viernes, 13 de febrero de 2009

Política - Sobre espías, mafiosos, jueces estrella y ministros estrellados

¡Aquí no dimite nadie!


Por si acaso no habíamos tenido suficiente los madrileños con todo el tema del espionaje en el seno del gobierno de nuestra Comunidad Autónoma, esta semana hemos desayunado, comido y cenado con la trama de corrupción que ha hecho que el juez Garzón, ni más ni menos, haya imputado a casi 40 personas. Es cierto que tratándose de don Baltasar todo esto hay que cogerlo de puntillas, ya que son muchos los letrados que aseguran que el citado juez instruye tan mal que habitualmente mete en el charco a muchas más personas de las que luego puede procesar, pero no lo es menos que por muy estrella que sea, estamos hablando de casi 40 personas. Aunque Garzón se equivocase con un 50%, siguen siendo un número para pensar que algo está podrido en el gobierno de Esperanza Aguirre e incluso en el seno del PP, porque parece que las ramificaciones de los corruptos alcanzan también al gobierno del Sr. Camps en la Comunidad Valenciana. El tal Correa, protagonista de este embrollo, llegó a ser testigo en la boda de la hija de José María Aznar con Alejandro Agag... Desde luego huele muy mal.

Como este país es de chiste, al citado juez Garzón no se le ocurre otra cosa que irse a cazar con el Ministro de Justicia y compartir con él una cena privada justo al día siguiente de poner "patas arriba" la esfera política de nuestro país. Según Bermejo sólo hablaron de cinegética . Sin querer entrar en especulaciones sobre si es cierto o no, lo mínimo que se puede decir es que la conducta de ambos es éticamente reprobable, y no se puede obviar que de pensar mal, la pena podría ser hasta de cárcel.

Sinceramente, algo huele también fatal en ese ministerio y en todo lo que tiene que ver con el PSOE y la justicia. Recapitulemos. Si no nos bastaba con el caos, las huelgas de los funcionarios que han colapsado el sistema, el retraso y la sensación generalizada de que nada funciona en ese ámbito, cuando tuvo lugar el polémico fallo del Consejo General del Poder Judicial contra el Juez Tirado por el "Caso Mari Luz", a José Blanco le faltó tiempo para decir que de haberlo sabido, hubiera votado de forma distinta en las elecciones a dicho consejo, cosa que a mi me parece gravísima, puesto que deja entrever que de su apoyo espera actuaciones acordes no al derecho, sino al beneplácito del gobierno de España. Sinceramente, tampoco entiendo que el juez Garzón pueda llevar asuntos escabrosos relacionados con la esfera política de nuestro país cuando en su día fue diputado por el PSOE. Por eso tampoco fue de extrañar que se erigiera en la voz pública anti huelga dentro de la carrera judicial. Tampoco puedo entender que Garzón fuera en encargado de llevar el peso de la ley de la memoria histórica. Un juez no sólo debe ser honrado, sino que debe parecerlo y a don Baltasar se le ve el plumero desde miles de kilómetros. Las amistades peligrosas de Garzón con el gobierno son más propias de república bananera y caciquista que de un país que por derecho propio ha entrado entre los 8 más ricos del planeta.

Pero lo peor es el esperpento de Mariano Rajoy y Zapatero, jugando a ver, y perdón por la expresión, "quien mea más lejos". El primero habla de conspiración y mano negra en lugar de reflexionar, hacer autocrítica y posteriormente una limpia. El segundo, para justificar lo injustificable, habla de coincidencia y le quiere dar lecciones de moralidad al PP diciendo que no debe atacar al gobierno para desviar la atención ante sus problemas. ¿Por qué les costará tanto a ambos decir, señores, nos hemos equivocado, hemos apostado por gente que no era digna de nuestra c onfianza? Cuando hay casi 40 imputados en una trama de corrupción hay algo más que una mano negra, y que el juez instructor del caso se vaya a cazar con el ministro de justicia, que es del otro partido político, al día siguiente es como encontrarse con un cura en un burdel. A lo mejor no es lo que parece, pero sólo por el mal ejemplo es para reprobarle. Admito la presunción de inocencia, pero en esas esferas y con gente tan preparada... lo siento, hace tiempo que dejé de creer en los Reyes Magos.

Así que nada, que sigan unos y otros con sus espías, mafiosos, jueces estrella y ministros estrellados, que sigan tirándose los trastos a la cabeza unos a otros, que sigan unos y otros en sus patéticas poltronas sin ruborizarse pensando en conspiraciones, tramas oscuras y rarísimas e increíbles coincidencias. Que siga sin dimitir nadie, para qué, porque en este país a menudo todo vale. Mientras tanto, el paro sube, la crisis no parece tener fondo y las familias son más pobres cada semana que pasa. Necesitamos un Obama español, alguien en quien creer que nos devuelva la ilusión en nuestros políticos y tal vez dejar las urnas llenas de votos en blanco en las próximas elecciones europeas. O mejor, votar al partido de mi amigo Antonio Sieira, el PUM + j (Por un Mundo Más Justo). Mientras tanto, tendremos lo que nos merecemos, ni más ni menos.


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