miércoles, 18 de mayo de 2011

Economía - A vueltas con el Mercado

Apuntes y Reflexiones
Como en alguna ocasión he reconocido en este blog, me considero un fan de “Lost”. No llego al nivel de “frikismo” de muchos, pero sí que era de los que se bajaba el episodio en inglés nada más ser emitido en EEUU. Viene a colación esta entradilla porque recuerdo lo mucho que me reí poco antes de comenzar la rmidión de la última temporada de “Perdidos”, viendo en internet la aparición de Mathew Fox (Jack Sheppard en la serie) en un programa de la televisión norteamericana. En el mismo le gastaban bromas de todo tipo. Una de ellas consistía en “meterle” en un ascensor en el que la gente le iba reconociendo y le tomaba el pelo. En uno de los “gags”, entraba un operario del edificio en cuestión el cual le decía: “I´ve got a theory about your Island. Nobody knows what´s going on”.

Y digo que viene a colación porque me imagino que algo parecido deben pensar los ministros de economía del G-20, UE, OCDE y mundo desarrollado en general cada vez que se juntan para analizar la crisis. Me llama la atención que gente tan preparada, con tantos conocimientos de economía, sea incapaz de dar con la tecla que nos saque de este embrollo en el que ya hace casi tres años que estamos metidos. Lo peor es la incertidumbre, el no saber cuándo de verdad comenzará la recuperación definitiva.

Porque hace  un par de meses yo estaba convencido de que, efectivamente, las cosas estaban comenzando a cambiar. Por lo menos más allá de nuestras fronteras. Las dos últimas semanas, desgraciadamente, me han rebajado el estado de ánimo. Está por ver si Grecia saldrá adelante sin un nuevo rescate, o sin reestructurar su deuda, como lo que pasará con Irlanda y Portugal. España parece que se aleja del “trío calavera”, pero 5 millones de parados nos recuerdan permanentemente que estamos lejísimos de volver a la normalidad. EEUU sigue sin terminar de arrancar y con un paro desconocido desde la década de 1930. Y el resto de Europa tiembla por sus bancos, los cuales han suscrito muchísima deuda de los países que ahora se encuentran en problemas.

Los que lean a Krugman (premio Nobel de economía del año 2008), saben que éste sigue siendo partidario de un gasto público elevado, no reducción del déficit público y tipos de interés bajo. Stiglitz (premio Nobel en 2001) reniega de los recortes del estado de bienestar. Sin embargo, otros notables economistas norteamericanos y europeos, acompañados de otros premios Nobel, afirman que, por el contrario, llevan tiempo diciendo que ha llegado la hora de subir tipos de interés, apretarse el cinturón, de reducir déficits y recortar el estado de bienestar. Cuando uno lee a mentes tan brillantes, por mucho que trate de no perder la perspectiva, no le queda más remedio que sentir un cierto síndrome de Estocolmo y pensar que todos tienen parte de razón, cuando no mucha. Cuando se te pasa el sofocón, vuelves al párrafo inicial. Realmente, nadie sabe “what´s going on”.

De un tiempo a esta parte los mercados se han hecho globales pero los gobiernos siguen siendo de alcance nacional. Su acción, por lo tanto, es limitada, por mucho que se quiera dotar de mayor protagonismo a los organismos supranacionales. Digo esto porque creo que en todas las recetas económicas prescritas hasta la fecha, creo que muchos han obviado la globalidad de esta situación. Los gobiernos son incapaces de marcar las reglas del juego, porque aunque lo hagan, el mercado siempre cumple la máxima de que los capitales se mueven hacia la dirección en donde se piensa que se puede ganar más dinero. Por mucho que España, o la UE, inicien una espiral regulatoria, si EEUU no lo hace y las perspectivas de “pegar un pelotazo” son mayores allí, el dinero se moverá indefectiblemente para allá. Siempre ha sido así. Al menos en la economía globalizada. Por mucho que el Banco Central Europeo prestara dinero a tipos bajos al inicio de la crisis para que el crédito volviera a familias y empresas, éste fue a parar a deuda pública, porque en aquel momento era impensable el “default” de un país de la UE y las rentabilidades eran más que interesantes para un momento de recesión. 

El problema que yo le veo al asunto es que vamos camino de que esta crisis la solucione el propio mercado y la historia nos dice que los resultados suelen ser especialmente dolorosos. El propio Keynes aseguraba que las sociedades difícilmente toleran los fallos del mercado corregidos un mero ajuste del mismo. Y es que en nuestro caso el problema puede ser de órdago a la grande si es que no lo es ya. Cinco millones de parados así lo atestiguan.

Pero no nos confundamos. El problema no es el mercado de por sí. El mercado, simple y llanamente, es. Lo que pasa es que entre todos nos hemos pegado un fiestón de campeonato. Los políticos, fomentando una burbuja que les iba de cine para sacar pecho por crecimientos económicos continuados y sin parangón. Los banqueros, ganando dinero a espuertas corriendo riesgos sin ningún pudor. Y las familias y empresas apalancándose por encima de lo razonable pensando que la hora de cerrar la barra no iba a llegar nunca. Como apunta mi amigo Josete, todos tenemos nuestra parte de culpa en lo que estamos viviendo. 

La cuestión es, sin embargo, que las consecuencias las están pagando los de siempre: familias, pensionistas y PYMES. Nuestro políticos, los mismos que nos llevaron al desastre, siguen estando ahí. Los grandes banqueros de todo el mundo, siguen también ahí, y lo que no están ya, se han ido con bonus escandalosos. Los poderosos, lo que gobiernan y los que están en la sombra, quieren erigirse en jueces, pero es que también son parte. Como apuntaba Krugman el otro día en El País, ha llegado la hora de dar una lección a nuestras élites. Tal vez por ello, a estas horas, miles de personas han salido a la calle por toda España.




3 comentarios:

FAH dijo...

Yo soy bastante crítico con casi todo.

1. Creo que la Sociedad Civil es vital, clave, determinante... pero exige compromiso y la gente no kiere compromisos.

2. Damos muchos peces y no enseñamos a pescar, tanto en la vida personal (los padres a los hijos) como profesional (del Estado a los ciudadanos).

3. Una empresa debería poder constituirse en 5 minutos, desde casa, por ordenador y en domingo. Y al día siguiente a funcionar.

4. Hay que cultivar mucho el espíritu emprendedor y de asumir riesgos. En España hay buenas ideas, y buen talento, pero la gente no es consciente de su potencial. Existe miedo al fracaso y al ridículo. Hay que promover la creación de empresas.

Fernando dijo...

Paco, das en la clave. Por partes:

1) Falta compromiso: esa es una verdad como un templo. Tuve una vez una conversación contigo en la que te decía que creía que nuestra juventud estaba dormida y tú me dijiste: "se movilizarán cuando tengan hambre. Al final las necesidades de los hombres son siempre las mismas". Yo creo que estamos a punto de vivir un cambio importante.

2) ¿Te presentas el domingo? (Por votarte). Tienes más razón que un santo. El problema deriva de la educación. Nos enseñan a aprobar, no a pensar ni a cuestionarnos las cosas. El resto es seguir ese camino: dar peces, no enseñar a pescar.

3) Otra gran realidad. España es el país 264 en facilidades para crear una empresa.

4) Tú le conociste. Cada vez queda menos gente como mi abuelo. Me parece admirable. El otro día me dijo una cosa que me impactó: "lo fácil es montar una empresa cuando se tiene dinero". Es una filosofía de vida. Ojalá herede algo de su talante.

Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Fernando:

Hoy los comentarios son tan buenos como el post, así que me quedo con todo.
Un abrazo