del mundo, y siempre pensó que aquella zona era la mejor para desarrollar un proyecto vitivinícola de gran envergadura. En los años 80, por fin, se juntaron todos los astros de golpe y pudo comprar una finca de 3.000 hectáreas llamada Real Sitio de Ventosilla, la cual, por aquel entonces, no tenía ni una sola hectárea de viñedo plantada, y mucho menos, claro está, la actual bodega. Ni corto ni perezoso, se puso rápidamente manos a la obra tratando de cumplir su sueño. Nada de probar con unas hectáreas para ver cómo iba el experimento. Ni más ni menos, decidió plantar 520 hectáreas de viñedo, las cuales aún siguen constituyendo la extensión más grande de toda la Ribera del Duero. De nuevo volvieron a reírse de él. Ribera del Duero no era por aquel entonces ni la sombra de lo que es hoy. Había muchas dudas sobre si aquella zona, en un clima tan extremo, mucho más que el de Rioja, podría algún día hacer competencia a las mejores denominaciones de origen de todo el mundo. Aquello hizo que a mi pobre abuelo se le tildase de "el loco de la Ventosilla". ¿Quién si no podría plantar un millón de cepas, 520 hectáreas de viñedo en Ribera del Duero? Más aún: ¿a quién se le podía ocurrir plantarlas en la zona más alta y más fría de toda la Ribera del Duero? Un día, hablando con mi abuelo, cuando yo era un mero adolescente, me dijo una frase que nunca olvidaré: "Fernando, es en los climas y latitudes extremas dónde se consiguen los mejores frutos."

Pasaron los años y aquellas cepas fueron dando sus primeros kilos de uva. Primero se vendían a otras bodegas de la zona y con aquellas plusvalías se fue financiando la bodega de Ribera del Duero. El primer PradoRey salió en 1.996. A partir de ahí, todo fue hacer camino al andar. Los prejuicios seguían, la gente hablaba, pero nuestro vino cada vez iba gustando más, cada vez estaba en más sitios y poco a poco iba conquistando también a buena parte de la crítica. Lo conseguido hasta la fecha era imponente para ser unos recién llegados, pero sentíamos que teníamos que dar un pasito más. En el año 2009, de nuevo se juntaron todos los astros. Las cepas ya comenzaban a tener una edad más que interesante para hacer cosas distintas, los técnicos de viñedo y bodega conocían el terruño como la palma de su mano y las medidas que poco a poco habíamos ido implementando (rendimientos reducidos por hectárea, vendimias seleccionadas, recolección en cajas, mesa de selección, etc., etc.), estaban dando sus frutos. Nos faltaba una añada que estuviera a la altura y aquel 2009 fue antológico. Ese era el año de hacer algo diferente y decidimos hacerlo en homenaje a mi abuelo. Desde entonces, ha sido nuestro secreto mejor guardado.

Adaro de PradoRey 2009, es un vino catalogado como Crianza dentro de la DO Ribera del Duero. Su uva, 100% tempranillo (o tinta fina) procede en un 90% del Hoyo Dornajo, una parte de la Finca Ventosilla de casi 850 metros de altitud. Es decir, la zona más alta de toda la finca y de las más altas de toda la Ribera del Duero. Unos 100 metros por encima de Peñafiel, para que nos hagamos una idea. El otro 10%, es una selección de las mejores uvas del resto de la finca. Su fermentación alcohólica se llevó a cabo en depósitos metálicos pequeños de sombrero invertido y la maloláctica en conos de madera. Ha permanecido 12 meses en barrica nueva, en su mayoría francesa, pero también con un toque del cáucaso. Finalmente, ha pasado otros 3 meses afinándose en los conos de madera de Nevers de nuestra bodega de Real Sitio de Ventosilla antes de ser embotellado. 

Adaro de PradoRey es un vino que sabe al terruño del que procede, destacando su frescura y su elegancia. En nariz se encuentran abundantes frutos rojos (cereza y grosella fundamentalmente), pero también matices a vainilla y regaliz que reflejan la presencia de una madera muy bien integrada. Sus notas púrpuras y moradas le auguran un buen envejecimiento en botella y todavía una importante capacidad de mejora. No es un vino que se vaya a elaborar de manera recurrente, sino aquellos años en los que la calidad de la cosecha nos permita alcanzar este nivel.

Aunque todavía es pronto para sacar conclusiones, las primeras críticas de la prensa han sido unánimes: en las catas ciegas que nos han remitido a bodega, los principales somelieres y prescriptores han puntuado extraordinariamente bien al vino. En la Guía Peñín ha salido puntuado con 93 puntos, una barbaridad para un Crianza de Ribera del Duero. A partir de mañana nuestros distribuidores comienzan a llevarse el vino. Estará disponible en los mejores restaurantes de cada provincia, bodegas y tiendas especializadas, no pudiendo encontrarse el mismo en grandes superficies Su PVP estará en torno a los 14 euros.

Dicen que la historia se repite y con mi abuelo ya van varias veces. Adaro de PradoRey le ha vuelto a dar la razón cuando se empeñó en hacer un vino en latitudes imposibles. Como siempre ha dicho,  y reitero, es en los climas extremos es dónde se consiguen los mejores frutos y este vino creo que lo refleja. Sigo pensando que nuestro mejor caldo está por llegar, pero por lo pronto mi abuelo ha podido cumplir su sueño. El sueño de un hombre adelantado a su tiempo. El sueño de Adaro.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Economía - Los retos (económicos) de Mariano Rajoy

Algunas Ideas

Bueno, pues ayer terminamos de salir de dudas (aunque vistas las encuestas no sé si alguien tenía muchas) y ya sabemos que el Partido Popular gobernará durante los próximos cuatro años. Finalmente Mariano Rajoy ha obtenido los mejores resultados que el partido de la calle Génova haya logrado jamás, lo cual, unido al descalabro del PSOE,  hizo de la jornada de ayer un acontecimiento histórico en nuestra joven democracia. Ahora bien, la mayoría absoluta lograda por el Partido Popular le obliga a estar a la altura de las circunstancias. Mucha gente ha confiado en Mariano Rajoy y su equipo para sacarnos del atolladero y ello implica una enorme responsabilidad, magnificada aún más por la dificilísima situación que atraviesa nuestro país. El futuro gobierno afronta el reto de su vida, porque de no hacerlo bien, es posible que su carrera política finalice para siempre, como muy probablemente le pase a José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Qué medidas necesita España para salir de la crisis? La pregunta es compleja y, probablemente, haya que añadir, que por muchas reformas que se hagan, nuestro país sólo podrá salir de este lío de la mano del resto de la Eurozona. Es decir, en las manos del futuro gobierno de España no está tanto el darle la vuelta a la tortilla por sí solo, como el lograr el que cuando la máquina arranque (que volverá a arrancar), estemos en disposición de subirnos al tren y no nos quedemos rezagados. Para ello creo que es imprescindible resolver algunos de los problemas más acuciantes que tenemos en la actualidad. A ver si soy capaz de resumirlos hablando para todos los públicos.

1) Reforma del mercado laboral: Creo que no hace falta ser economista para entender que esta medida debe ser la primera y de mayor calado que debe afrontar el nuevo gobierno. Desgraciadamente, nos hemos pasado buena parte de la crisis hablando del abaratamiento del despido, cuando éste, en el fondo, es una segunda derivada del problema. Hay que darle la vuelta a nuestro sistema de negociación colectiva, de tal forma que los convenios se adapten a la realidad de cada empresa y no a un sector y a una provincia. 

En ese sentido, sería interesante que se modificasen también las estructuras salariales, de tal forma que se vinculasen las mejoras retributivas a mejoras en la productividad. Esto no implica que las mejoras sólo se den cuando la empresa obtenga beneficios, como una amiga me apuntó un día. Se trata de objetivar el desempeño individual de cada trabajador y de que a éste se le mejore en función de criterios objetivos y medibles. A su vez, creo necesario que los salarios lleven un componente variable en casi todos los empleos, vinculados a objetivos no cortoplacistas. Modificar las estructuras salariales no implica necesariamente perder de vista las subidas del IPC, pero tal vez habría que buscar un equilibrio tomando como referencia determinadas subidas de bienes de primera necesidad, por ejemplo, o medidas similares.

Resulta imprescindible dotar de cierta flexibilidad a empresas y trabajadores para que, cuando vengan mal dadas, los ajustes del mercado laboral no se produzcan exclusivamente vía puestos de trabajo (que es lo que pasa siempre en nuestro país, que el paro se dispara). Habría que buscar una medida parecida a la alemana, con bajadas o congelaciones salariales, de tal forma que se puedan preservar los mayores empleos posibles. Esto tiene como contrapartida por parte de las empresas evitar en la medida de lo posible ERES y despidos masivos. Esto también lo llevan a cabo empresas alemanas como BMW o Daimler. En el caso de la primera desde 1983, por ejemplo. Es cierto que España tiene un problema muy gordo que no tiene Alemania, y es que nuestras familias están mucho más endeudadas que las germanas, lo cual limita, y mucho, las bajadas salariales (aunque sea en términos relativos), ya que podría ser peor el remedio que la enfermedad en el caso de que hubiera hipotecas impagadas de forma masiva. En cualquier caso, apuntaré algo al hablar del sector inmobiliario.

Por último, hay que ir a un contrato laboral único, fijo y con costes de despido crecientes, pero con menos días de los actuales. De acuerdo, abaratar el despido no soluciona el problema del paro, pero tener el coste más elevado de toda Europa no ha evitado ser el país con mayor tasa desempleo. Como contrapartida, se hace necesario que la administración sea más vigilante y se sancione con dureza a aquellas compañías que realicen contratos en fraude de ley. Tampoco estaría de más abaratar la contratación.

2) Reforma del sistema financiero y del sector inmobiliario: Dos grandes cuestiones que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado a medias, o incluso sin acometer, sobre todo la segunda. Las pongo en un mismo epígrafe porque van de la mano. Sin limpiar el stock de viviendas, no volverá a fluir el crédito, pero sin crédito, tampoco se podrán vender las decenas de miles de casas vacías que todavía acumulan nuestras entidades financieras en sus balances. El problema es mayúsculo y de difícil solución.

Lo que voy a plantear es oportunista, pero creo que no está de más señalarlo: nos hemos hecho el harakiri retrasando las elecciones hasta noviembre. De haber tenido elecciones generales en mayo, haciéndolas coincidir con las elecciones autonómicas, muy probablemente se hubiera podido meter en el saco de la recapitalización bancaria europea nuestro ladrillo. El problema de nuestras entidades no es de deuda pública soberana, sino de su exposición al sector inmobiliario y de la construcción, de acumulación de activos tóxicos o invendibles.  Que se sepa. En mayo era vox pópuli en los corrillos de Bruselas que Grecia necesitaba una quita y que, desgraciadamente, nuestros bancos europeos precisaban de más dinero para no ir a la quiebra. Ese era el momento para haber limpiado el sistema financiero español.

Nuestros bancos y cajas deben sacar toda la mierda acumulada en sus balances, valorarla a su precio de mercado, que en muchos casos es casi cero, reconocer las pérdidas y proceder a vender las casas como buenamente se pueda. Todas o casi todas las entidades financieras españolas necesitarán recapitalizarse después, pero será el primer paso para que en un par de años pueda volver a fluir el crédito. La consecuencia de esta medida será la caída de precios del stock de viviendas disponible, pinchándose definitivamente la burbuja y favoreciendo la reactivación del sector.

Volviendo a la banca, es cierto que el sector privado español está endeudado hasta las cejas y que eso de que "vuelva a fluir el crédito" es bastante matizable, pero son ciertas dos cosas: una, que hay  sectores, familias y empresas solventes y sanas que no pueden acometer proyectos de inversión viables por esta falta de crédito.  Y dos, que no es lo mismo salir a la carrera de la empresa que con cierto revolving. Es decir, y para que nos entendamos, supongamos una compañía que paga al año, por ejemplo 3 millones de euros entre principal e intereses. Es muy diferente pagar ese dinero al año y desapalancarse a toda velocidad, afrontando exclusivamente con recursos propios todo el ciclo productivo, que pagar los 3 millones y recibir financiación para parte de tu circulante.

Por último, no me puedo quitar de la cabeza una idea de Kenneth Roggoff: con el consumo privado herido de muerte, tal vez haya llegado el momento de que plantear una solución imaginativa en nuestro país. Por ejemplo, reducción de un 3% en los principales de las hipotecas a cambio de un 3% en el derecho de propiedad de la vivienda, de tal forma que el día de mañana, cuando se venda la casa, la entidad crediticia pueda recuperar ese 3%. O en el caso de las empresas, transformar parte de las deudas en capital. Será muy difícil que el consumo repunte sin una transferencia de riqueza desde los acreedores a los deudores.

3) Reducción del déficit público: Admito que este punto es polémico, pero me temo que no nos queda otra. Lo explico de la manera más sencilla. España logró durante la primera legislatura de Zapatero tener superavit en sus cuentas públicas. Buena parte del trabajo se hizo durante el gobierno de Aznar, pero es cierto que la disciplina fiscal se mantuvo hasta la caída de Lehman Brothers. En ese momento, el gobierno, al igual que otros gobiernos de Europa y Norte América, tuvo que hacer un esfuerzo descomunal para evitar la caída de bancos y países, así como para tratar de reactivar la economía. Política Keynesiana decían entonces. El problema es que un gobierno puede presentar unos presupuestos con déficit para reactivar la economía cuando realmente, al incluir en ese endeudamiento, la maquinaria productiva de un país se pone en marcha. De esta forma, al volver a funcionar la actividad económica, se crean puestos de trabajo, se consume más, las empresas obtienen mayores beneficios y el estado reequilibra sus cuentas vía reducción de prestaciones sociales y aumento de los tributos recaudados. De esta forma podrá pagar sus deudas (el asunto es más complejo, pero creo que el ejemplo es válido).

Ahora bien, si un estado hace el citado esfuerzo pero la economía no arranca, tiene un problema bien gordo, por cuanto no podrá reequilibrar sus cuentas. Antiguamente, cuando teníamos la peseta, la solución pasaba por devaluar la misma, favorecer las exportaciones y reactivar la economía por esa parte. Hoy en día, al estar en el Euro, esa herramienta ya no está disponible. 

Especuladores al margen, la realidad es que hay dudas sobre la solvencia y liquidez de los países de la zona Euro, y eso es lo que hace que cada vez nos cueste más caro obtener financiación. El problema de la prima de riesgo no es sólo para el estado, también lo es para nuestros bancos y cajas cuando tienen que salir a buscar financiación más allá de nuestras fronteras. Les cuesta más caro el dinero, por lo tanto lo prestan más caro, y el crédito se reduce.

Existen economistas que apuntan, y es cierto también, que la retirada de los estímulos públicos debilita la recuperación del consumo, por cuanto se reducen las transferencias de dinero que perciben los ciudadanos y empresas del estado. Aún así, la cosa es más complicada bajo mi punto de vista. El estado no puede sustituir a la demanda privada eternamente y yo pienso que por mucho dinero que se siga metiendo, el sector privado seguirá en estado catatónico por un tiempo, lo que obliga a los gobiernos a reducir sus déficit a la espera de tiempos mejores. El problema es dónde meter la tijera cuando ya han entrado en el debate cuestiones que eran tabú hasta hace bien poco. Rajoy tiene un problema que no podrá resolver fácilmente sin dejar cadáveres por el camino, pero hay una cuestión que le debería animar: en las comunidades dónde ha habido mayores recortes (Cataluña, Castilla la Mancha e incluso Madrid), los partidos que gobiernan han salido reforzados en estas elecciones. ¿Estaremos viéndole las orejas al lobo? En cualquier caso, caerán medidas impopulares y uno echaría de menos que no se adelgacen las instituciones públicas aprovechando la coyuntura.

4) Mejora de la competitividad de nuestras empresas: El mundo es global y, por fortuna, crece en términos económicos. Ocurre que lo hace lejos de nuestros mercados tradicionales. Buena parte de la salida a esta crisis se encuentra en salir a exportar, pero dado que ya no podemos devaluar nuestra moneda, como se ha apuntado, no queda otra que ser más competitivos en nuestras empresas e industrias. Bajo ese punto de vista, el gobierno puede fomentar algunas iniciativas que creo son necesarias.

En primer lugar, se debe resolver la cuestión energética. El debate hay que abrirlo cuanto antes y tomar decisiones largoplacistas. Si la apuesta es por las renovables, no se puede cambiar de legislación hasta cuatro veces en los últimos años. Si la apuesta es la nuclear, que se expliquen las consecuencias. Que se sepa cuánto cuesta la luz, el agua y todos los recursos naturales, y que entre todos nos pongamos de acuerdo en el mix, pero que sepamos a qué atenernos. 

En segundo lugar, se deben terminar de liberalizar determinados sectores que siguen siendo un oligopolio con pocos agentes participantes. Entre ellos el de la propia energia y el de las telecomunicaciones.

Por último, nuestras empresas adolecen de falta de masa crítica a la hora de salir al exterior. Se debe fomentar la marca España, pero sobre todo buscar cooperaciones y colaboraciones inter empresas, de tal forma que éstas puedan salir a exportar.

5) Reforma educativa: No es una cuestión puramente económica, pero un 30% de fracaso escolar es un problema económico en potencia. Hay que replantear la educación desde la base, fomentar la formación profesional y repensar la universidad, de tal forma que haya una mayor coordinación entre el mercado de trabajo y las carreras allí impartidas. En imprescindible fomentar la investigación, pero también la colaboración Universidad - Empresa para darle un salto cualitativo a nuestro I+D+i. 

Lo digo también como lo siento, y puede que sea polémico, pero se debe apostar por una Universidad de calidad que sea puntera y referente a nivel mundial. En un mundo globalizado, hay que luchar por atraer talento. Ello probablemente exigiría el replanteamiento de determinadas universidades, que tal vez deban centrarse en impartir una formación profesional, y concentrar a los mejores investigadores en determinadas facultades.

En fin, muchas ideas, admito que llenas de inocencia, lo cual complica su desarrollo cuando se habla de política, juego de intereses ocultos que a menudo se nos escapan a todos. Lo que está claro es que la historia le ha brindado a Rajoy la oportunidad de ser el mejor presidente de nuestra democracia moderna, porque el reto es mayúsculo, y más le vale aprovecharla, ser valiente y tomar medidas, porque de lo contrario... prefiero no pensarlo.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Música - Doce Años sin Enrique Urquijo

En Este Mundo Raro

Confieso que hace unas semanas volví a salir tras varios meses sin hacerlo. Estuve con mis buenos amigos Javi, Francis, Fer e Isa tomando algo después de cenar, y reconozco que me quedé espantado con la música. Todo o casi todo eran los hits del momento, y todas o casi todas las canciones me parecían iguales. Sí, la música en el fondo tiene mucho de matemáticas, eso lo sabemos incluso desde antes del canto gregoriano, pero digamos que lo que no había era una "fórmula de éxito", al menos hasta no hace tanto. Ahora sí. Hasta las radios más populares se autodenominan así, "Radio Fórmula",  como si de un mal chiste se tratara. Pon un ritmo "chunda chunda", un estribillo pegadizo y un cantante guapo o guapa. Éxito garantizado. Sí, la música que fomenta la industria se ha convertido en una "commoditie", en algo de usar y tirar, intrascendente, fácil de escuchar, sin mensajes que lanzar. La música ha perdido mucho de su alma. Lo siento si alguien se ofende, no es nada personal, pero es que yo no puedo entender una canción sin un sentimiento que salga de lo más dentro de uno mismo. Es por ello por lo que los grandes temas de siempre son atemporales.

Perdonadme esta introducción, pero no podía comenzar mi pequeño homenaje a Enrique Urquijo sin la misma. Hoy que se cumplen 12 años desde su muerte, en El Disparadero queremos rendir nuestro ya tradicional pequeño y sentido tributo a aquel artesano de canciones que nos dejó una fría noche de noviembre de 1999. Sus temas me siguen acompañando en todos los viajes, horas de estudio o momentos de relax. Porque sus letras siguen siendo sinceras, siguen transmitiendo como el primer dia, porque el amor y desamor, la alegría y las penas, son inherentes al ser humano y le acompañarán siempre. Por supuesto que los gustos musicales van por barrios y Enrique no fue un cantante de grandes mayorías, pero con el paso del tiempo cada vez son más los que le reconocen como lo que fue, un músico íntegro que vivió su profesión con una dignidad fuera de lo común, porque triunfó haciendo lo que quería como quería, no cómo dictaba la industria.

Sigo pensando que Enrique se nos fue en su mejor momento musical, que se le quedaron muchas canciones en el tintero. Y es por ello por lo que pensé que con su muerte Los Secretos nunca más volverían a ser lo que fueron. Su primer disco de estudio tras la muerte de Enrique Urquijo, "Sólo para escuchar", me pareció notable, diferente, claro está, porque Enrique y Álvaro, como reza uno de sus temas, eran "dos caras distintas", sin embargo "Una y mil veces" me defraudó. Por un momento pensé que Los Secretos se había convertido en un grupo técnicamente magnífico, pero que se había dejado parte de su alma, aquello que le hacía diferente, por el camino. Tal vez por ello tuve reticencias a comprar "En este mundo raro" sin escucharlo, pero finalmente me lancé. Y hoy, unas semanas después, me alegra poder decir que el disco me ha sorprendido para bien. Los Secretos han recuperado su esencia, aún cuando ya no les acompañe la personalidad tan marcada de Enrique.  Mantienen el sonido "Secretos" y sus historias vuelven a sonar creíbles. Y mientras tanto, siempre nos quedarán "Buena chica", "Quiero beber...." o "Colgado" para acompañarnos.

Doce años ya, decía al principio. Como todos los años quiero recordar a Enrique Urquijo con uno de sus temas: "Ojos de Perdida". ¡Qué lo disfrutéis!


sábado, 12 de noviembre de 2011

Economía y Sociedad - ¿Estado de bienestar o Estado Piramidal?

Sobre bancos, estados y servicios públicos

Hace unos días me pasaron un interesantísimo artículo de opinión publicado en el The Wall Street Journal titulado "Why America can´t escape the Eurocrisis". Más allá de las vinculaciones que se entralazaban entre lo que está aconteciendo a ambos lados del Atlántico, me resultó llamativa la claridad con la que se exponían algunos de los problemas de los países europeos en la actualidad. En el artículo se hablaba de déficit público, de los estados, la banca y el estado de bienestar en general, y se planteaba que lo que ocurría en Europa en la actualidad se asemejaba a una estafa piramidal: los políticos prometen el oro y el moro, incluyendo programas sociales difícilmente sostenibles pero que les garantizan un buen puñado de votos, los estados no son capaces de sufragarlos vía impuestos, sobre todo ahora que no hay crecimiento, y los déficits correspondientes se enjuagan o enjuagaban con deuda pública comprada por los bancos. A cambio los estados han tejido una red que garantiza y evita la caída de éstos.

El problema, más allá de los dilemas morales que esta situación plantea, es que ahora mismo la situación es tan compleja que los bancos no pueden seguir financiando a los estados. Y los gobiernos, presos de elevadas deudas, no tienen como sostener su estado de bienestar sin un sector financiero sano. Vivimos un círculo vicioso de difícil solución. Si a los países les cuesta cada vez más financiarse, el riesgo de quiebra crece. Y una quiebra arrastraría a la banca europea en primera instancia, pero probablemente también a buena parte del sistema financiero norteamericano. 

Las piezas encajan. Si hacemos memoria y pensamos en lo acontecido en las últimas semanas, sorprende la pinza que han hecho entre banqueros y políticos en determinados países (entre ellos España) por el tema de la recapitalización. Como comenté en este mismo foro, a mi me parece que la medida va bien tirada, aunque en España no se meta mano a la cuestión inmobiliaria. El motivo de esta alianza es bien simple, aunque complejo de explicar. Trataré de hacerlo lo mejor que pueda: A los bancos se les exige tener un determinado ratio de fondos propios. Cada préstamo que conceden a familias y empresa "consume" parte de dicho ratio. Hasta la fecha, la deuda pública no "consumía" nada. Es decir, los reguladores, como han sido juez y parte, han favorecido con las normativas vigentes que los bancos estuvieran incentivados para comprar deuda pública. En el fondo esta diferencia se hacía porque los estados "no podían quebrar" y "siempre iban a pagar", cosa que no siempre se podía decir del sector privado. Obviamente sabemos que esto ya no es así a la luz de los acontecimientos, y es por ello por lo que desde hace unas semanas, la deuda pública de los países con pobrlemas (Grecia, Portugal e Irlanda, pero también Italia y España) "consume" también del ratio de fondos propios. Es decir, los bancos van a estar menos incentivados para comprar deuda pública y a los estados les va a costar más financiarse.

Para resolver este desaguisado, renace con fuerza el debate de las subidas de impuestos y el discurso de que los más ganan tienen que hacer más sacrificios, cosa con la que yo creo que estamos todos de acuerdo, pero que realmente es más efectista que efectiva. El quid de la cuestión está siempre en la clase media, que es la que realmente podría marcar la diferencia por su volumen. Ocurre, sin embargo, que en nuestro país las familias están atiborradas de deuda gracias a la burbuja inmobiliaria y que tenemos 5 millones de personas desempleadas. Sin consumo, las empresas tampoco ganan dinero, por lo que la recaudación del impuesto de sociedades cae y los tributos indirectos, estilo IVA, se resienten también. 

Urge comenzar sabiendo dónde estamos realmente. Está claro que la actual coyuntura distorsiona la realidad, para lo bueno y para lo malo. Nuestro estado de bienestar podrá ser el que nos podamos permitir con los impuestos que paguemos entre todos, ni más ni menos, y las políticas de endeudamiento deben servir para acometer proyectos públicos que mejoren la productividad del país o para reactivar la economía cuando la situación la requiera, no para hacer aeropuertos innecesarios, líneas de AVE que apenas se utilizan o carreteras cuyas concesiones entran en concursos de acreedores. Eso está pasando en España. Y pese a todo, nuestro país no es el que peor está en la relación deuda pública / PIB. Preocupa su déficit, es cierto, pero fundamentalmente porque comunidades autónomas y ayuntamientos no han hecho sus deberes, como se apuntó el otro día desde Bruselas. Nuestro modelo de estado también será el que nos podamos permitir con nuestros impuestos, no el que nuestros políticos nos quieran vender con sus afanes de gloria y grandeza.

Cuando alguien acomete un proyecto de inversión a medio y largo plazo, rige un principio económico fundamental a la hora de endeudarse: el dinero que voy a ganar o ahorrar con las mejoras que voy a lograr gracias a ese crédito, me tiene que dar para pagar el préstamo y sus intereses. Otra cosa no tiene sentido, al menos desde un punto de vista económico, porque entonces estamos creando una especie de estafa piramidal. Siempre recuerdo una reflexión que me hacía mi buen amigo Fernando Díaz este verano: no es que no tengamos derecho a tener determinadas prestaciones sociales, la pregunta es si nos las podemos permitir más allá de cuestiones coyunturales. Obviamente, pienso que hay cuestiones que deberían ser de estado y que deberían requerir pactos a largo plazo, como la educación o la sanidad, por ejemplo, pero sin embargo, la economía nacional es como la doméstica: cuando escasea el dinero y hay que racionar las cosas, siempre hay que privarse de algo. Y como dice el refrán, nunca llueve a gusto de todos, cosa que los políticos suelen llevar bastante mal.

Así pues uno tiene interés por saber realmente qué hará el próximo gobierno. Por muchos mensajes apocalípticos que lance Rubalcaba, creo que gane quien gane no habrá muchas diferencias. España se juega muchísimo con el Euro y muchas cosas vendrán dadas desde Bruselas. Que se lo pregunten a Berlusconi, por ejemplo. Nuestro estado de bienestar tendrá que ser sostenible o no será, y esto último sería imperdonable.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sociedad - Libertad, Mercados y Responsabilidad

Algunas Reflexiones

Llevo varias semanas pensando en este post. No sabía muy bien cómo escribirlo, porque en el fondo lo únco que tenia eran muchas ideas inacabadas, de esas que no terminas de desarrollar. Un comentario de Katy Sánchez el otro día referente al post sobre Grecia, me ha hecho dar en la tecla que ha permitido ordenar mi cabeza: "no estamos educados para el sacrificio ni para la libertad responsable". Y añado: esto se pone de manifiesto más que nunca en la era de la mayor libertad que jamás hemos disfrutado en la historia de la humanidad. 

Vamos a hacer un poco de historia. Las personas nos hemos pasado la vida buscando seguridades, tratando de reducir las incertidumbres de una vida plagada de ellas. Hasta hace no tanto eran las diferentes iglesias las que trataban de aportar respuestas a las preguntas más trascendentales del ser humano. Incluso las obras sociales corrían muchas veces de su cuenta. Posteriormente vivimos la época dorada del llamado estado de bienestar. El Gobierno proveía a cambio de que las personas e instituciones cediéramos parte de nuestra libertad. Eran años de regulaciones, impuestos, economías nacionales e información sesgada. Aquello funcionó razonablemente bien durante unas décadas, pero las personas cambian, al igual que los valores. La revolución tecnológica ha favorecido la globalización de la economía. De pronto los gobiernos se vieron incapaces de controlar las reglas del juego. Además, la globalización de las expectativas y la democratizacion de la información, ha dado lugar a un mundo mucho más diverso en el que tenemos más libertad que nunca para elegir. Estas ansias de libertad, unidas a una crisis económica galopante, han acentuado una tendencia que se viene observando desde los últimos 15 años: los estados se baten en retirada y con ellos entran en el debate político aspectos intocables hasta la fecha, como la sanidad o la educación pública.

Esta mañana escuchaba en la radio el anuncio de Izquierda Unida en la radio. Hablaba de la democracia y el mercado. Y me ha llamado la atención. Fundamentalmente porque tendemos a demonizar al mercado, como si fuera la fuente de todos nuestros males. Los mercados son, como dicen Nördstrom y Ridderstrale, y separan lo eficiente de lo ineficiente, como también apuntan ambos, pero en ningún caso pueden ser sustitutos de la responsabilidad de las personas e instituciones. Una mayor libertad conlleva la exigencia de estar a la altura de las circunstancias. De otra forma, la libertad no funciona. Y es ahí dónde entra la reflexión de Katy de hace unos días: en líneas generales, y con lo injusto que es generalizar, no estamos educados en la libertad responsable.
No son los mercados los que crearon y mal utilizaron las hipotecas subprime o los credit default swaps, sino financieros sin escrúpulos. No fueron los mercados los que hincharon sin ningún control la burbuja inmobiliaria en nuestro país, sino banqueros irresponsables. Como tampoco son los mercados los que suben los precios de los alimentos, sino especuladores sin ningún tipo de ética a los que no les importa forrarse a costa del hambre de los más pobres. Probablemente, tú que estás leyendo este post, no te sentirías a gusto con ninguno de los ejemplos expuestos, como tampoco lo estaría yo. Sin embargo, sigue habiendo mucha gente sin valores, que no ha entendido que para que nuestra sociedad progrese, es necesario comportarse con responsablidad. Ningún sistema económico puede progresar si no está vinculado al desarrollo humano. Sin responsabilidad, nuestro sistema va hacia el caos, como se viene poniendo de manifiesto los últimos tres años.

Cabe preguntarse, como siempre hace Paco Alcaide, si el hombre es bueno por naturaleza, o por el contrario, un lobo para el hombre. Tal vez siempre habíamos sido así y el problema era que nunca habíamos disfrutado de tanta libertad como hoy en día. O puede que simplemente estemos ante un problema educativo y una crisis de valores sin precedentes. En el fondo el dilema del bien y del mal siempre ha estado presente en nuestras vidas. El reto es hacer lo correcto cuando la libertad tiende al infinito. ¿Estamos preparados?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Economía - Claves y Respuestas del Nuevo Órdago Griego

Sobre Ayudas, Rescates y otras Ideas

Dice el refrán que dura poco la alegría en casa del pobre. En nuestra vieja Europa, apenas ha llegado a una semana. Hace apenas unos días, las bolsas de medio mundo celebraban el acuerdo del Eurogrupo por el cual se iba a condonar a Grecia algo más del 50% de su deuda y se iba a obligar a la banca a recapitalizarse, con espectaculares subidas y una euforia desmedida. Antes de ayer, en vísperas de una trascendental reunión del G-20, Papandreu, primer ministro griego, soltaba la boma: Se iba a someter a referendum el plan de rescate aprobado por los principales líderes de la Eurozona la semana pasada. Las consecuencias se dejaron notar ya ayer, cuando los principales indicadores bursátiles se desplomaron. Hoy, pese a que Sarkozy y Merkel tratan de hacer dar marcha atrás al gobierno Heleno, parece que Grecia está más fuera que dentro del Euro, aunque esa es una opinión personal.

Así pues, hoy ha sido un día de mucha incertidumbre. Las redes sociales echaban humo con el tema, así como colegas, amigos y familiares, debatían sobre la oportunidad y legitimidad del asunto. La cosa se las trae, así que en este post voy a tratar simplemente de aportar algo de luz para que se entienda lo que está pasando en Grecia y la trascendencia que tiene el posible referendum. Que me perdonen los más eruditos, pero voy a tratar de que el post sea para todos los públicos, así que confío en que me perdonéis las simplificaciones. Allá vamos.

1) ¿Cómo ha llegado Grecia a esta situación? El país Heleno ha sido siempre un exponente de indisciplina fiscal y presupuestaria, al menos durante las últimas décadas. Entró en el Euro falseando sus cuentas, siguió engañando a medio mundo con unos números sobre déficit público escándalosos que fueron falseados hasta octubre de 2009. Este desastre es consecuencia de un fraude fiscal masivo (una inspección de Hacienda determinó hace unos meses que de los 140 hoteles de Mikonos, 103 no cobraban el IVA, por ejemplo), unas pensiones más que vitalicias (se estima que desde el año 2.000, el estado ha pagado unos 7.000 millones de euros en pensiones a jubilados fallecidos cuya muerte no había sido notificada), un sector público sobre dimensionado (más de 900.000 empleados públicos para un país de 12 millones de personas) y una corrupción a gran escala que salpica también a la administración pública. Grecia fue tapando todos estos agujeros mientras los mercados le seguían financiando. Cuando esa posibilidad se cerró en el año 2010, Grecia tuvo que solicitar el primer rescate de la UE ante la imposibilidad de poder hacer frente a sus deudas.

2) ¿Qué ha pasado tras el rescate de mayo de 2010? La UE auxilió al país Heleno a cambio de una serie de reformas y recortes realmente duros. Algunas se han cumplido, otras no. Por el camino, la sociedad griega se ha rebelado y ha salido a la calle. Las subidas de impuestos, unidas a la falta de crédito del país griego y la disminución del gasto público, ha terminado por asfixiar a la economía Helena. El país no sólo no crece, sino que sigue destruyendo su economía a marchas agigantadas. Ante ese panorama, a Grecia no le quedó más remedio que solicitar un segundo rescate. Según ha ido avanzando el verano, se ha sabido que ni con el mismo podría salir adelante. Lo único que cabía era una quita y unos alargamientos de plazo, esperando que de esta forma el país pudiera revertir su situación.

3) ¿Qué se aprobó la semana pasada? Una condonación de, como mínimo, el 51% de la deuda griega. Para llegar a este punto, los líderes europeos tuvieron que convencer a buena parte de la banca europea de que este acuerdo era el menos malo, ya que de otra forma, Grecia se encaminaba a la quiebra y, en ese caso, los bancos no podrían cobrar ni siquiera ese 49%.  Con esta condonación, no sólo se buscaba salvar a Grecia, sino también a buena parte de la banca europea, así como a los países que actualmente estén en apuros: Portugal, Irlanda, Italia y España. Una quiebra descontrolada del país Heleno, se llevaría por delante a bancos importantes, subiría la prima de riesgo de los países periféricos a niveles insoportables e incluso podría poner en peligro la moneda única si Alemania y Francia no actuasen a velocidad de crucero ampliando el fondo de rescate todavía más, porque la realidad es que ahora mismo no hay dinero para salvar a España e Italia.

4) ¿Por qué Grecia plantea un referendum ahora? Porque a cambio de la condonación, la UE exige más reformas y más sacrificios a Grecia, los cuales parece que serán dificilmente asumidos por buena parte de la población a tenor de las encuestas. Papandreu está contra las cuerdas y ha tomado esta medida para tratar de salvaguardar su imagen ante sus compratriotas. La duda, también comentada a lo largo del día de hoy, es saber si realmente el país Heleno puede con ese 49% de su deuda.

5) ¿Qué pasa si gana el "no" a los nuevos planes de la UE? Grecia estaría fuera del Euro con toda probabilidad. Por lo pronto le han congelado 7.000 millones de euros de ayuda que le eran fundamentales para llegar a final de año. Sin la ayuda de la UE, Grecia no tiene ninguna posibilidad de hacer frente a su deuda, por lo que asistiríamos a una quiebra descontrolada. Para que nos entendamos, con la quita, se pretendía hacer explotar la bomba pero en un solar aislado y sin gente alrededor. Habría daños materiales pero no víctimas. Si la bomba explota en medio de la plaza del pueblo, los problemas son de mucha mayor consideración. Pase lo que pase, lo mejor es que ocurra pronto. Si hay una catarsis que nos obligue a empezar de cero, que sea cuanto antes.

6) ¿Puede hacer Grecia lo que pretende? Legalmente sí, pero moralmente parece reprobable. Decía algún medio de comunicación con cierta mala leche y bastante demagogia, que los mercados se alteran cuando se le quiere dar la palabra al pueblo, pero lo que no parece de recibo es que se le quiera dejar hablar 65.000 millones de euros (que hemos pagado entre todos) después. Si Grecia no quería ser rescatada, lo tendría que haber dicho en mayo de 2010. 

7) ¿Le afectará a España particularmente esta crisis griega? De forma indirecta. Nuestros bancos no son tenedores de bonos griegos, pero el caos que se podría formar, elevaría nuestra prima de riesgo, lo cual haría que nuestro gobierno tuviera que destinar más fondos para el pago de intereses y las familias y las entidades financieras siguieran sin poder acceder al mercado interbancario (lo que implica menores créditos para familias y empresas). Dependiendo de cómo actúe la UE ante una posible quiebra, España podría necesitar ser rescatada o no.
Hay quien dice que la salida de Grecia del Euro era algo que más pronto que tarde tendría que ocurrir y que, en el fondo, estamos asistiendo al desenlace natural, aún cuando el camino no esté siendo el más ortodoxo. Podría ser, desde luego, por lo que más les vale a nuestros líderes ir pensando en un plan "b". Vivimos un momento histórico en el que hay que estar a la altura. Si no, que Dios nos pille confesados.

martes, 1 de noviembre de 2011

Vinos del Mundo - Reflexiones post Vinorell

Sobre Vinos y otras ideas

Este pasado fin de semana el trabajo me ha llevado a Hamburgo. Celebraba allí nuestro principal importador alemán, Rindchen´s Weinkontor, una particular feria anual dónde da cabida a todos sus proveedores de todo el mundo. Así que en la cámara de comercio de Hamburgo nos juntamos representantes de más de 150 bodegas procedentes de 15 países, teniendo la posibilidad de intercambiar opiniones con profesionales y consumidores alemanes. El evento está perfectamente organizado. Cada visitante tiene un catálogo dónde apunta los vinos que ha catado durante la jornada, pudiendo hacer un pedido allí mismo a un precio especial. Para los bodegueros, es también una oportunidad fantástica para hablar cara a cara con tus clientes, actuales y potenciales, conocer de primera mano sus opiniones y gustos, y de paso contarles algo más de lo que haces. Casi 4.000 personas pasaron entre sábado y domingo por allí y, como casi siempre, me vuelvo con una sensación muy positiva. Los vinos españoles gustan, cada vez más, e incluso comienza a haber un "run run" de que en los próximos años le vamos a comer parte de la tostada a Italia gracias a la excelente relación calidad precio de nuestros caldos.

En lo que a PradoRey respecta, salí de nuevo muy satisfecho. Los vinos gustaron mucho y para mi fue muy enriquecedor comprender in situ que los vinos que allí llaman más la atención, no son los que más reconocidos tenemos en España. Ello me ha hecho pensar también mucho al respecto, pero esas reflexiones casi las dejo para el final del post.

Como siempre que salgo fuera, me escapo un ratito en momentos puntuales para catar cosas diferentes, conocer qué se está haciendo fuera de nuestras fronteras y ver por dónde van las nuevas tendencias. Me reafirmo en lo comentado en alguna ocasión: cada vez se hacen mejores vinos en cualquier lugar. La competencia, al igual que en casi todas los sectores, ya es global. Es cierto que en nuestro país tenemos tantos vinos buenos, que casi se podría decir que existe una barrera de entrada tácita que nos da algo de tregua. Sin embargo, no es menos cierto que cada vez somos más bodegas y que el consumo de vino está estancado, si no decrece, en España. La solución pasa por exportar, pero afrontamos entornos cada vez más competitivos y difíciles.

En esta ocasión, y corroborando un poco lo expuesto, he podido disfrutar de algunos de los mejores vinos de cada zona. Comenzando por Alemania, no puedo dejar de hablar de los maravillosos Riesling del Valle de Mosela. Destaco los de la bodega Weingut Markus Molitor. Especialmente llamativos me parecieron dos vinos del año 2007, procedentes de parcelas vecinas pero con suelos diferentes, así como un vino dulce del año 2006, vendimia tardía, que me pareció una auténtica joya. Sin dejar Alemania, también probé los vinos de Klaus, un bodeguero de la zona de Rheinhessen, la región vitivinícola más extensa, con unos viñedos ubicados a una altitud algo mayor que los del resto del país germano. De su bodega, Weingut Scherner Kleinhanb, pude probar un extraordinario Pinot Blanc del año 2010 (Weissburgunder) y un sorprendente Pinot Noir del año 2009. Por último caté dos Riesling de la zona de Rheingau, de la bodega Weingut George. Ambos eran del año 2010, ambos de suelos muy diferentes, como los de Weingut Markus Molitor, y ambos de matices aromáticos y gustativos muy diferentes. Extraordinarios los dos. Para que nos quedemos con el dato, quitando los de la primera bodega traída a colación, el resto de vinos alemanes citados se movían entre los 6 y 8 euros botella PVP. Ahí queda eso.

No pude evitar la tentación de probar también vinos eslovenos. Los desconocía pero había oído hablar bien de ellos. En este caso caté los que elabora Puklavec &Friends, bodega cercana a la frontera del país balcánico con Austria. Tenían tres vinos blancos del año 2010 de tres variedades distintas: Welschriesling, Sauvignon Blanc y Furmint. Los tres eran fáciles de beber, sencillos, pero extraordinariamente bien hechos. Muy frescos, muy francos, con aromas más que interesantes y un paso en boca largo y muy agradable. Entre 5 y 7 euros PVP cada uno de ellos. De nuevo para tomar nota.

De Italia también caté cosas interesantes. Empecé con unos Barolos de Virna Borgogno, de los años 2006 y 2007. No me convencieron tanto. Demasiado clásicos, aparentemente alcohólicos, aunque no tuvieran luego tanto grado, y con un precio que rozaba los 24 euros. Reconozco no ser muy de Chiantis, pero los de Az. Agricola i Sodi, de la Toscana, me sorprendieron gratísimamente. Probé un Chianti Classico del año 2009 con muchísima fruta, muy bien elaborado y realmente agradable tanto en nariz como en boca. Luego dos Riservas, del 2008 y 2007, donde se podía apreciar el paso por la barrica pero sin que la fruta perdiera presencia. Para ser vinos italianos, además, el precio era bastante razonable, ya que el primero se encontraba por debajo de 10 euros PVP y los otros entre 15 y 17 euros PVP. Terminé mi cata de vinos italianos con los de la bodega Tenuta Carlina, también de la Toscana. Allí probé dos Brunello di Montalcino, uno del año 2002 y otro del año 2003. Me gustó más el segundo, pero me parecieron ambos vinos sensacionales. Es cierto, en cualquier caso, que Brunello di Montalcino es una de mis debilidades cuando se habla de vinos italianos. Ahora bien, el precio, casi 40 euros PVP cada una de esas botellas, obliga.

De Francia caté dos vinos. Por un lado, un Chateau Desmirail Grand Cru Classé del año 2006, de Burdeos, de la bodega Lucien Lurton &Fils. Francamente interesante, muy agradable, con una intensidad aromática muy alta, una madera muy bien integrada y una fruta algo madura pero muy persistente. El paso en boca era muy aterciopelado. El precio, en cualquier caso, rozando los 30 euros PVP por botella. Por otro lado, probé una Garnacha del año 2008 de la zona de Languedoc Rousillon, elaborada por la bodega Domaine de la Pertuisane también muy original. Resaltaba en nariz y en boca todas las virtudes de las buenas garnachas por un precio razonable para ser un vino francés, 17,80 euros.

De Argentina me llevé alguna de las sorpresas más agradables. De la Bodega Familia Schoreder, probé dos Pinot Noir excelentes, de los años 2007 y 2009. Personalmente me quedo con el segundo pese a su juventud. Reunía todas las virtudes del Pinot Noir, con un paso en boca realmente agradable. El precio, por debajo de 10 euros PVP. De Bodega Atamisque probé un Malbec Catalpa del año 2009 extraordinario. Realmente de los mejores vinos argentinos que he probado jamás. Muy redondo, largo, aterciopelado, y con una nariz muy agradable. Su PVP, 10,95 euros.
Por útimo tuve la oportunidad de catar dos Pinot Noir de Nueva Zelanda, de la bodega Schubert Wines, de las añadas 2007 y 2008. Notablemente mejor el segundo, con unos aromas francamente interesantes y el alcohol mejor integrado que en el primero. Los precios en este caso estaban rondando los 30 euros PVP.

En lo que respecta a las bodegas españolas, nos acompañaban buenos amigos de la Ribera del Duero y Rueda, así como nuevos amigos, al menos en lo que a mi respecta, de diferentes lugares de España. Todos con productos de primer nivel, muy bien trabajados con mimo desde la cepa y con unos resultados más que interesantes. Gran relación calidad precio, como es habitual en nuestro país, y con uvas autóctonas en su mayoría: Tempranillo, Mazuelo, Garnacha, Verdejo o Moscatel entre otras.

Así pues me volví ayer pensando en el avión que, pese a la que está cayendo, el mundo crece en términos económicos, al igual que el consumo de vino, pero en mercados no tradicionales, a menudo alejados de nuestras fronteras. Para sobrevivir, sobre todo teniendo en cuenta lo dicho al principio, que en España hay más vino que nunca y el consumo per cápita es  también más bajo que nunca, no quedará más remedio  que reorientar nuestras empresas y buscar nuevos puntos de venta que puedan paliar las penurias de nuestra querida piel de toro. Reto difícil a la par que apasionante. Tenemos una industria súper competitiva en calidad y precio que tiene la ardua tarea de competir con Francia e Italia, habituales dominadores del sector, pero que para ello deberá también reinventarse.

Por un lado, y llueve sobre mojado, reforzando la marca España en primer lugar, para luego dar cabida en ella, bajo ese paraguas, a las denominaciones de origen con sus particularidades y aspectos diferenciales. Por otro, reforzando lo autóctono, que es lo que nos hacer realmente diferentes. Pensemos que en este mundo tiene más posibilidades de triunfar el que hace algo distinto que el que lo hace mejor. Por un momento pensemos en todos los Pinot Noir que he citado en este post procedentes de todas las partes del mundo. Tempranillo, Verdejo, Garnacha o Mazuelo, son variedades que no se dan en todas partes y mucho menos con la calidad que se dan aquí.

Hay que seguir apostando por la calidad, como se viene haciendo de un tiempo a esta parte en los procesos productivos, pero también por la profesionalización y promoción a todos los niveles. Necesitamos que los consejos reguladores sean más proactivos en el apoyo a la promoción de las bodegas, que se fomenten las alianzas para que las bodegas sin masa crítica puedan salir a exportar y que de alguna manera desde las administraciones públicas se fomente la colaboración entre sectores y comarcas, de tal forma que el enoturismo no se quede en esfuerzos puntuales de una bodega, sino que entre todos los agentes implicados se fomente un turismo cultural de calidad que vincule afectivamente al consumidos con nuestros vinos. Y ello hay que hacerlo fuera, no en casa, creando rutas, facilitando recorridos, fomentando acuerdos.

Termino haciendo también cierta autocrítica hacia las bodegas. Tendemos a pensar que todos los clientes del mundo son como los nuestros, y tendemos también a pensar que nuestros gustos son los "buenos". Si vamos a lanzarnos a conquistar el planeta con nuestros vinos, no queda otra que resetear en parte nuestra mente y entender que cada país es diferente, y que cada consumidor también. Digo esto porque hace un año y medio, Rindchen nos pidió un vino un tanto especial: quería algo un poco más antiguo, más tradicional, pero que no llegara a ser un Reserva. De aquella petición, salieron varias alternativas y entre ellas nuestro cliente eligió un lote que era el último que a nivel interno hubiéramos escogido. Aquel vino salió a la calle con el nombre de PradoRey Hoyo de Hornajo 2004, con 10 meses de barrica americana y un sabor bastante más clásico. Estos dos días, venían clientes exclusivamente a probar ese vino, y de los que probaban todos, ese era de los que más éxito tenía, apuntándose la mayoría de los consumidores varias botellas de ese vino para comprar al final de la feria. La moraleja de esta historia es que en el mundo del vino comienza a ser necesario tener la cintura suficiente para adaptar tus productos a los diferentes mercados existentes. Por supuesto que habrá productos más o menos estandarizados, pero cada vez tendrá más sentido que el cliente venga a catar contigo antes de hacer los coupages y tenga voz, incluso voto, en el proceso de elaboración.

Este año 2011 no niego que he ido bien servido en lo que a ferias y eventos se refiere. Comencé en Prowein (Düsseldorf) en Marzo, seguí en Shrewsbury (Inglaterra) en Mayo, celebrando también una cata en Londres ese mismo mes. En Junio tocó Vinexpo, en octubre Hamburgo. Terminaré en Noviembre con dos actos que no puedo revelar aún, en Valencia y Madrid, donde vamos a presentar algo muy especial del que os iré revelando detalles. Para el año que viene me esperan China, Alemania (varias veces), Inglaterra y puede que Brasil. Me gusta, no puedo negarlo. Pero además es lo que toca. Bonito reto.