lunes, 21 de noviembre de 2011

Economía - Los retos (económicos) de Mariano Rajoy

Algunas Ideas

Bueno, pues ayer terminamos de salir de dudas (aunque vistas las encuestas no sé si alguien tenía muchas) y ya sabemos que el Partido Popular gobernará durante los próximos cuatro años. Finalmente Mariano Rajoy ha obtenido los mejores resultados que el partido de la calle Génova haya logrado jamás, lo cual, unido al descalabro del PSOE,  hizo de la jornada de ayer un acontecimiento histórico en nuestra joven democracia. Ahora bien, la mayoría absoluta lograda por el Partido Popular le obliga a estar a la altura de las circunstancias. Mucha gente ha confiado en Mariano Rajoy y su equipo para sacarnos del atolladero y ello implica una enorme responsabilidad, magnificada aún más por la dificilísima situación que atraviesa nuestro país. El futuro gobierno afronta el reto de su vida, porque de no hacerlo bien, es posible que su carrera política finalice para siempre, como muy probablemente le pase a José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Qué medidas necesita España para salir de la crisis? La pregunta es compleja y, probablemente, haya que añadir, que por muchas reformas que se hagan, nuestro país sólo podrá salir de este lío de la mano del resto de la Eurozona. Es decir, en las manos del futuro gobierno de España no está tanto el darle la vuelta a la tortilla por sí solo, como el lograr el que cuando la máquina arranque (que volverá a arrancar), estemos en disposición de subirnos al tren y no nos quedemos rezagados. Para ello creo que es imprescindible resolver algunos de los problemas más acuciantes que tenemos en la actualidad. A ver si soy capaz de resumirlos hablando para todos los públicos.

1) Reforma del mercado laboral: Creo que no hace falta ser economista para entender que esta medida debe ser la primera y de mayor calado que debe afrontar el nuevo gobierno. Desgraciadamente, nos hemos pasado buena parte de la crisis hablando del abaratamiento del despido, cuando éste, en el fondo, es una segunda derivada del problema. Hay que darle la vuelta a nuestro sistema de negociación colectiva, de tal forma que los convenios se adapten a la realidad de cada empresa y no a un sector y a una provincia. 

En ese sentido, sería interesante que se modificasen también las estructuras salariales, de tal forma que se vinculasen las mejoras retributivas a mejoras en la productividad. Esto no implica que las mejoras sólo se den cuando la empresa obtenga beneficios, como una amiga me apuntó un día. Se trata de objetivar el desempeño individual de cada trabajador y de que a éste se le mejore en función de criterios objetivos y medibles. A su vez, creo necesario que los salarios lleven un componente variable en casi todos los empleos, vinculados a objetivos no cortoplacistas. Modificar las estructuras salariales no implica necesariamente perder de vista las subidas del IPC, pero tal vez habría que buscar un equilibrio tomando como referencia determinadas subidas de bienes de primera necesidad, por ejemplo, o medidas similares.

Resulta imprescindible dotar de cierta flexibilidad a empresas y trabajadores para que, cuando vengan mal dadas, los ajustes del mercado laboral no se produzcan exclusivamente vía puestos de trabajo (que es lo que pasa siempre en nuestro país, que el paro se dispara). Habría que buscar una medida parecida a la alemana, con bajadas o congelaciones salariales, de tal forma que se puedan preservar los mayores empleos posibles. Esto tiene como contrapartida por parte de las empresas evitar en la medida de lo posible ERES y despidos masivos. Esto también lo llevan a cabo empresas alemanas como BMW o Daimler. En el caso de la primera desde 1983, por ejemplo. Es cierto que España tiene un problema muy gordo que no tiene Alemania, y es que nuestras familias están mucho más endeudadas que las germanas, lo cual limita, y mucho, las bajadas salariales (aunque sea en términos relativos), ya que podría ser peor el remedio que la enfermedad en el caso de que hubiera hipotecas impagadas de forma masiva. En cualquier caso, apuntaré algo al hablar del sector inmobiliario.

Por último, hay que ir a un contrato laboral único, fijo y con costes de despido crecientes, pero con menos días de los actuales. De acuerdo, abaratar el despido no soluciona el problema del paro, pero tener el coste más elevado de toda Europa no ha evitado ser el país con mayor tasa desempleo. Como contrapartida, se hace necesario que la administración sea más vigilante y se sancione con dureza a aquellas compañías que realicen contratos en fraude de ley. Tampoco estaría de más abaratar la contratación.

2) Reforma del sistema financiero y del sector inmobiliario: Dos grandes cuestiones que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado a medias, o incluso sin acometer, sobre todo la segunda. Las pongo en un mismo epígrafe porque van de la mano. Sin limpiar el stock de viviendas, no volverá a fluir el crédito, pero sin crédito, tampoco se podrán vender las decenas de miles de casas vacías que todavía acumulan nuestras entidades financieras en sus balances. El problema es mayúsculo y de difícil solución.

Lo que voy a plantear es oportunista, pero creo que no está de más señalarlo: nos hemos hecho el harakiri retrasando las elecciones hasta noviembre. De haber tenido elecciones generales en mayo, haciéndolas coincidir con las elecciones autonómicas, muy probablemente se hubiera podido meter en el saco de la recapitalización bancaria europea nuestro ladrillo. El problema de nuestras entidades no es de deuda pública soberana, sino de su exposición al sector inmobiliario y de la construcción, de acumulación de activos tóxicos o invendibles.  Que se sepa. En mayo era vox pópuli en los corrillos de Bruselas que Grecia necesitaba una quita y que, desgraciadamente, nuestros bancos europeos precisaban de más dinero para no ir a la quiebra. Ese era el momento para haber limpiado el sistema financiero español.

Nuestros bancos y cajas deben sacar toda la mierda acumulada en sus balances, valorarla a su precio de mercado, que en muchos casos es casi cero, reconocer las pérdidas y proceder a vender las casas como buenamente se pueda. Todas o casi todas las entidades financieras españolas necesitarán recapitalizarse después, pero será el primer paso para que en un par de años pueda volver a fluir el crédito. La consecuencia de esta medida será la caída de precios del stock de viviendas disponible, pinchándose definitivamente la burbuja y favoreciendo la reactivación del sector.

Volviendo a la banca, es cierto que el sector privado español está endeudado hasta las cejas y que eso de que "vuelva a fluir el crédito" es bastante matizable, pero son ciertas dos cosas: una, que hay  sectores, familias y empresas solventes y sanas que no pueden acometer proyectos de inversión viables por esta falta de crédito.  Y dos, que no es lo mismo salir a la carrera de la empresa que con cierto revolving. Es decir, y para que nos entendamos, supongamos una compañía que paga al año, por ejemplo 3 millones de euros entre principal e intereses. Es muy diferente pagar ese dinero al año y desapalancarse a toda velocidad, afrontando exclusivamente con recursos propios todo el ciclo productivo, que pagar los 3 millones y recibir financiación para parte de tu circulante.

Por último, no me puedo quitar de la cabeza una idea de Kenneth Roggoff: con el consumo privado herido de muerte, tal vez haya llegado el momento de que plantear una solución imaginativa en nuestro país. Por ejemplo, reducción de un 3% en los principales de las hipotecas a cambio de un 3% en el derecho de propiedad de la vivienda, de tal forma que el día de mañana, cuando se venda la casa, la entidad crediticia pueda recuperar ese 3%. O en el caso de las empresas, transformar parte de las deudas en capital. Será muy difícil que el consumo repunte sin una transferencia de riqueza desde los acreedores a los deudores.

3) Reducción del déficit público: Admito que este punto es polémico, pero me temo que no nos queda otra. Lo explico de la manera más sencilla. España logró durante la primera legislatura de Zapatero tener superavit en sus cuentas públicas. Buena parte del trabajo se hizo durante el gobierno de Aznar, pero es cierto que la disciplina fiscal se mantuvo hasta la caída de Lehman Brothers. En ese momento, el gobierno, al igual que otros gobiernos de Europa y Norte América, tuvo que hacer un esfuerzo descomunal para evitar la caída de bancos y países, así como para tratar de reactivar la economía. Política Keynesiana decían entonces. El problema es que un gobierno puede presentar unos presupuestos con déficit para reactivar la economía cuando realmente, al incluir en ese endeudamiento, la maquinaria productiva de un país se pone en marcha. De esta forma, al volver a funcionar la actividad económica, se crean puestos de trabajo, se consume más, las empresas obtienen mayores beneficios y el estado reequilibra sus cuentas vía reducción de prestaciones sociales y aumento de los tributos recaudados. De esta forma podrá pagar sus deudas (el asunto es más complejo, pero creo que el ejemplo es válido).

Ahora bien, si un estado hace el citado esfuerzo pero la economía no arranca, tiene un problema bien gordo, por cuanto no podrá reequilibrar sus cuentas. Antiguamente, cuando teníamos la peseta, la solución pasaba por devaluar la misma, favorecer las exportaciones y reactivar la economía por esa parte. Hoy en día, al estar en el Euro, esa herramienta ya no está disponible. 

Especuladores al margen, la realidad es que hay dudas sobre la solvencia y liquidez de los países de la zona Euro, y eso es lo que hace que cada vez nos cueste más caro obtener financiación. El problema de la prima de riesgo no es sólo para el estado, también lo es para nuestros bancos y cajas cuando tienen que salir a buscar financiación más allá de nuestras fronteras. Les cuesta más caro el dinero, por lo tanto lo prestan más caro, y el crédito se reduce.

Existen economistas que apuntan, y es cierto también, que la retirada de los estímulos públicos debilita la recuperación del consumo, por cuanto se reducen las transferencias de dinero que perciben los ciudadanos y empresas del estado. Aún así, la cosa es más complicada bajo mi punto de vista. El estado no puede sustituir a la demanda privada eternamente y yo pienso que por mucho dinero que se siga metiendo, el sector privado seguirá en estado catatónico por un tiempo, lo que obliga a los gobiernos a reducir sus déficit a la espera de tiempos mejores. El problema es dónde meter la tijera cuando ya han entrado en el debate cuestiones que eran tabú hasta hace bien poco. Rajoy tiene un problema que no podrá resolver fácilmente sin dejar cadáveres por el camino, pero hay una cuestión que le debería animar: en las comunidades dónde ha habido mayores recortes (Cataluña, Castilla la Mancha e incluso Madrid), los partidos que gobiernan han salido reforzados en estas elecciones. ¿Estaremos viéndole las orejas al lobo? En cualquier caso, caerán medidas impopulares y uno echaría de menos que no se adelgacen las instituciones públicas aprovechando la coyuntura.

4) Mejora de la competitividad de nuestras empresas: El mundo es global y, por fortuna, crece en términos económicos. Ocurre que lo hace lejos de nuestros mercados tradicionales. Buena parte de la salida a esta crisis se encuentra en salir a exportar, pero dado que ya no podemos devaluar nuestra moneda, como se ha apuntado, no queda otra que ser más competitivos en nuestras empresas e industrias. Bajo ese punto de vista, el gobierno puede fomentar algunas iniciativas que creo son necesarias.

En primer lugar, se debe resolver la cuestión energética. El debate hay que abrirlo cuanto antes y tomar decisiones largoplacistas. Si la apuesta es por las renovables, no se puede cambiar de legislación hasta cuatro veces en los últimos años. Si la apuesta es la nuclear, que se expliquen las consecuencias. Que se sepa cuánto cuesta la luz, el agua y todos los recursos naturales, y que entre todos nos pongamos de acuerdo en el mix, pero que sepamos a qué atenernos. 

En segundo lugar, se deben terminar de liberalizar determinados sectores que siguen siendo un oligopolio con pocos agentes participantes. Entre ellos el de la propia energia y el de las telecomunicaciones.

Por último, nuestras empresas adolecen de falta de masa crítica a la hora de salir al exterior. Se debe fomentar la marca España, pero sobre todo buscar cooperaciones y colaboraciones inter empresas, de tal forma que éstas puedan salir a exportar.

5) Reforma educativa: No es una cuestión puramente económica, pero un 30% de fracaso escolar es un problema económico en potencia. Hay que replantear la educación desde la base, fomentar la formación profesional y repensar la universidad, de tal forma que haya una mayor coordinación entre el mercado de trabajo y las carreras allí impartidas. En imprescindible fomentar la investigación, pero también la colaboración Universidad - Empresa para darle un salto cualitativo a nuestro I+D+i. 

Lo digo también como lo siento, y puede que sea polémico, pero se debe apostar por una Universidad de calidad que sea puntera y referente a nivel mundial. En un mundo globalizado, hay que luchar por atraer talento. Ello probablemente exigiría el replanteamiento de determinadas universidades, que tal vez deban centrarse en impartir una formación profesional, y concentrar a los mejores investigadores en determinadas facultades.

En fin, muchas ideas, admito que llenas de inocencia, lo cual complica su desarrollo cuando se habla de política, juego de intereses ocultos que a menudo se nos escapan a todos. Lo que está claro es que la historia le ha brindado a Rajoy la oportunidad de ser el mejor presidente de nuestra democracia moderna, porque el reto es mayúsculo, y más le vale aprovecharla, ser valiente y tomar medidas, porque de lo contrario... prefiero no pensarlo.


4 comentarios:

Katy dijo...

Estoy de acuerdo, responsabilidad y mucho trabajo les aguarda para sacarn al país de la crisis. Aunque la historia le permita inscribir su nombre en oro en sus anales, no es un mago. El solo a pesar de la mayoría absoluta no puede hacer todas las reformas que expones, como no sea con la colaboración de todos. Y me temo que muchos prefieren hundirse antes que echar un salvavidas.
¡Veremos!

Fernando López Fernández dijo...

Muy buena exposición como siempre Fernando que nos ayuda a los no economistas a comprender un poco mejor todo esto. El PP hoy tiene un problema (que también genero el) y un reto. Hoy por decirlo de alguna manera "controla" el país casi en su totalidad: Ayuntamientos, autonomías y administración central. habrá que ver si todos van a una, sabiendo que habrá, en cualquier caso, como en las guerras, mucho sacrificio, mucho esfuerzo y posiblemente muchos cadáveres. Explicarlo cuanto antes se hace necesario.
Como comentabas ayer no es normal tampoco lo que ha pasado en Valencia y otras comunidades donde gobierna el PP.
un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Hola Katy! Millones de gracias por pasarte, como siempre. Efectivamente, Rajoy no es un mago y creo que es muy importante entender que él no nos va a poder sacar de esta crisis, porque la misma es global y como muchas veces has apuntado (y he coincidido contigo) también es de valores. Lo que está en su mano es tomar decisiones que nos permitan no descolgarnos del tren cuando éste arranque. Y de veras que lo hará (por mucho que les pese a los que prefieren hundirse).

Un abrazo!

Fernando dijo...

Hola Fernando! Como siempre millones de gracias por pasarte por El Disparadero! Y muchas gracias por tus palabras! Trato, de verdad, que estos post lleguen a todo el mundo sepan o no de economía. Tienes toda la razón: el PP tiene un reto sideral, porque controla casi todo el país y lo hace con mayoría absoluta en casi todas partes. Tremendo. Va a poder hacer muchas cosas, pero se le va a exigir también mucho por ello. Espero que sepan estar a la altura, aunque sólo sea por nuestro bien.

Un fuerte abrazo