jueves, 31 de diciembre de 2015

Una (humilde) Reflexión Política tras el 20-D

Con Permiso

No tiendo a escribir sobre política y no tengo problema en reconocer que no me gusta nada hacerlo en redes sociales. La gente se crispa demasiado y el debate a menudo tiende a alcanzar unas cotas de violencia verbal que personalmente detesto. Sin embargo, tras varias conversaciones en los últimos días con unos y con otros, y a la vista del momento decisivo que afronta nuestro país, no quería dejar de escribir unas líneas siempre con afan constructivo de cara a este 2016 que se nos presenta apasionante.

Como "observador" de la vida política, siempre me sorprende que en las elecciones casi nunca pierde nadie. O al menos todos hacen lecturas optimistas de los resultados obtenidos en los sufragios. Como amante del deporte, no lo entiendo. Alguien tiene que ganar en términos absolutos, aún cuando haya perdedores orgullosos de sus resultados. La cosa aún tiene más guasa cuando se dan resultados como los de este año, dónde hay cuatro partidos que han obtenido un número relevante de parlamentarios. 

El PP objetivamente es el que más votos ha sacado y, en consecuencia, es el que lícitamente se puede considerar ganador de las elecciones, pero sin embargo ha perdido 63 diputados. Para hacérselo mirar, desde luego. Al PP le han pasado factuar la corrupcion y una nula pedagogía para explicar lo que estaba pasando. El segundo día de Rajoy en la Moncloa tenía que haber salido en todas las televisiones para explicar que el país estaba quebrado y que el objetivo era evitar el rescate, que había un plan, pero que  corto plazo iba a resultar en una destrucción de riqueza aún mayor y que tan sólo en la segunda mitad de la legislatura comenzarían a verse brotes verdes de verdad. Además del cabreo del ciudadano medio por el desfalco del PP en muchas de las instituciones en las que ha estado presente estos años, el cual es especialmente doloroso en coyunturas como la actual, flota en el ambiente que la carga de los ajustes ha sido totalmente asimétrica, llevando familias y PYMES la mayor parte de la misma. El PP ha golpeado a buena parte de su electorado más fiel en muchas de sus medidas y lo peor de todo es que no ha sabido dar una sóla explicación. Ha tomado a los ciudadanos por tontos. El resultado, pese al "milagro" de la recuperación que está viviendo nuestro país (que el otro dia un buen amigo que vive en Londres no dudó en catalogarlo como estructural, o lo que es lo mismo, que hemos iniciado una senda de crecimiento sostenido), es un severo correctivo. Y que conste que yo soy de los que atribuye más mérito a empresas y particulares en este cambio sostenido que al gobierno, pero lo cierto es que también se han tomado algunas medidas que han tenido un mejor efecto del esperado.

En cuanto al PSOE, me sorprendió que Pedro Sánchez dijera en tono eufórico el pasado 20 D que habían hecho historia. En 2011 Rubalcaba daba un paso a un lado ante unos resultados catastróficos en comparación con la historia de los socialistas desde que se reinstauró la Democracia. Pedro Sánchez ha perdido otros 20 escaños adicionales respecto a 2011. Si me permitís un puntito de mala leche, efectivamente el PSOE ha hecho historia, pero en negativo. Entiendo que para lo que vaticinaban las encuestas el castañazo no ha sido todo lo gordo que podría haber sido, y que por ello desde Ferraz se hace una lectura un poco menos mala de lo ocurrido. Sin embargo, estoy totalmente de acuerdo con Eduardo Madina. Lo que le pasa al PSOE viene de largo. Tiene tantos casos de corrupcion como el PP (los ERE y los cursos de Formación en Andalucía supera a toda la trama Púnica). Además, ideológicamente creo que es un partido perdido. Desde la distancia se me hace muy difícil comprender cómo pudo pactar con ERC en su día para formar aquel famoso tripartito. Tampoco entiendo que ahora tenga acuerdos con Ciudadanos y con Podemos en diferentes plazas. Parece que todo vale para hacerse con el poder en cualquier. No importa el precio a pagar. No importa que parezca que no hay un modelo claro de estado. Tampoco ser más de izquierdas en algunos lados y de centro en otros. Ante este panorama, y que nadie se me ofenda, no me extrañaría que Sánchez llegara a pactar incluso con Bildu si hiciera falta para presidir el gobierno. Recordemos que la suma IU, Podemos y PSOE no da para gobernar, y que si el líder socialista quiere presidir el país necesitaría de los nacionalistas de izquierdas.

Respecto a la formación Morada, hay que Pablo Iglesias ha hecho una gran campaña y con ella una gran remontada que hay que poner en valor. Particularmente no me creo su giro hacia la social democracia, como me sigue sorprendiendo su demagogia en muchos puntos de su discurso, pero es cierto que apelan al corazoncito de las personas y que son valientes al menos en su propuesta. Otra cosa es gobernar, pero ese es otro asunto. Sin embargo a Pablo Iglesias a veces parece olvidársele que quedó tercero en las elecciones, y que aunque dicho resultado tiene mucho mérito viniendo de dónde viene el partido, no lo es menos que estas elecciones eran muy propicias para Podemos, por cuanto será difícil encontrar otra situación de mayor crispación y "cabreo" social. Tampoco se puede obviar que se ha nutrido de un grupo de votos notable procedente del independentismo. Intuyo que parte de los de la CUP, por ejemplo.

En cuanto a Albert Rivera y Ciudadanos, tal vez sea cierto que se ha ido deshinchando conforme avanzaba la campaña por la indefinición respecto a posibles pactos. El votante del PP tradicionalmente es el más fiel, y ante la posibilidad de que Albert Rivera acabara votando al PSOE, han habido mucho que finalmente han apoyado a Rajoy. Por el lado izquierdo, sin embargo, el que al final dejara entrever que favorecería la investidura del candidato del partido más votado, podría haber derivado votos hacia el PSOE... ¡y hacia Podemos! En un fenómeno que aún está por estudiar, hay muchos votantes, "millennials", que tenían claro que no querían votar a los partidos "tradicionales" pero que finalmente entre los naranjas y los morados se han decantado por la formación de Pablo Iglesias.  

Con todos estos antecedentes, nos encontramos con un parlamento que es un Sudoku. Al PP no le basta el apoyo de Ciudadanos para ser investido y necesitaría de la abstención del PSOE. Ciudadanos, además, no quiere entrar en un gobierno con el PP. Sánchez se siente "legitimado" para gobernar, porque entiende, como Pablo Iglesias, que la sociedad ha pedido un cambio. Rajoy, por su parte, recuerda que el partido que ha ganado es él, y se esfuerza por decir que la sociedad lo que ha votado es un gobierno presidido por el PP, que por algo ha sido la fuerza más votada. Y entre todo ésto, a lo lejos, se avecina la sombra de unas nuevas elecciones. 

Mi visión:

- España vive un momento crítico. Parece, como decía antes, que podemos salir de la crisis, pero a día de hoy seguimos teniendo un déficit público elevado, una deuda pública que no para de crecer (como consecuencia de lo anterior) y más de 4 millones de parados. Ya no estamos en la UCI, pero seguimos en el hospital y podemos empeorar. España el año que viene necesita captar 250.000 millones de euros para cubrir su déficit y hacer el "revolving" pertinente para refinanciar sus vencimientos de su deuda actual. No estamos para hacer el indio ni ciertos experimentos.

- No tengo tan claro que los españoles hayan votado cambio cuando el PP ha sido la fuerza más apoyada. Y aclaro que yo no les he votado. Pienso que los españoles lo que hemos dicho es: "ninguno nos gustáis lo suficiente. Nuestro mandato es que os entendáis". 

- Ante esta tesitura, no queda otra que apostar por hombres de estado, como lo fueron los de la transición, que dejen de lado los intereses de los partidos y antepongan los del país. Creo que es necesario un gobierno de concentración, el cual por lo menos debería estar integrado por PP, PSOE y Ciudadanos, y al que incluso invitaría a Podemos pero con ciertas premisas, como el que no metiera en el debate ahora mismo la unidad territorial. PP, PSOE y Ciudadanos tienen algunos puntos en común respecto en cuestiones críticas y suman el 65% de los votos. Con estos hombres de estado crearía un gobierno de tecnócratas que durante dos años tendría la labor de terminar de sacar el país adelante. Es más, consitituiría ese gobierno con fecha casi para unas elecciones en 2017.

Leemos, no obstante, que este escenario que planteo es inasumible para muchos de los partidos que concurrieron a los comicios del 20D. Para hacer algo así, todos tendrían que ceder en cosas, pero se trataría de llegar a acuerdos en lo común, en lo realmente importante, para evitar por todos los medios meter a España en una indefinición que sería imperdonable por cuanto arresgaría mucho lo recorrido en este tiempo.

Conviene recordar que hace no tanto este escenario ya se vivió, se llamó transición y que en aquel momento las circunstancias eran aún peores. Por aquel entonces había hombres de estado en todos los partidos. La historia les ha brindado una oportunidad sin parangón a los Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera para que decidan cómo quieren que se les recuerde. Ni idea de lo que ocurrirá. Tal vez por eso no estoy en político. Demasiados entresijos.

Sin lugar a dudas, el 2016 se presenta apasionante.

Mis mejores deseos de paz y felicidad para todos en este año que está a punto de comenzar.

1 comentario:

Katy Sánchez dijo...

Felicidad y salud en este Nuevo Año. Que podamos seguir leyendo tus excelentes escritos. Que los Reyes sean generosos contigo y que el 2016 sea un gran año para ti y los tuyos.
A ver en que termina el 2016 porque lo veo menos apasionante y más complicado que tú:-)
Un cálido abrazo