miércoles, 5 de diciembre de 2012

Economía y Sociedad - Reflexiones tras China

Algunas Ideas
 
La semana pasada anduve en China por motivos profesionales. China es el mercado emergente por excelencia en el mundo del vino, pero pese a que llevamos tres años vendiendo allí, hasta la fecha no había tenido la posibilidad de visitar el gigante asiático. Como siempre que uno sale fuera, sobre todo cuando lo hace a un mercado tan diferente al menos desde el punto de vista cultural, recibe uno de esos "manguerazos de realidad" a los que en alguna ocasión me he referido en este blog. China exige resetear tu mente y comenzar de cero. En lo que al vino se refiere, los canales de distribución son distintos, los gustos diferentes a los españoles o europeos pero sobre todo uno percibe que el consumo de los diferentes caldos europeos no deja de ser algo aspiracional, un motivo (más) de ostentación en una sociedad en la que el aparentar es de suma importancia. Pero el "manguerazo" es también y fundamentalmente en lo que a realidad económica y social se refiere. China me ha parecido, y digo esto con el mayor de los respetos, un experimento de resultados inciertos, una bomba de relojería que puede estallar... o no. Debo decir que me vuelvo con más preguntas que respuestas, las cuales, imagino, el tiempo terminará por concretar.
 
China es un país teóricamente comunista, pero la realidad es que su "milagro" económico viene de la mano de un capitalismo salvaje consentido por un estado que es muy paternalista. La consecuencia es la convivencia de una clase pudiente, exageradamente rica, junto con una incipiente clase media / baja y algunos focos, fundamentalmente rurales, de pobreza extrema. El trabajador de esa clase media / baja no goza de derechos, no tiene apenas descanso semanales (en algunas ciudades como Yiwu tienen un día cada quince, en otras ni siquiera) o vacaciones, como tampoco tiene, como no puede ser de otra forma, planes de prevención de riesgos laborales o ningún tipo de planes de previsión social. No hay ninguna garantía de supervisión del cumplimiento de las principales cláusulas de la OIT (ILO en inglés) en lo que a derechos humanos se refiere. El gobierno, además,  favorece el que se den estas circunstancias. El caso de Apple, por ejemplo, es sintomático. La sanidad, además, es casi exclusiva de las personas que tienen mucho dinero y el sistema tributario, por lo que me comentaron, muy limitado. Siempre he defendido que cuando el desarrollo económico no lleva vinculado un desarrollo humano igualitario, las sociedades terminan resquebrajándose. La historia nos ha puesto múltiples ejemplos al respecto. Bajo ese prisma, China debería ser un hervidero, pero la realidad es que no es así. Al menos de momento.
 
Cuando hablas con la gente de allí, son muchos los que te apuntan que, efectivamente, las diferencias entre unos y otros son siderales, pero también los que te recuerdan que hace apenas 15 años, no tenían apenas ni para comer, y que hoy, aquellos que viven en las ciudades, trabajan, se ganan su pan, tienen vivienda e incluso un vehículo en muchos casos. El desarrollo de las infraestructuras, además, ha permitido también mejorar la calidad de vida de las personas de una forma notable. Este progreso, obviamente, ha venido dado por el crecimiento exagerado de las exportaciones. China se ha convertido en la fábrica del mundo. A día de hoy no hace casi nada de valor añadido, compitiendo, fundamentalmente, en costes. Para hacerlo, obviamente, juega con una política monetaria casi, casi desleal (devalúan la moneda constatemente) pero sobre todo mantienen por los suelos los costes laborales. Los salarios son muy bajos y a los derechos más elementales ni están, ni se les esperan.¿Es este modelo sostenible?
 
Antes de mi viaje mi respuesta hubiera sido que no, que China era un polvorín que más pronto que tarde iba a estallar. Ahora mismo no lo tengo nada claro. En primer lugar, porque hay una carga notable de adoctrinamiento de las masas, lo cual redunda aún más en el carácter más bien dócil del chino medio. Digamos que "papá estado" provee y vela por los intereses de todos sus "hijos". Mientras siga existiendo una mejora de las condiciones de vida, aunque las desigualdades sean más que palpables, es posible que no haya demasiados movimientos. En paralelo, China es el país del mundo que más ingenieros licencia en China y en otras partes del mundo anualmente. Es decir, China a día de hoy compite en precio, pero todo indica que podría estar preparándose para un cambio de modelo, o al menos para una mejora del mismo. Su número de patentes e inversión en I+D+i también lo indican. En segundo lugar, porque reducir derechos cuando se tienen resulta dramático, básicamente porque bajar un escalón cuesta horrores. Pero cuando no has conocido ese estado de bienestar, tampoco lo demandas. Bajo nuestra moral y escala de valores, esto es inaudito, pero no para los chinos ni probablemente para el resto de Asia. Allí si se tiene que trabajar un domingo o 72 horas a la semana, por ejemplo, las órdenes no se cuestionan. Por último, porque la realidad es que China sigue siendo de los pocos lugares del mundo en los que existe la censura en internet y la información sigue llegando sesgada. En determinadas cuestiones, las expectativas siguen siendo locales. Sí, como me apuntaba ayer un buen amigo, cada vez son más los chinos que salen de su país y los que se han dado cuenta de que otra forma de vida es posible, pero su realidad, la que ellos viven, es que mientras Europa se cae a pedazos, ellos, trabajando muy duro, logran salir adelante.
 
No, no pretendo justificar lo injustificable. Lo he dicho en más ocasiones. El progreso de una sociedad no sólo es económico, también lo es moral y yo me siento muy orgulloso de pertenecer a una parte del mundo que durante casi 150 años ha sido capaz de defender un desarrollo social sin precedentes en la historia de la humanidad, pero hemos caído en la propia trampa de la globalización económica. Cuando ésta llegó se pensó que sólo beneficiaria a los países más ricos, pero yo no lo tengo tan claro. En el mercado mundial, cuando no te diferencias en valor añadido, cuando compites en costes, la diferencia la marcan, desgraciadamente, los países, no sólo con menores salarios, sino con menores derechos laborales. En el fondo, es competencia desleal, pero jugar a la globalización sin un desarrollo pleno del derecho internacional público y privado tiene este tipo de consecuencias. En muchos países el sistema legal dejó de ser norma ética hace tiempo. En algunos ni siquiera lo ha sido jamás.
 
Pese a todo lo expuesto, también es cierto que entre determinados segmentos de la población china comienza a haber cierto debate. Más de uno y más de dos se me acercó tras alguna reunión y siempre en inglés, me preguntaba por cómo veía yo el futuro de China, si ese progreso que estaban viviendo era flor de un día o si por el contrario aquello era sostenible o no. Sigo sin tener clara la respuesta. Creo que China tiene retos importantes por afrontar, pero también motivos para la esperanza. Entre ellos su nivel de emprendedores, sin parangón en el mundo actual, sobre todo si la comparamos con la vieja Europa.
 
Termino agradeciendo al pueblo chino su magnifico trato durante mi estancia allí. Como casi siempre, me he sentido un habitante más entre ellos. Dejo buenos amigos y sobre me traigo ganas de volver para seguir conociendo aquello. China ha sido una experiencia fascinante, pero sobre todo fuente de innumerables reflexiones que me acompañarán durante algún tiempo. De nuevo me siento un privilegiado por poder vivir este momento histórico en primera fila del campo de batalla.

6 comentarios:

Pedro Medina dijo...

Gracias Ferra por este interesantísimo post sobre China. Me surgen varias reflexioness. Una, me hace gracia cuando se oye que China es el futuro o se habla de la década perdida de Japón. Ya quisiera para España una década perdida de las de Japón.

Debemos acercarnos a la economía desde otro punto de vista. La cuestión no es si el modelo de desarrollo chino es sostenible o no en el futuro, es simplemente que ni es desarrollo ni es sostenible. Al respecto, recomiendo un libro de Tony Judt titulado "Algo va mal", donde se pone el foco en que el desarrollo, cercimiento económico y riqueza vienen determinados por la igualdad social y no por otros indicadores.

Pongo en duda que Europa se caiga a pedazos contando con un modelo social como el conseguido y también pienso que las órdenes están para cuestionarse, no todas pero el espíritu crítico es algo bueno, seas chino, congoleño o español. En cualquier caso, un placer leerte, interesantísimo, abrazos.

nanius dijo...

Hola! Hay dos cuestiones ciertamente interesante sobre las perspectivas a medio plazo de la economía china:

1) Existe un cierto mito en cuanto a que China inunda con sus exportaciones artificialmente baratas el mercado mundial (Renmimbi depreciado frente a su tasa de equilibrio). Su competencia en costes y no en calidad, blablabla. Bueno, otra gran parte de la historia menos conocida aquí muestra que esas exportaciones han ganado mucho en calidad, China es referente mundial en muchas manufacturas de alto contenido tecnológico; tiene empresas fuertemente internacionalizadas y que forman parte de las cadenas internacionales de valor. Por fortuna esto que estoy diciendo no se refiere a una evaluación periodística de Huawei, sino a la estimación por producto y calidad de las exportaciones chinas (versión sencilla en el boletín del Banco de España: http://www.bde.es/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/12/May/Fich/be1205-art6.pdf)

La segunda cuestión interesante en este mundo tan cambiante es que China, como cualquier economía que se expande un ciclo largo a su ritmo potencial, empieza a tener problemas serios de costes frente a otros emergentes (costes laborales, inflación, costes de congestión, etc). Así que ya hay alguna evidencia (indirecta, eso sí), de que hay empresas volviendose porque China ya no es la tierra prometida para las empresas en este aspecto que sale en los periódicos desde hace un decenio. Un artículo reciente y extraordinario de The Economist sobre el potencial de México (por poner un ejemplo) recuerda que los liderazgos como el chino son siempre temporales: http://www.economist.com/news/special-report/21566782-cheaper-china-and-credit-and-oil-about-start-flowing-mexico-becoming

Saludos

*Fer

PD: En cuanto al comentario de Pedro, sólo añadir (sin maldad) que para hablar de determinantes del desarrollo, el crecimiento y la riqueza, hay que hablar de datos, estadística y modelos econométricos. Lo que escriba Tony Judt desde su óptica de filosofía moral y política está muy bien, o todo lo bien que a uno le parezca. El problema es que no es posible hablar sin herramientas como las citadas sobre cuál es el determinante de nada.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Interesante como siempre Fernando. Yo no sé como evolucionará esto, pero tengo la sensación de que como apunta nanius es posible que China tenga muchos problemas estructurales en el futuro que reste competitividad por temas de costes salariales y cambios en la población.
Un abrazo

Fernando dijo...

Pedro, millones de gracias por pasarte por El Disparadero, como siempre, y por tus palabras. Se me ocurren varias cosas, así que a ver si soy capaz de ponerlas en orden:

1) Sí, yo también creo que hay que pasar a medir la riqueza y el crecimiento económico de otra forma. Por ejemplo, la renta per cápita no deja de ser una media y no sabemos si esta representativa porque no viene acompañada de medidas de dispersión. Como Nanius apunta, hoy en día se empiezan a utilizar otros indicadores que precisamente van por dónde indica el libro.

2) Como voy a exponer en mi próximo post, el problema es que la economía se ha olvidado del mundo real. Cuando las transacciones financieras multiplican por 50 las transacciones mercantiles, parece obvio que todos aquellos que no tengan acceso a los mercados financieros, y son la mayoría de los ciudadanos del planeta, están en fuera de juego.

3) China es un gran misterio. El adoctrinamiento de sus masas sirve como tranquilizante, pero el país es medioambientalmente una bomba, y socialmente lo será. Como apunta Nanius, yo creo que hay mecanismos para que por lo menos en este segundo aspecto la bomba no explote. Su crecimiento es cierto que no es sostenible en sus parámetros actuales.

4) Me gustaría pensar otra cosa, pero Europa, sin natalidad, con recortes en educación, sin investigación, sin I+D+i, sin patentes y con todas las dificultades del mundo a la hora de crear empresas, está abocada a pasarlo muy mal en los próximos años. ME quiero equivocar, pero sin crecimiento y con una población envejecida, nuestro sistema de bienestar va a ser difícilmente sostenible. Y no hablo en clave ideológica, porque yo creo en este sistema.

Para hablarlo con calma, amigo.

¡Un fuerte abrazo!

Fernando dijo...

Nanius, como siempre millones de gracias por pasarte y por tus comentarios.

Estoy de acuerdo con lo que apuntas. En el post, sin dar datos tan concretos, lo he apuntado: China es el país que más ingenieros licencia a nivel mundial, tanto en la propia China como en universidades punteras de todo el mundo. Además, es también de los países líderes en inversión en I+D+i y registro de patentes. China tiene en sus manos hacer un tránsito de una economía a otra de una forma que sea socialmente sostenible. Aún así, siguen existiendo cientos de millones de pobres en las zonas rurales y un elevadísimo éxodo rural que sigue permitiendo que las empresas obtengan mano de obra barata.

Hay una cosa que es cierta también: ahora hay otros países más baratos que China. Como el magnífico artículo de Carmen Valor demostraba ("What if all trade were fair trade?"), las normas las marca el país con una menor regulación y es el que se suele llevar el gato al agua. Hay países en Asia y en África con menor legislación laboral y más lejos de cumplir la normativa ILO que China.

El artículo de México me lo leí hace unos días. Estoy muy de acuerdo con lo que apuntas en ese sentido.

Un fuerte abrazo y millones de gracias

Fernando dijo...

Fernando, millones de garcias por pasarte, como siempre, y por tus palabras. Yo también creo que lo que apunta Nanius es cierto, pero como le he dicho a él, creo que China comienza a desarrollar las herramientas para que el cambio de una economía de bajo valor añadido y mucha incidencia de la mano de obra, a otra de mucho valor añadido, no sea traumático. En cualquier caso, nos esperan unos años apasionantes.

Un fuerte abrazo!