sábado, 24 de noviembre de 2012

Economía y Sociedad - Europa, ¿Punto y Final?

Algunas Ideas


Siempre me ha gustado decir que la Economía es la ciencia más social que existe, porque nos guste o no, trata de las personas, de su día a día, de cómo se ganan la vida para sobrevivir o vivir mejor.  Es por ello por lo que casi siempre las mejoras económicas han llevado aparejadas un notable progreso social. La historia también nos ha demostrado que cuando el reparto de la riqueza no lleva de la mano una mejora del bienestar de las personas, las sociedades tienden al conflicto y que hasta los regímenes más duros y aparentemente inmóviles han terminado cayendo.

Los que me seguís, sabéis que vengo defendiendo que estamos asistiendo a un cambio de paradigma. Vivimos un momento histórico en el que buena parte de la visión del mundo que nos ha acompañado durante los últimos siglos (eurocéntrica, occidentalista), se desmorona a pasos agigantados y no se vislumbra a corto y medio plazo un asidero que pueda frenar el deterioro actual. No hablo de exiguos crecimientos económicos, de una política fiscal o monetaria expansiva. Tampoco de la unión bancaria o de reformas estructurales. Tal vez sea la hora de volver a hablar de las raíces de la economía para entender por qué a Europa le toca reinventarse (de nuevo) si no quiere asistir al deterioro más notable de su nivel de vida de los últimos siglos.

La economía en el fondo es una ciencia sencilla. Se trata de combinar una serie de factores productivos para producir bienes y / o servicios de valor añadido. Con la plusvalía que se genera, se obtiene una riqueza que beneficia, en mayor o menor medida, de una forma más o menos justa , a todos los partícipes de la cadena de valor. Si el mercado fuera perfecto, el reparto sería equitativo, pero como desgraciadamente no lo es y no todas las personas y empresas compiten en igualdad, ese es un hándicap con el que hay que contar. Se supone que el estado, vía marcando reglas del juego, vía desarrollo de una política tributaria coherente, debe corregir parte de las ineficiencias del mercado.

Se sabe que una economía puede crecer por dos vías fundamentalmente. Una, la mera acumulación de factores. Si por ejemplo un país tiene 100 personas en edad de trabajar, y éstas generan un valor añadido de 8 euros al año por persona, la economía de aquel habrá producido 800 euros. Si la población aumentase en 10 personas, entonces la producción del país también aumentaría en un 10% hasta los 880 euros. El ejemplo de las personas es muy elemental, pero con los recursos naturales, las fuentes energéticas o las materias primas, pasa exactamente lo mismo. De su disponibilidad o no en mayor o menor medida, depende la capacidad productiva de un país. Ocurre que la mera acumulación de factores no produce mejoras significativas en la renta per cápita (producción de un país, PIB que dirían los economistas, divido entre el número de habitantes, principal dimensión para medir el desarrollo humano). Pensemos en el caso de la mano de obra. 800 euros entre 100 daría una renta per capita de 8 euros / persona.  880 entre 110, daría una renta per cápita de 8 euros también.

La otra forma de crecer es vía mejoras tecnológicas que permitan mejorar el desempeño humano o incluso un mejor aprovechamiento de los recursos. Pensemos en la aparición del ordenador y la economía del país al que antes hacíamos alusión. Imaginemos que la llegada de la informática supone que cada ciudadano en lugar de producir 8, produzca 10 euros anuales. La economía del país pasaría a ser de 1.000 euros y la renta sería de 10 euros por persona. Es por ello por lo que se suele decir que las mejoras tecnológicas, la innovación y el I+D+i son determinantes a la hora de explicar la mejora de la renta per cápita. De nuevo incido en lo mismo de antes. El ejemplo es extrapolable a aquellas mejoras que permiten un mejor aprovechamiento de los recursos naturales o materias primas. Pensemos, por ejemplo, en la revolución industrial o incluso en el empleo de fertilizantes para mejorar las cosechas y su impacto sobre las sociedades de entonces.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con Europa, su situación actual y sus perspectivas de futuro? Pues la verdad es que mucho. Pensemos según el esquema expuesto en los párrafos anteriores. Europa no tiene apenas recursos naturales. Es importadora neta de energía, no tiene apenas petróleo y de un tiempo a esta parte, presenta unos índices de natalidad preocupantes que se han podido corregir tan sólo por la llegada masiva de inmigrantes mientras no había paro y el ciclo económico ha acompañado.
Europa, a la par, está perdiendo protagonismo en lo que a I+D+i se refiere. Quitemos a Alemania y algún sector muy concreto de otros países. Europa es un solar. No hay apenas patentes en comparación con otros lugares del planeta, no hay demasiadas empresas tecnológicas. Los recortes en educación y en investigación terminarán volviéndose en contra de la UE  a corto, medio y largo plazo, pero no sólo por cuanto irán en contra de lo expuesto en estas líneas, sino porque Europa dejará de atraer talento a sus universidades y empresas.

China es el país del mundo que más ingenieros produce en la actualidad. Los mejores de ellos, además, se forman en universidades Americanas de primer nivel y vuelven a su país después. Corea del Sur es hoy espejo dónde mirarse desde un punto de vista tecnológico. Sudamérica, que siempre ha sido rica en recursos naturales, en cuanto ha comenzado a gozar de una mínima estabilidad política, ha comenzado a gozar de unas tasas de crecimiento, desempleo, incluso de reducción de pobreza en algunos casos, más que sorprendente. India, pese a vivir momentos algo más inciertos, ha sido capaz de crear un centro neurálgico informático capaz de atraer talento de todos los lugares del mundo. El FMI, además, ha incluido a varios países africanos entre los futuros “BRIC”. Todos ellos tienen muchos retos por delante, es cierto, pero los síntomas de cambio son evidentes.

Asia es en la actualidad la zona del mundo en la que se crean más empresas y se registran más patentes. Por si esto fuera poco, es la principal locomotora del crecimiento demográfico mundial en estos momentos. Si algo hemos aprendido de la economía globalizada hasta la fecha, es que las personas se desplazan desde dónde sobra mano de obra hasta dónde falta en busca de un futuro mejor. Al igual que los mercados, las personas buscan su propia “rentabilidad”. En consecuencia, comienza a verse en Europa algo que hace apenas una década era impensable: los inmigrantes regresan a sus países de origen, o buscan otros dónde las oportunidades de ganarse la vida con dignidad, realmente comienzan a ser mayores. Sin recursos, sin crecimiento demográfico y sin apenas investigación, ¿qué nos queda?

Europa ha sido la cuna de la ilustración y de la revolución industrial, y mientras le ha durado el impulso, se ha mantenido como una potencia económica de primer orden. Hoy la realidad es mucho más compleja  se requieren otras cosas. Por ejemplo una política energética sostenible. Por ejemplo un apoyo a las familias para que los padres no tengan que optar entre su carrera profesional o el cuidado de los niños. Por ejemplo una apuesta firme y decidida por el I+D+i y por la educación. Curiosamente, Europa, propulsora de la globalización económica, no ha sabido adaptarse a este nuevo escenario.

Sinceramente no sé muy bien hacia dónde nos adentramos, pero lo cierto es que la moral europea, el conjunto de valores que hemos asumido como deseables por la gran mayoría de los habitantes de la UE, no son los que se estilan en otros lugares. Dios me libre de querer juzgarlos, pero dejémoslo en que son diferentes y que eso supone un reto añadido. El miedo es que muchos de los logros sociales conseguidos durante épocas se puedan ir por el retrete. La esperanza es que Europa siempre se ha levantado y lo ha hecho reforzada. Mi consuelo, el estar viviendo este momento histórico en primera fila. La historia es apasionante y a nosotros nos toca escribirla.

2 comentarios:

nanius dijo...

Estimado Fernando:

Sobre lo que hablas de la dependencia energética europea, hay un reciente daily chart de The Economist, que todos apreciaréis mucho por la sucinta información que contiene:
http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2012/11/daily-chart-7

Ah, algo que no desmerece el post, pero debe añadirse: La economía en el fondo NO es una ciencia sencilla

un abz

Fernando dijo...

¡Hola Nanius! Gracias por pasarte, como siempre. ¡Ya te echábamos de menos! Miraré el Economist, seguro que aporta mucha información. Era interesante, pero tengo que encontrar el link, a otro artículo no menos interesante sobre el impacto de la bajada de la tasa de natalidad sobre la economia europea o estadounidense.

Dejémoslo en que a teoría económica no es sencilla. Yo lo que queria decir fundamentalmente en que a economia consiste en ordenar unos factores para obtener un output de valor añadido. Por eso decía que en el fondo era una ciencia sencilla. Sus modelos, obviamente, no lo son, estamos de acuerdo

Un fuerte abrazo