sábado, 12 de noviembre de 2011

Economía y Sociedad - ¿Estado de bienestar o Estado Piramidal?

Sobre bancos, estados y servicios públicos

Hace unos días me pasaron un interesantísimo artículo de opinión publicado en el The Wall Street Journal titulado "Why America can´t escape the Eurocrisis". Más allá de las vinculaciones que se entralazaban entre lo que está aconteciendo a ambos lados del Atlántico, me resultó llamativa la claridad con la que se exponían algunos de los problemas de los países europeos en la actualidad. En el artículo se hablaba de déficit público, de los estados, la banca y el estado de bienestar en general, y se planteaba que lo que ocurría en Europa en la actualidad se asemejaba a una estafa piramidal: los políticos prometen el oro y el moro, incluyendo programas sociales difícilmente sostenibles pero que les garantizan un buen puñado de votos, los estados no son capaces de sufragarlos vía impuestos, sobre todo ahora que no hay crecimiento, y los déficits correspondientes se enjuagan o enjuagaban con deuda pública comprada por los bancos. A cambio los estados han tejido una red que garantiza y evita la caída de éstos.

El problema, más allá de los dilemas morales que esta situación plantea, es que ahora mismo la situación es tan compleja que los bancos no pueden seguir financiando a los estados. Y los gobiernos, presos de elevadas deudas, no tienen como sostener su estado de bienestar sin un sector financiero sano. Vivimos un círculo vicioso de difícil solución. Si a los países les cuesta cada vez más financiarse, el riesgo de quiebra crece. Y una quiebra arrastraría a la banca europea en primera instancia, pero probablemente también a buena parte del sistema financiero norteamericano. 

Las piezas encajan. Si hacemos memoria y pensamos en lo acontecido en las últimas semanas, sorprende la pinza que han hecho entre banqueros y políticos en determinados países (entre ellos España) por el tema de la recapitalización. Como comenté en este mismo foro, a mi me parece que la medida va bien tirada, aunque en España no se meta mano a la cuestión inmobiliaria. El motivo de esta alianza es bien simple, aunque complejo de explicar. Trataré de hacerlo lo mejor que pueda: A los bancos se les exige tener un determinado ratio de fondos propios. Cada préstamo que conceden a familias y empresa "consume" parte de dicho ratio. Hasta la fecha, la deuda pública no "consumía" nada. Es decir, los reguladores, como han sido juez y parte, han favorecido con las normativas vigentes que los bancos estuvieran incentivados para comprar deuda pública. En el fondo esta diferencia se hacía porque los estados "no podían quebrar" y "siempre iban a pagar", cosa que no siempre se podía decir del sector privado. Obviamente sabemos que esto ya no es así a la luz de los acontecimientos, y es por ello por lo que desde hace unas semanas, la deuda pública de los países con pobrlemas (Grecia, Portugal e Irlanda, pero también Italia y España) "consume" también del ratio de fondos propios. Es decir, los bancos van a estar menos incentivados para comprar deuda pública y a los estados les va a costar más financiarse.

Para resolver este desaguisado, renace con fuerza el debate de las subidas de impuestos y el discurso de que los más ganan tienen que hacer más sacrificios, cosa con la que yo creo que estamos todos de acuerdo, pero que realmente es más efectista que efectiva. El quid de la cuestión está siempre en la clase media, que es la que realmente podría marcar la diferencia por su volumen. Ocurre, sin embargo, que en nuestro país las familias están atiborradas de deuda gracias a la burbuja inmobiliaria y que tenemos 5 millones de personas desempleadas. Sin consumo, las empresas tampoco ganan dinero, por lo que la recaudación del impuesto de sociedades cae y los tributos indirectos, estilo IVA, se resienten también. 

Urge comenzar sabiendo dónde estamos realmente. Está claro que la actual coyuntura distorsiona la realidad, para lo bueno y para lo malo. Nuestro estado de bienestar podrá ser el que nos podamos permitir con los impuestos que paguemos entre todos, ni más ni menos, y las políticas de endeudamiento deben servir para acometer proyectos públicos que mejoren la productividad del país o para reactivar la economía cuando la situación la requiera, no para hacer aeropuertos innecesarios, líneas de AVE que apenas se utilizan o carreteras cuyas concesiones entran en concursos de acreedores. Eso está pasando en España. Y pese a todo, nuestro país no es el que peor está en la relación deuda pública / PIB. Preocupa su déficit, es cierto, pero fundamentalmente porque comunidades autónomas y ayuntamientos no han hecho sus deberes, como se apuntó el otro día desde Bruselas. Nuestro modelo de estado también será el que nos podamos permitir con nuestros impuestos, no el que nuestros políticos nos quieran vender con sus afanes de gloria y grandeza.

Cuando alguien acomete un proyecto de inversión a medio y largo plazo, rige un principio económico fundamental a la hora de endeudarse: el dinero que voy a ganar o ahorrar con las mejoras que voy a lograr gracias a ese crédito, me tiene que dar para pagar el préstamo y sus intereses. Otra cosa no tiene sentido, al menos desde un punto de vista económico, porque entonces estamos creando una especie de estafa piramidal. Siempre recuerdo una reflexión que me hacía mi buen amigo Fernando Díaz este verano: no es que no tengamos derecho a tener determinadas prestaciones sociales, la pregunta es si nos las podemos permitir más allá de cuestiones coyunturales. Obviamente, pienso que hay cuestiones que deberían ser de estado y que deberían requerir pactos a largo plazo, como la educación o la sanidad, por ejemplo, pero sin embargo, la economía nacional es como la doméstica: cuando escasea el dinero y hay que racionar las cosas, siempre hay que privarse de algo. Y como dice el refrán, nunca llueve a gusto de todos, cosa que los políticos suelen llevar bastante mal.

Así pues uno tiene interés por saber realmente qué hará el próximo gobierno. Por muchos mensajes apocalípticos que lance Rubalcaba, creo que gane quien gane no habrá muchas diferencias. España se juega muchísimo con el Euro y muchas cosas vendrán dadas desde Bruselas. Que se lo pregunten a Berlusconi, por ejemplo. Nuestro estado de bienestar tendrá que ser sostenible o no será, y esto último sería imperdonable.

4 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Totalmente de acuerdo. Bruselas nos tutelará. De alguna manera lo ha hecho desde que estamos en el UE y seguirá haciéndolo salvo que se rompa la baraja.
Un fuerte abrazo

Katy dijo...

Me encanta tu lúcido post y seguro que llevas razón, pero yo como otros muchos estamos cansados y desencatados de vaticionios, pájaros negros, inversiones, Bruselas, la Merkel, los banco, el 15 M, estado de bienestar, la Seguridad Social, especulaciones...
Sabes se nota la experiencia de los años,. Así que sea lo que sea, cuando ocurra lo peor, algo se nos moverá y recargaremos pilas para enfrentarlo.
Un abrazo y feliz semana

Fernando dijo...

Fernando, millones de gracias por pasarte. Me da miedo pensar que ahora hay tecnócratas que desde Bruselas pueden quitar y poner gobiernos. En cualquier caso, sin Europa no hay solución. Como apuntas, nos tutelarán. Espero que sólo sea eso.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Katy, millones de gracias por pasarte, comos siempre. Decía Paco Alcaide un día que quedamos a comer, que las necesidades de las generaciones son siempre las mismas y que todo es cuestión de "pasar algo de hambre" para que se despierten conciencias. Tal vez sea necesario un revolcón para cambiar las cosas.

Termino con una reflexión de mi abuelo: "en el fondo me alegro de que a tu generación le toque esta crisis. Creía que lo estabáis teniendo todo demasiado fácil y esto os va a venir bien".

Un abrazo