miércoles, 23 de noviembre de 2011

Vinos del Mundo - Adaro de PradoRey

Sobre el Misterio Mejor Guardado de la Bodega

Hoy, por fin, tras más de dos años de espera, hemos presentado en sociedad el último gran vino que hemos elaborado en PradoRey. Se llama Adaro y es un homenaje a mi abuelo, Javier Cremades de Adaro, un visionario, adelantado a su tiempo en muchos aspectos, que de alguna manera nos ha servido de inspiración a la hora de hacer este vino. La cosa ha tenido su intriga, porque hace unas semanas comenzamos a enviar a muchos periodistas, críticos, prescriptores y somelieres unas botellas anónimas, invitándoles a catarlas y a conocer de quién estaba detrás de aquello un poco más adelante. Tras varias semanas de intriga, hoy hemos revelado el misterio: El vino es el Adaro y la bodega que lo elabora es PradoRey.

Mi abuelo Javier Cremades, era el hijo pequeño de 7 hermanos que quedaron huérfanos de padre muy pronto. Pese a las estrecheces económicas que por entonces padecían, pudo ir a la Universidad Politécnica de Madrid a estudiar agrónomos, pudiendo formarse para trabajar en lo que ya entonces era su pasión: el campo. En aquellos años, cuenta con cierta gracia, cómo se ganaba un dinerillo ayudando a elaborar y vender un vino en La Mancha. Aquello fue más un hobby que un trabajo serio, pero le sirvió para darse cuenta de que el mundo del vino le apasionaba, prometiéndose así mismo que algún día sería capaz de producir sus propios caldos. 

Cuando terminó la carrera, juntó algo de dinero y compró unos terrenos en Gandía. La gente se reía de él, porque le decían que sería imposible que allí pudiera cultivar nada por su proximidad al mar. Craso error. Mi abuelo se las ideó para ganarle terreno al mar y con un ingenio fuera de lo común, logró que aquellas tierras aparentemente inertes, dieran unos frutos de una calidad y una cantidad asombrosa. Tal fue su éxito, que los primeros colonos israelíes se desplazaron hasta Valencia para estudiar lo que había sido capaz de desarrollar allá por los años 70. Pero no sólo tuvo éxito en Gandía. Poco a poco fue siendo capaz de transformar secanos en regadíos rizando el rizo y desafiando todas las dificultades que le iban saliendo por el camino. Aún así, los años pasaban y mi abuelo seguía teniendo un sueño pendiente de cumplir: elaborar su propio vino.

Siempre tuvo claro que quería apostar por la Ribera del Duero. Para él, Vega Sicilia era un espejo, el mejor vino del mundo, y siempre pensó que aquella zona era la mejor para desarrollar un proyecto vitivinícola de gran envergadura. En los años 80, por fin, se juntaron todos los astros de golpe y pudo comprar una finca de 3.000 hectáreas llamada Real Sitio de Ventosilla, la cual, por aquel entonces, no tenía ni una sola hectárea de viñedo plantada, y mucho menos, claro está, la actual bodega. Ni corto ni perezoso, se puso rápidamente manos a la obra tratando de cumplir su sueño. Nada de probar con unas hectáreas para ver cómo iba el experimento. Ni más ni menos, decidió plantar 520 hectáreas de viñedo, las cuales aún siguen constituyendo la extensión más grande de toda la Ribera del Duero. De nuevo volvieron a reírse de él. Ribera del Duero no era por aquel entonces ni la sombra de lo que es hoy. Había muchas dudas sobre si aquella zona, en un clima tan extremo, mucho más que el de Rioja, podría algún día hacer competencia a las mejores denominaciones de origen de todo el mundo. Aquello hizo que a mi pobre abuelo se le tildase de "el loco de la Ventosilla". ¿Quién si no podría plantar un millón de cepas, 520 hectáreas de viñedo en Ribera del Duero? Más aún: ¿a quién se le podía ocurrir plantarlas en la zona más alta y más fría de toda la Ribera del Duero? Un día, hablando con mi abuelo, cuando yo era un mero adolescente, me dijo una frase que nunca olvidaré: "Fernando, es en los climas y latitudes extremas dónde se consiguen los mejores frutos."

Pasaron los años y aquellas cepas fueron dando sus primeros kilos de uva. Primero se vendían a otras bodegas de la zona y con aquellas plusvalías se fue financiando la bodega de Ribera del Duero. El primer PradoRey salió en 1.996. A partir de ahí, todo fue hacer camino al andar. Los prejuicios seguían, la gente hablaba, pero nuestro vino cada vez iba gustando más, cada vez estaba en más sitios y poco a poco iba conquistando también a buena parte de la crítica. Lo conseguido hasta la fecha era imponente para ser unos recién llegados, pero sentíamos que teníamos que dar un pasito más. En el año 2009, de nuevo se juntaron todos los astros. Las cepas ya comenzaban a tener una edad más que interesante para hacer cosas distintas, los técnicos de viñedo y bodega conocían el terruño como la palma de su mano y las medidas que poco a poco habíamos ido implementando (rendimientos reducidos por hectárea, vendimias seleccionadas, recolección en cajas, mesa de selección, etc., etc.), estaban dando sus frutos. Nos faltaba una añada que estuviera a la altura y aquel 2009 fue antológico. Ese era el año de hacer algo diferente y decidimos hacerlo en homenaje a mi abuelo. Desde entonces, ha sido nuestro secreto mejor guardado.

Adaro de PradoRey 2009, es un vino catalogado como Crianza dentro de la DO Ribera del Duero. Su uva, 100% tempranillo (o tinta fina) procede en un 90% del Hoyo Dornajo, una parte de la Finca Ventosilla de casi 850 metros de altitud. Es decir, la zona más alta de toda la finca y de las más altas de toda la Ribera del Duero. Unos 100 metros por encima de Peñafiel, para que nos hagamos una idea. El otro 10%, es una selección de las mejores uvas del resto de la finca. Su fermentación alcohólica se llevó a cabo en depósitos metálicos pequeños de sombrero invertido y la maloláctica en conos de madera. Ha permanecido 12 meses en barrica nueva, en su mayoría francesa, pero también con un toque del cáucaso. Finalmente, ha pasado otros 3 meses afinándose en los conos de madera de Nevers de nuestra bodega de Real Sitio de Ventosilla antes de ser embotellado. 

Adaro de PradoRey es un vino que sabe al terruño del que procede, destacando su frescura y su elegancia. En nariz se encuentran abundantes frutos rojos (cereza y grosella fundamentalmente), pero también matices a vainilla y regaliz que reflejan la presencia de una madera muy bien integrada. Sus notas púrpuras y moradas le auguran un buen envejecimiento en botella y todavía una importante capacidad de mejora. No es un vino que se vaya a elaborar de manera recurrente, sino aquellos años en los que la calidad de la cosecha nos permita alcanzar este nivel.

Aunque todavía es pronto para sacar conclusiones, las primeras críticas de la prensa han sido unánimes: en las catas ciegas que nos han remitido a bodega, los principales somelieres y prescriptores han puntuado extraordinariamente bien al vino. En la Guía Peñín ha salido puntuado con 93 puntos, una barbaridad para un Crianza de Ribera del Duero. A partir de mañana nuestros distribuidores comienzan a llevarse el vino. Estará disponible en los mejores restaurantes de cada provincia, bodegas y tiendas especializadas, no pudiendo encontrarse el mismo en grandes superficies Su PVP estará en torno a los 14 euros.

Dicen que la historia se repite y con mi abuelo ya van varias veces. Adaro de PradoRey le ha vuelto a dar la razón cuando se empeñó en hacer un vino en latitudes imposibles. Como siempre ha dicho,  y reitero, es en los climas extremos es dónde se consiguen los mejores frutos y este vino creo que lo refleja. Sigo pensando que nuestro mejor caldo está por llegar, pero por lo pronto mi abuelo ha podido cumplir su sueño. El sueño de un hombre adelantado a su tiempo. El sueño de Adaro.

14 comentarios:

David García Goñi dijo...

Precioso Fernando, ya sabes cuanto me alegro de que este vino sea un merecido premio para alguien que ha peleado tanto, tu abuelo, y del que habéis mamado su energía y pundonor en el trabajo.

Enhorabuena.

Fernando López Fernández dijo...

Enhorabuena Fernando¡¡¡¡ por el nuevo vino y por la maravillosa historia que has relatado sobre tu abuelo. Sin duda un ejemplo a seguir de tenacidad, constancia e ilusión. Todo un ejemplo de emprendedor,

Me ha encantado.
Un fuerte abrazo

Katy dijo...

Te felicito y felicito a tu abuelo que ha conseguido su sueño después de perseguirlo. Una emotiva historia familiar que dará sus frutos seguro. Chin chin por Adaro

nanius dijo...

Elaborar un vino tan bueno, en honor de tu abuelo es un gesto precioso. Muy bien combinado, según parece, con vuestra estrategia oscurantista de dar el bombazo. Enhorabuena y que sigan esas magníficas puntuaciones. Pienso pedirlo en cuanto me lo encuentre por ahí, aunque no sé si suelo ir a los mejores restaurantes de mi provincia, jejeje

Esta es, de largo, la noticia más hermosa de todo lo acontecido en este luctuoso mes de noviembre.

Fernando dijo...

Muchas gracias, David, por pasarte y por tus palabras. Mi abuelo sigue siendo un referente en muchas cosas, es cierto. Y muchas gracias también por vuestro trabajo: la comercialización de este vino tal y como se ha planteado nunca hubiera sido posible sin unos profesionales tan increíbles como vosotros.

Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Muchas gracias, Fernando, por pasarte y por tus palabras. Efectivamente, ahora que se habla de emprender uno piensa en la generación de mi abuelo. Él siempre dice que a él no le quedó más remedio por lo difícil que lo tuvo todo desde niño. Tal vez nuestra generación se haya acomodado.

Un fuerte abrazo!

Fernando dijo...

Muchas gracias, Katy, por pasarte y por tus palabras. Mi abuelo nos ha marcado el camino y es una maravilla poder compartir su sueño en vida. Espero que cuando no esté entre nosotros, se pueda sentir orgulloso del camino que estamos trazando.

Un abrazo!

Fernando dijo...

Nanius, millones de gracias por pasarte y por tus palabras. Seguro que encontraremos la manera de catar Adaro juntos aunque no sea en un restaurante, jeje.

Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Prado Rey en general es un vino extraordinario, qué pena que no se encuentre en ningún comercio. Solamente lo encuentro de vez en cuando en el Corte Ingles y no siempre, como ayer, 10 de diciembre en plenas compras para las fiestas no había ni una botella.La distribución no puede ser peor, es una pena.

Fernando dijo...

Anónimo, ante todo millones de gracias por pasarte y por tu comentario. Acepto la crítica pero puntualizo también en parte.

PradoRey siempre ha sido una bodega cuyo principal canal ha sido hostelería, lo cual ha hecho, es cierto, que nuestros vinos no hayan sido fáciles de encontrar en tiendas y centros comerciales. Hoy en día creo que estamos revertiendo poco a poco esa situación, ya que estamos en El Corte Inglés, Carrefour, El Árbol, Makro, Supercash, determinados Eroski de Castilla y León y algunas otras cadenas más locales. También estamos presentes en muchas de las tiendas más importantes de vinos de las principales ciudades de España. En ese sentido, cabe destacar en Madrid Lavinia o Santa Cecilia, por poner dos ejemplos.

El canal de alimentación está en un momento complicado. Mercadona, por ejemplo, no quieren introducir más referencias. Y El Corte Inglés está reduciendo enseñas en muchos de sus lineales. De esta forma, la entrada en el canal está siendo más lenta de lo previsto y no con todos los productos. En cualquier caso, en breve os podremos dar una buenísima noticia.

Como sabemos que todo esto no es suficiente, estamos comenzando a mandar el vino a casa desde bodega. En un par de meses será posible hacer la compra on-line y llegar a cualquier lugar de España.

Por favor, me interesaría contactar contigo en cualquier caso por ayudarte a encontrar PradoRey allá dónde vivas, incluso en el extranjero. Déjame un e-mail o mándame un correo a nacional@pradorey.com, advirtiendo en el asunto que es a mi atención.

Un abrazo

Fabius de Jerbiton dijo...

Tuve la oportunidad de catar hace poco este vino, "Adaro".
Aunque tengo el paladar mas adaptado a vinos mas potentes, mas de la cavernet sauvignon, me gusto mucho.
Sabroso y redondo, me sorprendió un tempranillo.
Con eso, aproveche un viaje pendiente para visitar las bodegas. Me encanto el sistema en forma de panal para el almacenaje. Muy útil.
Desde mi conocimiento, y desde otras sensaciones mas etéreas, se nota el buen hacer y la voluntad que hay en las raíces de esas viñas.

Fernando dijo...

Fabius, millones de gracias por pasarte y por tu comentario. Me encanta saber que te gustó Adaro y que tuviste una grata experiencia durante tu visita a PradoRey.

Creo que nuestro mejor vino siempre está por llegar. Las cepas van teniendo más años, los enólogos más experiencia y todos aprendemos de errores pasados. Espero que las próximas añadas te sigan sorprendiendo.

Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

las vides las cultivan los trabajadores, las uvas las recolectan los trabajadores, el vino lo crean los trabajadores, cuidalos y será prospera tu empresa,no permitas que pasen más hambre, ellos son los primeros,lucha por todos los que consiguen que esos vinos sean tan buenisimos, seras querido, respetado y la empresa subirá como la espuma.

Anónimo dijo...

Prado Rey siempre fue un gran vino pero no nos equivoquemos porque fue gracias a Don Alfonso Velasco. Gran gestor y mejor SEÑOR. Da pena que la bodega actualmente se encuentre en la situación económica que se encuentra porque se ha hecho cargo de ella alguien que desconoce el mundo vinícola. La época de esplendor que todos los de la comarca vivimos de Ventosilla nada tiene que ver a su situación actual.